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lunes, 28 de septiembre de 2026

SOBRE LA PUREZA DE LA JUVENTUD (TEXTOS DE SU SANTIDAD PÍO XII)



Varias veces, en diversas ocasiones, Su Santidad Pío XII ha recordado al mundo cristiano, especialmente a la juventud de hoy, las enseñanzas de la Iglesia sobre la castidad. 

En un mundo que muy frecuentemente ha perdido el sentido y la estima de la pureza, bueno será releer y meditar algunas de las palabras con que el Sumo Pontífice supo exaltar esta virtud a los ojos de la juventud de nuestro tiempo. 

Su obligación es siempre actual.

 «Nos, declaramos... a los educadores y a los mismos jóvenes: el mandamiento de la pureza de alma y cuerpo es valedero para la juventud de hoy día, la cual tiene la obligación moral y, con la gracia de Dios, la posibilidad de conservarse pura. Rechazamos, pues, como errónea la afirmación de   quienes consideran como inevitables las caídas durante los años de la pubertad, de las cuales no habría que hacer mucho caso, como si no fuesen culpas graves.

»Por el contrario, es una regla sabia y obligatoria para el educador, el inculcar claramente el mandamiento como tal y su importancia como ley divina, sin por eso dejar de representar ante los jóvenes las nobles cualidades de la pureza, de forma que los lleven a amarla y desearla por sí misma.» (A la Acción Católica Italiana, 20 de marzo de 1952.) 

«Unidos todos con una generosa emulación, esforzaos por reintegrar y restaurar la honestidad y la pureza de costumbres en todos los órdenes: en la educación de los niños, en la formación de una juventud pura, sincera, fiel y celosa de su virtud; en todos los órdenes de la vida del trabajo, en las diversiones, esparcimientos y en el deporte. Si no hacéis esto, hay que dar por perdido el honor del pueblo cristiano, hay que dar por perdida la dignidad humana, porque Dios «no nos ha llamado a la impureza, sino a la santidad» (I Thess., 4, 7). (Al pueblo de Roma, 18 de marzo de 1945.) 

Sus motivos profundos.

a) La dignidad humana y cristiana reclama respeto al cuerpo.

«No olvidéis nunca que, por la gracia, lleváis a Dios en vuestra alma; no olvidéis que esta divina presencia os constituye, no solo en cuanto al alma, sino también en cuanto al cuerpo, en templos santos.

»¿No sabéis —escribía San Pablo en su primera carta a los corintios— que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿No sabéis que vuestros miembros son el santuario del Espíritu Santo, que habita en vosotros, el cual habéis recibido de Dios y que ya no os pertenecéis?» (I Cor., VI, 15 y 19).

«El pensamiento consciente de esta inhabitación divina, esta incorporación a Cristo, ha hecho nacer y desarrollarse a través de los siglos, en los pueblos dóciles al Evangelio, un religioso respeto hacia el cuerpo, que se traduce en un conjunto formado   por la compostura de la persona, las maneras,   actitudes, palabras sabiamente compuestas y mesuradas: la modestia... La conciencia y la gracia infunden en el alma como un sentido que vigila contra los peligros que amenazan a la pureza». (A las jóvenes de Acción Católica, 6 de octubre de 1940.)

b) La verdadera libertad cristiana y la alegría.

«Grabad en la conciencia de los jóvenes el concepto puro de la verdadera libertad, digna y característica de una criatura hecha a imagen de Dios, que es algo muy distinto de la corrupción y el desenfreno... La verdadera libertad hace que uno mismo se decida a querer el bien y a realizarlo, enseñoreándose de sus propias facultades e instintos». (A la Acción Católica Italiana, 20 de marzo de 1952.) 

«Otros jóvenes, la inmensa mayoría, son llamados por Dios a ser sus cooperadores en la procreación de nuevas vidas. Haced que conozcan la belleza del amor cristiano; y para prepararlos a la formación de una familia honesta y dichosa, haced que sepan apreciar las alegrías de una pureza sin mancha». (A la J. A. C., 8 de septiembre de 1953.)

c) La condición de toda formación cristiana.

«El Jacismo se ha impuesto como tarea la formación de las jóvenes del ambiente rural. Ahora bien: en el primer plano de esta acción educativa hemos de mencionar la regeneración de la institución familiar. Ya en esa edad las condiciones han de ser las siguientes: la reforma de costumbres demasiado libres, el respeto a la joven, la seria preparación para el matrimonio». (A la J. A. C., 7 de mayo de 1950.)

d) La condición para un hogar feliz.

«La educación de la juventud en la castidad de pensamientos y afectos, en la continencia antes del matrimonio, no es el fin último al que tiende la pedagogía cristiana, sino la prueba de su eficacia para formar el espíritu contra los peligros que amenazan su virtud. El joven que se enfrenta con la dificultad y lucha victoriosamente por la pureza, guardará los demás mandamientos de Dios y será apto para fundar una familia conforme a los designios de Dios».

«¿Cómo esperar castidad y fidelidad conyugales de un joven que nunca sabe vencerse a sí mismo, dominar sus pasiones, rechazar las invitaciones pérfidas y los malos ejemplos y que antes del matrimonio se ha permitido toda clase de desórdenes?» (Al clero y predicadores de Roma, 22 de febrero de 1944.)

La estima que hay que tener.

«Prometed a María ser una juventud pura. 

»A vosotros toca el hacer surgir en pos de vosotros una generación nueva, que presente al Creador sobre el altar, el día de la boda, el tesoro de su pureza intacto e incontaminado.

»Ofreced, pues, a María siempre Virgen y Madre, vuestra inquebrantable promesa de santa pureza. Y que Ella, con su todopoderosa protección, os ayude a observarla fielmente hasta el fin». (A la juventud femenina de Roma, 12 de mayo de 1946.) 

Peligros a que está expuesta en el mundo actual.

 «Se puede decir que es unánime la opinión de que la moralidad de mucha gente está en decadencia. Y no solamente de la juventud de las ciudades. También en el campo, donde antaño florecían sanas y vigorosas las buenas costumbres, la degradación moral ha hecho sus estragos; pues muchos elementos que en las ciudades arrastran al lujo y al placer, tienen ya entrada libre en los mismos pueblos. 

»Es superfluo recordar hasta qué punto se ha usado y abusado de la radio y del cine...; hasta qué punto la radio y el cine, el libro malo, la revista licenciosa ilustrada, el espectáculo indecente, el baile inmoral, la inmoralidad de las playas, han contribuido a aumentar la libertad, la mundanidad, la sensualidad de la juventud.

«Los informes que tenemos de otras regiones, muy diversas entre sí, nos señalan en todo esto hogares en que la juventud ha abandonado toda moral y religión. De todo ello el primer responsable es la   destrucción del   matrimonio, cuya funesta consecuencia ha sido el descenso moral de la juventud». (A la Unión de Mujeres Católicas, 24 de julio de 1949.)

 Condiciones para salvaguardarla. 

a) Huida de las ocasiones próximas. 

«El educador cristiano estimulará a la juventud a evitar las ocasiones próximas de impureza...» (A la Acción Católica Italiana, 20 de marzo de 1952.) 

«Padres y madres de familia: ¿estáis dispuestos a comprometeros solemnemente a velar, en cuanto podáis, sobre vuestros hijos e hijas, para prepararlos y defenderlos contra todos los peligros que los acechan y para alejarlos de los sitios en que puedan ser arrastrados a la impiedad y a la perversión moral?» (Alocución en la canonización de María Goretti, 24 de junio de 1950.)

b) Hábitos de esfuerzo, de sacrificio y de dominio de sí mismo.

«El educador cristiano animará a los jóvenes a la lucha, sin ocultar la dureza de la misma; los incitará a realizar con valentía los sacrificios que exige la virtud, y los exhortará a perseverar, para no exponerse a abandonar las armas desde el principio sucumbiendo sin resistencia a los malos hábitos». (A la Acción Católica Italiana, 20 de marzo de 1952.)

«Educad a la juventud en la pureza. Ayudadla cuando necesita una palabra de explicación, un consejo, una dirección. No olvidéis, sin embargo, que una buena educación que abarque toda la vida, que enseñe sobre todo el dominio personal, es también la mejor formación para la castidad». (A las mujeres de la Acción Católica Italiana, 24 de julio de 1949.)

«El pastor de almas... debe formar, hacer crecer e instruir en las luces de la fe a una generación que ya desde sus primeros años ha aprendido a pensar santamente, a vivir castamente y a dominarse a sí misma». (Al clero y predicadores de Roma, 22 de febrero de 1944.)

«Al inmoderado afán de placeres y a la indisciplina moral que trata de invadir las filas de la juventud católica, haciéndola olvidar que lleva en sí una naturaleza caída, triste herencia del pecado original, oponed la educación del dominio personal, del sacrificio y del renunciamiento, la educación de la pureza, en especial durante los años en que el desarrollo va llegando a su madurez«.
  (Radiomensaje al Congreso de Educación Católica de Bolivia, 6 de octubre de 1948.) 

c) La modestia o el pudor cristiano.

«Teniendo en cuenta la nobleza que Cristo ha conferido al misterio de la maternidad, se puede concluir cuál ha de ser la fuerte, valerosa y firme actitud de la joven católica frente a publicaciones o espectáculos audazmente sensuales, que solo dejan ver intrigas, adulterios, lenguaje equívoco, cuando no escándalos desvergonzados por su crudeza.» 

»En vuestra mano está la mejor arma y más poderosa para oponeros a semejantes manifestaciones; esa arma es la abstención absoluta...

»Educad a las jóvenes en esta alta y santa dignidad, fuente de protección franca y eficaz de la integridad física y espiritual, Esta dignidad, esta nobleza valerosa e indomable es un don precioso... que realza el valor moral de la mujer, la cual, en su integridad, no se entrega sino a su esposo para la formación de una familia». (A las jóvenes de Ácción Católica, 24 de abril de 1943.) 

«Oh madres cristianas, si supierais las angustias   y   peligros   interiores, las dudas mal contenidas, las   vergüenzas mal reprimidas que preparáis a vuestros   hijos   y   vuestras   hijas, acostumbrándolos imprudentemente a vivir apenas cubiertos, haciéndoles perder el sentido delicado de la modestia, enrojeceríais de vergüenza, y os avergonzaríais de vosotras mismas y del daño que estáis causando a esos hijos que el cielo os ha confiado a fin de que los eduquéis cristianamente.

 »Y lo que decimos a las madres lo repetimos a tantas mujeres creyentes y aun piadosas, que siguiendo tal o cual moda atrevida, son con su ejemplo causa de que otras hermanas suyas, a quienes retenían alejadas muchas vacilaciones, sigan una moda que puede ser para ellas causa de ruina espiritual. Mientras ciertas toilettes (prendas de vestir) provocativas sigan siendo el triste privilegio de mujeres de dudosa reputación y como la señal que las distingue de las demás, nadie se atreverá a adoptarlas. Mas el día en que esta toilette (prenda provocativa) aparezca en personas al abrigo de toda sospecha, ya no habrá miedo de seguir una corriente que acaso lleve a las peores caídas.

 "Se ha observado muy justamente que si las cristianas sospechasen las tentaciones y caídas de que son causa en los demás con sus vestidos (provocativos) y familiaridades, a las que en su inconsciencia dan tan poca importancia, se llenarían de espanto a la vista de su responsabilidad». (A las jóvenes de Acción Católica, 6 de octubre de 1940.)

 d)   Recurso   a   las   fuerzas   sobrenaturales   (oración   y   sacramentos).   

«La   general experiencia de ayer, de hoy y de siempre, atestigua que en la educación moral ni la iniciación sexual ni la instrucción presentan ventaja alguna, sino al contrario, que es gravemente malsana y perjudicial, a no ser que vaya unida a una constante disciplina, a   un   vigoroso   dominio   de   sí   mismo,   al   empleo   sobre   todo   de   las   fuerzas sobrenaturales de la oración y de los sacramentos. Todos los educadores católicos dignos de este nombre y de su misión conocen perfectamente el papel preponderante de las energías sobrenaturales en la santificación del hombre, joven o adulto, soltero o casado». (A los padres de familia de Francia, 18 de septiembre de 1951.) 

«No olvidéis nunca que esta meta (la conquista de la pureza) no puede alcanzarse sin la ayuda poderosa de los sacramentos de confesión y comunión, cuyo valor sobrenatural educativo no podrá nunca justipreciarse como es debido». (Radiomensaje a Bolivia, 6 de octubre de 1948.)

 «Enseñadles (a los jóvenes) a rezar y a sacar de las fuentes de la Penitencia y Éucaristía lo que la naturaleza no puede dar: la fuerza para no caer, la fuerza para levantarse». (A la Acción Católica Italiana, 23 de marzo de 1952.) 

«Es claro que el que no quiere dominarse a sí mismo no lo podrá nunca, y que el que cree poder dominarse contando tan solo con sus propias fuerzas, sin buscar con sinceridad y perseverancia el auxilio divino, se engaña miserablemente(*)» (A las comadronas italianas, 29 de octubre de 1951.)

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 (*) Estas últimas palabras se referían directamente a la castidad conyugal, pero valen igualmente para la pureza en general.

domingo, 31 de agosto de 2025

LA EVASIÓN: EL NUEVO MANDAMIENTO DE LOS JÓVENES



“Sé libre, no te ates.”
Ese es el catecismo que el mundo moderno repite sin cesar a los jóvenes. Les ha convencido de que la promesa es una cadena, de que el compromiso es cárcel, de que el sacrificio es locura. La cultura entera se ha convertido en una escuela de fugitivos: nadie debe decir “para siempre”, nadie debe abrazar la cruz de la fidelidad, nadie debe permanecer.

Y sin embargo, la paradoja estalla en cada corazón: si todo es tan libre, ¿por qué todo se siente tan vacío? Si hay miles de “contactos”, ¿por qué nadie conoce de verdad? Si el amor es tan líquido, ¿por qué resuena tan fuerte la soledad?

El nuevo mandamiento de la evasión no libera: encadena. El joven que huye de todo compromiso no conquista la libertad, sino que se condena a la ansiedad perpetua de no tener nunca un hogar. Un barco sin puerto no navega más: se pierde. Un corazón que nunca se ata no vuela más: se desangra en el aire.

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I. EL VACÍO COMO PRUEBA

No hace falta teoría para comprobarlo: basta mirar. La generación que más presume de opciones es la más incapaz de elegir. La que más proclama la libertad, es la más esclava de la ansiedad. La que más habla de vínculos, es la más sola.

El vacío no es casualidad: es evidencia. El corazón humano no fue creado para saltar de experiencia en experiencia, sino para permanecer en el amor. Cuando se niega esa permanencia, se cae en la nada.

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II. EL DESORDEN DEL FIN

Santo Tomás lo enseña con claridad: todo ser obra en orden a un fin, y el fin último del hombre es la bienaventuranza, es decir, Dios. Pero el evasor ha cambiado la escala: ha puesto su felicidad en lo que es pasajero. Busca la plenitud en el placer, en la comodidad, en la gratificación inmediata.

No es que ame el mal, sino que busca el bien en donde no está. Y por eso su vida se vuelve frustración constante: porque intenta beber agua en el desierto. La evasión es, metafísicamente, la tentativa absurda de hallar felicidad en la nada.

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III. EL VICIO QUE ATROFIA LA VOLUNTAD

La evasión no es un accidente: es un vicio. Y el vicio, diría el Doctor Angélico, no es solo un mal hábito, sino una corrupción de la naturaleza. La virtud perfecciona la voluntad, el vicio la mutila.

La cultura de la huida ha criado jóvenes cuya voluntad se ha atrofiado. No es que no quieran comprometerse: es que ya no pueden. Su voluntad, domesticada en la fuga, se ha vuelto incapaz de un “sí” definitivo. Así, el evasor no es un héroe rebelde, sino un esclavo débil, incapaz de abrazar su propia vocación.

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IV. EL AMOR REDUCIDO A INSTINTO

El amor, en su sentido pleno, es un acto de la voluntad racional. El animal se mueve por instintos; el hombre, por razón y elección. Pero en la cultura de la evasión, el amor ha sido reducido a sentimiento, a apetito, a química pasajera.

Por eso los vínculos son tan frágiles: porque dependen de emociones que cambian al ritmo del humor. El “amor sin metafísica” no es amor: es apetito disfrazado. Y un apetito no funda hogares, no sostiene matrimonios, no da hijos.

El otro ya no es fin, sino medio. Ya no es un alma creada a imagen de Dios, sino un objeto de consumo. Por eso las relaciones modernas se parecen tanto a las vitrinas de un mercado: se elige, se usa, se cambia, se desecha.

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V. LA SOCIEDAD COMO ESCUELA DE EVASORES

El joven no ha inventado esta fuga: ha sido adiestrado en ella. La familia debilitada no enseñó sacrificio; la escuela suprimió la exigencia; la Iglesia contemporánea prefirió callar antes que predicar la verdad; el mercado convirtió al prójimo en producto; la tecnología fabricó un mundo virtual donde todo es reversible, todo efímero, todo descartable.

Nunca hubo tantos “amigos” y nunca hubo menos amistad. Nunca hubo tantas parejas y nunca tan poco amor. Nunca hubo tantas libertades y nunca tanto miedo. La evasión es el mandamiento no escrito de un sistema que necesita hombres sin raíces, sin permanencia, sin hogar.

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VI. EL PECADO DE LA EVASIÓN

La evasión no es neutral: es pecado. Es la negación del sacrificio, y por tanto la negación del amor. Es la herejía vital de una generación que rechaza la cruz. Pero sin cruz no hay amor, y sin amor no hay vida.

El Evangelio lo dijo hace siglos: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.” La evasión susurra lo contrario: “No hay error más grande que dar la vida por nadie.” Una cultura que vive así se ha condenado de antemano a la esterilidad.

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VII. LA GRACIA COMO REMEDIO

Aquí Santo Tomás es tajante: la naturaleza herida no puede levantarse sola. La voluntad enferma por el pecado original no tiene fuerzas para pronunciar un “sí” definitivo.

La Gracia no es un adorno: es la única medicina. La confesión, la Eucaristía, la oración no son ritos accesorios: son los lugares donde el hombre recibe la fuerza para prometer y permanecer. El “sí para siempre” del matrimonio, de la vocación religiosa o de la amistad fiel no es hazaña humana, sino milagro de la Gracia.

Sin Dios, todo compromiso acaba en fuga. Con Dios, incluso lo imposible —la fidelidad perpetua— se vuelve camino de santidad.

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VIII. LA BELLEZA DE LA PERMANENCIA

No basta hablar de verdad y de bien. También la belleza desenmascara la evasión. Porque la evasión es fea. Una vida hecha de fugas es como un cuadro roto, como una sinfonía interrumpida en cada compás: carece de forma, de integridad, de armonía.

El compromiso, en cambio, es bello. La fidelidad de un matrimonio largo es más espléndida que cualquier vitrina de placeres efímeros. La vocación sostenida en el tiempo tiene la majestad de una catedral erguida. La amistad que resiste años y pruebas es más melodiosa que cualquier canción de moda.

La evasión promete juventud, pero entrega fealdad. El sacrificio parece duro, pero resplandece de hermosura. Lo supo la tradición: la Cruz, espantosa a los ojos carnales, es la más alta belleza del amor, porque en ella se muestra el orden perfecto de la entrega.

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IX. EL SER Y LA PERMANENCIA

La modernidad ha divinizado el cambio, lo efímero, lo reversible. Pero Santo Tomás enseña que el ser es permanencia, que lo mutable es accidental, y que la fidelidad humana participa del mismo ser de Dios, que es eterno e inmutable.

El evasor no lo sabe, pero cuando huye de todo compromiso, no solo renuncia al amor: renuncia al ser. Se disuelve en la nada, porque la nada es lo único que no permanece. El hombre que promete y cumple, en cambio, participa de la estabilidad del mismo Dios.

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CONCLUSIÓN: DEL “TAL VEZ” AL “SÍ”

El mandamiento moderno de la evasión ha hecho del mundo un cementerio de promesas rotas. Ha producido hogares vacíos, amistades frágiles, almas cansadas.

Pero el corazón sabe lo que la ideología niega: que solo el que promete y permanece es feliz. La evasión deja ruinas; el compromiso levanta catedrales. La fuga produce fealdad; la fidelidad engendra belleza. El capricho es humo; la promesa es roca.

El joven tiene ante sí dos caminos: seguir adorando al ídolo de lo efímero y terminar perdido en la nada, o atreverse a decir “sí” definitivo y descubrir allí la única libertad verdadera.

Porque solo el que se entrega sin huir vive; solo el que permanece ama; y solo el que ama participa ya, desde ahora, de la eternidad.

 Oscar Méndez O.

sábado, 19 de octubre de 2024

SUEÑOS DE HEROÍSMO EN LA JUVENTUD


"Amar a Dios es apasionarse por Él,  vivir para Él, es dolerse por las ofensas que se cometen contra Él. 

Amar a Dios para un joven, debe significar entusiasmos sin medidas. Ardores apasionados de santo, sueños de heroísmo, ardores y arrojos de leyenda ".

Anacleto González Flores. 

¡VIVA CRISTO REY!


miércoles, 27 de septiembre de 2023

CONSEJOS PARA LA JUVENTUD DE HOY POR MONS. SCHNEIDER


Lo más importante para la juventud católica es profundizar en la fe, en el conocimiento de la Fe católica y los argumentos apologéticos que conocen. El joven tiene que decir como San Pablo: «Sé a Quien he creído». Tiene que ampliar su conocimiento de la Fe, y disponer de medios apologéticos, saber defender su fe, porque vivimos en una sociedad neopagana, en el mundo entero, que ataca constantemente nuestra Fe católica y se burla de ella. Hay que educar a los jóvenes para que sean testigos valerosos y fomentar en ellos la espiritualidad de ser auténticos soldados Cristo, enorgullecerse sólo de una cosa: de ser católicos. Otros orgullos son malos; sólo hay un orgullo bueno. Eso es, en mi opinión, lo más importante para los fieles.

También, no aceptar la forma de vida de este mundo neopagano. Eso quiere decir observar y cultivar la virtud de la castidad. Los jóvenes de hoy tienen que guardar en concreto la castidad, la pureza. Será eso lo que los identifique como verdaderos cristianos entre la sociedad y la juventud degradada y sexualizada que nos rodea. Jóvenes castos y puros de ambos sexos; no será necesario en ese caso que digan mucho. Su vida irradiará una energía espiritual que otros percibirán instintivamente. Con la gracia de Dios y con la ayuda de buenos sacerdotes y una buena formación, los jóvenes tienen que cultivar y observar una vida casta. En concreto, eso significa evitar formas de degradación tan frecuentes como la pornografía y otras cosas impropias de un discípulo de Cristo.

Recordemos que cuando en los primeros siglos los paganos perseguían a los cristianos se quedaban maravillados de su actitud. Decían: «¡Mirad cómo se aman!» Para los paganos era algo muy infrecuente. Ellos odiaban, eran crueles. La sociedad en que vivimos se está volviendo cada vez más cruel y llena de odio. Por eso, tenemos que ensalzar el verdadero amor, la caridad. Pero hoy en día, los paganos también dicen: «Mirad lo puros que son». Y al igual que antiguamente el amor que se tenían entre sí los cristianos condujo a muchos paganos a Cristo, yo diría que actualmente la vida casta de muchos jóvenes católicos atraerá a otros jóvenes a Cristo.

Por último, todo esto que acabo de decir tiene que acompañarse de oración. Los jóvenes tienen que ejercitarse en la oración personal. Éstas son las armas. Y siempre tienen que portar el arma en el bolsillo. Me refiero al Rosario. Ésa es el arma de los jóvenes.

Mons. Atanasio Schneider 

Fuente: Adelante la Fe

domingo, 12 de septiembre de 2010

JÓVENES LANZAN LA "DECLARACIÓN A LA ONU Y AL MUNDO" A FAVOR DE LA VIDA Y LA FAMILIA


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By Terrence McKeegan, J.D.

NUEVA YORK, 9 de septiembre (C-FAM). Esta semana, la Alianza Internacional de la Juventud lanzó su Declaración de la Juventud a la ONU y al Mundo, petición que será presentada a la Asamblea General de las Naciones Unidas este mes. El manifiesto, que consta de ocho principios fundamentales, fue redactado por una agrupación internacional de jóvenes y presentado por primera vez en una conferencia de prensa durante la Conferencia Mundial de la Juventud en León, México.

La Declaración surge como respuesta al «anteproyecto» del Año Internacional de la Juventud de las Naciones Unidas, el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes (PAMJ). Éste, que fue aprobado por la Asamblea General en 1995 sin previo debate o votación, contiene numerosas referencias a los «derechos» de salud sexual y reproductiva y demanda autonomía radical para los jóvenes.

El manifiesto en cuestión también fue pensado como una alternativa frente a lo que muchos observadores temían que fuera un documento radical producto del Foro de Organizaciones No Gubernamentales de la Conferencia Mundial de la Juventud en México. Se comprobó que estos temores, basados en pruebas abrumadoras de que el Fondo de Población de la ONU había pagado a la mayoría de los delegados juveniles que votaron la declaración final de la juventud, estaban bien fundados.

La declaración elaborada por la juventud radical demanda el «el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva, que sean confidenciales y propicios para los jóvenes, incluyendo acceso a una educación de la sexualidad integral basada en información científica, en contextos formales y no formales». Además, en el contexto de la salud materna, solicita intervenciones que incluyan «el acceso a una gama completa de anticonceptivos y aborto seguro». También se pide a los gobiernos que «reconozcan a los GLBT [gays, lesbianas, bisexuales y transgénero] como parte del espectro de identidades de género».

Se teme que el documento radical sea agregado al documento de los gobiernos que será presentado ante la ONU hacia fines del mes en curso. Si esto sucede, las opiniones de estos jóvenes dirigidos por el UNFPA serán consideradas voz de autoridad por algunos.

La contradeclaración publicada esta semana tiene por objeto demostrar a la ONU y al mundo que la juventud radical no habla en nombre de la mayoría de los jóvenes. Ésta gira en torno a ocho principios, entre los que se encuentran los siguientes: «Los jóvenes son seres relacionales formados en la familia», «Los padres son los principales educadores de los jóvenes», «Los derechos de los jóvenes están basados en sus capacidades en desarrollo», «Debe respetarse una interpretación adecuada de la sexualidad y de las relaciones saludables», «Hombre y mujer están fundados en la naturaleza».

Recordando documentos claves de derechos humanos que a menudo quedan sin ser mencionados en recientes declaraciones de la ONU sobre la juventud, la Declaración de la Juventud a la ONU y al Mundo hace hincapié en el principio de la Declaración Mundial de los Derechos Humanos según el cual «la familia es la unidad fundamental y natural de la sociedad» y tiene derecho a ser protegida de manera especial por el Estado.

Este manifiesto también equilibra los derechos de la juventud con sus padres, basándose en sus capacidades en desarrollo, según lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño. Finalmente, evoca el único acuerdo internacional vinculante en lo que respecta a la definición de género: el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, el cual afirma que «"género" se refiere a los dos sexos, masculino y femenino».

C-FAM, editor de Friday Fax, publicó la contradeclaración en su sitio web y solicita que 50.000 jóvenes la firmen.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

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Estimado Amigo:

Nos alegramos en informar que buenos chicos se han comprometido a defenderse en la ONU del documento elaborado por jóvenes radicales en la recientemente concluida Conferencia Mundial de la Juventud, en México. Se espera que el documento radical emerja a fin de mes en la sede de la ONU. En respuesta, una alianza de jóvenes pro-vida y familia redactó un documento que por la presente promocionamos y que le rogamos que firme. Quienes son menores de 30 pueden hacerlo AQUÍ. Los mayores de 30 pueden firmar una declaración de apoyo AQUÍ. Presentaremos más de 50.000 firmas en la ONU a fin de mes sólo si usted se compromete ahora mismo y nos ayuda.

Difunda las noticias.
Cordialmente.
Austin Ruse.

Presidente
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Declaración de la Juventud a la ONU y el Mundo

Promulgada por la Alianza Internacional de la Juventud
Conferencia Mundial de la Juventud
León, México – 26 de agosto de 2010

Nosotros – los jóvenes de todo el mundo – celebramos el hecho de que, como seres humanos, somos creados a imagen y semejaza de Dios y, por lo tanto, gozamos de dignidad humana inherente.

Creemos que la juventud es «la escultora que esculpe toda la vida» y, como tal, es quizás el período más crítico en el desarrollo de la persona humana.

Dado que somos el futuro de la familia humana, velamos por el bien común y por la renovación positiva de la sociedad. Procuramos el continuo florecimiento saludable de la familia humana. Por la presente, adoptamos los siguientes principios que son primordiales para los jóvenes y para toda la familia humana.

1.Los jóvenes son seres relacionales formados en la familia. Somos hijos de padres y miembros de una familia. Somos personas relacionales, no individuos autónomos. Coincidimos firmemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en que la familia es la unidad fundamental y natural de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y por el Estado.

2.Los padres son los principales educadores de los jóvenes. El acceso a la educación es crucial para nuestra formación y nuestro éxito a largo plazo. Coincidimos firmemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en que los padres tienen el derecho preferente a la educación de sus hijos. Los padres tienen el derecho, el deber y la responsabilidad primordial de educarnos, y debe asegurárseles la debida asistencia, a fin de posibilitar la educación moral, religiosa, intelectual, práctica y física de los jóvenes.

3.Los derechos de los jóvenes están basados en sus capacidades en desarrollo. El período de la juventud comprende una fase crítica de desarrollo, durante la cual nuestro derecho a tomar decisiones por nosotros mismos evoluciona conforme a nuestra madurez, y, según la Convención sobre los Derechos del Niño, debe estar equilibrado con los derechos y deberes de los padres.
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4.El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte natura. Muchos miembros de las últimas dos generaciones nacieron en sociedades que no amparan el derecho a la vida antes del nacimiento, y nos consideramos sobrevivientes en virtud de haber nacido. Sólo si se restablece la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento, podrá haber verdadera justicia y paz en la sociedad.
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5.Los jóvenes son partícipes del desarrollo y del empleo. Como somos la clave del futuro, debemos estar en el centro del desarrollo. La juventud es el tiempo para discernir los talentos que pueden ser empleados durante el resto de la vida.

6.Debe respetarse una interpretación adecuada de la sexualidad y de las relaciones saludables. En el encuentro y el aprendizaje sobre nuestra sexualidad natural, debe inculcársenos el sentido de responsabilidad y respeto por nosotros mismos. La expresión plena y adecuada de la sexualidad puede realizarse sólo mediante el compromiso desinteresado, absoluto y para toda la vida que se encuentra arraigado en la institución natural del matrimonio entre un hombre y una mujer.

7.Hombre y mujer están fundados en la naturaleza. Las personas jóvenes, como todos los miembros de la familia humana, son creadas varón y mujer. Si bien hombres y mujeres son plenamente iguales, cada uno posee características únicas en relación con su sexo, las cuales son complementarias. Ratificamos los acuerdos internacionales que afirman que el género no es una construcción social y se refiere a los dos sexos, masculino y femenino.

8.La juventud debe ser protegida de todo delito de explotación. Todas las personas humanas, y muy especialmente los jóvenes, deben ser protegidas de la explotación en todas sus formas. Particularmente, debemos ser resguardados de la explotación y el tráfico de personas para trabajos forzados, del mercado del sexo, de la esclavitud y de la participación en conflictos militares (en otras palabras, los niños soldados).

1Cf. Convención sobre los Derechos del Niño, Artículo 5
2Cf. Convención sobre los Derechos del Niño, Preámbulo y Artículo 6

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martes, 1 de septiembre de 2009

CRISTO PARA LOS JÓVENES: UN CAMINO DE PLENITUD




Quisiera decir a los jóvenes una palabra valiente y segura en relación con lo que más les interesa, que es la felicidad; hablarles de algo que a muchos les da vergüenza mencionar. Les podría decir muchas cosas, pero quiero decirles algo que considero lo más importante en su vida, les voy a hablar de una persona, de la persona que más les estima, que más les aprecia y les quiere más que a nadie en este mundo: Jesucristo.

Se suele pensar, sobre todo entre los jóvenes, que Cristo es un "aguafiestas". ¿Por qué? Porque prohibe todo a los jóvenes: diversiones, amor; y les dice: "no hagas esto, no hagas aquello, y lo de más allá". Un Cristo antipático, negativo. Ante Él, los jóvenes, que gustan de vivir la vida en grande, piensan: "Cristo no nos interesa, no es para nosotros, en la juventud no se puede ser cristiano". Pero eso no es cierto, ¡no es cierto!

Cristo prohibe solo lo que te hace daño, el pecado, el mal de tu vida, lo que mata las ilusiones y hace envejecer prematuramente. No prohibe que te diviertas, pide que lo hagas sanamente, y así te diviertes más y mejor. No te prohibe amar, Dios es el Amor con mayúscula, no puede prohibírtelo, al contrario, puedes y debes amar de verdad, pero según las reglas del juego, no trampeando, no abusando sino respetando el amor. ¡Qué fácil y qué difícil! Fácil porque todos sienten el amor y difícil, porque el verdadero amor es lo contrario del egoísmo, y todos estamos llenos de egoísmo, hasta la coronilla de la cabeza.

Cristo te pide que en todas partes vayas en gracia de Dios. Vivir en gracia es lo contrario de vivir en pecado, es ser amigo suyo. En la calle y en gracia de Dios, en las diversiones y en gracia de Dios, con las muchachas y con los muchachos pero en gracia de Dios. Por lo tanto, Cristo no te prohibe nada de lo que legítimamente debes tener en la juventud, al contrario, quiere que seas un joven alegre, y cuanto más alegre, mejor. Pero, es más, sólo Cristo puede dar auténtico sentido y valor a tu juventud..

Sin Cristo no eres feliz sino a cuenta gotas, no te realizas plenamente. Podríamos hablar de borracheras de felicidad, pero que luego dejan amargura y decepción. Nada en la vida llega a llenarte plenamente. Como decía aquel que lo experimentó: "Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en Ti".

Juventud sin Cristo, es igual a juventud sin alma; juventud en pecado, negra juventud; juventud en gracia, juventud con Cristo: son los mejores años de la vida. Con Cristo se vive mejor, mucho mejor, con alegría y paz en el alma; es una alegría de mayor calidad que la pura alegría exterior. Es el mejor shampoo, la mejor crema, porque rejuvenece desde dentro, no sólo la piel. Unos ojos, que denotan la presencia de Dios, son infinitamente más hermosos.

¿Quieres probar la verdad de todo esto? Te invito a hacerte amigo del mejor Amigo, que perdona siempre, que olvida y es siempre fiel. A tu edad se puede vivir así, en amistad con Dios aunque con luchas y caídas, porque se puede si se quiere.

No hay derecho a que los jóvenes traicionen a Cristo, no hay derecho a que vivan una juventud triste y sin alma; Cristo es la persona que más te quiere en el mundo, lo que más necesitas en tu juventud para resolver tus problemas interiores. Para no echarte a perder en estos años tan importantes, que pueden ser los más hermosos o los más tristes de tu vida.

Para vivir con alegría como deben de vivir los jóvenes, ¿dónde encontrar este amigo? Ya los sabes, en los Sacramentos: En la confesión encuentras a ese Cristo que cura, que perdona, que olvida; en la Comunión, ese Cristo que da fuerza, que alimenta, que ama; en el Sagrario de cualquier Iglesia ahí te espera: "Venid a mi todos los que andáis con problemas y dificultades y yo os ayudaré".

Yo puedo asegurarte que es la persona que más te quiere en el mundo: Por ti se hizo hombre, por ti nació en una cueva, pobrísimo, en un pesebre de animales; y luego de 30 años de vida oculta, trabajando con sus manos, ganando el pan de cada día, murió por ti en una cruz para salvarte.

¿Tú buscas la felicidad, el amor, la alegría, la vida? ¿Será cierto que Cristo tiene todo eso para ti? Te será fácil comprobarlo. No sé cuántos se atreven a hablar a los jóvenes de Cristo. Yo sí me atrevo, para mí es lo más grande, es el mensaje más auténtico que se le puede dar a un joven.

¿Quién ha hecho feliz a más hombres y mujeres que Jesús? ¿A quién han seguido más millones que a Jesús de Nazaret? ¿Cristo un "aguafiestas"? ¡No saben lo que están diciendo! Quien eso considera, es claro que no conoce a Cristo que tiene un mensaje de plenitud para cada uno de nosotros. Cristo es la perenne juventud, porque su mensaje es siempre vigente y actual, siempre genuino y verdadero...siempre joven como tú. ¡Síguelo! No lo dudes.

Anónimo
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