jueves, 31 de enero de 2019

LA MORTIFICACIÓN


Hay que mortificar los sentidos del cuerpo y las potencias del alma.
a) Mortifica tus ojos. “Los demás sentidos son las ventanas del alma –dice San Agustín-, pero los ojos son sus puertas”. No te está vedado el ver, pero sí el mirar, el fijarse en objetos peligrosos. Jóvenes, mirad a todas las doncellas como miráis a vuestra hermana, y a todas las mujeres como a vuestra madre.
b) Mortificar el gusto, procurando no comer ni beber en exceso. Declara San Jerónimo: “Nunca creeré que algún borracho sea hombre casto”.
c) Mortifica el tacto, porque tu cuerpo es un vaso sagrado que sólo se puede tocar o dejar tocar con respeto.
d) Mortifica tu mente, cuidando de cuantos pensamientos, imaginaciones y recuerdos puedan abrir la puerta al enemigo, rechazándolos en el acto.
e) Mortifica tu corazón, en sus afecciones demasiado sensibles, pues empiezan por el espíritu y vienen a parar en la carne (Gal 3,3).

EL CATÓLICO DEBE CONSERVARSE EN GRACIA

¿Cómo conservar la gracia santificante? Evitando el pecado mortal. Los medios principales para ello son:
1.- El recuerdo de las postrimerías (muerte, juicio, infierno y gloria).
2.-La huida de las ocasiones próximas de pecado.
3.-La mortificación (que antes hemos explicado).
4.-La huida de la ociosidad.
5.-La oración
6.- La frecuencia de los sacramentos.
7.-La devoción a María.
8.-La lucha contra las tentaciones.

lunes, 28 de enero de 2019

EL SÉPTIMO Y DÉCIMO MANDAMIENTOS. NO ROBARÁS. NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS. CATECISMO EN VIDEOS: TEMA TREINTA (ÚLTIMO)

  • COMPLEMENTADO CON EL CATECISMO DE SAN PÍO X. 


DE LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS
Tomado del Catecismo mayor de San Pío X
CAPITULO III
DE LOS MANDAMIENTOS QUE MIRAN AL PRÓJIMO

4º.- Del séptimo mandamiento


433.- ¿Qué nos prohíbe el séptimo mandamiento: NO HURTARÁS? - El séptimo mandamiento: No hurtarás, prohíbe tomar o retener injustamente lo ajeno, o causar algún daño al prójimo en la hacienda, de cualquier modo que sea.

434.- ¿Qué quiere decir HURTAR? - Quiere decir tomar injustamente la hacienda ajena contra la voluntad de su dueño, es decir, cuando éste tiene toda la razón y el derecho de no querer ser privado de ella.

435.- ¿Por qué se prohíbe el hurtar? - Porque se peca contra la justicia y se hace injuria al prójimo, tomando o reteniendo contra su derecho y voluntad lo que le pertenece.

436.- ¿Que se entiende por bienes ajenos? - Bienes ajenos es todo lo que pertenece al prójimo, por tener la propiedad o el uso de ello, o por guardarlo en depósito.

437.- ¿De cuántas maneras se toman injustamente los bienes ajenos? - De dos maneras: con el hurto y con la rapiña.

438.- ¿Cuándo se comete hurto? - Se comete hurto cuando se toman ocultamente los bienes ajenos.

439.- ¿Cuándo se comete rapiña? - Se comete rapiña cuando se toman los bienes ajenos con violencia y manifiestamente.

440.- ¿En qué casos pueden tomarse los bienes ajenos sin pecado? - Cuando el dueño de ellos no lo lleva a mal, o cuando injustamente no quisiese darlos, como sucedería si uno estuviese en extrema necesidad, con tal que tomase sólo lo que le es precisamente necesario para socorrer la urgente y extrema indigencia.

441.- ¿Se perjudica en la hacienda al prójimo solamente con el hurto y la rapiña? - Se le perjudica también con los fraudes, la usura y cualquier otra injusticia contra los bienes.

442.- ¿Cómo se comete el fraude? - El fraude se comete engañando al prójimo en el comercio con pesos, medidas o monedas falsas y con mercancías averiadas; falsificando escrituras y documentos; en suma, haciendo trampas en las compras y ventas o en cualquier otro contrato, y asimismo cuando se niega uno a dar lo justo o lo convenido.

443.- Cómo se comete la usura? - La usura se comete cuando se exige sin legítimo título un interés ilícito por alguna cantidad prestada, abusando de la necesidad o ignorancia del otro.

444.- ¿Qué otras injusticias se cometen contra los bienes del prójimo? - Hacerle perder a uno injustamente lo que tiene, perjudicarle en sus propiedades, no trabajar conforme al deber, no pagar por malicia las deudas y salarios debidos, herir o matar animales que son del prójimo, dejar que se echen a perder las cosas encomendadas, impedir a otro la consecución de cualquiera justa ganancia, dar la mano al ladrón y recibir, esconder o comprar la cosa hurtada.

445.- ¿Es pecado grave hurtar? - Es pecado grave contra la justicia, cuando la materia es grave, por ser cosa importantísima que se respete el derecho de cada cual a lo suyo, y esto para bien de los individuos, de las familias y de la sociedad.

446.- ¿Cuándo es grave la materia del hurto? - Es grave cuando se quitan cosas de importancia, y también, aunque lo que se hurta sea de escasa monta, si con ello se perjudica notablemente al prójimo.

447.- ¿Qué nos manda el séptimo mandamiento? - El séptimo mandamiento nos manda que se respete la hacienda ajena, que se pague el jornal justo al operario y que se guarde la justicia en todo lo que mira a la propiedad de los demás.

448.- ¿Basta la confesión al que ha pecado contra el séptimo mandamiento? - Al que ha pecado contra el séptimo mandamiento no le basta la confesión, sino que debe hacer lo que pueda para restituir lo ajeno y resarcir los perjuicios.

449.- ¿En qué consiste resarcir los perjuicios? - Resarcir los perjuicios consiste en la compensación que ha de darse al prójimo por lo frutos o ganancias que perdió a causa del hurto o de otras injusticias cometidas con daño de él.

450.- ¿A quien se debe restituir la cosa robada? - A quien se robó, a su herederos si ya murió, y si esto fuese verdaderamente imposible, debe gastarse el valor en beneficio de los pobres y obras pías.

451.- ¿Qué debe hacerse cuando se encuentra una cosa de gran valor? - Debe emplearse gran diligencia en buscar al dueño y restituirla con fidelidad.

6º.- Del décimo mandamiento

467.- ¿Qué nos prohíbe el décimo mandamiento: NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS? - El décimo mandamiento: No codiciarás los bienes ajenos, nos prohíbe el deseo de quitar a otros sus bienes y el de adquirir hacienda por medios injustos.

468.- ¿Por qué prohíbe Dios aun el deseo de los bienes ajenos? - Dios prohíbe los deseos desordenados de los bienes ajenos porque quiere que aun interiormente seamos justos y que nos mantengamos siempre muy lejos de las acciones injustas.

469.- ¿Qué nos manda el décimo mandamiento? - El décimo mandamiento nos manda que estemos contentos con el estado en que Dios nos ha puesto, y que suframos con paciencia la pobreza cuando el Señor nos quiera en ese estado.

470.- ¿Cómo puede el cristiano estar contento en el estado de pobreza? - El cristiano puede estar contento aun en el estado de pobreza, si considera que la mayor felicidad es la conciencia pura y tranquila, que nuestra verdadera patria es el cielo, que Jesucristo se hizo pobre por nuestro amor y ha prometido un premio especial a los que sufren con resignación la pobreza.

NOTA: Éste es el último de la serie "Catecismo en videos". Para ver todos los videos, haz clic aquí: http://www.catolicidad.com/search/label/CATECISMO%20EN%20VIDEOS

domingo, 27 de enero de 2019

LA CONVERSIÓN DE NUESTROS SERES QUERIDOS


Satanás ejerce sobre nosotros un poder seductor a través de numerosas armas: la televisión, el internet, la educación, los gobiernos, etc. y vemos con espanto como la inmensa mayoría de nuestros seres queridos van cayendo poco a poco en sus redes. ¿Podemos hacer algo por su conversión?

Lo anterior forma un todo que nos canta continuamente “ven, ven con nosotros a hacer lo que todos hacen y serás feliz”. Visto en conjunto es una apisonadora de la que es dificilísimo escapar, y vamos viendo con espanto como la inmensa mayoría de nuestros seres queridos van cayendo poco a poco en sus brazos.

Estos, por su libre decisión, quedan en manos del diablo, porque, no nos engañemos, o se está en manos de Dios o en las de Satanás, no hay un estado intermedio de “buena persona” que no está ni con uno ni con otro. Y cuando eso ocurre, nos dice San Alfonso María de Ligorio, Dios termina abandonando al pecador. ¿Y cómo lo hace? Dejándolo ciego y sordo a la Luz divina, por eso vemos que a estas personas les resbala como el aceite al agua absolutamente todo lo que podamos decirles, leerles o enseñarles, es como si tuvieran una coraza que los inmuniza de Dios, y nosotros nos damos perfecta cuenta de su dureza y ceguera. Y aquí es donde el diablo, que siempre trata de pescar en río revuelto, trata de aprovecharse y llevarnos a la desesperación: “no hay nada que hacer”, “es un caso imposible”…

¿Pero podemos hacer algo por ellos? Sí, ofrecer nuestros sacrificios y oraciones. Son justamente estos los que podrían permitir que Dios se apiade de ellos y les conceda la gracia de que dejen la ceguera y sordera para poder escuchar su mensaje, si bien ellos tendrán que aceptarlo libremente. Por eso es tan importante la vida de oración, la Santa Misa, la actividad de nuestras monjas y monjes contemplativos, por solo dar unos ejemplos, las cuales en su anonimato permiten que otras personas perdidas tengan una nueva oportunidad. Cuando muchos se convierten detrás hay alguien que ha intercedido o ayudado con su oración, en la iglesia militante, purgante o triunfante.

Tenemos dos ejemplos en los que inspirarnos en esta tarea titánica, que entendieron que solo entregando su vida en sacrificio absoluto y expiación por los demás obtendrían de Dios la gran gracia de la conversión de sus seres queridos, que, en justicia, Dios no debería dar porque ellos mismos por libre iniciativa decidieron abandonarlo.

Un ejemplo admirable es la beata chilena Laura Vicuña, cuyo padre falleció a los pocos años de nacer ella, quien con tan solo 13 años murió tras pedir a Dios se la llevara de alguna enfermedad a cambio de la conversión de su madre, que convivía en unión libre con un hombre con el que no estaba casada. No fue una casualidad. Laura lo planeó y comunicó a su confesor, el padre Crestanello. Tras caer enferma, y ya en su lecho de muerte, llamó a su madre, a quien Laura le dijo:

"Mamá, desde hace dos años ofrecí mi vida a Dios en sacrificio para obtener que tú no vivas más en unión libre. Que te separes de ese hombre y vivas santamente. Mamá: ¿antes de morir tendré la alegría de que te arrepientas, y le pidas perdón a Dios y empieces a vivir santamente?".

"¡Ay hija mía!" exclama doña Mercedes, su madre, llorando, "¿entonces yo soy la causa de tu enfermedad y de tu muerte? Pobre de mí ¡Oh Laurita, qué amor tan grande has tenido hacia mí! Te lo juro ahora mismo. Desde hoy ya nunca volveré a vivir con ese hombre. Dios es testigo de mi promesa. Estoy arrepentida. Desde hoy cambiará mi vida”.

Laura manda llamar al Padre Confesor. “Padre, mi mamá promete solemnemente a Dios abandonar desde hoy mismo a aquel hombre”. Madre e hija se abrazan llorando. Desde aquel momento el rostro de Laura se torna sereno y alegre. Siente que ya nada le retiene en esta tierra. La Divina Misericordia ha triunfado en el corazón de su amadísima madre. Su misión en este mundo ya está cumplida. Dios la llama al Paraíso.

Otro ejemplo motivador es el de Isabel Lesseur, muy poco conocido, casada en el siglo XIX con un notable ateo francés. Ella ofreció su vida por completo a Dios para obtener la conversión de su marido ofreciendo penitencias, una dolorosísima enfermedad y, sobre todo, un sufrimiento espiritual indescriptible por ver como su ser más querido vivía alejado de Dios y que fue retratando en su extraordinario diario. Pocos días antes de morir le profetizó a una religiosa que su marido se convertiría y se haría sacerdote.

El sufrimiento de Isabel llegó hasta el final, pues expiró sin ver a su marido convertido, pero murió confiada en Dios. Y así fue, su esposo continuó en su ateísmo y fue justamente pasando por Lourdes, pues planeaba escribir un libro para desacreditar las apariciones, cuando delante de la Virgen en la gruta sintió algo que lo transformaba y renovaba por completo convirtiéndose ipso-facto. Isabel, por fin, pudo ver desde el cielo la conversión de su marido, el cual se hizo sacerdote y fue un famoso predicador, Félix Lesseur.

Cristo dice en el Evangelio que “no hay amor más grande que el de aquel que da la vida por sus amigos”. Ellos lo entendieron, y nosotros debemos entenderlo. No olvidemos nunca que la conversión no es obra humana -sólo podemos colaborar-, es una Gracia.

Aquí es donde está el verdadero amor, la verdadera valentía, la verdadera Fe, poco importa lo que nos pase aquí, lo que nos injurien, se rían de nosotros, nos desprecien, los sacrificios y sinsabores que pasemos si finalmente logramos colaborar en la salvación de uno de nuestros seres queridos. Podríamos incluso no verlo en vida, como Isabel Lesseur, pero qué importa, la felicidad no es esta vida, sino verlos en la eternidad.

Jesús prometió darnos todo lo que le pidamos, mientras sea bueno para nuestra alma. Confiemos en él y entreguémonos en cuerpo y alma a ello, por que todos tenemos cerca a alguien por quien ofrecernos en inmolación.

Miguel Ángel Yañez

Fuente: Adelante la fe

sábado, 26 de enero de 2019

EL SEXTO Y NOVENO MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS. NO COMETERÁS ACTOS IMPUROS. NO CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS. CATECISMO EN VIDEOS: TEMA VEINTINUEVE

  • COMPLEMENTADO CON EL CATECISMO DE SAN PÍO X

DE LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS
Tomado del Catecismo mayor de San Pío X
CAPITULO III
DE LOS MANDAMIENTOS QUE MIRAN AL PRÓJIMO
3º.- Del sexto y noveno mandamientos

425.- ¿Que nos prohíbe el sexto mandamiento: NO COMETERÁS ACTOS IMPUROS? - El sexto mandamiento: No cometerás actos impuros, nos prohíbe toda acción, toda mirada, toda conversación contraria a la castidad, y la infidelidad en el matrimonio.

426.- ¿Qué prohíbe en noveno mandamiento: NO CONSENTIRÁS PENSAMIENTOS NI DESEOS IMPUROS? - El noveno mandamiento prohíbe expresamente todo deseo contrario a la fidelidad que los cónyuges se han jurado al contraer matrimonio, y asimismo prohíbe todo pensamiento o deseo culpable de acciones prohibidas en el sexto mandamiento.

427.- ¿Es gran pecado la impureza? - Es pecado gravísimo y abominable delante de Dios y de los hombres; rebaja al hombre a la condición de los brutos, le arrastra a otros muchos pecados y vicios y acarrea los más terribles castigos en esta vida y en la otra.

428.- ¿Son pecado todos los pensamientos que nos vienen a la mente contra la pureza? - Los pensamientos que nos vienen a la mente contra la pureza, por sí mismos no son pecados, sino tentaciones e incentivos de pecado.

429.- ¿Cuándo son pecado los malos pensamientos? -Los malos pensamientos, aunque sean ineficaces, son pecado cuando culpablemente damos motivo a tenerlos, consentimos o nos exponemos a peligro próximo de consentir en ellos.

430.- ¿Qué nos ordenan el sexto y noveno mandamientos? - El sexto mandamiento nos ordena ser castos y modestos en las acciones, en las miradas, en nuestra conducta y en las palabras. El noveno mandamiento nos ordena que seamos castos y puros aun en lo interior, a saber: en la mente y en el corazón.

431.- ¿Qué hemos de hacer para guardar el sexto y noveno mandamientos? - Para guardar el sexto y noveno mandamientos hemos de orar con frecuencia y de corazón a Dios, ser devotos de la Santísima Virgen María, Madre de pureza, acordarnos de que Dios nos ve, pensar en la muerte, en los divinos castigos, en la Pasión de Jesucristo, refrenar nuestros sentidos, practicar la mortificación y recibir a menudo y con las debidas disposiciones los santos sacramentos.

432.- ¿De qué debemos de huir para conservarnos castos? - Para conservarnos castos debemos huir el ocio, las malas compañías, la lectura de libros y diarios malos, la intemperancia, el mirar estampas indecentes, los espectáculos licenciosos, las conversaciones peligrosas y todas las demás ocasiones de pecar.

Para ver todos los videos de este Catecismo haz clic: http://www.catolicidad.com/search/label/CATECISMO%20EN%20VIDEOS

jueves, 24 de enero de 2019

CRISTIANOS SÓLO DE NOMBRE


"Tampoco diremos nada de esos cristianos que no son tales más que de nombre; que practican su deber de cristianos de un modo tan miserable, que hay para morirse de compasión. Los veréis que hacen sus oraciones con fastidio, disipados, sin respeto. Los veréis en la iglesia sin devoción; la Santa Misa comienza siempre para ellos demasiado pronto y acaba demasiado tarde; no ha bajado aún el sacerdote del altar, y ellos están ya en la calle. De frecuencia de sacramentos, no hablemos; si alguna vez se acercan a recibirlos, su aire de indiferencia va pregonando que absolutamente no saben lo que hacen. Todo lo que atañe al servicio de Dios lo practican con un tedio espantoso. ¡Buen Dios! ¡qué de almas perdidas por una eternidad! ¡cuán pequeño ha de ser el número de los que entran en el Reino de los cielos, cuando tan pocos hacen lo que deben por merecerlo!"

Libro "Sermones de San Juan Bautista María Vianney, el Cura de Ars".

miércoles, 23 de enero de 2019

LOS CATÓLICOS SÓLO RENDIMOS CULTO DE LATRÍA A DIOS


"Pero nosotros, católicos, nunca confundimos al Creador con la criatura. Su distinción irrevocable es dogma de nuestra fe. Sabemos y enseñamos y ponemos al alcance del más humilde aprendiz del catecismo, que el culto propiamente de adoración, que se llama latría, es para Dios solo; que el culto a los santos y a la Virgen es de veneración, y tiene por eso significado y nombre diferente. Es ofensiva inepcia -repetida con monótona tozudez en propagandas protestantes- que los católicos adoramos a María como si fuese Dios. Y no menor inepcia ni menos burdo agravio, tildarnos de idólatras por la reverencia a las imágenes: pues es verdad elemental que en ellas reverenciamos la persona que trasuntan, no la piedra o el palo o el lienzo; como al descubrirnos ante la bandera nos descubrimos ante la patria y no ante el trapo; como al besar el retrato de nuestra madre, besamos a nuestra madre y no al cartón".

ALFONSO JUNCO, historiador y poeta católico mexicano.

Ver también (haz clic): ¿Los católicos adoran las imágenes?