miércoles, 22 de julio de 2026

LA CAUSA DE LA PEOR CRISIS QUE HA ATRAVESADO LA IGLESIA


 
Su Santidad Pío IX advirtió:

“El liberalismo católico es un pie en la verdad y un pie en el error; un pie en la Iglesia y un pie en el siglo, un pie conmigo y un pie con mis enemigos…
Lo que aflige a vuestro país y le impide merecer las bendiciones del Cielo, es la confusión de los principios. Diré la palabra y no la callaré: lo que más temo para vosotros no son esos miserables de la Comuna, verdaderos demonios escapados del infierno, es el liberalismo católico, ese sistema fatal que siempre sueña en conciliar dos cosas imposibles: la Iglesia y la Revolución. Lo he condenado ya, pero lo condenaría cuarenta veces más si fuera necesario. Sí, vuelvo a decirlo es por el amor que os tengo; sí, ese juego de equilibrio es el que puede acabar por destruir la religión entre vosotros”.

(S. S. Pío IX, Alocución a los católicos de Francia, 18-6-1871).

San Pío X señalaba también este gran peligro:

"Los católicos liberales son lobos cubiertos con piel de cordero. Y por eso el sacerdote, verdadero sacerdote, debe revelar al pueblo confiado a sus cuidados sus peligrosas asechanzas y sus malos objetivos"

(San Pío X, alocución del 5 de septiembre de 1894, siendo cardenal).

Citamos, ahora, una entrevista concedida por el cardenal Ratzinger a Vittorio Messori en noviembre de 1984. En relación a los desafíos que enfrentaba la Iglesia en el CVII, dijo:

"El problema de los años 60 era el de adquirir los mejores valores resultantes de dos siglos de cultura "liberal". De hecho son valores que, aunque nacidos fuera de la Iglesia, pueden encontrar su lugar purificados y corregidos en su visión del mundo. Eso es lo que se ha hecho".

Esto muestra claramente la fuerte influencia del liberalismo, del modernismo dentro de la Iglesia en los años sesentas (y mucho antes); del trigo influenciado y contaminado ya por la cizaña. Es la nefasta influencia de Maritain. Esa cita niega la condena radical del magisterio pontificio a TODO el liberalismo. 

El Conmonitorio de San Vincente de Lérins (Padre de la Iglesia) enseña:

"Le pertenece a los católicos conservar el depósito de los santos Padres, condenar las novedades impías y, como lo ha dicho una y otra vez el Apóstol, de lanzar anatema (condena) al que anuncie una doctrina diferente a la recibida (Gál. 1,9). De aquí sigue que todo católico deseoso de probar que es hijo legítimo de nuestra Madre la Iglesia, debe adherirse a la santa Fe de nuestros Padres, apegarse a ella y morir por ella. Él debe también detestar las novedades impías, odiarlas, combatirlas y perseguirlas”.

El Concilio Vaticano I dejó claro que la función del Magisterio no es innovar ni purificar ni cristianizar los errores del mundo, sino preservar y explicar la fe recibida:

 “El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que enseñaran nuevas doctrinas, sino para que guardaran religiosamente y expusieran fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles.”

¿Queda claro cuál es la médula y causa de los errores que actualmente crecen como cizaña dentro de la Iglesia y provocan la peor crisis de su Historia?

Pero llegará el momento en que el Señor separará la cizaña del trigo, por lo que debemos permanecer fieles a la verdadera fe y a la Iglesia Católica por Él fundada.

martes, 21 de julio de 2026

NADA SATIFACE


«Mi Señor, no conozco aquí abajo nada que dure, nada que satisfaga. Los placeres llegan y se van; apago mi sed y estoy sediento otra vez. Pero los santos en el cielo tienen siempre su mirada fija en ti, y beben en la eterna bendición de tu amado, benévolo, sumamente tremendo y glorioso semblante»

 Card. John H. Newman

lunes, 20 de julio de 2026

EL TESORO ESCONDIDO DE LA SANTA MISA

 

¡Ah que gracias y virtudes nos alcanza la Santa Misa! En primer lugar, nos proporciona todas las gracias espirituales, todos los bienes que se refieren al alma, como el arrepentimiento de nuestros pecados, la victoria en nuestras tentaciones, ya sean exteriores, como las malas compañías o el demonio, ya sean interiores, como los desórdenes de nuestra carne rebelde: la Misa nos alcanza los socorros actuales, tan necesarios para levantarnos, para sostenernos y hacernos adelantar en los caminos de Dios. La Misa nos obtiene muchas buenas y santas inspiraciones, muchos saludables movimientos interiores, que nos disponen a sacudir nuestra tibieza y nos mueven a ejecutar todas nuestras acciones con más fervor, con una voluntad más pronta, con una intención más recta y pura, lo cual nos proporciona un tesoro inestimable de méritos, que son otros tantos medios eficacísimos, para alcanzar la gracia de la perseverancia final, de la que depende nuestra salvación eterna, y para tener una certeza moral, la mayor posible en esta vida, de estar predestinados a una feliz eternidad. 


San Leonardo de Porto Maurizio † . El Tesoro escondido de la Santa Misa.

sábado, 18 de julio de 2026

BENDITOS SERÉIS SI SOIS PERSEGUIDOS POR CRISTO


 «¿Cuántos cristianos generosos han sido despojados en tiempos de persecución de sus grados militares, de sus cargos civiles, de sus bienes, arrancados a sus familias, arrojados al destierro o entregados a los verdugos? Pero ellos, lejos de quejarse, iban contentos, a ejemplo de los apóstoles, porque habían sido dignos de padecer ultrajes por Cristo. Cualquiera que sea el pretexto de las persecuciones que sufrís, particularmente si la razón de ello es vuestra fe, aceptadlo todo sin titubear, como venido de la mano paternal y sabia de vuestro Padre celestial».

 P. Jean Baptiste Saint-Jure, S. J. (1656)


jueves, 16 de julio de 2026

SAN PABLO DIXIT: "IN AEDIFICATIONEM ET NON IN DESTRUCTIONEM"



Un determinación abusiva contra el bien de la Iglesia resulta inválida en sí misma, pues, como enseña San Pablo (2a Carta a los Corintios 10, 8) el poder que el Señor da es para construcción y no para destrucción:

2a Carta a los Corintios 10

Y aunque parezca demasiado seguro del poder que el Señor me dio para edificarlos, no para destruirlos, no me avergonzaré de haberlo dicho.

8. Nam et si amplius aliquid gloriatus fuero de potestate nostra, quam dedit Dominus in aedificationem et non in destructionem vestram, non erubescam.


miércoles, 15 de julio de 2026

LA FUERZA DEL SACRIFICIO PERPETUO


 LA FUERZA DEL SACRIFICIO PERPETUO 

"El espíritu del mal nada teme tanto como una Misa, sobre todo cuando es celebrada con gran fervor y cuando muchos se unen a ella con espíritu de fe. Cuando el enemigo del bien choca con un obstáculo insuperable, es que en una iglesia, un sacerdote consciente de su propia debilidad y de su pobreza, ha ofrecido la omnipotente Hostia y la Sangre redentora". 

P. Garrigou Lagrange. O.P.


martes, 14 de julio de 2026

CONTRA LA CORRIENTE



“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien transfórmense a partir de una renovación interior”. (Romanos 12,2).

En el camino, a orillas del río se encuentra Lidubino con su amigo Tucho, este último al ver que Lidubino iba aprisa, le pregunta: ¿A dónde vas amigo tan apurado? Lidubino con alegría y sonriendo responde: “Al río, voy a nadar contra corriente”
¡Qué! Exclama Tucho, estás loco, nadar contra corriente, si haces eso te puedes electrocutar…

Hoy por hoy Cristianos tenemos con urgencia que cumplir la palabra de Dios: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos” es decir tenemos que “Nadar contra corriente”, ir en contra de lo que el mundo y sus placeres nos ofrecen y nos proponen como lo correcto y verdadero.

Nadar contra corriente es:
-Vivir una vida alejados del alcohol y las drogas, el mundo y los amigos te dirán comamos y bebamos, emborrachémonos, que mañana moriremos…
-Debemos vivir una vida de fidelidad conyugal; seguramente alguno dirá: “una es ninguna” hay que tener dos tres o cuatro mujeres. ¡No es cierto! Hay que nadar contra corriente, solamente se nos permite una mujer.

-Amaras al Señor con todo tu corazón tu mente y tu alma, dice el mandamiento (Mt 22,37) y el mundo nos dice amaras primero al dinero, amaras más tu casa, tus bienes, amaras más el poder la fama...

-Hay ataques innumerables de los enemigos de la iglesia de Cristo, su objetivo es de que dudemos de la existencia de Dios, nos quieren arrebatar y robar la fe, quieren hacernos cree que solo existe esta vida y que no hay otra. Incluso nos lo dicen con rima: “Aprovecha gaviota que de esta no hay otra”… debemos seguir nadando contra la corriente porque sino vamos a naufragar en la fe (1ra. Timoteo 1,18).

En fin, si queremos llegar a la tierra prometida, tendremos que nadar contra corriente, tendremos que luchar todos los días con temor y temblor por nuestra salvación (Filipenses 2,12). Amén.

Autor: Adhemar Cuellar Zuñiga

lunes, 13 de julio de 2026

ANÓNIMO SEVILLANO



¿Qué es nuestra vida más que un breve día
Do apenas sale el sol cuando se pierde
En las tinieblas de la noche fría?
....
Fabio, las esperanzas cortesanas
Prisiones son do el ambicioso muere
Y donde al más astuto salen canas.

El que no las limare o las rompiere
Ni el nombre de varón ha merecido,
Ni subir al honor que pretendiere.
...
Basta al que empieza a aborrecer el vicio,
Y el ánimo a enseñar a ser modesto;
Después le será el Cielo más propicio.
...
Una mediana vida yo posea, 
Un estilo común y moderado,
Que no lo note nadie que lo vea.
...
Ya, dulce amigo, huyo y me retiro 
De cuanto simple amé; rompí los lazos.
Ven y verás al alto fin que aspiro, 
Antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

______________________________________

Este poema, atribuido a un anónimo sevillano del Siglo de Oro, pertenece a la tradición de la poesía moral y filosófica española. Su tema central es el desengaño del mundo: la convicción de que los honores, las riquezas y las ambiciones terrenales son pasajeros y no pueden dar la verdadera felicidad.

Puede dividirse en varias ideas principales:

La brevedad de la vida
"¿Qué es nuestra vida más que un breve día / Do apenas sale el sol cuando se pierde..."

La vida humana se compara con un solo día. Apenas amanece cuando ya llega la noche. Es una imagen clásica que recuerda la fragilidad de la existencia y la cercanía de la muerte. El poeta invita a no poner el corazón en lo pasajero.

La crítica a la ambición cortesana
"Fabio, las esperanzas cortesanas / Prisiones son do el ambicioso muere..."
"Fabio" es el interlocutor del poema. La corte simboliza el mundo de los cargos, el prestigio y el poder. El poeta afirma que esas esperanzas son una prisión: quien vive obsesionado por ascender termina envejeciendo ("le salen canas") esperando un reconocimiento que quizá nunca llegue.

La verdadera libertad
"El que no las limare o las rompiere..."
Las cadenas de la ambición deben romperse. Solo quien se libera del deseo desordenado de honores puede vivir como un hombre verdaderamente libre y digno.

La reforma interior
"Basta al que empieza a aborrecer el vicio..."
El cambio comienza rechazando el vicio y aprendiendo la modestia. No se trata solo de abandonar ciertos comportamientos, sino de formar el carácter. Entonces, dice el poeta, "el Cielo" será favorable: aparece claramente una perspectiva cristiana, donde la virtud acerca a Dios.

El ideal de la moderación
"Una mediana vida yo posea..."
Este es uno de los pasajes más importantes. El poeta desea una vida sencilla, equilibrada y discreta. No quiere llamar la atención ni por riqueza ni por pobreza extrema. Es el ideal clásico de la aurea mediocritas ("dorada medianía"), desarrollado por Horacio y asumido por muchos escritores cristianos: vivir con lo necesario, lejos de la vanidad.

La conversión y el retiro
"Ya, dulce amigo, huyo y me retiro..."
El poema termina con una decisión firme: abandonar los antiguos afectos desordenados ("cuanto simple amé"), romper sus cadenas y retirarse para buscar un fin más alto. Invita a su amigo a seguir el mismo camino antes de que el tiempo se agote.

El sentido profundo
Desde una lectura cristiana, el poema expresa tres grandes enseñanzas:

La vida es breve y debe orientarse hacia la eternidad.

La ambición mundana esclaviza y nunca satisface plenamente.

La verdadera felicidad nace de la virtud, la humildad y la búsqueda de Dios.

No propone despreciar el trabajo o las responsabilidades, sino ordenar los deseos: usar los bienes del mundo sin convertirlos en el fin último de la vida.

Una frase que resume el romance
Podría condensarse así:

"Quien abandona la ambición y vive con moderación, virtud y mirada puesta en el Cielo alcanza una libertad que el mundo no puede ofrecer."

Es una composición muy representativa del desengaño barroco, pero, a diferencia de otros poemas que terminan en un tono pesimista, este concluye con esperanza: no se limita a denunciar la vanidad del mundo, sino que señala un camino positivo de conversión, modestia y aspiración a un bien superior.

sábado, 11 de julio de 2026

EL JURAMENTO CONTRA LA HEREJÍA MODERNISTA ESTABLECIDO POR EL PAPA PÍO X


El papa Pío X estableció el Juramento antimodernista el 1 de septiembre de 1910, con objeto de neutralizar la herejía modernista desenmascarada en su encíclica Pascendi. Mandó que "todo el clero, confesores, predicadores, profesores de filosofía y teología en seminarios" debían prestarlo. El juramento se mantuvo vigente hasta julio de 1967, cuando la Congregación para la Doctrina de la Fe, infectada por el modernismo lo suprimió.

Texto:

Yo _________________ abrazo y recibo firmemente todas y cada una de las verdades que la Iglesia por su magisterio, que no puede errar, ha definido, afirmado y declarado, principalmente los textos de doctrina que van directamente dirigidos contra los errores de estos tiempos.

En primer lugar, profeso que Dios, principio y fin de todas las cosas puede ser conocido y por tanto también demostrado de una manera cierta por la luz de la razón, por medio de las cosas que han sido hechas, es decir por las obras visibles de la creación, como la causa por su efecto.

En segundo lugar, admito y reconozco los argumentos externos de la revelación, es decir los hechos divinos, entre los cuales en primer lugar, los milagros y las profecías, como signos muy ciertos del origen divino de la religión cristiana. Y estos mismos argumentos, los tengo por perfectamente proporcionados a la inteligencia de todos los tiempos y de todos los hombres, incluso en el tiempo presente.

En tercer lugar, creo también con fe firme que la Iglesia, guardiana y maestra de la palabra revelada, ha sido instituida de una manera próxima y directa por Cristo en persona, verdadero e histórico, durante su vida entre nosotros, y creo que esta Iglesia esta edificada sobre Pedro, jefe de la jerarquía y sobre sus sucesores hasta el fin de los tiempos.

En cuarto lugar, recibo sinceramente la doctrina de la fe que los Padres ortodoxos nos han transmitido de los Apóstoles, siempre con el mismo sentido y la misma interpretación. Por esto rechazo absolutamente la suposición herética de la evolución de los dogmas, según la cual estos dogmas cambiarían de sentido para recibir uno diferente del que les ha dado la Iglesia en un principio. Igualmente, repruebo todo error que consista en sustituir el depósito divino confiado a la esposa de Cristo y a su vigilante custodia, por una ficción filosófica o una creación de la conciencia humana, la cual, formada poco a poco por el esfuerzo de los hombres, sería susceptible en el futuro de un progreso indefinido.

En quinto lugar, mantengo con toda certeza y profeso sinceramente que la fe no es un sentido religioso ciego que surge de las profundidades del subconsciente, bajo el impulso del corazón y el movimiento de la voluntad moralmente informada, sino que un verdadero asentimiento de la inteligencia a la verdad adquirida extrínsecamente, asentimiento por el cual creemos verdadero, a causa de la autoridad de Dios cuya veracidad es absoluta, todo lo que ha sido dicho, atestiguado y revelado por el Dios personal, nuestro creador y nuestro Señor. Más aún, con la debida reverencia, me someto y adhiero con todo mi corazón a las condenaciones, declaraciones y todas las prescripciones contenidas en la encíclica Pascendi y en el decreto Lamentabili, especialmente aquellas concernientes a lo que se conoce como la historia de los dogmas.

Rechazo asimismo el error de aquellos que dicen que la fe sostenida por la Iglesia contradice a la historia, y que los dogmas católicos, en el sentido en que ahora se entienden, son irreconciliables con una visión más realista de los orígenes de la religión cristiana.

Condeno y rechazo la opinión de aquellos que dicen que un cristiano bien educado asume una doble personalidad, la de un creyente y al mismo tiempo la de un historiador, como si fuera permisible para una historiador sostener cosas que contradigan la fe del creyente, o establecer premisas las cuales, provisto que no haya una negación directa de los dogmas, llevarían a la conclusión de que los dogmas son o bien falsos, o bien dudosos.

Repruebo también el método de juzgar e interpretar la Sagrada Escritura que, apartándose de la tradición de la Iglesia, la analogía de la fe, y las normas de la Sede Apostólica, abraza los errores de los racionalistas y licenciosamente y sin prudencia abrazan la crítica textual como la única y suprema norma.

Rechazo también la opinión de aquellos que sostienen que un profesor enseñando o escribiendo acerca de una materia histórico-teológica debiera primero poner a un costado cualquier opinión preconcebida acerca del origen sobrenatural de la tradición católica o acerca de la promesa divina de preservar por siempre toda la verdad revelada; y de que deberían interpretar los escritos de cada uno de los Padres solamente por medio de principios científicos, excluyendo toda autoridad sagrada, y con la misma libertad de juicio que es común en la investigación de todos los documentos históricos ordinarios.

Declaro estar completamente opuesto al error de los modernistas que sostienen que no hay nada divino en la sagrada tradición; o, lo que es mucho peor, decir que la hay, pero en un sentido panteísta, con el resultado de que no quedaría nada más que este simple hecho —uno a ser puesto a la par con los hechos ordinarios de la historia , a saber, el hecho de que un grupo de hombres por su propia labor, capacidad y talento han continuado durante las edades subsecuentes una escuela comenzada por Cristo y sus apóstoles.

Prometo que he de sostener todos estos artículos fiel, entera y sinceramente, y que he de guardarlos inviolados, sin desviarme de ellos en la enseñanza o en ninguna otra manera de escrito o de palabra. Esto prometo, esto juro, así me ayude Dios, y estos santos Evangelios [que toco con mi mano].