jueves, 29 de octubre de 2020

NO HAY CRISTIANISMO VERDADERO SIN CRUZ

 


 “Si en algún tiempo, hermano mío, le persuadiere alguno, sea o no prelado, doctrina anchura y más alivio, no le crea ni abrace aunque se la confirme con milagros, sin penitencia y más penitencia y desasimiento de todas las cosas. Y jamás, si quiere llegar a poseer a Cristo, le busque sin la cruz.” 

 San Juan de la Cruz

miércoles, 28 de octubre de 2020

¿PUEDEN EXISTIR VARIAS RELIGIONES BUENAS?: Tomado del libro «La Religión Demostrada» del Reverendo Padre P. A. Hillaire

 Con los criterios aquí expuestos -que datan de 1900 con todas las aprobaciones oficiales-, y que representan la verdadera doctrina de la Iglesia, es fácil a cualquier fiel poder evaluar las reuniones ecuménicas y derivadas que erradamente se vienen promocionando en los últimos 50 años por la jerarquía de la Iglesia, en las cuales se invitan a otras religiones a orar por objetivos comunes, como la paz mundana. El solo hecho de invitar a otra religión, en tanto que tal, a orar, incluso si no se hace conjuntamente, presupone forzosamente en el que invita el reconocimiento explícito de la plena validez, efectividad y capacidad del invitado de agradar a Dios con las mismas, lo cual no es más que poner en pie de igualdad a todas las religiones, lo mismo las falsas que la verdadera. Veamos detenidamente lo que siempre ha enseñado la Iglesia Católica ‐que es una verdad perenne‐ y que magistralmente explica el Padre Hillaire a continuación: 

 «¿Pueden existir varias religiones buenas?

 Respuesta: No; pues no puede haber sino una sola religión verdadera. Así como no hay más que un solo Dios, no hay más que una sola verdadera manera de honrarle; y esta religión obliga a todos los hombres que la conocen. 

 1º Una religión, para ser buena, debe agradar a Dios. Pero como Dios es la verdad, y una religión falsa no podría agradarle, no puede aprobar una religión fundada sobre la mentira y el error. 

 2º No puede existir más que una sola religión verdadera, pues la religión es el conjunto de nuestros deberes para con Dios y estos deberes son los mismos para todos los hombres. Y, a la verdad, estos deberes nacen de las relaciones existentes entre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre. Pero como la naturaleza de Dios es una, y la naturaleza humana es la misma en todos los hombres, es evidente que, los deberes tienen que ser los mismos para todos. Por consiguiente, la verdadera religión es una y no puede ser múltiple. Las formas sensibles del culto pueden variar; la esencia del culto, no. 

 3º Toda religión comprende tres cosas: dogmas que creer, una moral que practicar y un culto que rendir a Dios. Si dos religiones son igualmente verdaderas, tienen el mismo dogma, la misma moral, el mismo culto; y entonces ya no son distintas.

 Si son distintas, no pueden serlo sino por enseñar doctrinas diferentes acerca de una de estas materias y, en este caso, ya no son igualmente verdaderas. Por ejemplo, a esta pregunta: ¿Jesucristo es Dios? Sí, dice un católico; puede ser, dice un protestante racionalista; no, contesta un judío; es un profeta como Mahoma, añade un musulmán… Estos cuatro hombres no pueden tener razón a la vez; evidentemente uno solo dice la verdad. Luego, las religiones que admiten, aunque sólo sea una verdad dogmática diferente, no pueden ser igualmente verdaderas. 

 Lo que decimos del dogma hay que afirmarlo también de la moral no hay más que una sola moral, puesto que ha de fundarse en la misma naturaleza de Dios y del hombre que no se mudan. Lo mismo debe decirse del culto, por lo menos en cuanto a sus prácticas esenciales. 

 Cuando los protestantes dicen: "Nosotros servimos al mismo Dios que los católicos, luego nuestra religión es tan buena como la de ellos", contestamos: ‐Ciertamente, vosotros servís al mismo Dios puesto que no hay más que uno, pero no le servís de la misma manera. No le servís, en la forma con que quiere ser servido. Ahí está la diferencia… Dios es el Señor, y el hombre debe someterse a su voluntad.

 Los que dicen que todas las religiones son buenas, no ven en la religión más que un homenaje tributado a Dios, y piensan erróneamente que cualquier homenaje le es grato. Olvidan que la religión encierra verdades que creer, deberes que cumplir y un culto que tributar. Y es claro que no pueden existir varias religiones de creencias contradictorias y de prácticas opuestas, porque la verdad es una sola, y Dios no puede aprobar el error. 

 PRIMERA OBJECIÓN: Todas las religiones son buenas 

 Respuesta: ¿Acaso todas las monedas son buenas? ¿No hay que distinguir entre las verdaderas y las falsas? Pues lo mismo sucede con la religión. Pero, la moneda falsa supone la buena de la que no es más que una criminal imitación; así, las falsas religiones suponen la verdadera.

 Si todas las religiones son buenas se puede ser católico en Roma, anglicano en Londres, protestante en Ginebra, musulmán en Constantinopla, idólatra en Pekín y budista en la India. ¿No es esto ridículo? ¿No es afirmar que el sí y el no son igualmente ciertos en el mismo caso? 

 ‐Decir que todas las religiones son buenas es un absurdo palpable, una blasfemia contra Dios, un error funesto para el hombre. 

 1º Un absurdo. ‐Es cierto que en las diferentes religiones hay algunas verdades admitidas por todos (o casi todos), como son la existencia de Dios, la espiritualidad del alma, la vida futura con sus recompensas y castigos eternos. Mas ellas se contradicen en otros puntos fundamentales. El católico, por ejemplo, afirma que la Iglesia tiene por misión explicarnos la palabra de Dios encerrada en la Biblia, mientras que el protestante declara que todo cristiano debe interpretar por sí mismo la palabra divina y forjarse una religión a su manera…

 Podríamos citar indefinidamente las divergencias contradictorias de las diversas religiones. Pero es evidente que dos cosas contradictorias no pueden ser verdaderas, porque la verdad es una, como Dios, y no se contradice. Si la Iglesia ha recibido de Jesucristo la misión de explicarnos la Biblia, no queda a la voluntad de cada cristiano el interpretarla a su manera… Es absurdo decir que el sí y el no pueden ser igualmente ciertos sobre el mismo punto… Mas como lo que no es verdadero, no es bueno, porque la mentira y el error de nada sirven, debemos concluir que no pudiendo todas las religiones ser verdaderas, no pueden ser todas buenas. 

 2º Una blasfemia contra Dios. ‐Decir que todas las religiones son buenas, no es solamente contradecir al buen sentido, sino blasfemar contra Dios. Es tomar a Dios por un ser indiferente para la verdad y para el error. Se supone que Dios puede amar con igual amor de complacencia al cristiano que adora a su Hijo Jesucristo que al mahometano que le insulta; que debe aprobar al Papa, que condena la herejía, y a Lutero, a Calvino y a Enrique VIII, que se rebelan contra la Iglesia; que bendice al católico que adora a Jesucristo presente en la Eucaristía y sonríe al calvinista que se burla de ese misterio… Pero atribuir a Dios semejante conducta es negar sus divinos atributos; es decir, que trata a la mentira como a la verdad, al mal como al bien, y que acepta con la misma complacencia el homenaje y el insulto… ¿No es esto una blasfemia estúpida?

 3º Un error funesto para el hombre. ‐Para llegar a la felicidad eterna debe el hombre seguir el camino que a ella le lleva, y sólo la religión verdadera es el camino que lleva al cielo. ¿No es una gran desgracia errar el camino? ¡Y si al menos llegados al término se pudiera desandar lo andado!… Pero si uno yerra por su culpa, se ha perdido para toda la eternidad.

 LA INDIFERENCIA AL ENSEÑAR QUE SE PUEDEN SEGUIR TODAS LAS RELIGIONES (es decir cualquier religión), PROPENDE A ALEJAR AL HOMBRE DE LA VERDADERA RELIGIÓN, DEL ÚNICO MEDIO DE ALCANZAR SU META. ES, POR CONSIGUIENTE, UN ERROR FUNESTO. 

 SEGUNDA OBJECIÓN: Un hombre honrado no debe cambiar de religión hay que seguir la religión de los padres.

 Respuesta: Cada uno puede y debe seguir la religión de sus padres si esta religión es verdadera; pero si es falsa, hay obligación de renunciar a ella para abrazar la verdadera.

 Así, cuando uno ha tenido la dicha de nacer en la verdadera religión (la Católica romana), no necesita cambiar de creencias, y debe estar pronto a derramar hasta la ultima gota de su sangre antes que apostatar. Pero cuando no se ha tenido la dicha de nacer en la verdadera religión, si uno llega a conocerla, es absolutamente necesario, so pena de falta grave, abandonar la falsa religión y abrazar la verdadera. 

 El deber más sagrado del hombre es el de seguir la verdad desde el instante mismo en que la conoce: ante todo, hay que obedecer a Dios. Abandonar la falsa religión para seguir la verdadera, es acatar la voluntad de Dios, y, por consiguiente, cumplir el más sagrado de los deberes. Sin duda nada merece tanto respeto como las creencias de nuestros padres; pero este respeto tiene sus límites, los límites de la verdad. Nadie está obligado a copiar los defectos de los padres. Si vuestros padres son ignorantes ¿es necesario acaso que, por respeto, permanezcáis ignorantes como ellos? La salvación es un asunto personal, individual, del que cada uno es responsable ante Dios.

 Las causas por las cuales se descuida abrazar la verdadera religión son el respeto humano, los intereses temporales, el deseo de seguir las propias pasiones; pero, evidentemente, estas causas son malas y, por tanto, hay que sacrificarlas para cumplir la voluntad de Dios y salvar el alma».

martes, 27 de octubre de 2020

NO DEJES TU CONVERSIÓN PARA EL ÚLTIMO INSTANTE

 


¡Oh momento terrible, del cual depende la eternidad! ¡Oh momentum, a quo pendet æternitas! Este es el que hacía temblar a los santos a la hora de la muerte, y les obligaba a exclamar: ¡Oh Dios mío! ¿En dónde estaré en pocas horas? Porque, como escribe San Gregorio, hasta el alma del justo se turba a las veces con el terror del castigo: Nonnumquam, terror vindicatœ etiam justi anima turbatur. (San Greg. Mor. XXIV). ¿Qué será, pues, de la persona que hizo poco caso de Dios, cuando vea que se prepara el suplicio en el cual debe ser sacrificado? (Job. XXI, 20). Verá el impío con sus propios ojos la ruina de su alma, y beberá el furor del Todopoderoso, esto es, comenzará desde este momento a experimentar la cólera divina... Cuando el moribundo vea... un sudor frío correrá por sus miembros, y no podrá ni hablar, ni moverse, ni respirar. Sentirá que se acerca más y más el momento fatal; verá su alma manchada por los pecados; el juez que le espera, y el Infierno que se abre bajo sus plantas. Y enmedio de estas tinieblas y de esta turbación, se hundirá en el abismo de la eternidad.

Es difícil, convertirse en el último momento,  pero no es imposible. La norma es que como se vive se muere. Pero hay excepciones. Hay unos que en el último momento llegan a realizar un contrición perfecta, esto es arrepentirse por verdadero amor a Dios y otros también a confesarse sinceramente contritos. Ciertamente alcanzarán a salvarse. Lo sabemos por revelaciones privadas, ¡pero qué inconsciente es quien espera ser la excepción de la norma!. ¿Cómo se puede calificar al insensato que deja para el final de su vida el arrepentimiento y la conversión, y en ello confía su destino eterno poniéndose en gravísimo riesgo de condenarse? ¿Tendrá tiempo? ¿Y si lo tiene, sus disposiciones serán sinceras? ¡Cuántas muertes accidentales o inminentes impiden al alma prepararse! Por ello el católico debe vivir siempre sin pecado, en gracia santificante, acudiendo para ello al Confesionario con frecuencia y cumpliendo con las debidas condiciones para que esas confesiones sean válidas.

¡Jesús mío crucificado! no quiero esperar que llegue la hora de la muerte para abrazaros, sino que os abrazo desde ahora. Os amo más que a todas las cosas, y, por lo mismo, me arrepiento con todo el corazón de haberos ofendido y despreciado a Vos, que sois bondad infinita. Yo propongo amaros siempre, ayudado de vuestra gracia, y espero no ofenderos en adelante. Ayudadme, Dios mío, por los méritos de vuestra pasión sacrosanta, para que siempre os ame hasta disfrutar con Vos el cielo, la gloria eterna.


Haz click aquí: http://www.catolicidad.com/2012/03/cinco-pasos-que-se-requieren-para-confesarse.html


lunes, 26 de octubre de 2020

ESTADOS UNIDOS Y 31 PAÍSES FIRMAN DECLARACIÓN QUE RECHAZA EL DIZQUE "DERECHO HUMANO" AL CRIMEN DEL ABORTO

 


Este jueves, Estados Unidos fue el anfitrión de la ceremonia para la firma de la “Geneva Consensus Declaration” (Declaración de Ginebra: Consenso), un histórico documento que rechaza la afirmación de que el aborto es un dizque derecho humano internacional.

“Hoy dejamos un marcador claro; las agencias de la ONU ya no pueden reinterpretar y malinterpretar el lenguaje acordado sin rendir cuentas”, dijo el Secretario de Servicios Humanos y de Salud (HHS) en Estados Unidos, Alex Azar, durante la ceremonia el 22 de octubre.

“Sin disculpas, afirmamos que los gobiernos tienen el derecho soberano de hacer sus propias leyes para proteger la vida de inocentes y redactar sus regulaciones sobre el aborto”, agregó Azar.

También dijo que “al firmar la declaración hoy, Estados Unidos tiene el honor de estar junto a Brasil, Egipto, Hungría, Indonesia y Uganda, los copatrocinadores interregionales de la declaración”. Un total de 32 países firmaron la declaración, representando a más de 1.600 millones de personas.

Azar calificó la firma como el “punto culminante” de su tiempo al frente del departamento y señaló que los países que aún no han firmado el documento aún pueden hacerlo.

“La Declaración de Consenso de Ginebra es un documento histórico, que establece claramente nuestra posición como naciones sobre la salud de las mujeres, la familia, el honor a la vida y la defensa de la soberanía nacional”, dijo Azar, calificándola de “mucho más que una declaración de creencias”.

“Es una herramienta crítica y útil para defender estos principios en todos los organismos de las Naciones Unidas y en todos los entornos multilaterales, utilizando un lenguaje previamente acordado por los estados miembros de esos organismos”, explicó. 

La declaración fue escrita parcialmente en respuesta a una “tendencia inquietante” en las Naciones Unidas, dijo.  

“Cada vez con mayor frecuencia, algunas naciones ricas y agencias de la ONU en deuda con ellas afirman erróneamente que el aborto es un derecho humano universal”, agregó.

Azar dijo que estas políticas tienen el efecto de obligar a los países a implementar leyes de aborto “progresivas” o enfrentar la pérdida de financiamiento o prestigio internacional. Acusó a algunas naciones de tener un “enfoque miope en una agenda radical que es ofensiva para muchas culturas y hace descarrilar el acuerdo sobre las prioridades de salud de la mujer”.

La coalición de países firmantes “responsabilizará a las organizaciones multilaterales”, explicó, al denunciar a estas organizaciones por “promover posiciones que nunca podrán obtener consenso”.

 “Declararemos inequívocamente que no existe el derecho internacional al aborto. Con orgullo, pondremos la salud de la mujer en primer lugar en cada etapa de la vida”, señaló.  

El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, también habló en la ceremonia y calificó la declaración como un “compromiso profundo y personal para proteger la dignidad humana” y “la culminación de mucho trabajo duro”.

Pompeo destacó la “defensa sin precedentes de los no nacidos en el extranjero” del Gobierno de Donald Trump y dijo que “Estados Unidos ha defendido la dignidad de la vida humana en todas partes y siempre” durante los últimos cuatro años. 

“Es histórico estar aquí. Es la primera vez que se crea una coalición multilateral en torno al tema de la defensa de la vida”, dijo.

La Declaración del Consenso de Ginebra, dijo Pompeo, es un “compromiso de trabajar juntos en la ONU y en otros escenarios internacionales para lograr resultados tangibles”, algo que él “confía” que sucederá. Añadió que estaba “verdaderamente orgulloso” del trabajo que se estaba realizando.

Valerie Huber, Representante Especial para la Salud Global de la Mujer en el HHS de Estados Unidos, proporcionó los antecedentes de la declaración.

La declaración, explicó Huber, estaba destinada a firmarse en la culminación de la cumbre mundial de la salud de la mujer de la Asamblea Mundial de la Salud, que fue cancelada debido a la pandemia de COVID-19.

“Decidimos seguir adelante con la declaración ahora, porque acelerar los avances en salud para las mujeres no puede esperar”, dijo.

“Apoyar el valor intrínseco de la familia no puede esperar. La protección de la vida, nacida y no nacida, y la soberanía de las naciones para hacer sus propias leyes sobre este tema no puede esperar”, concluyó.

Fuente: Aciprensa. Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA.

viernes, 23 de octubre de 2020

UNIONES CIVILES DEL MISMO SEXO Y LA FE CATÓLICA por Mons. Schneider


INTRODUCCIÓN DE CATOLICIDAD

 Cabe señalar que las opiniones personales expresadas por un Papa en una entrevista no son infalibles ni expresan el Magisterio de la Iglesia si lo dicho no coincide con éste. Es el caso de las recientes opiniones del Papa Francisco referentes a la homosexualidad. Si bien es cierto que en la primera parte de la entrevista ‐en la que aduce al derecho de tener la familia en la que nacieron los homosexuales‐ ha sido distorsionada, con mala intención, por los medios informativos que la presentaron como refiriéndose a la relación homosexual, también es verdad que aseveró lo siguiente que contradice totalmente la doctrina católica: 

“Lo que tenemos que hacer es una ley de CONVIVENCIA CIVIL. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente” 

Esta es literalmente la expresión heterodoxa en la segunda parte a la pregunta del reportero acerca de que si un homosexual puede llevar a sus hijos a la Iglesia. El Papa no responde a la pregunta, se va por la exclusión de los homosexuales de la familia en la que nacieron, como primera parte de la respuesta. Y hay una pausa para continuar pidiendo “una ley de convivencia civil”. 

Adjuntamos el enlace al video con las propias palabras del Papa Francisco:


Rome Reports, periódico digital de noticias del Vaticano, interpretó así las declaraciones del Papa Francisco en lo relativo a las parejas homosexuales, con el siguiente título:

“Papa dice que parejas homosexuales tienen derecho a estar cubiertos legalmente”.

Mons. Víctor Manuel Fernández, Arzobispo de la Plata y asesor teológico del Papa Francisco, lo interpreta así: “Convivencia y Unión Civil son lo mismo para el Papa”.

La Iglesia está conformada por la jerarquía y los fieles católicos, el Papa solo representa a Cristo, es el Vicario de Cristo, servidor de Cristo. No puede reemplazar a Cristo, ni contradecirlo, por el contrario, su función es confirmar a las ovejas en la fe de Cristo y mantener ésta ÍNTEGRA e INTACTA. 

La posición correcta frente a este problema con el Papa Francisco, es: 

1. Nunca desconocer la Autoridad del Papa.
2. Reafirmar nuestra filial reverencia al Pontífice.
3. Reconocer que existe una seria crisis por causa de  declaraciones y documentos que ha publicado que se derivan de y extreman los errores modernistas previos. 
4. Mediante una acción prudente y respetuosa, concluir que no es posible aceptar lo que objetivamente es contrario a las enseñanzas de la Iglesia Católica. 
5. Es necesario optar por una sana, respetuosa y filial resistencia, y hacer conocer prudentemente y advertir a otros lo que está fuera de las bimilenarias enseñanzas de la Iglesia Católica para seguir siendo firmemente fieles a ellas y, por lo mismo, fieles a Cristo y a su Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

A continuación reproducimos un importantísimo artículo de Mons. Athanasius Schneider que clarifica extraordinariamente la doctrina y la postura verdaderamente católica.

Uniones civiles del mismo sexo y la fe católica

por Mons.A.Schneider

La fe católica en la voz del magisterio perenne, el sentido de la fe de los fieles (sensus fidelium) así como el sentido común, rechazan claramente cualquier unión civil de dos personas del mismo sexo, unión que tiene como objetivo que estas personas busquen el placer sexual entre síIncluso si las personas que viven en tales uniones no participaran en el placer sexual mutuo, algo que en realidad se ha demostrado que es poco realista, tales uniones representan un gran escándalo, un reconocimiento público de los pecados de fornicación contra la naturaleza y una ocasión próxima y continua de pecadoQuienes abogan por las uniones civiles entre personas del mismo sexo son, por tanto, también culpables de crear una especie de estructura de pecado, en este caso de la estructura jurídica de la fornicación habitual contra la naturaleza, ya que los actos homosexuales pertenecen a los pecados que claman al cielo, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica (ver n. 1867).

Todo verdadero católico, todo verdadero sacerdote católico, todo verdadero obispo católico debe, con profundo dolor y un corazón lloroso, lamentarse y protestar contra el hecho inaudito de que el Papa Francisco, el Romano Pontífice, el sucesor del apóstol Pedro, el Vicario de Cristo en la tierra , manifestara en la película documental “Francesco”, que se estrenó el 21 de octubre del 2020 como parte del Festival de Cine de Roma, su apoyo a las uniones civiles del mismo sexo. Tal apoyo del Papa significa apoyo para una estructura de pecado, para un estilo de vida contra el sexto mandamiento del Decálogo, que fue escrito con los dedos de Dios en tablas de piedra en el Sinaí (ver Ex. 31:18) y entregado por manos de los ángeles a los hombres (ver Gálatas 3:19). 

Lo que Dios ha escrito con su mano, ni siquiera un Papa puede borrarlo ni reescribirlo con su mano o con su lengua. El Papa no puede comportarse como si fuera Dios o una encarnación de Jesucristo, modificando estas palabras del Señor: “Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pero yo les digo que todo el que mira a una mujer con lujuria, ya cometió adulterio con ella en su corazón ”. (Mt 5, 27-28) y en lugar de esto decir, más o menos, lo siguiente: “Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’, ’si un hombre se acuesta con un varón como con una mujer, ambos han cometido una abominación’ (Lev. 20:13), ‘hombres que practican la homosexualidad no heredarán el reino de Dios ”(1 Cor. 6: 9); ‘la práctica de la homosexualidad es contraria a la sana doctrina’ (1 Tim. 1:10). Pero les digo que para las personas que sienten atracción por el mismo sexo “tenemos que crear una ley de unión civil. De esa forma están cubiertos legalmente”.

Todo Pastor de la Iglesia y, sobre todo el Papa, debería recordar siempre a los demás estas serias palabras de Nuestro Señor: “Así, el que quebrante uno solo de estos mandamientos, incluso de los más pequeños, y enseñe a los hombres a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos” (Mt 5:19). 

Todo Papa debe tomarse muy en serio lo que proclamó el Concilio Vaticano I: “Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles,“. (Constitución Dogmática Pastor aeternus , cap.4)

Abogar por una ley para que se dé cobertura legal a un estilo de vida contrario al Mandamiento explícito de Dios, contra la naturaleza humana y contra la razón humana, es una nueva doctrina, que “quienes cosen lazos para todas las articulaciones de las manos y hacen velos de todos los tamaños para la cabeza” (Ez. 13:18), una nueva doctrina que “pervierte la gracia de nuestro Dios en lascivia” (Judas 4), una doctrina que evidentemente está en contra de la Revelación Divina y la enseñanza perenne de la Iglesia de todos los tiempos. Tal doctrina conspira con el pecado y, por lo tanto, es una medida sumamente anti-pastoral. 

Promover jurídicamente un estilo de vida pecaminoso va en contra del núcleo del Evangelio mismo, ya que las personas en uniones del mismo sexo a través de sus actos sexuales ofenden gravemente a Dios. Nuestra Señora de Fátima hizo el llamado maternal a toda la humanidad para que deje de ofender a Dios, que ya está demasiado ofendido.

La siguiente voz del Magisterio, se hace eco fielmente de la voz de Jesucristo, Nuestro Divino Maestro, la Verdad Eterna y la voz de la Iglesia y de los Papas de todos los tiempos:

  • “si las leyes o preceptos de los gobernantes estuvieran en contradicción con aquel orden y, consiguientemente, en contradicción con la voluntad de Dios, no tendrían fuerza para obligar en conciencia.“. (cf. Juan Pablo II, Encíclica Evangelium vitae , 72)
  • Las legislaciones favorables a las uniones homosexuales son contrarias a la recta razón porque confieren garantías jurídicas análogas a las de la institución matrimonial a la unión entre personas del mismo sexo. Considerando los valores en juego, el Estado no puede legalizar estas uniones sin faltar al deber de promover y tutelar una institución esencial paroa el bien común como es el matrimonio.(Congregación para la Doctrina de la Fe, «Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales» , n. 6)
  • “Se podría preguntar cómo puede contrariar al bien común una ley que no impone ningún comportamiento en particular, sino que se limita a hacer legal una realidad de hecho que no implica, aparentemente, una injusticia hacia nadie. En este sentido es necesario reflexionar ante todo sobre la diferencia entre comportamiento homosexual como fenómeno privado y el mismo como comportamiento público, legalmente previsto, aprobado y convertido en una de las instituciones del ordenamiento jurídico. El segundo fenómeno no sólo es más grave sino también de alcance más vasto y profundo, pues podría comportar modificaciones contrarias al bien común de toda la organización social. Las leyes civiles son principios estructurantes de la vida del hombre en sociedad, para bien o para mal. Ellas « desempeñan un papel muy importante y a veces determinante en la promoción de una mentalidad y de unas costumbres  ».(14) Las formas de vida y los modelos en ellas expresados no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a modificar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos. La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el obscurecimiento de la percepción de algunos valores morales fundamentales y la desvalorización de la institución matrimonial.“. (ibídem.)
  • “Las relaciones sexuales son humanas cuando y en cuanto expresan y promueven la ayuda mutua de los sexos en el matrimonio y quedan abiertas a la transmisión de la vida.”. (ibíd., n. 7)
  • Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes.”. (ibíd., n. 8)
  • No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta..hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el tejido social”. (ibídem.)
  • constituye una grave injusticia sacrificar el bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener bienes que pueden y deben ser garantizados por vías que no dañen a la generalidad del cuerpo social.” (ibid., N. 9)
  • “Además, existe el peligro de que una legislación, al fundamentar determinados derechos en la homosexualidad, aliente concretamente a una persona con tendencia homosexual a declarar su homosexualidad o, incluso, a buscar un compañero con el que poder beneficiarse de las disposiciones de la ley.” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Algunas consideraciones acerca de la respuesta a las propuestas legislativas sobre la no discriminación de las personas homosexuales , 24 de julio de 1992, n. 14)

Todos los católicos, sean fieles laicos o niños pequeños, hombres y mujeres jóvenes, padres y madres de familia, personas consagradas, monjas de clausura, sacerdotes y obispos, que se mantienen inviolablemente firmes y “luchan por la fe que fue entregada una vez y para siempre a los santos ”(Judas 3), y que por eso son despreciados y marginados en la periferia de la vida de la Iglesia de nuestros días, lloren y clamen a Dios para que, por la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María, quien en Fátima dijo que la gente debe dejar de ofender a Dios, que ya está demasiado ofendido, el Papa Francisco pueda convertirse y retractarse formalmente de su aprobación a las uniones civiles del mismo sexo, a fin de confirmar a sus hermanos, como el El Señor le ha mandado (Cf. Lucas 22:32).

Todos estos pequeños de la Iglesia (niños, jóvenes, jóvenes, padres y madres de familia, monjas de clausura, sacerdotes, obispos) seguramente dirían al Papa Francisco: “Santísimo Padre, por la salvación de vuestra propia alma inmortal, por el bien de las almas de todas aquellas personas que a través de su aprobación de las uniones del mismo sexo están con sus actos sexuales ofendiendo gravemente a Dios y exponiendo sus almas al peligro de perderse eternamente, conviértase, retráctese de su aprobación y proclame con todos sus predecesores la siguiente enseñanza inmutable de la Iglesia":

La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales.“. (Congregación para la Doctrina de la Fe, «Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales», n. 11)

Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad.(ibíd., n. 11)

Con la increíble aprobación por parte del Papa de las uniones entre personas del mismo sexo, todos los verdaderos hijos de la Iglesia se sienten huérfanos, y ya no escuchan más la voz clara e inequívoca del Papa, que debe guardar inviolablemente y exponer fielmente la Revelación, el Depósito de la Fe, entregado a través de los apóstoles.

Los verdaderos hijos de la Iglesia de nuestros días podrían usar estas palabras del Salmo 137, diciendo: Nos sentimos como en el exilio, junto a los ríos de Babilonia, llorando al recordar a Sión, al recordar la enseñanza luminosa y clara de los papas, de nuestra Santa Madre Iglesia. 

Sin embargo, creemos inquebrantablemente en las palabras de Nuestro Señor, que las puertas del infierno no prevalecerán contra Su Iglesia. 

El Señor vendrá, aunque llegue tarde, sólo en la cuarta vigilia de la noche, para calmar la tormenta dentro de la Iglesia, para calmar la tormenta dentro del papado de nuestros días, y dirá: “Ánimo; soy yo. No tengáis miedo. Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? Y en cuando subieron a la barca, el viento cesó”. (Mt. 14: 27; 32-33)

Nuestro Señor le dirá también al Papa Francisco: “Porque de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, y sufre la pérdida de su propia alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras ”. (Mateo 16: 26-27); y Nuestro Señor dirá además al Papa Francisco:

“Pero yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos.”(Lucas 22:32)

22 de octubre de 2020

+ Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la archidiócesis de Santa María en Astana

Fuente: Infocatólica.

martes, 20 de octubre de 2020

YA ESTABA PROFETIZADO

 


“La masonería, que entonces estará en el poder, hará que se promulguen leyes inicuas, con el objetivo de acabar con este sacramento (el del matrimonio), con lo que casi todo el mundo vivirá en pecado… El espíritu cristiano decaerá rápidamente, extinguiendo la preciosa luz de la fe hasta que llegue al punto de que habrá una corrupción casi total y general de las costumbres". 

 Nuestra Sra. del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres

lunes, 19 de octubre de 2020

A PROPÓSITO DE LOS SACRILEGIOS CONTRA LOS TEMPLOS DE DIOS

 

 Ese Nazareno a quien maldecís, no hizo jamás daño a nadie. No sólo creó todo lo que existe, y al hombre para que fuese feliz a su lado, sino que viendo la miseria en la cual el mismo hombre se había sumido por el pecado, derramó su sangre en la Cruz para la redención de todo el género humano. 

Pero los hombres nunca han dejado de ultrajarlo. 

No siempre será así. Aquél que se presentó como manso Cordero y se inmoló a sí mismo, regresará un día con la gloria que le pertenece. Ya no se presentará como un pobre que se humilla ante nosotros, simples criaturas, sino un Dios Todopoderoso que cobrará justicia contra todos aquellos que dedicaron su vida a la iniquidad.

Si al ofender a un rey mortal somos castigados tan severamente, ¿qué le espera a los impíos que no han hecho más que ofender y escupir a la cara del Dios Inmortal durante toda su vida? 

 - W. Garcia

sábado, 17 de octubre de 2020

EN LOS BRAZOS DEL PADRE por Santa Teresita de Lisieux 


 “Como el sol ilumina al mismo tiempo los grandes cedros y cada pequeña flor, como si cada una estuviese sola sobre la tierra, así nuestro Señor se ocupa de cada alma en particular, con tanto amor, como si fuese la única en el mundo. 

"Y como en la naturaleza las estaciones están reguladas de modo de hacer abrir en el momento establecido también a la más humilde flor del prado, así todo es regulado de modo para corresponder al bien de cada alma. 

“La santidad no está en tal o cual práctica, ella consiste en la disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, conscientes de nuestras debilidades y confiando hasta la audacia en su bondad de Padre. 

"Jesús se complace en mostrarme el único camino que conduce a esa hoguera divina. Ese camino es el abandono del niñito que se duerme sin miedo en los brazos de su padre. 

"Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta. 

“¿Qué importa, Señor, del porvenir sombrío? ¿Rogarte por mañana? Oh no, yo no lo puedo. Conserva mi alma pura; cúbreme de tus alas, Tan sólo para hoy”.

 Santa Teresita de Lisieux

miércoles, 14 de octubre de 2020

REINA Y MADRE DE MÉXICO, PROTEGE NUESTRA NACIÓN DE TODO MAL


 ¡Señora Nuestra de Guadalupe, que también a la tierra de México habéis querido dar especiales muestras de benevolencia, y habéis prometido consuelo y ayuda a aquellos que os aman y siguen! Mirad benigna a todos vuestros hijos; ellos os invocan con confianza.  

Conservad en nuestras almas el don precioso de la gracia divina. Hacednos dóciles a la voluntad del Señor, de tal manera que cada vez más se extienda su reino en los corazones, en las familias, en nuestra querida nación. 

¡Oh Virgen Santísima! Estad con nosotros en las fatigas del trabajo cotidiano, en las alegrías, en las penas y dificultades de la vida, de modo que nuestro espíritu inmortal pueda elevarse, libre y puro, a Dios y servirlo gozosamente, con generosidad y fervor. 

Defendednos de todo mal, Reina y Madre de México; y haced que seamos fieles imitadores de nuestro Jesús, que es camino, verdad y vida, a fin de que un día podamos, de vuestra mano, alcanzar en el Cielo el premio de la visión beatífica.

Amén.

martes, 13 de octubre de 2020

EL MILAGRO DEL SOL HACE 103 AÑOS ATESTIGUADO POR DECENAS DE MILES


 Hoy conmemoramos el 103º Aniversario del milagro del sol, que fue un acontecimiento extraordinario atestiguado por miles de personas el 13 de octubre de 1917 en la campiña de Cova da Iria, cerca de Fátima, Portugal. 

Según varias declaraciones de testigos, después de una llovizna, se despejó el cielo y el sol lució como un disco opaco que giraba en el cielo. Se dice que lucía significativamente menos brillante que de costumbre y arrojaba luces multicolores sobre todo el campo, sobre las sombras del paisaje, la gente y las nubes que lo circundaban. Se reportó que entonces el sol osciló en dirección a la tierra trazando un patrón de zig-zag, atemorizadas, algunas personas que observaban esto y pensaron que significaba el fin del mundo. Los testigos reportaron también que el suelo y sus ropas, que habían estado mojados por la lluvia, se habían secado completamente. 

Estimaciones del número de testigos van desde un rango de 30 o 45 mil, según Avelino Almeida, quien escribía para el periódico portugués ‘O’Século’, hasta un máximo de 100 mil, estimados por el Dr. Joseph Garrett, profesor de la Universidad de Ciencias Naturales de Coimbra, ambos estuvieron presentes ese día. 

El milagro fue atribuido por los creyentes a Nuestra Señora de Fátima, una aparición de la Santísima Virgen María a tres jóvenes pastorcillos en 1917, y como ella lo había predicho a sus videntes el 13 de julio, 19 de agosto y 13 de septiembre. Los niños dijeron que la Señora había prometido que al medio día del 13 de octubre en Cova de Iria, la Señora les revelaría su identidad y les mostraría un milagro “para que creyesen”. Según testigos, el milagro del sol duró aproximadamente diez minutos, los tres pequeños pastorcillos, además de haber confirmado el milagro del sol que tuvo lugar ese día, también reportaron haber visto un panorama de visiones, incluyendo a Jesús, la Santísima Virgen María y a San José bendiciendo a toda la gente.

lunes, 12 de octubre de 2020

12 DE OCTUBRE: DÍA DE LA HISPANIDAD




Cuando hay que descubrir un Nuevo Mundo
o hay que domar al moro,
o hay que medir el cinturón de oro
del Ecuador, o alzar sobre el profundo
espanto del error negro que pesa
sobre la Cristiandad, el pensamiento
que es amor en Teresa
y es claridad en Trento,
cuando hay que consumar la maravilla
de alguna nueva hazaña, los ángeles que están junto a su Silla,
miran a Dios… y piensan en España.

J.M. Pemán

viernes, 9 de octubre de 2020

OFRECIMIENTO

 

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. 
Amén.

miércoles, 7 de octubre de 2020

7 DE OCTUBRE ANIVERSARIO DE LA VICTORIA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN LA BATALLA NAVAL DE LEPANTO. 



El 7 de Octubre de 1571 la flota de la Santa Liga, al mando de don Juan de Austria, derrotó a la armada turca en la batalla naval de Lepanto. Este triunfo se logró gracias a que el Santo Padre San Pío V junto con toda la Cristiandad rezó el Santo Rosario, pidiendo la intercesión de la Santísima Virgen María. Debido a esa intercesión la Cristiandad, cuyas flotas y efectivos eran muy inferiores en número, logró el triunfo sobre los turcos. En agradecimiento a la Santísima  Virgen se instituyó, en esta fecha, la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

sábado, 3 de octubre de 2020

"YO SERÉ EL AMOR": Santa Teresita del Niño Jesús


En el corazón de la Iglesia yo seré el amor 

De la narración de la Vida de santa Teresita del Niño Jesús, virgen, escrita por ella misma:

"Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo apóstoles, profetas y doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme la paz. 

 "Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional. El Apóstol, en efecto, hace notar cómo los mayores dones sin la caridad no son nada y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin había hallado la tranquilidad. 

"Al contemplar el cuerpo místico de la Iglesia, no me había reconocido a mí misma en ninguno de los miembros que san Pablo enumera, sino que lo que yo deseaba era más bien verme en todos ellos. Entendí que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos: entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno. 

"Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: «Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo, y mi deseo se verá colmado»."
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 Oración 

 Oh Dios, que has preparado tu reino para los humildes y los sencillos, concédenos la gracia de seguir, confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús, para que nos sea revelada, por su intercesión, tu gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

viernes, 2 de octubre de 2020

LOS PECADOS CONTRA EL ESPÍRITU SANTO por Fray Antonio Royo Marín


En el Evangelio se nos habla de ciertos pecados contra el Espíritu Santo, que no serán perdonados en este mundo ni en el otro (cf. Mt. 12, 31-32; Mc. 3, 28-30; Lc. 12, 10). ¿Qué clase de pecados son ésos? 

Noción. 
Los pecados contra el Espíritu Santo son aquellos que se cometen con refinada malicia y desprecio formal de los dones sobrenaturales que nos retraerían directamente del pecado. Se llaman contra el Espíritu Santo porque son como blasfemias contra esa divina Persona, a la que se le atribuye nuestra santificación. 

Cristo calificó de blasfemia contra el Espíritu Santo la calumnia de los fariseos de que obraba sus milagros por virtud de Belcebú (Mt. 12, 24-32). Era un pecado de refinadísima malicia, contra la misma luz, que trataba de destruir en su raíz los motivos de credibilidad en el Mesías. 

Número y descripción.
En realidad, los pecados contra el Espíritu Santo no pueden reducirse a un número fijo y determinado. Todos aquellos que reúnan las características que acabamos de señalar, pueden ser calificados como pecados contra el Espíritu Santo. 

Pero los grandes teólogos medievales suelen enumerar los seis más importantes, que recogemos a continuación: 

 1º. La desesperación, 
entendida en todo su rigor teológico, o sea, no como simple desaliento ante las dificultades que presenta la práctica de la virtud y la perseverancia en el estado de gracia, sino como obstinada persuasión de la imposibilidad de conseguir de Dios el perdón de los pecados y la salvación eterna. Fue el pecado del traidor Judas, que se ahorcó desesperado, rechazando con ello la infinita misericordia de Dios, que le hubiera perdonado su pecado si se hubiera arrepentido de él. 

2º. La presunción, 
que es el pecado contrario al anterior y se opone por exceso a la esperanza teológica. Consiste en una temeraria y excesiva confianza en la misericordia de Dios, en virtud de la cual se espera conseguir la salvación sin necesidad de arrepentirse de los pecados y se continúa cometiéndolos tranquilamente sin ningún temor a los castigos de Dios. De esta forma se desprecia la justicia divina, cuyo temor retraería del pecado. 

3º. La impugnación de la verdad conocida, 
no por simple vanidad o deseo de eludir las obligaciones que impone, sino por deliberada malicia, que ataca los dogmas de la fe suficientemente conocidos, con la satánica finalidad de presentar la religión cristiana como falsa o dudosa. De esta forma se desprecia el don de la fe, ofrecido misericordiosamente por el Espíritu Santo, y se peca directamente contra la misma luz divina. 

4º. La envidia del provecho espiritual del prójimo,
es uno de los pecados más satánicos que se pueden cometer, porque con él «no sólo se tiene envidia y tristeza del bien del hermano, sino de la gracia de Dios, que crece en el mundo» (Santo Tomás). Entristecerse de la santificación del prójimo es un pecado directo contra el Espíritu Santo, que concede benignamente los dones interiores de la gracia para la remisión de los pecados y santificación de las almas. Es el pecado de Satanás, a quien duele la virtud y santidad de los justos. 

5º. La obstinación en el pecado, 
rechazando las inspiraciones interiores de la gracia y los sanos consejos de las personas sensatas y cristianas, no tanto para entregarse con más tranquilidad a toda clase de pecados cuanto por refinada malicia y rebelión contra Dios. Es el pecado de aquellos fariseos a quienes San Esteban calificaba de «duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros siempre habéis resistido al Espíritu Santo» (Act. 7,51). 

6º. La impenitencia deliberada, 
por la que se toma la determinación de no arrepentirse jamás de los pecados y de resistir cualquier inspiración de la gracia que pudiera impulsar al arrepentimiento. Es el más horrendo de los pecados contra el Espíritu Santo, ya que se cierra voluntariamente y para siempre las puertas de la gracia. «Si a la hora de la muerte –decía un infeliz apóstata– pido un sacerdote para confesarme, no me lo traigáis: es que estaré delirando». 

¿Son absolutamente irremisibles?

En el Evangelio se nos dice que el pecado contra el Espíritu Santo «no será perdonado ni en este siglo ni en el venidero» (Mt. 12,32). Pero hay que interpretar rectamente estas palabras. No hay ni puede haber un pecado tan grave que no pueda ser perdonado por la misericordia infinita de Dios, si el pecador se arrepiente debidamente de él en este mundo. 

Pero, como precisamente el que peca contra el Espíritu Santo rechaza la gracia de Dios y se obstina voluntariamente en su maldad, es imposible que, mientras permanezca en esas disposiciones, se le perdone su pecado. 

Lo cual no quiere decir que Dios le haya abandonado definitivamente y esté decidido a no perdonarle aunque se arrepienta, sino que de hecho el pecador no querrá arrepentirse y morirá obstinado en su pecado. 

La conversión y vuelta a Dios de uno de estos hombres satánicos no es absolutamente imposible, pero sería en el orden sobrenatural un milagro tan grande como en el orden natural la resurrección de un muerto. 

 Fray Antonio Royo Marín

jueves, 1 de octubre de 2020

¿TOLERAR EL ERROR? 

“La doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las opiniones erróneas, por muy sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica ante el error o el vicio en que vemos caídos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejoramiento intelectual y moral no menos que en el celo por su bienestar material. Esta misma doctrina católica nos enseña también que la fuente del amor al prójimo se halla en el amor de Dios, Padre común y fin común de toda la familia humana, y en el amor de Jesucristo, cuyos miembros somos, hasta el punto de que aliviar a un desgraciado es hacer un bien al mismo Jesucristo. Todo otro amor es ilusión o sentimiento estéril y pasajero.” 

CARTA ENCÍCLICA NOTRE CHARGE APOSTOLIQUE DEL PAPA SAN PÍO X.