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sábado, 9 de mayo de 2026

CELEBRANDO EL DÍA DE LA MATERNIDAD



Oración a la Virgen María.

Oh María, Madre de Jesús y Madre nuestra, nos dirigimos a Ti en este día, ya que fuiste Tú la que dijiste "SÍ" a la vida. "Concebirás y darás a luz a un Hijo", dijo el ángel. Sin importar la sorpresa y la incertidumbre que esto te causaría, Tú dijiste "SÍ". "Hágase en mí según tu palabra".

Santa María, oramos hoy por todas las Madres que tienen miedo de ser Madres. Oramos por todas las que se sienten amenazadas y abrumadas por sus embarazos. Intercede por ellas, para que Dios les conceda la gracia de poder decir "sí" y el valor de llevar a plenitud su embarazo. Que reciban la gracia de rechazar la falsa solución del aborto. Que puedan decir como Tú: "Hágase en mí según Tu Palabra". Que puedan vivir y sentir la ayuda de todos los cristianos y sepan que la paz viene al hacer la voluntad de Dios.

Amén.
¡Felicidades a las mamás en su día (10 de mayo)!

jueves, 7 de mayo de 2026

LA ORACIÓN PEDIDA POR EL ÁNGEL DE LA PAZ


"... A medida que se aproximaba, íbamos divisando sus facciones: un joven de unos 14 ó 15 años, más blanco que la nieve, el sol lo hacía transparente, como si fuera de cristal, y de una gran belleza.

Al llegar junto a nosotros, dijo:

– ¡No temáis! Soy el Ángel de la Paz. Rezad conmigo.

Y arrodillándose en tierra, dobló la frente hasta el suelo y nos hizo repetir por tres veces estas palabras:

– ¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

Después, levantándose, dijo:

– Rezad así. Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas.

Sus palabras se grabaron de tal forma en nuestras mentes, que jamás se nos olvidaron. Y, desde entonces, pasábamos largos ratos así, postrados, repitiéndolas muchas veces, hasta caer cansados".

HERMANA LUCÍA, Memorias. Segunda memoria.

viernes, 20 de marzo de 2026

ORACIÓN PARA SER MENOS


 ORACIÓN PARA SER MENOS


Señor, que ves mi sed de ser nombrado,

líbrame de esta vana señoría;

que no busque mi pecho en este día

más honra que la de haberte amado.


Si otro es alzado, no me cause herida;

si otro resplandece, yo no tema;

que el amor propio es sombra que se quema,

y tu verdad, silencio que da vida.


Hazme pequeño, sin tristeza oscura;

humilde, sin bajeza ni desmayo;

que es más firme la espiga que se inclina

que el árbol que se quiebra por su altura.


Jesús, manso y humilde, a Ti me vuelvo.

Desnuda en mí la vana presunción;

que más honra recibe el alma humilde

que cien coronas dadas al error.


martes, 3 de marzo de 2026

DEVOCIÓN DE LOS TREINTA DÍAS A SAN JOSÉ

 

La devoción al Patriarca San José está muy sobre las devociones a los Ángeles y Santos y entra en un orden superior, en el orden de la Trinidad de la tierra, como mediadora ante la Trinidad del Cielo.

Una de las devociones más expresivas de la veneración y confianza del pueblo cristiano en el poder y bondad de San José, es la llamada de los Treinta Días en reverencia de los treinta años que vivió en la tierra en compañía de Jesús y la Virgen María.

Basta la lectura de la Oración para tenerla como muy cristiana y teológica, y como muy recomendable y eficaz para conmover ese poder y bondad del Santo Patriarca, y para alcanzar por su medio las gracias espirituales o temporales, las más difíciles y extraordinarias. Las razones de esta afirmación son las siguientes: a) La materia doctrinal de esa Oración es la más teológica y completa b) El fin general de ella, el más devoto y grato al Santo: honrar la memoria de los treinta años que vivió con Jesús y María en la tierra c) Los títulos que se invocan, poderosísimos para mover el corazón del Santo d) La forma ferviente en que está escrita, da fe vivísima, de ternura sensible y de urgente e irresistible instancia e) Es el alma toda la que en todas sus frases pide y suplica, gime y llora, conmueve y triunfa de las resistencias del mismo Dios f) Y si a todo esto se añade la insistencia y perseverancia durante treinta días en tan larga y vehemente súplica del alma, no será temerario afirmar según el dogma católico que es una oración teológica y cristiana, eficaz e irresistible. g) No hay en ella nada de superstición o revelación o infalibilidad o algo imposible o im­propio. Por lo contrario, lo que se pide y se confía conseguir es sencillamente algo muy conveniente y necesario, aunque difícil y extraordinario; pero nada de milagros infalibles, y a plazos fijos, y por modos y prácticas supersticiosas.

Todo está fundado en el dogma católico de la oración e intercesión de los Santos, y en la creencia y confianza del cristiano en el poder y bondad del Santo Patriarca. Es una Novena, pero de treinta días, muy a propósito para promover la devoción al Santo y la confianza en Él. La práctica de esta devoción ha de ser muy sencilla. Récese la oración treinta días consecutivos; y será más eficaz rezarla ante la imagen o altar del Santo; pero cuando eso no sea posible, puede rezarse en la casa particular. Se recomienda mucho la comunión, al menos los miércoles de esos treinta días. Finalmente se ruega la comunicación de las gracias obtenidas para su publicación en la Revista “San José”.

DEVOCIÓN DE LOS TREINTA DÍAS A SAN JOSÉ
Para obtener alguna gracia extraordinaria

¡Oh amabilísimo Patriarca San José! Desde el abismo de mi pequeñez y miseria os contemplo con emoción y alegría de mi alma en vuestro trono del cielo, como gloria y gozo de los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparador de los desvalidos, auxiliador de los Angeles y Santos ante el trono de Dios, de vuestro Jesús y de vuestra santa Esposa.

Por eso yo pobre, desvalido, triste y necesitado. a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas: y hoy especialmente os traigo ante vuestro altar y vuestra imagen una pena que consoléis, un mal que remediéis, una desgracia que impidáis, una necesidad que socorráis, una gracia que obtengáis para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoveros y obligaros a oírme y conseguírmelo, os lo pediré y demandaré durante treinta días continuos, en reverencia a los treinta años, que vivisteis en la tierra con Jesús y María: y os lo pediré, urgente, y confiadamente, invocando todos los títulos que tenéis para compadeceros de mí, y todos los motivos que tengo para esperar que no dilataréis el oír mi petición, y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en vuestra bondad y poder, que al sentirla os sentiréis también obligado a obtener y darme más aún de lo que os pido y deseo.

1) Os lo pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Hijo de Dios, Dios Hombre y Dios del hombre.

2) Os lo suplico por vuestra ansiedad inmensa al sentiros obligado a abandonar a vuestra santa Esposa.

3) Os lo ruego por vuestra resignación dolorosísima para buscar un establo y un pesebre para palacio y cuna de Dios nacido entre los hombres.

4) Os imploro por la dolorosa y humillante Circuncisión de vuestro Jesús, y por el santo, glorioso y dulcísimo nombre que le impusisteis por orden del Eterno.

5) Os lo demando por vuestro sobresalto al oír del Angel la muerte decretada contra vuestro Hijo Dios, por vuestra obedientísima huida a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la pobreza extrema del destierro y por vuestras ansiedades ai volver de Egipto a Nazaret.

6) Os lo pido por vuestra aflicción dolorosísima de tres días, al perder a Vuestro Hijo, y por vuestra consolación suavísima al encontrarle en el templo, y por vuestra felicidad inefable de los treinta años que tuvisteis en Nazaret con Jesús y María sujetos a vuestra autoridad y providencia.

7) Os io ruego y espero por el heroico sacrificio, con que ofrecisteis la víctima de vuestro Jesús al Dios Eterno para la cruz y para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención.

8) Os lo demando por la dolorosa previsión que os hacía todos los días contemplar aquellas manos infantiles, taladradas después en la cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba dulcisimamente sobre vuestro pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabais contra vuestro corazón, desnudo, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz, aquel último momento en que le veíais expirar y morir.

9) Os lo pido por vuestro dulcísimo tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María y vuestra entrada en el Limbo de los Justos y al fin en el cielo.

10) Os lo suplico por vuestro gozo y vuestra gloria, cuando contemplasteis la Resurrección de vuestro Jesús, su subida y entrada en los cielos y su trono de Rey inmortal de los Siglos.

11) Os lo demando por vuestra dicha inefable cuando visteis salir del sepulcro a vuestra santísima esposa resucitada, y ser subida a los cielos por los Angeles y coronada por el Eterno, y entronizada en un solio junto al vuestro.

12) Os lo pido y ruego y espero confiadmente por vuestros trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por vuestros triunfos y glorias y feliz bienaventuranza en el cielo con vuestro Hijo Jesús y vuestra esposa Santa María.

¡Oh mi buen Patriarca San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de la Iglesia Santa y de sus Doctores y Teólogos, y en el sentido universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pediros y suplicaros y esperar me obtengáis de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante vuestra imagen y ante vuestro trono de bondad y poder en el cielo.

Aquí, levantando el corazón a lo alto, se le pedirá al Santo, con amorosa instancia la gracia que se desea.

Obtenedme también para los míos y los que me han pedido ruegue por ellos, todo cuanto desean y le es conveniente. San José rogad por nosotros: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN: Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como intercesor en los cielos. Oh Dios, que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén. (Con licencia Eclesiástica)

ORACIÓN A SAN JOSÉ
A vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado José; y después de haber implorado el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro Patrocinio. Por el afecto que os unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios; por el amor paternal que profesasteis al Niño-Jesús, os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con su Sangre, y que nos socorráis con vuestro poder en nuestras necesidades. Proteged, prudentísimo Custodio de la Divina Familia, el linaje escogido de Jesucristo; preservadnos Padre amantísimo, de todo contagio de error y corrupción, sednos propicio y asistidnos desde el Cielo, poderosísimo Protector nuestro, en el combate que al presente libramos contra el poder de las tinieblas. Y del mismo modo que, en otra ocasión, librasteis del peligro de la muerte al Niño-Jesús, defended ahora a la Santa Iglesia de Dios, contra las asechanzas de sus enemigos y contra toda adversidad. Amparad a cada uno de nosotros con vuestro perpetuo patrocinio; a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos, y sostenidos por vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad eterna del Cielo. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria
 

lunes, 23 de febrero de 2026

ORACIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE POR LA PAZ EN MÉXICO



«¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!. Tú, que desde tu Tepeyac manifiestas tu clemencia y compasión a todos los que solicitan tu amparo. 

Acudimos a ti, Reina de México y Madre de las Américas, para pedirte, Madre amorosa, que alcances la paz, la justicia y la prosperidad para nuestra nación. Tú conoces bien el dolor, el miedo y la inseguridad que afligen a tus hijos. 

Te pedimos, Señora nuestra, que cubras a México con tu manto sagrado y protejas a nuestras familias, niños y jóvenes. Cambia los corazones de quienes provocan sufrimiento y muerte, dales el don de la conversión y enséñanos a todos a ser promotores de justicia y paz. 

Madre Santísima, ante ti traemos nuestras preocupaciones y luchas, confiando en tu intercesión ante tu Hijo Jesús para encontrar refugio y consuelo. Que la verdadera paz, que viene de tu Hijo, inunde nuestros hogares y nuestra tierra. 

Amén.

martes, 13 de enero de 2026

EL PODER DE UNA SOLA AVEMARÍA – Por San Luis María Grignion de Montfort.



   Deseaba saber Santa Matilde cuál era el mejor medio para testimoniar su tierna devoción a la Madre de Dios. Un día, arrebatada en éxtasis, vio a la Santísima Virgen que llevaba sobre el pecho la salutación angélica en letras de oro, y le dijo: “Hija mía, nadie puede honrarme con saludo más agradable que el que me ofreció la adorabilísima Trinidad. Por él me elevó a la dignidad de Madre de Dios”.

   La palabra “Ave” —que es el nombre de Eva— me hizo saber que Dios en su omnipotencia me había preservado de toda mancha de pecado y de las calamidades a que estuvo sometida la primera mujer.

   El nombre de “María” —que significa Señora de la luz— indica que Dios me colmó de sabiduría y luz, como astro brillante, para iluminar los cielos y la tierra.

   Las palabras “llena de gracia” me recuerdan que el Espíritu Santo me colmó de tantas gracias, que puedo comunicarlas con abundancia a quienes las piden por mediación mía.

   Diciendo “el Señor es contigo”, siento renovarse la inefable alegría que experimenté cuando el Verbo eterno se encarnó en mi seno.

   Cuando me dicen “bendita tú eres entre todas las mujeres”, tributo alabanzas a la misericordia divina, que se dignó elevarme a tan alto grado de felicidad.

   Ante las palabras “bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”, todo el cielo se alegra conmigo al ver a Jesús, mi Hijo, adorado y glorificado por haber salvado al hombre».     

 
San Luis María Grignion de Montfort. “El Secreto Admirable del Santísimo Rosario”. Biblioteca de Autores Cristianos. (BAC).

miércoles, 31 de diciembre de 2025

ACCIÓN DE GRACIAS POR UN AÑO MÁS

 


Padre nuestro que estás en los cielos, dueño de la Verdad, del tiempo y de la eternidad: Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar el año 2025, en nombre propio y de los míos, queremos darte gracias, por todo aquello que recibimos de Ti.

 Gracias por la familia que nos diste, por la vida y el amor, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por todo cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

 Gracias por acogernos en tu verdadera Iglesia. Te ofrecemos todo cuanto hicimos este año que termina. El trabajo que pudimos realizar, las cosas que pasaron por nuestras manos, y lo que con ellas pudimos construir de positivo.

 También, Señor, hoy queremos pedirte perdón.

 Perdón por nuestros pecados, por el mal que hemos causado, por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por las omisiones, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. 

 Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho. Y perdón por vivir sin entusiasmo. También por la oración, que poco a poco, fuimos aplazando y que hasta ahora hacemos para agradecerte todo lo que nos has dado.

 Por todos nuestros olvidos, descuidos y silencios. Nuevamente te pedimos perdón, Señor.

 Iniciaremos un nuevo año y detenemos nuestra vida, ante el nuevo calendario aún sin estrenar. Te presentamos estos futuros 365 días, que sólo Tú sabes, quienes llegaremos a vivirlos completos. Si no los terminamos... ayúdanos a morir en Ti, en gracia santificante, luego de haber acudido -sinceramente contritos- al tribunal de la Confesión. 

 Hoy te pedimos para cada uno de nosotros: la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la caridad y la sabiduría, el empeño para serte fieles y vivir siempre en tu Gracia, pues sólo en Gracia se transita el camino seguro. Sólo el necio esto no lo entiende, por lo que te pedimos que nos quites cualquier venda que nos impida ver nuestra estulticia. 

 Señor, ayúdanos a ser celosos de tu gloria y la de tu Iglesia, y vivir sólo por Ti, en Ti y para Ti. 

 Queremos vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes, un corazón lleno de comprensión y paz que busque siempre la Verdad de tu Palabra. Que nada nos arranque de ella, pues tu fe es nuestro mayor tesoro. 

 Cierra Tú nuestros oídos, a toda calumnia, a las falsas doctrinas contra tu Palabra. Y nuestros labios, a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre, en cambio, nuestro ser a todo lo que es bueno. 

 Que nuestro espíritu, se llene sólo de bendiciones, y las derrame a nuestro paso. Cólmanos de bondad y de alegría, para que cuantos conviven con nosotros, o los que se acerquen, encuentren en nuestras vida, un poquito de TI. 

 Gracias, Señor, por todo y perdona nuestras deudas contigo. Guíanos a todos por la senda del camino estrecho que nos permita un día entrar por la puerta angosta y estar en tu regazo eterno para bendecirte por los siglos de los siglos. Si para ello es necesario que utilices tu mano derecha que nos sacuda, de antemano aceptamos cualquier pena y dolor por difíciles que sean. 

 Danos un feliz 2026 y enséñanos a amarte viviendo siempre en tu gracia, y seguirte con plena fidelidad. Gracias, Señor, por todas las bendiciones del pasado año, así como por las que derramarás el que inicia. 

 Santísima Virgen María, encomiendo a tu Inmaculado Corazón a toda la familia mía. 

 Amén.

REFLEXIÓN:

 Acaso pasaste parte de este año en pecado mortal. Si durante esa época hubieras muerto, ¿dónde estarías ahora? Dios te ha dado tiempo para hacer penitencia; aprovéchalo mejor en lo porvenir ¡acaso no tengas más que este año de vida! Prepárate, pues, a morir, haz una buena confesión, y si quieres pasar santamente todos los días del año que va a comenzar piensa todos los días en la muerte y en la eternidad. Dios te ha ocultado tu último día, para que te prepares a él todos los días de tu vida.



miércoles, 3 de diciembre de 2025

SUBLIME ORACIÓN DE SAN GERMÁN DE CONSTANTINOPLA (635-733) EN LOOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



«Salve, oh tú que, movida a compasión al ver la terrible desnudez a que fuimos reducidos, en el Jardín del Edén, por el fruto pernicioso que dio muerte a nuestras almas, nos cubriste con un maravilloso manto; que no fue tejido por la mano del hombre, sino que nos fue dado por Dios mismo; tú que, cuando estábamos hundidos en el lodo de la iniquidad, nos fuiste dada como la remisión de los pecados, ¡oh, Esposa Sagrada del Todopoderoso!

Salve, oh tú que, bajo tus pasos bien resueltos, pisoteas a ese tirano que nos arrastró, para dañarnos, a la transgresión, a ese pérfido consejero, a ese enemigo de todo bien, a esa serpiente engañosa que se llama Diablo, y tomas, como de la mano, nuestra naturaleza corruptible y siempre dispuesta a caer, para conducirla, en tu compañía, al Santuario espiritual y al Tabernáculo divino que nunca envejece.

Salve, oh tú que hiciste brotar el resplandor de un día de gozo y alegría sobre las cabezas de aquellos que se encontraban encadenados en las tinieblas de la muerte, en el abismo de la enfermedad, y sobre quienes tú prometiste disipar, por el Poder de Dios, esa funesta oscuridad, oh María, más sublime que todos los milagros.

¡Salve, oh tú que destilas sobre nosotros el rocío divino de la inteligencia, oh Nube brillante que elevaste en nuestro horizonte, envuelto en las sombras de la muerte, el más brillante de todos los soles! ¡Oh fuente que, teniendo tu origen en el cielo, formas esos rápidos ríos del conocimiento de Dios, que arrastran a su paso, por las aguas límpidas y puras de la fe ortodoxa, el cieno de la herejía!

¡Salve, oh divino Paraíso, oh Morada de la Sabiduría, oh Jardín lleno de encantos, plantado por la Mano del Todopoderoso, donde florece el Bosque de la Vida para comunicar la ciencia de la verdad y conceder la inmortalidad a quienes la prueban!

Salve, oh Sagrado Edificio, oh Palacio inmaculado y sin mancha del gran Rey, del mismo Dios, oh tú que has sido revestida de Su Majestad y has llamado a todos los hombres a recibir en ti una santa hospitalidad, ¡donde puedan gozar de los misterios de la fe desde su primer origen!

Salve, oh Nueva Sión, oh Santa Jerusalén, oh augusta Ciudad del gran Rey, en cuyas torres se conoce claramente a Dios, y en medio de la cual pasa sin sacudirla ni dañarla, ¡mientras mueve las naciones y hace caer reyes a tus pies para rendir homenaje a tu Gloria!

Salve, oh Montaña fecunda y sombreada, donde se alimentó el Cordero que borró nuestros pecados y sanó nuestras enfermedades, y de la cual se desprendió, sin ayuda de mano humana, la piedrecilla que derribó los altares de los ídolos, y ¡por un admirable prodigio, se convirtió en la piedra angular!

Salve, oh Santo Trono de Dios, oh Sagrado Tesoro, oh Casa resplandeciente y gloriosa, oh Venerable Tabernáculo, oh Vaso Elegido que Dios reservó para su uso, oh Propiciatorio de todo el universo, oh Cielo que relata la gloria del Altísimo, oh Oriente milagroso del que surge una estrella que no conoce ocaso, cuyo punto de partida es el Cielo, y que a todos brinda su calor, es decir, el canal de la providencia!

¡Salve María, llena de gracia, más santa que los santos, más elevada que los Cielos, más gloriosa que los querubines, más digna de honor que los serafines, más venerable que toda criatura!»

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Plegaria maravillosa que es también un canto claro a la Corredención y Mediación de María Santísima. Para rezar diariamente en desagravio al Inmaculado Corazón de María.

sábado, 29 de noviembre de 2025

LOS MISTERIOS DE LA ORACIÓN

 

Una oración debe ser pronunciada estando profundamente conscientes de cada palabra. Las causas de ello se esconden no sólo en el hecho de que, de otro modo, sería una irreverencia ante Aquel a quien ella está dirigida, sino también en lo subsiguiente. La verdadera oración, el verdadero mensaje de la oración, no sólo consiste en las palabras mismas, sino principalmente en la actitud del corazón, en aquello que a partir del corazón atrae hacia Dios.

Si una oración es pronunciada  con profunda consciencia, vivida profundamente, podrías considerarlo como si en el alma se abrieran “receptores”: canales que hacen que el alma se haga receptora a las fuerzas de Dios. El alma percibe realmente el significado que se esconde tras las palabras que pronuncian los labios. Con ello nace en el alma un deseo de realización, de hacer realidad  las palabras pronunciadas, con lo que el alma reacciona como una flor que tiene hambre de la luz del sol: se abre completamente.

Por esta razón el alma que ora profunda y conscientemente, puede comenzar a sentirse unida con Dios. En ella todo es anhelo por lo celestial, y la luz divina se derrama completamente en esa alma. Este efecto nunca lo experimentará un alma que ora rápidamente y sin sentimiento, mecánica o automáticamente.

Este fenómeno explica por cierto también porqué un alma que ha sido llamada para ello, puede experimentar estados de verdadero éxtasis  durante la oración meditativa y contemplativa: Los deseos del alma pueden llegar a ser tan idénticos con los deseos de Dios, que el alma afluye completamente en Nosotros, y así comienza a tomar parte de la perfecta paz de corazón que es característica del corazón de Dios.

La paz de corazón se caracterizará básicamente por el flujo de la voluntad de Dios, en la del alma. Para alcanzar esa paz, el alma debe desear como primer paso la unidad con Dios (y con su Santísima Madre) y esforzarse por dejar escapar de sí toda percepción mundana. Por esta razón el alma debe saber vaciarse, para llegar a una oración fecunda.

Esta circunstancia es también la causa de la realidad de que almas santas reciben ciertas impresionantes concesiones a sus ruegos, si se dirigen a Dios o a la Santísima Virgen. Saben cómo sincronizarse tan totalmente con el corazón de Dios y con el corazón de la Madre, que  ambos pueden hacer fluir torrentes de gracias en esas almas, sin ningún impedimento.

Podemos ser instados a comprar un alimento, porque está empacado en una lata que tiene una etiqueta especialmente atractiva. Sin embargo podríamos preguntarnos: El contenido de la lata sabe mejor (o su valor alimenticio es mayor) en la medida que la etiqueta es más atractiva?

Básicamente es para Dios un ofensa cuando el alma le habla con palabras vacías. Se habla de palabras vacías cuando el corazón  no participa realmente. No son las palabras de los labios, sino son los sentimientos del corazón los que expresan nuestro deseo de entrar en contacto con Dios. Si el corazón está vacío de amor anhelante, nuestras lindas palabras parecerán antes bien un intento de engañar a Dios en lo que respecta a nuestro amor a Él.

Sin embargo nosotros no podemos reunir todos los días el mismo ardor en la oración, pero lo que cuenta es el deseo y en todo caso el esfuerzo de penetrar realmente en el corazón de Dios.

martes, 18 de noviembre de 2025

OFRECIMIENTO DE VIDA



Haz esta oración, ofreciéndole toda tu vida, sufrimiento y alegrías a Jesús por:

-La salvación de todos los miembros de tu familia (incluyéndote).
-Las almas de tus familiares que se encuentren en el Purgatorio.
-El arrepentimiento de los pecadores.
-Cubrir las penas que subsisten de los pecados personales ya confesados.

Debe realizarse en gracia santificante (sin haber pecado mortalmente después de la última Confesión bien hecha o tras un Acto de Contrición Perfecto -por amor a Dios- con intención de confesarse a la brevedad posible).

ORACIÓN DE OFRECIMIENTO DE VIDA (Dictada por Jesús y María Inmaculada a Sor María Natalia Magdolna).

Mi amable Jesús, delante de las Personas de la Santísima Trinidad, delante de Nuestra Madre del Cielo y toda la Corte celestial, ofrezco, según las intenciones de tu Corazón Eucarístico y las del Inmaculado Corazón de María Santísima, toda mi vida, todas mis santas Misas, Comuniones, buenas obras, sacrificios y sufrimientos, uniéndolos a los méritos de tu Santísima Sangre y tu muerte de cruz: para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad, para ofrecerle reparación por nuestras ofensas, por la unión de nuestra santa Madre Iglesia, por nuestros sacerdotes, por las buenas vocaciones sacerdotales y por todas las almas hasta el fin del mundo.
Recibe, Jesús mío, mi ofrecimiento de vida y concédeme gracia para perseverar en él fielmente hasta el fin de mi vida. Amén. 
 
Jaculatorias de arrepentimiento:

Jesús mío, ¡Te amo sobre todas las cosas!

Por amor a Ti, me arrepiento de todos mis pecados.

Me duelen también los pecados de todo el mundo.

¡Oh Amor misericordioso!, en unión con nuestra Madre Santísima y con su Corazón Inmaculado, Te suplico a Ti perdón de mis pecados y de todos los pecados de los hombres, mis hermanos, hasta el fin del mundo!

¡Mi amable Jesús!, en unión a los méritos de tus Sagradas Llagas, ofrezco mi vida al Eterno Padre, según las intenciones de la Virgen Santísima Dolorosa.        

¡Virgen María, Reina del Universo, Intercesora de la Humanidad y esperanza nuestra, ruega por nosotros!

                                      -oOo-

Este Acto fue solicitado a Sor Natalia (1901-1992) de las Hermanas del Buen Pastor de Santa María Magdalena de Keeskemet. La Santísima Virgen la favoreció con abundantes locuciones y visiones extraordinarias, durante varios años. Fue una religiosa húngara, nacida cerca de Pozsony (en la actual Eslovaquia), murió en olor de santidad.

sábado, 8 de noviembre de 2025

ORACIÓN DE REPARACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA CORREDENTORA, INDULGENCIADA POR SAN PÍO X EN 1914


Santísima Virgen, Madre de Dios, mira con bondad desde el cielo, donde reinas, a este miserable pecador, tu siervo. Consciente de su indignidad, en reparación por las ofensas cometidas contra ti por lenguas impías y blasfemas, desde lo más profundo de su corazón te bendice y exalta como la más pura, la más bella y la más santa de todas las criaturas.

Bendice tu santo nombre, bendice tus sublimes prerrogativas como verdadera Madre de Dios, siempre Virgen, concebida sin mancha de pecado, como CORREDENTORA DEL GÉNERO HUMANO. Bendice al Padre eterno, que te eligió de manera especial como su Hija; bendice al Verbo Encarnado, que, al asumir la naturaleza humana en tu purísimo seno, te hizo su Madre; bendice al Espíritu Santo, que te eligió como su Esposa. Bendice, exalta y da gracias a la augusta Trinidad que te eligió y te favoreció tanto que te elevó por encima de todas las criaturas a las más sublimes alturas.

Oh santa y misericordiosa Virgen, implora el arrepentimiento de tus ofensores y acepta este pequeño homenaje de tu siervo, obteniendo también para él, de tu divino Hijo, el perdón de sus pecados. Amén.

El 22 de enero de 1914, el Papa San Pío X concedió que los fieles cristianos que recen esta oración con corazón contrito y devoto obtengan una indulgencia de cien días, aplicable también a los difuntos. La presente indulgencia es válida a perpetuidad y sin necesidad de breve expedición.


miércoles, 29 de octubre de 2025

NOMBRE DE LAS 46 ESTRELLAS QUE ADORNAN EL REGIO MANTO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE


 


 Venerable tradición enlaza el mes de octubre, dedicado al Santo Rosario a partir del día 28 hasta el 12 de diciembre cuando es la fiesta de la Virgen Morena.

Se reza un Rosario por cada una de las estrellas que aparecen en el manto guadalupano. Dice uno de los Salmos que Dios “cuenta las estrellas y los 46 rosarios en honor a Santa María de Guadalupe”.

Los nombres de las estrellas de cada día son:


– 28 de octubre: Estrella Maravillosa.


– 29 de octubre: Estrella Alegre.


– 30 de octubre: Estrella Bella.


– 31 de octubre: Estrella Siempre Virgen.


– 1º de noviembre: Estrella Evangelizadora.


– 2 de noviembre: Estrella Compasiva.


– 3 de noviembre: Estrella Madre Nuestra.


– 4 de noviembre: Estrella Señora Nuestra.


– 5 de noviembre: Estrella Mensajera.


– 6 de noviembre: Estrella Paciente.


– 7 de noviembre: Estrella Humilde.


– 8 de noviembre: Estrella Promotora.


– 9 de noviembre: Estrella Comprometida.


– 10 de noviembre: Estrella Fiel.


– 11 de noviembre: Estrella Madre de Cristo.


– 12 de noviembre: Estrella Poderosa.


– 13 de noviembre: Estrella Dolorosa.


– 14 de noviembre: Estrella Agradecida.


– 15 de noviembre: Estrella Reina de la Esperanza.


– 16 de noviembre: Estrella Solidaria.


– 17 de noviembre: Estrella Acogedora.


– 18 de noviembre: Estrella Educadora.


– 19 de noviembre: Estrella Bondadosa.


– 20 de noviembre: Estrella Consoladora.


– 21 de noviembre: Estrella Reina de la Unidad.


– 22 de noviembre: Estrella Reina de la Confianza.


– 23 de noviembre: Estrella Obediente.


– 24 de noviembre: Estrella Resistente.


– 25 de noviembre: Estrella Respetuosa.


– 26 de noviembre: Estrella Amada.


– 27 de noviembre: Estrella Dialogante.


– 28 de noviembre: Estrella Testigo.


– 29 de noviembre: Estrella Reina de la Alianza.


– 30 de noviembre: Estrella Reconciliadora.


– 01 de diciembre: Estrella Servidora.


– 2 de diciembre: Estrella Guadalupe.


– 3 de diciembre: Estrella Misionera.


– 4 de diciembre: Estrella Admirable.


– 5 de diciembre: Estrella Luz.


– 6 de diciembre: Estrella Confortadora.


– 7 de diciembre: Estrella Amable.


– 8 de diciembre: Estrella Inmaculada.


– 9 de diciembre: Estrella Flor de Flores.


– 10 de diciembre: Estrella Señora del Cielo.


– 11 de diciembre: Estrella Animadora.


– 12 de diciembre: Estrella Perfecta.


No se conoce a ciencia cierta por qué son 46 estrellas las del Manto de la Virgen de Guadalupe. Se manejan muchas versiones sobre el particular.

Se dice que Dios nos quiere decir algo con ese número.

La cifra 46 sólo se ha hallado en la Biblia en el diálogo de Jesús con los judíos cuando Él les dijo: “Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días”. Le repusieron entonces: “46 años se han dilatado en construir este templo, ¿y tú lo vas a reedificar en 3 días?” (Jn 2,20).

Las letanías originales para alabar a la Virgen también son 46 Y son 46 el número de cromosomas que todos necesitamos para comenzar a existir: 23 aportados por el varón y 23 por la mujer.

¿No será que por esta razón se presenta así María, como diciendo: traigo al Dador de vida, Yo, personalmente cuidaré de tu vida…? Ella, la Madre que es la Vida, nos mostrará todo su amor personal durante nuestra frágil y efímera existencia.

Ojalá que el fruto más fuerte de fidelidad a este acontecimiento divino y mariano, tenga por efecto que las personas que tomen parte en esta experiencia de 46 días de amistad, vida y oración lleguen a formar una verdadera comunidad de fe, oración, amor y servicio solidario, capaz de transformar algunas realidades inhumanas para hacer una sociedad más unida, digna, justa y fraterna.


jueves, 16 de octubre de 2025

DE LA MANO DE SAN JOSÉ

 

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos, a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. 

Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Jesús José y María
os doy mi corazón y el alma mía

Jesús, José y María
asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María
con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

V. San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

sábado, 23 de agosto de 2025

PLEGARIA A LA VIRGEN


 
Dame tu mano, María, la de las tocas moradas; clávame tus siete espadas en esta carne baldía.

Quiero ir contigo en la impía tarde negra y amarilla.

Aquí, en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata esa lividez de plata, esa lágrima que brilla.

¿Dónde está ya el mediodía luminoso en que Gabriel, desde el marco del dintel, te saludó: "Ave, María"? Virgen ya de la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí.

Déjame hacer junto a ti este augusto itinerario.

Para ir al monte Calvario cítame en Getsemaní.

A ti doncella graciosa, hoy maestra de dolores, playa de los pecadores, nido en que el alma reposa, a ti te ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía.

A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María. Amén.

martes, 22 de julio de 2025

ORACIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE



¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo: escucha la oración que con filial confianza te dirigimos, y represéntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos, ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa.

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todos los fieles y pastores, y otorgue abundante vocaciones de sacerdotes y religiosas, fuertes en la fe y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver a él, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el sacramento de la penitencia que trae sosiego al alma. Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios, podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


viernes, 18 de julio de 2025

UN EXCELENTE CONSEJO: PRACTICA DIARIAMENTE LA DEVOCIÓN DE LAS TRES AVEMARÍAS



¿En qué consiste la devoción de las tres Avemarías?

En rezar tres veces el Avemaría a la Santísima Virgen, Madre de Dios y Señora nuestra, bien para honrarla o bien para alcanzar algún favor por su mediación.

¿Cuál es el fin de esta devoción?

Honrar los tres principales atributos de María Santísima, que son:
1.- El poder que le otorgó Dios Padre por ser su Hija predilecta.
2.- La sabiduría con que la adornó Dios Hijo, al elegirla como su Madre.
3.- La misericordia con que la llenó Dios Espíritu Santo, al escogerla por su inmaculada Esposa.
De ahí viene que sean tres las Avemarías a rezar y no otro número diferente.

¿Cuál es la forma de rezar las tres Avemarías?

"María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.

1. Por el poder que te concedió el Padre Eterno

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2. Por la sabiduría que te concedió el Hijo.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

3. Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los
siglos de los siglos. Amén!"

¿Cuál es el origen de la devoción de las tres Avemarías?

Santa Matilde, religiosa benedictina, suplicó a la Santísima Virgen que la asistiera en la hora de la muerte. La Virgen María le dijo lo siguiente: "Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres Avemarías. La primera, pidiendo que así como Dios Padre me encumbró a un trono de gloria sin igual, haciéndome la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también yo te asista en la tierra para fortificarte y apartar de ti toda potestad enemiga. Por la segunda Avemaría me pedirás que así como el Hijo de Dios me llenó de sabiduría, en tal extremo que tengo más conocimiento de la Santísima Trinidad que todos los Santos, así te asista yo en el trance de la muerte para llenar tu alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error e ignorancia. Por la tercera, pedirás que así como el Espíritu Santo me ha llenado de las dulzuras de su amor, y me ha hecho tan amable que después de Dios soy la más dulce y misericordiosa, así yo te asista en la muerte llenando tu alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para ti en delicias."

Y esta promesa se extendió en beneficio de todos cuantos ponen en práctica ese rezo diario de las tres Avemarías.

¿Cuáles son las promesas de la Virgen a quienes rezasen diariamente las tres avemarías?

Nuestra Señora prometió a Santa Matilde y a otras almas piadosas que quien rezara diariamente tres avemarías, tendría su auxilio durante la vida y su especial asistencia a la hora de la muerte, presentándose en esa hora final con el brillo de una belleza tal que con sólo verla la consolaría y le transmitiría las alegrías del Cielo.

María renueva su promesa de protección:

Cuando Sor María Villani, religiosa dominica (siglo XVI), rezaba un día las tres Avemarías, oyó de labios de la Virgen estas estimulantes palabras:

"No sólo alcanzarás las gracias que me pides, sino que en la vida y en la muerte prometo ser especial protectora tuya y de cuantos como tú PRACTIQUEN ESTA DEVOCIÓN"

También dijo la Santísima Virgen: “La devoción de las tres Avemarías siempre me fue muy grata... No dejéis de rezarlas y de hacerlas rezar cuanto podáis. Cada día tendréis pruebas de su eficacia...”

Fue la misma Santísima Virgen la que dijo a Santa Gertrudis que "quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo".

Refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el poder, la sabiduría y el amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo María a Santa Gertrudis que, "a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales".

¿Cuál es el fundamento de esta devoción?

La afirmación católica de que la Santísima Virgen poseyó, en el más alto grado posible a una criatura, los atributos de poder, sabiduría y misericordia.

Esto es lo que enseña la Iglesia al invocar a María como Virgen Poderosa, Madre de Misericordia y Trono de Sabiduría.