domingo, 21 de abril de 2019

CRISTO RESUCITÓ, ALELUYA


Continuación del Santo Evangelio según San Marcos (XVI, 1-7).
En aquel tiempo María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a ungir a Jesús. Y muy de mañana, al día siguiente del sábado, fueron al monumento salido ya el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos separará la piedra de la puerta del sepulcro? Y, mirando, vieron separada la piedra, que era muy grande. Y, entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con traje blanco, y se asustaron. Pero él las dijo: No os asustéis: buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí, he ahí el sitio donde le pusieron. Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro, que os precederá en Galilea; allí le veréis, como os lo dijo.

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sábado, 20 de abril de 2019

LA ROCA FRÍA DEL CALVARIO


Precioso El Relato del Hermano Rafael de la zarzuela La Dolorosa.

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viernes, 19 de abril de 2019

CRISTO, REY CRUCIFICADO


¡Viernes Santo!
¡No hay otro día más importante del año!
En ese día celebramos que Nuestro Señor Jesucristo murió crucificado por nosotros!

No se fue de este mundo después de una vida cómoda; no acabó su vida en una blanda cama, rodeado de sus seres queridos; murió sobre un patíbulo de ignominia, sobre la cruz. En ella expiró, entre carcajadas de escarnio; en ella terminó su vida mortal, agotado por los sufrimientos del espíritu y del cuerpo, abandonado de todos. En la cruz sufre durante varias horas. En la cruz sufre y muere por nosotros.

Y cada Viernes Santo atrae por un día las miradas de todos.

Entonces siente el hombre que no hay objetivo de vida más sublime, misión humana más elevada, deber más santo, que el que nos muestra la cruz de Cristo: salvar el alma.

El sacrificio del Viernes Santo me está diciendo con toda claridad:
I. Cuánto me amó El a mí, y
II. Cuán, poco le amo yo a El.
I¡Cuánto me amó El a mí!
¿Cuánto? ¡Murió por mí! “¡Me amó y se entregó por mí!». Esto es amor.

Jesucristo muere clavado en una cruz. No tenía una almohada para reposar su cabeza, coronada de espinas. Le atravesamos susm anos y pies con agudos clavos. Le dimos a beber hiel y vinagre.

En vez de recibir consuelos, recibió desprecios y blasfemias… ¡Oh Jesús!, ¿es esto lo que mereciste de nosotros? ¿A Ti, hijo de Dios, que bajaste de los altos cielos para darnos el reino eterno de tu Padre? ¡Y nosotros te clavamos en la cruz! ¡Cuánto me has amado! Te interpusiste en medio, entre el cielo y la tierra, para encubrir con tu cuerpo ensangrentado y lleno de llagas a cada uno de los hombres, para encubrir mi alma pecadora y esconderme así de la ira de Dios; para desviar, con los brazos extendidos en lo alto, los rayos de la justicia divina; para implorar perdón para nosotros.

Tú imploras al cielo pidiendo misericordia: «Padre, perdónalos...», a ellos, a todos, sin excepción. No te preocupas de ti mismo, no piensas en tu dolor, sólo piensas en mí. ¡Cuánto me amas!

Me amó..., me amó... pero ¿quién podía esperar tal exceso de amor? Ya conocíamos las promesas del Mesías venidero hechas por Dios al hombre en el Paraíso. Cuando el Niño de Belén se sonreía mirándonos a los ojos, cuando el Hijo de Dios vivía entre nosotros como un hermano, sentíamos que en su Corazón ardía con vivísimas llamas en amor a los hombres. Al oír sus parábolas del buen samaritano, del hijo pródigo, del buen pastor que busca la oveja perdida, bien sentíamos los ardores del amor del Corazón de Jesús. Pero aquel amor sin límite y sin medida, que le llevó a soportar por nosotros, sin pronunciar una palabra de queja, los golpes rudos, los latigazos que le herían, el ser escupido y servir de befa, la corona de espinas, los dolores de la cruz..., no podíamos sospecharlo. ¡Cuánto nos ama Jesús!

Se deja clavar a la cruz para decirme cuánto me ama. Así conquista mi alma. Yo estoy al pie de la cruz, abismado al ver tanto exceso de amor, y espero que su sangre preciosa, aquella sangre divina, caiga sobre mí, y lave mis grandes pecados. Quisiera llorar con amargura; pero no puedo; este Jesús amoroso me fascina, su palabra me obliga a que le mire, no puedo desviar de El mi mirada. Pero si le miro, siento que me dice: Mira cuánto te he amado..., y tú ¿me amas a Mí...?

Esta cruz manchada de sangre no sólo me está diciendo cuánto me ama, sino también cuán poco le amo yo a El. Desde el Viernes Santo, hace dos mil años, que está erguidal lacruz, y todos los hombres pasan en torno suyo. Hay hombres de corazón duro, que pasan sin percatarse por delante de ella, para quienes nada significa la muerte del Señor, ni tampoco su vida ni su doctrina, cuyo único afán es el dinero, la mesa bien repleta y el degustar de los placeres... ¿Alma? ¿Religión? ¿Dios? ¿Oración? ¿Cruz?...: son palabras incomprensibles para ellos...

Hay otros que por un momento miran emocionados la cruz y el sacrificio cruento de Jesucristo..., pero se asustan de las repercusiones que lleva consigo. «No, no; Jesús, a pesar de todo, no podemos alistarnos en tu partido. ¿Tendríamos que estar dispuestos a morir como Tú? A morir a nuestros deseos desordenados, a nuestros bajos instintos. Esto significaría una luchar incesantemente contra nosotros mismos, una vigilancia continua. ¡No! No es posible. Ya luchamos bastante. Luchamos por la esposa, por los hijos, por el pan de cada día, por alcanzar una posición social, por el porvenir... No, no; Jesús, no te ofendas; pero para Ti, para nuestra alma, ya no nos queda tiempo, ni ánimo, ni energías... Mira, no somos malos; ya cargamos nuestra cruz...».

Hay un tercer grupo. Son los hombres que se arrodillan y rezan delante de la cruz. No sólo eso, sino que comparten sus infortunios y sufrimientos con los sufrimientos del Crucificado..., con los de Aquel que cargó sobre sus hombros las angustias y el pecado de la Humanidad. ¿Pertenecemos nosotros a este grupo? O por lo menos, ¿hacemos el firme propósito de alistarnos bajo su estandarte? Desde que el estandarte de la santa Cruz se izó entre cielos y tierra todos han de tomar partido.

Mira al Padre celestial: ahora recibe el sacrificio de su Hijo. Mira a los ángeles: conmovidos adoran a Nuestro Señor crucificado. Mira a sus enemigos: ¡cómo blasfeman de El, cómo le maldicen! Mírate a ti mismo, hermano.

¿De qué parte estás? Dime: ¿entre los enemigos de Cristo? ¿Entre aquellos que le odian, que le maldicen? No lo creo. ¿Quizá estés entre los soldados que se sentaron al pie de la cruz y, mientras a su lado se desarrollaba la tragedia más impresionante de la historia del mundo, ellos como si nada ocurriera, se pasaban el rato jugando a los dados? Hermano, piénsalo bien, ¿no estás tú entree stos soldados?

«Cristo murió por mí. Pues el que haya muerto, ¿qué me importa…?» «Pero yo no hablo así», me dices. No, no hablas así, pero piensas y vives como si Cristo te fuera completamente extraño; como si Cristo no te importara. No te importa que le hayan azotado durante la noche; pero sí te importaría tener que mimar un poco menos tu cuerpo y no poder concederle todo cuanto pide, aunque sea algo pecaminoso.

No te importa que le hayan hecho a Cristo blanco de la befa del mundo, presentándole ante la turba blasfema como un loco; pero te importaría mucho si algunos se burlaran de ti porque te tomas en serio la fe.

No te importa que a Cristo le hayan coronado con agudas espinas; pero sentirías mucho tener que reprimir tus caprichos y dominar tus instintos.

No te importa que Cristo haya derramado toda su sangre por ti; pero cuánto te pesa dedicar una hora cada domingo para participar de la Santa Misa.

No te importa que Cristo haya tenido que subir casi a rastras, cargando con la cruz, por el camino pedregoso del Calvario, pero sería una lástima que tú tuvieses que ascender el camino exigente de la virtud.

No te importa que Jesucristo haya sido clavado en la cruz, y su Corazón traspasado por una lanza; pero sería muy duro padecer algo por El y cumplir sus preceptos.

¿Tan pocas entrañas de misericordia tienes para este Cristo que tanto sufre por ti? ¿No te da lástima? Si de verdad te diese lástima, no vivirías como vives.

Cristo Rey
Mons. Tihamer Toth.

RECORDATORIO


jueves, 18 de abril de 2019

CONSIDERACIONES EN ESTE JUEVES SANTO


Que el eco de estas emocionadas palabras lleguen desde Sevilla hasta tu corazón.
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miércoles, 17 de abril de 2019

El DESCONOCIDO HÉROE DE NOTRE DAME


(Historia que muchos medios ocultarán)

15 de Abril del año 2019. Caía la noche y París miraba con sorpresa y estupor el humo denso. El olor era intenso y se podía sentir kilómetros a la redonda. Los parisinos apuntaban al cielo desde todas las direcciones de la ciudad con sorpresa y horror. La gran catedral de Nuestra Señora, el EMBLEMÁTICO símbolo cristiano de la ciudad, joya arquitectónica universal construida hacía casi 800 años en el punto cero de Francia, estaba invadida por las llamas. Los bomberos se desgarraban ante la impotencia de calles congestionadas y puentes tomados por transeúntes que observaban la tragedia, aturdidos por la congoja y la frustración. Las llamaradas tragaban voraces la parte superior de “Notre Dame” con una fuerza que estremecía a todos. De pronto la “Flèche”, el símbolo del símbolo, la gran aguja de 750 toneladas y 93 metros de alto que coronó la gran catedral por 8 siglos y señalaba el centro de París a todo el planeta, caía derrotada DERRUMBADA en medio de gritos de angustia y horror. “Quelle tristesse!”

Copiosas lágrimas empezaron a asomar a través de miles de mejillas, desbordando el corazón de Francia en un sentimiento que parecía muerto pero solo estaba dormido. Fue entonces cuando una anciana emocionada, a duras penas pudo arrodillarse, unió sus arrugadas manos y mirando al cielo, con voz débil pero firme, empezó a tararear una tierna melodía, como intentando consolar y arrullar a “Nuestra Señora” ante semejante infortunio, ante la inmensidad de la tragedia. Quienes la vieron, no pudieron evitar la emoción ante un acto tan desgarrador como hermoso, muchos recordando que la misericordia de Dios siempre llega en nuestros momentos de mayor tribulación y dolor cayeron también de rodillas invadidos por la inercia de un corazón suplicante, imitándola. Fue así que el “Je vous Salue, Marie”, esa antigua y dulcísima canción dedicada a Nuestra Señora, empezó in crescendo a llenar todos los rincones de la ciudad, como el aroma de la rosa más hermosa en esa tarde de primavera. “María, yo te saludo, llena de Gracia”. “¡No te vayas!”. Francia, la hija preferida de la Virgen Madre así regresaba a sus brazos, entre el llanto, la desolación y la esperanza. “Sainte Marie, Mère de Dieu!” “¡No nos dejes!”. Finalmente, como si de un milagro se tratara, la vieja frase “La République est laïque, la France est catholique!” golpeaba los corazones de miles de hijos pródigos. “Amén, Amén, Aleluyah”.

Mientras, a unas calles de la tragedia, un SACERDOTE, capellán del Cuerpo de Bomberos de nombre Jean Marie Fournier, luchaba desesperado por llegar al corazón de Nuestra Señora. Conocía muy bien que la ahora destruída “Flèche” había tenido en su estructura no sólo un gallo, símbolo de Francia, sino también uno de los trozos de la Vera Cruz, unas espinas de la Corona de Jesús, además de las reliquias de San Denis y Santa Genoveva, los santos de París. Y ahora la estructura había caído entre las brasas. No podía permitir que el resto de las reliquias sagradas se perdieran. Y corrió como un loco, abriéndose paso entre la multitud, las bocinas y las luces de los camiones de bomberos, atropellando y rezando “Amada Nuestra Señora, ¡tu siervo te implora!”. El jefe del Cuerpo de Bomberos se encargaba que la restricción de no acercarse al edificio, se cumpliera. El sacerdote católico que había servido en Afganistán, consternado pero impulsado por ese eterno sentimiento de altruismo y amor que no es humano pero yace en nuestros corazones por ser un regalo divino, solo tenía en mente llegar hasta donde yacía Nuestra Señora. “Sentía” que era SU tarea y debía cumplirla, ¡cueste lo que cueste!

“¡La Cruz de Espinas de Nuestro Señor!” gritó con firmeza. El jefe de bomberos y quienes le rodeaban intentaban impedir que llevara a cabo un acto por lo demás, suicida. “El fuego está muy avanzado. ¡No sabemos si Nuestra Señora está ya en peligro de colapsar!”. “Oficial, ya estoy aquí y debo terminar mi misión”, respondió Fournier mostrando su alzacuellos con la certeza de aquel que ante el infortunio está dispuesto a dar la vida. El jefe de bomberos comprendió que nada de lo que dijera iba a hacer cambiar de idea al sacerdote, al tiempo de entender lo que estaba en juego. Decidió entonces, que un grupo de bomberos acompañara al hombre de Dios a una de las entradas de la catedral. Al llegar, vio Fournier en el ennegrecido pórtico cerrado la escultura de la Virgen con el Niño en brazos y, supo que era una señal. Al abrir la puerta, la Gran Cruz del Altar Mayor fulgurante le enfundó fuerzas. El padre Jean Marie se movía como un autómata. “Amada Nuestra Señora, sé mi guía entre esta oscuridad”, oraba, mientras gajos de la estructura caían incesantes sobre su cabeza. El humo le penetraba los pulmones, los ojos, los huesos. “Nuestra Señora, ¡tiéndeme tu mano!”. Descendió sin pensar casi cayendo por unas escaleras de piedra inundadas de tinieblas. Llegó a la pequeña recámara y tanteando, la alcanzó. Tomó entre sus manos la Sagrada Corona de Espinas de Cristo y la apretó muy fuerte contra su pecho. Corrió. Se tropezó. Cayó. A tientas y casi sin fuerzas, se arrastró hasta la nave principal y nuevamente la Gran Cruz, incólume y resplandeciente, iluminó el camino que lo llevó directo hacia al Santísimo Sacramento. Caminó de prisa aun apretando en su pecho la rescatada reliquia más importante de la cristiandad. Luego, tomó el copón de oro, tembloroso, lo besó y entre lágrimas corrió hacia la salida, entre las chispas que caían del techo a punto de colapsar. “Gracias Nuestra Señora. Ave María Purísima!”. El alma le estallaba de emoción. Había salvado el corazón de Nuestra Señora: la Corona de Espinas del Amado Hijo Redimido y el Santísimo Sacramento del Hijo Vivo, en plena Semana Santa.

Horas después, sentado en una acera, escuchó a un oficial decir: “se ha salvado la estructura. ¡Reconstruiremos a Nuestra Señora!”. Y finalmente, el buen padre Fournier, se echó a llorar.

Mar Mounier

(Tienen ABSOLUTA libertad de compartir esta historia verídica, narrada con algunas inclusiones de la autora, siempre y cuando no olviden citar a la misma).

NOTA: Ilustra este post una impactante pintura de Gustave Fraipont (1849 - 1923). El cuadro corresponde al incendio que sufrió la catedral de Reims en 1914 durante la Primera Guerra Mundial.

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martes, 16 de abril de 2019

EL PUEBLO DE PARÍS REZÓ DE RODILLAS A NUESTRA SEÑORA DURANTE EL INCENDIO DE NOTRE DAME


Como bien decía alguien en esta terrible noche de llanto y tribulación, estas tristes pero consoladoras imágenes recuerdan a esos primeros Cristianos cantando en el Coliseo de Roma mientras sus cuerpos eran devorados por las llamas.

Je vous salue, Marie pleine de grâce, le Seigneur est avec vous. Vous êtes bénie entre toutes les femmes et Jésus, le fruit de vos entrailles, est béni. Sainte Marie, Mère de Dieu, priez pour nous pauvres pécheurs, maintenant et à l’heure de notre mort. Amen.

Notre-Dame de Paris, sauvez la France!

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domingo, 14 de abril de 2019

DOMINGO DE RAMOS

LA IGLESIA CELEBRA ESTE 14 DE ABRIL EL DOMINGO DE RAMOS, QUE CONMEMORA LA LLEGADA DE JESUCRISTO EN JERUSALÉN PARA CELEBRAR LA PASCUA.

Por INFOVATICANA | 14 abril, 2019
(catholic.net) Cuando llegaba a Jerusalén para celebrar la pascua, Jesús les pidió a sus discípulos traer un burrito y lo montó. Antes de entrar en Jerusalén, la gente tendía sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso, tal como acostumbraban saludar a los reyes.

Los que iban delante y detrás de Jesús gritaban:
“¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”

Entró a la ciudad de Jerusalén, que era la ciudad más importante y la capital de su nación, y mucha gente, niños y adultos, lo acompañaron y recibieron como a un rey con palmas y ramos gritándole “hosanna” que significa “Viva”. La gente de la ciudad preguntaba ¿quién es éste? y les respondían: “Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”. Esta fue su entrada triunfal.

La muchedumbre que lo seguía estaba formada por hombres, mujeres y niños, cada uno con su nombre, su ocupación, sus cosas buenas y malas, y con el mismo interés de seguir a Jesús. Algunas de estas personas habían estado presentes en los milagros de Jesús y habían escuchado sus parábolas. Esto los llevó a alabarlo con palmas en las manos cuando entró en Jerusalén.

Fueron muchos los que siguieron a Cristo en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte.

Mientras esto sucedía, los sacerdotes judíos buscaban pretextos para meterlo en la cárcel, pues les dio miedo al ver cómo la gente lo amaba cada vez más y como lo habían aclamado al entrar a Jerusalén.

¿Qué significado tiene esto en nuestras vidas?

Es una oportunidad para proclamar a Jesús como el rey y centro de nuestras vidas. Debemos parecernos a esa gente de Jerusalén que se entusiasmó por seguir a Cristo. Decir “que viva mi Cristo, que viva mi rey…” Es un día en el que le podemos decir a Cristo que nosotros también queremos seguirlo, aunque tengamos que sufrir o morir por Él. Que queremos que sea el rey de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra patria y del mundo entero. Queremos que sea nuestro amigo en todos los momentos de nuestra vida.

Explicación de la Misa del Domingo de Ramos

La Misa se inicia con la procesión de las palmas. Nosotros recibimos las palmas y decimos o cantamos “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. El sacerdote bendice las palmas y dirige la procesión. Luego se comienza la Misa. Se lee el Evangelio de la Pasión de Cristo.

Al terminar la Misa, nos llevamos las palmas benditas a nuestro hogar. Se acostumbra colocarlas detrás de las puertas en forma de cruz. Esto nos debe recordar que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar. Es importante no hacer de esta costumbre una superstición pensando que por tener nuestra palma, no van a entrar ladrones a nuestros hogares y que nos vamos a librar de la mala suerte.

Oración para poner las palmas benditas en el hogar

Bendice Señor nuestro hogar.
Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él.
Por tu intercesión danos paz, amor y respeto,
para que respetándonos y amándonos
los sepamos honrar en nuestra vida familiar,
Sé tú, el Rey en nuestro hogar.
Amén

viernes, 12 de abril de 2019

LO QUE EN REALIDAD PROMUEVEN


Cuando dicen "no promuevo el aborto sino la libre decisión", es como decir "no promuevo que te quiten la vida sino defiendo que te maten libremente".

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jueves, 11 de abril de 2019

TESTIMONIO DE UN GINECÓLOGO


En los últimos meses he leído en redes sociales algunos argumentos relacionados con el bebé que no ha nacido que quiero comentar. He leído que son solo células. He leído que no es un ser humano. He leído que no es un ser vivo. He leído que no es un ser con conciencia. Y he leído que por todo lo anterior esas células no tienen ningún derecho que debamos respetar. Ante todas esas cosas que he leído, yo quiero dar mi testimonio:

Soy ginecólogo desde hace 30 años. Desde 1988 he dado consulta a muchas mujeres que han depositado su confianza en mí. He cuidado sus embarazos. He atendido los nacimientos de sus hijos. No pocos de esos bebés que recibí ya crecieron y ahora son padres y en algunos casos he atendido ya el nacimiento de sus propios hijos.

En todos estos años, a muchas pacientes les he tomado ultrasonido desde muy temprano en su embarazo, como parte del cuidado médico que les proveo. Pero en el camino he atestiguado muchas otras cosas que van más allá de la sola apreciación médica y se las quiero comentar:

He visto el corazón de los bebés latir desde muy temprano, con fuerza, con tanta fuerza que no es raro que veamos primero el latido que al bebé mismo.

Los he visto a las 7 semanas dar pequeños saltos sobre su espalda.

Los he visto a las 9 semanas mover sus brazos y sus piernas, mover su cuerpo entero, echar maromas, saltar y brincar, ponerse de frente y ver su cara, ponerse de perfil, abrir su boca y hacer tantos gestos tan comunes y familiares para cualquier ser humano.

Los he visto completos, con cerebro y corazón, con ojos, oídos y boca. Los he visto con manos y pies, con líquido en el interior de su estómago, con orina en su vejiga. He visto las cavidades de su corazón bombeando sangre a su cuerpo entero. He visto como se tocan con sus manos, como doblan sus rodillas, como las extienden y se estiran como si estuvieran en un columpio.

Los he visto crecer dentro del vientre, los he visto cuando bostezan y los he visto tener hipo. Los he visto mover sus músculos respiratorios. Los he visto hacer puños con sus manos y los he visto mover sus ojos. Esperando el momento de nacer.

Y ahí, al verlos dentro del vientre, he podido reconocer que son más que solo células, he reconocido un ser vivo, con su propia fisiología, con su propia estructura. He visto un ser humano. He visto un ser de mi especie, solo que menor que yo, un ser que es un continuo en el tiempo con el ser que será en el futuro. Un ser que no es solo potencial, sino que es realidad ya ahí en el vientre de su madre, tal como el niño pequeño que, aunque es potencial para el futuro, ya es realidad en su presente infancia. Cierto, no es un ser humano consciente de su entorno, cómo no lo es el recién nacido, o el niño que tiene unos días o semanas de vida, o como el adulto mayor que ha perdido algunas de sus funciones cognitivas. Pero es un ser humano, tanto como ellos, igual que ellos, simplemente es un ser humano.

He visto a esos embriones convertirse en fetos, y a esos fetos nacer, y los he visto luego venir con sus padres, ya como niños, a mi consulta, a ver el milagro de tener uno, dos o más hermanitos. Y los he visto crecer y hacerse hombres y mujeres de bien. Y los he visto hacerse a su vez madres y padres que aman la vida que les fue dada y la vida que ahora dan.

He visto a muchos padres y madres llorar de alegría al ver a su hijo por primera vez en una pantalla, y los he visto ser inmensamente felices cuando nacen. Y muchas veces los he escuchado cómo ese bebé ha cambiado sus vidas, y cómo están ahora dispuestos a dar su vida por amor a su pequeño. No es retórica. Cualquier padre lo sabe, cualquier madre lo entiende. Dispuesto, dispuesta a morir por amor a su bebé.

Y he visto casos de mujeres que de pronto se encontraron con una realidad que no esperaban, con un embarazo no planeado, con un bebé que no creían se presentara en el camino. A veces ellas solas, y por solas más valientes. Pero cuando han tomado conciencia de lo trascendente que viven y han aceptado la llegada del bebé, y han continuado a mi cuidado, no he visto a una sola mujer arrepentirse de dar vida, no he visto una sola, que después de algunos años, no vea en su hijo o en su hija lo más valioso de su vida. Jamás, jamás he escuchado a una sola decir: “hubiera preferido no tenerlo”.

Después de dar este testimonio, solo espero que quienes piensan diferente lo hagan por ignorancia, ojalá que sea por falta de información.

No argumenten que son solo células, no argumenten que no es un ser vivo, no argumenten que no es un ser humano o que no tiene conciencia. No insulten su propia inteligencia con esos argumentos, que son tan falsos y vacíos que es increíble que un ser humano con conciencia si quiera los tome en cuenta.

Dr. Sergio Villarreal

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lunes, 8 de abril de 2019

PÍO XI DIXIT


"El Rosario es una arma poderosa para hacer huir a los demonios y mantenerse alejado del pecado... Si se desea paz en los corazones, en el hogar, en la familia, en el país, reúnanse cada tarde para recitarlo. No dejen que pase ni un solo día sin decirlo, no importa cuan agobiados estén."

~ Papa Pío XI

sábado, 6 de abril de 2019

SÚPLICAS A LA VIRGEN SANTÍSIMA, MADRE DEL ETERNO JUEZ


Oh Madre de misericordia, yo me arrojo a vuestros pies, avergonzado y confuso por mis pecados, y temblando de horror por el riguroso juicio que me espera después de mi muerte.

Temo aquel paso tremendo de esta vida a la otra, cuando mi alma entre por la vez primera en aquellas regiones oscuras de la eternidad y en aquel nuevo mundo, donde es glorificada la infinita Bondad y la eterna Justicia de Dios: y ¿qué suerte me ha de caber allí para siempre? Oh Madre de misericordia, rogad por mí, miserable pecador.

Temo aquel espantoso Tribunal, donde ha de comparecer mi alma, y donde me he de ver solo frente a frente de todo un Dios para ser juzgado: ¿y qué va a ser de mi en aquel riguroso juicio? Oh Madre de misericordia, interceded por mi, miserable pecador.

Temo la sabiduría infinita del soberano Juez, porque es testigo de todas mis obras, palabras y pensamientos; y ¿qué podré responder si El me acusa? Oh Madre de misericordia, interceded por mi, miserable pecador.

Temo la rectitud inflexible de aquella divina Justicia que no se tuerce por el favor ni por el interés, sino que pesa en perfectísima balanza las obras de los hombres, para dar a cada uno lo que ha merecido: y ¿en dónde están mis buenas obras y merecimientos? Oh Madre de misericordia, interceded por mi, miserable pecador.

Temo el poder omnipotente del supremo Juez, y desmaya mi corazón al solo pensamiento de que puede condenarme. Y si El me condena ¿quién podrá ya librarme? Oh Madre de misericordia, interceded por mi, miserable pecador.

Temo la terrible acusación del maligno espíritu, y me lleno de espanto, viendo que podrá decir de mi vida que ha sido una cadena de iniquidades y pecados. Y ¿cómo me defenderé de los cargos que me haga? Oh Madre de misericordia, interceded por mi, miserable pecador.

Temo mi propia conciencia, agitada como las olas del mar y conturbada por los remordimientos, testimonios irrefragables de mi vida culpable. Y ¿qué podré replicar a las voces de mi propia conciencia? Oh Madre de misericordia, interceded por mí, miserable pecador.

Temo aquel examen tan riguroso que se ha de hacer de todos los días y actos de mi vida, del tiempo de mi niñez, del tiempo de mi mocedad, del tiempo de mi edad adulta, de los pecados que he cometido, de los que ocasioné con mis escándalos, de los que no impedí pudiendo estorbarlos, de las buenas obras mal hechas, y de las que dejé de hacer por negligencia culpable: y ¿cuál será la cuenta que podré dar a mi Dios? Oh Madre de misericordia, interceded por mi, miserable pecador.

Temo la misma defensa de mi Ángel Custodio, que tal vez, triste y lloroso apenas podrá responder y volver por mi: y solo podrá oponer a la terrible acusación del demonio, una penitencia poco sincera de mis gravísimas culpas, y algunas obras buenas llenas de defectos y desagradables a los purísimos ojos de Dios: y ¿qué será de mi, si el Ángel de mi guarda me desampara? Oh Madre de misericordia, interceded por mi, miserable pecador.

Temo finalmente la sentencia inapelable del Eterno Juez, y se estremecen mis carnes de horror, al considerar que si me halla indigno de entrar en la mansión celestial de los Justos, me arrojará para siempre de su presencia, y fulminará contra mi el espantoso anatema de la eterna reprobación. No lo permitáis, oh Madre de bondad, y por vuestra misericordia, oíd las súplicas de un pecador arrepentido, que clama a Vos diciendo: Oh Madre de misericordia, interceded por mí, miserable pecador.

Oración.

Oh piadosísima Virgen Maria, madre y refugio de los pecadores, a quien Dios cedió el imperio de la misericordia; ya que en aquel riguroso Juicio no podré acudir a vuestra intercesión, os suplico ahora que me alcancéis la gracia de una sincera penitencia, y de una perfecta enmienda de mi vida, a fin de que al comparecer después de mi muerte ante el divino tribunal, merezca una sentencia favorable de eterna salvación. Por los méritos de vuestro Hijo, nuestro Señor, que en unión del Padre y del Espíritu Santo, vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 4 de abril de 2019

PESE A LAS TRABAS, LA PELÍCULA PROVIDA "UNPLANNED" LLEGA AL QUINTO LUGAR DE TAQUILLA EN EUA

Está por estrenarse en México, asiste a verla en la primera semana.


El filme relata la vida de Abby Johnson, directora de un negocio de aborto de Planned Parenthood, hasta que se convirtió a la causa provida en 2009. Pese al boicot de numerosos medios, ya son más de 1.700 los cines en los que se proyecta la película en los Estados Unidos.

La película provida ‘Unplanned’ ha recaudado 6.1 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos, a pesar de que Twitter bloqueó temporalmente su cuenta oficial y la poca cobertura que le dieron los medios de comunicación.

El filme relata la vida de Abby Johnson, quien fue directora de un negocio de la multinacional abortista Planned Parenthood, en Texas (Estados Unidos), antes de convertirse en activista provida en el 2009.

“Estamos muy felices por el éxito de esta película”, aseguró a The Washington Times el CEO de Pure Flix, Michael Scott, que indicó que la masiva participación de la audiencia muestra al aborto como un tema cultural.

El largometraje, que se estrenó el pasado 29 de marzo, ha superado la censura de los medios, así como la clasificación “R” de MPAA, recibida el mes pasado, por la cual menores de 17 años deben ver la película en compañía de un adulto.

“Estamos encantados, gratificados y humildes. Estamos muy complacidos de que el pueblo estadounidense haya respondido con un enorme flujo de apoyo en la taquilla”, manifestó.

Debido a ello, comentó que se agregarán 600 pantallas, con lo cual la película llegaría a proyectarse en 1.700 pantallas de cine.

Cabe recordar que varios canales televisivos de cable se negaron a transmitir anuncios promocionales de “Unplanned”. De acuerdo con Hollywood Reporter, Lifetime, Hallmark, HGTV, entre otros, son parte de la lista.

“Esta película puede ser esa chispa para atraer más corazones y mentes a la comprensión del valor de la vida”, aseguró.

Michael Scott también dijo el tráiler (en inglés) de “Unplanned” llegó a 1.7 millones de visitas en Youtube el sábado por la mañana.

* Fuente Actuall, publicado originalmente en ACI Prensa

miércoles, 3 de abril de 2019

4 DE ABRIL: ROSARIO MUNDIAL POR LA PAZ ¡ÚNETE A TODA LA CATOLICIDAD!

20 hrs. de Portugal, 13 hrs del centro de México.

El jueves 4 de abril a las 20 hrs -hora de Portugal o 13 hrs del centro de México- miles de personas de todo el mundo rezarán el Rosario unidas por la paz.

La iniciativa, llamada Mater Fátima, se originó en Portugal y responde a la petición de la Virgen de Fátima cuando se apareció a tres pastorcillos -los santos Lucía, Francisco y Jacinta- el 13 de mayo de 1917.

“Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra".

Para el padre Héctor Ramírez, coordinador de Mater Fátima, como no todos pueden ir hasta Fátima, la Virgen va a cada rincón. Es así como 60 santuarios marianos harán este Rosario. Entre ellos, Tierra Santa, Nuestra Señora de Chiquinquirá, Lourdes, Guadalupe, lo mismo que millones de cátólicos desde sus hogares o lugares de trabajo.

Este Rosario Mundial, se realizará dos veces. Primero, el 4 de abril, día en que se celebra el centenario de la partida al cielo de san Francisco Marto. Luego, el 20 de febrero de 2020, centenario de santa Jacinta. Las intenciones son por la paz en todo el mundo, por la Iglesia y por la conversión de los pecadores e infieles.

martes, 2 de abril de 2019

FALSA IGLESIA


"Hay un gran movimiento de apostasía, organizado en todos los países, para el establecimiento de una iglesia universal que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones".

San Pío X. Enc. Notre Charge Apostolique

lunes, 1 de abril de 2019

1 de abril de 2019: XCII ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DEL BEATO ANACLETO GONZÁLEZ FLORES. Mártir de Cristo Rey.


Lo saben en los llanos y en la cumbre del risco,
las piedras que semejan de la roca un desangre,
lo dicen enlutados los Altos de Jalisco:
enseñó con la vida, la palabra y la sangre.

O se canta en corridos con sabor a elegía cuando ensaya la tarde un unánime adiós,
era cierto el bautismo de la alegre osadía,
era cierto que mueres, pero no muere Dios.

Ni el pantano del norte, ni el mendaz gorro frigio,
ni los hijos caídos del caído heresiarca,
callarán el salterio de tu fiel sacrificio,
ofrecido en custodia de la Fe y de la Barca.

Tampoco los prudentes de plegarias medrosas,
atasajan tus puños de valiente cristero, enarbolan banderas que vendrán victoriosas más allá del ocaso, desde el alba al lucero.

Nuevamente Anacleto hay que criar coraza, acuñar entusiasmo con la arenga y el grito,
dar sostén a las almas con el bien hecho hogaza,
anunciar el martirio, singular plebiscito.

Por eso, quien visita tu sepulcro doliente,
en la tierra olorosa de campiña mojada;
te pide que lo alistes en la guardia pendiente, para librar heróicos otra justa Cristiada.

Antonio Caponnetto

Fuente: Guardia Nacional Cristera

sábado, 30 de marzo de 2019

LA COBARDÍA DE LOS BUENOS


Que no se exagere, en consecuencia, las dificultades cuando se trata de practicar lo que la fe nos impone para cumplir nuestros deberes, para ejercitar el fructuoso apostolado del ejemplo que el Señor espera de todos nosotros: Unicuique mandavit proximo suo. Las dificultades vienen de quien las crea y las exagera, de quien a sí se confía y no al socorro del cielo, de quien cede cobardemente intimidado por las burlas y risas del mundo: de lo que hay que concluir que, en nuestros días más que nunca, la fuerza de los malos es la cobardía y debilidad de los buenos, y todo el nervio del reino de Satán reside en la blandura de los cristianos.
[Discurso pronunciado por el papa San Pío X el 13 de diciembre de 1908 después de la lectura de los decretos de beatificación de Juana de Arco, Juan Eudes, Francisco de Capillas y Teófano Vénard y sus compañeros.]

¡San Pío X, intercede por nosotros ante Dios!

viernes, 29 de marzo de 2019

SOBRE LA RENUNCIA


"Aquellos que se dedican al estudio de la sabiduría deben vivir de tal modo que se abstengan de asuntos eróticos; de los placeres de la glotonería; del desenfreno del cuerpo; de las diversiones vanas; de la difamación y de la envidia; de las ambiciones de honores y poderes; del inmoderado deseo del propio elogio. Sepan que el apego al dinero es un veneno para toda su esperanza. No hagan nada apresuradamente.[...]. No odien a nadie; no quieran curar todos los males.[...] eviten con toda preocupación las amistades; no se molesten con los soberbios y en ningún modo sean como ellos; vivan con orden y armonía; sirvan a Dios, piensen en Él, busquen la fe, esperanza y caridad. Deseen la tranquilidad y un currículum seguro para sus estudios y para sus colegas. Deseen una mente buena y una vida tranquila para sí mismos y para todos aquellos para lo que ustedes puedan desear."

San Agustín, El Orden.

jueves, 28 de marzo de 2019

CAMINO DIRECTO


“Una madre es algo tan grande y tan hermoso que hasta Dios mismo quiso tener una.....María!”
Y como a Dios nadie le gana en generosidad, desde la cruz le da al mundo ese regalo tan grande y tan hermoso que es nuestra Madre....nos regala a María, ¡su propia Madre!...
¿Podrá el mundo valorar alguna vez, la magnitud de tamaña herencia?...
¿Podremos acaso valorar la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, podremos conocer “Ese más allá de todo conocimiento, que es el Amor de Cristo? (Ef:3:18).
María es el cáliz viviente que llevó a Jesús hecho hostia en su vientre.
María albergó en su seno a Aquél a quien ni los cielos ni la tierra pueden contener.
María le dió la vida a Quien es La Vida.
María dió a luz a Quien es La Luz del Mundo.
María alimento con sus pechos virginales a Quien es el Pan Vivo bajado del cielo.
María le enseñó a dar los primeros pasos a Quien es el Camino.
María le enseñó a balbucear las primeras sílabas a Quien es el Verbo de Dios.
María en Caná de Galilea le "adelanta la hora” a quien es Eterno....a Quien es el Alfa y la Omega.
¿Podremos medir el valor y la hermosura de esta dulcísima Madre?
Ese Cristo agonizante, en testamento postrero nos dice: “Hijo, he ahí a Tu Madre”....y desde ese momento María nos da a luz en el doloroso parto del Calvario.
Desde ese momento, el camino más directo para llegar a Jesús, ¡pasa por María!

Raúl Nessier

martes, 26 de marzo de 2019

A PROPÓSITO DE LOS ATEOS


"Aun aquellos que odian la religión, nunca en realidad la han perdido; si la hubieran perdido, no la odiaran tanto.

"La intensidad de su odio es la prueba de la realidad a la que odian. Si verdaderamente hubieran perdido la religión no gastarían todas sus energías esforzándose por hacer que todos los demás pierdan la suya; un hombre que ha perdido un reloj no va por todas partes persuadiendo a los otros para que pierdan los suyos."

Obispo Fulton J. Sheen

PD. Mis queridos ateos lamento decirles que en realidad nunca han dejado de ser religiosos.

lunes, 25 de marzo de 2019

REGLA GENERAL


"El católico, alejado de la confesión y abandonado a sí mismo, camina de abismo en abismo y cual débil planta sin protección, expuesta a la fuerza de los vientos, llega a los más deplorables excesos. Es siempre regla general que los mejores cristianos y más honestos hombres de la sociedad son aquellos que frecuentan la confesión".

San Juan Bosco

sábado, 23 de marzo de 2019

LA MUERTE NO TIENE ENSAYOS


"Cuida de tu cuerpo como si fueras a vivir
por siempre; cuida de tu alma como si
fueras a morir mañana."

~San Agustín de Hipona

Es el paso decisivo. Si lo yerras, estás perdido por toda la eternidad. Si aciertas, estás seguro... Todo tiene remedio menos la muerte, aunque sea con escarmientos. La muerte es una sola, hay que acertar a la primera. “Del lado que caiga el árbol, de aquel lado quedará”.

Vive en cada momento como si entonces tuvieras que morir.

Haz cada una de estas cosas como si supieras que era aquélla la última.

Vive en cada instante de manera que, si el Angel de la Guarda te preguntara: “Este es el último momento, ¿qué quieres hace?”, le puedas contestar: “Lo que estoy haciendo”.

Cuando Dios da por dentro un remordimiento, pregúntate: “¿Harías esto a la hora de la muerte?” Pues no lo hagas ahora.

¿Sabes cuál es el momento tuyo?

P. Eusebio Hernández García, S.J. EJERCICIOS IGNACIANOS COMPLETOS, Tomo I, Meditaciones y contemplaciones 4ta. edición, 1963

viernes, 22 de marzo de 2019

NUNCA TE AVERGÜENCES DE TU FE


¿Cuántas veces nos avergonzamos de nuestra fe? Cuando los sacerdotes nos avergonzamos de la sotana o del traje eclesial, cuando "para agradar a los hombres" pasamos por una Iglesia sin hacer el signo de la cruz, cuando tenemos miedo de manifestarnos públicamente como cristianos, deberíamos recordar las palabras de Nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: "cualquiera que me niega delante de los hombres, yo lo negaré delante del Padre que está en los cielos" (Mt 10, 33)

Hay veces que tenemos miedo de mostrarnos como católicos, ya que queremos ser "correctos delante de un mundo sin fe". No olvidemos nunca que lo que es sabiduría para los hombres es necedad delante del Omnipotente. Puede ser "muy sabio" delante del mundo mostrarse como "católico tolerante", que está en contra del aborto pero respeta otras opiniones. Sin embargo, es preferible llamar las cosas con su nombre, llamar al aborto GENOCIDIO Y ASESINATO DE UN SER INDEFENSO NO NACIDO, y así quedar como un intolerante ante cierto grupo de personas, ya que de lo contrario el Padre Celestial será intolerante con cada uno de nosotros. Y será intolerante con TODA JUSTICIA, ya que mientras el mundo pide tolerancia para opiniones asesinas (como son las abortistas), pocos tienen misericordia y compasión con todos los niños que son asesinados por ese terrible crímen.

Nos avergonzamos de ser católicos porque para mucha gente del mundo eso significa "defender curas pedófilos" (lo cual es una gran mentira), "estar en contra de la ciencia" (una patraña más grande aún), y tantas otras leyendas negras que por desconocimiento de la historia terminamos creyendo sin filtro.

Yo estoy orgulloso de ser católico, pues esto significa pertenecer a la única y verdadera religión (aún reconociéndo que soy indigno de esa gracia y que no por ser católico soy más santo que otras personas. Es más, me reconozco un gran pecador). Ser católico significa servir al único Señor que merece ser servido, el Dios Uno y Trino. Ser Católico significa tener a la Virgen María por Madre, sabiéndo que de su mano (si no la soltamos) vamos camino al cielo. Ser católico significa perdonar al pecador arrepentido (cosa que el mundo no hace. El mundo condena, pero no redime), ver el rostro de Jesús en el prójimo, defender la vida humana desde la concepción, defender el matrimonio única y exclusivamente entre hombre y mujer sin mezclas raras, etc. En definitiva, ser católico significa seguir a un Dios que se hizo hombre, murió en la cruz por mis pecados y resucitó al tercer día, ser católico significa luchar contra el demonio quien es el PRíNCIPE DE ESTE MUNDO, abandonar el pecado y vivir SOLO PARA DIOS.

Por lo tanto, que Dios nos de la gracia de NUNCA AVERGONZARNOS DE NUESTRA FE. Es más, debemos estar ORGULLOSOS DE LA MISMA, puesto que es la única fe que realmente salva, AQUELLA FUNDADA EN JESUCRISTO, ÚNICO SALVADOR DEL GÉNERO HUMANO.

Este orgullo no debe ser motivo de soberbia, sino de mucha humildad, ya que es un don que hemos recibido gratuitamente, y debemos DARLO GRATUITAMENTE. Hemos recibido más que otras personas, y es por eso que en el día del juicio seremos juzgados con más severidad, pues a quien más se le dio, más se le pedirá. Agradezcamos al Señor por la gracia de pertenecer a la Santa Iglesia Católica, pero seamos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos, pues delante del Altísimo no tenemos excusas. Si nuestra vida no es coherente con nuestra fe, nuestro castigo será aún mayor.

No estamos solos en esta lucha, pues de la mano del Omnipotente y de Nuestra Madre Celestial, TODO ES POSIBLE. Pongamos nuestra voluntad para ser cristianos con los mismos sentimientos de Cristo Jesús, pero sobre todas las cosas, PONGAMOS NUESTRA CONFIANZA EN EL DIVINO MAESTRO. El Señor comenzó su obra en nosotros, y si somos fieles, él la llevará a termino.

Bendiciones para cada uno de ustedes!

Padre Tomas A. Beroch

jueves, 21 de marzo de 2019

EL DOLOR



El dolor pone una cierta manera de igualdad entre todos los que padecen, lo cual es ponerla en todos los hombres, porque padecen todos; por el gozar nos separamos, por el padecer nos unimos con vínculos fraternales. El dolor nos quita lo que nos sobra y nos da lo que nos falta, poniendo en el hombre un perfectísimo equilibrio: el soberbio no padece sin perder algo de su soberbia, ni el ambicioso sin perder algo de su ambición, ni el colérico sin perder algo de sus iras, ni el lujurioso sin perder algo de su lujuria. El dolor es soberano para apagar los incendios de las pasiones; al propio tiempo que nos quita lo que nos daña, nos da lo que nos ennoblece; el duro no padece nunca sin sentirse más inclinado a compasión, ni el altivo sin encontrarse más humilde, ni el voluptuoso sin hacerse más casto; el violento se amansa, el flaco se fortalece. Ninguno sale peor que entró de esa gran fragua de los dolores; los más salen de ella con altísimas virtudes que nunca conocieron: quién entró impío y sale religioso; quien avaro y sale limosnero; quién entra sin haber llorado nunca y sale con don de lágrimas; quién empedernido y sale misericordioso. En el dolor hay un no sé qué de fortificante, y de viril, y de profundo, que es origen de toda heroicidad y de toda grandeza; ninguno ha sentido su misterioso contacto sin crecerse; el niño adquiere con el dolor la virilidad de los mozos, los mozos la madurez y la gravedad de los hombres, los hombres la fortaleza de los héroes, los héroes la santidad de los santos.

JUAN DONOSO CORTÉS

miércoles, 20 de marzo de 2019

NUNCA AFLOJES


"Esfuérzate en contrariar vivamente las inclinaciones de la tristeza, y aunque te parezca que en este estado todo lo haces con frialdad, pena y cansancio, no dejes, empero, de hacerlo; porque el enemigo, que pretende hacernos aflojar en nuestras buenas obras mediante la tristeza, al ver que a pesar de ella no dejamos de hacerlas, y que haciéndolas con resistencia tienen más valor, cesa entonces de afligirnos".

San Francisco de Sales

martes, 19 de marzo de 2019

19 DE MARZO, FIESTA DE SAN JOSÉ


San José es quien tuvo el privilegio de ser esposo de María, de criar al Hijo de Dios y de ser la cabeza de la Sagrada Familia. Es patrón de la Iglesia Universal, de una infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte.

"José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt. 1, 20-21), le dijo el ángel en sueños al “justo” San José.

San José es conocido como el “Santo del silencio” porque no se conoce palabra pronunciada por él, pero sí sus obras, su fe y amor que influenciaron en Jesús y en su santo matrimonio.

Junto a María, San José tuvo que sufrir que no los quisieran recibir en Belén, que el amor de su vida diera a la luz en un establo y el tener que huir a Egipto, como si fueran delincuentes, para que Herodes no mate al niño. Pero supo afrontar todo esto confiando en la Providencia de Dios.

Con su oficio de carpintero no pudo comprar los mejores regalos para su hijo Jesús o que recibiera la mejor educación, pero el tiempo que le dedicó para atenderlo y enseñarle su profesión fueron más que suficiente para que el Señor conociera el cariño de un padre (adoptivo), que también es capaz de dejarlo todo por ir en busca del hijo extraviado.

Se conoce a San José como Patrono de la buena muerte porque tuvo la dicha de morir acompañado y consolado de Jesús y María. Fue declarado Patrono de la Iglesia Universal por el Papa Pío IX en 1847.

Una de las que más propagó la devoción a San José fue Santa Teresa de Ávila, que fue curada por intercesión del papá de Jesús en la tierra de una terrible enfermedad que la tenía casi paralizada y que era considerada incurable. La Santa le rezó con fe a San José y obtuvo la curación. Luego solía repetir:

"Otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo".

Hacia el final de su vida, la Santa carmelita resaltó: “durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir".

San José
Ruega por nosotros.

lunes, 18 de marzo de 2019

LAS CAMPANAS: EJÉRCITOS ANGÉLICOS


Hubo un tiempo en que los hombres solían y sabían escuchar los sonidos que desde el campanario les llegaban.

Era natural para ellos, descifrar un tañido, acatar un repique o interpretar un martilleo.

Aquella música de metales, lanzada hacia el horizonte del viento, les advertía a los hijos de una comarca si la tormenta montañosa estaba cerca, si el enemigo secular acechaba, si era la hora irrenunciable del “Angelus”, si el júbilo daba motivos para enarbolarlo por las calles, o si la muerte se había aposentado en el terruño.

A cada son un significado y una conducta acorde.

La Cristiandad jerarquizó a la campana y la hizo signo cultual, para que al canto de sus redobles, los pueblos estuvieran prontos, dispuestos y atentos a vivir en conformidad con la Trinidad Santísima.

San Paulino, San Benito o San Beda dan testimonio del valor de las campanas en los ritmos litúrgicos de la Iglesia, así como de la liturgia en los ritmos del humano acontecer.

La campana bendecida era ya un objeto sagrado; como el anillo en una boda... Por eso en solemne rito, podía un Obispo bautizar y consagrar campanas, como podían los fieles guardarla muda, hasta que no recibiese la bendición condigna.

Profana, era su destino de silencio y de llano. Bendita, era izada en el torreón más alto y comenzaba a hablar.

Una vez erguida en su trono de piedra y de madera, se convertía en la compañía del cristiano en su decurso temporal, en su itinerario por los cuatro rumbos posibles del espacio, y en el tránsito hacia la vida eterna.

La oía durante su primera comunión, durante la jornada de sus nupcias, cuando la proclamación de la Pascua o en la vigilia de la Nochebuena. La oía si regresaba o se alejaba de su casa, y hasta por el altísono de su melodía se daba cuenta el peregrino si llevaba buen rumbo.

Ha dicho bien quien dijo que la campana es un apóstol infatigable. Predica, exhorta, anima, reprende; y no cesa su vibrante llamado porque la lluvia arrecie o porque el sol parta los muros desde lo alto.

Como apóstol celoso de su mandato, alegra a los que creen y muerde el corazón encallecido de incrédulos y odiadores de la Fe.

“La herejía no quiere las campanas”, escribía el Cardenal Pie. “Preguntad a Lutero y a Calvino. No las quiere porque la campana sigue siendo ortodoxa, porque su voz no cambia para prestarse a la disonancia de la doctrina o a las alteraciones del dogma. La campana no es apóstata”.

Sin espacios de sombra sónica; sin memoria atonal, sin tabalear banalidades tras las ojivas y los cimborrios; sin estruendos y evidencias, antes bien, suscitadores ecos; “mirad cómo escucháis, predica el Señor en el Evangelio.

Así escuchaban en Occidente, cuando Occidente cabalgaba entre pendones.

De esto se trata, por si nos vamos entendiendo. De propagar el mensaje del santuario, desde la altura y el interior de las bóvedas y arcos, hasta la anchura y el largor de la planicie toda. De levantar los largos y culposos olvidos del valle, con el concierto impar de las campanas sagradas.

“Las campanas son ejércitos angélicos” –enseñaba Juan Carlos Goyeneche- “que hablan al espíritu con un idioma que los hombres de hoy no quieren entender”.



Tomado de “Carillón de cielo y tierra” de Antonio Caponnetto

Tema relacionado (haz clic): LA CAMPANA SILENCIOSA Y EL DESTINO ...

sábado, 16 de marzo de 2019

LA HISTORIA DE UNA PECADORA SALVADA POR LA VIRGEN MARÍA


"Se cuenta en la vida de Sor Catalina de San Agustín que en el pueblo donde moraba había también una mujer llamada María, que habiendo sido escandalosa en la juventud, no era mejor siendo ya vieja, por lo cual la echaron del pueblo, y se refugió a una cueva, donde al cabo murió medio podrida, sin sacramentos y abandonada de todo el mundo, y así, la enterraron en el campo como a una bestia.

Sor Catalina, aunque acostumbraba encomendar a Dios muy de veras las almas de todas las personas que allí morían, habiendo sabido la desgraciada muerte de la vieja, no pensó en pedir por ella, teniéndola, como ya todos la tenían por condenada.

Al cabo de cuatro años se le aparece de pronto un alma en pena, que le dice

-Catalina, ¿he de tener yo tan mala suerte? Tú encomiendas a Dios a todos los que mueren aquí, y sólo de mi alma no tienes compasión.- ¿Quién eres? -le preguntó la sierva de Dios.- Soy María, la que murió en la cueva.- ¿Cómo?, ¿tú en carrera de salvación?- Sí - Volvió a decir el alma-, lo estoy gracias a la misericordia de la Reina del cielo. Oye como fue:

Cuando ya vi cerca la muerte, mirándome tan abandonada y llena de pecados, volví los ojos a la Madre de Dios, diciendo: Señora, no hay quien me valga en este último trance; pero Vos acogéis a todos los desamparados. Vos sois mi única esperanza, Vos sola me podéis ayudar; tened compasión de mí. No se hizo sorda la Virgen Sacratísima; me alcanzó de Dios la gracia de hacer un acto de verdadera contrición, morí entonces, y así me salvé.

Ahora en el purgatorio me ha obtenido también el favor de que se me abrevie la pena, haciendo que sufra con más intensidad lo que hubiera tenido que padecer por muchos años, y sólo me falta que se celebren algunas misas por mi alma, las cuales te pido que me mandes decir, y yo te prometo rogar siempre en el cielo por ti a Dios y a su Santísima Madre.-

Cuidó Sor Catalina que al instante se aplicasen las misas, y a los pocos días se le volvió a aparecer el alma más resplandeciente que el sol, dándole gracias por el beneficio, y diciendo que iba a la gloria a cantar para siempre las misericordias del Señor y a rogar por ella."

San Alfonso María de Ligorio, libro: 'Las Glorias de María', parte primera, capítulo 1º, página 10.