lunes, 18 de mayo de 2009

¿LOS CATOLICOS ADORAN LAS IMAGENES?


1. ¿Los católicos adoran las imágenes?

No, los católicos no adoran las imágenes.

Las imágenes son representaciones de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Virgen, de los Ángeles o de los Santos, que nos ayudan a recordarlos, a amarlos y a invocarlos.

Es análogo a lo que sucede con las fotografías de nuestros seres queridos: cuando tenemos el gusto de mirarlas, estamos pensando en las personas representadas, y no en las fotografías en cuanto pedazos de papel.

2. ¿Pero no dice la Biblia que está prohibido hacer imágenes?

No. Lo que Dios prohibió fue adorar a las imágenes.

En el Antiguo Testamento Dios prohibió a los hebreos que hicieran imágenes, no porque se tratase de algo malo en sí mismo, sino por causa de las circunstancias: los israelitas vivían en medio de pueblos paganos idólatras (es decir, que creían que las estatuas eran dioses o tenían propiedades divinas, y por eso las adoraban) y tenían mucha tendencia a imitarlos. Para evitar que cayesen en el error de los paganos, Dios prohibió la representación de la divinidad por medio de pinturas o estatuas (Éxodo 20, 4-5; Deuteronomio 5, 6-10).

Sin embargo, el mismo Dios mandó varias veces que los judíos hicieran estatuas o representaciones simbólicas.

3. ¿En qué parte de la Biblia están esas órdenes?

Esas órdenes están en varias partes de las Sagradas Escrituras.
En el libro del éxodo (que narra la huída de los judíos de la esclavitud en Egipto), Dios les mandó que hicieran imágenes que representasen a los Querubines, para que fuesen colocadas a los lados de la cubierta del Arca de la Alianza (Éxodo 25, 17-22).

En otra ocasión, cuando los judíos se rebelaron contra Moisés en el desierto, fueron castigados por Dios. Arrepentidos, pidieron perdón. Entonces Dios le mandó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce como una señal: todos aquellos que estuviesen heridos y la mirasen, serían curados (Números 21, 8) Esa serpiente de bronce simbolizaba a Nuestro Señor Jesucristo, conforme fue certificado por el mismo Salvador: “Al modo que Moisés en el desierto levantó la serpiente de bronce; así es menester que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que crea en Él, no perezca, sino que logre la vida eterna” (Jn. 3, 14-15).

En fin, por orden expresa de Dios, también Salomón, al construir el Templo de Jerusalén, puso significativas imágenes que servían de adorno y de instrucción para el pueblo (III Reyes 6, 23-32; 7, 25-30; I Crónicas 28, 17-19, etc.) .

4. Y en el Nuevo Testamento, ¿tampoco hay prohibición de hacer imágenes?

En el Nuevo Testamento no hay prohibición alguna de hacer imágenes. Se mantiene sólo la prohibición a la idolatría; es decir, de considerar a las imágenes como dioses y adorarlas: “Adorarás al Señor Dios tuyo, y a Él solo servirás.” (Lc. 4, 8. Ver también I Tesalonicenses 1, 9; I Corintios 5, 10; Efesios 5, 5; I Juan 5, 21).

5. ¿Usa la Biblia alguna vez figuras simbólicas de Dios?

Sí. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos figuras y símbolos para referirse a Dios: el profeta Daniel habla del anciano lleno de días, para sugerir la eternidad de Dios (Daniel 7, 9-10); el Divino Espíritu Santo se manifestó en forma de paloma y de lenguas de fuego (Mt. 3, 16; Mc. 1, 10; Lc. 3,22; Jn. 1, 32; Hechos 2, 3).

6. ¿Por qué hacer pinturas o imágenes de Jesús, de la Virgen y de los Santos?

Cristo Nuestro Señor y su purísima Madre, así como los Santos, tienen una fisonomía humana. Representar esa fisonomía para ayudarnos a que nos acordemos mejor de ellos y a pedir su intercesión, no sólo no está prohibido, sino que es recomendable.

7. ¿Cuándo comenzaron los católicos a hacer imágenes?

Desde el inicio del Cristianismo. En las catacumbas (lugares de Roma donde los primeros cristianos se escondían de las tropas imperiales para poder practicar la Religión) ya encontramos dibujos y figuras representando a Cristo. Los escritores sacros de los comienzos de la Iglesia, los historiadores y arqueólogos, así como los decretos de los Concilios Ecuménicos, certifican la antigüedad de esa práctica.

8. Rezar a Nuestra Señora, a los Ángeles y a los Santos ¿no es contrario a la enseñanza de que Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres?

Es verdad que San Pablo afirma que “uno es Dios, y uno también el mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (I Timoteo 2, 5).

Sin embargo, la afirmación de la mediación de Cristo no excluye que pueda haber otros mediadores secundarios, pues el propio Aapóstol es el primero en pedir la intercesión de otros para con Dios.

Por ejemplo, en su Carta a los Cristianos de Roma, San Pablo hace la siguiente súplica: “Entre tanto, hermanos, os suplico por Nuestro Señor Jesucristo, y por la caridad del Espíritu Santo, que me ayudéis con las oraciones que hagáis a Dios por mí” (Romanos 15, 30) Y, en su segunda carta a los fieles de la ciudad griega de Corinto, escribe: “Dios [...] el cual nos ha librado y nos libra de tan graves peligros, y en quien confiamos que todavía nos ha de librar, ayudándonos vosotros también con vuestras oraciones” (II Corintios 1, 9-11).

Ahora bien, si no fuera lícito recurrir a la intercesión de María Santísima, porque sería contrario a la mediación de Cristo, el Apóstol no hubiera dado él mismo el ejemplo pidiendo para sí las oraciones de los fieles.

9. ¿Cómo se explica la mediación de Nuestra Señora, de los Ángeles y de los Santos?

Nuestro Señor Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres, como enseña San Pablo. Siendo al mismo tiempo Dios y hombre, Él une los dos extremos que necesitan ser reconciliados, el hombre y Dios.

No obstante, esa mediación absoluta de Cristo no impide que haya otras mediaciones subordinadas y dependientes de la suya (cfr. Gal. 3, 19).

La Santísima Virgen fue el instrumento del que Dios quizo valerse para la Encarnación del Verbo, escogiéndola como Madre de Jesucristo, el Mediador universal. María tiene una relación y una unión tan íntima con su Divino Hijo que, por los méritos de Él, puede Ella obtener que nos conceda las gracias divinas.

No se trata, pues, de una mediación diferente de la mediación de Nuestro Señor, sino de una participación, por voluntad divina, en la mediación de Jesucristo; una asociación de la Madre a la mediación de su Divino Hijo.

De modo semejante, los Santos y los Ángeles están unidos a Dios por su amor y fidelidad; son los amigos de Dios y Dios no dejará de atender sus pedidos. Así, podemos recurrir a ellos para obtener el auxilio del Cielo.

10. Entonces, ¿venerando a María Santísima y recurriendo a Ella estamos agradando a Dios?

Perfectamente. Obrando así estamos imitando al Arcángel San Gabriel, que la saludó de parte del mismo Dios: “Dios te salve, ¡oh llena de gracia!” (Lc. 1, 28); y estamos haciendo lo mismo que Santa Isabel que, llena del Espíritu Santo, exclamó: “Bendita tu eres entre [todas] las mujeres” (Lc. 1, 42).

11. ¿Existe en la Biblia alguna prueba de que debemos imitar en eso al Arcángel San Gabriel y a Santa Isabel?

Sí. La propia Virgen profetizó que esa veneración le sería prestada hasta el fin del mundo. Respondiendo a la salutación de su prima, Ella entonó el bellísimo cántico de acción de gracias dirigido a Dios, en el cual proclamó: “ya desde ahora me llamarán Bienaventurada todas las generaciones” (Lc. 1, 48).

12. ¿Se puede probar según los Evangelios la eficacia de la intercesión de María?

Los Evangelistas atestiguan la eficacia de la intercesión de María Santísima para alcanzarnos favores, ya sean de orden espiritual o material.

San Lucas presenta a Nuestra Señora santificando a San Juan Bautista cuando todavía él estaba en el vientre materno. Al visitar a su prima Santa Isabel, ésta, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Bendita tu eres entre [todas] las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! Y ¿de dónde a mí tanto bien que venga la Madre de mi Señor a visitarme? Pues lo mismo fue penetrar la voz de tu salutación en mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi vientre” (Lc. 1, 42-45).

La intercesión de María Santísima, incluso para pedidos de orden material, es resaltada por San Juan en el episodio de las bodas de Caná. Faltó vino en la fiesta del matrimonio al que Nuestro Señor y su Santa Madre habían asistido. María tuvo pena de los recién casados por la humillación que iban a pasar. Se dirigió entonces a su hijo, pidiéndole que hiciera un milagro. Por insistencia de María, Él transformó el agua en vino, realizando así su primer milagro público (Jn. 2, 1-11).
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¿María es intercesora o sólo Cristo lo es?
Fuente: Autor: Aci Digital

Los protestantes creen que llamar a María "intercesora", es antibíblico, según 1 Tim 2, 5 que dice "Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús". La Iglesia Católica nunca ha enseñado que María ocupe el lugar del Señor Jesús, todo lo contrario. La Iglesia ha proclamado siempre que Cristo es el único camino para llegar al Padre, y que sólo por Él es que somos reconciliados. Por ello, y en este sentido, Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres, el único en el cual Dios y el hombre son reconciliados.

Sin embargo, hay otro sentido de la palabra "mediador". Por ejemplo, si le pides a alguien que ore por ti, entonces esa persona está "mediando" o "intercediendo" por ti ante Dios. En este sentido, cualquiera puede interceder ante Dios por otra persona, y esto en nada oscurece o disminuye la mediación y la reconciliación traída por Jesucristo, todo lo contrario. Y es en este sentido que decimos que Santa María es intercesora, y lo es por excelencia, ya que es la que más estuvo unida al Verbo Encarnado, siendo su propia Madre.

¿Hay algún ejemplo en el cual Santa María haya intercedido por alguien más en los Evangelios? La respuesta la encontramos en el pasaje de las bodas de Caná: "Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos." (Jn 2, 1-11) El pasaje no es una simple anécdota del Evangelio, es el primer milagro del Señor Jesús. Juan dice que fue ahí donde Él empezó sus señales y manifestó su gloria. María se dirige al Señor, expresándole su preocupación por los novios con las palabras "No tienen vino", y espera de Él una intervención que la resuelva. La aparente negativa de Jesús no es sino eso, aparente. María, que confía en su Hijo, le deja toda la iniciativa a Él, dirigiéndose a los sirvientes e invitándolos a hacer lo que Él les diga. Y su confianza es recompensada. El Señor obra el milagro, transformando el agua en vino. La intervención de Santa María en el primer milagro de su Hijo no es accidental. El pasaje de las bodas de Caná pone de relieve el papel cooperador de María en la misión del Señor Jesús.
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7 comentarios:

  1. Al protestante que nos pregunta:

    Le suplíco leer detenidamente y analizar los argumentos aquí expuestos, sus preguntas indican que no lo ha hecho.

    La Iglesia nunca ha dicho que las imágenes hagan milagros como usted erróneamente cree y sostiene.
    Representan -al igual que una fotografía- a Dios y a los santos. Si usted besa la foto de su madre no está queriendo besar un pedazo de papel sino a quien representa esa imagen. Si alguien se hinca ante una imagen de Dios no está adorando la imagen sino a Dios que ahí está representado solamente.

    Hincarse ante una figura de Cristo no significa que se crea que ahí está Cristo, ni ante una estampa de la Virgen nadie supone que eso sea la Virgen.

    Ni las imágenes hacen milagros ni los santos. Éstos sólo piden a Dios que realice un milagro, son intercesores no realizadores de milagros. Si popularmente -el pueblo que se expresa mal- se dice que tal santo hizo un milagro, es una forma inapropiada y popular de decir que lo consiguió de Dios. Nunca la Iglesia ha enseñado que el santo tenga poder POR SÍ mismo de realizarlo. Lea usted el Catecismo o cualquier documento del Magisterio y verá que es así. Vaya a las fuentes de la Iglesia -para saber realmente que dice ésta- y no a lo que otros falsamente le atribuyen y que usted repite sin investigar. Quien sostiene debe probar y usted no hallará ningún documento del magisterio de la Iglesia en el que se apruebe la idolatría, sino todo lo contrario.

    En cuanto a la mediación sola de Cristo se refiere a la Redención de Jesús que es el único mediador que reconcilia al hombre con Dios. El primer milagro de Cristo se realizó en vida de Jesús mediante la mediación de María, su Santísima Madre, en las Bodas de Caná.

    Le ruego analizar bien el escrito de arriba, al parecer no lo comprendió bien.

    Un abrazo en Cristo
    Atentamente
    CATOLICIDAD

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  2. ESTO ESTUVO BUENISIMO CREI QUE YO CONTESTABA MAL A LOS EVANGELICOS GRASIAS

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  3. yo no estoy aqui para pelear solo que usted dice que las imagenes no hacen milagros y que los santos tampoco.pero a mi desde chiquita me enseñaron que si hasta tengo un tio sacerdote.bueno es tio de mi mamá pero todos le deciamos tio. y nosotros crecimos congregandonos en la iglesia y reciviendo en mi casa la imagen de una virgen asi que entonces usted me dice que lo que me enseñaron esta incorrecto ahora despues de 30 años?:( bueno voy a seguir leyendo la biblia y seguimos en contacto gracias por su informacion.

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  4. Estimada hermana:

    No se trata de pelear, por supuesto. Se trata simplemente de saber qué ha enseñado la Iglesia Católica durante 2,000 años.

    Puede usted constatar la doctrina de la Iglesia con su tío sacerdote y verá que es la siguiente:

    Los santos y la Virgen son intercesores de nosotros ante Dios. Por medio de ellos conseguimos favores y hasta milagros de Dios. Sólo Dios puede realizar milagros pues sólo Él tiene ese poder por ser el Creador de todo y por ser Todopoderoso.

    Excelente que en su casa recibieran la imagen de la Sma. Virgen. Los católicos debemos tenerle gran aprecio y devoción a la Madre de Dios. Por supuesto por medio de la Virgen que está en el Cielo podemos recibir favores y milagros de Dios, gracias a su intercesión. No es la imagen la que realiza el milagro ni consigue el favor de Dios. Es la Virgen desde el Cielo. La imagen nos sirve para dirigirnos y representarnos a la dulcísima Madre de Dios que está en el Cielo. La imagen es un medio. No es la escultura o la pintura la que realiza el favor o el milagro, esas representaciones sólo sirven para dirigirnos a Ella, la dulce Madre de Dios y nuestra también. Repetimos: es la Virgen en el Cielo la que consigue el milagro de Dios.

    Lo mismo ha de decirse de los santos, como intercesores nuestros. No es su imagen la que realiza el milagro, sino su intercesión en el Cielo la que alcanza el favor de Dios mismo. Dios hace el favor o el milagro, no el santo. El santo es sólo un intercesor ante Dios.

    El error se deriva que en el lenguaje popular se dice que tal Virgen o santo son milagrosos. Es una manera popular de hablar que a algunos induce a error. En realidad obtienen el milagro o favor de Dios mismo por su intercesión. Y sus imágenes son sólo representaciones para dirigirnos a ellos, de la misma manera que una fotografía de su madre o de su padre son sólo representaciones gráficas de ellos tomados con una cámara. La fotografía de sus padres no son sus padres. Si usted besa esa fotografía a quien desea besar es a los padres de usted y no al pedazo de cartón de la fotografía.

    Claro que estamos a favor del culto correcto a todos los venerabilísimos santos que están ya en la gloria y, por supuesto, de la Madre de Dios. Qué bueno que les recemos y pidamos favores que ellos a su vez alcanzan de Dios. Qué bueno que tengamos imágenes que los representan. El asunto es sólo entender bien todo esto.

    Debemos decirle que si a usted se lo explicaron mal o lo entendió mal durante 30 años, eso no significa que sea esa la enseñanza de la Iglesia Católica.

    Lo que hemos explicado es la doctrina de la Iglesia desde hace 2,000 años. Es la doctrina de ayer, hoy, y mañana. Es decir, la de siempre. Esto lo puede usted confirmar y constatar con su tío sacerdote o con cualquier otro.

    Y qué bueno que advierte esa equivocación para poderla corregir, para dar un correcto culto a las imágenes y a los santos.

    Le agradecemos mucho su comentario.

    Un abrazo en Cristo. Y que la dulcísima siempre Virgen María la bendiga y la cuide.

    Atte.
    CATOLICIDAD

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  5. como me ha gustado lo que ha comentado,ya que estaba en un grave error,este texto me aclaró lo que necesitaba en este momento,es un milagro,gracias Señor!!

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  6. Queridísimos amigos,

    El cuestionamiento anticatólico con respecto a las imágenes "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra..." acaso no queda totalmente deshecho por tooooodo el libro del Apocalipsis de principio a fin????... nunca he entendido este argumento protestante o evangélico, etc... la verdad católica es más que evidente.

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    1. Y ademas dice textualmente "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de COSA que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra...". Siguiendo el contexto de cerca, podemos notar que hace referencia a dioses paganos y mitológicos o cualquier COSA que no sea un ser humano. Porque si el texto fuese verdaderamente riguroso en ese aspecto diría: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de COSA o PERSONA que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra...". Pero como sabemos la realidad no dice eso, si bien los protestantes no deforman la escritura en este pasaje, si deforman el sentido de su interpretación dejando fuera el contexto y en su afán de mantener su inerte postura, se tratan a si mismos y al hombre en general como una "COSA". Ahora que yo sepa, en la Biblia no se trata a las personas como cosas, o me equivoco?.

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