miércoles, 17 de julio de 2024

ORACIÓN A LA SMA. VIRGEN


"Tengo mil dificultades: ayúdame.

De los enemigos del alma: sálvame.

En mis desaciertos: ilumíname.

En mis dudas y penas: confórtame.

En mis enfermedades: fortaléceme.

Cuando me desprecien: anímame.

En las tentaciones: defiéndeme.

En horas difíciles: consuélame.

Con tu corazón maternal: ámame.

Con tu inmenso poder: protégeme.

Y en tus brazos al expirar: recíbeme.


Virgen del Carmen, ruega por nosotros.

Amén."


martes, 16 de julio de 2024

INDULGENCIA PLENARIA EL 16 DE JULIO: FIESTA DE LA VIRGEN DEL CARMEN


Quienes visten el Escapulario Carmelita pueden ganar indulgencia plenaria en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, el 16 de Julio (o el día que se celebre).

También es posible ganar indulgencia plenaria:

1. El día en que le imponen el escapulario y se une a la familia carmelita.

2. En estas fiestas:

San Simón Stock - 16 de mayo.

Virgen del Carmen - 16 de julio o cuando se celebre.

San Elías Profeta - 20 de julio.

Santa Teresita del Niño Jesús - 3 de octubre (calendario tradicional).

Santa Teresa de Jesús - 15 de octubre.

Todos los Santos Carmelitas - 14 de noviembre.

San Juan de la Cruz - 24 de noviembre (calendario tradicional).

Se puede ganar indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario, por besarlo o por cualquier otro acto de afecto y devoción. Se aplica también a la medalla-escapulario.

Normas Generales Sobre las Indulgencias

Las indulgencias, tanto parciales como plenarias, pueden ser aplicadas a los difuntos a modo de sufragio. Pero nadie puede aplicar a otros hombres aún vivos las indulgencias que gana.

Para ganar las indulgencias, se requieren las siguientes condiciones:­ 

Haber recibido el bautismo, no estar excomulgado, hallarse en estado de gracia (al menos al finalizar las obras prescritas) y estar sometido a la jurisdicción de aquél que otorga las indulgencias.

 Asimismo, debe tenerse la intención, por lo menos en general, de ganarlas. Y es necesario que las obras prescritas se realicen en el tiempo y modo establecidos en la concesión.

La indulgencia plenaria puede ser ganada una sola vez por día. Pero el fiel puede ganar la indulgencia “in articulo mortis” aún cuando ya haya ganado otra indulgencia plenaria ese mismo día.

La indulgencia parcial puede ser ganada varias veces por día, salvo explícita indicación en contrario.

Para ganar la indulgencia plenaria, debe cumplirse con la obra prescrita y, además, otras tres condiciones: 1. Confesión. 2. Comunión Sacramental (naturalmente en estado de gracia, esto es sin haber cometido pecado mortal después de la última confesión bien hecha). 3. Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Se indica además, que sea excluida toda inclinación al pecado, aún al venial. Si falta esta plena disposición, o si no se cumplen las condiciones mencionadas, la indulgencia será solamente parcial.

La condición de la Confesión puede ser cumplida ocho días antes u ocho días des­pués de la obra prescrita.

Con una sola confesión sacramental se pueden alcanzar muchas indulgencias plenarias. En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola plegaria según las intenciones del Sumo Pontífice se puede alcanzar una sola indulgencia plenaria.

Se cumple plenamente la condición de la oración según las intenciones del Sumo Pontífice recitando, según sus intenciones, un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. Queda librado a la libertad de los fieles el recitar, además, cualquier otra plegaria según la piedad y la devoción de cada uno.

No se puede alcanzar una indulgencia con una obra que de por sí se esté obligado a hacer por ley o por precepto, a menos que en la concesión no se diga expresamente lo contrario. No obstante, quien cumple una obra que le fue impuesta como penitencia sacramental, puede al mismo tiempo satisfacer la penitencia y alcanzar la eventual indulgencia anexa a esta obra.


lunes, 15 de julio de 2024

LA ALEGRÍA CRISTIANA


 San Felipe Neri decía que es propio de los cristianos ser alegres. Hoy en día encontraré gente alegre con la alegría que solo la gracia de Dios puede dar no es algo fácil. Si somos personas tristes lo primero que deberíamos hacer es controlar cómo va nuestra vida espiritual. Por lo general, quien vive en el pecado vive una amargura profunda y una tristeza espiritual desagradable. Dios llena el alma, en cambio el pecado nos deja en un eterno vacío que nunca se llenará a menos que tengamos una sincera y profunda conversión de corazón al Señor.

   Alguien dirá: "ser alegre en medio de los sufrimientos es imposible". Sólo el cristiano está llamado a vivir la así denominada "alegría de la Cruz". Los mártires muchas veces iban al suplicio cantando con alegría ya que sabían que irían al cielo gracias a su sangre derramada por Cristo (por ejemplo: los mártires de Barbastro). 

     Santo Tomás Moro cuando lo estaban decapitando le pidió a su verdugo que tuviera piedad de “su barba” porque “ella no tenía la culpa de sus supuestos crímenes”, y luego de bromear de esta manera le pagó a su asesino dos monedas de oro diciéndole. “este es tu sueldo para llevarme al paraíso”. Gran ejemplo el de estos santos. Los estaban matando, torturando, escupiendo, golpeando, y aún así NO PERDÍAN EL SENTIDO DEL HUMOR. Ellos sí que tenían claro lo que el mismo Señor decía en las Sagradas Escrituras: "Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí" (Mt 5, 11) "Regocijaos y alegraos , porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros" (Mt 5, 12). 

    Es obvio que la alegría de la Cruz es una gracia que debemos pedir, ya que no la podemos obtener por nuestras fuerzas. Es una gracia que debemos implorar recordando que nuestras cruces nos ayudarán a ganar la vida eterna a nosotros ya nuestros seres queridos (cuando un pariente está alejado de Dios, es bueno ofrecer nuestro sufrimiento por su conversión. Dios escucha con mayor atención toda oración que proviene del sufrimiento, ya que la persona que sufre participa aún más de la Pasión de su Divino Hijo). 

   Por lo tanto, un cristiano está llamado a ser siempre alegre, aún en medio de las cruces y sufrimientos. Y hablo de la alegría que brota de la gracia de Dios, no aquella que es fruto de la estupidez humana (la una y la otra difieren muchísimo y en varios aspectos).

    Que la Santísima Virgen María nos conceda la gracia de vivir siempre alegres y contentos en el Señor, que en definitiva es vivir siempre en su gracia y amistad. 

      P. Agustín A. Beroch


viernes, 12 de julio de 2024

UN VALOR QUE SE PIERDE POR LA ACTUAL CORRUPCIÓN


El pudor es un mecanismo de defensa, propio de la castidad, que protege instintivamente la intimidad sexual con la vergüenza. Es un muro protector de la pureza. Pudor no es miedo al cuerpo desnudo, sino respeto a él. 

No es casto el que trata de ignorar lo sexual, sino el que sabe mirarlo con ojos limpios. «El pudor distingue al hombre de los animales». 

El pudor protege la propia intimidad. El pudor es propio de la persona humana. Los animales no tienen pudor. 

El pudor también se expresa en el vestido. Por eso se cubren las partes más íntimas, que no se comparten con cualquiera.

«El pudor supone respeto a lo más personal del hombre. 

Protegerse de la mirada ajena, no indica ñoñería sino salvaguardar su sexo del uso posesivo de los demás. 

Palpar algo es, en cierta medida, un acto de posesión. Ver es como tocar a distancia. Ofrecer a la mirada ajena las partes íntimas del cuerpo supone dejarse poseer en lo que tiene uno de más íntimo. 

Toda exhibición sugiere un acto de entrega. Hacerlo en público se asemeja a la prostitución».

Dice el psicopedadogo Bernabé Tierno: «La educación del pudor sólo es posible allí donde imperan ideas nobles y sentimientos limpios. El  pudor sólo es sentido por quien todavía es  sensible a las amenazas que sufre la virtud. 

Todo lo que tiene ella de grande y de noble, de dominio propio y de respeto, lo tiene el vicio impuro de bajo y despreciable. La persona impura es una persona sin voluntad. La razón, que debería ser la señora, se vuelve esclava de los instintos animales; el hábito vicioso se convierte en el peor de los tiranos, exige cada vez más y vuelve a la persona egoísta, con un egoísmo de la peor especie: la persona impura lo sacrifica todo para satisfacer su propia pasión. El vicio impuro quita a la persona la tranquilidad de conciencia, la alegría, la libertad, la fe, la esperanza, el verdadero amor, la honra, la fortuna, la salud y, en fin, la gloria del cielo. 

No podemos olvidarnos que el buen cristiano, además de la virtud de la pureza, debe tener la de la justicia y la caridad.

Libro "Para Salvarte" P. Loring.


jueves, 11 de julio de 2024

¿CRIATURA DE DIOS O PRODUCTO DE LA CASUALIDAD?

 

Hay dos maneras de considerarse en la vida: Producto de la materia, evolución de la materia, hijo del mono, nieto del árbol, biznieto de la piedra, o bien creación de Dios. Es decir, producto de la generación espontánea, de lo inorgánico, o bien término del Amor de un Dios todo poder y toda bondad.

Claro está que para quien se considera hijo de la materia, y pura materia, el panorama no puede ser muy consolador. La materia no tiene entrañas, carece de corazón, ni siquiera tiene oídos para escuchar los ruegos, ni ojos para ver el llanto.

Pero para quien sabe que su vida no viene de la nada, sino de Dios, el cambio es total. Yo soy la obra de las manos de Dios. Él es el responsable de mi vida. Y yo sé que Dios es Belleza, toda la belleza del universo arranca de Él, como de su fuente. Las flores, los campos, los cielos, son bellos, porque como decía San Juan de la Cruz pasó por estos sotos, sus gracias derramando, y vestidos los dejó de su hermosura.

P. Alberto Hurtado S.J.


sábado, 6 de julio de 2024

6 de julio: SANTA MARÍA GORETTI


1. Santa María Goretti nació en 1890 en Corinaldo, Italia. Fue criada en una familia agrícola pobre. Era conocida por su naturaleza alegre y devota.

2. El padre de María murió cuando ella era joven y su madre trabajaba para mantener a sus seis hijos. María cuidaba a los niños más pequeños mientras su madre trabajaba. Rezaba el Rosario todas las noches por el descanso del alma de su padre.

3. María Goretti murió mártir a los 11 años. El 5 de julio de 1902, un vecino llamado Alessandro Serenelli intentó agredirla sexualmente. Ella se resistió, proclamando que era un pecado y una ofensa contra Dios. Alessandro la apuñaló varias veces, lo que provocó su muerte al día siguiente.

4. María perdonó a su agresor antes de morir y expresó su deseo de verlo en el cielo.

5. Su atacante luego experimentó una conversión después de que María se le apareció en un sueño mientras estaba en prisión. Se arrepintió profundamente de sus acciones. Después de cumplir una condena de prisión, asistió a la beatificación de María y se convirtió en hermano laico en un monasterio.

6. Es ampliamente venerada como la patrona de la pureza, la castidad, las jóvenes y las víctimas de violación o violencia.

7. Los peregrinos pueden visitar su santuario en la Basílica de Santa María Goretti en Nettuno, Italia, donde se conserva su cuerpo.


viernes, 5 de julio de 2024

BUSCA LA RECTA ESPIRITUALIDAD

 

"Más de una persona que quiere ser piadosa, se dedica a una piedad sentimental, y está convencida de que no será oída por Dios, sino recitando tal fórmula determinada, y esto delante de tal imagen determinada y no de otra, y en tal día y no en otro, y cree esto con tanta firmeza como si lo hubiese leído en el Evangelio, mientras ignora casi por completo las palabras de vida que allí nos dejó nuestro divino Salvador.

A tal persona no le falta lo que se llama devoción -es tal vez la más piadosa de la parroquia- pero sí, la recta espiritualidad. No sabe distinguir entre lo esencial y lo secundario, y así se trastorna en ella el orden de los valores, de modo que los de poco valor le parecen más importantes que los de primera categoría. Es porque esa alma se deja llevar, sin darse cuenta, de un espíritu seudo religioso, que es precisamente la mejor arma del diablo para corromper las almas piadosas".

Mons. Straubinger

jueves, 4 de julio de 2024

VANIDAD DEL MUNDO – Por San Alfonso María de Ligorio.

 

¿De qué le vale al hombre conquistar el mundo entero, si pierde su alma? (Mt. 16, 26) ¡Oh máxima poderosa, que tantas almas ha llevado al cielo y tantos santos ha dado a la Iglesia! ¿De qué sirve ganar todo este mundo, que muere, si se pierde el alma, que es eterna? ¡EI mundo! ¿Qué es el mundo, sino una ficción, una jornada de comedia, que luego pasa? Llega la muerte, cae el telón, se acaba la comedia y se acabó todo. ¡Ay de mí! En la hora de la muerte, a la luz de la candela, ¿Cómo verá el creyente las cosas del mundo? Aquella vajilla de plata, aquel dinero acumulado, aquellos muebles lujosos y vanos, que pronto los ha de dejar! Jesús mío, haz que de hoy en adelante mi alma sea toda tuya y no ame más que a Ti. Quiero desprenderme de todo antes que la muerte me desprenda a la fuerza.

Escribía Santa Teresa: «Da a cada cosa su valor, y como lo que ha de acabar tan presto, lo estime» Procuremos, pues, la ganancia que sobrevive al tiempo. ¿De qué sirve ser feliz durante cuatro días si es que puede haber felicidad fuera de Dios al que ha de ser desgraciado por siempre jamás? Dice David que en la muerte todos los bienes terrenos parecerán un sueño. ¡Que desilusión, encontrarse tan pobre como antes, después de haber soñado uno que era rey! Dios mío, ¿quién sabe si esta meditación es para mí la última llamada? Dame fuerza para desasir mi corazón de todos los afectos terrenos, antes que tenga que partir de este mundo. Y hazme comprender la desgracia que fue para mí el haberte ofendido y el dejarte por amor de las criaturas: Padre, no merezco llamarme hijo, tuyo (Lc. 15,19). Me arrepiento de haberte vuelto la espalda; no me rechaces ahora que vuelvo a Ti.

En la muerte no serán para un religioso ningún consuelo ni los oficios honrosos, ni la magnificencia de las fiestas del monasterio, ni las diversiones, ni las honras recibidas; no tendrá más consuelo que el amor que haya tenido a Jesucristo y lo poquito que haya padecido por su amor. Felipe II exclamaba al morir: «¡ojalá hubiera sido simple lego de un convento antes que rey!» Felipe III decía también: « ¡Oh! Si hubiera vivido en un desierto, me presentaría ahora con más confianza en el tribunal de Dios». Así hablaban al morir los que pasan por los más afortunados de la tierra. Sí; todas las cosas terrenas vienen a resumirse en la hora de la muerte en remordimientos de conciencia y en temores de condenación eterna. ¡Dios mío, dirán entonces muchos religiosos, abandoné el mundo, pero seguí amando sus vanidades y viviendo según sus máximas! ¿De qué me sirve haber dejado el mundo; para llevar una vida desgraciada que no fue ni para el mundo ni para Dios? ¿Qué loco he sido! Podía haberme hecho santo con tantos medios y tanta facilidad como tenía; podía haber llevado una vida feliz en la unión con Dios; pero ¿qué es lo que me queda de la vida pasada? Todo esto lo dirán cuando ya va a terminar la escena y están para entrar en la eternidad, próximos al momento supremo del que depende el ser felices o desgraciadas por toda la eternidad.

Señor, ten piedad de mí. No he sabido amarte en lo pasado. De hoy en adelante, Tú serás mi único bien. «¡Dios mío y todas mis cosas!» Tú sólo mereces todo mi amor, y a Ti sólo quiero amar.

¡Oh grandes del mundo! Ahora que estas en el infierno, ¿qué provecho te dan tus riquezas y tus honores? Y responden, llorando: « ¡Ninguno, ninguno; aquí no encontramos más que tormentos y desesperación. Pasó el mundo, pero nuestra pena no pasara jamás!». ¿Que nos aprovecha nuestra soberbia?-dirán los miserables-. ¿De qué nos sirve el orgullo de nuestras riquezas? Todo pasó como una sombra, y no ha quedado de todo aquello más que tormentos eternos. ¡Ay, sí!, en la hora de la muerte el recuerdo de las prosperidades mundanas no nos producirá confianza, sino temor y confusión. ¡Pobre de mí! En tantos años de vida y de religión, ¿qué he hecho hasta ahora por Dios? Señor, ten piedad de mí, y no me arrojes de vuestra presencia. La hora de la muerte es la hora de la verdad; entonces se ve que todo lo de este mundo es vanidad, humo, ceniza. ¡Oh Dios mío! ¡Cuántas veces te he cambiado por nada! Ya no me atrevería a esperar el perdón si no supiera que haz muerto por mí. Ahora te amo sobre todas las cosas, y aprecio más tu gracia que todos los reinos del mundo.

EL CAMINO DE LA SALVACIÓN Y DE LA PERFECCIÓN.


miércoles, 3 de julio de 2024

¿POR QUÉ LA GENTE SE QUEDA CON LA IDEA POPULAR Y ERRÓNEA QUE AL MORIR ALGUIEN YA LA HIZO EN AUTOMÁTICO Y SE VA DE FRENTE AL CIELO?


¡Cuántas almas llevarán años y años en el purgatorio por causa de esas ideas! 

Y escuchamos frases como:

-Por fin ya está descansando con Diosito.

- Ya tenemos un angelito en el cielo.

- Era bien bueno, ya está en paz.

No amigos, solo Dios sabe en qué estado llegó esa alma a su presencia, pero los buenos deseos no son suficientes para salvar un alma, por más querida que sea.

Por eso, no dejemos de ofrecer oraciones, misas y sacrificio por las almas del purgatorio, ellas pueden seguir necesitando mucho de nosotros.

NO NOS OLVIDEMOS DE ELLAS.

martes, 2 de julio de 2024

2 DE JULIO: LA VISITACION DE NUESTRA SEÑORA.


Celebra la Iglesia esta fiesta el día dos de julio en memoria de la visita que la Santísima Virgen hizo a su prima santa Isabel.

Al mismo tiempo que el Ángel anunció a María la encarnación del Hijo de Dios, le dio parte del preñado a su prima santa Isabel, que, aunque estéril y de edad muy avanzada, tenía en su vientre seis meses, había un hijo milagroso destinado a ser precursor del verdadero Mesías. Llenó de gozo a la Virgen esta noticia; y considerando la fortuna de aquella dichosa mujer escogida de Dios para madre del precursor de su amantísimo Hijo, la obligación que tenía de ir cuanto antes a darle el parabien de aquella dicha, los vivos deseos que sentía de servirla, y dándole el Señor un claro conocimiento de las maravillas que quería obrar por ella en aquella misteriosa visita, partió sin dilación para hacerla en aquel mismo día; porque como dice san Ambrosio, la caridad no sufre tardanzas ni dilaciones. El camino era dilatado y penoso; y había que viajar desde Nazaret a Hebron, ciudad sacerdotal situada en la parte meridional de Judá, sobre unas escarpadas montañas, a diez o doce leguas de Jerusalen, a treinta y ocho o cuarenta de Nazaret. No era viaje fácil a una doncella tan tierna como la santísima Virgen; pero el celo y la caridad le allanaron las dificultades, sina acobardarla las fatigas del camino, porque toda su ansia era seguir la divina inspiración y publicar las grandezas del Señor, como dice el mismo san Ambrosio.

Habiendo llegado a Hebrón, se encaminó directamente a la casa de Zacarías, a cuya puerta encontró a su prima que salía a recibirla. Abrazóla tiernamente, saludándola y apenas despegó los labios, cuando el niño de seis meses, que estaba en las entrañas de Isabel, se halló de repente iluminado con una luz celestial; conoció perfectamente la majestad y la grandeza de los huéspedes que le hacían tanta honra, y desde la oscura prisión del materno albergue, ya que no podía hablar, adoró a Jesús y a María como pudo, dando dentro de él un prodigioso salto en señal, dice san Pedro Crisólogo, de su respeto y de su gozo. Notó Isabel tan alegre movimiento, y comunicándose en el mismo instante a la madre la luz sobrenatural que alumbraba al hijo, conoció el incomprensible misterio de la encarnación del Verbo, de manera que llena su alma del Espíritu Santo, no cabiendo el gozo en las estrechas márgenes del pecho, comenzó a exclamar en alta voz: "Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre." ¿De dónde a mí tanta dicha, que venga a visitarme la Madre de mi Dios y Señor? Favor que no soy capaz de agradecer dignamente, dejándome tan llena de asombro como de confusión. El mismo niño que tengo en mis entrañas ha conocido cuánto vale tu celestial presencia, saltando de alegría dentro de ellas luego que llegaron a  mis oídos las primeras palabras de tu dulce salutación. Dichosa mil veces tú, querida prima mía, que con noble sencillez y sin dar lugar a la menor duda, creíste humildemente cuando el Ángel te anunció de parte de Dios. Sí por cierto, porque el Todopoderoso, que comenzó en ti cosas tan grandiosas y tan altas, las acabará y las perfeccionará, como tu lo has esperado. Él te empeñó su palabra, pues Él te la cumplirá.

La respuesta de la Virgen fue humilde y modesta. Ocultando cuanto podía ceder en su alabanza, rindió al Señor la gloria de todo, y solo trató de la obligada que estaba a su beneficencia. Animada del Espíritu Santo, de que estaba llena, prorumpió entonces en aquel divino cántico, el primero del Nuevo Testamento, el cual solo hace infinitas ventajas a todos los del antiguo; y tanto por el espíritu de devoción que respira en cada sílaba, como por la noble elevación de los pensamientos y por la majestuosa soberanía del estilo, es el más precioso monumento de la profunda humildad de María, el acto más auténtico y perfecto reconocimiento y el modelo más excelente para dar gracias al cielo, que nos ha dejado el mismo que le inspiró.

"Engrandece, alma mía, al Señor, -dijo la Virgen-, obrador de tantas maravillas, y sea para solo Él toda la gloria. No puedo pensar en ellas sin sentir todo mi corazón preocupado de alegría en aquel Señor que adoro como a mi Dios, que venero como a mi Salvador, y que amo como a mi Hijo. Dignóse poner los ojos en mi humildad, y elevó su vil esclava a la Dignidad de Madre suya. Bien se que por esto me admirarán tosas las naciones, y ensalzarán perpetuamente mi dicha en los siglos venideros; pero si es que se halla en mí alguna cosa grande y elevada, a Él solo se le debe toda la gloria, Él fue quien me engrandeció, y a Él le debo todo cuanto soy. Nada soy por mí misma; Él es el autor de las maravillas que todas las naciones admirarán y publicarán de mi persona, las que ni aun yo misma puedo bastantemente engrandecer. Confesarán las mismas naciones que el Todopoderoso hizo en mí cosas grandiosas, y que no es menos poderosa su Omnipotente mano que Santo su Nombre agradable. En mil ocasiones experimentaron nuestros padres los excesos de su misericordia. ¿Qué prodigios no hizo por defender a los que temían? Desplegó toda la fuerza de su brazo, combatió por ellos, desconcertó los planes de sus enemigos, derribó del trono a los soberbios monarcas que los amenazaban con su total ruina; y como el Señor se complace en abatir a los que se engríen, y en elevar a los que se humillan, después de haber abatido el orgullo de los tiranos, ensalzó a los humildes, y llenó de hartura a los pobres, mientras los ricos privados de sus riquezas perecían de hambre. Faraón sumergido, Saúl reprobado, humillado Roboam, Olofernes abatido, Amán desgraciado, y Nabucodonosor que presumía de deidad confundido con los brutos, mientras los más viles siervos de Dios se veían exaltados; todo esto acredita cuánto ama el Señor a los humildes.

Y aunque es así que todos los verdaderos israelitas, todos los fieles siervos suyos recibieron de su mano gracias extraordinarias en todas las edades del mundo; pero en este tiempo muy particularmente la misericordia de Dios ha hecho resplandecer su bondad en su favor. Viene a salvarlos, quiere vivir entre ellos y morir por ellos, no habiendo echado en olvido la promesa que hizo a Abraham y a los de su linaje, de derramar en sus hijos los tesoros de sus misericordias."

De esta manera, con un portentoso rayo de luz sobrenatural descubrió, digámoslo así, de una sola ojeada la santísima Virgen todas las antiguas promesas y profecías, con el pleno cumplimiento de todas ellas, mil veces más iluminada y más privilegiada ella sola que todos los profetas juntos. Conocióse bien, dice san Ambrosio, en aquella admirable conversación de María y de Isabel que ambas profetizaban con un mismo espíritu duplicado, uno el que inspiraba a la madres, y otro el que llenaba a los hijos: Duplici miraculo prophetan Matres spiritu parvulorum.

(...)

(Año Cristiano, p. J. Croisset)

lunes, 1 de julio de 2024

ACORDAOS


 

ESPAÑOL

Acordaos, ¡oh piadosísima

Virgen María!, que jamás

se ha oído decir que ninguno

de los que han acudido a

vuestra protección,

implorando vuestra asistencia

y reclamando vuestro socorro,

haya sido abandonado de vos.

Animado por esta confianza,

a Vos también acudo, ¡oh

Madre, Virgen de las

vírgenes!, y aunque gimiendo

bajo el peso de mis pecados

me atrevo a comparecer ante

vuestra presencia soberana,

no desechéis ¡Oh Madre del

Verbo! mis súplicas, antes

bien, escuchadlas y acogedlas

benignamente. Amén.


LATÍN

Memorare, O piissima

Virgo María , non esse

auditum a sæculo,

quemquam ad tua currentem

præsidia, tua implorantem

auxilia, tua petentem

suffragia, esse derelictum.

Ego tali animatus confidentia,

ad te, Virgo Virginum, Máter,

curro, ad te venio, coram te

gemens peccator assisto. Noli,

Mater Verbi, verba mea

despicere; sed audi propitia et

exaudi. Amen.