miércoles, 26 de julio de 2017

LA ESTRATEGIA DE LOS LOBOS: LA DESOBEDIENCIA COMO FUENTE DE LEY


La desobediencia como fuente de ley es un mal principio, pues el desobediente, el rebelde, siempre exigirá más. El modernista nunca se contentará con lo logrado. La rebeldía no se contiene con permisividad. Los hechos lo han demostrado: no se frena el mal sino, por el contrario, se multiplica.



martes, 25 de julio de 2017

25 DE JULIO: FESTIVIDAD DE SANTIAGO EL MAYOR


El 25 de Julio se celebra la fiesta de Santiago Apóstol, patrón de España.

   Santiago, gozaba de especial confianza y relación con Jesús, como uno de los discípulos básicos, destacándose con Pedro y Juan del resto de los discípulos, obteniendo el puesto de testigo privilegiado en los momentos más importantes. El mismo Jesús apodó a Santiago y a Juan con el sobrenombre de "hijos del trueno" ( Mc, III, 17 ).

El apóstol Santiago, primer apóstol mártir, viajó desde Jerusalén hasta Cádiz (España). Sus predicaciones no fueron bien recibidas, por lo que se trasladó posteriormente a Zaragoza. Aquí se convirtieron muchos habitantes de la zona. Estuvo predicando también en Granada, ciudad en la que fue hecho prisionero junto con todos sus discípulos y convertidos. Santiago llamó en su ayuda a la Virgen María, que entonces vivía aún en Jerusalén, rogándole lo ayudase. La Virgen le concedió el favor de liberarlo y le pidió que se trasladara a Galicia a predicar la fe, y que luego volviese a Zaragoza.

Santiago cumplió su misión en Galicia y regresó a Zaragoza, donde corrió muchos peligros. Una noche, el apóstol estuvo rezando intensamente con algunos discípulos junto al río Ebro, cerca de los muros de la ciudad, pidiendo luz para saber si debía quedarse o huir. Él pensaba en María Santísima y le pedía que rogara con él para pedir consejo y ayuda a su divino Hijo Jesús, que nada podía entonces negarle. De pronto, se vio venir un resplandor del cielo sobre el apóstol y aparecieron sobre él los ángeles que entonaban un canto muy armonioso mientras traían una columna de luz, cuyo pie, en medio de un rayo luminoso, señalaba un lugar, a pocos pasos del apóstol, como indicando un sitio determinado.

Sobre la columna, se le apareció la Virgen María. Santiago se levantó del lugar donde estaba rezando de rodillas, y recibió internamente el aviso de María de que debía erigir de inmediato una iglesia allí; que la intercesión de María debía crecer como una raíz y expandirse. María le indicó que, una vez terminada la iglesia, debía volver a Jerusalén. Santiago se levantó, llamó a los discípulos que lo acompañaban, que habían oído la música y visto el resplandor; les narró lo demás, y presenciaron luego todos cómo se iba desvaneciendo el resplandor de la aparición. En el lugar de la aparición, se levantó lo que hoy es la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, un lugar de peregrinación famoso en el mundo entero que no fue destruido en la guerra civil española (1936-1939), puesto que las bombas que se lanzaron no explotaron, pudiéndose hoy en día verse expuestas en el interior de la Basílica.

Santiago partió de España, para trasladarse a Jerusalén, como María le había ordenado. En este viaje visitó a María en Éfeso. María le predijo la proximidad de su muerte en Jerusalén, y lo consoló y lo confortó en gran manera. Santiago se despidió de María y de su hermano Juan, y se dirigió a Jerusalén, donde al poco tiempo fue hecho prisionero.

Fue llevado al monte Calvario, fuera de la ciudad. Durante el recorrido, estuvo predicando y aún fue capaz de convertir a algunas personas. Cuando le ataron las manos, dijo: "Vosotros podéis atar mis manos, pero no mi bendición y mi lengua". Un tullido que se encontraba a la vera del camino, clamó al apóstol que le diera la mano y lo sanase. El apóstol le contestó: "Ven tú hacia mí y dame tu mano". El tullido fue hacia Santiago, tocó las manos atadas del apóstol e inmediatamente sanó.

Josías, la persona que había entregado a Santiago, fue corriendo hacia él para implorar su perdón. Este hombre se convirtió a Cristo. Santiago le preguntó si deseaba ser bautizado. Él dijo que sí, por lo que el apóstol lo abrazó y le dijo: "Tú serás bautizado en tu propia sangre". Y así se cumplió más adelante, siendo Josías asesinado posteriormente por su fe.

En otro tramo del recorrido, una mujer se acercó a Santiago con su hijo ciego para alcanzar de él la curación para su hijo, obteniéndola de inmediato. Una vez llegado al Monte Calvario, el mismo lugar donde años antes fue crucificado nuestro Señor, Santiago fue atado a unas piedras. Le vendaron los ojos y le decapitaron.

El cuerpo de Santiago estuvo un tiempo en las cercanías de Jerusalén. Cuando se desencadenó una nueva persecución, lo llevaron a Galicia (España) algunos discípulos.

En siglos posteriores y hasta el momento actual, numerosos fieles, principalmente de Europa, recorren parcialmente el "Camino de Santiago" que les conduce a la tumba del Santo, con el fin de pedir perdón por sus pecados.

Tema relacionado (haz clic): LA BATALLA DE CLAVIJO Y EL MILAGRO DE SANTIAGO (video y texto).

Fuente

viernes, 21 de julio de 2017

LAS PRÁCTICAS DE DEVOCIÓN EXTERIOR DE NADA SIRVEN SI NO SE ARROJA DEL ALMA EL PECADO

No os burléis más de las amenazas del Señor; no sea que vuestras cadenas se endurezcan más todavía. (Is; XXVIII, 22.)

Dios manda a Jonás que vaya a predicar á Nínive; el profeta desobedece al Señor, y se embarca para ir a Tarsis. Levántase súbitamente una furiosa tormenta, que amenaza sumergir el navío. Advirtiendo Jonás que la tempestad no había sobrevenido sino para castigarle, dice a los marineros: arrojadme al mar. Los marineros echaron al profeta al mar, y calmó la tempestad. Si Jonás no hubiese sido arrojado al mar, la tempestad no hubiera cesado. Induzcamos de este ejemplo que, si no expelimos el pecado de nuestros corazones, no cesará la tormenta, esto es, la calamidad. Nuestros pecados son los vientos funestos que excitan las tempestades, y que nos hacen naufragar. Mientras nos afligen las calamidades hacemos penitencias exteriores, novenas, procesiones, exposiciones del Santísimo Sacramento; mas, si no nos corregimos, todo esto ¿de qué sirve? Todas nuestras devociones son poco menos que inútiles cuando no abandonamos el pecado, porque estas devociones no aplacan a Dios.

Si queremos aplacar al Señor, preciso es que alejemos la causa de su cólera; debemos alejar el pecado. El paralítico pedía a Jesucristo la salud; mas el Salvador, antes de curarle de la enfermedad del cuerpo, le curó de la del alma: le concedió el dolor de sus pecados, y le dijo en seguida que ya estaban perdonados.

El Señor aleja ante todo la causa de la enfermedad, dice Santo Tomás; es decir, los pecados, y luego después cura la enfermedad. La raíz del mal es el pecado: así el Señor, después que hubo curado aquel paralítico, le dijo: Guárdate, hijo mío, de pecar de nuevo; porque, si pecas, volverás a caer enfermo más de lo que estabas. Esta es la advertencia que da el Eclesiástico. (Eccl., XXXIX, 9.) Es menester primeramente dirigirse al médico del alma a fin de que os libre del pecado, y en seguida recurrir al médico del cuerpo a fin de que os libre de la enfermedad.

En una palabra, el pecado, o mejor nuestra obstinación en el pecado, es el origen de todos nuestros castigos, dice San Basilio. Nosotros hemos ofendido al Señor, y no queremos de ello arrepentirnos. Preciso es escucharle cuando nos llama con la voz de las calamidades, pues de lo contrario se verá precisado a lanzar contra nosotros sus maldiciones. (Deut; XXVIII, 15.) Cuando ofendemos a Dios, provocamos a todas las criaturas a que se vuelvan contra nosotros. Cuando un esclavo se rebela contra su amo, dice San Anselmo, excita contra sí no solamente la cólera de su amo, sino también la de toda su familia: así, cuando ofendemos a Dios, llamamos a todas las criaturas para que nos aflijan. Irritamos sobre todo contra nosotros, dice San Gregorio (Hom; XXXV), las criaturas de que nos servimos para ofender a Dios. La misericordia de Dios impide que estas criaturas no nos destruyan; mas, cuando ve que despreciamos sus amenazas y que continuamos pecando, se sirve de estas criaturas para vengarse de los insultos que le hacemos. (Sap; V, 17-27.).

Si no aplacamos al Señor corrigiéndonos, no podremos substraernos del castigo. ¿Hay locura mayor, dice San Gregorio, que figurarse que Dios cesará de castigarnos en tanto que no queremos cesar de ofenderle? Se asiste a la iglesia, se va al sermón; mas no nos acercamos a la confesión, no queremos mudar de vida, ¿Cómo queremos ser librados de las calamidades, si no alejamos la causa de ellas? No cesando de irritar al Señor, ¿a qué admirarse de que el Señor no cese de afligiros? ¿Creéis que el Señor se aplaca viéndoos practicar alguna obra exterior de piedad, sin pensar por otra parte en arrepentiros de vuestras faltas, sin restablecer el honor que habéis mancillado, sin restituir lo que habéis robado, sin alejaros, en fin, de estas ocasiones que os alejan del Señor? No os burléis del Señor, dice el profeta Isaías (Is; XXVII, 27), pues esto sería redoblar las cadenas que os arrastran al Infierno. No pequemos, pues, no irritemos al Señor; el azote está ya amenazando vuestras cabezas: no soy el profeta Isaías; más puedo aseguraros que el azote del Señor está para descargar si no nos rendimos a sus amenazas.

No sufre Dios que se burlen de Él. No os he mandado, dice (Jeremías; XII, 22), darme pruebas puramente exteriores; lo que quiero es que escuchéis mi voz, que mudéis de vida, que hagáis una buena confesión, porque sabéis que todas vuestras pasadas confesiones son nulas (N. de la R.: pues no teníais verdadero propósito de enmienda), porque todas eran inmediatamente seguidas de numerosas reincidencias. Quiero que renunciéis a esta propensión, a aquella compañía; quiero que tratéis de restituir lo que habéis robado, de reparar los perjuicios que causasteis. Haced lo que os digo: entonces seré lo que deseáis; seré Dios de misericordia. (Jerem; VII, 13.)

No ignoran los pecadores lo que han de practicar para volver a entrar en gracia con Dios; más se obstinan en no hacerlo. ¡Cuántas personas, después de haber escuchado las instrucciones públicas, los avisos de sus confesores, salen de la iglesia y se hacen peores que antes! ¿Es éste el modo de aplacar al Señor? ¿Cómo pueden presumir estos pecadores desdichados que el Señor los libertará de los azotes con que les aflige? (Ps; IV.)

Honrad a Dios, no en apariencia, sino con las obras: llorad vuestros pecados, frecuentad los sacramentos, mudad de vida: después, esperad en el Señor. Si empero esperáis, sin cesar de cometer pecados, no es esto una verdadera esperanza, sino una temeridad. Es un engaño del demonio, que os hace más abominables a los ojos del Señor, y provoca sobre vosotros más castigos.

El Señor está irritado: levantada está su mano para castigaros con el azote terrible con que os amenaza. ¿Qué queréis hacer para escapar de él? (Math; V, 5.) Preciso es hacer una verdadera penitencia. Preciso es cambiar el odio en dulzura, y la intemperancia en sobriedad: menester es observar los ayunos mandados por la Iglesia; menester es abstenerse de esta cantidad de vino que abate al hombre hasta el nivel del bruto; menester es huir las ocasiones. Si queréis producir frutos dignos de penitencia, debéis aplicaros a servir a Dios con tanto mayor fervor, cuanto más le habréis ofendido. (Rom; VI, 19.) Esto es lo que hicieron Santa María Magdalena, San Agustín, Santa María Egipciaca y Santa Margarita de Cortona.

Por su penitencia, estos pecadores se hicieron más agradables a Dios que muchos otros que habían cometido menos pecados, pero que eran tibios. Dice San Gregorio que el fervor de un pecador es más grato a Dios que la tibieza de un inocente: la penitencia de un pecador alegra al cielo más que la perseverancia de los justos, si después del pecado ama a Dios con más fervor que el justo.

He aquí lo que se llama hacer dignos frutos de penitencia: no basta, pues, venir a la iglesia y hacer alguna obra de piedad. Si no se deja el pecado y la ocasión de pecar, esto es burlarse de Dios e irritarle siempre más y más. (Mat; VIII, 9.) Dícese regularmente: María nos ayudará, nuestros santos patronos nos librarán; imposible es que los santos nos ayuden cuando no queremos librarnos del pecado. Los santos son los amigos de Dios, y por esto mismo están muy distantes de inclinarse a proteger los pecadores obstinados.

Temblemos, pues: el Señor ha publicado ya la sentencia que condena al fuego todos los árboles sin fruto. ¿Cuántos años hace que estáis en el mundo? ¿Qué frutos de buenas obras habéis producido hasta ahora? ¿Qué honor habéis dado a Dios con vuestra conducta? Vos no habéis cesado de amontonar pecados tras pecados, desprecios tras desprecios, insultos tras insultos; éste es todo el fruto que habéis dado; éste es todo el honor que habéis tributado al Señor. A pesar de todo, Dios quiere concederos aún el tiempo para corregiros, para llorar vuestros pecados, para amarle durante el resto de vuestra vida.

¿Qué queréis hacer, pues? ¿Cuál es vuestra resolución? Deteneos: daos entera y sinceramente al Señor. ¿Qué aguardáis? ¿Queréis que sea ya tarde que el árbol sea cortado y arrojado al fuego del Infierno?

Concluyamos. El Señor me ha encargado el instruiros, y me manda anunciaros de su parte que está pronto a detener el torrente de calamidades que había preparado; pero a condición que os convirtáis verdaderamente. Temblad, pues, si no habéis resuelto aún mudar de vida; entregaos, empero, al más puro júbilo, si queréis, en verdad, volver al Señor. (Ps; CIV, 3.) ¡Ojalá inunde el consuelo al corazón que busca a Dios! Pues, para quien le busca, Dios es todo amor y compasión. Incapaz es el Señor de desechar un alma que se humilla y se arrepiente de sus faltas. (Ps., L.) Regocijaos, pues, si tenéis verdadera intención de corregiros. Si teméis a la justicia divina con motivo de tantos crímenes de que os reconocéis culpables, recurrid a la Madre de misericordia, dirigíos á la Santísima Virgen, que protege eficazmente a cuantos se refugian bajo su manto protector. — (Hacer un acto de dolor.)

“De la providencia en las calamidades públicas”. San Alfonso María de Ligorio.

lunes, 17 de julio de 2017

LA PASIÓN DE LA IGLESIA ANTES DE SU TRIUNFO por el cardenal Henry Edward Manning

  • EN EL CUERPO MÍSTICO SE REPETIRÁ LA PASIÓN DE CRISTO
  • VENDRÁ UN LAPSO DE PERSECUSIÓN PARA EL PEQUEÑO REBAÑO FIEL
  • EL SANTO SACRIFICIO DEL ALTAR CESARÁ UN TIEMPO
  • LA IGLESIA VERDADERA SERÁ BARRIDA DE LA FAZ DE LA TIERRA, ECHADA AL DESIERTO, ESCONDIDA EN LAS CATACUMBAS
  • LUEGO, EN LA IGLESIA HABRÁ UNA RESURRECCIÓN, UNA RECOMPENSA DE GLORIA POR TODO LO QUE TUVO QUE SOPORTAR

Como los impíos no prevalecieron contra Él (Cristo), aun cuando lo amarraron con cuerdas, lo arrastraron al juicio, le vendaron los ojos, se burlaron de él como un rey falso, lo hirieron en la cabeza como un falso Profeta, le arrastraron, y lo crucificaron, y en el ejercicio de su poder parecían tener un dominio absoluto sobre Él, de modo que Él cayó en tierra y casi fue aniquilado bajo sus pies; Y como en el mismo tiempo en que estaba muerto y sepultado fuera de sus ojos, fue conquistador de todos, resucitó al tercer día y ascendió al cielo, y fue coronado, glorificado e investido con su realeza y reina Rey de reyes y Señor de señores, así será con su Iglesia: aunque por un tiempo perseguida y, a los ojos del hombre, derrocada y pisoteada, destronada, despojada, burlada y aplastada, incluso en ese gran tiempo de triunfo las puertas del infierno no prevalecerán. En la Iglesia de Dios hay una resurrección y una ascensión, una realeza y un dominio, una recompensa de gloria por todo lo que ha soportado. Como Jesús, necesita sufrir en el camino a su corona; así será coronada eternamente con él. Que nadie, entonces, se escandalice si la profecía habla de los sufrimientos por venir. Nos encanta imaginar triunfos y glorias para la Iglesia en la tierra, que el Evangelio sea predicado a todas las naciones, y que el mundo se convierta, y todos los enemigos sometidos, y no sé qué, hasta que algunos oídos se impacientan al oír que hay dispuesto, para la Iglesia, un tiempo de terrible juicio. Y así hacemos como los judíos de antaño, que buscaban un conquistador, un rey y la prosperidad; Y cuando su Mesías vino en humildad y pasión, no lo conocieron. Así que, me temo, muchos de nosotros con nuestras mentes intoxicadas con visiones de éxito y victoria, no podemos soportar la idea de que hay un tiempo de persecución por venir para la Iglesia de Dios....

Los santos Padres que han escrito sobre el tema del Anticristo y de las profecías de Daniel, sin una sola excepción, hasta donde yo sé, y son los Padres tanto del Oriente como del Occidente, los griegos y los latinos - todos ellos unánimemente, dicen que en los últimos tiempos del mundo, durante el reinado del Anticristo, el Santo Sacrificio del altar cesará. En la obra sobre el fin del mundo, atribuida a San Hipolito, después de una larga descripción de las aflicciones de los últimos días, leemos lo siguiente: 
"Las iglesias se lamentarán con gran lamentación, porque no se ofrecerá más Oblación, ni incienso, ni adoración aceptable a Dios. Los edificios sagrados de las iglesias serán como chozas; Y el precioso Cuerpo y Sangre de Cristo no se manifestará en aquellos días; La Liturgia se extinguirá; Cesará el canto de los salmos; La lectura de la Sagrada Escritura ya no será escuchada. Pero habrá tinieblas sobre los hombres tinieblas, lamentación tras lamentación, y aflicción tras aflicción.
"Entonces la Iglesia será dispersada, echada al desierto, y será por un tiempo, como era al principio, invisible, escondida en Catacumbas, en cuevas, en montañas, en lugares de escondite; Por un tiempo será barrida, por así decirlo, de la faz de la tierra. Tal es el testimonio universal de los Padres de los primeros siglos....".
La Palabra de Dios nos dice que hacia el final de los tiempos el poder de este mundo se volverá tan irresistible y tan triunfante que la Iglesia de Dios se hundirá bajo su mano, que la Iglesia de Dios no recibirá más ayuda de los emperadores, reyes, príncipes, legislaturas, naciones, pueblos, para resistir en contra de la fuerza y el poderío de su antagonista. Se le privará de protección. Se debilitará, desconcertará y se postrará, y estará sangrando a los pies de las potencias de este mundo.


Henry Edward Manning, tinted lithograph by unknown artist, c. 1880.
"Incluso en ese gran tiempo de triunfo (del mal) las puertas del infierno no prevalecerán": Cardenal Manning

Conferencia del cardenal Henry Edward Manning 1861.

SABIDURÍA ANCESTRAL (No.1): EL DEMONIO BUSCA QUE NO TE CONFIESES O QUE TE CONFIESES MAL


Tema relacionado: Cinco pasos que se requieren para realizar una buena Confesión (haz clic): http://www.catolicidad.com/2012/03/cinco-pasos-que-se-requieren-para.html

viernes, 14 de julio de 2017

"SI NO TRAE ESTA DOCTRINA (LA CATÓLICA), NO LE RECIBÁIS EN CASA NI LE SALUDÉIS" (2 Juan 1:10).

 Las disposiciones o actos de carácter PASTORAL (como el caso de este video) no tienen la prerrogativa de la infalibilidad que sí gozan las enseñanzas sobre Fe y Moral cuando cumplen con todas las condiciones que la Iglesia exige para ello.

- "No os juntéis en yugo desigual con los infieles; porque ¿qué tiene que ver la justicia con la iniquidad? ¿Y qué compañía puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿O qué concordia entre Cristo y Belial? ¿O qué parte tiene el fiel con el infiel?
"¿O qué consonancia entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois templo de Dios vivo según aquello que dice Dios: Habitaré dentro de ellos, y en medio de ellos andaré y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
"Por lo cual salid vosotros de entre tales gentes y separaos de ellas, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo".
(2a. Cor. 6, 14-17).

- "Las cosas que sacrifican los gentiles, las sacrifican a los demonios y no a Dios. Y no quiero que tengáis ninguna sociedad con los demonios; no podéis beber el Cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No podéis tener parte en la mesa del Señor y en la mesa de los demonios".
(I Cor. 10, 20 y 21).

- Ninguno va al Padre sino por medio de Cristo (Jo. 14,6) y no hay ningún otro Nombre bajo el Cielo en el cual el hombre pueda salvarse (Act. 4, 12). Él (Cristo) es la Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jo. 1, 9) y quien no lo sigue camina en las tinieblas (Jo. 8,12). Quien no está con Él está contra Él (Mt. 13,30); y quien no lo honra ultraja también al Padre que lo ha enviado (Jo. 5.23). A Él el Padre le ha entregado el juicio de los hombres (Jo. 5,22); quien no cree ya ha sido juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo Unigénito de Dios (Jo. 3,18). En Él y en el Padre que lo ha enviado (Jo. 17,3).

- "Todos los dioses de los gentiles son demonios" (Salmo 96:5).

- Dios le indicó a Moisés: "destruye sus altares, rompe sus estatuas y arrasa los bosques (consagrados a sus ídolos). No quieras adorar ningún dios extranjero. El Señor tiene por nombre Celoso. Dios quiere ser amado Él solo" (Ex. XXXIV, 13-14).

- "Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina (la católica íntegra), no le recibáis en casa, ni le saludéis". (Nota: La orden es no para faltar a la caridad sino en virtud de la prudencia). 2 Juan 1:10.

¿Cómo es, entonces, que el Papa se presta para hacer este video donde se dice exactamente lo contrario a la orden de la Palabra de Dios y se proclama, además, que no importa de qué lado se suba a la montaña (símbolo de la vida hacia la Bienaventuranza) y que entre todos (de todas las religiones) nos debemos ayudar para "llegar" (sic) al mismo tiempo a la cima (entiéndese implícitamente que al Cielo), lo mismo que se señala EXPLÍCITAMENTE que hay que honrar a TODAS las falsas religiones?



- "¿Quién es mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es un anticristo, que niega al Padre y al Hijo. Cualquiera que niega al Hijo tampoco reconoce al Padre; quien confiesa al Hijo, también al Padre confiesa. Vosotros estad firmes en la doctrina que desde el principio habeís oído: Si os manteneís en lo que oísteis al principio, también os mantendreís en el Hijo, y en el Padre. Y esta es la promesa, que nos hizo Él mismo, la vida eterna" (1 San Juan 2,22-26).

- San Atanasio (siglo IV): “Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolable, sin duda perecerá para siempre”.

jueves, 13 de julio de 2017

ADVERTENCIAS DE LA VIRGEN DE FÁTIMA



RECORDATORIO DE ORACIÓN DE LOS DÍAS TRECE DE CADA MES

Cada día trece de mes, fecha de las apariciones de la Virgen en Fátima, los lectores y editores de este sitio rezaremos cinco minutos y pediremos por estas intenciones:

1) Por las peticiones particulares así como por las necesidades espirituales y materiales de todos y cada uno de los lectores de CATOLICIDAD.

2) Por el fin del proceso de "autodemolición" en la Iglesia Católica.

3) Por la intención de que, tal como lo pidió la Virgen en Fátima, el Papa finalmente consagre Rusia al Inmaculado Corazón de María y pida la conversión de ese país al catolicismo, nombrando -para ello- a esta nación de manera explícita, en unión con todo el episcopado mundial.

4) Por la reparación a Dios de nuestros pecados y por la de todas las ofensas que recibe, particularmente por las blasfemias que se profieren o los sacrilegios que se realizan.

5) Por la conversión de los pecadores, especialmente los más necesitados de la misericordia divina.

6) Por que se multipliquen las vocaciones sacerdotales y los sacerdotes vivan una vida de santidad conforme al Corazón de Cristo.

7) Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María y la implantación del Reinado Social de Cristo en nuestras naciones.

8) Por la paz mundial, no como la da el mundo sino como la da N.S. Jesucristo y por el triunfo de la vida en las legislaciones.

9) Por la salvación propia y la de nuestros familiares, amigos y conocidos.

10) Por todas las necesidades de la Iglesia.

Bastará rezar:

-Un Señor mío Jesucristo: 
  • "Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y sobre todo, porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén."
-Un Padre Nuestro
-Tres Aves Marías pidiendo que la Virgen nos preserve del pecado mortal durante las tentaciones (ver AQUÍ).
 -Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
(Nota:  Todo católico debe saber de memoria las oraciones anteriores, al igual que el Credo. Si alguien no las sabe, puede aprenderlas haciendo click AQUÍ)
-La oración de la Virgen de Fátima: 
  •  "Oh Jesús mío, perdónanos y líbranos del fuego de infierno, lleva al Cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".
-Finalizando así: 
  • "Señor: te pedimos por todas las necesidades de la Iglesia, por la Consagración de Rusia tal como se pidió en Fátima, por el triunfo del Inmaculado Corazón de tu dulcísima Madre, por la implantación de tu Reinado Social y de tu Paz en nuestras naciones, por la santidad de los sacerdotes y por el aumento de las vocaciones sacerdotales, así como por el triunfo de la vida y la familia en nuestras legislaciones. Te ofrecemos nuestra vida entera en reparación de los pecados propios y de las ofensas que se hacen a tu sacratísimo nombre, así como por los graves sacrilegios que se realizan en todo el mundo. Finalmente ponemos en tus manos, por intercesión de la Santísima Virgen María, todas las necesidades espirituales y materiales, tanto propias como las de nuestros familiares, amigos y conocidos, y las de nuestros hermanos lectores y editores del blog CATOLICIDAD.
  • - Inmaculado Corazón de María, encadena a tu Corazón a toda la familia mía.
  • -Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.
  • -Santísima Virgen de Guadalupe, salva nuestra Patria, conserva nuestra fe y defiéndenos de los falsos pastores.
  • -San Miguel Arcángel, ampáranos de las asechanzas del demonio.
  • -San Pío V, ruega por nosotros. Amén".

martes, 11 de julio de 2017

SI ESTE NO ES EL FIN DE LOS TIEMPOS, ¡DEBE SER EL ENSAYO!


En algunos países van más "avanzados", pero hacia allá nos intentan dirigir a todos.
¡Vaya época en la que vivimos!
Quieren que los sacerdotes se casen y que los casados ​​se divorcien.
Quieren que los heterosexuales se unan sin casarse, porque dicen que el amor debe ser "libre", y quieren que los homosexuales se "casen".
Quieren que las mujeres se vistan como hombres, y los hombres como las mujeres.
Quieren que se exalte por "valiente" a quien sale del clóset y se satanice como "intolerante" y "fascista" al que esté orgulloso de su heterosexualidad. 
Quieren que se reconozca el "derecho" a un varón adulto de creerse y actuar como niñita (y ser protegida como tal) y a la vez  quieren que se pervierta a los niños, desde muy menores, con adoctrinamiento sobre Ideología de Género que deforma y hace precoz su sexualidad.
Quieren incentivar la sexualidad de los menores de edad y no quieren aumento de natalidad ni deserción escolar por embarazos (para eso están los microabortivos y los abortos, piensan).
Quieren que se proteja la vida de los animales y, a la vez, que se permita a una adolescente embarazada asesinar a su hijo sin que sus padres se enteren.
Quieren hablar de los derechos de los niños, pero que no se les dé el derecho a tener a un padre y una madre (con las adopciones homosexuales) o el derecho más elemental a la vida, al establecerse el aborto "legal". 
Quieren incentivar gratuitamente el cambio de sexo y el aborto, aunque no haya recursos para coberturas gratuitas de muchas enfermedades graves o cobertura médica para todos o no exista el debido cupo en los hospitales.
Quieren exaltar la "libertad", pero que se elimine la objeción de conciencia de médicos y enfermeras que no deseen practicar abortos, y que se prohiba penalmente a un sicólogo tratar de revertir, a quien se lo pida, la tendencia homosexual.
Quieren prohibir todo signo o culto religioso público, que consideran viola la "laicidad" y "falta al respeto" a los no creyentes, y quieren que se permita, en nombre de la "libertad", dar derecho al sacrilegio y poder profanar imágenes religiosas y templos.
Y todo esto sin analizar lo que sucede al interior de la Iglesia sitiada por quintacolumnistas que intentan hacer un culto global masónico que incluya todas las religiones.
Si este no es el fin de los tiempos, ¡debe ser el ensayo!

Tomado y enriquecido de un escrito del P. Vila Verde

lunes, 10 de julio de 2017

¿YO PARA QUÉ NACÍ?


¿YO PARA QUÉ NACÍ?
Fray Pedro de los Reyes. S. XVI.
(Algunos autores lo atribuyen a Lope de Vega)

Yo, ¿para qué nací? Para salvarme.
¿Que tengo de* morir? Es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme
triste cosa será, pero posible.

Posible, ¿y río, y duermo, 
y quiero holgarme?;
Posible, ¿y tengo amor a lo visible?
¿Qué hago, en qué me ocupo,
en qué me encanto?
¡Loco debo de estar, pues no soy santo!

Yo cómo vine al mundo? Condenado.
¿Dios cómo me libró? Dando su vida.
¿Yo cómo la perdí? Por un bocado
que fue del mundo todo el homicida.
¿Dios qué me pide a mí? Lo que me ha dado.
¿Yo qué le pido a Él? La eterna vida.
¿Dios para qué murió? Para librarme.
¿Yo para qué nací? Para salvarme.

De tierra soy y tierra he de volverme
y, a siete pies de tierra reducido
y una pobre mortaja en que envolverme,
tendré del mundo el pago merecido.
No puedo de este paso defenderme:
ni el César puede ni el sultán temido.
¡Miseria general, caso terrible!:
que tengo de morir es infalible.

Allí de los amigos más amados,
del alma tiernamente más queridos,
los últimos abrazos regalados
recibiré con llantos y gemidos;
allí será el mayor de mis cuidados
los deleites y vicios cometidos,
pues que pude por ellos no salvarme,
dejar de ver a Dios y condenarme.

Pues, ¿cómo de la enmienda y penitencia
tan descuidado vivo en esta vida,
cómo no limpio y curo la conciencia
antes que llegue el fin de esta partida?
Porque si llega y falta diligencia,
el dar en el infierno una caída
hasta el centro profundo más horrible
triste cosa será, pero posible.

Dispuesto con cuidado y prevenido
conviene estar al tránsito forzoso,
que si me coge desapercebido
tendré el castigo como perezoso.
¡Oh loco, torpe, necio, endurecido,
falso, liviano, desleal, vicioso!,
que puede ser venir a condenarme
posible, y río, y duermo, y quiero holgarme.

En este paso mil exclamaciones
con lágrimas, sollozos y alaridos,
harán, sin dar alivio a mis pasiones,
padres, hermanos, deudos, conocidos.
¿Qué ansias, qué congojas, qué aflicciones
turbarán mis potencias y sentidos?
Esto tengo de ver, esto es posible,
posible, ¿y tengo amor a lo visible?

Agonizando para darle vida
el cuerpo flaco con su amarga muerte,
el alma triste teme la partida,
el divorcio preciso y dura suerte,
amargo cáliz de mortal bebida
que en pena o en gloria se convierte.
¿Cómo de la virtud me olvido tanto?
¿Qué hago, en qué me ocupo, 
en qué me encanto?

Allí me asombrará la cuenta larga,
las visiones horrendas infernales,
la memoria horrible, tan amarga,
del fallo que condena, y otros males;
¿Pues cómo, oh ciego, con tan grave carga
de angustias y tormentos desiguales
no tiemblo, no me enmiendo, no me espanto?
¡Loco debo de estar, pues no soy santo!

*NOTA: Equivale a "tengo que". Así se expresaban en el siglo XVI.


viernes, 7 de julio de 2017

MONSEÑOR NICOLA BUX PUSO EL DEDO EN LA LLAGA Y SEÑALÓ LA MEDICINA - FILIAL PETICIÓN AL PAPA

"¿O hay acaso entre vosotros algún hombre que al hijo que le pide pan, le dé una piedra; o si le pide un pescado le dé una serpiente?" Mt. VII: 9-10.


Monseñor Nicola Bux, eminente téologo católico, liturgista, ex consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, profesor de la Facultad Teológica de Puglia. Entrevista del 21 de junio de 2017 con Edward Pentin en National Catholic Register. Hemos seleccionado las frases más importantes sin seguir necesariamente el orden de la entrevista. 


"Cuando los cardenales guardan silencio o acusan a sus cofrades; cuando los obispos piensan, hablan y escriben en un modo católico, pero luego dicen lo contrario sin una razón aparente; cuando los sacerdotes cuestionan la liturgia tradicional de la Iglesia, la apostasía se establece, es decir, el desapego del pensamiento católico."

"Cuando se es aclamado por el mundo, significa que se pertenece a él. Ojalá que la Iglesia católica siempre recuerde que está conformada únicamente por aquellos que se han convertido a Cristo bajo la guía del Espíritu Santo; todos los seres humanos están llamados a unirse a Ella, pero no forman parte de Ella hasta que se conviertan... Éste es el papel del Magisterio, fundado en la Verdad de Cristo: llevar a todos de regreso a la unidad católica."

"Quien piense que presentar sus dudas (dubia) al papa no es un signo de obediencia, no ha entendido, cincuenta años después de Vaticano II, la relación entre el papa y la Iglesia."

"Para muchos católicos, es increíble que el Papa esté pidiendo a los obispos que dialoguen con los que piensan de manera diferente, pero no quiere primero enfrentar a los cardenales que son sus principales asesores."

"Sería grotesco que, al buscar la unidad con los cristianos no católicos o incluso la comprensión con los no cristianos, la apostasía y la división se fomenten dentro de la Iglesia Católica."

"Frente a la confusión y la apostasía, el Papa debe hacer la distinción -como hizo Benedicto XVI- entre lo que él piensa y dice como una persona privada, y lo que debe decir como Papa de la Iglesia Católica."

"Como dijo Juan Pablo II, el Papa debe ser siempre convertido, para poder fortalecer a sus hermanos, según las palabras de Cristo a Pedro: «Y tú, una vez convertido, confirma (en la fe) a tus hermanos»."

"La obediencia al papa depende únicamente del hecho de que está sujeto a la doctrina católica (N. de la R.: que se le ha legado para transmitirla intacta), a la fe que debe profesar en todo momento ante la Iglesia." 

Por lo anterior y considerando la gravísima crisis de fe en la Iglesia, especialmente después de la liberación de la Exhortación del Papa Amoris Laetitia el año pasado, Monseñor Bux expresó su deseo de que "el papa haga una Declaración de Profesión de Fe, como la hizo Pablo VI (junio, 30, 1968), afirmando lo qué es católico, y corrigiendo todas las palabras y actos ambiguos y erróneos -tanto propios como de los obispos- que son interpretados en una forma no católica."

"Si el Papa no protege la doctrina, no puede imponer disciplina."

"La primera implicación de la anarquía doctrinal para la Iglesia es la división, causada por la apostasía, que es el abandono del pensamiento católico, tal como lo define San Vicente de Lerins: quod sempre, quod ubique, quod ab omnibus creditur (lo que siempre y en todas partes ha sido creído por todos)."

"Pablo VI había previsto que el «pensamiento no católico dentro del catolicismo será mañana la fuerza más fuerte. Pero nunca representará el pensamiento de la Iglesia. Un pequeño rebaño debe permanecer, no importa cuán pequeño sea»." (Conversación con J. Guitton, 9.IX.1977).

"La Iglesia no puede cambiar la fe y, al mismo tiempo, pedir a los creyentes que se mantengan fieles a ella. En cambio, está íntimamente obligada a orientarse hacia la Palabra de Dios y a la Tradición".

"El Apóstol nos exhorta a ser fieles a una doctrina segura, sana y pura: la que se funda en Jesucristo y no en las opiniones mundanas (Tito 1: 7-11, 2: 1-8). La perseverancia en la enseñanza y la obediencia a la doctrina conduce a las almas a la salvación eterna."



RECORDAMOS ESTAS DOS DECLARACIONES REALIZADAS POR EL PAPA FRANCISCO A PRINCIPIOS DE SU PONTIFICADO:

"Por ejemplo, a mí me gusta cuando una persona me dice: 'Yo no estoy de acuerdo', y esto lo he encontrado. 'Yo esto no lo veo, no estoy de acuerdo, yo se lo digo y luego haga lo que quiera': alguien que te dice eso es un verdadero colaborador, y eso lo he encontrado. Pero esos que te dicen: «Ay, qué bonito, qué bonito, qué bonito», y luego dicen lo contrario en otra parte, todavía no me he dado cuenta. Quizás hay alguno". (Papa Francisco. 28-VII-13. Ver AQUÍ).

"Cuando el ternero tiene hambre, va con la vaca, va a su madre, a beber la leche; pero la vaca no se la da rápidamente: parece que se la quiere tener para ella. ¿Y que hace el ternerillo? empuja con su hocico las mamas de la vaca para que salga la leche. ¡Es una bella imagen! Y os pido por favor, de importunar a los pastores, molestar a los pastores, A TODOS NOSOTROS pastores, para que nosotros os demos la leche de la gracia, de la doctrina y de la guía". (Papa Francisco. 12-V-14. Ver video AQUÍ).
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FILIAL PETICIÓN AL PAPA

Santo Padre: Por caridad responded las Dubia, ¡por Dios! Han pasado ya muchos meses de que se le entregaron. No habéis tampoco, hasta ahora, recibido a los cardenales que las formularon y os pidieron audiencia. Incluso ya ha muerto uno de ellos sin recibir vuestra respuesta. Os pedimos, como súbditos, la leche de la doctrina perenne.

 Mientras algunos obispos y episcopados mantienen las enseñanzas evangélicas otros las violan institucionalizando el sacrilegio de dar la Eucaristía a los divorciados que viven en pecado grave al estar en una nueva unión adúltera. Y esto lo hacen invocando a vos y a vuestra exhortación apostólica Amoris Laetitia. Os pedimos, como hijos, que cese ya esto y nos deis el pan de la Verdad revelada por Cristo de la que vos debéis ser custodio y transmitirla intacta.

Filialmente
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"¿O hay acaso entre vosotros algún hombre que al hijo que le pide pan, le dé una piedra; o si le pide un pescado le dé una serpiente?" Mt. VII: 9-10.

miércoles, 5 de julio de 2017

DIOS QUIERE SOLO NUESTRO BIEN por San Alfonso María de Ligorio.


¡Oh! ¡Cuán grande es la locura de los que se niegan a someterse a la voluntad de Dios! No pueden evitar por esto el sufrimiento, puesto que nadie puede impedir la ejecución de los divinos decretos. ¿Qué digo? Sufren no sólo sin provecho, sino también aumentando las penas que en la otra vida tienen reservadas, y la inquietud que en ésta les tortura. Grite cuanto quiera un enfermo en sus dolores, murmure contra la Providencia un pobre en la miseria, déjese llevar por el furor, blasfeme cuanto le plazca, ¿qué puede sucederle más que un recrudecimiento en su mal? Débil mortal, exclama San Agustín, ¿qué buscas fuera de Dios? Cuida de encontrarle, únete a Él, abraza su santa voluntad y serás siempre dichoso en ésta y la otra vida.

Y, después de todo, ¿acaso no quiere Dios más que nuestro bien? ¿Podemos hallar un amigo que nos estime más que Dios? Todo lo que quiere es que nadie se pierda, es que todos se salven y se santifiquen. Dios tiene puesta su gloria en nuestra felicidad, porque es la bondad misma por su Naturaleza, como dice San León: Deus cujus natura bonitas; (Dios bondad por naturaleza) y, siendo la bondad esencialmente comunicativa, Dios tiene un deseo extremo de hacer a las almas partícipes de sus bienes y de su felicidad. Si en esta vida nos envía tribulaciones, es todo en nuestro provecho. Asegúranos la virtuosa Judit que las mismas calamidades con que el Señor nos castiga no vienen a afligirnos para perdernos, sino para corregirnos y salvarnos. Con el objeto de preservarnos de los males eternos, nos es necesario un escudo de su buena voluntad. No tan siquiera anhela nuestra salvación, sino que también se ocupa de ella con paternal solicitud. Y, como dice San Pablo, ¿qué podría rehusarnos ese Dios que nos ha dado su propio Hijo?

Ya que todas las disposiciones de la Providencia se cifran en nuestro bien, ¡con cuánto motivo no debemos abandonarnos a ellas! En todos los acontecimientos de la vida digamos siempre: En paz dormiré, Señor, porque habéis fortalecido mi esperanza (Ps., IV, 9-10.) Confiémonos a sus manos por completo, y cuidará de nosotros: No pensemos más que en Dios, ni busquemos más que cumplir su santa voluntad, y El pensará en nosotros, y hará nuestra ventura. Un día dijo el Señor a Santa Catalina de Sena: “Hija mía, piensa en Mí, y sin cesar pensaré Yo en ti”. Repitamos a menudo con la Esposa del Cantar de los Cantares: Mi amado Bien piensa en lo que me es provechoso, y yo no quiero pensar más que en agradarle y conformarme enteramente con su divina voluntad.

“Nosotros, decía el santo abate Nilo, no debemos pedir a Dios que haga lo que queramos, sino hacer lo que Él quiera.” (De oral., c. 29.) Cuando algo desagradable nos suceda, recibámoslo de la mano de Dios, más que con paciencia con alegría, a imitación de los Apóstoles, que se creían felices con sólo poder sufrir por el Santo Nombre de Jesús. (Act., v, 41.)

¿Puede acaso ser un alma más dichosa que al sufrir una pena cualquiera, sabiendo bien que, al aceptarla de buen grado, rinde a Dios el mayor de los placeres que pueden procurársele?

Enseñan los maestros de la vida espiritual que Dios agradece todo deseo de sufrir por serle grato; prefiere, no obstante, las almas que se abstienen de pedir venturas y penas, pero que, sometidas por entero a su santa voluntad, no tienen más deseo que el de cumplirla en todo.

Si pues, alma fiel, quieres hacerte verdaderamente agradable a Dios, y llevar en este suelo una vida feliz, mantente siempre y en todo unida a su santa voluntad. Piensa que nunca caerás en pecado, sino alejándote de la voluntad divina. Únete en adelante únicamente a los deseos del Señor, y no dejes de decir en todos tiempos y circunstancias: Sí, Dios mío; aunque así sea, éste es vuestro gusto. Si te aflige algún suceso desagradable, recuerda que todo procede de Dios, por lo que no dejes de exclamar al instante: Así lo quiere Dios; y entra en tranquilidad repitiendo con el Rey Profeta: ¡Señor! Así lo habéis querido: de vuestra mano lo acepto sin quejarme.

— Todos tus pensamientos y oraciones a este mismo objeto deben ir dirigidos; es decir, en la meditación, la comunión, la visita al Santísimo Sacramento, no debes descuidar nunca el pedir a Dios la gracia de cumplir su voluntad. No dejes de ofrecerte al Señor diciéndole: ¡Oh Dios mío! Vedme aquí: haced lo que de mí queráis. — 

En esto consistía el continuado ejercicio de Santa Teresa, la cual ofrecíase al Señor, lo menos cinco veces al día, rogándole dispusiese de ella como mejor le pluguiera.

¡Oh, cuan feliz serás, querido lector, obrando siempre de este modo!

No dudes que alcanzarás la santificación, que transcurrirá tu vida en paz, y que obtendrás una buena muerte.

Cuando sale un mortal de este mundo, toda la esperanza de salvación que pueda concebir debe fundarse en la resignación que atestigüe en la hora de su muerte. Si, durante la vida, lo recibes todo como proveniente de Dios, de igual modo aceptarás la muerte conformándote con su divina voluntad, y tu salvación será segura.

Abandonémonos, pues, sin reserva al gusto del Señor: como es infinitamente sabio, mejor que nosotros sabe bien lo que nos conviene; y como DIOS ama hasta el punto de haber dado su vida por nosotros, no puede querer más que nuestro mayor bien. “Persuadámonos, dice San Basilio, que Dios se cuida más de nuestra ventura de lo que nosotros mismos podríamos hacerlo y desearlo.”