miércoles, 26 de agosto de 2026

OH MARÍA


 Abre, ¡Oh! Madre de misericordia, la puerta de tu Corazón benignísimo a las oraciones que te dirigimos con suspiros y gemidos. No rechazas ni tienes asco al pecador, por muy corrompido que se halle, si suspira hacia Ti y si implora Tú intercesión con un corazón contrito y penitente.

   Sea siempre bendito, ¡Oh María!, tu nobilísimo Corazón, adornado de todos los dones de la Sabiduría divina, e inflamado en ardores de caridad. Sea bendito ese Corazón en el que meditaste y guardaste con tanta fidelidad y cuidado los sagrados misterios de Nuestra Redención, para revelárnoslos en el momento oportuno. 

Para Ti la alabanza, para Ti el amor, ¡Oh Corazón amantísimo!; a Ti el honor, a Ti la gloria de parte de todas las criaturas, por los siglos de los siglos. Amén.


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