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martes, 29 de abril de 2025

EL GRAN VALER DE LA MUJER

 

"Conforme se mantiene la mujer, queda en pie o se derrumba la vida humana. Donde la mujer se rebaja a objeto de placer, imperan los instintos naturales, la vida de los sentidos; pero cuando la mujer imita la delicadeza y pudor de María, allí florece la verdadera cultura, la dignidad humana. Cuando la mujer pierde su manera de ser delicada, su pudor, su auto estima, el hombre pierde su respeto hacia ella, y comienza la ruina de la sociedad".


✨ Mons. Tihamér Tóth

📖 La Virgen María

sábado, 16 de noviembre de 2024

TRES TIPOS DE CATÓLICOS, ¿DE CUÁL ERES?


"Hay católicos bautizados (católicos no propiamente cristianos, sino cristianizados), que, si bien son católicos según la partida de bautismo, llevan una vida para nada cristiana. Son las ramas secas en el árbol de la Iglesia.*

Hay católicos domingueros, que lo son únicamente los domingos, cuando van a misa, pero que el resto de la semana dejan de serlo, y apenas se les nota. Son los retoños enfermizos. 

Gracias a Dios, hay un tercer grupo: los católicos de todos los días, que no sólo van a la iglesia los domingos, sino que lo son todos los días de la semana, y (conocen su fe) y tratan de hacer siempre la voluntad de Dios, hacen oración un rato todas las mañanas y se confiesan frecuentemente. Son los que se acuestan por la noche con este pensamiento: Señor mío, ¿hoy he vivido como debería? ¿estás contento conmigo?"

Mons. Tihamér Tóth 

Cristo Rey

*Muchos de ellos no conocen su fe, ni siquiera saben bien la doctrina y la moral de la Iglesia.

jueves, 24 de agosto de 2023

LO QUE ES IMPERIOSO AHORA


¡Ojalá nunca olvidarán los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡Ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla (aunque puede ayudar). El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.

Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias en cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas.

Mons. Tihamér Tóth

viernes, 29 de abril de 2022

FECUNDIDAD


Un nuevo hijo —aducen— envejece más rápidamente a la mujer..., incluso hace peligrar su salud, hasta puede ponerla en riesgo de perder la vida...

Muchos de estos temores por perder la salud, no son más que excusas de mujeres obsesionadas con su apariencia exterior, que no quieren ver marchitada su belleza en lo más mínimo.  

La belleza exterior, por mucho que se cuide, desaparecerá con los años. No así la belleza interior, que es espiritual. Un nuevo hijo podrá tal vez marchitar en algo la belleza exterior, no así la belleza interior, que se verá rejuvenecida. Porque la generosidad, el espíritu de servicio, los nuevos retos que implica la llegada de un nuevo hijo, hacen rejuvenecer el espíritu. Un hijo preserva a la madre del decaimiento, del desaliento, del hastío prematuro.

Es cierto que la fecundidad no está exenta de peligros. Es cierto que la vida del niño a veces puede hacer peligrar la vida de la madre.  

Pero aun en estos trances graves y angustiosos, podemos comprobar que la fe y confianza en Dios producen las grandes santas que todos admiramos, de una grandeza espiritual admirable. Producen aquella clase de madre que no consiente en suprimir aquel pequeño ser humano que ya vino a la existencia, aun cuando su vida ponga en un grave peligro a la suya. Es la clase de almas heroicas que confían en Dios y en sus mandamientos, y que saben abandonarse en sus manos. Son aquellas almas que nunca se arrepentirán de haber cumplido la voluntad de Dios, aunque haya sido a costa de grandes sacrificios o de su propia vida.  

Sí; la misión de una madre puede exigir grandes sacrificios; la Iglesia rinde homenaje a esas mártires de la maternidad, y cree que se realiza en ellas la promesa de San Pablo; es, a saber: que las madres se salvan dando vida a sus hijos mientras perseveren con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad.(I Tim 2, 15).

Mons. Tihamér Tóth. El matrimonio cristiano.

miércoles, 12 de enero de 2022

¿QUIÉN SALVARÁ A LA SOCIEDAD ACTUAL?


"¡Ojalá nunca olvidaran los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! 

 Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla. El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas. 

 Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias en cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas".

 Mons. Tihamér Tóth

martes, 18 de mayo de 2021

LA FAMILIA CATÓLICA por Monseñor Tihamér Tóth


La familia católica se apoya en el espíritu de sacrificio. Porque Cristo nos dio ejemplo sacrificándose por nosotros en la Cruz.

 ¿Qué significa ser padre cristiano? ¡Trabajar desde la mañana hasta la noche por los demás miembros de la familia! ¿Qué significa ser madre cristiana? ¡Andar atareada de sol a sol por el esposo y los hijos! ¿Qué significa ser hijo cristiano? ¡Obedecer con respeto y amor a otros, a los padres; primero, mis padres... y sólo después yo! 

 En cambio, ¿Cómo es una familia alejada del espíritu cristiano? Su lema: «Gozar cuanto se pueda y sacrificarse lo menos posible.» He aquí la divisa. ¡Sacrificarse! Es cosa de tontos. 

 Por esto huye de los hijos la familia moderna; por esto está en boga una educación blandengue, que no sabe sino mimar, a la cual le falta todo vigor; de ahí el desmoronamiento de las familias, de ahí la agonía de la vida familiar. 

 Mientras que si los esposos están unidos en Dios, si Cristo es el Rey de la familia, fácilmente se disfruta de la felicidad de la vida familiar. El hogar se convierte en un paraíso en la tierra.

 (Cristiano en el siglo XX por Monseñor Tihamér Tóth)

martes, 27 de abril de 2021

SOBRE LA MATERNIDAD

 


«"Un nuevo hijo —aducen— envejece más rápidamente a la mujer..., incluso hace peligrar su salud, hasta puede ponerla en riesgo de perder la vida..." 

 Muchos de estos temores por perder la salud, no son más que excusas de mujeres obsesionadas con su apariencia exterior, que no quieren ver marchitada su belleza en lo más mínimo.     

  La belleza exterior, por mucho que se cuide, desaparecerá con los años. No así la belleza interior, que es espiritual. Un nuevo hijo podrá tal vez marchitar en algo la belleza exterior, no así la belleza interior, que se verá rejuvenecida. Porque la generosidad, el espíritu de servicio, los nuevos retos que implica la llegada de un nuevo hijo, hacen rejuvenecer el espíritu. Un hijo preserva a la madre del decaimiento, del desaliento, del hastío prematuro.  

  Es cierto que la fecundidad no está exenta de peligros. Es cierto que la vida del niño muchas veces puede hacer peligrar la vida de la madre.   

  Pero aun en estos trances graves y angustiosos, podemos comprobar que la fe y confianza en Dios producen las grandes santas que todos admiramos, de una grandeza espiritual admirable. Producen aquella clase de madre que no consiente en suprimir aquel pequeño ser humano que ya vino a la existencia, aun cuando su vida ponga en un grave peligro a la suya. Es la clase de almas heroicas que confían en Dios y en sus mandamientos, y que saben abandonarse en sus manos. Son aquellas almas que nunca se arrepentirán de haber cumplido la voluntad de Dios, aunque haya sido a costa de grandes sacrificios o de su propia vida.         

  Sí, la misión de una madre puede exigir grandes sacrificios; la Iglesia rinde homenaje a esas mártires de la maternidad, y cree que se realiza en ellas la promesa de San Pablo; es, a saber: que las madres se salvan dando vida a sus hijos (I Tim 2, 15)».  

  ✨ Mons. Tihamér Tóth 📖 El Matrimonio Cristiano (Tomado de La Dama Católica).

lunes, 11 de noviembre de 2019

PATRIOTISMO


"Las palabras memorables del Señor no dicen tan sólo «dad al César lo que es del César», sino también: «y a Dios lo que es de Dios.» Es decir, si damos a la Patria lo que es suyo, lo hacemos porque nos lo pide Dios. El amor a Dios es lo que más nos empuja a amar nuestra patria terrena.

 Con frecuencia oímos la siguiente falsedad: El catolicismo habla siempre del otro mundo; amonesta sin cesar, diciendo: «salva tu alma», y se despreocupa del mundo terreno.

 Pero un católico no tiene uno sino dos deberes, uno para con su patria terrena, y al mismo tiempo, otro para con su alma, poner los medios para salvarla. Ha de dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".

-Mons. Tihamér Tóth

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martes, 27 de agosto de 2019

VERDADERA REGENERACIÓN FAMILIAR


¡Ojalá nunca olvidaran los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡Ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla. El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.

Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas.

Mons. Tihamér Tóth


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