martes, 17 de enero de 2012
EL INGENIERO Y EL POLÍTICO (HUMOR)
— ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado en reunirme a las 2:00 con un amigo, llevo media hora de retraso y no sé dónde me encuentro!
— Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km . del centro de la ciudad, entre 40º y 42º de latitud norte y 58º y 60º de longitud oeste.
— Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche.
— Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?
— Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto", pero "prácticamente inútil": continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.
— Usted es político, ¿verdad? -pregunta el de la calle.
— En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿Cómo lo ha sabido?
— Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir, espera que otro le resuelva el problema y si salen mal las cosas, el otro -y no usted- tendrá la culpa. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón, parece que la culpa es mía...¡¡¡ Y AHORA RESULTA QUE EL TONTO SOY YO!!! ¡No tengo la menor duda que usted es político!
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PATER NOSTER (Canto gregoriano)
PATER NOSTER (Padrenuestro)
Pater Noster, qui es in caelis,
sanctificétur nomen Tuum,
adveniat Regnum Tuum,
fiat volúntas tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum
da nobis hódie,
et dimitte nobis débita nostra,
sicut et nos dimittímus
debitóribus nostris;
et ne nos indúcas in tentationem,
sed libera nos a malo.
____________________________________________________________________________________ lunes, 16 de enero de 2012
Y LA VIDA SE ABRIÓ PASO, POR LA VALIENTE DECISIÓN DE UNA VERDADERA MUJER
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| Fátima |
(AA). Argentina. En agosto de 2011 la madre de una menor de 14 años solicitó un aborto para su hija embarazada como consecuencia de los lamentables e infames abusos sexuales de su tío materno. Pero el 10 de agosto retiró el expediente judicial. Finalmente el 10 de enero pasado nació Luz María, que pudo sobrevivir a la sentencia de muerte que muchos le habían dictado. Felicitamos a Fátima y a su familia por la entereza y a todas las instituciones que las ayudaron (pues un crimen no se borra con otro mil veces mayor).
Se retira pedido de aborto
El pasado martes 10 de enero nació Luz María. Unos días antes del parto, la mamá, Fátima (foto), conversó con miembros de la Red Federal de Familias de Misiones y se mostró muy contenta con la llegada de su bebé. Luz María, todavía en su incubadora, no sabe que aún siendo tan chiquita ya ha enfrentado una de las batallas más grandes y significativas de todo ser humano: la lucha por vivir.
En su momento, hubo una fuerte presión de los promotores del aborto, de los medios de comunicación y del mismo INADI para que Fátima abortara a su bebé. La entonces diputada nacional Cecilia Merchán había expresado: “Es inconcebible que esta joven, además de llevar para siempre la marca de la violación, tenga que transitar por el calvario de un embarazo no deseado. La sociedad reclama el debate por la legalización del aborto, este año es propicio para debatirlo en la Cámara de Diputados”.
En cambio, el Obispo de Oberá, Mons. Damián Bitar, había reprochado por medio de un comunicado a las organizaciones de (dizque) "derechos humanos(?)" por repetir a coro el mismo libreto: ¡Maten al niño! ¡Que no viva!; ¡No tiene derecho a nacer!. “Resulta increíble el ensañamiento y el odio para con la vida ya concebida, pequeña, inocente e indefensa, que no admite ni siquiera la posibilidad de continuar la gestación, para luego dejarlo en brazos de cientos de matrimonios en lista de espera, dispuestos a adoptar” expresó el Obispo en su momento.
A pesar de todas las presiones, la familia de Fátima fue asistida y acompañada por diferentes grupos pro-vida y pro-familia como Caritas, Red Federal de Familias, Gravida, etc. A pesar de esto, y a modo de “revancha”, de vez en cuando se presentaron también organizaciones antivida ante los medios de comunicación para afirmar que la familia de Fátima había sido abandonada a su suerte sin ayuda alguna (lo cual es totalmente contrario a la verdad).
Desde Argentinos Alerta queremos expresar nuestro apoyo y felicitaciones a Fátima por haber elegido la vida a pesar de las dolorosas circunstancias en las que fue concebida su hijita Luz María. Desde este espacio estaremos presentes en todo aquello en lo que podamos colaborar.
Comunicado de Red Federal de Familias Misiones:
"Queremos agradecerte, Fátima, por permitir que tu bebé nazca; y deseamos que tu valiente ejemplo sirva a muchas jóvenes mamás. Queremos agradecerte porque pasados los primeros momentos de desesperación y angustia, vos, a pesar de tu corta edad, te animaste a decirle “sí” a la vida. Queremos agradecerle también a tu familia, a tus hermanos, a tus papás que se jugaron con vos para que Luz María pueda nacer. Hoy celebramos que nos ha nacido un niño, (en este caso) una argentinita más para levantar a nuestra Patria. Probablemente muchos medios no hablen tanto de vos y de Luz María como lo hicieron antes, pero tené muy presente que (como dice una frase de algunos anuncios) vos te convertiste hoy en una heroína para tu hija: le salvaste la vida!"
Fuente: Argentinos Alerta. Paréntesis de Catolicidad.
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domingo, 15 de enero de 2012
EL AMOR DE DIOS por San Alfonso Mª de Ligorio
Pues amemos nosotros a Dios,
porque Dios nos amó primero
(1 Jn. 4, 19)
Mas antes que tuvieras el ser, Dios te amaba ya. No habían nacido ni tu padre ni tu madre, y Dios te amaba. ¿Y cuánto tiempo antes de crear el mundo comenzó Dios a amarte?... ¿Quizá mil años, mil siglos antes?... No contemos años ni siglos. Dios te amó desde la eternidad (Jeremías 31, 3).
En suma: desde que Dios fue Dios, te ha amado siempre; desde que se amó a Sí mismo, te amó también a ti. Con razón decía la virgen Santa Inés: “Otro amante me cautivó primero”. Cuando el mundo y las criaturas la requerían de amor, ella respondía: No, no puedo amaros. Mi Dios es el primero que me amó, y es justo que a Él sólo consagre mis amores.
De suerte, hermano mío, que eternamente te ha amado tu Dios; y sólo por amor te escogió entre tantos hombres como podía crear, y te dio el ser y te puso en el mundo, y además formó innumerables y hermosas criaturas que te sirviesen y te recordasen ese amor que Él te profesa y el que tú le debes. “El Cielo, la tierra y todas las criaturas –decía San Agustín– me invitan a que te ame”. Cuando el Santo contemplaba el sol, la luna, las estrellas, los montes y ríos, parecíale que todos le hablaban, diciéndole: Ama a Dios, que nos creó para ti a fin de que le amases.
El Padre Rancé, fundador de los Trapenses, no veía los campos, fuentes y mares sin recordar por medio de esas cosas creadas el amor que Dios le tenía. También Santa Teresa dice que las criaturas le reprochaban la ingratitud para con Dios.
Considera, además, con qué singular amor hizo Dios que nacieses en pueblo cristiano y en el gremio de la Santa Iglesia. ¡Cuántos nacen entre idólatras, judíos, mahometanos o herejes, y por ello se pierden!... Pocos son los hombres que tienen la dicha de nacer donde reina la verdadera fe, y el Señor te puso entre ellos.
¡Oh, cuán alto don el de la fe! ¡Cuántos millones de almas no disfrutan de sacramentos, ni sermones, ni ejemplos de hombres santos, ni de los demás medios de salvación que la Iglesia nos proporciona!
Y Dios quiso concederte todos esos grandes auxilios sin mérito alguno de tu parte; antes, previendo tus deméritos. Al pensar en crearte y darte esas gracias, ya preveía las ofensas que habías de hacerle.
Maravilla sería que un poderoso monarca quisiera convertirse en gusano por amor de estos míseros seres. Pues infinitamente más debe maravillarnos al ver a Dios hecho hombre por amor a los hombres. “Se anonadó a Sí mismo tomando forma de siervo..., y reducido a la condición de hombre...” (Fil. 2, 7). ¡Dios en carne mortal! Y el Verbo se hizo carne... (Jn. 1, 14). Pero el asombro y pasmo se aumentan al considerar lo que después hizo y padeció por amor nuestro el Hijo de Dios.
Bastaba para redimirnos una sola gota de su preciosísima Sangre, una lágrima suya, una sola oración, porque esta oración de persona divina tenía infinito valor y era suficiente para rescatar el mundo, e infinitos mundos que hubiese. Mas, dice San Juan Crisóstomo, lo que bastaba para redimirnos no era bastante para satisfacer el amor inmenso que Dios nos tenía. No quiso únicamente salvarnos, sino que le amásemos mucho, porque Él mucho nos amó, y para lograrlo escogió vida de trabajos y de afrentas y muerte amarguísima entre todas las muertes, a fin de que conociésemos su infinito y ardentísimo amor para con nosotros. “Se humilló a Sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2, 8).
¿Creéis en la Encarnación y muerte de Jesucristo?... ¿Lo creéis y no le amáis? ¿Y podéis siquiera pensar en amar otras cosas, fuera de Cristo? ¿Acaso dudáis que os ama?... ¡Pues si Él vino al mundo, dice San Agustín, para padecer y morir por vosotros, a fin de patentizaros el amor que os tiene!
Tal vez antes de la Encarnación del Verbo pudiera dudar el hombre de que Dios le amase tiernamente; pero después de la Encarnación y muerte de Jesucristo, ¿cómo puede ni dudar de ello? ¿Con qué prueba más clara y tierna podía demostrarnos su amor que con sacrificar por nosotros su vida?... Habituados estamos a oír hablar de creación y redención, de un Dios que nace en un pesebre y muere en una cruz... ¡Oh santa fe, ilumina nuestras almas!
PUNTO 3
¡Ah Jesús mío! ¡Los hombres no os aman porque no ponderan el amor que les profesáis! ¡Oh Señor!, el alma que piensa en un Dios muerto por su amor, y que tanto deseó morir para demostrarle la grandeza del afecto que le tenía, ¿cómo es posible que viva sin amarle?...
San Pablo dice (2 Co. 5, 14) que no tanto lo que hizo y padeció Jesucristo como el amor que nos demostró al padecer por nosotros, nos obliga y casi nos fuerza a que le amemos. Considerando este alto misterio, San Lorenzo Justiniano exclamaba: Hemos visto a un Dios enloquecido de amor por nosotros. Y, en verdad, si la fe no lo afirmase, ¿quién pudiera creer que el Creador quiso morir por sus criaturas?...
Santa Magdalena de Pazzi, en un éxtasis que tuvo llevando en sus manos un Crucifijo, llamaba a Jesús loco de amor. Y lo mismo decían los gentiles cuando se les predicaba la muerte de Cristo, que les parecía increíble locura, según testimonio del Apóstol (1 Co. 1, 23): “Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles”.
¿Cómo, decían, un Dios felicísimo en Sí mismo, y que de nadie necesita, pudo venir al mundo, hacerse hombre y morir por amor a los hombres, criaturas suyas? Creer eso equivale a creer que Dios enloqueció de amor... Y con todo, es de fe que Jesucristo, verdadero Hijo de Dios, se entregó a la muerte por amor a nosotros. “Nos amó y se entregó Él mismo por nosotros” (Ef. 5, 2).
¿Y para qué lo hizo así? Hízolo a fin de que no viviésemos para el mundo, sino para aquel Señor que por nosotros quiso morir (2 Co. 5, 15) Hízolo para que el amor que nos mostró ganase todos los afectos de nuestros corazones; así, los Santos, al considerar la muerte de Cristo, tuvieron en poco el dar la vida y darlo todo por amor de su amantísimo Jesús.
¡Cuántos ilustres varones, cuántos príncipes abandonaron riquezas, familia, patria y reinos para refugiarse en los claustros y vivir en el amor de Cristo! ¡Cuántos mártires le sacrificaron la vida! ¡Cuántas vírgenes, renunciando a las bodas de este mundo, corrieron gozosas a la muerte para recompensar como les era dado el afecto de un Dios que murió por amarlas!...
Y tú, hermano mío, ¿qué has hecho hasta ahora por amor a Cristo?... Así como el Señor murió por los Santos, por San Lorenzo, Santa Lucía, Santa Inés..., también murió por ti... ¿Qué piensas hacer, siquiera en el resto de tus días que Dios te concede para que le ames? Mira a menudo y contempla la imagen de Jesús crucificado; recuerda lo mucho que Él te amó, y di en tu interior: “Dios mío, ¿con que Vos habéis muerto por mí?” Haz siquiera esto; hazlo con frecuencia, y así te sentirás dulcemente movido a amar a Dios, que te ama tanto.
porque Dios nos amó primero
(1 Jn. 4, 19)
PUNTO 1
Considera, ante todo, que Dios merece tu amor, porque Él te amó antes que tú le amases, y es el primero de cuantos te han amado (Jer. 31, 3). Los que primeramente te amaron en este mundo fueron tus padres, pero no sintieron ni pudieron tenerte amor sino después de haberte conocido.
Mas antes que tuvieras el ser, Dios te amaba ya. No habían nacido ni tu padre ni tu madre, y Dios te amaba. ¿Y cuánto tiempo antes de crear el mundo comenzó Dios a amarte?... ¿Quizá mil años, mil siglos antes?... No contemos años ni siglos. Dios te amó desde la eternidad (Jeremías 31, 3).
En suma: desde que Dios fue Dios, te ha amado siempre; desde que se amó a Sí mismo, te amó también a ti. Con razón decía la virgen Santa Inés: “Otro amante me cautivó primero”. Cuando el mundo y las criaturas la requerían de amor, ella respondía: No, no puedo amaros. Mi Dios es el primero que me amó, y es justo que a Él sólo consagre mis amores.
De suerte, hermano mío, que eternamente te ha amado tu Dios; y sólo por amor te escogió entre tantos hombres como podía crear, y te dio el ser y te puso en el mundo, y además formó innumerables y hermosas criaturas que te sirviesen y te recordasen ese amor que Él te profesa y el que tú le debes. “El Cielo, la tierra y todas las criaturas –decía San Agustín– me invitan a que te ame”. Cuando el Santo contemplaba el sol, la luna, las estrellas, los montes y ríos, parecíale que todos le hablaban, diciéndole: Ama a Dios, que nos creó para ti a fin de que le amases.
El Padre Rancé, fundador de los Trapenses, no veía los campos, fuentes y mares sin recordar por medio de esas cosas creadas el amor que Dios le tenía. También Santa Teresa dice que las criaturas le reprochaban la ingratitud para con Dios.
Y Santa Magdalena María de Pazzi, no bien contemplaba la hermosura de alguna flor o fruto, sentía el corazón traspasado con las flechas del amor de Dios, y exclamaba: “¡Desde la eternidad ha pensado el Señor en crear estas flores a fin de que yo le ame!”.
Considera, además, con qué singular amor hizo Dios que nacieses en pueblo cristiano y en el gremio de la Santa Iglesia. ¡Cuántos nacen entre idólatras, judíos, mahometanos o herejes, y por ello se pierden!... Pocos son los hombres que tienen la dicha de nacer donde reina la verdadera fe, y el Señor te puso entre ellos.
¡Oh, cuán alto don el de la fe! ¡Cuántos millones de almas no disfrutan de sacramentos, ni sermones, ni ejemplos de hombres santos, ni de los demás medios de salvación que la Iglesia nos proporciona!
Y Dios quiso concederte todos esos grandes auxilios sin mérito alguno de tu parte; antes, previendo tus deméritos. Al pensar en crearte y darte esas gracias, ya preveía las ofensas que habías de hacerle.
PUNTO 2
Y no solamente nos dio el Señor tantas hermosas criaturas, sino que no vio satisfecho su amor hasta que se nos dio y entregó Él mismo (Ga. 2, 20). El maldito pecado nos había hecho perder la divina gracia y la gloria, haciéndonos esclavos del infierno. Pero el Hijo de Dios, con asombro del Cielo y de la tierra, quiso venir a este mundo y hacerse hombre para redimirnos de la muerte eterna y conquistarnos la gracia y la perdida gloria.
Maravilla sería que un poderoso monarca quisiera convertirse en gusano por amor de estos míseros seres. Pues infinitamente más debe maravillarnos al ver a Dios hecho hombre por amor a los hombres. “Se anonadó a Sí mismo tomando forma de siervo..., y reducido a la condición de hombre...” (Fil. 2, 7). ¡Dios en carne mortal! Y el Verbo se hizo carne... (Jn. 1, 14). Pero el asombro y pasmo se aumentan al considerar lo que después hizo y padeció por amor nuestro el Hijo de Dios.
Bastaba para redimirnos una sola gota de su preciosísima Sangre, una lágrima suya, una sola oración, porque esta oración de persona divina tenía infinito valor y era suficiente para rescatar el mundo, e infinitos mundos que hubiese. Mas, dice San Juan Crisóstomo, lo que bastaba para redimirnos no era bastante para satisfacer el amor inmenso que Dios nos tenía. No quiso únicamente salvarnos, sino que le amásemos mucho, porque Él mucho nos amó, y para lograrlo escogió vida de trabajos y de afrentas y muerte amarguísima entre todas las muertes, a fin de que conociésemos su infinito y ardentísimo amor para con nosotros. “Se humilló a Sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2, 8).
¡Oh exceso de amor divino, que ni los ángeles ni los hombres llegarán nunca a comprender! Exceso le llamaron en el Tabor Moisés y Elías, refiriéndose a la Pasión de Cristo (Le. 9, 31). “Exceso de dolor, exceso de amor”, dice San Buenaventura.
Si el Redentor no hubiera sido Dios, sino un deudo o amigo nuestro, ¿qué mayor prueba de afecto podría habernos dado que la de morir por nosotros? “Que nadie tiene más grande amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn. 15, 13). Si Jesucristo hubiese tenido que salvar a su mismo Padre, ¿qué más pudiera haber hecho por amor a Él? Si tú, hermano mío, hubieses sido Dios y creador de Cristo, ¿qué otra cosa hiciera por ti sino sacrificar su vida en un mar de afrentas y dolores? Si el hombre más vil de la tierra hubiese hecho por ti lo que hizo el Redentor, ¿podrías vivir sin amarle?
¿Creéis en la Encarnación y muerte de Jesucristo?... ¿Lo creéis y no le amáis? ¿Y podéis siquiera pensar en amar otras cosas, fuera de Cristo? ¿Acaso dudáis que os ama?... ¡Pues si Él vino al mundo, dice San Agustín, para padecer y morir por vosotros, a fin de patentizaros el amor que os tiene!
Tal vez antes de la Encarnación del Verbo pudiera dudar el hombre de que Dios le amase tiernamente; pero después de la Encarnación y muerte de Jesucristo, ¿cómo puede ni dudar de ello? ¿Con qué prueba más clara y tierna podía demostrarnos su amor que con sacrificar por nosotros su vida?... Habituados estamos a oír hablar de creación y redención, de un Dios que nace en un pesebre y muere en una cruz... ¡Oh santa fe, ilumina nuestras almas!
PUNTO 3
Se aumentará en nosotros la admiración si consideramos el deseo vehementísimo que tuvo nuestro Señor Jesucristo de padecer y morir por nuestro bien. “Bautizado he de ser con el bautismo de mi propia sangre, y muero de deseo porque llegue pronto la hora de mi Pasión y muerte, a fin de que el hombre conozca el amor que le tengo”. Así decía el Hijo de Dios en su vida terrena (Lc. 12, 50). Por eso mismo exclamaba en la noche que precedió a su dolorosa Pasión (Lc. 22, 15): Ardientemente he deseado celebrar esta Pascua con vosotros. Diríase que nuestro Dios no puede saciarse de amor a los hombres, escribe San Basilio de Seleucia (c. 419).
¡Ah Jesús mío! ¡Los hombres no os aman porque no ponderan el amor que les profesáis! ¡Oh Señor!, el alma que piensa en un Dios muerto por su amor, y que tanto deseó morir para demostrarle la grandeza del afecto que le tenía, ¿cómo es posible que viva sin amarle?...
San Pablo dice (2 Co. 5, 14) que no tanto lo que hizo y padeció Jesucristo como el amor que nos demostró al padecer por nosotros, nos obliga y casi nos fuerza a que le amemos. Considerando este alto misterio, San Lorenzo Justiniano exclamaba: Hemos visto a un Dios enloquecido de amor por nosotros. Y, en verdad, si la fe no lo afirmase, ¿quién pudiera creer que el Creador quiso morir por sus criaturas?...
Santa Magdalena de Pazzi, en un éxtasis que tuvo llevando en sus manos un Crucifijo, llamaba a Jesús loco de amor. Y lo mismo decían los gentiles cuando se les predicaba la muerte de Cristo, que les parecía increíble locura, según testimonio del Apóstol (1 Co. 1, 23): “Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los gentiles”.
¿Cómo, decían, un Dios felicísimo en Sí mismo, y que de nadie necesita, pudo venir al mundo, hacerse hombre y morir por amor a los hombres, criaturas suyas? Creer eso equivale a creer que Dios enloqueció de amor... Y con todo, es de fe que Jesucristo, verdadero Hijo de Dios, se entregó a la muerte por amor a nosotros. “Nos amó y se entregó Él mismo por nosotros” (Ef. 5, 2).
¿Y para qué lo hizo así? Hízolo a fin de que no viviésemos para el mundo, sino para aquel Señor que por nosotros quiso morir (2 Co. 5, 15) Hízolo para que el amor que nos mostró ganase todos los afectos de nuestros corazones; así, los Santos, al considerar la muerte de Cristo, tuvieron en poco el dar la vida y darlo todo por amor de su amantísimo Jesús.
¡Cuántos ilustres varones, cuántos príncipes abandonaron riquezas, familia, patria y reinos para refugiarse en los claustros y vivir en el amor de Cristo! ¡Cuántos mártires le sacrificaron la vida! ¡Cuántas vírgenes, renunciando a las bodas de este mundo, corrieron gozosas a la muerte para recompensar como les era dado el afecto de un Dios que murió por amarlas!...
Y tú, hermano mío, ¿qué has hecho hasta ahora por amor a Cristo?... Así como el Señor murió por los Santos, por San Lorenzo, Santa Lucía, Santa Inés..., también murió por ti... ¿Qué piensas hacer, siquiera en el resto de tus días que Dios te concede para que le ames? Mira a menudo y contempla la imagen de Jesús crucificado; recuerda lo mucho que Él te amó, y di en tu interior: “Dios mío, ¿con que Vos habéis muerto por mí?” Haz siquiera esto; hazlo con frecuencia, y así te sentirás dulcemente movido a amar a Dios, que te ama tanto.
PREPARACIÓN PARA LA MUERTE de San Alfonso Mª Ligorio
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sábado, 14 de enero de 2012
COMO CREAN DUDAS EN LOS CATÓLICOS LAS SECTAS (Video)
"Católico ignorante...futuro protestante"
Ex-pastor pentecostal explica cómo las sectas cristianas (evangélicos, pentecostales, cristianos, etc.) crean dudas en los católicos para así intentar que apostaten de la verdadera fe y de la Iglesia fundada por Cristo-Dios, y de este modo poderlos atrapar en alguna de sus múltiples y contradictorias falsas sectas creadas por el hombre.
Ex-pastor pentecostal explica cómo las sectas cristianas (evangélicos, pentecostales, cristianos, etc.) crean dudas en los católicos para así intentar que apostaten de la verdadera fe y de la Iglesia fundada por Cristo-Dios, y de este modo poderlos atrapar en alguna de sus múltiples y contradictorias falsas sectas creadas por el hombre.
Abajo de este post aparecen cuatro ETIQUETAS (Apologética, DEFIENDE TU FE, protestantismo y Sectas), al hacer click sobre ellas accederás a diversos temas que te permitirán refutar los principales errores de muchas sectas y estar preparado para que nunca te hagan dudar de tu fe católica. De cualquier manera, no abras la puerta a protestantes u otras sectas que buscan apartarte de la verdadera religión fundada por Cristo. El primer "diálogo" de la historia fue el de Eva con la serpiente, y ya sabemos que sucedió. El sectario no busca un sincero diálogo para buscar la verdad, sino que trata de imponer con argucias sus errores.
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viernes, 13 de enero de 2012
HUID DE LA FORNICACIÓN, reciente Carta Pastoral del Obispo de Córdoba
| Mons. Demetrio Fernández |
"El que mira a una mujer deséandola, ya cometió adulterio en su corazón" (Mt. 5, 28).
Estimados fieles:
Impacta escuchar tan directamente esta palabra ("Huid de la fornicación") en la liturgia de este domingo. Parece dirigida especialmente a nuestro tiempo, donde la incitación a la fornicación es continua en los medios de comunicación, en el cine, en la TV, (en internet), incluso hasta en algunas escuelas de secundaria, dentro de los programas escolares.
Impacta escuchar tan directamente esta palabra ("Huid de la fornicación") en la liturgia de este domingo. Parece dirigida especialmente a nuestro tiempo, donde la incitación a la fornicación es continua en los medios de comunicación, en el cine, en la TV, (en internet), incluso hasta en algunas escuelas de secundaria, dentro de los programas escolares.
San Pablo se dirige a los corintios, una ciudad portuaria donde había de todo, también de lo malo. En el imperio romano, la honestidad y la castidad fue decayendo y las costumbres entre los jóvenes y adolescentes era en ciertos ambientes, sobre todo deportivos, una depravación. San Pablo se dirige directamente a los jóvenes y les exhorta: “Huid de la fornicación”, y les da una razón de peso: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…que habita en vosotros? No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros” (1Co 6,20). Precisamente, una de las ideas que hoy más se gritan con ansia de libertad es la contraria: “Yo soy mía/mío, y con mi cuerpo hago lo que quiero”.
El Evangelio de Jesucristo tiene repercusiones en todos los ámbitos de la persona, también en el campo de la sexualidad. La sexualidad humana vista con ojos limpios es el lenguaje y la expresión del amor verdadero, de un amor que no busca sólo su interés y su satisfacción, sino que es donación, entrega. Un amor que busca la felicidad del otro y que está dispuesto al sacrificio y a la renuncia. Un amor que tiene su ámbito y su cauce en el matrimonio estable y bendecido por Dios.
La castidad es la virtud que educa la sexualidad, haciéndola humana y sacándola de su más brutal animalidad. Cuando la sexualidad está bien encauzada, la persona vive en armonía consigo misma y en armonía con los demás, evitando toda provocación o violencia. La castidad viene protegida por el pudor. Cuando la sexualidad está desorganizada es como una bomba de mano, que puede explotar en cualquier momento y herir al que la lleva consigo. Y esto sea dicho para todos los estados de vida: para la persona soltera, en la que no hay lugar para el ejercicio de la sexualidad, para la persona casada, que ha de saber administrar sus impulsos en aras del amor auténtico, para la persona consagrada, que vive su sexualidad sublimada en un amor más puro y oblativo.
“Huid de la fornicación”, nos dice san Pablo. Me ha llamado la atención un libro publicado estos días, en el que una candidata a miss Venezuela explica su experiencia reciente con un título que lo dice todo: “Virgen a los treinta”. Precisamente no alcanzó el título(*) al que se presentaba por no aceptar la propuesta de la fornicación, que al parecer era una condición (no escrita) del concurso. En ella se ha cumplido esta palabra de san Pablo. Y el libro se ha convertido en bestseller (el más vendido) entre los jóvenes y las jóvenes de su entorno, de nuestro tiempo. Es posible llegar virgen al matrimonio, aunque el ambiente no sea favorable. Es posible vivir una consagración total, de alma y cuerpo, al Señor como una ofrenda al Señor que beneficia a los demás. Es posible ser fiel al propio marido, a la propia mujer. Más aún, a eso invita la Palabra de Dios en este domingo, huyendo de la fornicación. Y la Palabra de Dios tiene fuerza para que se cumpla en nuestras vidas.
“Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…glorificad a Dios con vuestro cuerpo!” Damos gloria a Dios no sólo con nuestros buenos pensamientos y deseos, con nuestra voluntad que busca someterse a la voluntad divina, purificando continuamente la intención. Damos gloria a Dios también con nuestro cuerpo. Dios nos ha amado también corporalmente, al hacerse carne el Hijo de Dios. El cristianismo es la religión de la redención de nuestra carne. Nuestro amor a Dios, a Jesucristo, pasa por nuestro cuerpo. La gracia de Dios es capaz de organizar nuestra sexualidad humana y hacerla progresivamente capaz de expresar el amor más auténtico, el único que hace feliz a toda persona humana.
Recibid mi afecto y mi bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba España
jueves, 12 de enero de 2012
-Los dos primeros paréntesis son de Catolicidad-
(*) Nota de Catolicidad: Vivian Sleiman es una hermosa joven venezolana de origen libanés, que recientemente ha convertido en bestseller el relato de su vida. Una historia que tiene como título "Virgen a los treinta". En ella relata como se presentó al concurso de Miss Venezuela en el 2001. Era la favorita... pero no ganó. ¿La causa? Se retiró cuando uno de los sujetos del jurado le exigió relaciones sexuales como condición para obtener la corona. Vivian reveló que quiere “preservar la virginidad hasta encontrar el amor verdadero”. Agregó: “Tomé la decisión de permanecer virgen por convicción, hasta que llegue el momento”. No hemos leído el libro (lo que nos impide opinar sobre lo recomendable o no de su contenido), pero deseamos que el "momento" a que se refiere Vivian, sea el del amor verdadero dentro del matrimonio, tal como lo enseña la moral cristiana.
Muy encomiable y digna de ejemplo, en verdad, la actitud de esta joven que valora y defiende su virginidad al rechazar a ese sujeto del jurado, pues otras en su lugar -como están ahora los tiempos- habrían accedido; no obstante hay que precisar también algo de lo que ella no es consciente: lo desaconsejable (e incongruente con la moral) de esos "concursos de belleza" donde la exhibición pública del cuerpo es su misma razón de ser, como si en ello consistiera el valor de la mujer a la que se trata más como "hembra" (lo que "vale" son sus proporciones y formas que muestra "generosamente" para deleite del público); reduciéndola, así, en su gran dignidad y cosificándola, al exigirle enseñar lo que las mujeres honestas siempre han reservado para la vista de su esposo, practicando estas últimas las (muy preciadas por Dios) virtudes del pudor y la modestia en el vestir (no sólo en el actuar), hoy tan en desuso y consideradas -lamentablemente- por tantos y tantas como algo obsoleto. Sin embargo, las palabras de Cristo permanecen eternamente vigentes: "El que mira a una mujer deséandola, ya cometió adulterio en su corazón" (Mt 5, 28). La mujer (y también el hombre), por ello, no debe buscar esa provocación con vestimentas escasas, o de algún modo sugerentes o provocativas, pues de hacerlo se convierte en causa culpable de ese mal deseo y de ese tipo de adulterios del corazón. El vestido es para vestir y no para sugerir. El buen gusto no está reñido con la modestia y el pudor, virtudes que -hoy en día- parecen estar reservadas para las almas exquisitas y generosas con Dios.
-Ver también (haz click): MUJER, TUS MODAS INDECENTES ME CRUCIFICAN NUEVAMENTE
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RECORDATORIO DE ORACIÓN PARA LOS DÍAS 13 DE CADA MES

Te recordamos que hoy, como cada mes, oraremos cinco minutos por las intenciones que se explican en el siguiente enlace:
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jueves, 12 de enero de 2012
MISA TRADICIONAL TODOS LOS DOMINGOS EN MOSCÚ
Según informa el blog Rorate Caeli, y desde el pasado día 1 de enero, la catedral católica de la Inmaculada Concepción, en Moscú, acoge la celebración de la Misa tradicional todos los domingos a las cinco de la tarde. Hasta ahora esta Misa venía celebrándose únicamente con carácter bimensual. Excelente noticia.
Ver también nuestro anterior post: MISA TRADICIONAL EN MOSCÚ
Fuente: Hoc signo
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miércoles, 11 de enero de 2012
OBRA TEATRAL CONTRA EL ABORTO
*Mérida (España) acoge el sábado la obra teatral «Vidiana. Clínica abortiva»
*Convendría que los grupos Pro-vida de otros países organizaran su representación con actores regionales
El dramaturgo extremeño Isidro Leyva pondrá en escena el sábado en el centro cultural Alcazaba de Mérida «Vidiana. Clínica abortiva», una obra encargada por la asociación Provida Madrid. Leyva presentó la obra acompañado por el concejal de Cultura, Angel Pelayo, y miembros de la asociación Provida de Almendralejo y Mérida.
(El Periódico/InfoCatólica) El montaje, que recorrerá varias ciudades del país, narra la historia de ocho mujeres embarazadas, todas ellas dispuestas a abortar a excepción de una, que finalmente convence a las demás para que cambien su decisión, con lo que “queda en evidencia la actual ley del aborto”, ha señalado Leyva.
El director indicó que la obra no es recomendable para menores de 16 años dado que es un montaje “muy descriptivo” con momentos muy realistas en los que se explica cómo se practica un aborto, experiencias que reflejan los conocimientos adquiridos por Leya en visitas a varias clínicas abortistas.
La obra cuenta con la participación de actores de todo el país, elegidos mediante un cásting, algunos extremeños, como el emeritense Pepe None. El concejal de Cultura mostró su rechazo a la Ley del Aborto que, según ha recordado, ha sido recurrida por el PP ante el Tribunal Constitucional por ser una norma “injusta e innecesaria”, recalcó el edil.
Como cabía esperar, Izquierda Unida de Mérida ha solicitado a la Concejalía de Cultura la retirada de su programación de la obra por entender que dizque "estigmatiza" a las mujeres que se someten a un aborto.
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martes, 10 de enero de 2012
LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS por San Alfonso María de Ligorio
-San Alfonso, fue el fundador de la Orden de los Redentoristas. El Obispo y Doctor de la Iglesia habla sobre los privilegios y las responsabilidades de los padres como una vocación especial de Dios. La sabiduría de este santo ha guiado y fortalecido a los católicos por más de 200 años-.
ADVERTENCIA A LOS PADRES (Y A QUIENES VAN A SERLO)
El Evangelio nos dice que un buen árbol no produce mal fruto, y que un árbol malo no puede producir fruto bueno. Lo que aprendemos de esto, es que un buen padre cría hijos buenos. Pero que si los padres son débiles, ¿cómo pueden ser sus hijos virtuosos? ¿Acaso, dice Nuestro Señor, en el mismo Evangelio, se recogen uvas de los espinos, e higos de los abrojos? (San Mateo 7:16). Así es imposible, o de hecho muy difícil, encontrar hijos virtuosos, quienes hayan sido criados por padres inmorales. Padres, estad atentos a este sermón, de gran importancia para la salvación eterna de vosotros y de vuestros hijos. Estad atentos, jóvenes, hombres y mujeres que no habéis elegido aún vuestro estado de vida. Si deseáis casaros, aprended las obligaciones que se adquieren en la observancia de la formación de vuestros hijos, y aprended también, que si vosotros no las llenáis, traeréis sobre vosotros y sobre vuestros hijos la condenación. Dividiremos esto en dos puntos. En el primero, mostraremos lo importante que es formar en los hijos hábitos de virtud; y en el segundo mostraremos con qué cuidado y diligencia un padre debe trabajar para que crezcan bien.
EDUCAD EN LA VIRTUD
Un padre tiene dos obligaciones para con sus hijos; está obligado a proveerlos de sus necesidades corporales y de educarles en la virtud. No es necesario extendernos sobre la primera obligación, más que existen algunos padres que son más crueles que las más feroces bestias salvajes; aquellos que malgastan toda su fortuna o bienes en comer, beber y placeres y permiten que sus hijos mueran de hambre. Pero, discutamos sobre la formación que es la materia de nuestro artículo.
Ciertamente que la futura buena o mala conducta de un hijo depende si se ha criado bien o pobremente. La naturaleza por sí misma enseña a cada padre atender la educación de su descendencia. Dios le da hijos a los padres, no para que pueden asistir a la familia, sino para que crezcan en el temor de Dios, y sean conducidos en el camino de la salvación eterna. “Tenemos, dice San Juan Crisóstomo, un gran depósito en los niños, atendámosles con gran cuidado”. Los hijos no han sido otorgados a los padres como un regalo, del que se pueda disponer a placer. Los hijos han sido confiados, por esta confianza, si se pierden por negligencia, los padres deberán rendir cuentas a Dios.
Un gran Padre de la Iglesia dijo, que en el día del juicio, los padres tendrán que rendir cuentas por todos los pecados de sus hijos (Nota de la Redacción: se entiende que de los derivados de una mala o incompleta formación, pues hay casos excepcionales de hijos muy bien educados que a pesar de ello viven como si no hubiesen tenido buena formación religiosa). Así que aquel que enseña a su hijo a vivir en el bien, tendrá una feliz y tranquila muerte. El que instruye a su hijo... cuando llegue la muerte no sentirá pena, porque deja a los suyos un defensor frente a sus enemigos. (Eclesiástico 30, 3, 5) Y podrá salvar su alma por medio de sus hijos, es decir, por la formación virtuosa que les dio. (La mujer)«Se salvará mediante su maternidad» (1Tim. 2:15)
Por otro lado, una difícil y triste muerte tendrán aquellos quienes solamente trabajaron para incrementar sus posesiones o multiplicar los honores familiares, o aquellos quienes vieron solo por dejar a sus hijos comodidad y placeres y no les procuraron valores morales. San Pablo dice que aquellos padres son peores que infieles. Quien no se preocupa de lo suyo, principalmente de los de su casa, ha renegado de la Fe, y es peor que un infiel. (1Tim.5: 8).
Aunque los padres lleven una vida de piedad y continua oración, y comunión diaria, se condenan si por negligencia descuidan la educación de sus hijos. (Nota de la Redacción: San Alfonso hace hincapié en la educación moral de los hijos como un deber esencial. Un descuido en esto es de una gravedad extrema que puede comprometer nuestra salvación. Una omisión en este sentido deberá ser confesada y reparada en la mayor medida posible, buscando resarcir el daño causado por medio de los consejos, el ejemplo y la oración por los hijos, para que alcancemos el perdón de Dios por tan grave daño).
Si todos los padres cumplieran con su deber de vigilar la formación de sus hijos, tendríamos muy pocos crímenes. Por la mala educación que los padres dan a su descendencia, causan que sus hijos, dice San Juan Crisóstomo, caigan en graves vicios; y los entregan así al verdugo. Así sucedió en un pueblo: un padre quien fuera la causa de todas las irregularidades de su hijo, fue justamente castigado por sus crímenes con gran severidad, más aún que sus hijos. Gran infortunio es para los hijos tener padres viciosos, incapaces de inculcar en sus hijos el temor a Dios. Aquellos que ven a sus hijos con malas compañías y en riñas, y en lugar de corregirles y castigarles, les toman compasión y dicen: “¿Qué puedo hacer? Son jóvenes, esperemos que cuando maduren se alejen de ello”. ¡Qué palabras tan débiles, qué educación tan cruel! ¿En verdad, esperan que cuando los hijos maduren lleguen a ser santos? Escuchad lo que Salomón dice: Mostrad al niño el camino que debe seguir, y se mantendrá en él aun en la vejez. (Prov. 22:6) Sus huesos, dice el santo Job, se llenarán con los vicios de su juventud, y dormirán con él en el polvo. (Job.20:11) Cuando una persona joven ha vivido con malos hábitos, los llevará a la tumba. Las impurezas, blasfemias y odios, a los que se acostumbró en su juventud, lo acompañarán hasta la tumba, y dormirán con él hasta que sus huesos sean reducidos a cenizas. Corrige a tu hijo mientras haya esperanza; sino, tu serás el responsable de su muerte (Prov. 19:18) Es muy sencillo, cuando son pequeños, entrenar a los hijos en la virtud, pero cuando llegan a la madurez, es igual de difícil corregirles, si han aprendido los hábitos del vicio.
Vayamos al segundo punto, que es, sobre los medios para formar a los hijos en la práctica de la virtud. Os ruego, padres de familia, que recordéis lo que ahora os digo, de la formación depende la salvación eterna de vuestras propias almas y de las almas de vuestros hijos.
CORRIGE A TU HIJO
San Pablo nos enseña en pocas palabras, en lo que consiste la educación correcta de los hijos. Nos dice que ésta consiste en la disciplina y corrección. Y vosotros, padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino educadles en la disciplina y corrección del Señor. (Efesios 5:4) Disciplina es igual a regulación religiosa de la moral en los niños, implica una obligación de educarles en hábitos de virtud, por medio de la palabra y el ejemplo. Primero, por las palabras un buen padre debe inculcar a su hijo el santo temor de Dios. Esta fue la manera en que Tobías educó a su pequeño hijo. El padre le enseñó desde su infancia a temer a Dios y a alejarse del pecado. (Tobías 1:10) El sabio dice, que un hijo bien educado es el soporte y consuelo de su padre. Instruye a tu hijo, y él será tu descanso, y dará alegría a tu alma. (Prov 29:17) Así como un hijo bien formado es la alegría para el alma de su padre, un hijo ignorante es fuente de tristeza para el corazón de su padre, la ignorancia de sus obligaciones como cristiano siempre acompañarán a una mala vida.
Se cuenta que en el año 1248, a un sacerdote ignorante le fue ordenado, durante cierto sínodo, hacer un discurso. El sacerdote estaba muy agitado por la orden y el diablo se le apareció y le dijo: “Los rectores de la oscuridad infernal saludan al rector de los parroquianos, y le agradecen su negligencia en la instrucción de la gente; ya que de la ignorancia proceden las faltas y la condenación de muchos”.
LO QUE DEBE ENSEÑARSE A LOS HIJOS
La misma verdad es para los padres negligentes. Un padre tiene la obligación de instruir a sus hijos en las verdades de la Fe, y particularmente en los cuatro misterios principales.
· Primero, que hay Un Dios, el Creador y Señor de todas las cosas;
· Segundo, que este Dios es Juez, Quien, en la otra vida, recompensará a los buenos con la gloria eterna del Paraíso, y que castigará a los débiles por siempre en los tormentos del Infierno;
· Tercero, el Misterio de la Santísima Trinidad, esto es, que en Dios hay Tres Personas, Uno en Esencia y Trino en Personas;
· Cuarto, el Misterio de la Encarnación del Divino Verbo, el Hijo de Dios, Dios Verdadero, que se hizo hombre en el vientre purísimo de la Virgen María, y que sufrió y murió para nuestra salvación.
¿Podría ser admitida la excusa de un padre o una madre, que diga: “Yo mismo no sé estos misterios? ¿Puede un pecado justificar otro? Si sois ignorantes, entonces tenéis la obligación de aprenderlos, y enseguida enseñárselos a vuestros hijos. Al menos enviad a vuestros hijos con un catequista digno. Que cosa tan miserable es ver a los padres y a las madres, incapaces de instruir a sus hijos e hijas en la doctrina Cristiana, empleándose en ocupaciones de poca monta, y cuando ellos crecen, no saben el significado de pecado mortal, de Infierno o de eternidad. No saben siquiera el Credo, el Padre Nuestro, o el Ave María, los cuales todo cristiano está obligado a aprender bajo pena de pecado mortal.
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| Enseñadles a orar desde pequeños |
Los padres religiosos no solamente pueden instruir a sus hijos en estas cosas, que son las más importantes, sino también pueden enseñarles lo que se debe hacer cada mañana al amanecer. Enseñarles primeramente agradecer a Dios por haber preservado su vida durante la noche, en segundo lugar ofrecerle a Dios todas las buenas acciones que harán y todos los sufrimientos que pasarán diariamente, también implorar a Jesucristo y a Nuestra Santa Madre María que los preserve de todo pecado durante el día. Enseñarles, al anochecer hacer un examen de conciencia y un acto de contrición. También les deben enseñar actos de Fe, Esperanza y Caridad, a rezar el Rosario, y visitar al Santísimo Sacramento. Algunos buenos padres de familia tienen cuidado en obtener un libro de meditaciones para leerlo y tener oración mental comunitariamente media hora al día. Esto es a lo que el Espíritu Santo nos exhorta a practicar. "¿Tienes hijos? Adoctrínalos y dómalos desde su niñez." (Ecl. 7:25) Entrenadles estos hábitos religiosos desde la infancia y cuando crezcan ellos perseverarán en ellos. Acostumbradlos a la confesión y comunión semanal.
LA EJEMPLAR ENSEÑANZA DE LA MADRE DE SAN LUIS
Muy útil también es infundir en los infantes buenas máximas en sus mentes. ¡Cuan ruin es que un niño sea educado por las peores máximas de sus padres! “Debes, dicen algunos padres a sus hijos, buscar el aplauso y la estima de todo mundo. Dios es misericordioso, Él tendrá compasión de ciertos pecados” ¡Qué miserable es el joven que peca por obedecer tales máximas! Los buenos padres les enseñan máximas muy distintas a sus hijos. La Reina Blanche, madre de San Luis Rey de Francia, acostumbraba a decirle a su hijo: “Hijo mío, preferiría verte morir en mis brazos, antes que en pecado”. Por lo tanto, que sea vuestra práctica, la que también infunda en vuestros hijos ciertas máximas de salvación, porque, ¿de que serviría ganar el mundo entero si perdemos nuestras propias almas? Todo en este mundo tiene un final, mas la eternidad nunca termina. Una de estas máximas bien impresas en la mente de una persona joven, la preservará siempre en Gracia de Dios.
EL EJEMPLO ARRASTRA
Sin embargo, los padres están obligados a instruir a sus hijos en la práctica de la virtud, no solamente por medio de palabras, sino, también con el ejemplo. Si dais a vuestros hijos mal ejemplo, ¿cómo esperáis que sigan una vida correcta? Cuando un joven disoluto es corregido por una falta, su respuesta será: “¿Por qué me censuras, si mi padre hace cosas peores?" «Los hijos reprocharán a su padre impío porque por su culpa quedaron en deshonra.» (Eccl. 41:10) ¿Es posible para un hijo ser religioso y moral cuando ha tenido por ejemplo el de su padre de blasfemias y obscenidades, cuando pasa el día entero en los bares, casas de juego, cuando frecuenta casas de mala fama, y defrauda a su vecino ¿Esperáis que vuestro hijo frecuente seguido la confesión, cuando vosotros mismos apenas te aproximáis al confesionario una vez al año?
Una fábula nos relata, que había un cangrejo que reprendía a sus hijos por caminar torcidamente (hacia atrás), estos replicaron, “padre, veamos como caminas.” El padre caminó delante de ellos, aún más torcidamente (hacia atrás) que sus vástagos. Esto sucede cuando un padre da mal ejemplo. Por esto no tendrá el valor de corregir los pecados de los suyos cuando él mismo los comete.
De acuerdo con Santo Tomás, los padres escandalosos obligan, de cierta manera a sus hijos a llevar una mala vida. Dice San Bernardo: “No son padres, sino asesinos, no de cuerpos, sino de las almas de sus hijos”. Es muy común oírlos decir: “Mis hijos tienen por nacimiento mala disposición.” Esto no es verdad, Séneca decía: “Te equivocas si piensas que los vicios nacen con nosotros; éstos se injertan.” Los vicios no nacen con vuestros hijos, sino que son comunicados por medio del mal ejemplo de los padres. Si hubierais dado buen ejemplo a vuestros hijos, no serían lo viciosos que son. Así pues, padres, frecuentad los Sacramentos, aprended de los sermones, rezad el Rosario todos los días, abstenerse del lenguaje obsceno, de la detracción, de los pleitos y verás que vuestros hijos siguen vuestro ejemplo. Es de particular necesidad que forméis a los niños en la virtud desde la infancia, instruidles la mente desde la niñez, para cuando ellos crezcan, y contraigan malos hábitos, será muy difícil para vosotros enmendar sus vidas por medio de palabras.
EVITAR LAS OCASIONES DE PECADO PARA NUESTROS HIJOS
Para formar a los hijos en la disciplina del Señor, es también necesario alejarles de la ocasión de hacer (o cometer) el mal. Un padre debe prohibir a sus hijos salir por las noches, que vayan a una casa en la que su virtud está en peligro, o tener malas compañías (Nota de la R: ¿Qué diría este santo -hoy en día- de las películas procaces, de la pornografía en internet y de mucha de la programación televisiva que los hijos ven por el descuido total de sus padres? ¿qué diría de las revistas y libros impropios que los propios padres llevan al hogar y dejan a la mano de todos?). Despide, dijo Sara a Abraham, a esa esclava y a su hijo. (Gen. 21:10). Sara deseaba que Ismael, el hijo de Agar la concubina, fuera apartado de su casa, para que su hijo Isaac no aprendiera los vicios de aquel (N. de la R: Y ahora, tantas madres que dejan a sus hijos al cuidado de servidumbre de la que desconocen sus costumbres cuando ellas no están). Las malas compañías son la ruina de los jóvenes. Un padre debe no solamente alejar de sus hijos el mal del cual es testigo, sino que debe prevenir la conducta de sus hijos e informarse sobre las familias y los lugares que frecuentan, vigilar sus ocupaciones y compañías. Un padre debe prohibir a sus hijos que lleven a casa objetos robados. Cuando Tobías escuchó balar a una cabra en su casa, dijo: Tengan cuidado, quizá es robada, anden y devuélvanla a sus dueños. (Tob. 2:21)
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| Cuidar lo que ven los hijos |
Los padres deben prohibir a sus hijos toda clase de juegos que traigan destrucción a las familias y a sus almas, también los bailes, los entretenimientos sugestivos, las conversaciones peligrosas y fiestas de placer. Los padres deben quitar de sus casas las novelas de romance que pervierten a los jóvenes y todos los malos libros que contengan máximas perniciosas, cuentos obscenos, o de amor profano. El padre no debe permitir que sus hijas estén a solas con hombres, ya sean jóvenes o viejos. Alguno dirá: “Este hombre quien cuida de mi hija, es un santo”. Los santos están en el Cielo, porque los santos que están en la tierra son carne y si están próximos a las ocasiones, pueden convertirse en demonios (N. de la R: Consejo muy realista que es conveniente considerar incluso con los sacerdotes, más ahora que algunos se han relajado en la moral y la doctrina que deberían ser los primeros en practicar y que han aumentado en número tras la crisis que atraviesa la Iglesia, aunque sigan siendo una minoría, pero muy dañina y escandalosa).
Otra obligación de los padres es corregir las faltas de la familia. “Formadles en la disciplina y corrección del Señor”. Existen padres que cuando son testigos de las faltas que se cometen en la familia, permanecen en silencio. Por temor de desagradar a sus hijos, algunos padres rehúsan a corregirles, pero, si veis a un hijo en una piscina y en peligro de ahogarse, ¿no sería cruel tomarle de los cabellos y salvarle la vida? El que no usa la vara odia a su hijo, el que lo ama, no demora en corregirlo. (Prov. 13:24) Si amáis a vuestros hijos, corregidles, mientras crecen castigadles, hasta con la vara, tan seguido como sea necesario.
CORREGIRLOS COMO PADRES, NO COMO CARCELEROS
He dicho con la vara y no con un palo, debéis corregirles como un padre y no como un carcelero. Debéis tener cuidado de no golpearles con pasión, porque entonces vosotros estaréis en peligro y la corrección quedará sin fruto si se les golpea con mucha severidad y ellos creerán que el castigo es el efecto de la ira y no el deseo de vuestra parte por enmendar sus vidas. Tenemos algo más que agregar, que vosotros debéis corregirles mientras están creciendo, para que cuando ellos alcancen la madurez, vuestra corrección será poca. Debéis de absteneros de corregirles con la mano, de otro modo, se harán perversos y perderán el respeto hacia vosotros. ¿De qué sirve usar injurias e imprecaciones al corregir a los hijos? Privadles de algún alimento, de algunos artículos del vestido, o enviadles a su cuarto. Hemos dicho suficiente. La conclusión de este discurso, es que aquel que haya formado mal a sus hijos, deberá de ser severamente castigado y aquel que los haya formado en la virtud, recibirá una gran recompensa.
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