sábado, 26 de noviembre de 2022

EL 'SÍ' DE MARÍA

 

María firmó con su “Sí” la santa nueva alianza entre las almas y Dios, y fué la primera que puso Su vida entera al servicio del plan de salvación de Dios. Si no hubiera sido por Su “Sí”, el Redentor no hubiese podido ser concebido en ese momento estipulado por la perfecta sabiduría de Dios. La perfecta consagración de María a las obras de Dios se convirtió en el fundamento de nuestra redención.


viernes, 25 de noviembre de 2022

SOTANA SANTA


Esa sotana fascinante que encandiló mi infancia, que ensoñé de mil anhelos y dibujé con ternura en mi imaginación cándida…

Esa sotana grave que cautivó mis pupilas párvulas, ese hábito amado, anhelo de infante, motor de mi destino y prenda que colmaría mi vida. 

Ahí estaba solitaria y silenciosa, austera e interpelante mi vieja sotana de solemne azabache, depauperada en grisáceo, una bella grisalla por aguerrida usanza, condecorada de brillo inmarcesible.

Prenda preciada que une el cielo con la tierra. Un atuendo sacro que te configura con lo que representa, una segunda piel no nacida de la sangre ni de la carne sino de lo alto, una sotana traída por ángeles a aquellos que fueron llamados.

Mi vieja sotana raída, de horas eternas de apostolado fatigoso, mi vieja sotana curtida en mis luchas y mil sudores y mil veces lavada y siempre revivida.

Sotana de negro, que no de luto, sotana sagrada, traje talar grave, sotana cercana y amiga, pero que establece un dique infranqueable con lo que no es de Dios.

Sotana santa, nobleza obliga a bien llevarla, sotana abrigo y cobijo de santos, sotana reliquia viva, sotana que sobrevive al siglo, sotana tradicional mil veces combatida y siempre victoriosa.

Mi sueño soñado que me entierren con la mortaja santa, revestido con la santa sotana, y la muerte no será temida, sino dulce, si con ella duermo plácido el sueño de los justos y cuando mis huesos marchitos sean polvo que se fundan con ese santo hábito, prenda de resurrección y de plenitud que no se marchita.

"A la sotana"

- Javier Navascúes.

jueves, 24 de noviembre de 2022

SOBRE EL AMOR A DIOS


"¡Ah!, en el Juicio, Nuestro Señor nos censurará por su amor. ¡Tú me amaste menos que a las criaturas! ¡Tú no hiciste de Mí la felicidad de tu vida! ¡Tú me amaste lo suficiente para no ofenderme mortalmente; pero no para vivir de Mí!

Habrá quien diga: ¡Qué exageración! ¿Pero qué es el amor sino exageración? Exagerar es ir más allá de la ley; pues bien, el amor debe exagerar.

¡Vamos! Entremos en Nuestro Señor. Amémoslo un poco por Él. Sepamos olvidarnos y entregarnos a ese buen Salvador. Inmolémonos un poco. Considerad estos cirios, esta lámpara, que se consume sin dejar vestigio, sin reservar nada".

San Pedro Julián Eymard


miércoles, 23 de noviembre de 2022

23 DE NOVIEMBRE - BEATO JOSÉ RAMÓN MIGUEL PRO JUÁREZ S.J., PRESBÍTERO Y MÁRTIR.


Este glorioso Mártir de Cristo Rey nació el 13 de Enero de 1891, en la población de Guadalupe, Zacatecas; siendo el tercer hijo del matrimonio de don Miguel Pro y doña Josefa Juárez. A finales de ese año la familia se mudó a la Ciudad de México, pues don Miguel era ingeniero en Minas y en la capital había buenas posibilidades de trabajo. La familia vivió allí unos años y luego, en 1896, se trasladó a Monterrey.

En su infancia, el pequeño Miguel demostró ser muy inquieto, destrozaba las muñecas de sus hermanas, repelaba, hacía berrinches y frecuentemente tenían que corregirlo. A principios de 1898 la familia Pro Juárez se trasladó a Concepción del Oro, Zacatecas, donde hizo su Primera Comunión, de manos del ahora Santo, Mateo Correa Magallanes, quien años mas tarde tambien culminaría su vida con el martirio

Trabajó con su padre en la administración de minas cuando ya se dibujaban en el horizonte los primeros tintes de la revolución y en medio de este ambiente descubrió su vocación religiosa. El ingreso de sus hermanas Luz y Concepción como monjas a un convento lo dejó a él vacío y bastante deprimido. Finalmente decidió entrar al seminario, e hizo sus primeros votos el 15 de agosto de 1913, con lo cual era ya novicio de la Compañía de Jesús.

Para 1914 los carrancistas perseguían fieramente a los sacerdotes, saqueaban y profanaban Iglesias, y dispersaban comunidades religiosas. Los jesuitas del occidente mexicano tuvieron que aprestarse a huir. Él ya no pudo pensar en reunirse con su familia; los carrancistas y aun a veces los villistas seguían como consigna el atrapar a cuanto “curita” pudieran, y en muchos casos fusilarlos. Pero aun con el peligro, Miguel se disfrazó de ranchero y consiguió llegar a Guadalajara, donde vio a su madre y a sus hermanos. La Perla de Occidente, estaba en ese momento en poder de Álvaro Obregón, uno de los más pertinaces perseguidores.

El 1 de Octubre se dio a los jesuitas mexicanos la orden de huir al extranjero. Miguel Pro se despidió sin saber que era la última vez que vería a su madre. Por tren llegaron a los Estados Unidos y de ahí se embarcaron a España. En Julio de 1915, el seminarista Pro llega a Granada, donde pasa cinco años estudiando Retórica y Filosofía. A mediados de 1922 se dirigió al Colegio de Sarriá, cerca de Barcelona, para estudiar Teología.

Estuvo muy enfermo a fines de 1923, y en septiembre de 1924 se fue a Enghien, Bélgica, a seguir con la Teología. Ahí recibió las órdenes menores, el 7 de Julio de 1925 el subdiaconado, el 25 el diaconado y el 31 de Agosto el sacerdocio.

En medio de unas operaciones por úlcera en el estómago, le llega al Padre Pro un duro golpe: su madre doña Josefa había fallecido el 8 de febrero de 1926. Con su úlcera, realmente no va a poder vivir muchos años, pero los superiores jesuitas convienen en que es justo permitirle volver a su patria, por si la enfermedad se agravara. Antes de embarcarse de regreso a América, el Sacerdote se dirigió al Santuario de Lourdes y visitó la Gruta donde tuvo lugar la Aparición de la Santísima Virgen a Santa Bernardita, ahí recobro fuerzas y salud. Se embarca entonces en el vapor Cuba, en Saint-Nazarie, Francia. El 8 de Julio  de 1926 llegaba a la Ciudad de México, procedente de Veracruz, donde encontró a su padre don Miguel, a sus hermanos Humberto, Roberto y Ana María.

México había cambiado en sus años de ausencia, especialmente en lo que se refiere al problema religioso, justo a su llegada el presidente Calles extremaba las medidas anticatólicas. El 14 de Junio había sido publicada la Ley Calles, y los católicos, organizados a través de la A.C.J.M. y la Liga Defensora de la Libertad Religiosa, se disponían a hacer frente a tan neronianas medidas. En medio de esta situación, y por órdenes superiores, el Padre Pro tenía que seguir estudiando Teología. Pero al mismo tiempo, como sacerdote, se dedicó a pastorear almas, trabajando con celo apostólico por administrar los sacramentos a los fieles, de manera oculta, y convirtiéndose así en blanco de la Policía.

Visitaba familias, a las religiosas del Buen Pastor, ayudaba a pobres y enfermos. El 23 de Septiembre de 1927 se ofreció solemnemente a Dios como víctima por la salvación de la fe en México, por la paz de la Iglesia y la salvación de Calles. 

La Persecución había arreciado a lo largo del mandato presidencial de Calles. Detrás de él, Obregón seguía manejando la política nacional y trató de obtener un arreglo con la Iglesia pues contaba con las ansias de paz de algunos obispos de triste y cobarde memoria, especialmente Leopoldo Ruiz y Pascual Díaz. Al gobierno le empezaba a urgir terminar con la rebelión cristera, la cual amenazaba con ser más dura, debido al ingreso del general Enrique Gorostieta a las filas cristeras. Unas reuniones con prelados en San Antonio Texas, no tuvieron éxito debido a la vigilancia de Mons. Mora y del Río, quien no se dejó engañar por las artimañas obregonistas. Obregón intentó enviar un delegado a hablar con el Papa, para, mediante engaños, hacer que se declarara en contra del movimiento de resistencia católica. Pero S.S. Pío XI se negó, ni siquiera quiso recibir a los delegados, y sencillamente despreció las melosas mentiras de quien había expulsado de México a su delegado apostólico Mons. Ernesto Filippi. Tanto a Calles como Obregón les empezaba a cansar el asunto cristero, mucho más peligroso de lo que ellos habían imaginado, pero cuando Mons. Pascual Díaz fue a Roma, a ver si gestionaba la paz, el Ilmo. Mons. Mora y del Río protestó y Roma respondió una vez más negativamente. A los anticristianos se les empezó a meter en la cabeza la idea de vengarse del Papa, luego del desaire a los delegados enviados por Obregón.

Mientras tanto, Obregón se aprestaba a volver a la presidencia. Por órdenes suyas, Calles hizo que el Congreso reformara la ley, de modo que la reelección era permitida por una sola vez para periodos alternados. Ahora, con esa reforma, Obregón podía volver a ser presidente, y Calles también luego de él, de modo que a los católicos les aguardaba la perspectiva de ser gobernados doce años más por esa mancuerna de salvajes. Los católicos se sintieron desalentados con la noticia, y empezó a gestar en algunos el pensamiento de tiranicidio. Todos los católicos sabían que Obregón era el máximo enemigo de ellos y de Dios en la patria. En las Sagradas Escrituras encontramos a las tiranicidas Jael y Judith, y un grupo de acejotaemeros se dispuso a ejecutar al tirano Obregón. El jefe de ellos era Luis Segura Vilchis, ingeniero que trabajaba en la Compañía de Luz y Fuerza Motriz, tenía ya un cristero y dos acejotaemeros dispuestos a ayudarle. Segura fabricó unas bombas para ser lanzadas a mano. Pidió a la Liga un coche y la misma gestionó que Humberto Pro, hermano del P. Miguel, cediera a Luis Segura su viejo automóvil. El 13 de noviembre de 1927 llegaba Obregón a la ciudad de México, proveniente de Sonora. Los conjurados se reunieron, y llevaron a cabo el atentado.

Sin embargo, nadie resultó herido de gravedad, Obregón sólo sufrió unos rasguños. Tirado y Nahúm Ruiz fueron apresados. La noticia del atentado causó conmoción en el país. La familia Pro lo supo hasta en la noche, y todavía no se preocuparon, sino hasta el día siguiente, cuando en los diarios Humberto se enteró de que los dinamiteros iban en el automóvil que había estado en su poder, era de presumir que la policía dirigiría sus sospechas hacia él. En la Inspección, Juan Tirado fue torturado brutalmente, pero fiel a su consigna acejotaemera, no dijo absolutamente nada, y desde su arresto hasta su muerte fue imposible arrancarle confesión alguna. Calles y Obregón cursaron de inmediato la orden de detener a cuanto implicado se pudiera descubrir en el atentado. El jefe militar de la capital, general Roberto Cruz, nombró a Álvaro Basail y Valente Quintana para investigar.

El día 17, Basail llegó a la Compañía de Luz y Fuerza, donde después de haber interrogado a Segura, la policía estaba desorientada. El mismo Obregón no estaba seguro de la procedencia del atentado, y sospechaba inclusive de Calles.

Mientras tanto, Basail y Quintana habían detenido a la señora Montes de Oca, propietaria de la casa donde se habían fabricado las bombas y luego interrogaron a su hijo José, un atolondrado muchachito que había asistido al refugio de los Pro. Mediante amenazas, los policías le hicieron confesar el lugar donde se encontraba el dichoso Miguel Pro. Ese mismo día la policía empezó a rondar cerca de la casa y en la madrugada del 18 de Noviembre un piquete de soldados se introdujo en la casa y derribó a golpes la puerta del cuarto donde dormían los hermanos Pro. “¡Nadie se mueva!”, gritaron. Miguel se dirigió a sus hermanos: “Arrepiéntanse de sus pecados como si estuvieran en la presencia de Dios”. Acto seguido pronunció la absolución sacramental y les dijo: “Desde ahora vamos ofreciendo nuestras vidas por la religión en México y hagámoslo los tres juntos para que Dios acepte nuestro sacrificio”.

Salieron escoltados por los soldados, y Basail se dirigió a la dueña de la casa: “¿Sabía usted que escondía en su casa a los dinamiteros?”. La asustada señora le contesto valientemente: “Lo único que yo sé, es que escondía a un santo”. El Padre Pro intervino para que la dejara tranquila. Se volvió hacia la señora Valdés y dijo: “¡Me van a matar! le regalo a usted mis ornamentos sacerdotales”. La señora le obsequió un sarape, él le dejó sus ornamentos y un cilicio, tomo del armario un crucifijo y acto seguido los tres hermanos fueron llevados a la Inspección de Policía. Allí el padre regaló su sarape a Juan Tirado, quien estaba enfermo por las torturas de que había sido objeto. Encontraron también a Segura Vilchis, pero siguiendo la consigna acejotaemera, ni él dio muestras de conocerlos, ni ellos a él.

Se inició un proceso que al principio fue regular. Los hermanos Pro no podían decir más que la verdad: que ellos no tenían absolutamente nada que ver en el atentado. La evidente inocencia de los Pro hizo que se pensara en dejarlos libres bajo fianza. Pero el día 21, Calles y Obregón ordenaron tajantemente al general Cruz que fueran fusilados. El general llego a preguntar a Segura, porque había intentado matar a Obregón. Respondiéndole Segura: “Porque es un hipócrita perseguidor de mi fe, un asesino de católicos, un traidor a la Patria, a la que intenta destruir en beneficio de los Estados Unidos, al servicio de cuyo imperialismo está. Si veinte vidas tuviera Obregón, veinte le quitaría para salvar al Catolicismo y a la Patria de tan ignominiosa tiranía.”

Y así Segura Vilchis permaneció en prisión, pudiendo considerarse ya condenado a muerte, sin que por eso se liberara a los Pro. Nada quedaba ya que los incriminara en lo más mínimo, salvo el odio acérrimo de Calles hacia todos los sacerdotes católicos. Por la madrugada el padre despertó y se tomó una aspirina. En las primeras horas del 23 de Noviembre se escuchó movimiento por toda la Inspección, y a las diez de la mañana apareció en el calabozo el jefe de las Comisiones de Seguridad, Mazcorro, quien dijo en voz alta: “¡Miguel Agustín Pro!”. El padre poniéndose de pie  se puso el saco, apretó la mano de Roberto y salió al patio de la Inspección.

No se les había dicho absolutamente nada a los prisioneros, por lo que al salir, y encontrar todo el aparato de ejecución, el padre se sorprendió, pero con toda calma caminó al paredón. El que lo llevaba, Valente Quintana, se acercó y le dijo: “Padre, le pido perdón por la parte que me toca en esto”. Respondió el Padre: “No solo te perdono, sino también te estoy sumamente agradecido”. Condujeron al padre al lugar donde se hacían prácticas de tiro, los encargados de fusilarlo, soldados de la Gendarmería Montada, formaron el cuadro y se dispusieron a recibir órdenes.

El mayor Torres le pregunto entonces si tenía algún último deseo, y el padre respondió: “Que me permitan rezar”. Torres se retiró, dejándolo solo, y luego de unos minutos arrodillado, beso su santo crucifijo y poniéndose de pie, se colocó en posición. Al grito de “¡Apunten!” abrió los brazos en cruz y gritó: “¡Viva Cristo Rey!”. Recibió la descarga y cayó sobre su costado derecho, un sargento se acercó a darle el tiro de gracia. El general Cruz, rodeado de sus lugartenientes y todo un séquito de fotógrafos y reporteros, presenciaban petrificados la ejecución.

Acto seguido fueron fusilados, Segura Vilchis, Juan Tirado y Humberto Pro. Finalmente Roberto no había sido fusilado, esto debido a la intervención indignada del señor Labougle. En el hospital Juárez, Ana María se encontró con su hermano Edmundo, y luego llegó don Miguel Pro, padre de los mártires. El anciano besó en la frente a sus dos hijos muertos, y dijo a Ana María, que sollozaba: “Hijita, no hay motivo para llorar”.

Llevaron los cuerpos a la calle de Pánuco, donde fueron velados, reuniéndose una gran cantidad de gente. A las diez de la noche tocaron la puerta y don Miguel, al abrir, se encontró frente a media docena de policías. Estos, descubriéndose la cabeza, humildemente le pidieron permiso para ver a los mártires. Se arrodillaron frente a los cadáveres y rezaron silenciosamente. Al día siguiente salieron los ataudes para ser llevados al cementerio pero era tanta la gente que era imposible moverse, entonces el P. Alfredo Méndez grito instintivamente: "¡Señores, dejen pasar al mártir de Cristo!", recibiendo por respuesta, vivas, aplausos y cantos de felicidad; conducidos en medio de una muchedumbre impresionante, todos se lanzaban hacia la fúnebre comitiva, tratando de tocar los féretros con rosarios, crucifijos y flores, algunas personas levantaban a sus hijos y decían: "Mira, así mueren los Mártires, así mueren por su fe"; su cortejo fue una auténtica beatificación. Fueron sepultados en el Panteón de Dolores, y don Miguel, luego de arrojar la primera paletada de tierra sobre los ataúdes, exclamó: “¡Todo ha terminado! Los dos murieron por Dios, y de Dios gozan ya en el cielo, ¡Te Deum laudamus!”

El caso del P. Pro es el perfecto ejemplo del odio de Calles a la Iglesia y a todo lo católico; su vileza dio un insigne mártir a los católicos y a los cristeros.

Fue el primero de los mártires de la guerra cristera en ser beatificado, el 25 de Septiembre de 1988. Sus restos son venerados en el Templo jesuita de la Sagrada Familia y el Verbo Encarnado, en la colonia Roma, de la Ciudad de México.

martes, 22 de noviembre de 2022

SI VIÉRAMOS LO QUE REALMENTE NOS CONVIENE


«Nos abandonamos a la buena fe del médico porque lo suponemos entendido en su profesión, aunque mande que se nos hagan las operaciones más violentas: que nos abran el cráneo con el hierro o que nos corten un miembro para detener la gangrena. Sufrimos todo esto, lo agradecemos y lo pagamos generosamente, porque juzgamos que no lo haría si no lo considerara necesario y porque nos fiamos de su arte. ¡Pero no le tenemos la misma consideración a Dios! Si viéramos lo que Él ve, querríamos infaliblemente todo lo que Él quiere. Le pediríamos con lágrimas las mismas aflicciones que procuramos apartar con nuestros votos y nuestras oraciones.» 

- San Claudio de la Colombière

lunes, 21 de noviembre de 2022

ACERCA DE SAN JOSÉ


"...Qué dicha para él de no solamente ver a Jesucristo, sino también de oirle, de tenerlo en sus brazos, y llevarlo de un lugar a otro, acariciarlo, abrazarlo, alimentarlo; de ser admitido en la participación de sus inefables secretos que fueron ocultos a los ojos del mundo. ¡Oh prodigio de elevación! ¡oh dignidad incomparable! La Madre de Dios, la Reina del cielo os llama su señor, el Verbo hecho carne os llama su padre y os obedece. ¡Oh Jesús! ¡oh María! ¡oh José! que haceis en la tierra una gloriosa trinidad, en la que pone todas sus complacencias la augusta Trinidad del Cielo! ¿Qué cosa se puede imaginar en la tierra tan grande, tan buena y tan excelente como ésta?”.

San Bernardo

sábado, 19 de noviembre de 2022

OFRECIMIENTO


"Vedme aquí, Dios de mi corazón, cargado con el enorme peso de una inmensa deuda de gratitud y reconocimiento a todos los beneficios generales y particulares de que me habéis colmado, y de los que estáis dispuesto a concederme en el tiempo y en la eternidad. Confieso que vuestras misericordias para conmigo han sido y son infinitas; sin embargo, estoy pronto a pagaros hasta el último óbolo. En satisfacción de todo lo que os debo, os presento por las manos del sacerdote la Sangre divina, el cuerpo adorable y la víctima inocente que está colocada sobre este altar. Esta ofrenda basta (seguro estoy de ello) para recompensar todos los dones que me habéis concedido; siendo como es de un precio infinito, vale ella sola por todos los que he recibido y puedo recibir de Vos.

"Ángeles del Señor, y vosotros, dichosos moradores del cielo, ayudadme a dar gracias a mi Dios, y ofrecedle en agradecimiento por tantos beneficios, no solamente esta Misa a que tengo la dicha de asistir, sino también todas las que en este momento se celebran en todo el mundo, a fin de que por este medio satisfaga yo a su ardiente caridad por todas las mercedes que me ha hecho, así como por las que está dispuesto a concederme ahora y por los siglos de los siglos. Amén".  

– San Leonardo de Porto Maurizio. "El tesoro escondido de la Santa Misa".

viernes, 18 de noviembre de 2022

LOS MALOS SOLDADOS


"Debo decir algo sobre los malos soldados del Rey Cristo, es decir, los cristianos cobardes. Nada aborrece tanto a un Rey como la cobardía de sus soldados; si sus soldados son cobardes, el Rey está listo. No hacen honor al Rey Cristo los cristianos que tienen una especie de complejo de inferioridad de ser cristianos. [...] Para que Cristo sea realmente Rey, por lo menos en nosotros, hemos de vencer el miedo, la cobardía, la pusilanimidad; no ser ‘hombres para poco’, como decía Santa Teresa, y ¡pobre de aquel a quien ella se lo aplicaba! ¿Y cómo podemos vencer al miedo? ¡El miedo es un gigante! ‘¿Os olvidasteis que Yo estaba con vosotros?’."

Padre Leonardo Castellani


jueves, 17 de noviembre de 2022

TESTIGOS DE LA VERDAD


“Esta es la hora de la intransigencia, esta es la hora de hablar el lenguaje que Cristo nos recomienda en el Sermón de la Montaña: Sí, sí. No, no. Esta es la hora de la obstinación invencible, de la constancia persistente, de la fidelidad continuada. Es cierto, nosotros no tenemos la fuerza del número, no tenemos la fuerza del dinero, no tenemos la fuerza de las armas, no tenemos la fuerza de las logias ni de los poderes ocultos pero nosotros tenemos la fuerza de Cristo y en la manera en que esa fuerza irradie en nosotros y Cristo viva en nosotros más que nosotros mismos, en esa misma medida seremos invencibles aún en la derrota porque después de todo este es un lugar de paso, de prueba y de testimonio y lo importante es que seamos capaces de ser hasta la muerte y sobre todo en la hora de la muerte testigos de la verdad.”

Jordán Bruno Genta. Mártir de Cristo Rey

 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

EL CONSUMIDOR DE PORNOGRAFÍA PIERDE SU CAPACIDAD DE AMAR


Es increíble como incluso 5 segundos de pornografía pueden quedar en la mente para toda la vida y muchos años de formación cristiana pueden olvidarse en cuestion de un momento cuando se elige pecar, y es que la pornografía atormenta el alma, la destruye y la lleva a la perdición, convierte a la persona en un esclavo. 

Lamentablemente un hombre que se ha formado viendo pornografía busca lo que ha visto en una mujer y la rebaja a un simple objeto que sirve para el placer sexual, pues esto es lo que presenta la pornografía, una mujer siendo utilizada como un mero objeto creado para satisfacer mis impulsos carnales.

Poco a poco el consumidor de pornografía va perdiendo su capacidad para amar, pues todo vicio nos aleja de Dios que es quien infunde el verdadero amor en nosotros, deja de pensar que la mujer debe ser conquistada con cariño y respeto, porque es un ser humano que ama y busca ser amada, en cambio él piensa que debe conquistarla para en algún momento llevarla a la cama y satisfacer su propio placer, el consumidor de pornografía nunca logrará amar porque el verdadero amor es sacrificio y donación, cuando los esposos se unen para el acto conyugal hacen un sacrificio de amor, buscan entregarse el uno al otro, no sólo satisfacerse a sí mismos, es en esta entrega sagrada que Dios se hace presente y se le puede dar gloria a Dios.

Ahora, ¿si soy consumidor de pornografía y aún quiero saber lo que es amar y ser amado puedo hacerlo? Mientras siga siendo consumidor nunca lo sabrá pues cada vez se aleja más de Dios, pero si se tiene un arrepentimiento sincero por haber ofendido tanto a Dios y se aleja de la ocasión del pecado (es decir, si es necesario botar la computadora, el celular, el televisor, revistas, discos, alejarse de ciertas "amistades" o familiares, etc. y lo hace por amor a Dios), se busca la vida de gracia, confesión frecuente, Santo Sacrificio frecuente, santo rosario diario, mortificación diaria y un buen director espiritual, y se lee la vida de los santos buscando imitarlos, y también se busca de todo corazón detestar el pecado, con estas prácticas hechas vida, claro que puede lograr amar y ser amado, pero como con todo vicio es necesaria la virtud de la persevarancia, no desistir, ni creer que como ya llevo "X" meses o años sin caer ya no caeré nunca más, porque la realidad es que es una lucha que siempre será para TODA LA VIDA, pero que bien vale la pena llevar una vida que nos conducirá al amor verdadero en este plano y, finalmente, a la bienaventuranza eterna con Dios.