viernes, 12 de abril de 2024

ES ELLA QUIEN, UNA VEZ MÁS, SALDRÁ VICTORIOSA DE LA HEREJÍA


"Nuestro combate contra el modernismo, incluso si se sostiene con la oración como debe ser, incluso si emplean las armas adecuadas, sigue siendo desigual al mal que hay que resistir. Esta vez la apostasía ha perfeccionado sus métodos demasiado bien como para ser vencida sin un milagro. Entonces no dejemos de implorar este milagro del Corazón Inmaculado de Nuestra Señora. Sigamos luchando con todas nuestras fuerzas como servidores inútiles, recurriendo más que nunca a la intercesión todopoderosa de María, siempre Virgen y Madre de Dios, porque es ella quien, una vez más, saldrá victoriosa de la herejía".


 (P. Roger-Thomas Calmel, O.P .. [1914-1975], El Ángelus, mayo-junio de 2014.)

jueves, 11 de abril de 2024

¿DIGNITAS INFINITA?


El lunes 8 de abril de 2024, día de la Fiesta de la Anunciación, aplazada este año, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) publicó la Declaración Dignitas infinita sobre la dignidad humana. Dicha declaración fue aprobada por el Papa Francisco el 25 de marzo pasado.

La presentación que precede a la Declaración, firmada por el prefecto del DDF, el cardenal Víctor Manuel Fernández, explica la génesis del texto cuya redacción se decidió hace más de cinco años. Después de varios proyectos, la Declaración fue finalmente aprobada en mayo de 2023, pero el Papa pidió en noviembre realizar modificaciones antes de aceptar la versión actual.

La primera parte describe la “toma de conciencia progresiva de la centralidad de la dignidad humana”. La segunda parte afirma que “la Iglesia proclama, promueve y garantiza la dignidad humana”. La tercera parte presenta la dignidad como “fundamento de los derechos y deberes humanos”. Finalmente, la última parte describe “algunas violaciones graves de la dignidad humana”.

Una noción equivocada de la dignidad humana

La declaración retoma, y ​​agrava, la noción trastornada o desequilibrada de la dignidad humana, que es el núcleo del Concilio Vaticano II, afirmada en la Declaración sobre la libertad religiosa (Dignitatis humanae). El Concilio habla de la dignidad que poseen “todos los hombres por el hecho de ser personas, es decir, dotadas de razón y libre albedrío”, dignidad llamada “ontológica”.

El Concilio fundamenta la libertad religiosa en esta dignidad ontológica, que conduce a una relativización de la fe católica al otorgar un “derecho al error” en materia religiosa. Derecho “negativo”, pero derecho al fin y al cabo. Este punto fue uno de los más discutidos por los fieles obispos reunidos en el Coetus internationalis patrum que detectaron en él una negación de la Realeza de Cristo.

Una distinción importante

Desde el primer número, la Declaración habla de esta dignidad como "infinita", y señala en el número siguiente que fue proclamada "con autoridad" en la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948.

En el nº 7 el texto presenta una “cuádruple distinción del concepto de dignidad”: ontológica, moral, social y existencial. Los dos últimos elementos son bastante accidentales, los dos primeros en cambio son esenciales y es necesario explicarlos bien.

El alma humana, creada directamente por Dios, es unida por Él a un cuerpo: ejerce entonces una doble función. En primer lugar, otorga una naturaleza humana al individuo creado, que es, por tanto, una persona, según la célebre definición de Boecio, citada en la nota 17 del documento. El alma es, pues, la fuente de la dignidad ontológica, que, por consiguiente, es la misma para todos los seres humanos.

En segundo lugar, el alma es el principio de la acción humana a través de sus facultades: la inteligencia y la voluntad. Esta acción constituye el dominio moral. Cuando las acciones humanas nos permiten desarrollar nuestra humanidad orientándonos hacia nuestro fin, que es Dios, se califican de “buenas”. Cuando, por el contrario, nos alejan de este fin, se trata de actos “malos”.

La dignidad moral de una persona depende, por tanto, de sus acciones: quien hace el bien para alcanzar su fin último posee una dignidad tanto mayor cuanto más busca ese fin. Pero quien se desvía de su objetivo y hace el mal se priva de esta dignidad: se despoja de ella.

Este hecho se reconoce en el nivel natural de las sociedades: familiar, social o político. Así, el ciudadano que hace el bien es recompensado de diversas maneras: incluso puede servir como un ejemplo mediante distinciones: menciones, medallas, honores. Pero el que hace el mal es castigado por la ley. Estas recompensas y castigos dan al sujeto lo que merece –para bien o para mal– y permiten a la sociedad defenderse de quienes la amenazan.

Cómo Vaticano II y Dignitas infinita trastornan la dignidad humana

Evidentemente no se trata de negar la dignidad ontológica, sino todo lo contrario. Esta última corresponde a la dignidad fundamental del hombre e indica en particular la intangibilidad de la vida humana inocente. El niño en el vientre de su madre, el niño antes de la edad de razón, el hombre que carece de uso de razón; todos poseen esta dignidad que excluye cualquier perjuicio.

Por otra parte, para todos los demás, para todos aquellos que son capaces de actuar moralmente, es la dignidad moral la que tiene prioridad, especialmente ante los ojos de la sociedad. Porque, finalmente, ¿cómo se puede castigar a una persona dotada de una dignidad inalienable e inviolable? Esto solo puede suceder desde el ángulo de esta dignidad moral, que la Declaración reconoce en el número 7.

Pero la nueva doctrina, al introducir un desequilibrio entre los dos aspectos de la dignidad humana, limita la autoridad en sus prerrogativas destinadas a proteger a la sociedad y a la Iglesia. Así, la tercera parte sobre “la dignidad, como fundamento de los derechos y deberes humanos” se centra en la dignidad ontológica, utilizando muy parcialmente la dignidad moral, sin siquiera nombrarla.

Esto se caracteriza por un énfasis erróneo en el plano objetivo (la dignidad ontológica), descuidando así el plano subjetivo (la dignidad moral). Esto se manifiesta en primer lugar por la doctrina de la libertad religiosa que impide a una autoridad política católica defender adecuadamente la fe.

Se manifiesta además en un cambio radical con respecto a la pena de muerte, que compete a la autoridad de la Ciudad (el Estado). Si bien la doctrina católica siempre ha aceptado y justificado la pena capital, ahora se afirma que ya no es así. Siempre en nombre de esta dignidad ontológica inviolable y haciendo caso omiso de la indignidad moral del culpable, que se ha convertido en un peligro para la sociedad y sus miembros.

¿Una dignidad infinita?

Cabe señalar de paso el agravamiento de esta doctrina por el uso del término “infinito” asociado a la dignidad ontológica. Lo cual ya no es ni siquiera una desviación, sino una aberración. Solo Dios es infinito. Ni siquiera los ángeles, espíritus puros, tienen una dignidad infinita.

Desde el punto de vista de la naturaleza humana, solo una posee esta dignidad infinita: la santa humanidad de Cristo unida hipostáticamente al Verbo divino. Se pueden añadir, en cierto sentido, los santos del cielo que gozan de la visión beatífica, porque están asociados a la dignidad misma de Dios.

Graves violaciones de la dignidad humana

La cuarta parte aborda “algunas de las muchas violaciones graves de la dignidad humana en el mundo contemporáneo” (n°34): pobreza, guerra, inmigrantes, trata de personas, abuso sexual, violencia contra las mujeres, aborto, gestación subrogada, eutanasia y suicidio asistido, eliminación de las personas con discapacidad, teoría de género, cambio de sexo y, finalmente, violencia digital.

Todos estos temas son ciertamente importantes y es bueno que se repitan una y otra vez ciertas condenas, así como leer argumentos que pueden ser utilizados por los defensores de la doctrina católica. Sin embargo, sigue siendo desalentador observar que se recurre repetidamente a la autoridad de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (núms. 2, 23, 56 y 63). Y creer que solo ella puede inspirar a los hombres un verdadero respeto por la dignidad humana.

Esto significa olvidar por enésima vez que solo la virtud es capaz de inspirarnos a hacer el bien, y que solo la Iglesia tiene la capacidad de orientarnos correctamente por este camino. Y aunque algún bien natural se puede llevar a cabo en una Ciudad sin Dios, el bien de la sociedad no se puede lograr sin el Reino social de Nuestro Señor Jesucristo.

Fuente: Saint-Siège – Fsspx. Actualités

lunes, 8 de abril de 2024

LA SOLEDAD DE MARÍA


"¿No ves, María? Fíjate bien en el cuerpo de tu Hijo; ellos se han vengado de los latigazos con que Él les estropeó el negocio.

¿No sabías, María, que en cuanto se nos toca el asunto del dinero y del negocio (o de las vacaciones en días santos), ya no queremos saber nada? Os quedáis solos Cristo y tú. Al pie de la cruz.

Te quedaste sola tú con Cristo, porque te han dejado también los buenos.

Un Cristo muerto era demasiado para nosotros, y te lo hemos dejado a ti sola. La única que tienes fuerzas para sostener a un Dios muerto en tus brazos.

Y no nos juzgues demasiado mal por haberte dejado sola con tu Cristo muerto.

Ya verás cómo al tercer día, cuando nos enteremos de que ha resucitado, volveremos a creer en Él los pobrecitos cristianos de siempre. Cuando la cosa esté menos fea, ya verás como vamos volviendo todos.

Y tú, María, volverás a sonreírnos y harás como si no te hubieras dado cuenta de que te hemos dejado sola esa tarde del Viernes Santo".


 Pedro María Iraolagoitia, S. I.

viernes, 5 de abril de 2024

EL REINADO SOCIAL DE CRISTO

 

«Hay algunos heréticos que creen igualmente que Jesús es Dios, que creen igualmente que Jesús es hombre, pero que se niegan en absoluto a creer que Su reino se extiende por todas partes».

S. Gregorio Magno

miércoles, 3 de abril de 2024

¿PERO Y SI NO SE MERECEN LA LIMOSNA? – Por San Juan Crisóstomo.


   San Juan Crisóstomo con su hermoso estilo responde así a esta pregunta: 

“No los juzgues. No los condenes, más bien: ayúdalos. Jesús dice “No juzguéis y no series juzgados, no condenéis y no Sereís condenados” (San Mateo 7, 11) Y San Pablo te llama la atención diciendo: ¿Quién eres tú para juzgar a tu hermano? Dejemos de juzgarnos unos a otros (Romanos. 14, 10 y 13).

   No juzgues tú a los pobres ni los condenes. Si Dios nos hubiera puesto como tarea investigar las vidas ajenas, nos parecería esto un oficio horrible y antipático. Pues ya que no solo nos ha puesto esta tarea, sino que nos prohíbe juzgar y condenar, no condenemos al pobre, no juzguemos las causas de su pobreza.

   Dios hace salir el sol y manda la lluvia sin ponerse a medir cuánto hemos pecado ni cuánta culpa tenemos de nuestra pobreza. Y Jesús decía que para ser perfectos tenemos que imitar esa generosidad del Padre Celestial. Más vale dar y equivocarte por haber dado más de lo que convenía, que no dar y equivocarte por no dar lo suficiente. Dios no te va a condenar por haber sido demasiado generoso con los pobres, pero sí puede excluirte del Reino de los cielos por haber sido menos generoso con ellos de lo que debías ser”.

"SERMÓN SOBRE LA LIMOSNA"


lunes, 1 de abril de 2024

1 de Abril. XCVII ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DEL BEATO ANACLETO GONZÁLEZ FLORES. Mártir mexicano de Cristo Rey.


 1 de Abril.

XCVII ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DEL BEATO ANACLETO GONZÁLEZ FLORES.

Mártir mexicano de Cristo Rey.


Lo saben en los llanos y en la cumbre del risco, 

las piedras que semejan de la roca un desangre, 

lo dicen enlutados los Altos de Jalisco: 

enseñó con la vida, la palabra y la sangre.


O se canta en corridos con sabor a elegía 

cuando ensaya la tarde un unánime adiós, 

era cierto el bautismo de la alegre osadía, 

era cierto que mueres, pero no muere Dios.


Ni el pantano del norte, ni el mendaz gorro frigio, 

ni los hijos caídos del caído heresiarca, 

callarán el salterio de tu fiel sacrificio, 

ofrecido en custodia de la Fe y de la Barca.


Tampoco los prudentes de plegarias medrosas,

atasajan tus puños de valiente cristero, 

enarbolan banderas que vendrán victoriosas 

más allá del ocaso, desde el alba al lucero.


Nuevamente Anacleto hay que criar coraza, 

acuñar entusiasmo con la arenga y el grito, 

dar sostén a las almas con el bien hecho hogaza, 

anunciar el martirio, singular plebiscito.


Por eso, quien visita tu sepulcro doliente, 

en la tierra olorosa de campiña mojada; 

te pide que lo alistes en la guardia pendiente, 

para librar heróicos otra justa Cristiada.


Antonio Caponnetto

sábado, 30 de marzo de 2024

EL CAMINO DE LA MADRE | Via Matris


 EL CAMINO DE LA MADRE | Via Matris

El Vía Matris es el Camino de la Madre. Es el camino que la Virgen María recorrió de regreso desde el santo Sepulcro, luego de enterrar a su Hijo Jesús, hasta su casa. 

Por eso, el Vía Matris, se reza de la estación XIV, a la estación l. Es decir, de regreso. 

La Virgen María, al regresar a su casa, va recordando y reviviendo el Via Crucis, por las mismas estaciones por donde su Hijo, Jesucristo, pasó sufriendo apenas unas horas antes.

Con estas oraciones y reflexiones, acompañamos y consolamos a nuestra Madre Dolorosa, mientras le damos el pésame. María es Madre de Dios y madre nuestra; es Madre del Crucificado y está de luto, necesita consuelo porque su Divino Hijo ya no está vivo como antes en la tierra. Está ausente. María llora, pero en lo más hondo de su corazón, está satisfecha, porque su Hijo Jesús ya cumplió su misión en la tierra, la que le encomendara su Padre Celestial.

Hoy Sábado Santo hagamos el Via Matris y pidamos a María un sincero dolor de nuestros pecados.

Via Matris en PDF:

https://saintdominics.org/resources/attachments/1017/via_matrix_2020.pdf

Via Matris en video aquí: 

https://m.youtube.com/watch?v=OYHwCwf8kyw&ab_channel=ArmandoLuna&fbclid=IwAR1RDfd0xkLm3IUm9zBIiVg24nowSw3SY9XJr8NBc0EAywXuugQB_FcWlXc


viernes, 29 de marzo de 2024

VIERNES SANTO ESTE DÍA OBLIGA GRAVEMENTE EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA (Para ver su normatividad haz click abajo)


 https://www.catolicidad.com/2010/02/rectificacion-sobre-la-edad-en-que.html?m=1

-Obligación grave de ayuno y abstinencia
.
-Día en que crucificaron a Cristo en el Calvario

-Cómo rezar el Via Crucis

-Pésame a la Virgen

En este día recordamos cuando Jesús muere en la cruz para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna. Obliga el ayuno y la abstinencia (haz click)El sacerdote lee la pasión de Cristo en la liturgia de la Adoración a la cruz. Este día no se celebra la Santa Misa.

En las iglesias, las imágenes se cubren con una tela morada al igual que el crucifijo y el sagrario está abierto en señal de que Jesús no está.

El color morado en la liturgia de la Iglesia significa luto. Se viste de negro la imagen de la Virgen en señal de luto por la muerte de su Hijo.

Podemos recordar leyendo el Evangelio de San Juan, capítulo 18, versículos 1-19, 42.

¿Cómo podemos vivir este día?

Este día manda la Iglesia guardar el ayuno y la abstinencia.
Se acostumbra rezar el Vía Crucis y meditar en las Siete Palabras de Jesús en la cruz.
Se participa en la Liturgia de Adoración a la Cruz con mucho amor, respeto y devoción.
Se trata de acompañar a Jesús en su sufrimiento.
A las tres de la tarde, recordamos la crucifixión de Jesús rezando el Credo.

¿Cómo se reza un Viacrucis?

Esta costumbre viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes Santo a venerar la cruz de Jesús. Volvían a reunirse al empezar la tarde para escuchar la lectura de la Pasión.

El Viacrucis es una manera de recordar la pasión de Jesús y de revivir con Él y acompañarlo en los sufrimientos que tuvo en el camino al Calvario.

Se divide en catorce estaciones que narran, paso a paso, la Pasión de Cristo desde que es condenado a muerte hasta que es colocado en el sepulcro.

El Viacrucis se reza caminando en procesión, como simbolismo del camino que tuvo que recorrer Jesús hasta el Monte Calvario. Hasta adelante, alguno de los participantes lleva una cruz grande y es el que preside la procesión. Se hacen paradas a lo largo del camino para reflexionar en cada una de las estaciones, mediante alguna lectura específica.

Antes de cada estación se reza: "Adorámoste Cristo y te bendecimos que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador. Amén". Después de escuchar con atención la estación que se medita, al final de cada una, se reza: "Señor pequé, ten misericordia de mi, pecamos y nos pesa ten misericordia de nosotros", seguido de un Padrenuestro, una Ave María y un Gloria, mientras se camina hasta la siguiente estación. El que lleva la cruz, se la puede pasar a otra persona.

El sermón de las Siete Palabras

Esta devoción consiste en reflexionar en las últimas siete frases que pronunció Jesús en la cruz, antes de su muerte.

Primera Palabra

"Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen". (San Lucas 23, 24)

Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas palabras, ya que a pesar de ser Dios, no se ocupó de probar su inocencia, ya que la verdad siempre prevalece. Nosotros debemos ocuparnos del juicio ante Dios y no del de los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque no tenía pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros no somos nadie para juzgar. Dios nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás. El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe ganar al odio. La verdadera prueba del cristiano no consiste en cuánto ama a sus amigos, sino a sus enemigos. Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es prueba de amor.

Segunda Palabra

"Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso". (San Lucas 23,43)

Estas palabras nos enseñan la actitud que debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro vio estrellas. Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor. El ladrón de la derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si le damos sentido.

Tercera Palabra

"Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre". (San Juan 19, 26-27)

La Virgen es proclamada Madre de todos los hombres.
El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos. Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.

Cuarta Palabra

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (San Marcos 15, 34)

Es una oración, un salmo. Es el hijo que habla con el Padre.
Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres. El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.

Quinta Palabra

"¡Tengo sed!" (San Juan 19, 28)

La sed es un signo de vida. Tiene sed de dar vida y por eso muere.
Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma. Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.

Sexta Palabra

"Todo está consumado". (San Juan 19, 30)

Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da su vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre. Su misión terminaría con su muerte. El plan estaba realizado. Nuestro plan no está aún terminado, porque todavía no hemos salvado nuestras almas. Todo lo que hagamos debe estar dirigido a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida nos recuerdan que la felicidad completa solo la podremos alcanzar en el cielo. Aprendemos a morir muriendo a nosotros mismos, a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza, miles de veces cada día.

Séptima Palabra

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". (San Lucas 23, 46)

Jesús muere con serenidad, con paz, su oración es de confianza en Dios. Se abandona en las manos de su Padre.
Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu. Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.

Pésame a la Virgen

Bajo el título de la Virgen de la Soledad o la Dolorosa, se venera a María en muchos lugares y se celebra el viernes santo. Se acostumbra rezar "el Santo Rosario de Pésame"

El Viernes Santo se acompaña a María en la experiencia de recibir en brazos a su Hijo muerto con un sentido de condolencia. Se dice que se le va a dar el pésame a la Virgen, cuya imagen se viste de negro ese día, como señal de luto.

Acompañamos a María en su dolor profundo, el dolor de una madre que pierde a su Hijo amado. Ha presenciado la muerte más atroz e injusta que se haya realizado jamás, pero al mismo tiempo le alienta una gran esperanza sostenida por la fe. María vio a su hijo abandonado por los apóstoles temerosos, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.

María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no lo comprendamos.

Es Ella quien con su compañía, su fortaleza y su fe nos da fuerza en los momentos del dolor, en los sufrimientos diarios y pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios de nuestra vida a los de ella y comprendamos que en el dolor, somos más parecidos a Cristo y capaces de amarlo con mayor intensidad.

La imagen de la Virgen dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.




"¡Oh maravillosa y nueva virtud! ¡Lo que no hiciste desde el cielo servido de ángeles, hiciste desde la cruz acompañado de ladrones! Y no solamente la cruz, mas la misma figura que en ella tienes, nos llama dulcemente a amor; la cabeza tienes reclinada, para oírnos y darnos besos de paz, con la cual convidas a los culpados, siendo tú el ofendido; los brazos tendidos, para abrazarnos; las manos agujereadas, para darnos tus bienes; el costado abierto, para recibirnos en tus entrañas; los pies clavados, para esperarnos y para nunca poder apartarte de nosotros. De manera, que mirándote, Señor, todo me convida a amor: el madero, la figura, el misterio, las heridas de tu cuerpo; y, sobre todo, el amor interior me da voces que te ame y que nunca te olvide de mi corazón".

-San Juan de Ávila.


¡Oh Cruz  fiel! El más noble de los árboles; ningún bosque produjo otro igual en hoja ni en flor ni en fruto. ¡Oh dulce leño, dulces clavos los que sostuvieron tan dulce peso!
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Reflexión

La vida del cristiano es un “vía crucis” si se acepta la invitación de Jesús de llevar la propia cruz detrás de Él cada día.

Podemos ser condenados al desprecio, podemos sentir el silencio que hiere y condena nuestra fidelidad cristiana. En nuestro “via crucis” hay también momentos de caída, de fragilidad y de cansancio, pero también nosotros tenemos una Madre (María) que nos acompaña en nuestro caminar como a Jesús.

El camino de la cruz de Cristo y el nuestro son unas vías de salvación y de apostolado, porque hemos sido invitados a colaborar en la salvación de nuestros hermanos. Todos los cristianos somos responsables del destino eterno de quienes nos rodean. Cristo nos enseña con la cruz a salir de nosotros mismos, y a dar así un sentido apostólico a nuestra vida.

Cuando contemplemos el crucifijo, cuando veamos la figura sufriente de Cristo en la cruz, pidamos la gracia de recordar que los dolores de Cristo crucificado son fruto del pecado. Evitemos, y pidamos la fortaleza a Dios para ello, cada una de las ocasiones de pecado que se nos presenten en nuestras vidas.

Recomendamos escuchar hoy (haz click): MI CRISTO ROTO (AUDIO Y TEXTO)

jueves, 28 de marzo de 2024

JUEVES SANTO


El Jueves Santo se celebra:

-La Última Cena,

-El Lavatorio de los pies,

-La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio

-La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.

La Eucaristía

Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino donde se renueva incruentamente el sacrificio del Calvario. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, con su Presencia Real, para guiarnos en el camino de la salvación.

Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos.

El lavatorio de los pies

Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrarle nuestra fe en Él. Recordar que esta no es la única vez que Jesús nos habla acerca del servicio. Debemos procurar esta virtud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros.

La noche en el huerto de los Olivos

Lectura del Evangelio según San Marcos14, 32-42.:

Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él. Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.

Los monumentos y la visita de las siete iglesias

Se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles.

La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.

En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.

 

miércoles, 27 de marzo de 2024

MEDITACIÓN: EN QUIÉN DEBEMOS PONER NUESTRA CONFIANZA.


   I. No pongas toda tu confianza en los hombres, porque muy frecuentemente o no pueden o no quieren ayudar a los que penan. Tus amigos son inconstantes y no piensan sino en sus intereses; en el mejor de los casos no te pueden hacer bien sino en esta vida; no pueden darte el paraíso. A pesar de ello, ¿cuánto tiempo pierdes en procurarte amigos en la tierra? Ten cuidado. 

   Procúrate la amistad de Dios. Pon tu confianza en Él y no te quejes si el mundo te abandona, pues Dios está presente cuando el mundo está alejado (San Pedro Crisólogo).

   II. No confíes en ti, piensa por lo contrario que eres el más débil de los hombres. Sin el auxilio de Dios, sólo puedes ofenderlo; ten cuidado Él te negará ese socorro si pones tu confianza en tus propias fuerzas. ¿No experimentaste ya bastante tu debilidad? Que conozca yo mi fragilidad, a fin de desconfiar de mí; mas, que también conozca tu bondad, oh Dios mío, a fin de no dejarme llevar de la desesperación.

   III. Ten confianza en Dios, Él quiere salvarte; nada te negará, puesto que te dio a Jesucristo, su Hijo unigénito. Ten confianza en Jesucristo, que tanto ha hecho y tanto ha sufrido por tu salvación; ¿crees que te abandona? Pídele, por los méritos de su Pasión, las gracias que necesitas. ¿Qué confianza tienes en Jesucristo? ¿Qué le pides? 

   Muchos hombres piden a Dios tesoros y bienes de la tierra; en cuanto a ti, no pidas a Dios sino a Dios mismo (San Agustín).

Busca y practica la paciencia. 

Ora por los que os gobiernan.

martes, 26 de marzo de 2024

TEMAS PARA SEMANA SANTA (No olviden que el viernes obligan el ayuno y la abstinencia)

 



ATENTO AVISO


Estimados amigos-lectores, existe abundante material apropiado para estas fechas en CATOLICIDAD. Para que puedan consultarlo y aprovecharlo durante estos santos días ponemos a continuación este ÍNDICE TEMÁTICO (hagan clic en los temas que vayan eligiendo). Seguramente obtendrán grandes frutos espirituales.

Recordemos que este Viernes Santo obligan el ayuno y la abstinencia de carne bajo pena de pecado grave. Procuremos seguir los oficios y la liturgia durante estos días evitando actividades profanas. Integremos a nuestra familia en la debida piedad de los días santos. No olvidemos realizar la Confesión anual y después de ello comulgar -que prescriben los mandamientos de la Santa Iglesia-. Que Cristo nos alcance nuestra conversión espiritual para no pecar más y perseverar hasta el fin para poder salvos.

¡Tengan ustedes una Santa semana!

LA SEMANA SANTA, DÍA A DÍA

VÍA CRUCIS EN ALTA RESOLUCIÓN

VÍA CRUCIS EN VIDEO

VIERNES SANTO: JESÚS EN EL CALVARIO

A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD DEL SÁBADO SANTO

SUFRIMIENTOS MORALES DE CRISTO por el Cardenal Newman

VIERNES SANTO, SEGÚN LAS VISIONES DE ANA CATALINA EMMERICH (Resumen 1era. Parte)

2a. PARTE: LA PASIÓN, SEGÚN LAS VISIONES DE ANA CATALINA EMMERICH (Resumen)

3a. PARTE: LA RESURRECCIÓN, según las visiones de la Beata Ana Catalina Emmerich (Resumen)

MI CRISTO ROTO (AUDIO Y TEXTO)

ROMANCERO DE LA VÍA DOLOROSA de Fr. Asinello (AUDIOS).

REFLEXIÓN CUARESMAL

REFLEXIÓN ESPIRITUAL PARA CUARESMA por San Máximo Confesor, Abad y Relato sobre la misericordia de Dios

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN

NO OLVIDES LA CONFESIÓN EN LA CUARESMA Y LA COMUNIÓN PASCUAL (Mandamientos)

ATTENDE DOMINE (Canto Penitencial)

CORONA DE LOS 7 DOLORES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

LA EDAD EN QUE OBLIGA EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA

EL MARTIRIO DEL CARDENAL MINDSZENTY Y LA ABSTINENCIA

Ver la película LA PASIÓN de Mel Gibson: LA PASIÓN DE CRISTO, EL FILME

Ver el filme EL MÁRTIR DEL CALVARIO con Enrique Rambal

CINCO PASOS PARA REALIZAR UNA BUENA CONFESIÓN

LA PASIÓN DEL SEÑOR por Fray Luis de Granada 

EVANGELIO DE LA PASIÓN 

LA "LEGALIDAD" DEL CRIMEN DEL CALVARIO

EL INICUO JUICIO A JESÚS

LA ROCA FRIA DEL CALVARIO

LA VIRGEN QUE LLORA Y RIE

A LAS PENAS DE JESÚS CRUCIFICADO, Saeta del Siglo XVII

LA PEDRADA de José María Gabriel y Galán (Poesía)

CONTEMPLANDO A CRISTO CRUCIFICADO

¿DÓNDE ESTÁN LAS RELIQUIAS DE LA PASIÓN?




lunes, 25 de marzo de 2024

SEMANA SANTA, SEMANA DE PIEDAD Y ORACIÓN


El demonio siempre intentará interrumpir tu oración y convertir para ti esta semana en tiempo de diversión, porque él sabe que tu oración siempre interrumpe sus planes...

¿Caerás en su trampa?

"La oración fervorosa del justo es poderosa". (Stgo 5,16).


sábado, 23 de marzo de 2024

ODIAN LO QUE DICEN QUE NO EXISTE, ¡ABSURDO!


"Aun aquellos que odian la religión, nunca en realidad la han perdido; si la hubieran perdido, no la odiaran tanto.

La intensidad de su odio es la prueba de la realidad a la que odian. Si verdaderamente hubieran perdido la religión no gastarían todas sus energías esforzándose por hacer que todos los demás pierdan la suya; un hombre que ha perdido un reloj no va por todas partes persuadiendo a los otros para que pierdan los suyos."

Obispo Fulton J. Sheen

Arcoíris del dolor

PD. Mis queridos ateos lamento decirles que en realidad nunca han dejado de ser religiosos.


viernes, 22 de marzo de 2024

GOTAS DE SABIDURÍA


“Todos los hombres temen la muerte de la carne, y pocos la del alma. Todos procuran que no llegue la muerte de la carne, que ciertamente ha de llegar algún día: por eso sufren. Se esfuerza para no morir, el hombre que ha de morir; y no se esfuerza para no pecar, el hombre que ha de vivir eternamente. Y cuando se esfuerza para no morir, sin razón se esfuerza; pues puede diferir la muerte, pero no evitarla. En cambio, si no peca, no se esfuerza en vano, y vivirá para siempre".

San Julián de Toledo

jueves, 21 de marzo de 2024

MEDALLA DE SAN BENITO


 

La medalla de San Benito, propagada en todo el mundo hace más de 300 años, especialmente por los monjes benedictinos, es célebre por su eficacia extraordinaria en el combate contra el demonio y sus manifestaciones; en la defensa contra maleficios de todo género, contra enfermedades, especialmente las contagiosas, contra picaduras de serpientes y otros animales ponzoñosos; en la protección de animales domésticos, vehículos, etc.

Repetidas veces aprobada y alabada por los Papas, la medalla de San Benito, que une a la fuerza exorcizante de la Santa Cruz del Redentor –la señal de nuestra salvación– el recuerdo de los méritos alcanzados por la santidad eximia del gran Patriarca San Benito, es sin duda muy indicada para los fieles católicos. 

LA IMAGEN DE LA CRUZ REPRESENTADA EN LA MEDALLA 

Basta al cristiano considerar brevemente la virtud soberana de la Cruz de Jesucristo, para comprender la dignidad de una medalla en la cual está representada.

La representación de la Cruz despierta en nosotros todos los sentimientos de gratitud para con Dios, por el beneficio de nuestra salvación.

La Cruz causa terror a los espíritus malignos, que siempre retroceden ante ella, y apenas la ven se apresuran en soltar su presa y huir. Así pues, nuestra medalla, que representa en primer lugar la imagen de la Cruz, está en perfecta armonía con la piedad cristiana, y ya sólo por este motivo es digna del mayor respeto. 

LA IMAGEN DE SAN BENITO REPRESENTADA EN LA MEDALLA 

La honra de figurar en la misma medalla junto con la imagen de la Santa Cruz fue concedida a San Benito con la finalidad de indicar la eficacia que tuvo en sus manos esta señal sagrada. San Gregorio Magno, que escribió la vida del Santo Patriarca, nos lo representa disipando con la señal de la Cruz sus propias tentaciones, y quebrando con la misma señal hecha sobre una bebida envenenada, el cáliz que la contenía, quedando así patente el perverso designio de los que habían osado atentar contra su vida. Cuando el espíritu maligno, para aterrorizar a los monjes, les hace ver el Monasterio de Montecasino en llamas, San Benito desvanece ese prodigio diabólico haciendo la misma señal de la Pasión del Salvador sobre las llamas fantásticas. Cuando sus discípulos andan interiormente agitados por las sugestiones del tentador, les indica como remedio trazar sobre el corazón la imagen de la Cruz. Por todo ello, es lícito concluir que era muy conveniente reunir en una sola medalla la imagen del santo Patriarca y la de la Cruz del Salvador.

Esto queda aún más claro al considerar que los dos grandes discípulos del siervo de Dios, San Plácido y San Mauro, cuando realizaban sus frecuentes milagros tenían la costumbre de invocar junto con el auxilio de la Santa Cruz, el nombre de su santo Fundador, y así consagraron, desde el principio, la piadosa costumbre expresada más tarde por la medalla. 

LOS CARACTERES QUE SE LEEN EN LA MEDALLA 

Además de las imágenes de la Cruz y de San Benito, la medalla trae también cierto número de letras , cada una de las cuales representa una palabra latina. Las diversas palabras reunidas tienen un sentido que manifiesta la intención de la medalla: expresar las relaciones que existen entre el santo Patriarca Benito y la Santa Cruz; y al mismo tiempo, poner al alcance de los fieles un medio eficaz de emplear la virtud de la Santa Cruz contra los espíritus malignos.

Esas letras misteriosas se encuentran dispuestas en la cara de la medalla en que está representada la santa Cruz. Examinemos, en primer lugar, las cuatro colocadas entre los brazos de dicha Cruz:

C            S

P            B

Significan: Cruz Sancti Patris Benedicto; en castellano, Cruz del Santo Padre Benito. Esas palabras explican el fin de la medalla.

En la línea vertical de la Cruz se lee:

C

S

S

M

L


Lo que quiere decir: Cruz sacra sit mihi lux; en castellano, La Cruz sagrada sea mi luz.

En la línea horizontal de la misma Cruz, se lee:

N. D. S. M. D.

Lo que significa: Non draco sit mihi dux; en castellano, No sea el dragón mi guía.

Reuniendo esas dos líneas se forma un verso pentámetro, mediante el cual el cristiano expresa su confianza en la Santa Cruz, y su resistencia al yugo que el demonio querría imponerle.

Alrededor de la medalla existe una inscripción más extensa, que presenta en primer lugar el santísimo nombre de Jesús, expresado por el monograma bien conocido: I. H. S. (En el modelo más conocido de la Medalla de San Benito el monograma I. H. S. fue reemplazado por el lema benedictino PAX; en castellano, Paz). Vienen después, de derecha a izquierda, las siguientes letras:

V. R. S. N. S. M. V. S. M. Q. L. I. V. B.

Estas iniciales representan los dos versos siguientes:

Vade retro satana; nuncuam suade mihi vana

Sunt mala quae libas; ipse venena bibas.

En castellano: Apártate, satanás; nunca me aconsejes tus vanidades, la bebida que ofreces es el mal: bebe tú mismo tus venenos.

Tales palabras se supone que fueron dichas por San Benito: las del primer verso, con ocasión de la tentación que sintió y de la cual triunfó haciendo la señal de la Cruz; las del segundo verso, en el momento en que sus enemigos le presentaron una bebida mortífera, hecho que puso al descubierto bendiciendo con la señal de la vida el cáliz que la contenía.

El cristiano puede utilizar estas palabras cuantas veces fuere asaltado por tentaciones e insultos del enemigo invisible de nuestra salvación. El mismo Jesucristo Nuestro Señor santificó las palabras Vade retro, satana –Apártate, satanás– y su valor es cierto, una vez que el propio Evangelio nos lo asegura. Las vanidades que el demonio nos aconseja son las desobediencias  a la ley de Dios, las pompas y falsas máximas del mundo. La bebida que el ángel de las tinieblas nos presenta es el pecado, que da muerte al alma. En vez de aceptarla, devolvámosle tan funesto presente, ya que él mismo lo escogió como herencia suya.

Basta que alguien pronuncie con fe tales palabras, para sentirse inmediatamente con fuerzas para arrostrar todas las embestidas del infierno. Aun cuando no conociéramos los hechos que demuestran hasta qué punto satanás teme esa medalla, la simple consideración de lo que representa y expresa, bastaría para que la consideráramos una de las más poderosas armas que la bondad de Dios puso a nuestro alcance contra la malicia diabólica. 

USO DE LA MEDALLA DE SAN BENITO 

No ignoramos que en este siglo mucha gente considera que el demonio es más bien un ser imaginario y no real; y así, puede parecer extraño que se acuñe y se bendiga una medalla, empleada como protección contra los ataques del espíritu maligno. Sin embargo, las sagradas Escrituras nos ofrecen innumerables pasajes que dan una idea del poder y la actividad de los demonios, así como de los peligros de alma y cuerpo a que estamos continuamente expuestos por efectos de sus celadas. Para aniquilar su poder no basta ignorar a los demonios y sonreír cuando se oye hablar de sus operaciones. No por eso dejará de continuar el aire siempre lleno de legiones de espíritus de malicia, conforme enseña San Pablo; y si Dios no nos protegiese, aunque casi siempre sin que lo sintamos, por el ministerio de los Santos Ángeles, sería para nosotros imposible evitar las innumerables celadas de estos enemigos de toda criatura de Dios.

Ahora bien, el poder de la Santa Cruz contra satanás y sus legiones es tal, que la podemos considerar un escudo invencible que nos hace invulnerables a sus flechas.

Concluimos entonces cuán ventajoso resulta emplear con fe la medalla de San Benito en las ocasiones en que más temamos los embustes del enemigo. Su protección, no lo dudemos, será eficaz contra todo tipo de tentaciones. Numerosos e innegables hechos señalaron su poderoso auxilio en miles de circunstancias en las cuales, o por acción espontánea de satanás, o por efecto de algún maleficio, los fieles estaban a punto de sucumbir ante un peligro inminente. Podremos igualmente emplearlo a favor de otros, como medio de preservación o de liberación, en previsión de los peligros que deban afrontar.

A menudo nos amenazan accidentes imprevistos, en tierra o en mar; si llenos de fe llevamos con nosotros la medalla, seremos protegidos. No hay circunstancias de la vida humana, por más materiales que fueren, en que ya no se haya manifestado por su intermedio, la virtud de la Santa Cruz y el poder de San Benito. Así, espíritus malignos, en su odio contra el hombre, embisten contra los animales empleados en su servicio, contra los alimentos que deben sustentar la vida; su intervención maléfica es muchas veces la causa de las enfermedades que padecemos; ahora bien, prueba la experiencia que el uso religioso de la medalla, acompañado por la oración, opera muchas veces el cese de las celadas satánicas, y un notable alivio en las enfermedades, y a veces hasta una curación completa.

Bendición de la Medalla de San Benito

Con relación a la fórmula aprobada para la bendición de la medalla, es de rigor; y no basta con hacer la simple señal de la Cruz, normalmente utilizada para aplicar indulgencias a las medallas, cruces y rosarios.

La falta de una bendición no siempre fácil de obtener, no debe, sin embargo, impedir a los fieles depositar su confianza en un objeto tan respetable. Es indudable que ese objeto es más digno de consideración cuando está enriquecido con las bendiciones cuya fuente es la Iglesia, y cuando se abre el tesoro de las indulgencias en favor de quien lleva la medalla; pero no debe olvidarse que antes de ser objeto de tan alta distinción por parte de la Santa Sede, numerosas gracias habían sido obtenidas por su intermedio. La virtud de la medalla es inherente al signo de la cruz con la que está marcada y a la efigie de San Benito que nos atrae su protección. El santo Nombre de Jesús, las palabras empleadas por el Salvador para rechazar a satanás, el recuerdo de las victorias alcanzadas por San Benito sobre este espíritu maligno, son otros tantos poderosos conjuros frente a los cuales es de esperar que éste retrocederá, si los utilizamos con fe.

Juzgamos, pues, nuestro deber recomendar a los fieles que hagan todos los esfuerzos necesarios para obtener la bendición de las medallas; pero si les resulta imposible recurrir a los sacerdotes que las bendicen, igualmente los exhortamos a poner su confianza en la Santa Cruz y en San Benito.

Lea aquí ejemplos de su protección

ORACIÓN PARA PEDIR LA PROTECCIÓN DE SAN BENITO

Santísimo confesor del Señor; Padre y jefe de los monjes, interceded por nuestra santidad, por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.

Destierra de nuestra vida, de nuestra casa, las asechanzas del maligno espíritu. Líbranos de funestas herejías, de malas lenguas y hechicerías.

Pídele al Señor, remedie nuestras necesidades espirituales, y corporales. Pídele también por el progreso de la santa Iglesia Católica; y porque mi alma no muera en pecado mortal, para que así confiado en Tu poderosa intercesión, pueda algún día en el cielo, cantar las eternas alabanzas. Amén.

Jesús, María y José os amo, salvad vidas, naciones y almas.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

NOVENA BREVE PARA PEDIR UNA GRACIA

Rezar durante nueve días consecutivos la siguiente oración:

OH San Benito, mi protector bondadoso y de cuantos van a ti en sus apuros. Intercede por mí a Dios para que alivie mis sufrimientos y dificultades que ahora me agobian

(pídase aquí la gracia que se desea obtener)

Te lo pido con toda confianza.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.