lunes, 29 de mayo de 2017

NO VIVAS NI UN SOLO DÍA EN PECADO MORTAL

"Si alguno dice o siente que el castigo de los demonios o de los hombres impíos (los condenados) es temporal y que en algún momento tendrá fin, o que se dará la reintegración (la redención) de los demonios o de los hombres impíos, sea anatema". (Denzinger-Hünermann, 411 o Denz. 211. Canon 9 del II Concilio de Constantinopla, confirmado por el Papa Vigilio. Cánones contra Orígenes, del emperador Justiniano, del año 543).

Haz clic aquí: ¿PUEDE DIOS PERDONARME SI NO HAY UN CONFESOR?

viernes, 26 de mayo de 2017

LA ALEGRÍA CRISTIANA

Ya Alumbra la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón (Sal. 96, 11)


Queridos hermanos, suelen oír con relativa frecuencia que el cristiano no debe estar triste, ni melancólico, que no ha de poner cara de tal o cual, que la fe cristiana nos tiene que mantener alegres. ¿Pero cuál es la verdadera alegría del cristiano? Hay alegría nociva y hay alegría inocente y santa. La primera no debe llamarse alegría porque es fuente de amargura y tristeza. La alegría inocente y santa es la que constituye el verdadero torrente de paz y consuelo para el alma.

El origen de la verdadera alegría es la virtud. Donde hay mayor virtud, hay mayor alegría; y donde está la virtud perfecta, allí se encuentra la perfecta y única alegría. La alegría cristiana es verdadera cuando precede de la virtud, entonces es santa en su origen, santa en sus motivos y santa en sus obras.

Sólo podemos ser felices poseyendo al Señor y gozando de Él. Nuestra alegría es más o menos perfecta según la mayor o menor perfección de nuestras virtudes, en las que consiste la posesión de Dios. Cuando verdaderamente amamos a Dios, le poseemos, y tal posesión es la fuente inagotable de verdadera alegría; una alegría como nunca podrá sospechar el mundo. Ni las adversidades más terribles que sobrevengan, ni las angustias que nos aflijan, ni los sufrimientos que se experimenten, pueden turbar la interior alegría de los que poseen a Dios sin temor de perderle, como no sea por su propia pecado. Reboso de gozo en todas nuestras tribulaciones (2 Cor. 7, 4). Poseyendo a Dios por la virtud, el corazón está totalmente ocupado en amar; y entonces, ni la pérdida de las riquezas le turba, ni las contrariedades le inquietan, ni la ambición tiene cabida en él, porque sólo Dios ocupa todas las potencias del alma.

He aquí la verdadera alegría cristiana, la que todos hemos de desear, aspirar y luchar por conseguir. Es la alegría de quien tiene al Señor porque ha renunciado decididamente al pecado, con todas las fuerzas, y sólo deseo agradar a Dios, y hacer su santa voluntad. Es la alegría de quien ha llegado a renunciar a su propio yo personal, y sólo busca complacer a Dios con indiferencia total a su propia vida, sabiendo que el Señor dispone enteramente de ella, a su gusto y placer.

Sólo una puerta tiene la tristeza para penetrar en el alma virtuosa, la puerta del propio pecado. Pero el amor a la virtud, a la fidelidad a Dios, la mantendrá siempre cerrada. Si se pierde a Dios, entonces está todo perdido; y la tristeza del alma no tendría límites. El alma virtuosa ve con horror el pecado, no puede ni siquiera pensar en él, pues no tiene más deseos que agradar al Salvador. Toda la alegría del alma virtuosa consiste en saborear los divinos deleites que brotan de las Sagradas Llagas del Redentor.

Queridos hermanos, cuánta es la tristeza y desolación de quienes andan sumidos en los goces del mundo, que son los goces de la carne; aquí buscan su falsa y angustiosa alegría. La falsa alegría de la complacencia de los gustos personales, de la satisfacción de los propios deseos. Siempre la carne que mueve al hombre, siempre el oscuro deseo del placer; la constante obstinación de no hacer la voluntad divina, es más, la osadía temeraria y obscena de querer rebajar a Dios al nivel de la propia debilidad humana. El hombre en su pecado de soberbia se atreve a vivir según su propia voluntad, alejado del mandato divino. La alegría del mundo es perniciosa en su origen, lo es en sus motivos y lo es sus fines.

La alegría cristiana es santa en sus motivos, pues el alma virtuosa medita las perfecciones de Dios, las maravillas de sus obras, sus beneficios temporales y sus promesas eternas. Me has alegrado, ¡oh Señor!, con tus obras, y me gozo en las obras de tus manos (Sal. 91, 5). El gozo del salmista son las obras de Dios. Grande son la alegría y felicidad del alma virtuosa cuando considera las incomprensibles perfecciones de Dios; si busca la inmensidad, la ve personificada en Dios; si pretende encontrar la omnipotencia, en Dios la encuentra y se somete a ella; si aspira a la santidad, en Dios tiene el modelo perfectísimo; si busca la justicia o la misericordia, la fe le enseña que sólo Dios es infinitamente justo y misericordioso. Examinando y meditando las perfecciones de Dios, el alma queda extasiada y sobrecogida de ver como todo lo ha previsto el Creador. Como todo está perfectamente ordenado para la gloria de Dios y bien del hombre. Como todo lleva a Dios. Después de haber esperado en tu piedad, que se alegre mi corazón en tu socorro, que pueda contar del Señor: Bien me proveyó (Sal. 12, 6).

La alegría cristiana es verdadera, porque es santa en sus obras; causa tranquilidad de conciencia en todas sus acciones y obras, así como perplejidad y desconcierto en el mundo, que no puede entender que tal paz interior y serenidad provenga de la virtud, de la santidad, del amor a Dios por encima de todas las cosas. El pecador encontrándose fuera de su propio centro, es decir, alejado de Dios, busca infructuosamente su tranquilidad y reposo de objeto en objeto, de diversión en diversión, de placer en placer. La alegría que busca el pecador está viciada en su origen, porque su origen es el amor que pone en las criaturas, en lugar de ponerlo en Dios. Nunca satisfará su corazón, y la alegría con la que sueña se convertirá en melancolía y tristeza. La alegría que busca el pecador también está viciada en sus efectos. El afán de placer, de lucro, de comodidad; huye del esfuerzo, del sacrificio, de la abnegación; Dios nada tiene que ver en su vida; todas sus acciones son causa de frustración, y tienen su origen en el pecado.

Todo lo contrario sucede con la verdadera alegría a cristiana, santa en su origen, en sus medios y en sus efectos, que proporciona al que la experimenta una verdadera expansión del alma que contagia a los que le rodean. Alegraos en el Señor. ¡oh justos! Y honrad su santo nombre (Sal. 96, 12). Alegraos siempre en el Señor, de nuevo os lo digo: alegraos (Flp. 4, 4). Esta es la verdadera alegría del alma, la verdadera alegría cristiana, la que proviene de hacer la voluntad divina, de cumplir perfectísimamente los mandamientos de la Ley de Dios.

El alma se alegra en el Señor, porque ha renunciado a sí misma, a sus propios gustos, deseos e iniciativas, porque se niega a sí misma, porque en la oración, sacrificio y penitencia domina su soberbia y combate al maligno que como león rugiente ronda constantemente. El Señor hace al alma virtuosa, porque el alma busca la virtud no escatimando esfuerzos y sacrificios para ello. El alma que encuentra al Señor, que lo posee, lo encuentra todo en su vida, lo tiene todo en su vida, nada busca, únicamente conservar al amor divino en su alma y engrandecerlo; porque el alma presiente la infinitud divina de Dios, haciendo que aquella desee constantemente amar más y más, con un deseo inagotable, que no cesa, que no se satisface porque no puede abarcar la divinidad infinita.

Qué distinta es la alegría cristiana de la del mundo, (pero también de la que nos presentan los modernistas), verdadera caricatura de la alegría cristiana. Los justos y virtuosos son los verdaderamente alegres, porque poseen a Dios renunciando a sí mismos.

Ave María purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Fuente: Adelante la Fe

miércoles, 24 de mayo de 2017

24 DE MAYO: DOS GRANDES ADVOCACIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

MARÍA AUXILIADORA Y LA VIRGEN DEL ROCÍO (LA BLANCA PALOMA)



Palabras dadas por Don Bosco a sus alumnos el 20 de mayo de 1877:

“En esta próxima fiesta de María Auxiliadora, si viniesen a veros y, si no vienen, escribiéndoles una carta, o dándoles recado en familia, decidles de mi parte: -Don Bosco os asegura que si queréis obtener alguna gracia espiritual, recéis a la Virgen con esta jaculatoria: María Auxilium Christianorum, ora pro nobis, y seréis escuchados. Se entiende que se rece con las condiciones que ha de tener toda oración.

Si no sois escuchados, haréis un favor a Don Bosco escribiéndole.

Si yo llego a saber que uno de vosotros ha rezado bien, pero en vano, escribiré inmediatamente una carta a San Bernardo diciéndole que se equivocó cuando dijo: "Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección haya sido abandonado...".

Pero, podéis estar seguros de que no ocurrirá que tenga que escribir una carta a san Bernardo.

Y, si tal me ocurriese, entonces el santo Doctor sabrá encontrar en seguida algún defecto en la oración del suplicante."

En esta fecha también se celebra la advocación de la Virgen del Rocío

Origen: En el siglo XV, en España, un hombre que apacentaba su ganado no lejos de Almonte (Huelva, Andalucía), oyó a sus perros ladrar insistentemente. Se adentró en una zona llena de maleza y espinos donde encontró sobre el tronco de un árbol, una imagen. De belleza sin igual, no había sido maltratada por el tiempo ni la intemperie. Sacó la imagen sobre sus hombros y emprendió viaje a la aldea. La fatiga y el cansancio hicieron que se parase a dormir.

Tras despertarse vio que la imagen había desparecido. Volvió al lugar donde la había encontrado, y allí estaba, intacta la Virgen. Corrió a la aldea y contó lo que le había sucedido; las gentes del pueblo acudieron al lugar, sacaron la imagen de la maleza y la llevaron a la iglesia mayor de la aldea mientras se le construía un templo. Más tarde se erigió una ermita en su honor.

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La Romería del Rocío es una de las más famosas y multitudinarias que existen y constituye la emblemática expresión de la religiosidad popular de Andalucía y sus gentes. Dura una semana, contando con el camino que recorren los peregrinos hasta la Aldea de Almonte donde se encuentra la ermita.

Los romeros vestidos con traje flamenco, a pie, a caballo o en carretas tiradas por asnos o bueyes avanzan. De día con alegría, entonando cantos y coplas. De noche acampan al aire libre alrededor de una hoguera, se organiza una fiesta, se canta, se baila, se comparte comida y vino de la tierra hasta bien entrada la madrugada.

En un desfile colorista y emotivo millones de peregrinos llegan a la ermita del Rocío. Las hermandades se presentan, los romeros a pie, los jinetes, las carretas engalanadas van desfilando ante la ermita.

La Salve Rociera es una de las canciones más emblemáticas y bellas a la Virgen del Rocío, a la que también llaman la Blanca Paloma. En ella se dice que todo su pueblo la "adora" no en un sentido de estricto, pues el culto de latría (de adoración) solo se brinda a Dios, sino en un sentido popular que significa cariño y veneración como cuando se dice a una madre o a una esposa que se le "adora".




lunes, 22 de mayo de 2017

DEBEMOS PEDIR PERDÓN A DIOS POR NUESTROS PECADOS DE IGNORANCIA CULPABLE

"Si la ignorancia no puede ser nunca pecado (como falsamente arguyen), ¿por qué en la Epístola a los Hebreos se dice que el sumo Sacerdote entraba una vez al año en el “Sancta Sanctorum” y llevaba la sangre de las víctimas para ofrecerla al Señor por sus ignorancias y por las de su pueblo?": San Bernardo.


domingo, 21 de mayo de 2017

"HAY QUE TRABAJAR POR LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA": CARDENAL BURKE

En el transcurso de su conferencia “El secreto de Fátima y la Nueva Evangelización”, impartida el 19 de mayo de 2017, el cardenal Burke, en presencia del cardenal Cafarra y de Mons. Schneider, llamó a “trabajar por la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María”. “La consagración solicitada es a la vez un reconocimiento de la importancia que Rusia sigue teniendo en el plan de Dios para la paz y un signo de profundo amor por nuestros hermanos y hermanas en Rusia”, dijo.

Señaló que la Virgen ha pedido lo siguiente para traer paz a la Iglesia y al mundo:


-Rezar el Rosario diariamente.
-Llevar el escapulario.
-Hacer sacrificios en aras de salvar a los pecadores.
-Reparar las ofensas a su Inmaculado Corazón por medio de la devoción de los primeros sábados de mes.
-Convertir nuestras vidas cada vez más a Cristo.
-Por último, se pide al Romano Pontífice, que en unión con todos los obispos del mundo, consagre explícitamente a Rusia a su Inmaculado Corazón.

Se mostró de acuerdo con uno de los principales estudiosos de Fátima, el Hermano Michel de la Sainte Trinité, quien dijo que el triunfo prometido del Inmaculado Corazón de María se refiere, sin duda, en primer lugar, a “la victoria de la Fe, que pondrá fin al tiempo de apostasía y a las grandes deficiencias de los pastores de la Iglesia".

LAS CONSAGRACIONES HECHAS HASTA AHORA NO CUBREN TODAS LAS CONDICIONES PEDIDAS POR LA VIRGEN

- Pío XII consagró a Rusia al Corazón Inmaculado (el 7 de julio 1952), pero no participaron todos los obispos del mundo. (Esta era una condición indispensable, según lo pedido. Participando TODOS consagra la Iglesia Universal, sin su participación se hace en nombre de la Iglesia.)

Después se intentó varias veces, pero sin éxito. No se consagró Rusia sino el mundo. En 1967 fueron publicadas las "Memorias de Sor Lucía", en las que nos revela la urgencia del pedido: la Consagración de Rusia.

- Juan Pablo II lo intentó el 13 de mayo 1982. Pero no se consagró Rusia, sino el mundo. Declarando en L'Osservatore Romano (19.5.1982), que "había tratado de hacer todo lo posible, dadas las circunstancias."

- El "acto de consagración" del mundo, de 1982 no satisfizo el pedido, pues tampoco hubo participación de todos los obispos, ni mención de Rusia.

- Juan Pablo II lo intentó de nuevo el 25 de marzo de 1984, pero fue consagrado otra vez el mundo. No participaban todos los obispos y Rusia no fue mencionada explícitamente en ese acto de consagración.

Después del acto, el Papa rezó: "Iluminad especialmente a las gentes de las cuales Vos misma estáis esperando nuestra consagración y entrega."

Al día siguiente, 26 de marzo de 1984, L'Osservatore Romano, citó esas palabras, exactamente igual como las había pronunciado: «Iluminad ...».

- El acto de consagración del mundo, de 1984, no satisfizo el pedido, de Fátima. No fue válido de acuerdo a lo que había sido pedido.

Sor Lucía misma declaró en una entrevista a la revista "Sol de Fátima", en septiembre de 1985, que "el acto del 25 de marzo de 1984 no satisfizo el pedido de Nuestra Señora, porque no hubo la participación de todos los obispos, ni mención específica de Rusia."

Sor Lucía confirmó al periodista Enrico Romero, el 20 de julio 1987: «La Consagración de Rusia, todavía no ha sido realizada, porque Rusia no fue nombrada explícitamente.»

Y Juan Pablo II reconoció después de la ceremonia de 1984, que la Santísima Virgen todavía espera la consagración de otras gentes (Rusia): «Iluminad especialmente las gentes, de las cuales Vos misma estáis esperando nuestra Consagración y entrega.» -C.f. L´Osservatore Romano.

A partir de 1989 aparecieron supuestas cartas de Sor Lucía, escritas a máquina y en PC, diciendo que el Cielo aceptó la consagración del mundo de 1984. (Sor Lucía ni escribía a máquina, ni en PC.). Son falsas.

El 13 de mayo de 1990, en Fátima, la Virgen le dijo al Padre Stefano Gobbi, fundador del MMS, que la Consagración de Rusia, pedida en Fátima no fue realizada válidamente aún.

CONCLUSIÓN:
RUSIA NO HA SIDO CONSAGRADA VÁLIDAMENTE como fue pedido en Fátima.

viernes, 19 de mayo de 2017