domingo, 13 de octubre de 2019

FÁTIMA, HACE 102 AÑOS


La Santísima Virgen María se apareció siete veces en Fátima, Portugal, a tres pastorcitos: Francisco, Lucía y Jacinta, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917.
El 13 de septiembre, frente a una multitud de casi 30,000 personas, la Madre de Dios dijo a los niños que siguieran rezando el Rosario para pedir "por el fin de la guerra. En octubre, también se apareció Nuestro Señor, así como Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora del Carmen, y San José con el Niño Jesús, para bendecir al mundo". Luego, como respuesta a las miles de peticiones de curación, y para que la realidad de las apariciones fuera conocida por todos, la Santísima Virgen anunció que realizaría un gran milagro el mes siguiente. Antes de regresar al cielo, dijo: "En octubre, realizaré un milagro para que todos crean."
La última aparición de Nuestra Señora en Fátima tuvo lugar el 13 de octubre de 1917. Una enorme multitud de más de 50,000 personas acudió al lugar. Había muchos incrédulos, masones y socialistas entre la multitud conformada por peregrinos y espectadores curiosos.
El clima no era bueno, llovía con fuerza y el suelo de Cova da Iria estaba lodoso. Cuando la Virgen se apareció a los niños, la gente rezó el Rosario frente a ella. Como sucedía todas las veces, un cambio en la luz, visto por los testigos, anunció la aparición. Sobre la encina, la Virgen Inmaculada comenzó a dictar sus deseos, narrados fielmente por Lucía: "Quiero decirles que es mi deseo que se construya una capilla aquí en mi honor. Yo soy la Señora del Rosario. Sigan rezando el Rosario todos los días. La guerra está a punto de terminar, y los soldados regresarán pronto a sus hogares."
Los niños comenzaron a preguntarle sobre las múltiples peticiones de curación encomendadas a ellos por los fieles. "Algunos se curarán, y otros no. Deben enmendar sus vidas y pedir perdón por sus pecados. Ya no ofendan más a Nuestro Señor, porque ya está muy ofendido," dijo Nuestra Señora. Ésta es la esencia del mensaje de Fátima, junto con el remedio: la devoción al Corazón Inmaculado de María. Luego, Nuestra Señora se elevó y dirigió la luz que emanaba de sus manos hacia el sol, y todos voltearon hacia él.

La danza del sol

La lluvia se detuvo instantáneamente, las nubes desaparecieron y el cielo se despejó. Inesperada e inexplicablemente, todas las personas presentes pudieron mirar directamente al sol sin sentir ninguna molestia o incomodidad. Este milagro que desafiaba todas las leyes de la naturaleza provocó un gran silencio en la multitud. De pronto, el sol empezó a temblar con movimientos bruscos. Luego, comenzó a girar a una velocidad vertiginosa, lanzando llamas de luz de todos los colores del arcoíris. Parecía como si se dirigiera hacia la tierra zigzagueando con rápidos movimientos rotatorios, y la multitud empezó a llorar. Todos se arrodillaron, implorando al cielo. Finalmente, el sol se detuvo, y retomó su curso natural. Tras unos cuantos segundos, las ropas empapadas por la lluvia se habían secado completamente.
Más de 50,000 personas, creyentes y no creyentes, presenciaron este prodigio. Sin embargo, ningún observatorio astronómico lo registró, prueba de que se trató de algo preternatural. Los periodistas que se encontraban en el lugar contaron lo que sucedió. Incluso fue visto por personas que se encontraban a varios kilómetros de distancia de Fátima, lo que destruye la hipótesis de una ilusión óptica o una alucinación colectiva.
Avelino de Almeida publicó su testimonio el 15 de octubre de 1917, en el diario O Século. Siendo el editor en jefe de este periódico liberal y anticlerical, fue lo suficientemente honesto para escribir exactamente lo que había visto:

De repente se levanta un tremendo clamor y a los espectadores que estaban más cerca se les oye gritar: “¡Milagro, milagro! ¡Prodigio, prodigio!” Ante los ojos deslumbrados de aquellas personas, cuya actitud nos transportaba a los tiempos bíblicos y que, pálidos de asombro, con la cabeza descubierta, contemplaban el azul del cielo, el sol vibró; el sol hizo movimientos bruscos nunca vistos, contra todas las leyes cósmicas – “el sol bailó”, según la típica expresión de los campesinos. ¿Se trató en verdad de un milagro, como gritaba la gente? ¿Un fenómeno natural, como afirman los expertos? De momento, no me importa saber la respuesta, sólo cuento lo que vi.
 
En cuanto a los tres niños, ellos también pudieron admirar estas grandiosas visiones durante los pocos minutos que duró este milagro cósmico.
Junto al sol apareció por primera vez la Sagrada Familia: San José con Nuestra Señora y el Niño Jesús. San José bendijo al mundo, elevando su mano y haciendo la señal de la cruz. Luego, los niños vieron a Nuestra Señora de los Siete Dolores con Nuestro Señor Jesucristo, que nuevamente bendijo al mundo. Por último, Nuestra Señora del Carmen se apareció sola.
Así fue la última aparición de Nuestra Señora en Fátima, hace más de cien años, el 13 de octubre de 1917.

sábado, 12 de octubre de 2019

CATOLICISMO E HISPANIDAD por el cardenal Isidro Gomá



Con todo el bagaje espiritual, cuando, jadeante todavía España por el cansancio secular de las luchas con la morisma, pudo rehacer la patria rota en la tranquilidad apacible que da el triunfo, abordó en las costas de esta América, no para uncir el Nuevo Mundo al carro de sus triunfos, que eso lo hubiese hecho un pueblo calculador y egoísta, sino para darle la fe y hacerle vivir al unísono del sobrenaturalismo cristiano. Así quedamos definitivamente unidos, América y España, en lo más substancial de la vida, que es la religión.

Y esta es, americanos y españoles, la ruta que la Providencia nos señala en la historia: la unión espiritual en la religión del Crucificado. Un poeta americano nos describe el momento en que los indígenas de América se postraban por vez primera "ante el Dios silencioso que tiene los brazos abiertos": es el primer beso de estos pueblos aborígenes a Cristo Redentor; beso rudo que da el indígena "a la sombra de un añoso fresno", "al Dios misterioso y extraño que visita la selva", hablando con el poeta. Hoy, lo habéis visto en el estupor de vuestras almas, es el mismo Dios de los brazos abiertos, vivo en la Hostia, que en esta urbe inmensa, en medio de esplendores no igualados, ha recibido, no el beso rudo, sino el tributo de alma y vida de uno de los pueblos más gloriosos de la tierra. Es que este Dios, que acá trajera España, ha obrado el milagro de esta gloriosa transformación del Nuevo Mundo.

No hay otro camino. "Toda tentativa de unión latina que lleve en sí el odio o el desprecio del espíritu católico está condenada al mismo natural fracaso"; son palabras de Maurras, que no tiene* la suerte de creer en la verdad del catolicismo. Y fracasará (otro camino) porque la religión lo mueve todo y lo religa todo; y un credo que no sea el nuestro, el de Jesús y la Virgen, el de la Eucaristía y el papa, el de la misa y los santos, el que ha creado en el mundo la abnegación y la caridad y la pureza; todo otro credo, digo, no haría más que crear en lo más profundo de la raza hispanoamericana esta repulsión instintiva que disgrega las almas en lo que tienen de más vivo y que hace imposible toda obra de colaboración y concordia...

Catolicismo, que es el denominador común de los pueblos de raza latina: romanismo, papismo, que es la forma concreta, por derecho divino e histórico, del catolicismo, y que el positivista Comte consideraba como la fuerza única capaz de unificar los pueblos dispersos de Europa. Una confederación de naciones, ya que no en el plano político, porque no están los tiempos para ello, de todas las fuerzas vivas de la raza para hacer prevalecer los derechos de Jesucristo en todos los órdenes sobre las naciones que constituyen la hispanidad. Defensa del pensamiento de Jesucristo, que es nuestro dogma, contra todo ataque, venga en nombre de la "razón" o de otra religión...La misma moral, la moral católica, que ha formado los pueblos más perfectos y más grandes de la historia; porque las naciones lo son, ha dicho Le Play, a medida que se cumplen los preceptos del Decálogo. Los derechos y prestigio de la Iglesia, el amor profundo a la Iglesia y a su cabeza visible, el papa, signo de catolicidad verdadera, porque la Iglesia es el único baluarte en que hallarán refugio y defensa los verdaderos derechos del hombre y de la sociedad. El matrimonio, la familia, la autoridad, la escuela, la propiedad, la misma libertad, no tienen hoy más garantía que la del catolicismo, porque sólo él tiene la luz, la ley y la gracia, triple fuerza divina capaz de conservar las esencias de estas profundas cosas humanas.

Organícense para ello los ejércitos de la Acción Católica según las direcciones pontificias, y vayan con denuedo a la reconquista de cuanto hemos perdido, recatolizándolo todo, desde el a b c de la escuela de párvulos hasta las instituciones y constituciones que gobiernan los pueblos.

Esto será hacer catolicismo, es verdad, pero hay una relación de igualdad entre catolicismo e hispanidad; sólo que la hispanidad dice catolicismo matizado por la historia que ha fundido en el mismo troquel y ha atado a análogos destinos a España y a las naciones americanas.

Esto, por lo mismo, será hacer hispanidad, porque por esta acción resurgirá lo que España plantó en América, y todo americano podrá decir, con el ecuatoriano Montalvo: "¡España! Lo que hay de puro en nuestra sangre, de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento, de ti lo tenemos, a ti te lo debemos. El pensar grande, el sentir animoso, el obrar a lo justo, en nosotros son de España, gotas purpurinas son de España. Yo, que adoro a Jesucristo; yo, que hablo la lengua de Castilla; yo, que abrigo las afecciones de mi padre y sigo sus costumbres, ¿cómo haría para aborrecerla?"

Esto será hacer hispanidad, porque será poner sobre todas las cosas de América aquel Dios que acá trajeron los españoles, en cuyo nombre pudo Rubén Darío escribir este cartel de desafío al extranjero que osara desnaturalizar esta tierra bendita: "Tened cuidado: ¡Vive la América española! Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!"

Esto será hacer hispanidad, porque cuando acá reviva el catolicismo, volverán a cuajar a su derredor todas sus virtudes de la raza: "el valor, la justicia, la hidalguía"; y "los mil cachorros sueltos del león español", "las ínclitas razas ubérrimas, sangre de España fecunda", de que hablaba el mismo poeta, sentirán el hervor de la juventud remozada que los empuje a las conquistas que el porvenir tiene reservadas a la raza hispana.

Esto será hacer hispanidad, porque será hacer unidad, y no hay nada, es palabra profunda de San Agustín, que aglutine tan fuerte y profundamente como la religión.

¡Americanos! En este llamamiento a la unidad hispana no veáis ningún conato de penetración espiritual de España en vuestras repúblicas; menos aún la bandera de una confederación política imposible. Unidad espiritual en el catolicismo universal, pero definida en sus límites, como una familia en la ciudad, como una región en la unión nacional, por las características que nos ha impuesto la historia, sin prepotencias ni predominios, para la defensa e incremento de los valores e intereses que nos son comunes.

Seamos fuertes en esta unidad de hispanidad. Podemos serlo más, aún siéndolo igual que en otros tiempos, porque hoy la naturaleza parece haber huido de las naciones. Ninguna de ellas confía en sí misma; todas ellas recelan de todas. Los colosos fundaron su fuerza en la economía, y los pies de barro se deshacen al pasar el agua de los tiempos. Deudas espantosas, millones de obreros parados, el peso de los Estados gravitando sobre los pueblos oprimidos, y, sobre tanto mal, el fantasma de guerras futuras que se presienten y la realidad de las formidables organizaciones nihilistas, sin más espíritu que el negativo de destruir y en la impotencia de edificar.

Cardenal Gomá 1869-1940
El espíritu, el espíritu que ha sido siempre el nervio del mundo; y la hispanidad tiene uno, el mismo espíritu de Dios, que informó a la madre en sus conquistas y a las razas aborígenes de América al ser incorporadas a Dios y a la patria. La patria se ha multiplicado en muchas; no debe dolernos. El espíritu es el que vivifica. El es el que puede hacer de la multiplicidad de naciones la unidad de hispanidad.

La Hostia divina, el signo y el máximo factor de la unidad, ha sido espléndidamente glorificada en esta América. Un día, y con ello termino, una mujer toledana, "La loca del Sacramento", fundaba la cofradía del Santísimo, y no habían pasado cincuenta años del descubrimiento de América cuando esta cofradía, antes de la fundación de la Minerva, en 1540, estaba difundida en las regiones de México y el Perú. Otro día Antonio de Ribera coge de los campos castellanos un retoño de oliva y lo lleva a Lima y lo planta y cuida con mimo, ocurre la procesión del Corpus, y Ribera toma la mitad del tallo para adornar las andas del Santísimo; un caballero lo recoge y lo planta en su huerta, y de allí proceden los inmensos olivares de la región. Es un símbolo: el símbolo de que la devoción al Sacramento ha sido un factor de la unidad espiritual de España y América. 

*Nota: no tenía entonces, pues luego volvió a la fe.
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DÍA DE LA RAZA 

DOCE DE OCTUBRE: HISPANIDAD Y RAZA

12 DE OCTUBRE: CRISTÓBAL COLÓN Y LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA

LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS: "LA GENERALA" QUE VENCIÓ A HUITZILOPOCHTLI

LA RELIGIOSIDAD DEL CABALLERO CRISTIANO

ISABEL LA CATÓLICA, DEFENSORA DE LOS INDIOS DE AMÉRICA

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jueves, 10 de octubre de 2019

¡LO QUE NOS SALVA ES LA VERDADERA FE, LAS BUENAS OBRAS Y LOS SACRAMENTOS, NO EL MODERNISMO!!


Puedes haber sido bautizado, haber recibido la Eucaristía, haber sido confirmado, te pudiste haber casado en la parroquia u ordenado sacerdote, haber servido en la Iglesia y recibido las exequias de difuntos en el templo, y aun así terminar en el infierno, porque estuviste solo materialmente en la Iglesia y no profesaste la genuina FE CATÓLICA ni obraste conforme a ella.

La Fe dejada en depósito por nuestro Señor Jesucristo a los apóstoles, no cambia jamás y sus pilares son la Sagrada Escritura y la Tradición, así como el Magisterio que interpreta y define la doctrina conforme a esas dos fuentes de la Revelación Divina. 

Hemos de custodiar la Fe y huir de la herejía modernista enquistada e infiltrada en la Iglesia. Solo la verdadera Iglesia católica es camino de salvación. La Contraiglesia y las falsas religiones creadas por el hombre son caminos de perdición.  

Quien anuncia otra fe, o cambia la Fe en una coma, apostata de la Fe, es decir, traiciona a Cristo por voluntad propia, porque no ama la Verdad, sino a sí mismo.

No se salva el que no permanece en el amor, aunque esté incorporado a la Iglesia, porque está en su seno solo con el "cuerpo", pero no con el corazón.

¿No os inquieta  vivir una vida sin problemas que sean generados por defender la Fe? ¿En que Fe vives? Si tu Fe no se contrapone con el mundo, seguramente no profesas la verdadera Fe sino una falsa, contaminada de la herejía modernista.

Hemos de ser tratados como lo fue nuestro Señor Jesucristo, pues el discípulo no es mayor que su Maestro.

Lo que nos salva es la fe íntegra, la fe verdadera que guarda incólume todos los dogmas y la moral católica. Lo que nos salva son las buenas obras, la obediencia a los DIEZ mandamientos. No a nueve ni a ocho o siete, sino a diez. Lo que nos salva es la práctica de los sacramentos, como la necesaria Confesión de los pecados (con genuino arrepentimiento y propósito de enmienda) al sacerdote cuando hemos infringido un mandamiento y la posterior recepción de la Eucaristía en estado de gracia (esto es, sin pecado mortal). Lo que nos salva es la oración. Lo que nos salva, en fin, es el verdadero amor a Dios y a nuestro prójimo.

A SU RETORNO, ¿HALLARÁ CRISTO VERDADERA FE SOBRE LA TIERRA?

Tremenda la pregunta que hizo Cristo en referencia al tiempo último: "Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?"  
(Lucas 18, 8).

Roguemos a Santa María de Guadalupe: 
"Salva nuestra Patria, conserva nuestra fe y defiéndenos de los falsos pastores".

Y a Dios Padre recemos el padre nuestro rogando que nos auxilie para no caer en tentación y poder vivir continuamente en estado de gracia santificante.

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lunes, 7 de octubre de 2019

7 DE OCTUBRE: NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

  • ¡GRAN DÍA PARA LA CRISTIANDAD!
  • ¿POR QUÉ SE CELEBRA HOY LA FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO?

Toda Europa Cristiana estaba a punto de ser invadida por los Musulmanes. Si así hubiera sido, toda la historia hubiera cambiado. ¡Y -sólo Dios- qué tinieblas hubieran invadido a todos los pueblos cristianos… ¡sólo imaginemos la persecución actual en Siria, todo Medio Oriente África!

El Papa San Pío V llamó a las naciones cristianas a unirse en un ejército para vencerlos. ¡¿Quién comandaría la Fuerzas Armadas Cristianas?! … Celebraba la Misa para que Dios le iluminara… y a la lectura del último Evangelio leyó… “hubo un hombre enviado de Dios, cuyo nombre era Juan…”. “La respuesta del Cielo -pensó-: Don Juan de Austria, un gran hombre, cristiano, militar, hijo natural de Carlos V, bisnieto de la gran Isabel la Católica, él guiaría al ejército cristiano infinitamente más pequeño que el musulmán”.

La batalla decisiva se libraba en Lepanto en 1571… eran muy superiores las fuerzas enemigas, el Papa oraba, en el Vaticano desgranaba su Rosario… y en ese momento tuvo una visión: ¡El ejército cristiano milagrosamente había vencido! ¡la Cristiandad se había librado de la invasión que hubiera acabado con el Cristianismo en Europa! ¡Gracias al rezo del Santo Rosario!

Por eso, el Papa instituyó la Fiesta del Santo Rosario el 7 de octubre, cuando fue ganada la Batalla de Lepanto.

Reflexionemos… un nieto de Isabel la Católica… el rezo del Santo Rosario…

El año de 1571 fue testigo de "la más memorable y alta ocasión que fueron los pasados siglos, ni espera ver los venideros", dijo Miguel de Cervantes, el Manco de Lepanto. En la encrucijada geográfica e histórica del golfo de Lepanto, España dio, una vez más, batalla decisiva para los destinos de la humanidad.

Hoy se libra una batalla aún peor… tendremos que hacer lo nuestro… HIJOS DE LA ESPAÑA CATÓLICA, FAVORECIDAS POR TODA LA ACTUACIÓN DE LA REINA ISABEL; MUCHOS NOS HEMOS CONSAGRADO AL CORAZÓN DE MARÍA, SEAMOS HIJOS VERDADEROS DE LA VIRGEN DEL ROSARIO, DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE.

Por ello, particular apremio de unidad es para la estirpe hispánica el fasto hoy rememorado, cuando una infiltración musulmana silenciosa invade Europa, cuando se intenta desmembrar la Madre Patria, cuando se renuevan los sacrificios humanos -mediante el crimen del aborto- en muchos países y paradójicamente en la tierra mexicana donde Santa María de Guadalupe vino a abolirlos, cuando la Iglesia está ocupada -en gran medida- por fuerzas que intentan destruirla desde el interior y protestantizarla, cuando la dictadura del relativismo invade y adormece las conciencias, cuando la familia es el blanco de ataque de las fuerzas infernales.

Recemos nuestro Rosario durante este mes por México, pidiendo perdón por los pecados que como nación cometemos todos y de manera particular por el aborto que tanto lastima a nuestra maternal Virgen de Guadalupe. Desagraviemos a Nuestra Señora y luchemos por erradicarlo e impedirlo de nuestras leyes. Recemos también por la unidad de España para que resista el intento de desmembrarla. 

Dios quiera que cada uno de nosotros pongamos todo nuestro ser, en el rezo del Santo Rosario y en hacer penitencia, para que se gane por intercesión de la Virgen esta GRAN BATALLA QUE LIBRA TODA CRISTIANDAD, Y EN ESPECIAL EN MÉXICO, CONTRA EL DEMONIO Y SUS SECUACES.

Llevemos en nuestro espíritu las palabras de Don Juan de Austria a sus hombres antes de la Batalla de Lepanto:

«HIJOS, A MORIR HEMOS VENIDO, A VENCER, SI EL CIELO ASÍ LO DISPONE. NO DEIS OCASIÓN A QUE, CON ARROGANCIA IMPÍA, OS PREGUNTE EL ENEMIGO: ¿DÓNDE ESTÁ VUESTRO DIOS? PELEAD EN SU SANTO NOMBRE QUE, MUERTOS O VICTORIOSOS, GOZARÉIS DE LA INMORTALIDAD». 


Ver también video y post (haz clic): BATALLA DE LEPANTO (7 DE OCTUBRE 1571)

sábado, 5 de octubre de 2019

TRIBUNAL BRITÁNICO SENTENCIA QUE GÉNESIS 1:27 ATENTA CONTRA LA DIGNIDAD HUMANA

DOCTOR DAVID MACKERETH


«Y CREÓ DIOS AL HOMBRE A SU IMAGEN, A IMAGEN DE DIOS LO CREÓ; VARÓN Y MUJER LOS CREÓ»


Un tribunal británico ha sentenciado que el punto de vista basado en la Biblia del doctor David Mackereth es contrario a la dignidad humana y por tanto es legal su despido de la Oficina estatal de Trabajo y Pensiones por negarse a usar pronombres transgénero.



(Premier/InfoCatólica) El fallo declara que «la creencia en Génesis 1:27, la falta de creencia en el transgénero y la objeción de conciencia al transgénero en nuestro  juicio son incompatibles con la dignidad humana y entran en conflicto con los derechos fundamentales de los demás, específicamente de las personas transgénero».
El versículo en cuestión es «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó».
En conversación con el gerente de su departamento, Mackereth dijo: «si estás ante un hombre de seis pies de estatura con barba que dice que quiere que lo llamen 'ella' y 'Sra. ', ¿podrías hacer eso? Yo no».
Al mes siguiente el doctor fue despedido a pesar de haber trabajado durante 30 años en el mismo departamento sin haber recibido ninguna queja por su labor.
Tras la sentencia ha declarado
«No soy el único en estar profundamente preocupado por este fallo judicial. El personal del NHS (Servicio estatal de salud británico), incluso aquellos que no comparten mis convicciones cristianas, también se sienten perturbados porque ven que su propia libertad de pensamiento y expresión se ve socavada por el fallo de los jueces».
Y añade:
«Ningún médico, investigador o filósofo puede demostrar o probar que una persona puede cambiar de sexo. Sin integridad intelectual y moral, la medicina no puede funcionar y mis 30 años como médico ahora se consideran irrelevantes en comparación con el riesgo de que alguien más pueda ofenderse»
Él ha asegurado que apelará para «luchar por la libertad de los cristianos».
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viernes, 4 de octubre de 2019

¡SEÑOR HAZ DE MÍ INSTRUMENTO DE TU PAZ!


Que allí donde haya odio, ponga yo amor; 
donde haya ofensa, ponga yo perdón; 
donde haya discordia, ponga yo unión; 
donde haya error, ponga yo verdad; 
donde haya duda, ponga yo fe; 
donde haya desesperación, ponga yo esperanza; 
donde haya tinieblas, ponga yo luz; 
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto 
ser consolado como consolar; 
ser comprendido, como comprender; 
ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe; 
olvidando, como se encuentra; 
perdonando, como se es perdonado; 
muriendo, como se resucita a la vida eterna. Amén.

San Francisco de Asís

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jueves, 3 de octubre de 2019

SOBRE EL PADRE NUESTRO


P. Decid el Padre nuestro.
R. Padre nuestro, etc.
P. ¿Quién ordeno la oración del Padre nuestro?
R. El mismo Cristo a petición de los Apóstoles.
P. ¿Para qué la ordeno?
R. Para enseñarnos a orar.
P. ¿Qué cosa es orar?
R. Levantar el alma a Dios y pedirle mercedes.
P. ¿Por qué nos enseña el Señor a llamarle Padre?
R. Porque le pidamos con afecto de hijos.
P. ¿Cómo lo somos?
R. Por el ser que de Él hubimos de naturaleza y gracia.
P. ¿Por qué decimos nuestro?
R. Porque como buenos hermanos, pidamos todos para todos.
P. ¿Cuándo decís Padre nuestro con quién habláis?
R. Con Dios nuestro Padre.
P. ¿Dónde está Dios nuestro Padre?
R. En todo lugar, por esencia, presencia y potencia.
Advertir la presencia de Dios, como nos mira en todo lugar y tiempo, y el recato y modestia con que debemos estar delante de Él.
P. ¿Pues por qué decís, que está en los cielos?
R. Porque en ellos se manifiesta más particularmente.
P. ¿Qué peticiones contiene el Padre nuestro?
R. Siete, dispuestas con muy grande orden.
P. ¿Con qué orden?
R. Las tres primeras pertenecen al honor de Dios, y las otras cuatro al provecho del prójimo y nuestro.
P. ¿Qué pedimos en ellas?
R. Abundancia de todos los bienes, y remedio de todos los males.
P. ¿Qué pedís diciendo: Santificado sea tu nombre?
R. Que sea tenido en reverencia, y alabado.
P. ¿Qué pedís diciendo: Venga a nos el tu reino?
R. Que reine en nosotros por gracia y después nos de la gloria.
P. ¿Qué pedís diciendo: hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo?
R. Que la hagan los hombres entera y prontamente, como los Ángeles.
P. ¿Qué pedís diciendo: EI pan nuestro de cada día dánosle hoy?
R. Todo lo que es sustento necesario de cuerpo y alma.
P. ¿Por qué le pedís para hoy limitadamente?
R. Por quedar necesitados a pedir lo mismo para mañana.
P. ¿Qué pedís diciendo: Perdónanos nuestras deudas?
R. Perdón de culpas y penas, debidas por ellas.
P. ¿Por qué añadís: Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores?
R. Porque no perdonara Dios al que a otro no perdona.
P. ¿Qué pedís, diciendo: No nos dejes caer en la tentación?
R. Que no nos permita darle consentimiento.
P. ¿De cuál mal pedís que os libre, diciendo: Mas líbranos de mal?
R. Del demonio y del infierno, y de casos desastrosos.

 P. Jerónimo de Ripalda

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