jueves, 29 de marzo de 2012

CINCO PASOS QUE SE REQUIEREN PARA REALIZAR UNA BUENA CONFESIÓN


CINCO PASOS QUE SE REQUIEREN PARA REALIZAR UNA BUENA CONFESIÓN:

1) Examen de conciencia

Se ha de pensar en las faltas cometidas (pensamientos, palabras, obras y omisiones), especialmente las graves (los pecados mortales), a partir de la última confesión bien hecha. Se puede examinar la propia vida a la luz de los diez Mandamientos, del mandamiento del amor al prójimo, de los preceptos de la Iglesia, de los pecados capitales y de los deberes del propio estado (familia, profesión, etc.). Un consejo práctico es que las faltas se analicen fundamentalmente a la luz de los diez Mandamientos. En muchos misales, manuales o devocionarios se encuentran exámenes de conciencia que nos pueden ser muy útiles. 

2) Dolor de los pecados cometidos (llamado dolor de corazón)

Tras realizarse el examen de conciencia, se ha de pedir a Dios la gracia de tener un vivo y profundo dolor de todos los pecados cometidos, sobre todo de los mortales que lo han ofendido. En seguida debemos realizar sinceramente ese acto de arrepentimiento. Para ello es aconsejable el rezo del "Acto de Contrición" o "Señor mío Jesucristo" y también emplear la siguiente oración-poema:

"No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Tipos de dolor (arrepentimiento):

a) El dolor puede ser perfecto o contrición (llamado también contrición perfecta): es el dolor de los propios pecados cometidos, por amor a Dios y por constituir una ofensa a Él. El pecador se duele de haberlo ofendido por ser Dios quien es y se propone no pecar más. Este dolor que proviene específicamente del amor a Dios, unido a la voluntad de ir a confesarse cuanto antes en la primera ocasión, justifica al pecador: le concede la gracia santificante y, si muere, se salva aun antes de que se realice realmente la confesión sacramental*. Pero tiene la obligación de manifestar al sacerdote confesor los pecados mortales cometidos (Lc 7,47). El dolor perfecto o contrición perfecta no es suficiente para acercarse a la Sagrada Comunión, pues para esto último se debe acudir antes al confesionario para acusar todos los pecados mortales. Los pecados veniales no obliga que sean confesados para poder comulgar.

b) El dolor puede ser imperfecto o atrición (llamado también contrición imperfecta): es el dolor que se tiene debido al temor a los justos castigos divinos que merecemos (eternos o temporales) por nuestros pecados; es suficiente para el perdón de los pecados en el sacramento de la penitencia, pero no lo es para alcanzarnos la gracia sin el sacramento de la confesión. Esto significa que, por sí mismo, no borra los pecados, sino sólo cuando se acude al confesionario.

3) Propósito de enmienda (de no pecar más)

Es una firme resolución de nunca más ofender a Dios. Y hay que hacerla antes de confesarse. Jesús a la pecadora le dijo: «Vete y no peques más» (Jn 8,11). Esto es lo que se propone el pecador al hacer el propósito de enmienda: no quiero pecar más. Si no hay verdadero propósito, la confesión es inválida.

Este propósito debe ir aunado al arrepentimiento (o dolor de corazón). Ha de ser firme, eficaz y universal (que abarque a todos los pecados cometidos, sobre todo los mortales). Debe ser una intención nacida de un verdadero arrepentimiento; éste se consigue al tener conciencia de los males -de todo tipo- ocasionados por el pecado.

No significa que necesariamente el pecador ya no volverá a pecar, pero sí quiere decir que está resuelto a hacer lo que le sea posible para evitar sus pecados. No se trata de la certeza absoluta de no volver a cometer pecado, sino de la voluntad de no volver a caer, con la gracia de Dios. Basta estar seguro de que ahora no se quiere volver a caer. Lo mismo que al salir de casa no sabes si tropezarás, pero sí sabes que no quieres tropezar.

Este propósito no debe ser solamente negativo: no hacer esto, no decir aquello... También hay que hacer propósitos positivos: rezaré con más atención, seré más amable con todos, hablaré bien de los demás, callaré cuando esté con ira, seré agradecido, veré sólo buenos programas en la televisión, hablaré con aquella persona que tanto me cuesta, etc.

4) Confesión (decir los pecados al confesor)

Obliga decir al sacerdote TODOS los pecados mortales cometidos después de la última confesión bien hecha. Debe decirse el número de veces que se cometió un tipo de pecado y los agravantes (es decir, las condiciones que hacen más grave un pecado mortal. Por ejemplo: robar a un pobre es más grave que a un rico). Conviene decir también los pecados veniales, aunque esto último no es obligatorio.

5) Satisfacción (cumplir la penitencia)

La satisfacción es la penitencia impuesta por el confesor al penitente para desagraviar, reparar y satisfacer por la culpa contraída al ofender a Dios. Debe haber voluntad de aceptar y cumplir la penitencia implicada en la confesión (pero si no se puede realizar por olvido inculpable, etc, el sacramento no deja de ser válido).

La restitución. En algunos pecados obliga la restitución. Así, por ejemplo, debemos restituir el dinero robado. O si hemos calumniado, debemos aclarar que no era verdad lo que divulgamos para restituir la fama del prójimo en un asunto grave. La restitución obliga en la medida de lo realmente posible, así que si alguien robó y no tiene los recursos para devolver lo robado, esta obligación queda en suspenso hasta que los tenga, pues nadie está obligado a lo imposible.  Si para restituir lo podemos hacer, de algún modo, sin delatarnos de ladrones o de calumniadores, esto es lícito siempre que sea sin mentir ni permitir que otra persona -alguien inocente- pueda ser acusada de nuestro pecado. Muchas veces es sólo asunto de emplear el criterio y la inteligencia. Para quien no tenga la verdadera intención de restituir lo robado -en cuanto esté en posibilidades de hacerlo- la confesión resulta inútil, pues es requisito para que sea válida. 

-oOo-

Finalmente, es importante tener presente que es Dios mismo, a través del poder que otorgó a sus sacerdotes, quien perdona nuestros pecados cuando realizamos una confesión bien hecha. Cristo dejó este sacramento que es un signo sensible, como un juicio verdadero. El sacerdote, con el poder recibido de Cristo, juzga. Como instrumento de Dios, este juez -bajo pena de pecado mortal y excomunión- está obligado a guardar un silencio absoluto sobre la confesión. En ese juicio se retienen o se perdonan los pecados.  "Díjoles otra vez, ´La Paz sea con vosotros. Como me envió Mi Padre, así os envío Yo´. Diciendo esto, sopló y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quien perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, les serán retenidos´." Juan 20:21-23. Sólo la soberbia herética pretende brincarse el tribunal que Dios mismo quiso establecer para el perdón de los pecados, con la inútil y absurda pretensión de dizque "confesarse directa y solamente" con Dios. Y muchos han sido víctimas de este engaño. Oremos mucho por las almas de buena fe que han sido así arrastradas al error, para que adviertan el engaño.


* De ahí lo recomendable de realizar diariamente, antes de dormir, un acto de contrición perfecto todos los días.
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43 comentarios:

  1. Como se puede recibir la Comunión con algún pecado venial en la conciencia, me pregunto a veces, si tiene sentido o es incorrecto mencionar en una Confesión posterior alguno de esos pecados veniales (ejemplo 15 días después de haber comulgado). Me parece que no, pero no estoy segura y escribo esto por si alguien lo sabe con certeza y me lo puede aclarar.
    Un cordial saludo. Ana.

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    1. Creo que el major consejo lo recibiras en tu corazon hablando con Dios..... dialogar con Él, confesándole nuestras pequeñeces...

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  2. No, no es incorrecto, puede hacerse. No olvides que también el pecado venial se borra con agua bendita, pan bendito, golpe de pecho, rezando un padrenuestro, etc. Todo esto hecho con esa intención, con devoción y con arrepentimiento.

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  3. muchas gracias por la respuesta!
    Ana.

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  4. Hola,
    Tengo una duda, si has hecho un examen de conciencia a fondo y te has arrepentido, pero por muchos nervios se te olvidan algunos pecados durante la confesión y luego cuando estas tranquila te acuerdas de lo que no has dicho ¿Se te perdonan los pecados que no has dicho o habría que volver a confesarse?

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  5. En el caso señalado, si olvidas confesarlos han quedado perdonados con la absolución, pues no los callaste por vergüenza sino por olvido. Puedes, incluso, comulgar pues estarías en gracia santificante. Sin embargo, subsiste la OBLIGACIÓN de decirlos en la próxima confesión que realices, señalando que olvidaste decirlos en la anterior.

    Para evitar olvidos, a quienes esto sucede con frecuencia, es aconsejable anotarlos en algún papel con alguna clave que sólo tú entiendas y apoyarte en él cuando digas los pecados. No olvides destruirlo luego de la confesión.

    Un abrazo en Cristo
    Atte
    CATOLICIDAD

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  6. Gracias por la contestación y el consejo, no había pensado lo del papel con alguna clave y no me gustaba la idea de escribirlo tal cual.
    Un saludo

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  7. hola,ase mas de 15 años que no me confieso y tengo varios pecados malos quee estoy muy arrepentido y lo e dicho al señor jesucristo en mis oraciones personales de mi arrepentimiento,soy una persona de 31 años de edad y los malos pecados fueron en mi adolesencia....tuve varias posivilidades de seguie asiendo pero enfrente y dije que no....no recuerdo como se asia al postrarte ante el confesionario y empesar la confesion..

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    1. Estimado hermano en Cristo:

      Es muy sencillo, basta arrodillarse en el Confesionario, decir hace cuánto tiempo que no se ha confesado y acusarse de sus pecados y el número de veces cometidas. Naturalmente que por el tiempo transcurrido que nos comenta es difícil -muchas veces decir exactamente el número- por lo que dirá aproximadamente el número o qué tan frecuentemente los cometió.

      Lo felicitamos por tomar la decisión de confesarse y le sugerimos que a partir de esa confesión lo haga con frecuencia (cada quince o treinta días, o de inmediato cuando haya cometido alguna falta grave). Dice el Evangelio que habrá más júbilo en el Cielo por un pecador que se arrepienta que por muchos justos que se salven.

      No olvidemos que si el justo peca venialmente varias veces al día, quien deja de confesarse por muchos años es seguro que peca mortalmente con frecuencia. Si sus pecados más graves fueron durante su adolescencia, eso no significa que luego no haya cometido otros pecados mortales. De ahí la importancia de realizar un buen examen de conciencia. Busque uno amplio (un EXAMEN DE CONCIENCIA) en algún misal o devocionario. De cualquier manera, en los próximos días pondremos uno en este blog, pero le recomendamos no esperarse hasta entonces, sino confesarse lo más pronto posible. Relea con detenimiento los pasos de este post en los que se explica cómo confesarse bien y lo felicitamos calurosamente por esa determinación.

      Pídale -al principio- al confesor que lo ayude a realizar la mejor de las confesiones, pues usted no está muy habituado. Él lo podrá ayudar mediante algunas preguntas y buenos consejos.

      Alabado sea Dios y felicidades, de nuevo, pues el fin de esta vida es llegar a Dios y sólo se llega a Él teniendo el alma en gracia santificante, es decir sin pecados graves.

      Un fuerte abrazo en Cristo.
      Atte
      CATOLICIDAD

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    2. Queridísimo amigo,

      Yo también estuve muy alejado del Señor, le digo con muchísima vergüenza que había olvidado el padre nuestro, repetía una parte a tal punto de decir la oración sin ton ni son, algo así como "... danos hoy nuestro pan de cada día, santificado sea tu nombre y no nos dejes caer en tentación... etc...". Incluso había olvidado el como persignarme y al volver a la iglesia movia la boca en la misa como un títere sin decir nada por vergüenza de no recordar ni siquiera el padre nuestro...

      Por ahí dicen que el demonio quita la vergüenza al pecar y la devuelve al pecador al confesar. No tenga miedo. Sé por lo que usted está pasando. Pero sobre todo, sé la recompensa y la alegría que le espera al salir del confesionario...

      Le comparto este texto del apocalípsis que mucho me encanta. Ap. 4, 19-20.
      "Yo corrijo y comprendo a los que amo. ¡Reanima tu fervor y arrepiéntete! Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos"... ¿Se da usted cuenta?...Lea otra vez el inicio... "corrijo y comprendo a los que amo"...

      ¿Quiere usted saber más o necesita una explicación de la cita?
      POR FAVOR, LEA ESTO:
      http://es.catholic.net/vocaciones/639/1860/articulo.php?id=1706

      Un abrazo!

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    3. Muy buena tu iniciativa! Te recomiendo que luego continues confesandote, de manera continua. Acuerdate que Dios vino a llamar a los pecadores para que se conviertan!

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  8. MUY BUEN ARTICULO, MUCHA AYUDA EN ESTOS DIAS, SALUDOS.

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  9. Esta muy bien la enseñanza del por qué debemos confesarnos antes de comulgar, pero realmente no enseñan a los niños(ni siquiera en la catequesis)que hacer o que decir, que oraciones,como debemos confesarnos.Deberian enseñarnos más cuales son los pasos, oraciones, etc., que debemos decir,ademas del por qué!Siempre tenemos muchas dudas!Voy a tomar mi primera comunión y estoy muy nervioso,xq realmente no se como hacer ni que decir en mi primera confesión. Gracias.

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    1. Probablemente no has tenido una buena catequesis, por lo que comentas.

      Lo importante es que sigas los pasos que en este post explicamos (puedes leerlos arriba). Pide ayuda a alguien para que te auxilie y te explique el modo de hacer un buen examen de conciencia. En muchos devocionarios y misales existen guías para esto a base de preguntas sobre los mandamientos. Ahí verás que pecados has cometido y cuántas veces (al menos aproximadamente) para que también las digas. Lo fundamental es que antes de confesar los pecados al sacerdote aborrezcas y te arrepientas -sinceramente y de corazón- de todos los que hayas cometido, y que tengas el firme propósito de luchar para no cometerlos más. Piensa que el pecado es una ofensa a Dios y que por el gran amor que le debemos nos duele haberlo ofendido. Duélete, pues, de haber pecado contra la Ley de Dios y ten el propósito de no ofenderlo más.

      Cuando vayas al confesionario dile al sacerdote que es la primera vez y pídele que te ayude a confesarte. Seguramente lo hará a base de preguntas sobre tus posibles pecados. Dile todos los que hayas cometido (eso ya lo debes saber, pues ya deberás haber hecho el examen de conciencia) sin ocultar deliberadamente ninguno. Si alguno lo llegaras a olvidar involuntariamente, también quedará perdonado y podrás comulgar; pero cuando necesites confesarte de nuevo (por haber vuelto a pecar) deberás decirlo y señalar que te olvidaste confesarlo la ocasión anterior.

      Recuerda que nadie puede comulgar si cometió un pecado mortal (un pecado grave) y no lo ha confesado al sacerdote.

      Ve tranquilamente al confesionario, no vayas nervioso ni intranquilo. Cristo te espera amorosamente y el sacerdote te perdonará con el poder que recibió de Él.

      Casi al final el sacerdote te dejará una penitencia que deberás cumplir después. Normalmente se trata de rezar algunas oraciones. Al final, mientras te absuelve deberás rezar un "Señor mío Jesucristo". Si temes que se te olvide, puedes llevarlo escrito.

      Luego, no olvides cumplir más tarde la penitencia que te dejó el sacerdote.

      Te felicitamos porque vas a tu primera confesión -donde Cristo te perdonará todos tus pecados- y también porque luego lo vas a recibir por vez primera en la Eucaristía. Ahí, en la hostia consagrada, está Jesús con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divininidad. Lo recibirás y entrará en tu cuerpo y en tu alma. ¡Imagínate que dicha, que todo un Dios haga tal prodigio de amor!.

      Te felicitamos mucho por ello. Debe ser un gran día para ti esa fecha. Procura toda tu vida seguir frecuentando los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía y vivir siempre en gracia de Dios sin pecados.

      ¡Qué dicha será que recibas a Dios verdadera y realmente presente en la hostia!. Piensa que esa hostia era antes pan y que durante la Misa, por las palabras de la consagración, dejó de ser pan para convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo. Dios esta ahí realmente. ¡Todo un prodigio de amor!

      Después de comulgar, con gran cariño y devoción háblale a Jesús. Al menos durante 10 ó 20 minutos platica con Él y reza algunas oraciones con gran unción. En ese tiempo está Cristo físicamente presente. Aprovéchalo. Dale gracias por todo lo que te ha dado en toda tu vida, pídele que te haga un hombre respetuoso de sus mandamientos y persona de bien. Pídele por tus padres y familiares, vivos o difuntas. Háblale como un hijo lo hace con su Padre.

      Haz todo esto con muchísimo amor a Dios y dale las gracias por todas estas bendiciones que te otorga y por el gran amor que te tiene desde que te creó. Lo importante es que comprendas la grandeza de todas estas gracias y favores que te otorga lleno de su Amor infinito. Procura no estar nervioso sino con gran amor y devoción para con Dios. Eso es muy importante.

      Un abrazo en Cristo
      CATOLICIDAD

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  10. quiero un consejo tengo tanto dolor en mi corazon el cual no puedo confesarme tngo 2 años que quiero pero no puedo ................. ANONIMO








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    1. Estimado Anónimo:

      Es muy poca la información que nos das, pero recuerda que Cristo dijo que fueran a Él los que sufren. Sólo en Cristo hallarás consuelo y qué mejor manera de acercarte a Él que yendo al sacramento de la Penitencia donde te espera con los brazos abiertos. Recuerda que el sacerdote es un medio con todas sus limitaciones como hombre, pero quien te perdona y te recibe (por dicho medio) es el mismo Jesús amoroso. El asunto es precisamente al revés de como lo planteas: por tener tanto dolor en tu corazón acércate al Señor, al Padre que tanto te ama. Verás que te descargas de tanta culpa y la gracia de Dios operará en ti. Vivir en gracia santificante es vivir como debemos. El estado de pecado expone nuestro destino eterno y nos aleja -en esta vida- de Dios a quien debemos todo amor y gratitud, y de su consuelo y fortaleza. No lo dudes, no lo dejes para después. Esta cuaresma sería para ti el inicio de una nueva etapa en tu vida y en tu relación con tu Padre-Dios.

      El maligno te pondrá al alcance mil pretextos para que sigas igual. Sabe cumplir muy bien su papel. Cuando nos tienta nos dice que lo hagamos pues fácilmente podremos confesarnos y cuando queremos confesarnos nos pone en nuestra mente y en nuestro corazón mil trabas. Lo que busca es que vivamos así y acabe nuestra vida en pecado. Haz un lado cualquier sentimiento o cualquiera consideración que te ponga en mente. El asunto es romper ese encadenamiento que es una trampa suya. Para ello se requiere una acto de firme y viril resolución. Prepárate bien y ve al Confesionario. No lo pienses más, sólo toma esa firme resolución y...¡llévala a cabo!

      Cristo tiene los brazos abiertos en la Cruz, son para poderte abrazar, consolar e impulsarte a ser mejor y que vivas una vida más acorde con los más altos valores del espíritu.

      Te recomendamos dos posts de nuestro blog:

      http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2009/11/jesus-te-hablatrae-un-mensaje.html

      http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2009/06/sufres-requieres-consuelo.html

      Te enviamos un fuerte abrazo en Cristo
      CATOLICIDAD

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  11. Hace 13 años que no me confieso...llevo 7 años viviendo en union libre de los cuales e cometido muchos pecados y esto me a traido muchos problemas.....cuando estaba adolescente conoci de Dios y se de el poder de el y de la tranquilidad que se vive estando al lado de el....mr aparte de Dios y me a costado caro.....quiero volver con el pero le he fallado tanto a Dios que temo volver a caer....ayudenme por favor....Dios los vendiga

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    1. Estimado hermano en Cristo:

      La vida es una lucha y una milicia. Imagina que cayeras al suelo y permanecieras para siempre tirado por miedo a que puedas volverte a caer. ¡Resulta absurdo ese raciocinio! Lo mismo es en la vida espiritual. La vida del creyente es una constante lucha por la superación espiritual. No está exenta en tropiezos ni de caídas, sobre todo cuando se lleva mucho tiempo alejado de Dios. Pero el asunto está en iniciar esa batalla por nuestra superación espiritual y pedir mucha ayuda de Dios y de su dulcísima Madre que siempre está dispuesta a auxiliarnos (por algo tiene el título de "Auxilio de los pecadores).

      Es algo tan fácil como difícil, a la vez, pues se requiere tomar una decisión viril y definitiva: empezar ¡ya! y sin dilaciones, con un firme propósito de cambiar y de no ofender más a Dios por ser Él es quien es, y a quien todo debemos. Naturalmente ello exige acabar con la vida de pecado, empezando por regularizar su situación marital pues nos comenta que vive en unión libre. O termina esa relación o se casa por la Iglesia con esa persona si no hay ningún impedimento para ello. Si se va a casar, no debe tampoco hacer vida marital mientras con esa persona, pues no son marido y mujer.

      Qué bueno que usted ya ha experimentado la paz de conciencia y el bien de vivir una vida cerca de Dios, y la diferencia de alejarse de Él. Eso le permite saber la diferencia que hay y lo urgente de regularizar su vida y acercarse de nuevo a Él. Piense en la paciencia que Dios le ha tenido y medite dónde estaría su alma si hubiese muerto en ese tiempo. Seguramente ahora lo está inspirando para cambiar de vida. No deje escapar la oportunidad porque la vida sigue y no sabe usted hasta cuándo vivirá y si se presente otra vez esta oportunidad. Regularice ya su situación conyugal y luego vaya arrepentido al Confesionario. No dilate más, por ningún motivo y excusa. El maligno le susurrará muchas, seguramente, pero está en usted el ser firme, viril y decisivo. Y no tema levantarse por la posibilidad de volver a caer, es una excusa que le inspira también el maligno. Por el contrario, hay que luchar mucho y levantarse de inmediato (por la Confesión) en cada caída. Y emplear los muchos medios que Dios nos da para evitar los pecados. Lo importante está en tener un firme propósito de luchar para evitarlos. La oración constante y diaria, la confesión y la comunión frecuente, la costumbre de hacer diario un examen de conciencia y un acto de contrición perfecta (leer arriba cómo). El rezo diario del rosario, la devoción de las tres avesmarías pidiendo no caer en pecado mortal (ver esta devoción en la columna derecha del blog), en fin que existen muchos medios que Dios pone a nuestra mano para esta lucha y hacer de nuestra vida una milicia para superarnos más y más y alejarnos cada vez más del pecado para llegar un día a Dios.

      La ayuda vendrá de Dios y de la Virgen si usted se las pide y si usted pone los medios, El asunto está en no esperar y no diferir más todo esto, sino en tomar la decisión de inmediato y de una vez para siempre.

      Sin más por el momento, cuente con nuestras oraciones.
      Un abrazo en Cristo
      Atte
      CATOLICIDAD

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  12. HOLA ESTOY EN EL ERROR SEÑALADO DE NO CONFESARME POR MI EDUCACION JESUITA DONDE ME DECIAN LOS PADRES QUE CON EL ARREPENTIMIENTO ERA SUFICIENTE, AHORA VEO MI ERROR. DESEO CONFESARME PERO YA SON MUCHOS AÑOS, 30 Ó MÁS QUE NO LA HAGO, ME SIENTO APENADO Y TAMBIÉN QUIERO SABER CUALES SON LOS PECADOS MORTALES PARA REALIZAR UNA BUENA CONFESION Y EXAMEN DE CONCIENCIA.
    GRACIAS

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    1. Ante todo, felicitarte por haber advertido el error al que te indujeron sacerdotes modernistas infieles a la doctrina de la Iglesia y por tomar una tan importante decisión en beneficio de tu alma y de tu salvación. Qué bien que vayas a confesarte.

      En cuanto a tu pregunta, no es fácil una respuesta que enliste todos los pecados mortales. Vamos a reproducir una respuesta que dimos a otro lector que seguramente te orientará, pues hacemos referencia a algunos ejemplos:

      "No, no toda transgresión voluntaria a los 10 mandamientos es NECESARIAMENTE falta grave (pecado mortal).

      Precisamente de ahí la importancia de una adecuada catequesis y de una guía espiritual durante las confesiones o de una dirección espiritual con un sacerdote fiel a la doctrina de la Iglesia (lamentablemente, por la actual crisis en la Iglesia, no todo los sacerdotes conservan un criterio tradicional conforme a las enseñanzas de la Iglesia, por lo que es importante elegir un buen director espiritual).

      Es fundamental saber cuando existe MATERIA GRAVE en un pecado. El pecado mortal quita la gracia santificante del alma y lleva al infierno si el pecador muere en ese estado. El pecado venial lleva al purgatorio y, una vez purgado, el alma entrará al cielo. El pecado mortal exige ser confesado al sacerdote para recobrar la gracia santificante. El pecado venial no es obligatorio -aunque si muy conveniente- que sea confesado. No se puede comulgar en pecado mortal. El pecado venial se perdona de varias formas (rezando un padre nuestro, con agua bendita, pan bendito, etc. aunado al arrepentimiento y procurando evitarlo en un futuro) y no es exigible que sea confesado para poder comulgar.

      Ponemos algunos ejemplos:

      No asistir a misa el domingo es pecado mortal (a menos que se esté enfermo o en un lugar donde no haya misa). Llegar tarde -por culpa nuestra- a Misa, será sólo pecado venial si se llega antes del ofertorio (si se llega durante él o después de él, no se cumple con el precepto de oír misa).

      Una ligera mentira que no daña a nadie es pecado venial, mientras que mentir en un juicio es falta grave pues se derivará de eso una condena injusta.

      Una desobediencia ligera de un hijo(a) en materia que no sea seria a los padres (papá y mamá), sería un pecado venial. Una actitud seriamente rebelde sí lo sería.

      Robar una moneda pequeña en valor a quien no sea pobre, es falta venial. Un robo mayor a un salario mínimo diario es falta grave en cualquier caso. Muchos hurtos pequeños que importen una cantidad mayor son falta grave. (Por cierto, el robo debe restituirse -en la medida de lo posible- para ser perdonado). El no cubrir deudas pudiendo hacerlo y la usura son pecados graves, también. Dañar la salud propia con drogas o borracheras son materia grave.

      Un enojo ligero e injustificado es falta venial, en cambio una ofensa que moleste y agravie seriamente a alguien es falta grave.

      Los pecados voluntariamente consentidos y aceptados contra la castidad son falta grave (malos pensamientos, malos deseos, actos lujuriosos, fornicaciones, infidelidades, uso de anticonceptivos, ver malas películas con escenas pornográficas, etc.).

      El descuido de las obligaciones (los padres con los hijos, los empleados con su trabajo, etc.) puede ser grave o venial la falta, según la gravedad de las consecuencias, tanto a corto, mediano o largo plazo.

      El aborto y la eutanasia son faltas muy graves. Incluso, el aborto está penado con excomunión. Las blasfemias y los sacrilegios son también pecados mortales. Herir o asesinar, también. Ni que decir de las calumnias y difamaciones (decir defectos graves del prójimo sin necesidad) también son faltas graves.

      En fin, son sólo ALGUNOS ejemplos.

      sigue abajo...

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    2. Viene de arriba...

      Como el pecado mortal quita la amistad con Dios, nos priva de la Gracia santificante en nuestra alma y nos pone en peligro de condenación eterna, debe ser combatido con mayor diligencia y cuidado que el pecado venial (al que, por supuesto, también debemos combatir). De ahí la importancia de formarnos un correcto criterio para conocer cuando es falta grave y cuando es falta venial...

      Si se le dificulta distinguir la materia (grave o leve), procure instruirse y pedir consejo a un sacerdote con criterio tradicional, que sea fiel a la doctrina de la Iglesia.

      Si tiene duda en algo, mejor confiéselo. Y pida orientación en el tema.

      En lo que sí tiene razón es en que conviene confesar también los pecados veniales." Hast aquí la cita.

      Ayúdate de un "examen de conciencia" que viene en muchos misales o devocionarios, donde se analizan los diversos pecados a la luz de los diez Mandamientos de la ley de Dios, del mandamiento del amor al prójimo, de los cinco mandamientos de la Iglesia, de los pecados capitales y de los deberes del propio estado (familia, profesión, etc.).

      Al momento de estar en el confesionario, dile al sacerdote que te ayude y te pregunte, explicándole que no te queda muy claro cuáles pecados son graves y cuáles veniales pues llevas mucho tiempo de no hacerlo.

      En fin, esperamos que esta respuesta te oriente. Te reiteramos nuestra felicitación por la excelente decisión que has tomado. Te recomendamos no dilatar en hacerlo. Dios es un Padre misericordioso y te espera en el Confesionario para perdonar tus pecados a través de su representante. Verás que bien te sentirás cuando hayas descargado tu conciencia. Una vez hecho esto, procura mantener la costumbre de confesarte seguido. Se aconseja cada 15 días o antes si hay falta grave.

      Un abrazo en Cristo y ¡enhorabuena!
      Atte
      CATOLICIDAD

      P.D. Te recomendamos el siguiente post: http://www.catolicidad.com/2009/05/el-pecado-mortal-sus-consecuencias-y.html

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  13. no es cierto porque el primero es la contrición la segunda es confesión de los pecados la tercera es la penitencia, etc.

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    1. ¿Qué es lo que no es cierto?

      Cualquier catecismo católico te explica el orden, que además resulta totalmente lógico:

      1) Examen de conciencia (para saber de qué pecados nos vamos a doler -arrepentir-, proponer evitarlos de hoy en adelante y confesarlos)

      2) Dolor de los pecados cometidos (llamado dolor de corazón). Esto es el arrepentimiento de los pecados cometidos y que hemos ya determinado en el examen de conciencia.

      3) Propósito de enmienda (de no pecar más). Se refiere a los pecados ya cometidos y a evitar cualquier otro.

      4) Confesión (decir los pecados al confesor). Implica haber hecho ya el examen de los pecados que se van a confesar.

      5) Satisfacción (cumplir la penitencia). La impone el sacerdote para luego de haber confesado los pecados.

      Ése es el orden correcto.

      Sin embargo, cuando alguien tiene dudas sobre sus pecados y la gravedad de los mismos puede pedirle auxilio al confesor siempre que tenga ya de antemano una contrición general de cualquier pecado cometido. Al momento de recibir la absolución reiterará ese arrepentimiento rezando simultáneamente -a la absolución sacerdotal- un acto de contrición (un "Señor mío Jesucristo"). Esto no rompe el orden explicado arriba.

      Gracias por escribir.

      Atte
      CATOLICIDAD

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  14. Hace mas de 12 años que no me confieso y hoy vivo con mi pareja sin estar casados, muy similar a un caso contado un poco mas arriba. Si bien tengo la intencion de confesarme y tambien la del matrimonio, tengo la gran duda de como deberiamos de "convivir" hasta llegado el dia del matrimonio ? Seria suficiente el hecho de no tener relaciones ?

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    1. El caso particular de cada quien debe analizarse con un sacerdote fiel a la doctrina de la Iglesia. Claro, lo fundamental está en que no mantengan relaciones sexuales ni cohabiten en la misma recámara hasta no estar casados por la Iglesia. ¿Pueden convivir bajo el mismo techo en distintas habitaciones? No es recomendable, ciertamente, pero en algunos casos se puede tolerar si no es causa de ocasión próxima de pecado grave (es decir, debe eliminarse el peligro próximo de pecar en sí mismo), sea de deseo, pensamiento o de acción; y cuando no hay manera de separarse de techo o ello implica situaciones muy difíciles. Por supuesto deben eliminarse las muestras de afecto privativas de un matrimonio (ciertas caricias, abrazos y besos propios de los cónyuges). Lo mismo ha de decirse de evitar cualquier familiaridad y vestimenta propia de casados (no debe andarse con ropa interior, camisones cortos, etc). En el caso particular de que se autorice esto, deben vivir totalmente como si fuesen hermanos.

      Naturalmente, lo más recomendable es vivir en casas separadas mientras el matrimonio se realiza.

      Lo felicitamos por tomar la mejor decisión de casarse ante Dios y volver a la confesión y a la práctica de los sacramentos, seguramente recibirá mil bendiciones de Dios. Procure que esto sea a la brevedad y no dejar que el tiempo pase.

      Un abrazo en Cristo
      Atte
      CATOLICIDAD

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  15. A un lector anónimo que nos escribió:

    Estimado hermano en Cristo, es importante considerar que el sacramento de la Penitencia exige el arrepentimiento de TODOS los pecados mortales. No se pueden perdonar unos pecados mortales mientras no haya la intención de evitar otros pecados también graves. El arrepentimiento debe ser INTEGRAL de todos y cada uno de ellos, y no parcial. Así, para que sea válido el sacramento de la Confesión debe usted de no mantener una relación fuera del matrimonio; no puede usted confesar los demás pecados mientras tenga la intención de seguir viviendo con quien no es su legítima esposa. El arrepentimiento parcial y la confesión parcial no producen ningún efecto sacramental ni resulta válida una confesión incompleta. Si usted estuvo casado por la Iglesia debe volver con su legítima esposa y no seguir con quien no lo es, o en caso de imposibilidad de esto mantenerse célibe. Eso no implica que deje de ver, atender y educar a la hija que procreó fuera del verdadero matrimonio. Al contrario, tiene obligación muy seria de ello.

    Una confesión sin la intención de dejar de vivir en pecado no es válida. Puede -y debe- acercarse a Dios, orar, ir a misa, pero no recibir los sacramentos (ni Penitencia ni mucho menos la Eucaristía) si no hay arrepentimiento total de todas las faltas.

    Le recomendamos este post: http://www.catolicidad.com/2009/06/rehacer-tu-vida.html

    Comprendemos que es una decisión difícil y pedimos a Dios nuestro Señor, para que lo ilumine y lo ayude a tomarla. Cuente con nuestras pobres oraciones.

    Un abrazo en Cristo.
    Atte
    CATOLICIDAD

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  16. muchas gracias por esta gran ayuda , me arrepiento de decir que no era cierto

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  17. muy claro y orientador

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  18. muy claro y orientador

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  19. Excelentemente bien explicado.

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  20. Hola,

    La última vez que me confesé fue antes de tomar mi primera comuñión. Hace 30 años vivo bajo pecado mortal, completamente alejada de Dios y sus mandamientos. Podría decir que viví gran parte de mi vida como una persona agnóstica. Ejecutando con total liviandad terribles actos. Hasta que por gracia Divina vi en video la última misa del Padre Pío de Pietrelcina, no sabía quién era, pero tuve una gran devoción por averiguarlo, durante semanas leí mucho material del Santo Padre Pío, y un gran remordimiento se apoderó de mí, por momentos irrumpo en llantos por todo el mal que he hecho. Lo que más deseo es poder confesarme. Llegué a este portal buscando información porque olvidé todo lo que me enseñaron en catequesís, cometí los pecados más abominables, incluso me pueden excomulgar porque he abortado. Estoy decidida a cambiar mi vida, tengo que comenzar a ordenar varias cosas, y si no puedo agraciarme con el milagro de la eucaristía, lo mismo concurriré a misa, rezaré, cumpliré penitencia, y ofreceré sacrificio, le estoy eternamente agradecida a Cristo que por intersesión de San Pío me volcó nuevamente en su camino.

    Gracias por prestar éste espacio.

    Saludos

    Julieta

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    1. Estimada Julieta:

      Alabado sea Dios, quien es infinitamente misericordioso. Te tengo la "noticia" que te ama de una manera particular a ti. Y su amor por ti es sumamente grande y lleno de misericordia.

      El padre Pío dijo que seguiría dando mucha "guerra" después de muerto y ya ves cuánta verdad hay en ello. Ha intercedido ante Dios por ti con mucha eficacia.

      Te recomendamos leer ests posts:

      http://www.catolicidad.com/2013/06/puede-dios-perdonarme-si-no-hay-un.html

      http://www.catolicidad.com/2009/11/jesus-te-hablatrae-un-mensaje.html

      http://www.catolicidad.com/2009/06/sufres-requieres-consuelo.html

      http://www.catolicidad.com/2009/08/mi-cristo-roto.html

      Te aconsejamos que busques un sacerdote PENITENCIARIO que es el que tiene la facultad delegada por el obispo de levantar sanciones de excomunión (por lo del aborto) y con quien podrás confesar todos tus pecados y faltas. Verás que grande es la misericordia de Dios luego que lo hayas hecho. Dios está dispuesto a perdonar todo al pecador arrepentido y hay más júbilo en el cielo por un pecador convertido que por cien justos. Cristo para eso vino al mundo, para redimirnos y pagar con su muerte de cruz por nuestros pecados y abrir las puertas de la gracia y del cielo a todo aquel que sinceramente se arrepiente y hace el propósito de luchar para no pecar más. Sigue los pasos que en este post se explican para que hagas una excelente Confesión de tu pecados.

      Dios es amor y te perdonará todo, hasta lo más malo que hayas hecho. Así recuperarás su Gracia y su amistad. El asunto, será que después te mantengas cerca de Él por medio de la oración constante y la frecuencia de los sacramentos. Por nada de este mundo te vuelvas a alejar. Si llegas a caer, levántate cuantas veces sea esto necesario por medio del sacramento de la Confesión. Podrás también tener la dicha de poderlo recibir realmente en el sacramento de la Eucaristía. Para comulgar debemos estar confesados y sin pecado mortal alguno. Por ello debemos confesarnos cada vez que tengamos la desgracia de pecar gravemente. Además esto nos permite vivir en gracia de Dios y en caso de llegar a morir, poder alcanzar por toda la eternidad la visión beatifica y la compañía de Dios.

      Sin duda, debes estar muy agradecida con Dios y con la intercesión que ante Él ha hecho el padre Pío. Su misericordia es infinita y podrás disfrutarla muy pronto. Te recomendamos la devoción diaria del Santo Rosario y la de las tres avesmarías para que la Sma Virgen te ayude a mantenerte firme en tus propósitos y te ayude a no pecar más. Puedes leer cómo se practica aquí:
      http://www.catolicidad.com/2010/05/devocion-de-las-tres-aves-marias.html

      Alegrándonos contigo porque has abierto tus ojos y vuelves al Señor, te mandamos un fuerte abrazo en Cristo.
      Que Dios te bendiga siempre.
      Atte
      CATOLICIDAD.

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  21. Muchas gracias por responderme. Buscaré un sacerdote penitenciario.

    Bendiciones a todos, y me uno a éste sitio privilegiado.

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  22. Buenas tardes, mi esposa y yo siempre hemos sido cercanos a Dios y a la Iglesia. Durante muchos años esperamos la llegada de un bebé y no habíamos sido bendecidos. Le pedimos mucho a Dios nos iluminara y tomamos la decision de hacer fecundacion in vitro. Durante todoe ste proceso nunca dejamos de pedirle a Dios nos ayudara o nos alejara si no era para nosotros. Nos mandóa mayor bendición de todas unos hijos hermosos que consagramos desde el principio al Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón de María. Después del parto le detectaron a mi esposa una enfermedad por lo que no podemos buscar embarazarnos otra vez ya que las medicinas le podrían hacer daño al bebé. Nuestra incertidumbre son los embriones que dejamos congelados, y hemos sentido una inquietud sobre si debemos buscar el perdón y si cometimos una falta grave, a pesar de que Dios, nos mandó la mayor bendición que pudimos haber tenido y que nunca dejaremos de dar las gracias.

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    1. Estimado hermano:

      Lee, por favor, estos posts:

      http://www.catolicidad.com/2010/10/la-fecundacion-in-vitro-implica-el.html

      http://www.catolicidad.com/2013/05/declaracion-de-guanajuato-sobre-la.html

      En efecto, la moral católica y la Iglesia reprueban la fecundación in vitro, pues presupone la muerte de otros embriones (o dejarlos congelados). Ello implica naturalmente un grave pecado que debe ser acusado en el confesionario.

      Atte
      CATOLICIDAD

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  23. Hola la ultima vez que me confese hace 10 años aprox. despues que me case, y al poco tiempo mi matrimonio fue decayendo,y asi fui alejandome de Dios x mucho tiempo, no tuvimos hijos una por decision mia, porque las cosas no estaban funcinando,etc,y luego nos separamos,y hace un año que decidimos volver, hoy mi principal motivacion es volver a Dios,confesarme y pedirle a Dios el perdon..y mi pregunta es esta: si Dios me perdonara no haber querido tener hijos,aunque ahora estoy al limite del tiempo, y mi esposo piensa en una inseminacion asistida y yo nose si esto esta bien a los ojos de Dios, si pueden ayudarme en esta cuestion les estare muy agradecida...Muchas gracias y que Dios y la Virgen los bendigan siempre..

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    1. Estimada hermana:

      La inseminación asistida está prohibida por la moral pues sustituye el acto conyugal natural entre esposos. Así lo ha definido la Iglesia Católica a la que debemos absoluta obediencia, pues tiene la autoridad dada por Dios para definir la doctrina revelada en fe y moral.

      A continuación ponemos un link donde se resume y explica claramente esta doctrina:
      http://infocatolica.com/blog/razones.php/1108231109-la-inseminacion-humana-artifi

      Ahí verá que eso no está bien a los ojos de Dios.

      Atte
      CATOLICIDAD

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    2. Si ello es malo y grave, más mala es la fecundación in vitro (a la que algunos le mal llaman, también, fecundación asistida) que implica la destrucción de muchos óvulos YA FECUNDADOS. Lo que lleva a acabar con la vida de esos seres humanos ya gestados. Ni una ni otra cosa están autorizadas por la moral. Son ofensas muy graves a nuestro Padre Dios.

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  24. Padre, he cometido un pecado muy grave del cual estoy muy arrepentido entre otros. Tengo mucha vergüenza y me apena tener que confesarlos mas bien me cuesta, si me puede ayudar. Otra cosa mi miedo es perder mi alma eternamente en el infierno por lo que rezo casi siempre el Rosario de la Divina Misericordia tratanto de que así si muero me salve. Gracias.

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    1. Ya lo hemos explicado: el demonio quita la vergüenza para poder pecar. Aconseja: Hazlo, al fin luego podrás confesarte. Minimiza la terrible gravedad (lo ofensivo que es a Dios) de un pecado mortal y te hace caer en él.

      Luego que haz pecado, te devuelve la vergüenza y te dice: "¿Cómo vas a decir una falta tan penosa a un sacerdote?, ¡no lo hagas!".

      Qué bien que reces el rosario, eso te ayudará a arrepentirte y confesarte. Pero esa gran devoción no sustituye la necesidad de que acudas a confesor y te acuses de TODOS los pecados mortales cometidos luego de la última confesión bien hecha. Qué bien que temas perder tu alma, pero no te quedes con el temor. Acude al confesionario y haz una excelente confesión. No temas, el sacerdote está para perdonarte si tienes la debida disposición. Él escucha tantos pecados diariamente y durante tantos años que no se espantará de los tuyos. Así que desecha temores sin fundamento, no hagas caso al demonio que te hace sentir pena y vergüenza para que no te confieses. La pena resérvala para Dios, así en las tentaciones combatirás el pecado para no incurrir en él. La vergüenza es para ANTES de pecar (y así no pecar), no para ir a confesarte.

      Vence al demonio que te pone esa tentación de no ir al confesionario. Vence tu pena y acude al tribunal donde Cristo está esperándote para perdonarte amorosamente. No lo olvides: el rosario es excelente arma, síguelo rezando diariamente, pero no creas ingenuamente que sustituye al NECESARIO sacramento de la Penitencia (Confesión).

      Ánimo, no lo pienses más. Evade esa tentación y decídete ¡ahora mismo! a ir con el sacerdote. Aquí una guía para que hagas bien esa Confesión:
      http://www.catolicidad.com/2012/03/cinco-pasos-que-se-requieren-para.html

      Un abrazo en Cristo
      CATOLICIDAD

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    2. Muchísimas gracias, me ha dado una fortaleza y un buen animo para confesarme ya que el pecado y el cargo de conciencia lo llevo hace tiempo y nunca he compartido. Solo llevo el dolor hasta hoy, pero Padre, gracias, lo haré y le diré a mi confesor todos mis pecados y sobre todo el principal que me aterra.

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  25. padre, a mi tambien m da vergunza confesar ciertos pecados mios, aunque me confese varias veces hoy leyendo aqui me doy cuenta que mal me venia confesando, que muchos de mis pecados y mas lo de falta grave me los callaba o me los olvidaba.Por so les pido que pidan por mi para llegar a la confecion y decirle todo al sacerdote.Dios Nuestro Señor me guie para llegar a ser una verdadera hija en la FE.

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    1. Estimada hermana en Cristo:

      Si olvida un pecado grave de manera INVOLUNTARIA, éste queda perdonado si la confesión fue bien hecha, es decir si: a.- dijo TODOS los pecados mortales que recordó y su número (cuántas veces los cometió), después de un buen examen de conciencia, b.- arrepentimiento sincero y c.- propósito firme de enmendarse. Si luego de confesarse recuerda un pecado grave que involuntariamente olvidó puede comulgar, pero subsiste la obligación de confesarlo la siguiente vez diciendo al sacerdote que dicho pecado no lo confesó por olvido.

      En cambio si calló un pecado mortal VOLUNTARIAMENTE, la confesión fue totalmente inválida. Es decir que ningún pecado le fue perdonado aunque haya el padre dicho la forma de la absolución. Además es una falta peor el hacerlo así, pues se comete un sacrilegio. Si usted no sabía esto último su culpa podrá ser menor.

      ¿Qué procede ahora? Volver a confesarse de todos los pecados mortales cometidos después de la última confesión bien hecha. O si no recuerda cuando fue esto, hacer una CONFESIÓN GENERAL de todos los pecados mortales cometidos en toda su vida. Señalando en la misma que se realizaron malas confesiones en las que deliberadamente se callaron pecados por vergüenza. Quizá esto último (la confesión general de toda su vida) sea lo más recomendable.

      No tema por ningún motivo decir TODOS sus pecados y el número de veces que los cometió (si no es posible, debe decir por lo menos la frecuencia aproximada de los mismos). El sacerdote no se escandalizará, ¡no tema!. Está acostumbrado a oír pecados más terribles y graves que los que usted le va a decir. Y para eso está precisamente. El demonio que nos presenta fácil la ocasión de pecado y la tentación para que caigamos y pequemos, a la vez nos hace sentir mucha pena y vergüenza para que no nos confesemos o para que nos confesemos mal, callando faltas graves. ¡Mándelo a la porra y no caiga en su juego!. Su estrategia siempre es la misma y no debemos caer en algo tan pueril y absurdo. Debemos ganarle la partida y hacer una buena confesión, una excelente confesión, para recobrar la gracia santificante y que nuestras faltas queden totalmente perdonadas por Dios para siempre. No dude ni un momento, Dios le dará la fuerza y la recta intención si se lo pide. Y haga una excelente confesión, querida hermana en Cristo. Cristo la espera en ese Confesionario con los brazos abiertos para derramar sobre usted su misericordia y su gracia a través de su ministro. Cristo la ama mucho y está aguardándola lleno de amor. Arroje toda esa basura que lleva cargando en su alma en el Confesionario y saldrá libre, liberada, llena de la Gracia santificante y con la conciencia ya en paz y llena de gozo. No omita nunca un pecado grave de manera deliberada. Dios se ofende más y es inútil y sin valor una confesión mal hecha. Relea este post (el de arriba) y también este otro:

      http://www.catolicidad.com/2014/02/las-malas-confesiones-arrastran-muchas.html

      Ánimo querida hermana, cuente con nuestras oraciones y ¡adelante! No tema. Y menos le haga caso a las sugerencias de demonio que nos llena de pena y de vergüenza para evitar que nos confesemos o que lo hagamos bien. No deje esto para después, hágalo a la brevedad posible. Dios la ama.

      Con afecto y estimación le enviamos un abrazo en Cristo.
      Atte
      CATOLICIDAD

      P.D. En la próxima confesión debe acusarse NECESARIAMENTE también de haber omitido deliberadamente pecados graves en anteriores confesiones.

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