miércoles, 13 de noviembre de 2019

LA FUERZA DEL SANTO ROSARIO


Se cuenta de una persona tan devota y tan fervorosa que confundía con su santa vida a los religiosos más austeros de la Iglesia de Dios.

Deseaba consultar a Santo Domingo. Se confesó con él, y le impuso por penitencia rezar solamente un Rosario, y como consejo, rezarlo todos los días. Se excusó diciendo que ella tenía todos sus ejercicios reglados, que llevaba cilicio, que tomaba disciplina varias veces por semana, que hacía tantos ayunos y no sé cuántas penitencias. Santo Domingo le insta reiteradamente a seguir su consejo, pero ella no quiere; se retira del confesionario como escandalizada del proceder de su nuevo director, que quería persuadirla a una devoción que no le agradaba.

He aquí que, estando en oración, y arrebatada en éxtasis, vio su alma obligada a comparecer ante el Supremo Juez. San Miguel alza la balanza, pone sus penitencias y otras oraciones en un platillo, y en el otro sus pecados e imperfecciones; el platillo de las buenas obras no puede contrarrestar al otro; ella, alarmada, pide misericordia; se dirige a la Santísima Virgen, su abogada; Ella deja caer en el platillo de las buenas obras el único Rosario que -por penitencia- ha rezado; y fue tanto su peso que contrarrestó el de los pecados; la Santísima Virgen la reprendió al mismo tiempo por no haber seguido el consejo de su servidor Domingo de rezar el Santo Rosario todos los días. Cuando volvió en sí, fue a arrojarse a los pies de Santo Domingo, le contó lo ocurrido, le pidió perdón por su incredulidad y prometió rezar el Rosario todos los días. Por este medio, llegó a la perfección cristiana, a la gloria eterna.

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martes, 12 de noviembre de 2019

EL PECADO DE IMPUREZA: CAMINO SEGURO DE CONDENACIÓN


Es título de esta carta es llamativo, escuece (como ha de escocer la sal del evangelio, cfr Mateo 5, 13), toca directamente a la conciencia, o…. peor aún, puede que a algunos les cause una sonrisa burlona o irónica, cuando no un juicio riguroso sobre la “validez” del mensaje que en estas líneas se contiene. ¿Porqué esta carta y porqué este título?: porque, sencillamente, y aunque duela reconocerlo, y, más aún, asumirlo….. el pecado contra el sexto mandamiento de la ley de Dios es el camino más cierto, y por desgracia hoy día el más popular, para caer en el infierno. Y no es casualidad que esta carta se publique en el mes de octubre, ya que con toda intencionalidad el autor llama la atención del aniversario de las apariciones de la Santísima Virgen María en Fátima en su última aparición junto al milagro de sol dado el 13 de octubre de 1917, cuando la Madre de Dios se manifestó como Señora del Rosario. Y cuando, poco después, la niña vidente Jacinta, ya canonizada por la Iglesia Católica, expresara con inquietud, y textualmente, que “los pecados que más almas llevan al infierno son los de impureza”. Ya siglos antes San Alfonso María de Ligorio enseña que, siendo la soberbia el peor pecado, sin duda alguna que todas las almas condenadas pecaron habitualmente contra la castidad en vida, siendo imposible encontrar un solo condenado que hubiera llevado una vida casta en la tierra. Pero si aún vamos atrás en la historia, y adelante en importancia del que enseña, nada más y nada menos que Nuestro Señor Jesucristo evita palabra y hasta la mirada con el vicioso rey Herodes en la noche de la pasión. Habiendo hablado Nuestro Señor con todos los “actores” de su prendimiento: guardias, Anás, Caifás, Pilatos…  hasta con Judas Iscariote, no tuvo miramiento alguno con el que vivía de forma impura y escandalosa, Herodes Antipas, expresando de esta manera hasta que punto desagrada a Dios el pecado de impureza.

Veinte siglos después: ¿Qué sucede hoy en la cristiandad donde parece que la exhortación sobre la pureza ha desaparecido casi por completo?; no es fácil responder de forma exhaustiva a esa pregunta, pero nos podemos aproximar a la respuesta observando los frutos podridos del árbol insano. Con objetividad histórica puede afirmarse que hasta la década de los 70 del siglo pasado la Iglesia Católica ha mantenido una catequesis adecuada sobre la castidad. Algunos creen que hubo extremos y rigorismos en esa tarea, y también con objetividad podrían reconocerse los mismos pero más en las formas pedagógicas que en el fondo mismo de la formación de las conciencias. Pero tras los años sesenta del siglo pasado, una vez explotada la llamada “revolución sexual” en occidente (originada sobre todo en el podrido “mayo del 68 francés”), la ideología pansexualista se ha extendido de tal manera que ha penetrado en la misma Iglesia no tanto en sentido activo sino en sentido “ansiolítico”, es decir, como pecado de omisión que calla toda voz catequética u homilética en el ámbito del pudor, castidad y santa pureza, a la vez que se convierte en droga tolerante de toda clase de ofensas a Dios a través del mal uso del sexo ya separado del amor comprometido. Es decir, y expresado en sentido claro: hoy día casi nadie predica o forma en la virtud de la pureza. Esa virtud ha casi desaparecido de homilías, catequesis de jóvenes y adultos, predicaciones y/o documentos magisteriales donde, si acaso, hay alguna que otra nota afirmativa del “amor humano, amor a la naturaleza o amor a la cultura”, pero sin remover para nada la conciencia humana en aras a su conversión y al camino hacia la salvación (que de toda conversión procede).

Hay pecados graves, o sea mortales, contra el sexto mandamiento de la ley de Dios, que HOY se cometen con toda naturalidad, sin que la conciencia se remuerda moralmente, y sin que nadie con autoridad magisterial recuerde que SON pecado aunque la mayoría de la población lo cometa. Por ejemplo:

La FORNICACIÓN: todo acto sexual cometido antes del matrimonio. Hoy hay una gran mayoría de parejas de novios, o simplemente de parejas de amigos, que antes de casarse conviven, o, sencillamente, no se plantean casarse por la Iglesia. Y el acto sexual, aunque sea puntual, antes de la boda, se asume con toda normalidad ética. La práctica sexual pre-matrimonial tiene además un carácter CRIMINAL, ya que la mayoría de los abortos son consecuencias de esta clase de relaciones.

El ADULTERIO: todo acto sexual cometido estando uno casado pero fuera del matrimonio. Pecado gravísimo al dañar la estabilidad de la familia, de los hijos si los hubiere, y de la misma sociedad cuya moralidad se degrada.

LA ANTICONCEPCIÓN: toda acción artificial encaminada a evitar la concepción para salvar solo el placer del acto sexual. Y que en muchas ocasiones es abortiva (por ejemplo con la píldora del día después, el DIU, y otros métodos artificiales).

La práctica de la HOMOSEXUALIDAD: La práctica de la todo acto sexual cometido por personas del mismo sexo. Pecado que por su extremada gravedad clama al Cielo como señala el Antiguo Testamento y recoge después San Pablo en el Nuevo.

La PROSTITUCIÓN: todo acto sexual cometido desde la “compra de servicios” de un ser humano que se degrada en su dignidad. Pecado que contribuye a otros pecados gravísimos relacionados con las redes de tráfico de personas.

Hagamos examen de conciencia, personal y colectivo: ¿Cuándo fue la última vez que predicamos, catequizamos o formamos…  sobre esta materia? ¿O cuando fue la última vez que escuchamos una homilía, catequesis o clase formativa de la santa pureza?

Obispos, Sacerdotes, Religiosos/as, Laicos comprometidos, Padres de Familia, Catequistas, Profesores de Religión, Católicos todos: hemos de exhortarnos a nosotros mismos antes de hacerlo con los demás. Hemos de proponernos, en primer lugar, vivir esta virtud según nuestro estado de vida, ya que poco podrá dar el que no tiene. Y, unido a ese propósito, o como efecto del mismo, renovar nuestro apostolado, sin complejos, sin extrañas hipotecas con lo “sociológicamente correcto”……. dispuestos a dar la vida como hizo San Juan Bautista (que por predicar la castidad ante el rey impuro perdió su misma vida). Y que en nuestro apostolado no falte (sería pecado de omisión) la formación en la virtud de la pureza como camino más seguro hacia la salvación (la nuestra y la de las almas que Dios pone a nuestro lado). Si hacemos con firmeza ese propósito la Inmaculada y siempre Virgen María nos amparará y animará en dicho empeño. Pongámonos a ello.

Boletín de la Diócesis de Oruro
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lunes, 11 de noviembre de 2019

PATRIOTISMO


"Las palabras memorables del Señor no dicen tan sólo «dad al César lo que es del César», sino también: «y a Dios lo que es de Dios.» Es decir, si damos a la Patria lo que es suyo, lo hacemos porque nos lo pide Dios. El amor a Dios es lo que más nos empuja a amar nuestra patria terrena.

 Con frecuencia oímos la siguiente falsedad: El catolicismo habla siempre del otro mundo; amonesta sin cesar, diciendo: «salva tu alma», y se despreocupa del mundo terreno.

 Pero un católico no tiene uno sino dos deberes, uno para con su patria terrena, y al mismo tiempo, otro para con su alma, poner los medios para salvarla. Ha de dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".

-Mons. Tihamér Tóth

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sábado, 9 de noviembre de 2019

EJEMPLO A SEGUIR


"Debemos conocer la vida de los santos, para afinar en la corrección de la propia vida [...]. y así el fuego de la juventud espiritual, que tiende a apagarse por el cansancio, revive con el testimonio y el ejemplo de los que nos han precedido".

San Gregorio Magno

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viernes, 8 de noviembre de 2019

EL NOVIAZGO CATÓLICO DEBE SER CASTO, PUES BUSCA EL BIEN Y LA VIRTUD DEL OTRO


"Cuando el sexo se convierte en el alma de un noviazgo, la pareja pierde la oportunidad de trabajar en las cualidades que hacen que el amor sea duradero. Cosas como la amistad, el tiempo familiar, la espiritualidad, la confianza, la paciencia y la pureza pierden total atención. Como resultado, el bienestar general de la relación puede desvanecerse y una sensación de inquietud comienza a sembrarse en el corazón de la mujer. Debido a que la base del amor es débil y lo que da vida a la relación está basado en el deseo, ella siente una amenaza progresiva de que el fin es inevitable. Lo sabe, y la verdad la aterroriza".

-Jason y Crystalina Evert, Cómo encontrar a tu alma gemela sin perder tu alma. Tomado de: La Dama Católica.
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www.catolicidad.com/search/label/Castidad?m=0
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miércoles, 6 de noviembre de 2019

LA PACHAMAMA ARDE EN MÉXICO

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En una céntrica iglesia de la Ciudad del México, presidida por rector de la misma y canónigo penitenciario de la Iglesia Catedral, hemos podido asistir con gran gozo a la quema de imágenes de la Pachamama, con la oración de exorcismo, pidiendo perdón a Dios por las afrentas sufridas en los últimos días.
Hace un mes la Pachamama entró en nuestras vidas, seguro que muchos no habían oído hablar nunca de la conocida ídola americana. Vimos con estupor cómo se le rendía adoración en los jardines vaticanos, con la presencia y aprobación del Papa Francisco. Era el día de San Francisco de Asís y el comienzo del sínodo de la Amazonia. Las imágenes de las ídolas, y de sus idolillos acompañantes, han dado la vuelta al mundo y han causado una polémica todavía no superada ni aclarada. Los medios vaticanos han intentado negar y oscurecer el hecho imposible de ocultar ante las imágenes que todos hemos visto.
Nos consta que son muchos los lugares e iglesias que en público y en privado han rezado y elevado oraciones al cielo por este desaguisado. En América, muy especialmente en México, saben muy bien de qué hablamos porque la fe cristiana sigue luchando contra la idolatría y la superstición cada día. En estas tierras saben que estas cosas son serias y que detrás está el demonio en persona. El culto y la adoración a los demonios en sus múltiples formas trae desgracias, y no pocas, que arruinan vidas y familias y enfrían la fe.
En este domingo hemos visto con inmenso placer cómo el Padre Hugo Valdemar, uno de los sacerdotes más ilustrados de México y que sabe muy bien lo que se trae entre manos, conocedor a fondo las primitivas religiones que poblaban estas tierras y del enorme esfuerzo de los misioneros, especialmente franciscanos, por erradicar la idolatría sin contemplaciones.
La Virgen de Guadalupe es el gran exorcismo que protege a toda América de estas idolatrías y que encamina hacia el encuentro son su Hijo Jesucristo. No es tolerable que, ni de lejos, podamos escandalizar a los católicos americanos con las locuras vividas este mes de octubre en Roma. Tenemos la impresión de que estamos viviendo una especie de posesión colectiva que está enloqueciendo a las personas y oscureciendo su entendimiento.
El acto ha consistido en unas plegarias de desagravio por los actos cometidos en el sínodo, en San Pedro y en la Traspontina de Roma, por las publicaciones de la Conferencia Episcopal Italiana y por los cantos de la Catedral de Lima.
Tres imágenes de la Pachamama han sido quemadas en la Ciudad de México y esperemos que el acto de oración sirva de ejemplo en mucho otros lugares. Tratar con frivolidad las cosas de Dios y caer en la idolatría nos reduce a niveles increíbles de degradación.
Gracias Padre Hugo por su valentía y por ofrecernos este ejemplo tan necesario en estos momentos siguiendo el ejemplo de los apóstoles de América. Que la Virgen de Guadalupe nos proteja de la confusión y nos lleva al esplendor de la fe.
Juan Diego de Calpulalpan.

ORACIÓN EMPLEADA:

Oración de desagravio.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, recibe de las manos de la Inmaculada Madre de Dios y Virgen María de Guadalupe, desde nuestro corazón contrito, un acto sincero de reparación por los actos de adoración de ídolos y fetiches satánicos que ocurrieron en Roma, la Ciudad Eterna y el corazón del mundo católico, durante el Sínodo para el Amazonas.

Derrama en el corazón de los cardenales obispos, sacerdotes, religiosas y religiosas, tu Espíritu, que expulsará la oscuridad de las mentes, para que puedan reconocer la impiedad de tales actos, que ofendió tu majestad divina y ofrezcan actos de reparación y desagravio.

Derrama en todos los miembros de la Iglesia la luz de la plenitud y belleza de la fe católica. Enciende en todos el ardiente celo de llevar la salvación de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre a todos los hombres, especialmente a las personas en la región amazónica, que todavía están esclavizadas al servicio de los ídolos y la superstición, para que todas las personas de esa región alcancen la libertad de los hijos de Dios, y tengan la felicidad indescriptible de conocer a Jesucristo y tener en Él parte en la vida de tu naturaleza Divina.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tú, el único Dios verdadero, fuera de Quien no hay otro dios ni salvación, ten piedad de tu Iglesia. Mira especialmente las lágrimas, los suspiros contritos y humildes de tus fieles y bendice y protege los verdaderos héroes cristianos, quienes en su celo por tu gloria y en su amor por la Madre Iglesia arrojaron proféticamente al agua los ídolos de la abominación.

 Ten piedad de nosotros: ¡perdónanos, Señor! Ten piedad de nosotros: ¡ Kyrie eleison !

Deprecaciones

1 Perdón Señor, por el acto sacrílego de la adoración hecho a la Pachamama y los ídolos amazónicos en los jardines del Vaticano
Señor, ten piedad, Cristo ten piedad.

2 Perdón Señor, por la profanación de la basílica y la tumba del bienaventurado apóstol Pedro, donde rezaron y cantaron a los ídolos amazónicos.
Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad.

3 Perdón por la procesión de la canoa maldita con los fetiches amazónicos cargados por obispos, religiosas y laicos al aula sinodal.
Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad.

4 Perdón por la profanación de la iglesia dedicada a tú madre Santísima, en su advocación de Santa María Traspontina, en Roma, donde alojaron a las ídolas diabólicas de la Pachamama y le rindieron culto ofendiendo la memoria de nuestra santísima Madre y la santidad de tu casa.
Señor, ten piedad, Cristo ten piedad.

5 Perdón Señor, por el la profanación de tu Santo Viacrucis, en la Vía de la Reconciliación, en Roma, en el que ofendieron tu gloriosa Pasión.
Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad.

6 Perdón por la oración a la ídola abominable de la Pachamama compuesta por la Agencia Pastoral del Episcopado Italiano y rezada en varias iglesias de Italia.
Señor, ten piedad, Cristo ten piedad.

7 Perdón por la profanación de la Catedral de Lima Perú, en la que alabaron a la ídola Pachamama, engendro y engaño de Satanás.
Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad.

8 Perdón Señor, por todos los  obispos, religiosos y religiosas que han ofendido a tu santidad como Único Dios, han cometido el crimen de idolatría y han defendido, difundido y dado culto a Satanás en el engaño de la ídola Pachamama
Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad.

9 Perdón Señor, por las católicos que viendo no ven, y oyendo no oyen, y defienden estos actos demoniacos y abominables de adoración a los ídolos amazónicos, engaño de Satanás, no permitas que se pierdan sus almas, dales tu luz divina para que se conviertan a ti, el único Dios verdadero.
Señor, ten piedad, Cristo, ten Piedad.

10 Perdón Señor, por el endiosamiento de la ecología, el desprecio a los seres humanos, la falta de valor para defender los no nacidos, los abortos y crímenes sin fin de tus hijos.
Señor ten piedad, Cristo, ten piedad.

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martes, 5 de noviembre de 2019

DONDE EL GALLO CANTA


Cuando era pequeño y vivía, con mi familia, en la vieja casa de campo, teníamos un pequeño corral, con gallinas, polluelos, pollos y obviamente un gallo, con cresta y lóbulos rojos fuego. A mí me gustaba muchísimo oírlo cantar: a las tres/cuatro de la mañana, ¡estallaba con sus solemnes kikirikís! Pero cantaba también durante el día y me impresionaba el hecho de que cuando cantaba cerraba los ojos. Pregunté el porqué a mi papá, el cual, imperturbable, como siempre, me respondió: “Canta cerrando los ojos porque se sabe la lección de memoria… y no necesita leerla”.

Yendo a la escuela, sin embargo, no me comportaba como el gallo: yo también me sabía la lección de memoria, pero al recitarla a la maestra, no cerraba los ojos, porque me agradaba ver al mismo tiempo las caras de la institutriz y de mis compañeros de clase. Habría agradecido, modestia aparte, incluso un aplauso. Pero lo que más me impresionó fue oír leer a mi maestra, con ocasión de la semana santa de 1955, que a Pedro, que aseguraba a Jesús que le  habría seguido hasta la muerte, Jesús le respondió: “Antes de que el gallo cante, me negarás tres veces”. Como sucedió pocas horas después: Pedro negó a Jesús, por miedo ante una portera, a la que declaró jurando y perjurando que no conocía para nada a Jesús. En resumen, Pedro (¡mejor decir su nombre de nacimiento: Simón, bar Jona!) inauguró la diplomacia, ¿sí o no?

Todavía hoy, teniendo ya 70 años, me impresiona mucho aquel gallo impertinente que hizo recordar a Simón, infiel, las palabras proféticas del Señor: “Me negarás”. Me ha impresionado siempre aquel gallo, que oigo con mis oídos, cada vez que digo no al Señor; aquel gallo me recuerda mi debilidad y me hace volverme a Él y pedirle: “Dame fuerza para no negarte, para proclamarte, para incluirte en la conversación humana con los demás, para no avergonzarme nunca de Ti”. El hecho impresionó también a aquellos buenos cristianos que, en los alrededores del antiguo sanedrín, construyeron una iglesita, llamada todavía hoy: “In galli cantu” (donde el gallo canta) para recordar la negación de Simón y su amargo llanto de arrepentimiento (“amare flevit”).

Pero también hoy, digo yo, hacen falta gallos que canten: que canten cada vez que un hombre de Iglesia niega a Jesús rebajándolo a nivel de cualquier otro jefe de religión, o ignorando u olvidando su Presencia Real en la Eucaristía, que es Él y no un trozo de pan, arrodillándose ante el mundo, siguiendo los deseos del mundo, que se oponen a Dios, abriendo el camino a todos los pecados, que no serían ya ni siquiera cosas irregulares, sino solo “inmadureces”, “fragilidades”, “heridas”, etc. Todo cristiano-católico que quiera ser auténtico, debe ser como el gallo que canta, que declara, que denuncia abiertamente los errores y los caminos torcidos emprendidos desde hace decenios hasta ahora, por hombres de Iglesia que piensan ya sin fe, secuaces de una teología sin Cristo.

¿Que nos pondrán aparte? ¿Que juzgarán nuestro nombre como infame en medio de los hombres? Que así sea. Tendremos la alegría y la paz de pertenecer a Cristo y a su Iglesia, la Iglesia de siempre: porque no existe una iglesia de este o de aquel, sino la Iglesia de Cristo, que es solo la Iglesia católica y no otra. Ni puede nacer “una nueva iglesia”, que sea distinta de la Iglesia católica que seguimos desde los tiempos de Jesús y de san Pedro (arrepentido y redimido, capaz de amar a Jesús más que sus hermanos) hasta nosotros.

Me agrada mucho, todavía hoy, el gallo de mi corral, que cantaba con los ojos cerrados, porque, decía papá, se sabía la lección de memoria. Pero yo, que soy una nulidad, también me sé la lección de memoria – el Evangelio de Jesús, el Catecismo de san Pío X –, intento ser un gallo que canta, no para decir que las gallinas han puesto un huevo, sino para recordar a quien Le niega y traiciona que Jesús permanece para siempre, con su Verdad, su Doctrina, sus Sacramentos, los siete, con su Ley.

Estoy seguro de hacer un pequeño servicio a la Iglesia, pequeño, pero importante y verdadero: ¡ánimo, canta en el corazón de la noche, porque está todavía oscuro como sucede hoy, y haz oír quién es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, único Salvador del mundo! ¡Hasta pronto, sì sì no no, he aprendido incluso a hacer el gallo nocturno, cantando fuerte, cuando se niega al divino Maestro!

Insurgens

(Carta a sì sì no no. Traducido por Marianus el eremita). Fuente: Adelante la Fe.
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lunes, 4 de noviembre de 2019

ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO Y ARREPENTIMIENTO


Gracias mil os doy, oh Jesús y Redentor mío, porque no habéis querido que muriese cuando estaba en desgracia vuestra! ¡Cuántos años ha que merecía estar en el infierno!... Si hubiera muerto en aquel día, en aquella noche, ¿qué habría sido de mí por toda la eternidad?... ¡Señor!, os doy fervientes gracias por tal beneficio.

Acepto mi muerte en satisfacción de mis pecados, y la acepto tal y como os plazca enviármela. Mas ya que me habéis esperado hasta ahora, retardadla un poco todavía.

Dadme tiempo de llorar las ofensas que os he hecho, antes que llegue el día en que habéis de juzgarme (Jb. 10, 20).

No quiero resistir más tiempo a vuestra voz... ¡Quién sabe si estas palabras que acabo de leer son para mí vuestro último llamamiento! Confieso que no merezco misericordia.

¡Tantas veces me habéis perdonado, y yo, ingrato, he vuelto a ofenderos! ¡Señor, ya que no sabéis desechar ningún corazón que se humilla y arrepiente, ved aquí al traidor que, arrepentido, a Vos acude! Por piedad, no me arrojéis de vuestra presencia (Sal. 50, 13).

Vos mismo habéis dicho: Al que viniere a mí no le desecharé. Verdad es que os he ofendido más que nadie, porque más que a nadie me habéis favorecido con vuestra luz y
gracia. Pero la sangre que por mí habéis derramado me da ánimos y esperanza de alcanzar perdón si de veras me arrepiento... Sí, bien sumo de mi alma; me arrepiento de todo
corazón de haberos despreciado.

Perdonadme y concededme la gracia de amaros en lo sucesivo. Basta ya de ofenderos. No quiero, Jesús mío, emplear en injuriaros el resto de mi vida; quiero sólo invertirle en llorar siempre las ofensas que os hice, y en amaros con todo mi corazón. ¡Oh Dios, digno de amor infinito!... ¡Oh María, mi esperanza, rogad a Jesús por mí!

Preparación para la muerte - San Alfonso Ma. Ligorio. Punto 1.
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sábado, 2 de noviembre de 2019

2 DE NOVIEMBRE: LOS FIELES DIFUNTOS

"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios." -San Agustín

"Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios para darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo." - Santa Biblia

Las tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia sufriente: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.

Debemos conocer la siguiente doctrina del Purgatorio:

1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma.

2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).

3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46).

4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma").

5ª. San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio". Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: "¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?", y él le respondió: "Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él".

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, indulgencias, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos nunca jamás vienen a espantar a nadie, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.

NO DEJES DE LEER LO SIGUIENTE, HACIENDO CLICK: LÉEME O LAMÉNTALO (Pequeño pero sustancioso librito sobre el purgatorio)
Fuente: Congregación obispo  Alois Hudal
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