Un determinación abusiva contra el bien de la Iglesia resulta inválida en sí misma, pues, como enseña San Pablo (2a Carta a los Corintios 10, 8) el poder que el Señor da es para construcción y no para destrucción:
2a Carta a los Corintios 10
Y aunque parezca demasiado seguro del poder que el Señor me dio para edificarlos, no para destruirlos, no me avergonzaré de haberlo dicho.
8. Nam et si amplius aliquid gloriatus fuero de potestate nostra, quam dedit Dominus in aedificationem et non in destructionem vestram, non erubescam.

No hay comentarios:
Publicar un comentario