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sábado, 27 de mayo de 2023

LAS BLASFEMIAS DE LUTERO CONTRA LA MISA TRADICIONAL


“Cuando la Misa sea trastornada estoy convencido de que habremos trastornado con ella todo el papismo. Efectivamente el papismo se apoya en la Misa como sobre roca, todo entero, con sus monasterios, obispados, colegios, altares, ministerios y doctrinas, en una palabra con todo su vientre. Todo ello crujirá necesariamente cuando sea resquebrajada su Misa sacrílega y abominable. Yo declaro que todos los prostíbulos, los homicidios, los hurtos, los asesinatos y los adulterios son menos malvados que aquella abominación que es la Misa papista”.

Martín Lutero. Werke, t. X, s.II, p.220 y t. XV, p. 774.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

MISA ECUMÉNICA

LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN EN EL LUGAR SANTO

Para conmemorar el V Centenario de la apostasía luterana, en la acera católica, las Comunidades de Base y el movimiento «Somos Iglesia», se han constituido en los abanderados de la progresía "católica" para llevar –desde la base-, a plena realización los objetivos del falso ecumenismo.

La denominada hospitalidad eucarística, que consiste en la participación conjunta entre miembros de las iglesias protestantes históricas y católicos, en «la cena del Señor», llega a su apogeo estos días, con la abierta participación de estos grupos progresistas en el culto luterano:

Es de sobra conocido que en nuestros días más que en tiempos del heresiarca Lutero, una idea obsesiva mueve a los modernistas para acercarse a los protestantes: una fórmula que encuentre en éstos aceptación, es decir que para llegar a un acuerdo común, la Iglesia Católica debería renunciar a la integridad del depósito de la fe. Pero ¿cómo podemos hacer concesiones en lo que a la Eucaristía se refiere? O hay Presencia Real de Cristo o no la hay.

I. Continuación perpetua de la Pasión

Acudamos al Cenáculo la tarde del Jueves Santo. Jesús se despide de sus Apóstoles en la Cena ritual, les ofrece la lección básica de que la caridad suya, ha de ser operante, como el lavatorio de pies que Cristo realiza con sus discípulos. Va a morir, y va a quedarse. Su muerte se prolongará a través de los siglos. Antes de entregarse a sus adversarios, Jesús eterniza su Pasión, dejándola viva en la Eucaristía.

Jesús prolongará su Pasión en manos de sus Apóstoles y sus sucesores, los sacerdotes, a quienes dará facultad para hacerle descender realmente desde el Cielo al altar.

Cuando ya ha finalizado la primera Eucaristía del mundo, Jesús indicará, más bien mandará a sus Apóstoles: «Haced esto en memoria mía», virtualizando la consagración a través de todos los siglos y en el escenario de todos los países del mundo.

Afirma San Pablo:

«Porque yo he recibido del Señor lo que también he transmitido a vosotros: que el Señor Jesús la misma noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo, el (entregado) por vosotros. Esto haced en memoria mía. Y de la misma manera (tomó) el cáliz, después de cenar, y dijo: Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre; esto haced cuantas veces bebáis, para memoria de Mí. Porque cuantas veces comáis este pan y bebáis el cáliz, anunciad la muerte del Señor hasta que Él venga».[1]

En este párrafo el Apóstol nos enseña las siguientes verdades como directamente recibidas del Señor:[2]

a) la Eucaristía es realmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo (24 s.);

b) el Apóstol y sus sucesores están autorizados para perpetuar el acto sagrado (24-26);

c) la Misa es un sacrificio (25);

d) el mismo de la Cruz (26);

e) la Eucaristía debe recibirse dignamente (27), es decir, con la plenitud de la fe y humildad del que severamente examina su conciencia (28-31). [3]

La Eucaristía es la muerte permanente de Jesús a través de los siglos, una muerte que es vida, ya que lo mismo que del Calvario salió la Redención, del altar donde se sitúa el Cuerpo y la Sangre de Jesús, sigue manando abundantemente la vida.

Desgraciadamente la Eucaristía, puede provocar la muerte del alma, que no la recibe en condiciones de pureza interior de vida, así San Pablo tras anunciarnos la grandeza de la Eucaristía, añade algo que produce terror:

«De modo que quien comiere el pan o bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Pero pruébese cada uno a sí mismo, y así coma del pan y beba del cáliz; porque el que come y bebe, no haciendo distinción del Cuerpo (del Señor), come y bebe su propia condenación».[4]

La Pasión de Jesús comienza en el Cenáculo con la institución de la Eucaristía la tarde del Jueves Santo y permanece para siempre entre nosotros como muerte del Jesús del que procede la verdadera y eterna vida.

San Alfonso María de Ligorio afirma que la Santa Misa es de todas las obras la más santa y divina.[5] En efecto, Dios no pudo hacer algo más grande que la Misa.

«La Santa Misa encierra todo el valor del sacrificio de la cruz… Para caer en la cuenta de lo que vale la Santa Misa, es preciso no perder de vista que el valor de ella es mayor que el que juntamente encierran todas las buenas obras, virtudes y merecimientos de todos los santos que haya habido desde el principio del mundo o haya de haber hasta el fin, sin excluir los de la misma Santísima Virgen María».[6]

En la Eucaristía, Jesús está realmente presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

El Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor se hacen presentes bajo la apariencia del pan y del vino por la conversión de toda la sustancia del pan y del vino en toda la sustancia del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Esta conversión admirable recibe el nombre de transubstanciación.[7]

II. Paganización de la Santísima Eucaristía

San Alfonso Mª de Ligorio dijo: «El diablo siempre ha intentado, por medio de los herejes, privar al mundo de la Misa, haciéndoles los precursores del Anticristo quien, antes de nada, intentará abolir y abolirá efectivamente el Santo Sacrificio del Altar, como castigo por los pecados de los hombres, según la predicción de Daniel, “Y se hizo fuerza contra el sacrificio perpetuo” (Dan. 8, 12)».[8]

Era obvio que las Comunidades de Base, serían la punta de lanza para la destrucción de la Misa Católica. La falsificación del Santo Sacrificio, no es el resultado de estos últimos años, es la consecuencia de medio siglo de silencioso y consistente ataque modernista al Sacramento, mediante la agitada y sediciosa Teología marxistizada de la Liberación, ideología desde la que tomó cuerpo la Iglesia Popular, o Comunidades de Base contaminadas por la lucha de clases, en oposición a la Iglesia tradicional, y las que buscaron abiertamente un nuevo concepto de la Misa.

Adulteración del Sacramento Central de la Fe Católica, que por medio siglo ha penetrado en la mente y en la praxis litúrgica, hasta el punto de que muchos se preguntan, si la misa así «celebrada» es válida o no (N. de la R.: Se ha introducido en algunos sacerdotes el falso criterio protestante de que la Misa es sólo un memorial, un mero recuerdo de la Cena del Señor y no lo que ciertamente es: un sacrificio, la renovación incruenta del SACRIFICIO DEL CALVARIO. Luego, muchos de ellos han perdido la intención de REALIZAR LO QUE HACE LA IGLESIA y sin esta intención no hay transubstanciación, ni sacrificio, ni Misa verdadera). Si consideramos el largo período distorsionador, millones han participado de ese tipo de eucaristías adulteradas y no conocen otra celebración eucarística que esa.

Evidente destrucción de la Eucaristía, cuando se pone el acento en los movimientos corporales, en la incorporación de ritos paganos, cuando se ha mutado el Sacrificio a una especie de mitin para la «celebración de las luchas del pueblo», o, cuando queda reducido a un simple «impulso religioso», dejando así de ser (N. de la R.: Por falta de intención de realizar lo que la Iglesia hace) la perpetuación del sacrificio redentor de Cristo en la Cruz y en la Ultima Cena, y consecuentemente el Santo Sacrificio de la Misa.

Instalar el culto pagano en el lugar santo, es la abominación de la desolación, que es el culto de Satanás mismo.

III. Supresión del Sacrificio

Lutero, el heresiarca blasfemo odiaba la Misa Católica, fue uno de los que más se ocupó de la doctrina de la Eucaristía. Hay que recordar una vez más, que su teoría consistía en sustituir la palabra transubstanciación por la de consubstanciación. El prefijo trans denota un cambio de substancia, en cambio con significa contrariamente que no hay cambio alguno de substancia.

El Sacrosanto Concilio de Trento definió tajantemente al respecto condenando la fórmula luterana. La tesis de Lutero no representaba la Eucaristía.

Lutero negó rabiosamente la naturaleza sacrificial de la Misa declarando: «Ese Canon abominable es una confluencia de albañales de aguas fangosas, que ha hecho de la Misa un sacrificio. La Misa no es un sacrificio. No es el acto de un sacerdote que sacrifica. Junto con el Canon, nosotros desechamos todo lo que implica una oblación».

Llamó a la Eucaristía «abominación», «culto blasfemo y falso», y en su búsqueda de suprimir el culto eucarístico azuzó diabólicamente a sus seguidores para «atacar a los idolatras».

«Yo afirmo –declaró- que todos los burdeles, los asesinatos, los robos, los crímenes, los adulterios son menos inicuos que esta abominación de la Misa Papista».

Expresó su deseo de que algún día «cuando la Misa haya sido destruida, creo que habremos destruido al Papado. Creo que es en la Misa, como sobre una roca, donde el Papado se apoya enteramente, todo se colapsará por necesidad cuando se colapse su sacrílega y abominable Misa».

La Eucaristía es la piedra angular de la fe y doctrina católicas, si se quitase la Misa, colapsa con ella toda la fe católica, resulta difícil imaginar lo que de ella quedaría. El Príncipe de la Teología, Santo Tomás de Aquino se refiere a la Eucaristía declarando que todos los otros sacramentos dependen de ella, el mismo bautismo resulta eficaz porque nos capacita para recibirla, y si un bautizado se niega conscientemente a recibirla, esa actitud lo separa de la corriente de la gracia santificante.

La Eucaristía además de sacramento es sacrificio:

«La consagración del crisma o de cualquier otra materia no es sacrificio, como sí lo es la consagración de la Eucaristía».[9]

«Este sacramento tiene sobre los demás la razón de sacrificio».[10]

Sin duda, la supresión del Santo Sacrificio de la Misa, sería la mayor abominación de la desolación: «Este es el Sacrificio de nuestros altares, que entonces, en esos terribles días, será proscrito, en todas partes prohibido; y, salvo los Sacrificios, que podrán celebrarse en las sombras subterráneas de las catacumbas, quedará interrumpido en todas partes».[11]

Si el sólo participar del Santo Sacrificio, allí donde no se celebra la Misa Tridentina, en el que se dan innumerables abusos litúrgicos, en un desprecio a la Presencia Real del Señor, constituye para los fieles a lo largo y ancho del mundo, una tortura espiritual inaguantable ¿qué será lo que nos espera, como se dice, si se promulgaría una «misa» sin transubstanciación para hacerla «ecuménica»?

Así, la Misa Católica queda reducida a nada. Tal vez una oración, una celebración, un servicio religioso, pero no la Misa, por una real ausencia de Cristo.

Las fórmulas que nos quieren llevar a construir un puente sobre el abismo de una misa sin Eucaristía, no son más que artificios para engañar a una de las dos partes, o a ambas.

Dios no lo permita, fiel a su palabra: las puertas del infierno no prevalecerán contra mi Iglesia.

Pensemos en el profeta Malaquías que hablando en nombre de Dios, cuatro centurias antes de Cristo se refería a la Misa:

«Porque desde el orto del sol hasta el ocaso es grande mi Nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y ofrenda pura, pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahvé de los ejércitos».[12]

Recordemos a Santa María Goretti, quien para ir a Misa Dominical, viajaba 15 millas. Pensemos en Santina Campana, que iba a Misa aun cuando estaba afiebrada. Pensemos en San Maximiliano María Kolbe, quien ofrecía la Santa Misa cuando su salud estaba en estado tan lastimoso, que uno de sus hermanos religiosos tenía que sostenerlo en el altar para evitar que cayera- ¡Y cuántas veces San Pío de Pietrelcina celebró la Santa Misa, aun cuando le sangraban las manos y ardía en fiebre![13]

San Ignacio de Antioquía, camino del martirio, el año 110, escribe en su carta a los Magnesios «¿Cómo podríamos vivir sin Él?», es decir, ¿cómo podríamos vivir sin la Eucaristía?

Si llegara ese día en que desde la cima de la Iglesia se verifique la completa destrucción del Santo Sacrificio, los fieles, junto a los grandes defensores de la Eucaristía como Santo Tomás de Aquino, Santa Clara, San Norberto, San Pedro Julián Eymard, San Leonardo de Puerto Mauricio, el Santo Cura de Ars, San Pío de Pietrelcina, y el ejército de santos defensores de la Eucaristía, hemos de dar si es posible la vida, para que la Santísima Eucaristía no sea pisoteaba y aniquilada, siguiendo el ejemplo de los irlandeses que en tiempos de persecución arriesgaban su vida y las de sus familias porque la Misa es lo único que importa.

Germán Mazuelo-Leytón

[1] 1 CORINTIOS 11, 23-25.

[2] Cf. 15, 3; Ga. 1, 11, etc.

[3] Cf. Biblia Straubinger.

[4] 1 CORINTIOS 11, 27-29.

[5] Selva de Materias predicables P. 2, 1.

[6] EYMARD, San PEDRO JULIAN, Obras eucarísticas.

[7] MAZUELO-LEYTÓN, GERMÁN, El milagro de la transubstanciación. http://adelantelafe.com/milagro-la-transubstanciacion/

[8] The Dignity and Duties of the Priest, o Selva (Londres: Benziger Bros., 1889), pág. 212.

[9] DE AQUINO, Santo TOMÁS, S. Th., III, 82, 4, ad. 1.

[10] Ibid., S. Th., III, 79, 7, ad. 1.

[11] BILLOT S.I., Cardenal.

[12] MALAQUÍAS, 1, 11.

[13] Cf.: MANELLI F. I., P. Stéfano, Jesús nuestro amor eucarístico.

Fuente: Adelante la Fe

sábado, 4 de noviembre de 2017

EL COLMO DE LOS COLMOS: EL VATICANO CELEBRA LOS 500 AÑOS DE LA HEREJÍA LUTERANA CON UN TIMBRE POSTAL

  • CELEBRAN Y HONRAN A UN RÉPROBO QUE LLEVÓ A TANTOS Y TANTOS A ABANDONAR Y TRAICIONAR SU FE CATÓLICA.
  • LO COLOCAN JUNTO A CRISTO CRUCIFICADO USURPANDO EL LUGAR DE LA MADRE DE DIOS.
  • ATRÁS DE LA ESCENA SE OBSERVA LA CIUDAD DE WITTENBERG DONDE INCIÓ SU REBELIÓN CONTRA LA IGLESIA FUNDADA POR CRISTO. 


Ver los siguientes enlaces:
1) LA BEATA SOR MARÍA SERAFINA MICHELI TUVO LA VISIÓN DE LUTERO EN EL INFIERNO 2) LA MUERTE DE LUTERO

viernes, 27 de octubre de 2017

LUTERO, POR SUS HEREJÍAS, PERDIÓ LA FE


Enseña Santo Tomás de Aquino:

"El hereje que rechaza un solo artículo de fe no tiene el hábito ni de la fe formada ni de la fe informe. Y la razón de ello está en el hecho de que la especie de cualquier hábito depende de la razón formal del objeto, y si ésta desaparece, desaparece también la especie del hábito. Pues bien, el objeto formal de la fe es la Verdad primera revelada en la Sagrada Escritura y en la enseñanza de la Iglesia. Por eso, quien no se adhiere, como regla infalible y divina, a la enseñanza de la Iglesia, que procede de la Verdad primera revelada en la Sagrada Escritura, no posee el hábito de la fe, sino que retiene las cosas de la fe por otro medio distinto. Como el que tiene en su mente una conclusión sin conocer el medio de demostración, es evidente que no posee la ciencia de esa conclusión, sino tan sólo opinión.

"Ahora bien, es evidente que quien se adhiere a la enseñanza de la Iglesia como regla infalible presta su asentimiento a todo cuanto enseña la Iglesia. De lo contrario, si de las cosas que enseña la Iglesia admite las que quiere y excluye las que no quiere, no asiente a la enseñanza de la Iglesia como regla infalible, sino a su propia voluntad. Así, es del todo evidente que el hereje que de manera pertinaz rechaza un solo artículo no está preparado para seguir en su totalidad la enseñanza de la Iglesia (estaría, en realidad, en error y no sería hereje si no lo rechaza con pertinacia). Es, pues, evidente que el hereje que niega un solo artículo no tiene fe respecto a los demás, sino solamente opinión, que depende de su propia voluntad".

lunes, 18 de septiembre de 2017

LUTERO, EL GRAN HEREJE


Lutero, gran hereje

Lutero, gran hereje

La tesis de que la decadencia moral de la Iglesia, bajo los Papas renacentistas, había llegado a un extremo intolerable, y que Lutero encabezó a los «protestantes» contra esta situación, exigiendo una «reforma», es falsa y ningún historiador actual es capaz de sostenerla.
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Actualidad de Lutero.– El próximo 31 de octubre se cumplirá un nuevo aniversario de las 95 tesis clavadas en 1517 por Lutero en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg. Son varias las publicaciones recientes sobre Lutero, en las que se le muestra como enamorado de la Biblia y difusor de la misma en el pueblo, reformador de una Iglesia romana corrompida en su tiempo, etc. Parece, pues, oportuno hacer algunas verificaciones.
No fue reformador de costumbres, sino de doctrinas.– La tesis de que la decadencia moral de la Iglesia, bajo los Papas renacentistas, había llegado a un extremo intolerable, y que Lutero encabezó a los «protestantes» contra esta situación, exigiendo una «reforma», es falsa y ningún historiador actual es capaz de sostenerla. Entre otras razones, porque el mismo Lutero desecha esa interpretación de su obra en numerosas declaraciones explícitas. «Yo no impugno las malas costumbres, sino las doctrinas impías». Y años después insiste en ello: «Yo no impugné las inmoralidades y los abusos, sino la sustancia y la doctrina del Papado». «Entre nosotros –confesaba abiertamente–, la vida es mala, como entre los papistas; pero no les acusamos de inmoralidad», sino de errores doctrinales. Efectivamente, «bellum est Luthero cum prava doctrina, cum impiis dogmatis» (Melanchton).
Reformador de la doctrina católica.– Lutero, efectivamente, combatió con todas sus fuerzas contra la doctrina de la Iglesia Católica. Para empezar, arrasó con la Biblia, ya que dejándola a merced de el libre examen, cambió la infalible y única Palabra divina por una variedad innumerable y contradictoria de falibles palabras humanas. Se llevó por delante la sucesión apostólica, el sacerdocio ministerial, los Obispos y sacerdotes, la doctrina de Padres y Concilios. Eliminó la Eucaristía, en cuanto sacrificio de la redención. Destruyó la devoción y el culto a la Santísima Virgen y a los santos, los votos y la vida religiosa, la función benéfica de la ley eclesiástica. Dejó en uno y medio los siete sacramentos. Afirmó, partiendo de la corrupción total del hombre por el pecado original, que «la razón es la grandísima puta del diablo, una puta comida por la sarna y la lepra» (etc., así cinco líneas más). Y por la misma causa, y con igual apasionamiento, negó la libertad del hombre (1525, De servo arbitrio), estimando que «lo más seguro y religioso» sería que el mismo término «libre arbitrio» desapareciera del lenguaje. Como lógica consecuencia, negó también la necesidad de las buenas obras para la salvación. En fin, con sus «respuestas correctas», según escribe un autor de hoy, destruyó prácticamente todo el Cristianismo, destrozando de paso la Cristiandad. 
Pensamiento esquizoide.– Une la Iglesia Católica razón y fe, entendiendo la teología como «ratio fide illustrata» (Vaticano I). Une la Biblia con la Tradición y el Magisterio apostólico (Vaticano II, Dei Verbum 10). Une la gracia con la acción libre de la voluntad humana. Et et.
El pensamiento de Lutero, por el contrario, es esquizoide: Vel vel. Considerando que “la razón es la grandísima puta del diablo”, concluye: sola fides. Convencido de que la mente y la conciencia del cristiano están por encima de Padres, Papas y Concilios, dictamina: sola Scriptura. Afirmando que el hombre no es libre, y que no son necesarias las buenas obras para la salvación, declara: sola gratia.
El mayor insultador del Reino.– Lutero escribe que “toda la Iglesia del papa es una Iglesia de putas y hermafroditas”, y que el mismo papa es “un loco furioso, un falsificador de la historia, un mentiroso, un blasfemo”, un cerdo, un burro, etc., y que todos los actos pontificios están “sellados con la mierda del diablo, y escritos con los pedos del asno-papa”. Podrían llenarse innumerables páginas con frases semejantes o peores.
Los teólogos católicos del tiempo de Lutero rechazaron sus tesis, ganándose de su parte los calificativos previsibles. La Facultad de París es “la sinagoga condenada del diablo, la más abominable ramera intelectual que ha vivido bajo el sol”. Y los teólogos de Lovaina, por su parte, son “asnos groseros, puercos malditos, panzas de blasfemias, cochinos epicúreos, herejes e idólatras, caldo maldito del infierno”. No es de extrañar que, pensando así, rechazara Lutero la proposición que le hizo Carlos V en Worms para que discutiera sus doctrinas con los más prestigiosos teólogos católicos. ¿A quién puede interesarle discutir con cerdos endemoniados?
Por lo demás, los insultos de Lutero tenían una extensión universal: las mujeres alemanas, por ejemplo, eran unas «marranas desvergonzadas»; los campesinos y burgueses, «unos ebrios, entregados a todos los vicios»; y de los estudiantes decía que «apenas había de cada mil uno o dos recomendables».
El perfecto hereje.– «Yo, el doctor Lutero, indigno evangelista de nuestro Señor Jesucristo, os aseguro que ni el Emperador romano [...], ni el papa, ni los cardenales, ni los obispos, ni los santurrones, ni los príncipes, ni los caballeros podrán nada contra estos artículos, a pesar del mundo entero y de todos los diablos [...] Soy yo quien lo afirmo, yo, el doctor Martín Lutero, hablando en nombre del Espíritu Santo». «No admito que mi doctrina pueda juzgarla nadie, ni aun los ángeles. Quien no escuche mi doctrina no puede salvarse».
Duro con los pobres, débil con los poderosos.– Con ocasión del levantamiento de los campesinos, que exigían, primero por las buenas y luego por las malas, lo que estimaban que eran sus derechos, escribe Lutero una durísima invectiva Contra las hordas rapaces y homicidas de los campesinos (1525). «Al sedicioso hay que abatirlo, estrangularlo y matarlo privada o públicamente, pues nada hay más venenoso, perjudicial y diabólico que un promotor de sediciones, de igual manera que hay que matar a un perro rabioso, porque, si no acabas con él, acabará él contigo y con todo el país».
Muy suave fue, en cambio, Lutero con los poderosos príncipes alemanes, a fin de ganar su favor. Cuando, por ejemplo, Felipe de Hessen, gran landgrave, casado con Catalina, de la que tenía siete hijos, exigió la aprobación de un matrimonio adicional con una señorita de la nobleza sajona, obtuvo la licencia de Lutero y Melanchton, a condición de que la concesión se mantuviera secreta. Se acudió en este caso de poligamia, consumada en 1540, al precedente de los antiguos Patriarcas judíos.
Espantado de su propia obra.– Los resultados de la predicación de Lutero fueron devastadores en la moral del pueblo, y él mismo lo reconoce. «Desde que la tiranía del papa ha terminado para nosotros, todos desprecian la doctrina pura y saludable. No tenemos ya aspecto de hombres, sino de verdaderos brutos, una especie bestial». De sus seguidores afirmaba que «son siete veces peores que antes. Después de predicar nuestra doctrina, los hombres se entregaron al robo, a la impostura, a la crápula, a la embriaguez y a toda clase de vicios. Expulsamos un demonio [el papado] y vinieron siete peores».
A Zwinglio le escribe espantado: «Le asusta a uno ver cómo donde en un tiempo todo era tranquilidad e imperaba la paz, ahora hay dondequiera sectas y facciones: una abominación que inspira lástima [...] Me veo obligado a confesarlo: mi doctrina ha producido muchos escándalos. Sí; no lo puedo negar; estas cosas frecuentemente me aterran». Y aún preveía desastres mayores. Un día le confiaba a su amigo Melanchton: «¿Cuántos maestros distintos surgirán en el siglo próximo? La confusión llegará al colmo».
Así fue. Y así ha sido en progresión acelerada, hasta llegar a la gran apostasía actual de las antiguas naciones católicas.
José María Iraburu, sacerdote

Fuente: Infocatólica.

martes, 7 de febrero de 2017

VIDEO: LA DEVOCIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA Y OTROS TEMAS FUNDAMENTALES EN LA IGLESIA por Mons. Athanasius Schneider


A su paso, la semana pasada, por México, Mons. Athanasius Schneider dictó la siguiente conferencia sobra la importancia de la devoción al Inmaculado Corazón de María en estos tiempos de apostasía sin igual en la historia de la Iglesia. Remedio final y decisivo que la Virgen estableció para solucionar la actual crisis de la Iglesia y del mundo. Al finalizar su disertación sobre esta necesaria devoción, respondió ampliamente a diversas preguntas de los asistentes.

Entre ellas se refirió al derecho que da la Iglesia a todo católico a recibir la comunión de rodillas y señaló que el sacerdote que la niegue al arrodillado comete un grave abuso de clericalismo arrogante y un pecado de discriminación contra los fieles que así la soliciten.

En cuanto a la petición de la Sma. Virgen en Fátima de que el Romano Pontífice consagrase Rusia a su Inmaculado Corazón junto con todos los obispos del mundo, señaló que "se podría volver hacer de una forma más solemne, más explícita y más perfecta". Recordamos a nuestros lectores que Pío XII no la hizo con todos los obispos del mundo y Juan Pablo II no mencionó explícitamente a Rusia (sino solo implícitamente al consagrar a todo el mundo) ni tampoco participaron todos los obispos del mundo.

Acerca de Amoris Laetitia, la exhortación pastoral del papa Francisco que ha sido interpretada por los obispos argentinos como una autorización al sacrilegio de que los divorciados en nueva unión pudieran, en determinadas circunstancias, comulgar a pesar de vivir en adulterio (avalados por el propio Francisco, lo que constituye un escándalo), se refirió ampliamente Mons. Schneider a ella; señalando las diferentes y contradictorias interpretaciones de distintos obispos y episcopados (unos a favor de la doctrina enseñada por Cristo y la Sagrada Escritura y otros a favor de la permisión sacrílega). Explicó detalladamente la verdadera doctrina de la Iglesia al respecto.

En lo relativo a la celebración del Vaticano de los 500 años de la mal llamada "Reforma" de Lutero y a que el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos calificó al heresiarca como "testigo del evangelio", hizo una extensa disertación para explicar porque "tendríamos que negar toda nuestra fe" si decimos que lo fue (N. de la R.: Recordamos que hemos publicado un post especial sobre esto, resumiendo lo dicho por este obispo. Ver AQUÍ). Recordó que el papa no es infalible en sus actos diarios (N. de la R.: Sólo en determinadas condiciones se da el don de la infalibilidad papal) y que "ha habido papas que han realizado actos que no eran lo mejor para la Iglesia". Y exhortó a rezar por el actual Pontífice, pues Dios ha concedido y concede grandes gracias por las oraciones, los sacrificios, los sufrimientos y la intercesión de los pequeños fieles de la Iglesia.

Señaló que se hablaba y esperaba una primavera después del Concilio Vaticano II y en realidad llegó un penoso otoño. Y que esto es evidente y se tendría que estar ciego para no verlo.

Finalmente, manifestó su deseo y nos exhortó a que permanezcamos siempre católicos en el sentido pleno e integral de la palabra católico.

El evento terminó con una consagración al Inmaculado Corazón de María que todos nuestros lectores pueden renovar al escuchar este video.

Es importante considerar que para impartir esta conferencia dentro del templo, se reservó el Santísimo Sacramento en la sacristía para que no estuviese en el sagrario de la iglesia durante la misma.



Fuente del video: Youtube
Temas relacionados: MENSAJE DE MONS. SCHNEIDER A LOS LECTORES DE CATOLICIDAD

sábado, 4 de febrero de 2017

"SI DECIMOS QUE LUTERO ES UN «TESTIGO DEL EVANGELIO», TENDRÍAMOS QUE NEGAR TODA NUESTRA FE": Mons. Schneider

Refuta la afirmación modernista del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos que calificó al heresiarca como "testigo del evangelio".

Foto: Catolicidad

A continuación seis videos con la respuesta (a una pregunta del público) de Mons. Schnider, luego de una conferencia que impartió sobre la importancia decisiva, en esta época de crisis de la Iglesia, de la DEVOCIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA. A los suscriptores: para verlos, se les ruega hacer clic AQUÍ.

Es importante considerar que para impartir esta conferencia dentro del templo, se reservó el Santísimo Sacramento en la sacristía para que no estuviese en el sagrario de la iglesia durante la misma.

Video 1 de Catolicidad


Video 2 de Catolicidad


Video 3 de Catolicidad (faltan unos segundos al principio)


Video 4 de Catolicidad


Video 5 de Catolicidad


Video 6 de Catolicidad


sábado, 21 de enero de 2017

LA PROTESTANTIZACIÓN EN LA IGLESIA

"Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal.
¡Y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados!" (AA.III.179)

Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerich


LA PROTESTANTIZACIÓN EN LA IGLESIA

A continuación señalamos once de los pasos que se han dado en el proceso de intentar la protestantización de la Iglesia. No son los únicos, pero sí de los más importantes. Naturalmente que conforme a la promesa de Cristo, siempre habrá una parte sana de la Iglesia que se conserve verdadera y totalmente católica y rechazará la protestantización que se quiere imponer. Todo indica que la apostasía general anunciada en la Escritura Sagrada se encuentra en un proceso muy avanzado. No obstante todo esto, sabemos por fe que finalmente la Iglesia triunfará. 

1.- A seis pastores protestantes se les permitió colaborar con Mons. Aníbal Bugnini (posteriormente acusado de masón y desterrado por lo mismo como diplomático pro-nuncio en Irán) en la elaboración del nuevo rito de la Misa (impuesto en 1969) al que se suprimió la manifestación de aquella teología católica que molestaba a los llamados "hermanos separados" y se creó un nuevo rito que a decir del cardenal Bacci y el cardenal Ottaviani (Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe) "se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20ª sesión del Concilio de Trento que, al fijar definitivamente los «cánones» del rito, levantó una barrera infranqueable contra toda herejía que pudiera atentar a la integridad del Misterio" (Ver su Carta a Pablo VI que acompaña la presentación del Breve Examen Crítico de Novus Ordo Missae mismo que analiza y critica teológica y litúrgicamente el rito EN SÍ MISMO -aunque se celebre solemnemente- y prevé los abusos que de él se derivarán).
2.- Luego de lo anterior, varios pastores protestantes declararon poder "celebrar" su Cena con el mismo rito de la nueva Misa al desaparecer los obstáculos teológicos que ese rito secular (la Misa Tradicional) presentaba contra sus herejías. Mons. Bugnini reconoce que la reforma litúrgica se realizó con una intención "ecuménica" para agradar a los protestantes.
3.- A partir de noviembre de 1969 se prohíbe (contra todo Derecho, pues nunca fue abolida) EN LA PRÁCTICA la celebración de la Misa Tradicional con pueblo y se persigue, se acosa y/o sanciona a quienes la ofician.
4.- En la últimas décadas, contraviniendo la doctrina tradicional así como las disposiciones de Pío XI que la recuerdan (encíclica Mortalium Animos), se realizan múltiples actos ecuménicos como los efectuados en Asís.
5.- Se extiende por la Iglesia el gravísimo error de que las sectas protestantes son también caminos de salvación y que dizque conforman (junto con los ortodoxos y católicos) la Iglesia de Cristo, desconociendo así la verdad dogmática (que siempre predicó la Iglesia) que señala que la única Iglesia de Cristo es la Católica y ésta constituye el único y verdadero camino de salvación.
6.- Hasta 2007, luego de tres pontificados, Benedicto XVI reconoce que el rito tradicional de la Misa nunca fue abolido y que cualquier sacerdote tiene derecho de emplearlo. No obstante, muchos obispos -contra todo Derecho- siguen evitándolo en sus diócesis y excluyendo a quienes intentan oficiarlo.
7.- En octubre de 2016 una estatua de Lutero preside la audiencia papal. Ahí mismo un grupo de protestantes entrega un lujoso libro con las tesis de Lutero al papa Francisco que lo recibe sonriente y muy agradecido.
8.- Días después, Francisco acude a Suecia a homenajear a Lutero y a conmemorar -con los luteranos- la (mal llamada) Reforma protestante. Se refiere al heresiarca blasfemo con estas palabras en la catedral luterana de Lund: "Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buen Nueva de Jesucristo" (31-X-16). Ahí mismo firma una Declaración que dice: "Estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma (luterana)".
9.- En la víspera de la fiesta de la Epifanía del Señor, el Pontificio Consejo para la Unión de los Cristianos, emitió un documento acerca de las nuevas relaciones entre católicos y luteranos. Allí nos enteramos que “Separando lo que es polémico de las cosas buenas de la Reforma, los católicos ahora son capaces de prestar sus oídos a los desafíos de Lutero para la Iglesia de hoy, reconociéndole como un «testigo del evangelio»”.
10.- En enero de 2017 Francisco declara que -según él- la intención de Martín Lutero, hace quinientos años, “era la de renovar la Iglesia, no de dividirla” y que “al mismo tiempo tenemos vivo en el corazón el arrepentimiento (SIC) sincero por nuestras culpas (SIC)” (Ver AQUÍ). Y felicitó al cardenal Kurt Koch (ver video abajo), presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, por su artículo en L’Osservatore Romano, donde señaló: "(Lutero) tenía en mente la renovación de toda la cristiandad en el espíritu del Evangelio... en el Concilio Vaticano Segundo, Martín Lutero habría “encontrado su propio concilio”". Koch, cuando hablaba como católico, dijo en 2012 que la Iglesia no celebraría en 2017 el cisma de Lutero porque la Iglesia "no celebra un pecado".
11.- La Santa Sede anuncia que elaborará un timbre postal con la figura del heresiarca para conmemorar los 500 años de su cisma (al que indebidamente llama "Reforma"). Seguramente veremos acelerarse este proceso de protestantización en 2017 con motivo de esta "conmemoración". Se rumora que si ya se abrió la puerta al sacrilegio para que -en ciertos casos- los divorciados en nueva unión adulterina comulguen, la misma puerta se abrirá sacrílegamente también a los protestantes sin que se conviertan.

Se habla mucho de "misericordia", pero ya se iniciaron las sanciones y amenazas a quienes se oponen al sacrilegio y a la protestantización de la Iglesia. De hecho, la comunión a los divorciados en amasiato es un paso significativo en la misma y una homologación a las costumbres protestantes. Así, el pasado 16 de enero, el obispo de Pereira, Colombia, Monseñor Rigoberto Corredor, ha suspendido a divinis al sacerdote Luis Carlos Uribe Medina por rechazar la pastoral heterodoxa derivada de "Amoris Laetitia" (exhortación cuyas tesis ya estaban escritas desde hace 10 años por el cura argentino Víctor Manuel Fernández, amiguísimo del entonces cardenal Bergoglio y que se transcribieron después de realizar dos inútiles y onerosos sínodos, siendo que las tesis ya estaban predeterminadas). Por su parte, el obispo Mario Grech, de la diócesis de Gozo, Malta, está diciendo que despojará a todos los sacerdotes de sus facultades sacerdotales si no siguen sus nuevas directrices (éstas dicen: "Si ... una persona separada o divorciada que vive en una nueva relación puede ... reconocer y creer que él o ella está en paz con Dios, no puede ser excluido de la participación en los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía"), las cuales contradicen la doctrina dogmática e inmutable de la Iglesia y la disciplina inamovible íntimamente derivada de la misma, establecida en el canon 915 de Código de Derecho Canónico, el cual ordena que "No deben ser admitidos a la Sagrada Comunión los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave". Este juicio se basa en la situación objetiva de la pareja, llamada fuero externo, y es completamente independiente de su sentimiento subjetivo de culpa, que es parte de lo que se llama el fuero interno.

Como puede observarse, la persecución y las sanciones canónicas inválidas se pretenden aplicar nuevamente, como cuando injustamente se realizó el mismo proceso con quienes defendían 
la Misa tradicional y perseveraron en oficiar un rito que permanecía vigente (decretado a perpetuidad por san Pío V), como muchos años después reconocería Benedicto XVI.

El proceso de protestantización está acelerándose progresivamente, de hecho en la Congregación para la Doctrina de la Fe y en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, aún conservando a sus titulares, se han despedido -el año pasado (2016)- aquellos elementos que se oponían a este proceso. Lo mismo ocurrió con el cardenal Burke por objetar en los sínodos que se otorgara sacrílegamente la Eucaristía a los divorciados en amasiato. Por ello fue dado de baja como Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y desterrado de Roma como patrono de la Soberana Orden de Malta a la que también la Santa Sede amenaza con intervenir como lo hicieron con los Franciscanos de la Inmaculada que se habían vuelto "demasiado" tradicionales.

Todo apunta al inicio de la gran apostasía. Agradézcanle quienes se dan cuenta de ello y pidan mucho a Dios la gracia de permanecer fieles hasta el final, pues durante este proceso será cuantioso el número que irá desertando y, aborreciendo lo que creían, hasta imaginarán hacerlo en nombre de Dios. Muchos fieles y clérigos ya se han hecho modernistas y se han protestantizado (en mayor o menor grado) sin siquiera advertirlo, pues cuando alguien vive inmerso entre malos olores, si ya lleva tiempo, ni los nota. Ese proceso será gradual e inadvertido -lo es ya para muchos- como el de la rana que muere hervida por haberse calentado poco a poco el agua en la que se encontraba. La Escritura profetiza que esta apostasía será universal. Es decir, solo unos cuantos conservarán la fe y la fidelidad a la Iglesia Católica. Será una verdadera gracia de Dios y un efecto de sus oraciones y de su férrea y buena voluntad, pues deberán vencer mil tentaciones (entre ellas: la presión social, la soberbia intelectual, el juicio propio, la rebelión a Dios con pretexo de la obediencia a la autoridad -que es el golpe maestro de Satanás-, el cansancio en la lucha, etc.) que el Maligno les pondrá para desviarlos. Estemos alertas y oremos mucho para conservar esa fe íntegra y defender la catolicidad.


Tengamos siempre presente la advertencia de san Pablo: "Pero si aun nosotros mismos o un ángel del cielo, os predicase un evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea ANATEMA" Galatas 1:8 

Ven, Señor Jesús.






COMENTARIO AL VIDEO: La Verdad y el error no están en paridad para "redescubrir" nada. La Iglesia Católica posee íntegro el Evangelio, es la herejía la que debe dejar de serlo para volverse realmente a Cristo y descubrirlo íntegramente. No hacerles ver esto a los errados herejes es contrario gravemente a la caridad que debe velar por la salvación de sus almas. La misión de la Iglesia es ésa: salvar almas y hacerles ver, con caridad, a los errados sus yerros y predicarles la Verdad inmutable que tiene como depósito divino, atrayéndolos a la verdadera y única Iglesia de Cristo: la Católica fundada por N.S. Jesucristo sobre la roca de Pedro. La orden de Cristo fue: "Id por todo el mundo, y predicad el evangelio A TODA CRIATURA. El que crea y se bautice, se salvará; mas el que no crea, se condenará." (Mc. 16: 15-16). Pero ahora, contrariando esto, en nombre del falso ecumenismo se dice que todo proselitismo está proscrito.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

LUTERO, CORRUPTOR DEL DERECHO Y LA POLÍTICA


Columna de Juan Manuel de Prada para ABC (España), 5 de Noviembre de 2016

LA VERDAD SOBRE LUTERO

Quinientos años después de la protesta de Lutero, uno puede hacerse el sueco, para obtener el aplauso del mundo, o bien puede atreverse a analizar con rigor intelectual lo que con aquel acontecimiento se sustanció. Esta segunda actitud, que en un mundo donde lo que mola es hacerse el sueco causa escándalo, es la que nos propone el excelente volumen “Consecuencias político-jurídicas del protestantismo” (Ediciones Marcial Pons), al cuidado del profesor Miguel Ayuso, en el que un selecto grupo de juristas procuran al lector consciente una serie de aproximaciones al pensamiento de Lutero y señalan las lacras políticas que en él tienen su origen. Celebrar el centenario de la protesta luterana es como si el sifilítico celebrase el día en que contrajo la sífilis.

Habría que empezar señalando, como hace el profesor Juan Fernando Segovia en una de las aportaciones más enjundiosas del libro, que al afirmar la salvación por la sola fe Lutero niega toda autoridad a la Iglesia, así como su papel mediador entre el creyente y Dios y la eficacia de los sacramentos. La Iglesia, para Lutero, es una organización opresora; y el Papado, la sede del Anticristo. Pero el libro que recomendamos hoy es valioso sobre todo porque nos desvela cómo las nociones teológicas oscurantistas de Lutero (depravación de la naturaleza humana, negación del libre albedrío, etcétera) corrompen y destruyen las instituciones políticas y sociales. Si el hombre es malo por naturaleza y su razón está corrompida, el poder se tendrá que erigir en puro ejercicio de la fuerza que reprima sus tendencias malignas. Así, ante la revuelta campesina de 1525, Lutero puede celebrar que se alce “la espada vengadora” contra los príncipes; y cuando los campesinos son derrotados puede solicitar tan pichi a los príncipes: “Perseguidlos y matadlos como a perros rabiosos. Dios os lo premiará”. Pues un poder civil entendido al modo luterano puede (¡viva la alternancia!) cambiar de titular como de chaqueta. Por otro lado, como nos recuerda José Luis Widow en otro pasaje del libro, establecida la premisa desquiciada de que la naturaleza humana está por completo corrompida, Lutero piensa lógicamente que la razón es “ciega, sorda, necia, impía y sacrílega”; de tal modo que está negada para querer el bien, incapacitada para el juicio moral. De ahí que Lutero pudiera recomendar a uno de los príncipes a los que adulaba que “pecase fuertemente”, aduciendo que su mera fe bastaría para salvarlo. La justificación por la sola fe conduce inevitablemente a la emancipación de la conciencia del juicio moral sobre nuestras acciones; y así se entroniza el puro subjetivismo, hasta que la tendencia natural al desorden exija la intervención de una ley humana que se imponga como ejercicio de poder. Pero, como señala el profesor Segovia, al afirmar la absoluta corrupción de la naturaleza humana, Lutero niega el valor de la ley: pues al mandar realizar tal o cual obra, la ley no hace sino (en palabras de Lutero) “poner de manifiesto la enfermedad, el pecado, la maldad” del hombre, a quien inevitablemente “asalta la tristeza, se siente afligido, hasta cae en la desesperación”. Que es, en efecto, la estación última del hombre concebido al modo luterano.

En “Consecuencias jurídico-políticas del protestantismo” se desgranan otras calamidades que tienen su origen en el pensamiento de Lutero, como la reducción de lo político a lo estatal, el nacionalismo, el capitalismo desembridado o la instauración de una libertad que no se orienta por la razón, sino por una “autodeterminación” cuyo único límite es no hacer daño a terceros (límite que, por supuesto, se acaba infringiendo, cuando tal daño beneficia al titular del poder). Así hasta desvelar la verdad sobre Lutero que otros prefieren ignorar, haciéndose los suecos.

lunes, 21 de noviembre de 2016

LA MUERTE DE LUTERO


¿Cómo murió Lutero?

La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así?

Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Stu­dienzeit 1483-1505. Eine doku­mentarische Darstelleng”[1] (“Mar­tín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.

Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez,en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].

Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].

Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:

«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].

Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.

«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].

El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].

También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].

Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].

Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.

Es triste: pero así acaban los que mal andan…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi
1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme.
[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974.
[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8.
[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13.
[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí: http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/).
[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose.
[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana.
[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols.
[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=).
[10] Luigi Villa, op. cit., 17.