jueves, 24 de abril de 2014

NI SIQUIERA EL PAPA PUEDE AUTORIZAR LA COMUNIÓN A QUIEN VIVE EN AMASIATO (DIVORCIADO DIZQUE VUELTO A CASAR)

Este escrito defiende la fe católica con relación a una reciente y desorientadora noticia que corre en todo el mundo.

  • Es una ley de derecho divino dictada por Cristo mismo que nadie puede modificar.
  • El Papa debe custodiarla pues es depositario y no dueño de ella, por lo que no tiene facultad para cambiarla ya que no es una mera ley eclesiástica.
  • Ningún fiel puede acogerse a ningún supuesto o real "permiso" particular -de ningún sacerdote, obispo, cardenal o papa- para violar la ley de Dios.
  • Si algún eclesiástico -de cualquier nivel- diese tal permiso se extralimitaría en sus funciones de manera gravísima.
  • Benedicto XVI (30 IX 1988) cuando era el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe- señaló que "El Papa no es en ningún caso un monarca absoluto, cuya voluntad tenga valor de ley. Él es la voz de la Tradición; y sólo a partir de ella se funda su autoridad".
  • .
    El texto anterior fue firmado por Benedicto XVI cuando
    presidía la Congregación para la Doctrina de la Fe.

    Se puede amplificar la imagen haciendo click sobre ella.

Una mujer argentina que vive "casada" civilmente con un divorciado separado de su legítima esposa (con la que contrajo matrimonio religioso ante Dios), ha dicho que el Papa Francisco telefónicamente le autorizó a confesarse y comulgar sin separarse conyugalmente. Ante la imposibilidad de confirmar o negar su aserto, pues se trata sólo de su palabra, y de saber si entendió realmente lo que se le dijo en una conversación PRIVADA, y como la prensa ha difundido esta noticia profusamente, volvemos a tocar este tema presentando el siguiente documento que está plenamente vigente y que vincula a todo católico, desde el más humilde fiel hasta el mismo Romano Pontífice:

Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos sobre la admisión a la comunión eucarística de los divorciados y vueltos a casar

El Código de Derecho Canónico establece que: «No deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o de la declaración de la pena, y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave» (can. 915). En los últimos años algunos autores han sostenido, sobre la base de diversas argumentaciones, que este canon no sería aplicable a los fieles divorciados que se han vuelto a casar. Reconocen que la Exhortación Apostolica Familiaris consortio, de 1981, en su n. 84 había confirmado, en términos inequívocos, tal prohibición, y que ésta ha sido reafirmada de modo expreso en otras ocasiones, especialmente en 1992 por el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1650, y en 1994 por la Carta Annus internationalis Familiae de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero, pese a todo ello, dichos autores ofrecen diversas interpretaciones del citado canon que concuerdan en excluir del mismo, en la práctica, la situación de los divorciados que se han vuelto a casar. Por ejemplo, puesto que el texto habla de «pecado grave», serían necesarias todas las condiciones, incluidas las subjetivas, que se requieren para la existencia de un pecado mortal, por lo que el ministro de la Comunión no podría hacer ab externo un juicio de ese género; además, para que se hablase de perseverar «obstinadamente» en ese pecado, sería necesario descubrir en el fiel una actitud desafiante después de haber sido legítimamente amonestado por el Pastor.


1. La prohibición establecida en ese canon, por su propia naturaleza, deriva de la ley divina y trasciende el ámbito de las leyes eclesiásticas positivas: éstas no pueden introducir cambios legislativos que se opongan a la doctrina de la Iglesia. El texto de la Escritura en que se apoya siempre la tradición eclesial es éste de San Pablo: «Así, pues, quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese, pues, el hombre a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz: pues el que come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación» (1 Cor 11, 27-29).


Ante ese pretendido contraste entre la disciplina del Código de 1983 y las enseñanzas constantes de la Iglesia sobre la materia, este Consejo Pontificio, de acuerdo con la Congregación para la Doctrina de la Fe y con la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, declara cuanto sigue:

Quien vive con alguien que no sea su legítimo cónyuge
comete adulterio al vivir en amasiato, esté o no dizque
"casado" civilmente. Al vivir permanentemente en pecado
grave no puede comulgar, pues recibir a Cristo sin estar
en gracia es comerse la propia condenación.
Este texto concierne ante todo al mismo fiel y a su conciencia moral, lo cual se formula en el Código en el sucesivo can. 916. Pero el ser indigno porque se está en estado de pecado crea también un grave problema jurídico en la Iglesia: precisamente el término «indigno» está recogido en el canon del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales que es paralelo al can. 915 latino: «Deben ser alejados de la recepción de la Divina Eucaristía los públicamente indignos» (can. 712). En efecto, recibir el cuerpo de Cristo siendo públicamente indigno constituye un daño objetivo a la comunión eclesial; es un comportamiento que atenta contra los derechos de la Iglesia y de todos los fieles a vivir en coherencia con las exigencias de esa comunión. En el caso concreto de la admisión a la sagrada Comunión de los fieles divorciados que se han vuelto a casar, el escándalo, entendido como acción que mueve a los otros hacia el mal, atañe a un tiempo al sacramento de la Eucaristía y a la indisolubilidad del matrimonio. Tal escándalo sigue existiendo aún cuando ese comportamiento, desgraciadamente, ya no cause sorpresa: más aún, precisamente es ante la deformación de las conciencias cuando resulta más necesaria la acción de los Pastores, tan paciente como firme, en custodia de la santidad de los sacramentos, en defensa de la moralidad cristiana, y para la recta formación de los fieles.
2. Toda interpretación del can. 915 que se oponga a su contenido sustancial, declarado ininterrumpidamente por el Magisterio y la disciplina de la Iglesia a lo largo de los siglos, es claramente errónea. No se puede confundir el respeto de las palabras de la ley (cfr. can. 17) con el uso impropio de las mismas palabras como instrumento para relativizar o desvirtuar los preceptos.
La fórmula «y los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave» es clara, y se debe entender de modo que no se deforme su sentido haciendo la norma inaplicable. Las tres condiciones que deben darse son:
a) el pecado grave, entendido objetivamente, porque el ministro de la Comunión no podría juzgar de la imputabilidad subjetiva;
b) la obstinada perseverancia, que significa la existencia de una situación objetiva de pecado que dura en el tiempo y a la cual la voluntad del fiel no pone fin, sin que se necesiten otros requisitos (actitud desafiante, advertencia previa, etc.) para que se verifique la situación en su fundamental gravedad eclesial;
c) el carácter manifiesto de la situación de pecado grave habitual.
Sin embargo, no se encuentran en situación de pecado grave habitual los fieles divorciados que se han vuelto a casar que, no pudiendo por serias razones -como, por ejemplo, la educación de los hijos- «satisfacer la obligación de la separación, asumen el empeño de vivir en perfecta continencia, es decir, de abstenerse de los actos propios de los cónyuges» (Familiaris consortio, n. 84), y que sobre la base de ese propósito han recibido el sacramento de la Penitencia. Debido a que el hecho de que tales fieles no viven more uxorio es de por sí oculto, mientras que su condición de divorciados que se han vuelto a casar es de por sí manifiesta, sólo podrán acceder a la Comunión eucarística remoto scandalo.
3. Naturalmente la prudencia pastoral aconseja vivamente que se evite el tener que llegar a casos de pública denegación de la sagrada Comunión. Los Pastores deben cuidar de explicar a los fieles interesados el verdadero sentido eclesial de la norma, de modo que puedan comprenderla o al menos respetarla. Pero cuando se presenten situaciones en las que esas precauciones no hayan tenido efecto o no hayan sido posibles, el ministro de la distribución de la Comunión debe negarse a darla a quien sea públicamente indigno. Lo hará con extrema caridad, y tratará de explicar en el momento oportuno las razones que le han obligado a ello. Pero debe hacerlo también con firmeza, sabedor del valor que semejantes signos de fortaleza tienen para el bien de la Iglesia y de las almas.
El discernimiento de los casos de exclusión de la Comunión eucarística de los fieles que se encuentren en la situación descrita concierne al Sacerdote responsable de la comunidad. Éste dará precisas instrucciones al diácono o al eventual ministro extraordinario acerca del modo de comportarse en las situaciones concretas.
4. Teniendo en cuenta la naturaleza de la antedicha norma (cfr. n. 1), ninguna autoridad eclesiástica puede dispensar en caso alguno de esta obligación del ministro de la sagrada Comunión, ni dar directivas que la contradigan.
5. La Iglesia reafirma su solicitud materna por los fieles que se encuentran en esta situación o en otras análogas, que impiden su admisión a la mesa eucarística. Cuanto se ha expuesto en esta Declaración no está en contradicción con el gran deseo de favorecer la participación de esos hijos a la vida eclesial, que se puede ya expresar de muchas formas compatibles con su situación. Es más, el deber de reafirmar esa imposibilidad de admitir a la Eucaristía es condición de una verdadera pastoralidad, de una auténtica preocupación por el bien de estos fieles y de toda la Iglesia, porque señala las condiciones necesarias para la plenitud de aquella conversión a la cual todos están siempre invitados por el Señor, de manera especial durante este Año Santo del Gran Jubileo.
Del Vaticano, 24 de junio de 2000, Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista.

Pontificio Consejo para los Textos Legislativos

Julián Herranz
Arzobispo tit. de Vertara
Presidente
Bruno Bertagna 
Obispo tit. de Drivasto
Secretario

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NOTICIA DE ÚLTIMA HORA:

Hoy el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha emitido el comunicado que reproducimos a continuación:

“En el ámbito de las relaciones personales pastorales del Papa Francisco ha habido diversas llamadas de teléfono.
Como no se trata absolutamente de la actividad pública del Papa no hay que esperar informaciones o comentarios por parte de la Oficina de Prensa.
Las noticias difundidas sobre esa materia -ya que están fuera del ámbito propio de las relaciones personales- y su amplificación mediática no tienen por lo tanto confirmación alguna de fiabilidad y son fuente de malentendidos y confusión.
Por lo tanto hay que evitar deducir de esta circunstancia consecuencias relativas a la enseñanza de la Iglesia.”

Fuente: Press.vatican.va

Nota de Catolicidad: Lamentamos que la mayor parte de la prensa que difundió la noticia original seguramente no difundirá ahora esta declaración, así como también este breve e impreciso comunicado de la Santa Sede, cuando lo que se esperaba es que se señalase qué fue lo que dijo realmente el Papa en esa llamada y cuál es la doctrina católica, aspecto que deliberadamente se evita tratar. ¿Cuáles fueron exactamente los malentendidos?, ¿por qué no precisarlos en beneficio de miles y miles de almas confundidas?. Pues, finalmente, sólo se conocerá la versión de la receptora de la llamada telefónica y se ignorará la del emisor. ¡Vaya lío que se ha armado -a nivel mundial- que termina sin precisión clara!. Al menos, gracias a Dios, se indica que de lo que se diga de las llamadas telefónicas del Papa no se debe sacar consecuencia alguna con relación a la verdadera enseñanza de la Iglesia. Y menos -decimos nosostros- si lo que se le atribuye es, como sucedió en este caso, contrario a la misma, pues aún SUPONIENDO que así hubiese sido (que hubiera dicho lo que se le atribuye), el Papa -en tal caso- se habría extralimitado gravemente de sus facultades actuando solamente como pastor particular, lo que excluye la prerrogativa de la infalibilidad que goza cuando habla ex-cathedra (con todas las condiciones requeridas) como Vicario de Cristo a toda la Iglesia Universal.


lunes, 21 de abril de 2014

RAZONES PARA DEJAR A TU NOVIO (VIDEO)


No te dejes llevar sólo por el atractivo físico ni por la mera necesidad de recibir amor. Busca a alguien afín, de tu misma educación, con quien puedas formar una familia integrada con principios y valores cristianos para llegar al cielo. Alguien que tenga el concepto católico de lo que es una verdadera familia. Un hombre creyente que esté convencido que el matrimonio es indisoluble y que la noción de "divorcio" esté excluida totalmente de su modo de pensar. Considera si él tiene esas cualidades y si está capacitado para dar esa formación a tus futuros hijos.

Ver video

Ver también (haz click): "¿POR QUÉ NO ME DAS UNA PRUEBA...DE QUE ME AMAS?"

domingo, 20 de abril de 2014

LA TUMBA ESTÁ VACÍA...¡CRISTO RESUCITÓ!


Alégrense por fin los coros de los ángeles, alégrense las jerarquías del cielo, y por la victoria de Rey tan poderoso que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra, inundada de tanta claridad, y que, radiante con el fulgor del Rey Eterno, se sienta libre de la tiniebla que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia, revestida de luz tan brillante; resuene el templo con las aclamaciones del pueblo.
¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó del abismo. ¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano con lo divino!
¡La luz de Cristo gloriosamente resucitado disipe las tinieblas del corazón y de la mente! Cristo, Alfa y Omega, de Él son los tiempos y los siglos. ¡Bendito sea el Señor porque ha visitado y redimido a su pueblo! Cristo resucitó, ¡aleluya!

Temas relacionados: Pascuas de resurrección

¿SOMOS LOS HOMBRES DE HOY AQUELLOS NIÑOS DE AYER?


Este niño no sabe de actuaciones. Pensó que todo era real y corrió -como nuevo Cirineo- a ayudar a Jesús en su paso por la vía dolorosa. ¡Qué lección nos da este infante!. Seamos como él, pues bien dijo el Señor: "En verdad os digo que si no os volvéis y hacéis semejantes a los niños, no entraréis al reino de los cielos". Mt XVIII,3.

La piadosa escena nos hace evocar esta preciosa poesía (haz click):

sábado, 19 de abril de 2014

A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD DEL SÁBADO SANTO

La Iglesia recuerda la noche del Viernes Santo, el dolor incomparable que experimentó María al pie de la Cruz de su divino Hijo y durante el Sábado Santo, su valentía y esperanza, así como su gran pena por la muerte del Redentor que llevó en su virginal seno, cuyo Cuerpo yace ahora en el sepulcro.

Un Dios muerto es demasiado para nosotros, Madre.

Se han ido todos, Madre, te han dejado sola.

Sola con Él en los brazos, como aquella noche de Belén.

Se han ido todos: soldados y fariseos, mercaderes e hijas de Jerusalén.

Con ellos, nos hemos ido todos.

Para nosotros mismos, Viernes Santo es un momento… Después volvemos a lo mismo.

Arriba en la cumbre, estás tú sola, Madre. Sola con el Hijo dormido en los brazos.

Todos los demás nos hemos vuelto al pueblo. A esto que nosotros llamamos tan pomposamente: asuntos, negocios, quehaceres, obligaciones.

Mientras tanto, en Jerusalén, el bruto de Malco estará en alguna taberna enseñando la oreja y diciendo que a él nadie le curó la oreja, porque a él nadie le cortó la oreja, no hay guapo que se la corte.

Y, como Malco, muchos de nosotros, fingiendo que Cristo no ha pasado por nuestra vida, diciendo que nosotros somos tan brutos y tan plantados como cualquiera… En una palabra: enseñando la oreja.

Mientras tanto, en una fortaleza de Jerusalén, Pilatos está diciendo a su mujer que esté tranquila, que él ya se ha lavado las manos doce veces en lo que va del día.

Pilatos es muy cuidadoso. Quiere estar bien con todos; a todos les ha dado algo; a los soldados, la coronación de Cristo; a su conciencia, agua y jabón; al César, miedo y servilismo; a Caifás, la Sangre de Cristo; a María de Nazaret, permiso para desclavar y abrazar el Cuerpo muerto de Cristo; a Cristo mismo, un letrero honroso que dice que es el Rey de los judíos.

Como Pilatos, un buen número de nosotros, que nos lavamos las manos ante el sufrimiento de Dios y de los hombres, y procuramos tranquilizar nuestras conciencias haciendo estas clásicas componendas entre Dios y el diablo, entre lo que quiere Dios y lo que nos da la gana a nosotros.

Mientras tanto, la Virgen, arriba, sola con el Hijo en los brazos…

Caifás esta noche cena con el suegro. Están celebrando el triunfo y haciendo planes. Otra vez a hacerse de oro y a abrir el negocio del Templo. Otra vez la casa de Dios cueva de ladrones, y los dividendos para Anás y Caifás, S. A. Se han vengado de Cristo, que limpió el Templo con el látigo.

¿No ves, María? Fíjate bien en el cuerpo de tu Hijo; ellos se han vengado de los latigazos con que Él les estropeó el negocio.

¿No sabías, María, que en cuanto se nos toca el asunto del dinero y del negocio (o de las vacaciones en días santos), ya no queremos saber nada? Os quedáis solos Cristo y tú. Al pie de la cruz.

Estás sola tú con Cristo, porque te han dejado también los buenos.

Un Cristo muerto era demasiado para nosotros, y te lo hemos dejado a ti sola. La única que tienes fuerzas para sostener a un Dios muerto en tus brazos.

Y no nos juzgues demasiado mal por haberte dejado sola con tu Cristo muerto.

Ya verás cómo al tercer día, cuando nos enteremos de que ha resucitado, volveremos a creer en Él los pobrecitos cristianos de siempre. Cuando la cosa esté menos fea, ya verás como vamos volviendo todos.

Y tú, María, volverás a sonreírnos y harás como si no te hubieras dado cuenta de que te hemos dejado sola esta tarde del Viernes Santo.

Autor: Pedro María Iraolagoitia, S. I. Título original: Soledad. Fuente: Mariología.



JESÚS YACE EN SU TUMBA

Se va cerrando el drama de la Pasión de Cristo, cuyas escenas hemos ido contemplando durante esta Semana Mayor.

Hoy, Jesús yace en su tumba y los apóstoles creen que todo se acabó. Todo el día sábado su cuerpo descansa en el sepulcro. Pero su madre, María, se acuerda de lo que dijo su Hijo : "Al tercer día resucitaré". Los Apóstoles van llegando a su lado, y Ella les consuela.

El Sábado Santo es un día de luto inmenso, de silencio y de espera vigilante de la Resurrección. La Iglesia en particular recuerda el dolor, la valentía y la esperanza de la Virgen María.

El misterio esencial del Sábado Santo es la ausencia del Señor. La Iglesia se encuentra en espera de la resurrección del esposo. Cristo ha ocultado su rostro; ha sustraído su presencia; el Señor está ausente; Jesús misteriosamente está muerto. Esto es lo que le distingue de cualquier otro momento de la vida terrestre y celeste del Redentor.

Cristo no está ya, está muerto y litúrgicamente esta ausencia se presenta como la privación de la Eucaristía. Es imposible celebrarla porque el Señor no está. Este es el único día del año en que no se celebra el Santo Sacrificio de la Misa en ninguna parte del mundo, porque Jesús está muerto.

Es necesario permanecer sobrecogidos ante la ausencia del Señor. Este es un buen día para pensar en lo que significa que Dios no esté con nosotros. Es una buena oportunidad para revisar nuestra vida con Dios. ¿Cuántas veces somos nosotros los que lo abandonamos? ¿Cuántas veces hemos dejado solo al Señor Jesús?

Hoy Jesús nos deja solos. No por su voluntad, sino porque está muerto.

Sólo puede ser entendida esta muerte en el contexto de la Salvación que Jesús nos ofrece. Sólo es posible entender que Dios Padre permitiera que a su Hijo le pasara algo tan grave porque era necesario que así sucediera para borrar nuestros pecados y alcanzarnos la salvación. Sin muerte no hay redención ni resurrección, no hay vida eterna.

Este día sábado, al caer la noche vamos a celebrar la Vigilia Pascual. La celebración de la Vigilia Pascual es la más importante fiesta del año cristiano. Es la noche santa, es la noche larga, es la noche victoriosa. Cristo resucita en la madrugada del domingo.

Hoy es el día de la esperanza… y en silencio esperamos confiados por una vida nueva: la Resurrección.

DANOS SABIDURÍA, SEÑOR

Preparémonos, desde las profundidades del silencio, a la luz que todo lo ilumina y que emana de su Resurrección. En tanto, permanezcamos junto al sepulcro del Señor, callados, meditando su Pasión y muerte, pidiéndole -durante estos momentos- nos dé Sabiduría. Es fundamental comprender que la Sabiduría supera al simple conocimiento. Es preciso no confundir la Ciencia con la Sabiduría. El demonio supo de las cosas celestes y no aprovechó ese conocimiento con Sabiduría. Hoy conoce más cosas terrestres que todos los hombres del mundo y... ¿de qué le sirve? Por eso es nuestra súplica: ¡Señor, danos Sabiduría! En los momentos de prueba, no es un gran cúmulo de conocimientos lo que nos salva, sino la Pasión de Cristo y la aceptación que de ella hagamos. Sin Fe nada valemos y sin obras, nuestra Fe está muerta. Sin Sabiduría es fácil desvariar. Por ello es que pedimos a Cristo que nos la otorgue para vivir la vida cristianamente y sortear las pruebas conforme a su Voluntad. Pidámosla también para nuestros pastores. Agradezcamos a Jesús su Redención mediante su muerte en Cruz. Sigamos en silencio recordando y meditando aquello de "aquel que se salva, sabe; y el que no, no sabe nada".

Mantengámonos, pues, junto al sepulcro del Señor. Supliquemos a Cristo que no nos deje más tiempo solos, proponiéndonos nosotros tampoco volver apartarnos de Él por el pecado.

Ven, Señor. ¡Resucita y resucítanos a tu Gracia! Sin ti estamos perdidos.

Fuente: Catolicidad y varias.

Leer también: 1) SÁBADO SANTO 2) LA IGLESIA MEDITA JUNTO AL SEPULCRO DE JESÚS Y ORACIONES LITÚRGICAS.

viernes, 18 de abril de 2014

VIERNES SANTO: JESÚS EN EL CALVARIO




REVELACIONES DE NUESTRA SEÑORA A SANTA BRÍGIDA SOBRE LA AGONÍA DE SU DIVINO HIJO

«Era mi Hijo de milagrosa complexión, y así batallaba en Él la muerte con la vida. Subía el dolor de los pies y manos clavados, de la cabeza traspasado y de los nervios y venas rotas, al corazón tiernísimo, y lo atormentaban con increíble angustia. Resistía la valentía del corazón la violencia del dolor; así volvía a difundirse por los miembros, y se prolongaba la muerte con indecible amargura. Estando en esta batalla de infinitas agonías, volvió hacia mí la vista, y conociendo la grandeza del tormento que padecía mi alma, fue tanta la amargura y tribulación de su amabilísimo corazón, que rendido a la inefable angustia de la muerte, según la humanidad, clamó a su eterno Padre, diciendo: «¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu!»

«Como yo, la más triste y afligida de todas las criaturas, oyese el clamor de mi Hijo y conociese que era señal de su muerte, tuve tanta tristeza y dolor en mi alma y cuerpo, que empecé a temblar con tanta fuerza, que las entrañas se me estremecían y todos los miembros y huesos de mi cuerpo temblando se daban unos con otros con tanto pavor y espanto, con tan amargo dolor de mi corazón, que faltan palabras para explicarlo.»

«Volví a mi Hijo Santísimo la vista y conocí que su corazón se le partía por medio de dolor. Vi que todos los miembros de su divino cuerpo horrorosamente se estremecían y temblaban. Vi que levantó un poco su santísima cabeza, y luego la inclinaba a mí, su afligida y dolorosa madre. Vi que la boca se le abría, que la lengua se le divisaba toda cubierta de sangre helada. Vi que sus manos sacratísimas se retiraron un poco de los clavos y se alargaron las heridas, y todo el peso del cuerpo se dejaba venir sobre los divinos pies. Vi que los dedos de las manos y los brazos se estiraban y ponían yertos, las espaldas se le apretaban fuertemente contra la cruz, y entonces expiró con inefables angustias y amarguras, la vida de mi alma, mi Jesús».


Cristo nos dará de comer a todos el Pan de Vida... a todos los que libres del pecado por la Confesión, tengamos el honor de aceptarlo y recibirlo realmente presente en la Eucaristía. "Yo soy el pan, el vivo, el que bajó del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre, y por lo tanto el pan que Yo daré es la carne mía para la vida del mundo" (Jn VI 51).

Ver también (haz click): JUEVES Y VIERNES SANTOS

jueves, 17 de abril de 2014

ÍNDICE DE TEMAS PARA SEMANA SANTA (ACTUALIZADO A ESTA FECHA)



LA SEMANA SANTA, DÍA A DÍA

VÍA CRUCIS EN ALTA RESOLUCIÓN

VÍA CRUCIS EN VIDEO

SUFRIMIENTOS MORALES DE CRISTO por el Cardenal Newman

VIERNES SANTO, SEGÚN LAS VISIONES DE ANA CATALINA EMMERICH (Resumen 1era. Parte)

2a. PARTE: LA PASIÓN, SEGÚN LAS VISIONES DE ANA CATALINA EMMERICH (Resumen)

3a. PARTE: LA RESURRECCIÓN, según las visiones de la Beata Ana Catalina Emmerich (Resumen)

MI CRISTO ROTO (AUDIO Y TEXTO)

ROMANCERO DE LA VÍA DOLOROSA de Fr. Asinello (AUDIOS).

REFLEXIÓN CUARESMAL

REFLEXIÓN ESPIRITUAL PARA CUARESMA por San Máximo Confesor, Abad y Relato sobre la misericordia de Dios

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN

NO OLVIDES LA CONFESIÓN EN LA CUARESMA Y LA COMUNIÓN PASCUAL (Mandamientos)

ATTENDE DOMINE (Canto Penitencial)

CORONA DE LOS 7 DOLORES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

LA EDAD EN QUE OBLIGA EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA

EL MARTIRIO DEL CARDENAL MINDSZENTY Y LA ABSTINENCIA

Ver la película LA PASIÓN de Mel Gibson: LA PASIÓN DE CRISTO, EL FILME (EXCELENTE CALIDAD)

Ver el filme EL MÁRTIR DEL CALVARIO con Enrique Rambal

CINCO PASOS PARA REALIZAR UNA BUENA CONFESIÓN

LA PASIÓN DEL SEÑOR por Fray Luis de Granada 

EVANGELIO DE LA PASIÓN 

LA "LEGALIDAD" DEL CRIMEN DEL CALVARIO

EL INICUO JUICIO A JESÚS

LA ROCA FRIA DEL CALVARIO

LA VIRGEN QUE LLORA Y RIE

A LAS PENAS DE JESÚS CRUCIFICADO, Saeta del Siglo XVII

LA PEDRADA de José María Gabriel y Galán (Poesía)

CONTEMPLANDO A CRISTO CRUCIFICADO

¿DÓNDE ESTÁN LAS RELIQUIAS DE LA PASIÓN?