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sábado, 24 de abril de 2021

SI ES PARA EL BIEN DE NUESTRA ALMA, SAN JORGE, LÍBRANOS DE LA PANDEMIA


  
Oración a San Jorge contra la enfermedad

 Fiel  de Dios y mártir invencible, San Jorge; tú fuiste favorecido por Dios con el don de la fe, e inflamado con un ardiente amor a Cristo, luchaste valientemente contra el dragón del orgullo, falsedad y el engaño.

  Ni el dolor, ni la tortura, ni la espada, ni la muerte, pudo separarte del amor de Cristo.

  Te imploro fervientemente, por el bien de este amor que puedas ayudarme, por tu intercesión, a superar las tentaciones y penas que me rodean. Que me ayudes a librarme de todo mal y enfermedad que ronda a mi alrededor.

  Ayúdame a soportar con valentía las pruebas que me oprimen, las crisis que me embargan, la peste que me tiene al acecho.

  Que, con el amor de Dios, aprenda a llevar pacientemente la cruz que ha sido puesta sobre mí. Que ni la angustia ni las dificultades de la vida me separen de ese amor inagotable.

  Valiente campeón de la Fe, Ayúdame a combatir el mal y a superar la enfermedad, para que pueda ganar la corona que se les ha prometido a todos aquellos que perseveran hasta el final.

  Todo esto te lo pido, por el amor de Nuestro Señor Jesucristo, quien vive y reina con Dios Padre, en unidad con el Espíritu Santo y es Dios por siempre.

  San Jorge, ruega por nosotros en las penas, en el dolor y en la enfermedades que nos acechan.

  Amén.

lunes, 19 de abril de 2021

¡CUÁNTOS ACTÚAN MÁS COMO MERCENARIOS QUE COMO PASTORES EN ESTA PANDEMIA!


Temen enfermarse aunque las ovejas mueran sin asistencia espiritual. Dios les pedirá cuenta de ello. Para un verdadero pastor está primero la salud espiritual y la salvación de las ovejas que su propia salud. El buen pastor da, si es necesario, su vida por las ovejas.

Dijo Jesús: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Pero el mercenario, el que no es propio pastor, como no son suyas las ovejas, viendo venir al lobo, desampara las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño; el mercenario huye, porque es asalariado y no tiene interés en las ovejas. Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las ovejas me conocen a Mí. Así como el Padre me conoce a Mí, así conozco Yo al Padre, y doy mi vida por mis ovejas.» (San Juan 10, 11-15).

viernes, 6 de noviembre de 2020

RECEMOS POR LOS ENFERMOS Y EL CUERPO MÉDICO


MEMORARE 

 Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches mis humildes súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. 

Amén.

martes, 14 de julio de 2020

PEOR QUE ENFERMARSE DE CORONAVIRUS ES CAER EN PECADO MORTAL


Quien no entienda lo anterior, no comprende lo sustancial de esta vida. Fray Pedro de los Reyes así lo explica:

¿Yo para qué nací?... Para salvarme.
Que tengo de morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme, triste cosa será, pero posible.

¿Posible? ¿Y río, y duermo, y quiero holgarme?
¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago?, ¿en qué me ocupo?, ¿en qué me encanto?
Loco debo de ser, pues no soy santo.

Fray Pedro de los Reyes, +1714.

lunes, 11 de mayo de 2020

EDUARDO VERÁSTEGUI INVITA A REZAR 50,000 ROSARIOS EL 13 DE MAYO, A LAS 13 HRS., POR EL FIN DEL CORONAVIRUS 


La convocatoria de Verástegui es a rezar el Rosario todos unidos el 13 de mayo, fiesta de la Virgen de Fátima, a las 13:00 hrs. (hora de Ciudad de México). “Imagínate todo un estadio lleno, y cada persona con su rosario en la mano, pidiendo a Dios por el fin de esta pandemia, y a la Virgen María su cobijo e intercesión”, dijo.


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sábado, 9 de mayo de 2020

ORACIÓN A SAN ROQUE CONTRA LAS PANDEMIAS



 Misericordiosísimo y benignísimo Señor, que con paternal providencia castigas nuestras culpas, y por la infección del aire nos quitas la salud y la vida corporal, para que reconociéndonos y humillándonos en vuestro acatamiento, nos des la vida espiritual de nuestras almas: yo os suplico humildemente por la intercesión de San Roque, que si es para vuestra mayor gloria, y provecho de nuestras almas, me guardes a mí y a toda esta familia y patria de cualquiera enfermedad y mal contagioso y pestilente, y nos des entera salud de alma y cuerpo, para que en vuestro santo templo te alabemos y perpetuamente te sirvamos. Y tú, oh bienaventurado Santo, que para ejemplo de paciencia, y mayor confianza en vuestro patrocinio, quiso Dios que fueses herido de pestilencia, y que en vuestro cuerpo padecieses lo que otros padecen, y de vuestros males aprendieses a compadeceros de los ajenos y socorrieses a los que están en semejante agonía y aflicción, míranos con piadosos ojos, y líbranos, si nos conviene, de toda mortandad, por medio de tus fervorosas oraciones, alcánzanos gracia del Señor, para que en nuestro cuerpo sano o enfermo viva nuestra alma sana, y por esta vida temporal, breve y caduca lleguemos a la eterna y gloriosa, y con vos gocemos de ella en los siglos de los siglos. Amén.

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sábado, 2 de mayo de 2020

¿POR QUÉ NO UNA PROCESIÓN AHORA? 


Esta ilustración data de 1736 en una epidemia de viruela que azotó la Ciudad de México, Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, Virrey de la Nueva España y Arzobispo de México, ordenó sacar la Bendita tilma en procesión poniendo fin a la epidemia; la petición del Virrey fue hecha primero a Su Majestad Católica el Rey Don Fernando VI, quien a su vez así lo pidió a la Santa Sede. Ntra Sra. de Guadalupe fue nombrada escudo protector de la Ciudad de México.

sábado, 4 de abril de 2020

A PROPÓSITO DE EPIDEMIAS


En estos días de epidemia, recordemos que Santa Teresita vivió en el convento una epidemia de gripe que acabó con la vida de varias religiosas. En el monasterio, ella era una de las más jóvenes, que tuvieron que cuidar de las enfermas lo mejor que pudieron. Todas lo vivieron con espíritu de fe. Las que morían, lo hacían con paz y gozo, deseosas de ir al encuentro del Señor. Las que quedaban en pie, recordaban las palabras de san Juan de la Cruz: "¿De qué te sirve dar a Dios lo que él no te pide, si no le das lo que sí te pide?" y comprendieron que Dios les pedía vivir con paz las circunstancias inesperadas, cambiando sus horarios, adaptándose a la situación, conservando la fe y la esperanza en todas las circunstancias. Así lo describe ella:

"Se declaró la gripe en la comunidad y solo otras dos hermanas y yo quedamos en pie. Nunca podré expresar todo lo que vi, y lo que me pareció la vida y todo lo que es pasajero...

El día en que cumplí 19 años, lo festejamos con una muerte, a la que pronto siguieron otras dos.

En esa época, yo estaba sola en la sacristía, por estar muy gravemente enferma mi primera de oficio. Yo tenía que preparar los entierros, abrir las rejas del coro para la misa, etc. Dios me dio muchas gracias de fortaleza en aquellos momentos. Ahora me pregunto cómo pude hacer todo lo que hice sin sentir miedo. La muerte reinaba por doquier. Las más enfermas eran cuidadas por las que apenas se tenían en pie. En cuanto una hermana exhalaba su último suspiro, había que dejarla sola.

Una mañana, al levantarme, tuve el presentimiento de que sor Magdalena se había muerto. El claustro estaba a oscuras y nadie salía de su celda. Por fin, me decidí a entrar en la celda de la hermana Magdalena, que tenía la puerta abierta. Y la vi, vestida y acostada en su jergón. No sentí el menor miedo. Al ver que no tenía cirio, se lo fui a buscar, y también una corona de rosas.

La noche en que murió la madre superiora, yo estaba sola con la enfermera. Es imposible imaginar el triste estado de la comunidad en aquellos días. Solo las que quedaban de pie pueden hacerse una idea.

Pero en medio de aquel abandono, yo sentía que Dios velaba por nosotras. Las moribundas pasaban sin esfuerzo a mejor vida, y enseguida de morir se extendía sobre sus rostros una expresión de alegría y de paz, como si estuviesen durmiendo un dulce sueño. Y así era en realidad, pues, cuando haya pasado la apariencia de este mundo, se despertarán para gozar eternamente de las delicias reservadas a los elegidos..."

¡Qué diferente actitud con la del mundo actual, donde muchos dicen "creer" en Nuestro Señor, y su promesa de vida eterna, pero vemos un pavor demencial por siquiera, enfermar de coronavirus!...no hablemos ya de la posibilidad de contemplar próxima la muerte.

Aprendamos de los héroes de la fe, los Santos, a aceptar el plan providente de Dios para nuestras vidas, seguros de que "todo lo que sucede, coopera para bien de los que aman a Dios" (Romanos 8, 28).

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miércoles, 1 de abril de 2020

ORACIÓN EN TIEMPOS DE PESTE Y MORTANDAD


(Tomado del Ritual Romano, título IX, cap. 10)

V/. De la peste, el hambre y la guerra;

R/. Líbranos, Señor.

V/. No te acuerdes, Señor, de nuestros pecados pasados.

R/. Y que tu misericordia prontamente nos ayude, porque pobres nos hemos hecho.

V/. Ruega por nosotros, San Sebastián,

R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos

Óyenos, Dios Salvador Nuestro, y por la intercesión de la Gloriosa siempre Virgen María, Madre de Dios, del mártir San Sebastián, y de todos los santos, libra a tu pueblo del pavor de tus castigos, dándole la confianza de tu inmensa misericordia.
Te rogamos, Señor, que apartes propicio la muerte y la epidemia, a fin de que nuestros corazones mortales reconozcan que sufren flagelos cuando te enojas, y que Tú también eres Quien los hace cesar por tu gran misericordia. Te lo pedimos por Jesucristo, Señor nuestro. Así sea.

V/. De la peste, el hambre y la guerra;

R/. Líbranos, Señor.

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