lunes, 28 de julio de 2014

¿QUÉ SIGNIFICA "NAMASTE" O "NAMASTÉ"?


NAMASTE

¿Qué significa esta palabra tan utilizada en el ámbito yóguico-esotérico que cobra fuerza en nuestra sociedad occidental como un esnobismo más?

Pertenece a la lengua sánscrita, la "sagrada" y antigua lengua de la India, siendo namaste o namasté el saludo tradicional que utilizan los indios (nativos de la India), tanto al encontrarse como al despedirse y que va acompañado del gesto de juntar las palmas de las manos frente al pecho e inclinar la cabeza (puede o no decirse simultáneamente la expresión namaste). La traducción literal de la palabra namaste sería ‘salutaciones a ti’ o ‘reverencias a ti’.

Explican, quienes favorecen el New Age, que "la lengua sánscrita, además de ser considerada por los lingüistas como un idioma gramaticalmente completo y perfecto, tiene siempre la posibilidad de la doble o tercera lectura de sentido, debido a su fuerte basamento "filosófico-espiritual". Por ello no es sorprendente que una palabra en apariencia tan común como namaste tenga tantas interpretaciones posibles", y así surge en el mundo esotérico y de los yogas diversos significados, siendo -entre muchos otros- los más comunes los siguientes:

-El Dios que habita en mí, ve y honra al Dios que habita en ti.
-Lo divino en mí saluda a lo divino en ti.
-La divinidad dentro de mí percibe y adora a la divinidad dentro de ti.
-Yo saludo ese lugar donde tú y yo somos uno.
-Yo honro ese lugar en ti en donde habita el universo entero.

Como se podrá observar toda esta "filosofía" yoga y esotérica que mezcla distintos significados para una misma palabra, nada tiene en común con nuestra religión católica, y no sólo ello sino que viene a contradecir los dogmas y enseñanzas de nuestra santa religión.  Es evidente su tono panteísta en el que se confunde toda la creación con la divinidad. La herejía panteísta está totalmente condenada por la Iglesia Católica como contraria a las enseñanzas de N.S. Jesucristo.

Los católicos sabemos, por la propia Revelación de Dios, que sólo existe un sólo Dios verdadero en tres personas distintas, lo que constituye el misterio de la Santísima Trinidad. Ni existen diversos "dioses" que se puedan saludar entre sí, ni toda la creación conforma un mismo Dios, pues las criaturas no forman parte de su Creador.

No debemos ser borregos
Naturalmente, todos estos saludos -con su fondo ideológico- son parte del movimiento New Age que intenta introducir su "filosofía" y hacer un sincretismo de creencias religiosas en las conciencias de los católicos para destruir su fe en la única y verdadera religión. 

Para conocer a fondo este peligroso movimiento que hemos ya denunciado en nuestro blog, puedes hacer click aquí: LA NUEVA ERA (NEW AGE): UN ENGAÑO PARA CRÉDULOS.

Bien, ahora que sabes el fondo de este aparente saludo inocuo, comprenderás que no tiene nada de ello sino que -por el contrario- encierra peligros y es una arma más para ir en contra de tu propia religión y para intentar introducir "filosofías" y creencias pseudorreligiosas orientales para destruir tu fe en la Verdad de Cristo. Lamentablemente, sin saber esto, algunas personas lo utilizan como saludo o despedida en Facebook. Así que es importante que quienes por ignorancia y esnobismo han adoptado ingenuamente este saludo, dejen de seguir modas superficiales sólo para estar dizque "al día". Los católicos no debemos ser borregos de nadie y, por lo mismo, cuestionar el fondo de las cosas para no seguirlas ingenuamente.

Entérate lo que implica realmente el movimiento New Age, acude al enlace que reproducimos en el antepenúltimo párrafo. 

Temas relacionados (haz click): 1) EL REIKI  2) ¿QUÉ ES EL MAL LLAMADO Y PELIGROSO "CURSO DE MILAGROS"?

domingo, 27 de julio de 2014

DIOS COMPRENDE LA DEBILIDAD, PERO SE DISGUSTA CON LA OBSTINACIÓN – por San Alfonso María de Ligorio

Dice el Salmo 102 que el Señor tiene misericordia de nosotros porque sabe de qué barro hemos sido hechos. Pero lo que no acepta de ninguna manera el buen Dios es la mala voluntad. Se llama obstinación o pertinacia el querer seguir tercamente pecando, sin importarle las malas consecuencias que esto trae.

El pecador obstinado es como la cerda: se va a revolcar de nuevo en el barrizal inmundo.

El caso Sansón

Tanto va el cántaro al agua, que al fin se rompe. Así le sucedió a Sansón. Fue avisado varias veces de que no le convenía tener amistad con una mujer de otra religión y siguió tercamente tratando a Dalila. Y como las primeras veces pudo librarse de las trampas de los enemigos, se imaginó que podía seguir por ese mal camino, y ya sabemos cómo terminó: le sacaron los ojos y fue reducido a la esclavitud, porque Dios se cansó de ser tan seguidamente desobedecido por Sansón, y le retiró su espíritu y quedó hecho un pobre hombre desamparados y sin fuerzas.

Es que se sigue cumpliendo aquello tan impresionante que dice el Libro del Eclesiástico: “Al seguir pecando no te hagas ilusión diciendo: “¿he pecado y qué me ha pasado?”. Porque Dios es paciente, pero también castiga. Y estalla de pronto su ira y no te quedarás sin ser castigado” (Ecl.5). Es lo mismo que dice el Salmo Segundo: “Sirvan al Señor con temor, no sea que se disguste y vayan a la ruina. Porque se inflama de pronto su ira”.

San Gregorio dice que le consta el caso de muchos que se obstinaron en seguir pecando, con la esperanza de que un día se convertirían y que murieron sin convertirse. Y puede ser que Dios les diga aquellas palabras del Libro de los Proverbios: “Yo los llamé y dijeron que no. Les tendí mi mano y no me quisieron prestar atención. Despreciaron mis buenos consejos y no hicieron caso de mis reprensiones. Ahora cuando les llegue la tribulación y la angustia, me llamarán y ya no les responderé” (Prov. 1,24s).

Dice el Libro de los Proverbios: “Como el perro que vuelve a su vómito, así de antipático es el que vuelve repetidamente a cometer sus pecados” (Prov. 26,11). Y San Pedro dice que a estos pecadores les sucede como a una puerca o cerda que después de que la lavaron con agua limpia se va a revolcar en el barrizal inmundo (2 Per. 2,22). Y es que en verdad es asqueroso para Dios el pecador que sigue obstinado, terco, en su costumbre de pecar, y que no hace nada serio por apartarse de esa perversa costumbre…

Cuanto más ha ofendido una persona a Dios, tanto más debe tener temor a seguir ofendiéndole, porque puede ser que ya esté para colmarse la medida de los pecados que el Señor, ha resuelto tolerarle, y le llegue el castigo de la Justicia Divina.

San Alfonso María de Ligorio “Preparación para la muerte y la eternidad”.

Ver también: PEDIMOS ORACIONES POR IGNACIO

PEDIMOS ORACIONES POR NUESTRO HERMANO EN CRISTO: IGNACIO

Ntra. Sra. de la Salud
Una buena amiga y lectora de nuestro blog -Maru- nos escribió a nuestro mail y nos pide a todos que oremos por su esposo Ignacio, que se encuentra muy malito de salud.

Nos informa que "en febrero le transplantaron a Nacho uno de mis riñones. Los inmunodepresores le bajaron defensas. Ha estado mas de 3 semanas en el hospital con bacterias en la sangre, salmonelas y fiebre tifoidea. Por último una bacteria está en el corazón. No come, solo duerme y parece como los pobres de la Madre Teresa. Da mucha tristeza verle así".

Rogamos a todos nuestros amigos-lectores elevar una oración a Nuestra Señora de la Salud para que interceda por tan queridos amigos ante su Divino Hijo para que, si es para bien de su alma, recupere pronto su salud Nacho y, también, rogando que su esposa tenga las fuerzas y la suficiente salud para sobrellevar todo esto.

Además, ofreceremos por ellos y sus hijos nuestras habituales oraciones de todos los días trece de mes.

Agradecemos, de antemano, sus preces. Dios se los pague.

Atentamente 
CATOLICIDAD

viernes, 25 de julio de 2014

INDULGENCIA PLENARIA A LA HORA DE LA MUERTE PARA IR AL CIELO SIN PASAR POR LAS DURAS PENAS DEL PURGATORIO

ES IMPORTANTE CONOCER ESTO, TANTO PARA NUESTROS FAMILIARES Y AMIGOS COMO PARA NOSOTROS MISMOS.



A lo largo de mi vida he visto como muchos buenos y piadosos católicos no conocen del precioso regalo, en forma de indulgencia plenaria, que nos ofrece la Iglesia a la hora de morir. Ciertamente, son muchos los que por ignorancia - tanto propia como del clero - llegan a morir sin recibir tan piadosa bendición. Este acto, realizado con fe, otorga la indulgencia plenaria a la hora de la muerte a los enfermos. Así pues, todo su dolor, sufrimiento, incomodidades, etc serán ofrecidas al buen Señor para expiar la culpa de nuestros pecados aún en vida, para así, a la hora de morir, evitar los horribles pero buenos tormentos del muy Santo Purgatorio. Así pues, si se muere en estado de gracia y luego de recibir la Indulgencia Plenaria In Articulo Mortis (que aplica a la hora de morir, y no a la hora en que se realiza la bendición) el alma de ese buen católico será prometida, al igual que el buen ladrón al lado de Cristo en el Calvario:

El ladrón dijo a Jesús: "Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc. 23:42,43).

Aquí os dejo, pues, el ritual intacto de la Indulgencia in Articulo Mortis.

¡Leedlo y meditadlo! ¡Dejad que Cristo, Dios mismo, os hable!

Tarea: Imprimir esta indulgencia y regalársela a al menos un sacerdote. También, deben dar a conocer esto a sus hermanos, en especial a los más piadosos y a aquellos que se encuentran en agonía. Realicen, además, alguna otra indulgencia por los benditas ánimas del Santo Purgatorio.
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El ritual se puede descargar e imprimir con más facilidad aquí.
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RITUAL DE LA BENDICIÓN APOSTÓLICA CON

INDULGENCIA PLENARIA 
"IN ARTICULO MORTIS"
(Ritual Romano, tít. VI, cap. 6) 
¡Señor, ten misericordia de nostros y del mundo entero!


I- Advertencias previas.
1. Cuando se da la Bendición Apostólica en seguida después de la Sagrada Unción o del Santo Viático, se comienza por la oración Clementissime, teniendo sin embargo en cuenta la rúbrica no. 4.

La Bendición Apostólica con indulgencia plenaria en el momento de la muerte suele darse después del Sacramento de la Penitencia, de la Eucaristía y de la Extremaunción a aquellos enfermos que la pidieron cuando estaban sanos de espíritu y en plena posesión de sus facultades, o que verosímilmente la hubieran pedido, o que dieron signos de contrición; debe darse a estas mismas personas, incluso si después se encuentran privados del uso de la lengua y de los otros sentidos, o si cayeron en delirio o demencia. En cambio debe negarse absolutamente a los excomulgados, a los impenitentes y a los que mueren manifiestamente en pecado mortal.

2. El Párroco o el Sacerdote que asiste al enfermo, revestido con la sobrepelliz y la estola morada, entra en la habitación donde se encuentra recostado el enfermo y dice: Pax huic dómui, etc. Luego rocía al enfermo, a la habitación y a los presentes con el agua bendita, diciendo la antífona: Aspérges me, etc.

3. Si el enfermo quiere confesarse, escuche su confesión y absuélvalo. Si no pide confesarse, indúzcalo a hacer un buen acto de contrición; si hay tiempo, instrúyalo brevemente sobre la virtud y eficacia de esta bendición; Luego enséñele y exhórtelo a invocar el santísimo nombre de Jesús, al menos en su corazón, a llevar de buen grado las molestias y dolores de la enfermedad en expiación de la vida pasada, y a ofrecerse a Dios, dispuesto a aceptar en adelante todo lo que le plazca, y a morir con paciencia en satisfacción de las penas que ha merecido pecando.

4. Instrucción y preces.

Luego consuélelo con palabras santas, despertando en él una esperanza firme, de que obtendrá, por efecto de la liberalidad divina, la remisión de las penas debidas y la vida eterna: con este fin podrá hablar al enfermo con las palabras siguientes u otras semejantes.

NOTA: DONDE SE OFRECE LA TRADUCCIÓN LATÍN-ESPAÑOL, EL SACERDOTE PUEDE ELEGIR CUAL DE LAS DOS TRADUCCIONES UTILIZAR.

II – Instrucción
Voy a darte, hermano mío, la Bendición Papal. Es una gracia más que el Señor te concede en tu enfermedad. Es también una demostración del amor y solicitud de la Iglesia por el bien de tu alma.

La Bendición Papal es una bendición extraordinaria, que el Santo Padre hace llegar a los enfermos por intermedio de los Sacerdotes. Por la Bendición Apostólica se perdona toda la pena temporal debida por los pecados. El efecto de esa absolución se aplica en el momento de la muerte, pero el derecho a recibir tan extraordinario beneficio se adquiere desde el momento en que se da la Bendición. En nombre del Papa vengo, pues, a darte este regalo espiritual.

Ofrece a Dios, con toda resignación, los sufrimientos e incomodidades de tu enfermedad, en expiación de tus pecados; entrégate en sus manos para que disponga de ti y de todas tus cosas, inclusive de tu propia vida, como le agradare.

Invoca ahora el nombre de Jesús con todo tu corazón para que te dispongas a ganar esta indulgencia, y continúa repitiendo este nombre de salvación durante toda tu enfermedad.

Repite interiormente:
III - Preces

V. Para que mis sufrimientos y enfermedades sean aceptados en expiación de mis culpas. R. ¡Óyeme, Jesús!

V.
 Para que en todo me conforme con tu voluntad. R. ¡Óyeme Jesús!

V. Para que no se pierda en mi alma el mérito de tu pasión R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que me seas propicio en el día del juicio. R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que mi esperanza no desfallezca.
R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que no sea confundido eternamente. 
R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que mi alma alcance la gloria de la compañía. de los santos. 
R. ¡Óyeme, Jesús!
IV- Breve acto de contrición.

¡Jesús, mi Señor y Redentor! Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.
V - Versículos y oraciones.

Luego se dicen las preces, que sin embargo podrán omitirse.


V. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor. R. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
R. Que hizo el cielo y la tierra. 
R. Qui fécit caelum et terram.
 
Antífona. No te acuerdes, Señor, de las culpas de tu siervo (sierva) ni tomes venganza de sus pecados.
Antíphona. Ne reminiscáris, Dómine, delícta fámuli tui (fámulas tuae): neque vindíctam sumas de pecátis ejus .

V Señor, ten piedad de nosotros.
R. Señor, ten piedad de nosotros.

V Kyrie, eléison.
R. Kyrie, eléison.


V Cristo, ten piedad de nosotros.
R. Cristo, ten piedad de nosotros.
V. Christe, eléison,
R. Christe, eléison.


V Señor, ten piedad de nosotros.
R. Señor, ten piedad de nosotros.

V Kyrie, eléison.
R. Kyrie, eléison. 


Sacerdote. Padre Nuestro...
Sacerdos. Pater noster...

V Y no nos dejes caer en la tentación.
R. Mas líbranos del mal.

V Et ne nos indúcas in tentatiónem.
R. Sed líbera nos a malo.


V. Salva a tu siervo (sierva) Señor.
R. Dios mío, porque espera en ti.

V. Salvum (-am) fac servum tuum (ancíllam tuam)
R. Deus meus, sperántem in te.


V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.


V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Dóminis vobíscum.
R. Et cum spítitu tuo.


V Nuestro auxilio está en el nombre del Señor. V Adjutórium nostrum in nómine Dómini.

CLEMENTÍSIMO Señor, Padre misericordioso y Dios de todo consuelo, Tú que no quieres que perezca ninguno de cuantos creen en Ti, conforme a la inmensidad de tu misericordia mira propicio a tu siervo (sierva) N., a quien recomiendan la verdadera fe y la esperanza cristiana. Vísitalo (visítala) para que lo (la) salves y concédele benignamente el perdón de todos sus pecados, por los méritos de la pasión y muerte de tu Hijo Jesucristo. Que cuando salga el alma de su cuerpo, encuentre en Ti un Juez indulgente, y que, purificada de toda mancha en la sangre de tu mismo Hijo, merezca pasar a la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. R. Amen .

CLEMENTÍSSIME Deus, Pater misericordiárum, et Deus totíus consolatiónis, qui néminem vis períre in te credéntem, atque sperántem; secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum réspice propítius fámulum tuum N., que m (fámulam tuam N., quam) tibi vera fides, et spes christiána comméndant. Vísita eum (eam) in salutári tuo, et per Unigé niti tui passiónem et mortem, ómnium ei delictórum suórum remissiónem, et véniam cleménter indúlge: ut ejus ánima in hora éxitus sui te júdicem propitiátum invéniat, et in sánguine ejúsdem Fílii tui ab omni mácula ablúta, transíre ad vitam mereátur perpétuam. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. R. Amen .
VI - Confesión general.

Se hace la confesión general, que podrá omitirse si ya se ha rezado.

Yo, pecador ...

Confíteor Deo …
Hecha la confesión general del modo habitual, en latín o en lengua vulgar, el sacerdote dice en singular: 

Misereátur tui, etc., Indulgéntiam ... tuórum tríbuat tibi, etc.

SacerdoteDios omnipotente tenga misericordia de ti, y, perdonados tus pecados, te lleve a la vida eterna. R. Amén. Sacerdos. Misereátur tui, omnípotens Deus, et dimíssis peccátis tuis, perdu cat te ad vitam rerémam. R. Amén.

El Señor omnipotente y misericordioso te conceda indulgencia, absolución y remisión de tus pecados. R. Amén. Indulgéntiam, absolutiónem et remissiónem peccatórum tuórum tríbuat tibi omnípotens et miséricors Dóminus. R. Amén.

VII - Bendición Apostólica.
Luego, elevando la mano derecha hacia el enfermo, da la Bendición:

Dóminus noster Jesus Christus, Fílius Dei vivi, qui beáto Petro Apóstolo suo dedit potestátem ligándi, atque sol di, per suam piísimam misericórdiam recípiat confesiónem tuam, et restítuat tibi stolam primam, quam in Baptísmate recepísti: et ego facultáte mihi ab Apostólica Sede tribúta, indulgéntiam plenáriam et remissiónem ómnium peccatórum tibi concédo. In nómine Patris, et Fílii, ╬ et Spíritus Sancti. R. Amén.

VIII - Conclusión.
Per sacrosáncta humánre reparatiónis mystéria remíttat tibi omnípotens Deus omnes prteséntis et futúrae vitae poenas, paradísi portas apériat, et ad gáudia sempitérna perdúcat. R. Amen.

Benedícat te omnípotens Deus, Pater, et Fílius, ╬ et Spíritus Sanctus. R. Amen.


IX - En los casos de cierta urgencia.

En caso de necesidad es suficiente decir:


Ego, facultáte mihi ab Apostólica Sede tribúta, indulgéntiam plenáriam et remissiónem ómnium peccatórum tibi concédo, et benedíco te. In nómine Patris, et Fílius,  et Spíritus Sanctus.
R. Amen.
X - Rúbricas.

Cuando esta Bendición Apostólica se imparte a varios enfermos a la vez, se dice todo lo anterior una sola vez, cambiando solamente el singular por el plural.

Luego rece el sacerdote las oraciones de la Recomendación del alma con la mayor devoción posible, y exhorte a los familiares y presentes que recen al mismo tiempo por el moribundo.

Catecismo Tradicional.

miércoles, 23 de julio de 2014

ن, EL SÍMBOLO DEL NUEVO GENOCIDIO CRISTIANO EN IRAK

Por Juanjo Romero

ن, es la vigesimoquinta letra del alfabeto árabe –nun, nuestra N–, y es el garabato con el que los seguidores del califato del Estado Islámico (IS, Islamic State) están marcando las fachadas de las casas y lugares de culto de los cristianos.
Es la letra que abrevia «nasrani» (nazareno), con la que los islámicos han designado (peyorativamente) a los cristianos desde el siglo VII. Encima una advertencia en negro «Propiedad del Estado Islámico».
En Mosul acaba de terminar el plazo fijado en la circular distribuida el viernes. El ultimátum vencía el sábado noche: o los cristianos se iban, o se convertían o pagaban la «yizia», el impuesto para los dimmíes. Pasado el plazo, el «califa» les revelaba su destino: «la única opción será la espada».
El enviado especial del diario El Mundo, F. Carrión, describe la situación:
Desde entonces, los altavoces de las mezquitas y los vehículos que patrullan la ciudad habían difundido una amenaza confirmada el viernes en los pasquines repartidos tras el rezo. Entre otras sanciones, a los funcionarios cristianos se les ha retirado el sueldo y se ha dejado de distribuir alimentos a las familias no musulmanas. Sus casas han sufrido, además, cortes de electricidad.
En las últimas horas, decenas de familias -los últimos representantes cristianos de la ciudad- han abandonado el lugar rumbo a las localidades de la provincia de Nínive fuera del control del IS o a la vecina región autónoma del Kurdistán, que ha acogido a los cientos de miles de desplazados por el conflicto. En la desbandada, han padecido los puestos de control de los yihadistas, que –según los testimonios de algunas víctimas– han confiscado bienes y dinero a quienes huían.
En 2003 había millón y medio de cristianos, el 5% de la población. El año pasado no llegaban a 450 mil. Ya no hay. Dramática entrevista al Patriarca sirio-católico Ignacio José III Younan:
– ¿Todavía hay cristianos en Mosul?
Genocidio cristiano por los islamistas de Irak
– No, ya no los hay. Quedaban una docena de familias que tuvieron que huir ayer y les robaron todo. Estaban más allá de la frontera de la ciudad, pero les robaron, les vejaron y los dejaron tirados en el desierto. Desafortunadamente, no.
Para cualquier estudiante de Historia de España (al menos de los de antes), Nasrani o yizia, son términos conocidos. Eulogio o Álvaro de Córdoba y todos los mártires mozárabes son un perenne recuerdo. Y quizá también una esperanza para todos esos hermanos cristianos de Oriente. A su intercesión les encomiendo, que les ayude a ver la voluntad del Señor, a corresponder a la gracia de la perseverancia final.
Lamento por quien se lo tome a mal, pero la caridad es también una virtud ordenada, y yo, como católico, estoy mucho más preocupado por la suerte de esos hermanos que por lo que ocurra en la franja de Gaza. Estoy por bordar una ن roja en la ropa a ver si se me pega algo de ellos.
Supongo que nadie se extrañará, ahora que has llegado al final del post, si pido un avemaría,Regina Martyrum, por ellos.

Fuente: Infocatólica

martes, 22 de julio de 2014

EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS Y NO SOLAMENTE POR LA FE

Lutero, con su soberbia, corregía la plana a Dios mismo y a su Revelación para inventar la herejía de la salvación por la Sola Fe.



La Iglesia enseña que nadie se condena sin culpa personal y que para salvarse se requieren tanto la FE como las buenas OBRAS. Ni la fe sola justifica –como inventan los protestantes- ni sólo las buenas obras justifican. AMBAS SON NECESARIAS PARA LA SALVACIÓN. Dios otorga gratuitamente el don de la fe a quien lo busca sinceramente. Dios puede utilizar, para ello, tanto medios ORDINARIOS como EXTRAORDINARIOS en cualquier momento de la vida del hombre –incluso en su agonía- pues es absolutamente cierto que nadie se condena sin culpa personal.

Dice la palabra de Dios: “Sin fe es imposible agradar a Dios, porque ES PRECISO que el que se llega a Dios crea (en) su ser y que es remunerador de los que le buscan” (Heb XI, 6), pero también enseña que “la FE si no tiene OBRAS, está realmente muerta” (Santiago Cap II, 14 a 26) y señala que los demonios “creen y tiemblan”, pues no basta la pura fe para salvarse sino que ambas son necesarias, es decir tanto la fe como las buenas obras son necesarias para salvarse. Entendiéndose como OBRAS (o buenas obras) el obrar todo de acuerdo con la voluntad de Dios, lo que implica vivir en gracia y obedeciendo toda la ley divina. Quien vive y muere así, se salva (en caso de perder la gracia se recupera con un acto de contrición perfecta –por amor a Dios- en tanto hay oportunidad de confesarse o una buena confesión, que implica necesariamente el arrepentimiento y el propósito de enmienda). Luego cuando la Iglesia con el apóstol Santiago enseña y habla de las buenas obras, no se refiere a una simple o eventual obra de caridad sino a la sumisión plena de la voluntad del hombre a la voluntad de Dios, lo que implica vivir y morir en gracia.

G. K. Chesterton narra como Martín Lutero sufría irracionales ataques de furia y se refiere a que en uno de ellos arrancó de la Biblia la epístola de Santiago. El mismo Lutero señala su posición sobre este tema en el prólogo del Nuevo Testamento de su Biblia de Septiembre: “Hay que distinguir entre libros y libros. Los mejores son el evangelio de S. Juan y las epístolas de S. Pablo, especialmente la de los Romanos, los Gálatas y los Efesios, y la 1ª epístola de S. Pedro, estos son los libros que te manifiestan a Cristo y te enseñan todo lo que necesitas para la salvación; aunque no conozcas ningún otro libro. La epístola de Santiago, delante de éstas, no es más que paja, pues no presenta ningún carácter evangélico”. Prólogo del Nuevo Testamento de 1546 (Bibel VI, 10).

O sea, que se autonombraba árbitro a favor de los pasajes que le gustaban y suprimía de la Biblia aquello que contradijera sus herejías. En este caso y para decirlo claramente: Le corregía la plana a Dios mismo y a su Revelación para inventar la herejía de la salvación por la Sola Fe.

Veamos que no le gustaba a Lutero de la Palabra de Dios:
“¿DE QUÉ SIRVE, HERMANOS MÍOS, QUE ALGUIEN DIGA: «TENGO FE », SI NO TIENE OBRAS? ¿ACASO PODRÁ SALVARLE LA FE? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: «Idos en paz, calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta. Y al contrario, alguno podrá decir: «¿Tú tienes fe?; pues yo tengo obras. Pruébame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. También los demonios lo creen y tiemblan. ¿Quieres saber tú, insensato, que la fe sin obras es estéril? Abraham nuestro padre ¿no alcanzó la justificación por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras y, por las obras, la fe alcanzó su perfección? Y alcanzó pleno cumplimiento la Escritura que dice: Creyó Abraham en Dios y le fue reputado como justicia y fue llamado amigo de Dios.» Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente. Del mismo modo Rajab, la prostituta, ¿no quedó justificada por las obras dando hospedaje a los mensajeros y haciéndoles marchar por otro camino? PORQUE ASÍ COMO EL CUERPO SIN ESPÍRITU ESTÁ MUERTO, ASÍ TAMBIÉN LA FE SIN OBRAS ESTÁ MUERTA”
Santiago 2,14-26.

domingo, 20 de julio de 2014

EXTERIORIZAR EL AMOR COMULGANDO CON FE, CARIÑO, DE RODILLAS Y EN LA BOCA

Testimonio ejemplar de una catequista laica



Me preguntaban hace poco mis niños del Catecismo que cómo me preparo yo para recibir a Jesús, ya que les hablaba de la importancia de estar dispuestos no sólo por dentro, sino también por fuera. Interior y exteriormente. Esto les llamaba mucho la atención: preparar no sólo el alma, sino también el cuerpo.

Normalmente hablamos del estado de Gracia, pero ¿cuidamos también lo que queda a la vista, nuestros gestos, lo que ven los demás, lo que ve también el mismo Dios? ¿Comulgamos o nos situamos en una cola, cual si fuera el día del espectador y estuviéramos en el cine, esperando a que nos den la entrada?

Ojalá mantuviéramos esa candidez de los niños, esa apertura que ellos tienen a las cosas sencillas, a querer acercarse más a Jesús y a mejorar en su corta vida espiritual. Hace poco, contemplaba medio asombrada como una madre obligaba a su niña a quedarse de pie en la Consagración e igualmente, al recibir la Comunión. ¿En que momento de nuestra vida cambiamos la dulzura infantil para regresar a la etapa cavernícola? ¿Avance o retroceso? ¿Libertad o imposición?

Proponer lo bueno, esa es la idea. Es como cuando el médico nos impone una dieta saludable y nos negamos a obedecer porque no entendemos que va a provocar un beneficio en nuestro organismo, pero, cuando vemos a otros que lo cumplen y su vida da un giro en cuánto a salud, entendemos que detrás de la teoría hay una práctica recomendable que nos lleva a un estado de bienestar inmediato. Así es la vida espiritual también, no sólo una teoría, sino una práctica que hay que ejecutar de manera inmediata, si queremos progresar en el camino al cielo.

Las muestras de amor externas son tan bellas como el estar limpios interiormente. ¿A quién no le gusta una mesa bien presentada? ¿A que madre no le gusta que su hijo la abrace y la bese? ¿A quien no le agradan unas flores perfectamente colocadas sobre un jarrón?

Exteriorizar el amor, esa es la palabra.

¿Cómo llevo esta idea, al momento de recibir a Jesús dentro de mí, a ese preciso instante en que nuestro cuerpo es traspasado por la Gracia infinita de Dios?

“In nomine Iesu omne genu flectatur caelestium et terrestrium et infernorum”
“Al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos”

En mi ciudad apenas hay dos Iglesias que nos permiten Comulgar de rodillas en la boca. No debemos exigir lo que no nos es dado de buen grado, de buena voluntad. No obstante…¿Derecho? ¿Lo tenemos? Instrucción REDEMPTIONIS SACRAMENTUM, para ratos de ocio. Ahí podemos encontrar la respuesta a la pregunta. Si el documento se te hace largo, la respuesta es: SÍ. No obstante, no hay reivindicaciones, las cosas del Señor son actos de amor.

Nos pasamos el día con muestras de cariño a los demás, beso arriba, beso abajo, abrazo por aquí, abrazo por allá, dicen que los españoles somos el país más besucón y, curiosamente, cuando se trata del Amor de los Amores tenemos reparo a la hora de demostrar que nuestro corazón se derrite ante Él. Podemos dar gritos y saltos ante el cantante de moda, pero ante Jesús pasamos como quien va a la cola del supermercado y le toca su turno, rutinariamente.

La forma en la cual yo quiero recibir al Señor es de rodillas y en la boca.

Durante estos años se jugó con la ignorancia de muchos fieles y prácticamente se nos obligó a Comulgar en la mano con una serie de argumentaciones “progresistas”, que a día de hoy se han caído por su propio peso como un elefante subido a una liana y todo esto ha tenido su efecto negativo, hemos perdido la sensibilidad y una corriente luterana ha recorrido nuestros Templos haciéndonos olvidar la presencia real de Jesús en la Hostia.

Durante la Misa vivimos la muerte del Señor, en comunidad, con signos que nos unen, no que nos separan a unos de otros.

A diario me preguntan ¿por qué comulgas de rodillas y en la boca? Para mí, es entrar en el cielo en ese preciso momento en que ¡por fin! lo tengo delante de mí. Mi alma quiere salir del cuerpo y entrar en un abrazo místico con el Señor y no encuentro otra manera más sublime de demostrarlo que bajando mis dos rodillas a tierra. ¿Cómo puedo quedarme de pie, ante Él, que me lo ha dado todo? Me siento pequeña ante Jesús en la Hostia, ante el Buen Dios que se ha quedado en (lo que antes era) un trozo de pan por mí, y no puedo por más que decirle con mi cuerpo cuanto lo amo, cuan agradecida estoy por tanto amor. De rodillas ante Él, con las manos del Sacerdote llevándolo a mi boca, así es como yo quiero Comulgar. Así siento que debo hacerlo y así me lo recomienda la Iglesia.

¿Beaterías? No, ¡amor!.

SONIA VÁZQUEZ

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