jueves, 18 de septiembre de 2014

ESCANDALOSO SACRILEGIO DE UN SACERDOTE MODERNISTA ARGENTINO: BENDICE UNA RELACIÓN HOMOSEXUAL EN UNA CEREMONIA RELIGIOSA

"Si un varón se acuesta con otro varón como se hace con una mujer, han cometido una abominación". Levítico XX, 13

El padre Sergio Lamberti presidió el sacrílego acto

Un sacerdote modernista celebró una ceremonia "religiosa" en la que bendijo el pecado de sodomía de dos hombres, uno de ellos transexual que antes había recibido de la presidenta Cristina su reconocimiento dizque de "mujer", con su nuevo DNI y su nuevo nombre: Luisa Lucía Paz (ver video abajo), y que el día anterior dizque había contraído "matrimonio" civil con su pareja homosexual con la que ha convivido durante veintinueve años. 

El P. Sergio Lamberti bendijo "la unión" de "Luisa", y José Coria, en la parroquia Espíritu Santo del barrio Ejército Argentino de la ciudad de Santiago del Estero. El sacrílego ministro afirmó: «No estamos celebrando el sacramento del matrimonio católico. Estamos celebrando el amor de Dios entre los hermanos...Estamos reunidos celebrando el amor de Dios en nuestras vidas, un amor que estaba desde el origen de nuestra existencia», y dirigiéndose a "Luisa" y José involucró blasfemamente a Dios, pues los instó a que ese amor de Dios «que los ha sostenido en momentos de dificultades, de alegría, de esfuerzo cotidiano por hacer que la opción de vida que han tomado sea respetada por todos, sea el que los acompañe por el resto de sus vidas». Además sostuvo que «Jesús siempre está presente en el camino que nos toca recorrer y por eso le pedimos que renueven el compromiso de estar juntos, como lo vienen haciendo hace ya 29 años» (haz clic aquí).

Es decir que el sacerdote modernista implícitamente reconoció que no los pudo casar porque la Iglesia prohíbe el matrimonio entre homosexuales, pero realizó una parodia religiosa como si Dios bendijera las uniones civiles homosexuales que dizque se consideran "matrimonios". Y además los instó a permanecer como tales y refrendar su compromiso de convivencia homosexual. Todo dizque en el nombre y con la supuesta bendición de Dios, al que blasfemamente involucró. Por supuesto, muchos han interpretado la sacrílega ceremonia como si se les hubiera casado efectivamente por la Iglesia Católica y hubieran recibido el santo sacramento del matrimonio. Para colmo y mayor confusión, el pade Lamberti escogió el evangelio de las bodas de Caná que se emplea habitualmente en los matrimonios eclesiásticos.

Esta noticia corrió -por todo el mundo- como reguero de pólvora hace cuatro días, mismos que hemos esperado intencionalmente antes de publicar esta nota para ver si se presentaba alguna sanción de monseñor Vicente Bokalic, obispo de Santiago del Estero, al sacrílego sacerdote Sergio Lamberti. ¿Hubo excomunión?. Ninguna. ¿Suspensión a divinis?. Tampoco. ¿Al menos alguna admonición o alguna sanción menor?. Ni por asomo.  ¿Alguna declaración pública?. Sí. El obispo se concretó a señalar que no puede haber matrimonio homosexual, de acuerdo con la doctrina católica y citó el catecismo y el Código de Derecho Canónico (ver aquí). ¿Eso fue todo?. Sí.

Dios los hizo varones.
Se presentaron ataviados como si fuese boda.
Y muchos han tomado como tal esa sacrílega ceremonia.
Esto es, al sacerdote ni se le sancionó, ni se le reconvino, ni siquiera la más ligera llamada de atención por su sacrilegio. No se calificó esa parodia blasfema y sacrílega como tal; vaya ni fue señalada como inconveniente, al menos. Solo el obispo declaró que ahí no hubo ni sacramento ni matrimonio. De lo demás, no había nada que decir. Ni la menor episcopal palabra por parte del excelentísimo señor obispo, ni tocar siquiera al ministro -que traicionó a Cristo- con el más suave pétalo de una rosa. No se fuera incomodar ese sacerdote que se supone está bajo su autoridad. Que su subordinado se haya burlado de la doctrina de Dios es algo irrelevante para el señor obispo, que contraríe la moral católica es asunto de poca monta para Su Excelencia, que haga una parodia religiosa de un santo sacramento instituido por Cristo es un asunto menor, que se escandalice al pueblo y se presente la práctica homosexual como un camino bendecido por Dios ¡nada importa!. El señor obispo cumplió con su conciencia al decir que ahí no hubo matrimonio y dio la vuelta a la hoja de todo este asunto, ¡qué importa el escándalo mundial y la profanación a lo sagrado!, él ya había dejado aclarado el asunto. No había nada más que decir.

Y si el obispo no cumplió con su misión y se cruzó de brazos, dado el escándalo mundial ¿no sería de esperarse alguna intervención de Roma contra el obispo que pecó de omisión y contra el cura sacrílego que profanó el templo con su sacrílego acto? Pues sí, pero hasta ahora no se ha presentado. Cierto que no todo llega a Roma, pero este caso no pudo pasar desapercibido pues corrió como reguero de pólvora a nivel internacional. Cierto, también, que Roma a veces no actúa con premura, pero este caso tuvo tal impacto mundial que al menos merecería una declaración previa y ya luego, si se quiere, tomar las medidas conducentes. Suponemos que esto sería lo conveniente. ¿O estaremos equivocados?. Esperemos, pues, otro poco, aunque sinceramente no con mucha esperanza.

"Luisa", un varón que recibe su documento de identidad (DNI) de dizque "mujer"

El asunto está que el sacrilegio cometido tiene antecedentes, si bien no en caso de parejas homosexuales, sí en los casos de parejas divorciadas vueltas a dizque a casar por el civil a pesar de seguir realmente con el vínculo del matrimonio eclesiástico ante Dios, que permanece hasta que la muerte los separe. En efecto, algunos sacerdotes modernistas, en diversas partes, ya han dado "bendiciones" religiosas a personas divorciadas y a su nueva pareja, durante misas o actos litúrgicos en templos católicos que deberían estar destinados sólo a los verdaderos sacramentos. Hay, en efecto, modernistas que se prestan a esta infamia y a esta parodia, de dizque bendecir uniones, como si Dios autorizara el amasiato que ellos "bendicen". Y poco se ha hecho para evitar estos gravísimos sacrilegios. Y no sólo eso, sino ahora también hay cardenales -como Kasper- que contrariando los preceptos divinos, proponen dar la Sagrada Comunión a las parejas en amasiato que viven permanentemente en pecado mortal. Lo que lamentablemente ya ocurre, también, en algunas partes.

La situación por la que atraviesa la Iglesia es grave, muy grave. La apostasía universal está predicha en la Biblia. Revelaciones privadas como La Sallete y Fátima nos previenen de muchos acontecimientos. Las profecías bíblicas nos hablan -por boca de San Juan- de la ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN en el lugar santo. En fin, el modernismo y el mal se van generalizando e infiltrando por toda la Iglesia. Todo esto sacudirá la fe y hará tambalear y caer a muchos. Solo será salvo el que persevere fiel hasta el final. Será la prueba para los elegidos. Aquellos que mantengan íntegra la fe y cumplan los mandamientos. Pidamos a Dios ser de ellos y oremos para desagraviar a Dios de tanto pecados y males, que son mucho más graves cuando los realizan eclesiásticos por tener éstos, como es lógico, muchísima más responsabilidad. 

Finalizamos con las palabras de Santa Catalina de Siena: 
 «..-mi queridísimo pastor, yo os pido que obréis de modo que el día en que la suprema Verdad os juzgue no tenga que deciros esta dura palabra: “Maldito seas, tú que no has dicho nada”. ¡Ah, basta de silencio!, clamad con cien mil lenguas. Yo veo que a fuerza de silencio, el mundo está podrido. La Esposa de Cristo ha perdido su color (cf. Lam 4, 1), porque hay quien chupa su sangre, que es la sangre de Cristo, que, dada gratuitamente, es robada por la soberbia, negando el honor debido a Dios y dándoselo a sí mismo» (haz clic aquí).

Fotos del Diario Panorama.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

CÓMO OPERA LA HEREJÍA MODERNISTA II


DE AHÍ LA IMPORTANCIA DE CONOCER NUESTRA FE EN LAS FUENTES VERDADERAS, DONDE SE ENSEÑA LA GENUINA DOCTRINA Y EL AUTÉNTICO SIGNIFICADO DE CADA TÉRMINO SEMÁNTICO.

domingo, 14 de septiembre de 2014

UNA VERDAD QUE COMÚNMENTE OLVIDAN MUCHOS CATÓLICOS

Al errado de buena fe hay que atraerlo de un modo correcto, pero sin menoscabo de la integridad de nuestra fe; pues logra más una gota de miel que un jarro de hiel. La verdad dicha con sabor a acíbar siempre será rechazada. Un celo amargo nunca dará un buen resultado. No se debe ocultar parte de la verdad para agradar, sino decirla íntegra -cuantas veces sea conveniente- pero de manera tal que convenza. Quien así la rechace, será responsable ante Dios. De otra forma, el responsable serás tú.



sábado, 13 de septiembre de 2014

SÍ EXISTIERON LOS NIÑOS HÉROES DE CHAPULTEPEC (Y EL SÉPTIMO NIÑO HÉROE)


Monumento a los Niños Héroes de Chapultepec.
por Pablo Ramos

En la historiografía Mexicana, cada 13 de septiembre México recuerda el ejemplo llevado a cabo por estudiantes del heroico Colegio Militar en la Ciudad de México, en el año de 1847; sus estudiantes casi niños de 14 años a 17 años de edad, defendieron su escuela del ejercito de ocupación norteamericano que había invadido a México desde mayo de 1846, ocurriendo varias batallas hasta llegar a la Capital de la República Mexicana. Los hechos heroicos de los cadetes y hasta su existencia, en años anteriores, se habían puesto en duda, pero el archivo histórico de la Secretaria de la Defensa Nacional cuenta en sus bóvedas con los expedientes de estos heroicos estudiantes, símbolo de valor y entrega y amor por su país, como ocurrió en Monterrey meses antes de la Batalla de Monterrey de 1846 cuando en julio los estudiantes del Seminario de Monterrey, entre ellos Simón de la Garza Melo e Indalecio Vidaurri y mas de 40 jóvenes estudiantes, solicitaron a su superior autorización para tomar las armas y defender la Ciudad. La petición fue aceptada. Esta historia es poco conocida.

Discurso pronunciado en septiembre de 1849 donde
se habla por vez primera de los Niños Heroes de 1847.
Haz clic para ampliarlo. Lee el final donde se les nombra.

El encabezado del mismo diario que se reproduce es de otra fecha.
Pero la tragedia de los niños héroes de Chapultepec del 13 de Septiembre de 1847 fue reseñada en periódicos de la época como el PERIÓDICO SIGLO DIEZ Y NUEVE que narra el discurso pronunciado por un CADETE del Colegio Militar en Septiembre de 1849, es decir apenas dos años después de ocurridos los hechos, donde se les señala nominalmente a cada uno de ellos.

En Nuevo León, la Batalla de Monterrey ocurrió un año antes, es decir en 1846, y esa ciudad fue defendida de manera heroica durante los tres días que duraron los combates, ocurriendo infinidad de hechos heroicos y de verdadero patriotismo. Ahí defendieron la ciudad los militares, los ciudadanos y las mujeres como María de Jesús Dosamantes y María Josefa Zozaya, entre otros; falta conocer más sobre los 40 seminaristas de Monterrey que defendieron su ciudad. ¿Serían acaso los Niños Héroes Regiomontanos?.

Fuente: labatallademonterrey1846.blogspot.mx






EL SÉPTIMO NIÑO HÉROE: MIGUEL MIRAMÓN

La historia oficial se encargó de reducir la jornada de
 Chapultepec, exclusivamente al sacrificio de seis jóvenes
 cadetes, pero entre ellos se encontraba, también, otro de
15 años de edad, que se convertiría en presidente de México.

Pintura: Miramón, presidente.
A la derecha se observa el Castillo de Chapultepec
que defendió heroicamente años antes.

A los 15 años de edad, siendo un joven cadete, estuvo apunto de morir en el ataque de los norteamericanos sobre el Castillo de Chapultepec. Sin embargo si el destino le perdonó en convertirse en el “Séptimo Niño Héroe”, solo sería para enfrentar, 20 años después, un pelotón de fusilamiento junto al Emperador Maximiliano.

Miguel Miramón fue una del las figuras más dinámicas y azarosas del siglo XIX mexicano. Militar destacado, líder del Partido Conservador, Presidente de la República a los 26 años, enemigo acérrimo de Benito Juarez; su vida ha cautivado a muchos y sido tema de diversas biografías.

El escritor José Fuentes Mares escribió sobre él: “Es el único de los defensores de Chapultepec de 1847, a quién la historia convencional de México mancha todavía con el estigma de traidor”.

Miramón nació en la Cd. de México un 29 de Septiembre, día de San Miguel, de 1831. Su abuelo paterno era de origen francés, de un poblado cercano a los Pirineos, lugar donde aún en la actualidad existe el título de Condes de Miramón.

Desde muy temprana edad Miramón se inclinó por las carrera de las armas. Un hecho poco de extrañar, sobre todo en una familia en donde todos eran militares. Su padre, el General Bernardo Miramón, había pertenecido al Ejército de las Tres Garantías de Agustín de Iturbide. Sus hermanos mayores, Bernardo y Joaquín, eran ya oficiales del Ejército Méxicano.

En febrero de 1846 Miramón ingresó al Colegio Militar. Creado 18 años atrás, el Colegio Militar era una institución en donde jóvenes selectos eran educados para ser formados como futuros oficiales del ejército. Aunque generalmente eran admitidos a los 16 años de edad, Miguel logró ingresar a los 14. Una excepción común de la época, sobre todo cuando eran hijos de militares.

Dirigido por el General José Mariano Monterde, un distinguido ingeniero y conocido intelectual, el Colegio Militar estaba integrado por alrededor de 100 alumnos, divididos en 2 compañías. Miramón fue agregado a la 2° Compañía, la cual estaba formada por los cadetes más jóvenes.

A finales de 1846 el colegio inauguró sus nuevas instalaciones en el Cerro de Chapultepec, en la antigua la mansión de verano de los Virreyes de la Nueva España, y que ahora era conocida como el Alcázar o Castillo de Chapultepec. Nombre dado por hallarse en la parte más alta del cerro, a la manera de los castillos medievales.

El Alcázar era en realidad un edificio de 2 pisos, dotado con aulas, dormitorios, comedor, biblioteca, alberca, capilla y dirección. Había incluso un amplio patio que servía como “Plaza de Armas”, en donde los alumnos pasaban revista y practicaban sus formaciones.

Sin embargo la vida de estudios y educación militar pronto fue interrumpida con el inicio de la guerra entre México y los Estados Unidos; y los jóvenes cadetes tendrían un inesperado bautizo de fuego.

En un principio limitada a los campos de batalla del norte del país -sitio donde los hermanos de Miramón se destacaron con creces- la guerra tomó un nuevo giro cuando los norteamericanos cambiaron de estrategia.

Siguiendo un camino más corto, los yankis desembarcaron en Veracruz y dirigiéndose tierra adentro, llegaron al Valle de México en Agosto de 1847. Después de una serie de sangrientas batallas, los norteamericanos se prepararon para la embestida final sobre la capital de México en Septiembre.

El General Winfield Scott, comandante del ejército invasor, decidió atacar la ciudad por el poniente, lugar donde el cerro de Chapultepec y su Alcázar dominaban la ruta. Durante todo el 12 de Septiembre, la artillería norteamericana bombardeó el Castillo de Chapultepec, en preparación para el ataque al día siguiente. Sin embargo el General Santa Anna, comandante del ejército mexicano, pensando que aquello solo era una finta, y que el verdadero asalto sería por el sur, decidió reforzar el Castillo con solo 800 hombres –la mayoría de ellos Guardias Nacionales- al mando del General Nicolás Bravo.

Para el anochecer, después de aquel intenso bombardeo, la moral de la guarnición mexicana estaba quebrantada. Muchos soldados habían ya desertado, y muchos más continuaron, aprovechando la obscuridad. No obstante los jóvenes alumnos del Colegio Militar permanecieron en sus puestos.

Al despuntar el aurora del 13 de Septiembre, los cadetes, como era su rutina, fueron llamados al comedor para tomar su desayuno. “Confieso que me supo muy amargo” –recordaría muchos años después uno de aquellos jóvenes - “pues me preocupaba, como a mis demás compañeros, que de un momento a otro pudiéramos ser destrozados por alguno de los proyectiles que caían sin interrupción”.

A las 8:00 de la mañana el bombardeo cesó, y las columnas norteamericanas comenzaron el ataque. En el castillo los cadetes aguardaban impacientes ser designados en algún punto para la defensa del colegio.

Finalmente la orden de formar filas llegó. Solo 50 cadetes se encontraban en el plantel ese día, ya que algunos alumnos habían sido retirados por sus padres desde semanas antes.

En posición de firmes, con sus rifles cargados y las bayonetas caladas, los cadetes escucharon a su director. Pero el discurso fue breve: los alumnos debían bajar del colegio. “Muy mal cayeron aquellas palabras” –declaró después un cadete- “porque consideramos aquel descenso como un acto de fuga”.

En grupos de dos o tres, los cadetes comenzaron a bajar por el lado del cerro que aún no era atacado. Sin embargo muchos de ellos se unieron a los soldados que defendía las faldas del cerro, e incluso un grupo, desobedeciendo las órdenes, decidió quedarse en el castillo. Entre ellos el cadete Miguel Miramón.

Después de conquistar la rampa o escalar el cerro, los yankis empezaron a precipitarse sobre el edificio del colegio. Cada aula y cada cuarto fue fieramente defendido por los mexicanos. Incluso en algunos sitios se dio la lucha cuerpo a cuerpo.

Herido en el rostro, Miramón cayó al suelo en lo más reñido del combate, y cuando su contrincante estaba a punto de atravesarlo con la bayoneta, la intervención oportuna de un oficial norteamericano impidió que aquel soldado acertara el golpe mortal.

En sus Memorias, Concepción Lombardo -quién sería después esposa de Miramón- afirma que el oficial norteamericano “admirado por el valor, la serenidad y la firmeza del alumno” lo tomó prisionero, escoltándolo hasta el hospital.

La providencia le salvó la vida aquel día, más no ocurrió lo mismo con seis de sus compañeros. Con el tiempo aquellos cadetes muertos se convertirían en los seis “Niños Héroes”, y la defensa heroica de su colegio, en una de las leyendas más populares de la historia de México. Honrados y venerados se transformarían en auténticos símbolos del sacrificio a la Patria.

El destino en cambio tomaría un rumbo muy distinto para Miguel Miramón. Contradictorio hasta cierta forma, del que pudo haber sido si hubiera muerto en Chapultepec. General a los 24 años, Presidente a los 26, sus proezas al mando del ejército Conservador –durante la Guerra de Reforma- lo harían famoso. Derrotado por Juárez,  se exilió en Europa durante algunos años. Regresaría a México, tratando de unir su suerte a la del Emperador Maximiliano y a la de una causa perdida. Hecho prisionero en Querétaro, finalmente murió fusilado en 1867, negando hasta el último momento la acusación por la que fue sentenciado.

Discurso del General Miguel Miramón antes de ser fusilado

Miramón, desde el lugar de honor en que fue colocado, con tono sereno y firme, pero con voz tronante, como cuando dictaba órdenes del ejercito en el campo de batalla, exclamó:
"¡Mexicanos!, mis defensores trataron de salvar mi vida en el consejo de guerra; aquí, próximo a perderla, y cuando voy a comparecer a la presencia de Dios, ¡protesto contra la acusación de traidor que se me ha lanzado al rostro para cubrir mi ejecución! Muero inocente de este crimen, con la esperanza de que Dios me perdonará y de que mis compatriotas apartarán de mis hijos tan vil mentira, haciéndome justicia. Mexicanos: ¡Viva México!".
El pelotón hizo fuego.





viernes, 12 de septiembre de 2014

12 DE SEPTIEMBRE, RECORDAMOS AL GLORIOSO BATALLÓN DE SAN PATRICIO


El Batallón de San Patricio fue una unidad militar compuesta de varios cientos de inmigrantes irlandeses que lucharon en el Ejército Mexicano en contra de la invasión de los Estados Unidos de Norteamerica en la llamada Guerra de Intervención Estadounidense de 1846 a 1848.

Durante la injusta invasión norteamericana, un grupo de soldados irlandeses enrolados en el ejército invasor, se cansaron de ver las injusticias que cometían los norteamericanos contra la población mexicana y se cansaron también de ser discriminados por su condición de irlandeses y católicos, por lo tanto se unieron a nuestra causa, sin nada que ganar y todo que perder. Comandados por el coronel John Riley lucharon contra el invasor protestante.

Tributo y honor a aquellos heroes Irlandeses con Corazón y Alma de mexicanos que dieron sus vidas por defender la Nación a pesar de estar en una patria extranjera que hicieron suya.

Erin Go Bragh!
Irlanda por Siempre!
México por Siempre!
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