Octubre, mes dedicado al Santo Rosario.
1° — Quien me sirviere rezando constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2° — Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente rezaren mi Rosario.
3° — El Rosario será un escudo fortísimo contra el infierno, destruirá los vicios, librará de pecados y abatirá la herejía.
4° — El Rosario hará germinar las virtudes, y que las almas consigan copiosamente la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor de Dios al amor del mundo, y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificaron!
5° — El alma que se encomiende por el Rosario, no perecerá.
6° — El que con devoción rezare mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada: y se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracia si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.
7° — Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los auxilios de la Iglesia.
8° — Quiero que todos los que rezan mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y sean participantes de los méritos de los bienaventurados.
9° — Yo libro muy pronto del Purgatorio a las almas devotas del Rosario.
10° — Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
11° — Todo cuanto se pidiere por medio del Rosario, se alcanzará prontamente.
12° — Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13° — He impetrado de mi Hijo que todos los cofrades del Rosario tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14° — Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi unigénito Jesús.
15° — La devoción del Santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.

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