martes, 13 de noviembre de 2018

LA HORA DE LA INTRANSIGENCIA


“Esta es la hora de la intransigencia, esta es la hora de hablar el lenguaje que Cristo nos recomienda en el Sermón de la Montaña: Sí, sí. No, no. Esta es la hora de la obstinación invencible, de la constancia persistente, de la fidelidad continuada. Es cierto, nosotros no tenemos la fuerza del número, no tenemos la fuerza del dinero, no tenemos la fuerza de las armas, no tenemos la fuerza de las logias ni de los poderes ocultos, pero nosotros tenemos la fuerza de Cristo, en la manera en que esa fuerza irradie en nosotros y Cristo viva en nosotros más que nosotros mismos, en esa misma medida seremos invencibles aún en la derrota porque después de todo éste es un lugar de paso, de prueba y de testimonio y lo importante es que seamos capaces de ser hasta la muerte, y sobre todo en la hora de la muerte, testigos de la verdad.”

Jordán Bruno Genta. Mártir de Cristo Rey.

domingo, 11 de noviembre de 2018

ASIA BIBI, LA PUNTA DEL ICEBERG



A veces ocurren milagros. Que la historia de Asia Bibi haya dado la vuelta al mundo, para mi es uno clarísimo. Sobre todo después de ver que la mayoría de los que son perseguidos por su fe como ella no corren la misma suerte, el mundo les da la espalda.

Observo una actitud general de silencio ante este tipo de persecuciones. Y lo observo por distintos motivos. En el mundo hay 200 millones de cristianos que sufren persecución cruenta y 50 millones que sufren otros tipos de persecución. No se me ocurre otro colectivo con estos niveles de persecución del que no se diga nada en los medios. ¿Cuántas veces hemos oído hablar de los cristianos perseguidos?

Y esa persecución no es algo exclusivo del Pakistán. Se da también en nuestros días en muchos otros países: Egipto, Irak, Siria, Afganistán, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Libia, India, Irán, Arabia Saudí, Nigeria, Uzbekistán y una larguísima lista de países.

Y tampoco es algo exclusivo de nuestro tiempo. Se ha dado desde que la Iglesia es Iglesia, es decir, hace más de 2000 años. Romanos, musulmanes, tiranos, emperadores, todos sin excepción la han perseguido.

La radicalidad de un testimonio de amor, paz y perdón que a los occidentales súper avanzados y modernos nos deja en evidencia y por ende se nos cae la cara de vergüenza

Existe una voluntad generalizada de no hablar de este tema. Voluntad que se traduce en una profunda ignorancia social. Prácticamente nadie conoce la realidad de más de 200 millones de personas perseguidas a diario en muchos países.

Y lo siento por el lector, pero no encontrará aquí el porqué de este silencio, lo desconozco, y sigo pensando en sus posibles causas mientras lucho por combatirlo.

Se me ocurren posibles motivos, eso sí, y tienen que ver con la radicalidad de esos cristianos perseguidos. Una radicalidad que Occidente no comprende y quizá por eso no explica. La radicalidad que supone estar dispuesto a perderlo todo por Cristo, sin reservas. Absolutamente todo. Y hacerlo con una sonrisa. Sufriendo mucho, pero con una sonrisa. Perdonando, incluso a aquellos que te han arrebatado lo que más quieres, a tu familia. La radicalidad de estar dispuesto a entregar tu vida por aquello en lo que crees, sin matices ni medias tintas.

La radicalidad de un testimonio de amor, paz y perdón que a los occidentales súper avanzados y modernos nos deja en evidencia y por ende se nos cae la cara de vergüenza. La radicalidad de ser creyente, y no solo decirlo a los 4 vientos, sino, sobre todo vivirlo, hasta las últimas consecuencias.

Quizá por eso Occidente no habla de este genocidio contemporáneo. Porque habiendo dado la espalda a todo lo que no entra en nuestra cabecita, resulta complicado explicar algo tan grande, tan increíble, tan real, que interpela con tanta fuerza a nuestra conciencia.

Y es genial que historias como la de Asia Bibi, madre de 5 hijos, después de 8 años de cautiverio, haya saltado a la palestra. Ha sido absuelta, pero aún corre peligro su vida y la de los que la han ayudado, a la espera de que pueda salir de Pakistán. El mundo ha visto la punta del iceberg, ahora toca sacar agua del océano o sumergirse en él para que vea el iceberg entero.

Jaume Vives - 06/11/2018 - Actuall

jueves, 8 de noviembre de 2018

EL CARDENAL BURKE INAUGURÓ EN MÉXICO EL VI CONGRESO MUNDIAL DE JURISTAS CATÓLICOS Y OFICIÓ MISA TRADICIONAL EN LA CATEDRAL METROPOLITANA DE LA CIUDAD DE MÉXICO



El cardenal Raymond Burke viajó a la Ciudad de México para inaugurar el VI Congreso Mundial de Juristas Católicos, de cuya Unión Internacional es presidente el reconocidísimo intelectual don Miguel Ayuso. Los organizadores locales fueron los licenciados Adrián Arzate López y Oscar Méndez Oceguera, presidente y secretario, respectivamente, de la Asociación Mexicana de Juristas Católicos.

El 7 de noviembre, después de unas breves palabras introductorias de los licenciados Ayuso y Arzate, el cardenal inauguró el Congreso con una amplia e interesante exposición sobre asuntos relacionados con la temática central del mismo: "¿Transhumanismo o posthumanidad?".

Como se notificó en este blog, a este Congreso acuden brillantes personalidades católicas reconocidas a nivel mundial  (haz clic aquí) y que darán sus ponencias los días 7, 8 y 9 de noviembre (2018).

Durante las horas anteriores a esta inauguración, el cardenal Burke concedió varias audiencias y envió un mensaje a los mexicanos (ver nuestro video anexo).

Finalmente, a las 18:00 hrs. ofició, en el altar principal de la Catedral Metropolitana, el Santo Sacrificio de la Misa con el rito tradicional (conocido como tridentino o de san Pío V). Hecho verdaderamente histórico, pues hace más de cincuenta años que no se celebraba ahí por parte de un príncipe de la Iglesia.



GALERÍA DE FOTOS:


Miguel Ayuso, presidente de la Unión Internacional de Juristas Católicos, cardenal Raymond Burke durante su ponencia, Adrián Arzate López, presidente de la Asociación Mexicana de Juristas Católicos 

La imagen puede contener: Adrián Arzate, sonriendo, de pie
Adrián Arzate López, presidente de la Asociación Mexicana de Juristas Católicos 

Audiencia del cardenal Burke en la Basílica de Guadalupe

Misa tradicional pontifical (rito tridentino o de san Pío V) celebrada por Su Eminencia el cardenal Burke en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.


martes, 6 de noviembre de 2018

PARA SER UN BUEN ESPOSO CATÓLICO Y UN CABALLEROSO CÓNYUGE CRISTIANO


1. Bajo ninguna circunstancia le grites a tu esposa. Es muy doloroso para ella. 
2. Nunca hables mal de ella. No uses términos despectivos, ella se puede convertir en lo que tú le digas. 
3. Nunca compares a tu esposa con otra mujer. 
4. Tu amor marital, afecto, piropos, etc. sean sólo para ella, no lo hagas nunca con otra mujer. Evita que por algún motivo se ponga celosa.
5. Nunca descuides tu intimidad sexual (cumpliendo siempre con la moral católica). Tu cuerpo es de ella y viceversa. El fin primordial del matrimonio es la procreación y educación de los hijos. Un matrimonio católico nunca empleará métodos artificiales de control natal. 
6. Sé amable y cariñoso con ella. Ella sacrificó todo para vivir contigo. A ella le duele cuando eres áspero, rudo e irritante. Sé comprensivo.
7. No escondas nada a ella. Ahora son uno, es tu ayuda idónea. No debes tener secretos para con ella (aunque tampoco siempre es conveniente confesarle tus pecados). 
8. No uses palabras difamatorias y mucho menos delante de los hijos. Si tienes algo que resolver hazlo con buenos términos y en la intimidad de tu recámara.
9. Sé agradecido con ella, por ser esforzada contigo, con tus hijos, tu hogar y negocio. Son un gran sacrificio estas funciones. 
10. Quizás tu esposa no cocine igual o mejor que tu mamá, pero igual debes apreciar su cocina. No es fácil cocinar 3 veces al día, 365 días al año, rompe el ciclo y llévala a un buen restaurante, o sorpréndela y cocina tú. 
11. Nunca pongas a tus familiares antes que a ella. Ella es tu esposa. Ella es uno contigo.
12. Invierte intencionadamente en su crecimiento espiritual. Cómprale libros devocionales y espirituales. Procura que se instruya ella y tus hijos estudiando el Catecismo (recomendamos el Catecismo Mayor de San Pío X por ser el más didáctico y completo). Es una obligación cuidar de ello. Invítala a retiros y ejercicios de encierro de San Ignacio. Nunca falten a la misa dominical. Practiquen todo aquello que edifique y fortalezca su caminar hacia Dios.
13. No olvides hacer vida de oración en común con ella y con tus hijos: recen diariamente el Rosario, las oraciones de la mañana, de las comidas y de la noche.
14. Saca tiempo de esparcimiento, disfruta de su compañía, juega, ríe, no seas aburrido. 
15. Nunca uses el dinero para manipularla o controlarla. Todo lo tuyo es de ella. Ella fue unida a ti por la gracia de Dios.
16. Nunca hables mal de ella con otros, estarás hablando mal de ti también. Sé un escudo alrededor de ella. 
17. Honra a sus padres y sé amable con sus familiares. 
18. Nunca dejes de decirle cuanto la amas. Hazlo frecuentemente. Las mujeres nunca se cansan de ser amadas y de oírlo.
19. Nunca le hagas comentarios negativos de su cuerpo, esto es fulminante. Recuerda, cada vez que te dio un hijo, arriesgó su vida, cuerpo y belleza. Ella no es sólo carne. Su cuerpo no determina su valor. Apóyala en sus cuidados estéticos. Apréciala y valórala aunque lleguen los años y sus efectos.
20. Y tú crece, sé más como Jesús, pues Cristo es cabeza de la Iglesia y mucho la ama; del mismo modo debes amar a tu esposa pues tu eres la cabeza en ese gran sacramento. No hay nada que le regale más seguridad a una esposa que tener al lado a un Varón de Dios y a un verdadero caballero católico. Recuerda siempre que Dios te dio compañera y no sierva, como dice la liturgia católica de los esponsales.

"Vosotros maridos, vivid en común con vuestras mujeres con toda la discreción, como que son vaso más débil. Tratadlas con honra como a coherederas que son de la gracia de la vida, para que nada estorbe a vuestras oraciones."
1 Pedro 3,7.

Fuentes de inspiración para los anteriores consejos:
1) Prov.15, 1. 2) Génesis 2, 19. 3) 2 Cor. 10, 12 4) Mateo 5,18. 5) 1Cor. 7, 4-5. 6) Efesios 4, 2. 7) Genesis 2,25 8) Mateo 1:19. 9) 1 Tes. 5,18. 10) Prov. 31, 14. 11) Genesis 2, 24 12) Efesios 5, 26. 13) Santiago 5, 16. 14) Ecl 9, 9. 15) 1 Pedro 3, 7. 16) Efesios 5, 30. 17) Cantares 8, 2 18) Efesios 5, 25. 19) Efesios 5:25. 20) 1 Cor 11:3.

sábado, 3 de noviembre de 2018

ACERCA DE LOS FIELES DIFUNTOS


"Son por tanto espantosamente grandes las penas de las ánimas benditas del purgatorio, y además ellas no pueden valerse por sí mismas. Lo decía el Santo Job con aquellas palabras: Encadenadas están y amarradas con cuerdas de pobreza. Reinas son y destinadas al reino eterno, pero no podrán tomar posesión de él, y tendrán que gemir desterradas hasta que queden totalmente purificadas. Sostienen algunos teólogos que pueden ellas en parte mitigar sus tormentos con sus plegarias, pero de todos modos no podrán nunca hallar en sí mismas los recursos suficientes y tendrán que quedar entre aquellas cadenas hasta que no hayan pagado cumplidamente a la justicia divina. Así lo decía un fraile cisterciense, condenado al purgatorio, al hermano sacristán de su monasterio-. Ayúdame, le suplicaba, con tus oraciones, que yo por mí nada puedo. Y esto mismo parece repetir San Buenaventura con aquellas palabras: Tan pobres son aquellas benditas ánimas, que por sí mismas no pueden pagar sus deudas.  

    Lo que sí es cierto y dogma de fe es que podemos socorrer con nuestros sufragios y sobre todo con nuestras oraciones a aquellas almas santas. La Iglesia alaba estas plegarias y ella misma va delante con su ejemplo.

Si a ello no nos mueve este deber de caridad, muévanos el saber el placer grande que proporcionamos a Jesucristo, cuando vea que nos esforzamos en romper las cadenas de aquellas sus amadas esposas para que vayan a gozar de su amor en el cielo. Muévanos también el pensamiento de los muchos méritos que por este medio adquirimos, puesto que hacemos un acto de caridad tan grande con aquellas benditas ánimas; y bien seguros podemos estar que ellas a su vez, agradecidas al bien que les hemos procurado, sacándolas con nuestras oraciones de aquellas penas y anticipándoles la hora de su entrada en el cielo, no dejarán de rogar por nosotros cuando ya se hallen en medio en la bienaventuranza. Decía el Señor. Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. Pues si el bondadoso galardonador promete misericordia a los que tienen misericordia con sus prójimos, con mayor razón podrá esperar su eterna salvación, aquel que procura socorrer a almas tan santas, tan afligidas y tan queridas de Dios".

-San Alfonso María de Ligorio, El gran medio de la oración.