jueves, 26 de marzo de 2015

AMAR A DIOS ES...




“Amar a Dios es apasionarse por Él; es vivir para Él, es dolerse por las ofensas que se comenten contra Él. Amar a Dios, para un joven, debe significar entusiasmos sin medida. Ardores apasionados de santo, sueños de heroísmos, ardores y arrojos de leyenda”.



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domingo, 22 de marzo de 2015

LILA ROSE ESTREMECE AL PÚBLICO EN LA ONU

El arzobispo Bernardito Auza, de la Santa Sede, presentó la reunión titulada «Joven y valiente porque la vida no puede esperar» junto con C-Fam (que edita Friday Fax).

Por Wendy Wright

NUEVA YORK, 13 de marzo (C-Fam) La sala de conferencias de la ONU atestada con casi 400 jóvenes sentados en las sillas de los diplomáticos se puso de pie de un salto anoche para aplaudir a una joven mujer. Lila Rose y sus vídeos encubiertos que revelan el modo cruel en el que Planned Parenthood aborta a niños hicieron su debut en el prestigioso edificio.

«Pido perdón por cómo mi nación ha exportado la violencia contra los más inocentes» a todo el mundo, dijo. «Y quiero compartir lo que mis equipos han visto dentro de la industria del aborto».

Nueva York es la ciudad natal de Planned Parenthood, la cadena abortista más grande de los Estados Unidos y poderoso actor político a nivel internacional, observó.

Lila mostró fragmentos de empleados de Planned Parenthood que explican cómo conseguir un aborto selectivo en función del sexo, un aborto en fase avanzada del embarazo y cómo obtener de modo fraudulento ayuda del gobierno.

«Si no tratamos a los miembros más débiles de la sociedad con el respeto que tenemos por nosotros mismos, ¿cómo es eso es justicia? ¿Cómo es eso igualdad? ¿Cómo es eso defender los derechos humanos?» Lila dijo a la multitud.


Varias empleadas que pensaban que luchaban por la justicia reproductiva se fueron de Planned Parenthood, contó Lila. Se dieron cuenta de que «quizás esto no es lo mejor para las mujeres, quizás podemos hacer mejores cosas por las mujeres que matar su carne y sangre, quizás es coercitivo, quizás esto sea una mentira que nos han vendido los poderosos intereses políticos y económicos», que obtienen muchos millones de dólares del aborto.

Existe una gran presión para que no se reconozca al niño dentro del vientre. «Pero una vez que reconocemos lo que la ciencia y la razón nos dicen sobre la vida en el vientre materno» las personas pueden ver la humanidad de un niño no nacido.

La noción de «mi cuerpo, mis derechos» conduce a la idea de que «puedo hacer lo que me place» con «el cuerpo dentro de mi cuerpo». Esto pone la responsabilidad del niño completamente en la mujer, porque la sociedad le dice a la mujer: «Hazte cargo tú de él. Ocúpate tú de él».

El aborto se ofrece como la única solución para el desafío que enfrentan las embarazadas «si quieres progresar en tu carrera, si quieres quedarte con tu novio.»

El aborto es el mayor destructor de la paz

«Cuando tomas al miembro más débil de la sociedad y le niegas sus derechos humanos, en vez de protegerlo, entonces no podemos tener la paz que anhelamos», observó Lila.

Cuando hay niños que se encuentran en «su situación más dependiente, los miembros más débiles de nuestra sociedad, y les niegas su derecho humano más fundamental», dijo, «entonces tienes una crisis de derechos humanos en el núcleo de la sociedad, y no puedes tener paz».

Un mito común del lobby abortista, en especial para presionar a los países a fin de que legalicen el aborto, es que el embarazo es «una enfermedad que se trata matando al niño».

No obstante «la mujer sigue muriendo a causa del aborto» en los Estados Unidos «porque es un acto antinatural, violento, en contra de ella y en contra del niño», afirmó Lila.

Un vídeo contrastaba a Planned Parenthood proveyendo el aborto en fase avanzada del embarazo con imágenes de Toby, bebé nacido a las 24 semanas de gestación, y sus fotografías a los nueve meses, a los dos años de edad y jugando en un bote a los tres años.

Una mujer del público pasó una nota a una alumna de la International Youth Coalition que le había invitado al evento. Ella antes estaba a favor del aborto, pero ahora está en contra, decía su mensaje.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

sábado, 21 de marzo de 2015

¿LOS NIÑOS TAMBIÉN PECAN?




Me decía un día una amiga, “¿Qué pecados van a tener los niños?”. Esta pregunta se desarrollaba en el marco de una conversación en la que hablábamos del pecado y yo le explicaba la necesidad del Sacramento de la Confesión, lógicamente para niños y mayores, ya que el demonio, a la hora de tentarnos, no discrimina por la edad. Sin embargo, ella opinaba que los niños, están por encima del bien y del mal. Vivimos en un analfabetismo puro y duro en cuanto al catecismo, desconocemos hasta lo básico, los Mandamientos de la Ley de Dios. ¿Como puede pensar una persona, que los niños no tienen pecados, simplemente por el hecho de ser niños? ¿Es que nacemos Santos? Hay etapas de nuestra vida en las que somos COMO pequeños ángeles, no obstante, las almas tienen que ser talladas desde la más tierna infancia. Nacemos con el pecado original, por ello, la necesidad del Sacramento del Bautismo y a partir de ahí, el trabajo continúa. Padres, Sacerdotes y Catequistas deben trabajar el interior de los más pequeños, para que igual que el cuerpo crece con el alimento sólido, el alma crezca con los bienes espirituales.

Paseando por el cementerio de San Amaro, una de los grandes tesoros arquitectónicos de mi ciudad, se pueden encontrar sepulturas de niños que murieron en olor de Santidad. Entre las sepulturas, destaca el panteón de la pequeña Mari Carmen González-Valerio, que murió con nueve años y cuyos restos, estuvieron un tiempo en La Coruña, hasta que los trasladaron a Madrid, al abrirse el proceso en la Congregación para la causa de los Santos. Recuerdo cuando era niña y mi abuela y mi madre, me contaban la historia de Mari Carmen y a mí, desde mi corto entendimiento, me maravillaba y ya me hacía pensar que no se nace Santo y que hay que trabajar el alma duramente, en todas las etapas de nuestra vida. La vida de esta niña fue una entrega a Dios total y absoluta en la enfermedad. Mi madre me hablaba de ella, supongo que intentando quitar lo mejor de mi y que viera en Mari Carmen, un modelo a seguir. Nuestros padres se ocupaban de nuestro crecimiento espiritual.

Hoy en día, la situación es muy distinta. Los niños vienen al catecismo, como un mero cumplimiento, para recibir la Primera Comunión, o más bien, deberíamos decir, para hacer una fiesta como la de la graduación, pero en una etapa infantil.

Hace unas semanas, hablando con mi madre, recordaba cuando éramos pequeños y cuando le dijeron que mi hermano podía recibir su Primera Comunión. Ni corta ni perezosa, me contaba que fue a quejarse al Sacerdote, ya que ella consideraba que no estaba preparado. ¡Fíjense Vds., ya les he contado otras veces como era mamá de exigente en las cosas de Dios y aún así, ya ven, creía que mi hermano, no estaba preparado! Y sin más dilación, le dijo al Sacerdote, que había que esperar. Todo lo contrario de lo que sucede hoy en día. Los padres, recortada en mano, vienen exigiéndonos a los catequistas y al Cura, que reduzcamos el tiempo de preparación, ya que consideran que sus hijos están lo suficientemente formados, cuando la realidad es que en la mayoría de los casos, no saben ni rezar el Ave María. Y con esa escasa o nula formación, reciben al Señor. Se cumple lo estipulado por las Conferencias Episcopales y pim pam pum, aquí paz y después gloria. Con lo cual, el siguiente paso, superado el día de la fiesta y de la algarabía, es no volver, hasta que les cuadra el siguiente evento familiar: otra comunión, bautizo, boda, funeral…

Recuerdo un niño que tenía en el catecismo, el Señor le inspiraba grandes momentos de piedad y a mí, me tenía entusiasmada. Sentía gran inquietud por aprender más, por estar en el Sagrario, por contarnos a todos las historias de los Santos que leía en casa o que veía en Internet. Ya digo, le venía de lo alto, porque sus padres tenían una despreocupación total por su formación. Recuerdo los días que faltaba al Catecismo o a la Santa Misa, cuando le preguntaba el motivo, siempre señalaba el mismo, “yo me levanto temprano para venir, es mamá la que no me trae”. La verdad es que yo, no me andaba por las ramas y en las charlas que les impartíamos a los padres para intentar catequizarlos o por lo menos, sensibilizarlos de la importancia de los Sacramentos, les decía sin ningún tipo de miramiento, que los niños faltaban porque eran ellos, los que no los traían y así lo decían públicamente los niños delante de sus compañeros. No obstante, el bochorno les debía durar un visto y no visto, porque a la semana siguiente, se volvían a producir los hechos. Por lo tanto, el pecado del niño al no venir a Misa, siendo realistas, viene motivado por la insensatez de unos padres que niegan lo mejor a sus vástagos y los conducen por el camino del mal.

¿No llevan los padres a sus hijos a los partidos de fútbol o a otras muchas actividades, que aunque sean interesantes, no aportan nada, absolutamente nada, al alma? No solo los llevan, sino que se preocupan de que sus hijos sean los mejores y sueñan para ellos un balón de oro, como si fueran a llegar todos a grandes estrellas del fútbol o del baloncesto. Sin embargo, fíjense que paradoja, a un padre no le preocupa que su hijo pierda el alma, lo importante es ser un figura en este mundo. ¡Que vaciedad!

Después de la Primera Comunión, si tenemos la suerte de que los niños vienen algún día por causalidad a la Iglesia, yo, la verdad es que nunca dejo pasar la oportunidad de acercarlos nuevamente al Sacramento de la Confesión. En ese momento, como un lastre, nos encontramos a los padres, que principalmente, se oponen a que el niño se confiese, ¿El motivo? Contesten Vds., supongo que lo verán innecesario, por lo que comentábamos al principio, consideran que no existe el pecado y menos, en tan tiernas edades. Es decir, cuando un padre recrimina a un hijo, por ejemplo, por no estudiar, cuando no se comporta correctamente con su familia o con sus amigos, cuando miente, etc…Todo eso, simplemente, debe de estar mal, según el código mental del padre de turno, pero, el progenitor considera que NO ES PECADO, por lo tanto, ve innecesario e ilógico que su pequeño pase por el Confesionario. Es extraño, señalamos una mala acción y la castigamos, pero no la identificamos como PECADO. Las formaciones catequéticas para adultos, son más necesarias que nunca, el gran problema es que, muchas veces, se cuenta con el beneplácito de muchos Presbíteros, con escasa o nula formación, que animan a los pequeños y adolescentes a disfrutar de una barra libre de malas acciones, que no son señaladas y que conducen a la condenación. Podemos revisar el Catecismo de la Iglesia Católica y no encontraremos ninguna parte en la que diga que al infierno se va SÓLO a partir de una determinada edad. Lo que es cierto, es que cuando uno es pequeño o menor de edad, está bajo la responsabilidad de sus padres, por lo tanto, deberían valorar los padres si querer a un hijo, es ponerlo en las puertas del abismo. “En una niña tan pequeña – dice su madre- nos chocó el que asimilara tan bien el gran valor de la Pasión de Cristo y su Redención” (Vida de Mari Carmen González-Valerio)

La etapa infantil marca nuestra vida de adulto y lo que aprendemos en ella, o lo que nos inculcan, es un referente para toda nuestra existencia. ¿Cómo pueden unos padres no desear lo mejor para sus hijos?

Sonia Vázquez.
Título original: ¿Los niños no pecan?
Fuente: Adelante la fe.

Ver también, haz clic: 1) EN CUANTO EL NIÑO PUEDA DISTINGUIR ENTRE EL PAN Y LA HOSTIA CONSAGRADA, HAGA SU PRIMERA COMUNIÓN 2) UN DEBER DE LOS PAPÁS: LA CONFESIÓN DE LOS NIÑOS

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL CONGRESO DE LOS DIABLOS (Sueño de don Bosco)



Soñé que estaba en una gran sala donde muchos diablos celebraban un congreso para encontrar los medios con los cuales lograr acabar y destruir a la Comunidad Salesiana (y a cualquiera otra asociación religiosa).

Un diablo propuso:

-Para destruir esta asociación religiosa lo mejor será la GULA. Ella trae desgano para hacer el bien , corrupción de costumbres, malos ejemplos, falta de espíritu de sacrificio, descuido de los deberes de apostolado …

Pero el otro diablo respondió:

-Este medio no sirve para la mayoría, porque la comida de los religiosos es bastante sobria y las bebidas alcohólicas son escasas entre ellos.

Sus reglamentos mandan que la alimentación sea ordinaria y los superiores vigilan para que no haya exceso en esto. Y el que se excede en el comer y en el beber no sólo produce escándalo entre los demás sino que atrae el desprecio de los otros. Yo propongo más bien, como medio para acabar con la Congregación al inspirarles un gran AMOR POR LAS RIQUEZAS.

Y añadió:

-Es que cuando en una asociación religiosa entra el amor a las riquezas, llega también el amor por las comodidades, y el deseo de tener cada uno su propio dinero para gastarlo en lo que se le antoje,  y los religiosos empiezan ya a no pensar con caridad en los demás, sino con egoísmo, cada uno en sí mismo. Y el amor al dinero lleva a los religiosos a dedicarse a los ricos que pueden pagar altas cuotas, y se van olvidando de los pobres.

Aquel demonio quería continuar hablando pero le interrumpió un tercero que dijo:

-¡Qué gula, ni qué amor a las riquezas! Estos religiosos son bastante pobres y bastante sobrios. Además se dedican a atender gentes tan necesitadas, que cualquier cantidad de dinero que les llegue , apenas sí les alcanzará para ayudar a tantos pobres que vienen a pedir su ayuda .

Yo en cambio propongo como medio para acabar con su comunidad el incitarles a una EXAGERADA LIBERTAD. Convencerlos de que no es necesario obedecer a los reglamentos de su Congregación. Que hay que rechazar ciertas preocupaciones poco brillantes que se les encomiendan. Que hay que producir movimientos contra sus superiores. Que se puede ir siempre a hacer visitas sin pedir permiso a nadie. Que pueden aceptar toda clase de invitaciones y aprovechar esas ocasiones para salir de casa … y otras cosas semejantes.

Entonces se adelantó un cuarto demonio y exclamó:

-Esos medios que han propuesto resultan bastante inútiles, porque los superiores pueden despedir a los rebeldes. Es verdad que algunos se dejarán deslumbrar por el deseo de tener una exagerada libertad, pero ya verán que la mayor parte de estos religiosos se mantendrán fieles al cumplimiento de su deber. Yo les propongo un medio cuya peligrosidad estos hombres no serán capaces de descubrir tan fácilmente. Consiste en CONVENCERLOS DE QUE LO MÁS IMPORTANTE ES LLEGAR A SER MUY INSTRUIDOS, que su principal gloria será el lograr ser personas de mucha ciencia. Y para eso hay que convencerlos de que estudien mucho para adquirir fama, y no para lograr hacer gran bien a las almas o para ser más santos. Que se instruyan para provecho propio y no para provecho del prójimo que necesita de su apostolado. Hay que llevarlos a que desprecien a los que no son muy instruidos y que les interese la ciencia solamente, y no el ejercer el ministerio sacerdotal y el apostolado que tiene que hacer un buen religioso. Que no les guste enseñar catecismo a los niños, ni dar clases a los pobres, ni pasar largas horas en el confesionario. Que se dediquen solamente a predicaciones en las cuales puedan lucir todo su orgullo y conseguir alabanzas de las personas humanas, pero no a las sencillas predicaciones en las cuales ayuden en verdad a la salvación de las almas.

Esta proposición fue recibida con grandes aplausos por todos los diablos. Y yo me puse a pensar con tristeza que a nuestra Congregación (y a muchas otras) puede llegar el terrible peligro de que algunos crean que lo verdaderamente importante es ser muy instruidos y adquirir fama de brillantes ante los demás, y mientras tanto descuiden sus deberes de sacerdotes y de religiosos, esos deberes sencillos y humildes de enseñar catecismo, de confesar, de predicar de manera fácil al pueblo ignorante y de dedicarse a labores de apostolado que no brillan ante los ojos humanos pero que sí tienen un gran valor ante los ojos de Dios.

Y yo pensaba: ¡qué peligro tan grande el que nos puede venir : que los nuestros deseen solamente la ciencia que hincha y enorgullece y que proporciona alabanzas de la gente, y que esto los lleve a despreciar los buenos consejos de aquellos a los cuales consideran inferiores a ellos en el saber !

De pronto uno de los diablos me vio escondido allá en un rincón escuchándoles y entonces todos ellos se lanzaron contra mí tratando de destrozarme. Yo empecé a gritar: ¡Auxilio! ¡Auxilio! y … me desperté muy emocionado y muy cansado.