sábado, 11 de junio de 2022

ORACIÓN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

 


Padre misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo, eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N... LLévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu gloria. Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna.

Dios Espíritu Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo: "¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo" (Mt 25, 34).

POR LOS PADRES DIFUNTOS

¡Oh Dios! Nos mandaste honrar padre y madre. Por tu misericordia, ten piedad de mi padre (madre) y no recuerdes sus pecados. Que yo pueda verlo (la) de nuevo en el gozo de eterno fulgor. Te lo pido por Cristo nuestro Señor. Amén.

LA FAMILIA

¡Oh Buen Jesús! El dolor y sufrimiento de los demás conmovía siempre tu corazón. Mira con piedad las almas de mis queridos familiares del Purgatorio. Oye mi clamor de compasión por ellos y haz que aquellos a quienes separaste de nuestros hogares y corazones disfruten pronto del descanso eterno en el hogar de tu amor en el cielo.

ORACIÓN

¡Oh Dios! Nuestro Creador y Redentor, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a Ti glorioso. Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe (especialmente N...) Participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dales, Señor, el descanso eterno. Brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.

María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor. Amén,

viernes, 10 de junio de 2022

EL PADRE PÍO NOS ENSEÑA CÓMO DEBE SER NUESTRO COMPORTAMIENTO EN LA IGLESIA Y DURANTE EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA


Una carta del Padre Pío para Annita Rodote, Pietrelcina, 25 de julio de 1915.

San Pío de Pietrelcina nos enseña cómo oír la Misa:

”Con el fin de evitar irreverencias e imperfecciones en la casa de Dios, en la iglesia –que el divino Maestro llama casa de oración-, les exhorto en el Señor a practicar lo siguiente:

Entre en la iglesia en silencio y con gran respeto, considerándose indigna de aparecer ante la Majestad del Señor. Entre otras consideraciones piadosas, recuerde que nuestra alma es el templo de Dios y, como tal, debemos mantenerla pura y sin mácula ante Dios y sus ángeles.

Avergoncémonos por haber dado acceso al diablo y sus seducciones muchas veces (con su seducción del mundo, su pompa, su llamada a la carne) por no ser capaces de mantener nuestros corazones puros y nuestros cuerpos castos; por haber permitido a nuestros enemigos insinuarse en nuestros corazones, profanando el templo de Dios que somos a través del santo bautismo.

En seguida, tome agua bendita y haga la señal de la cruz con cuidado y lentamente.

En cuanto esté ante Dios en el Santísimo Sacramento, haga una genuflexión devotamente. Después de haber encontrado su lugar, arrodíllese y haga el tributo de su presencia y devoción a Jesús en el Santísimo Sacramento. Confíe todas sus necesidades a Él junto con la de los demás. Hable con Él con abandono filial, dé libre curso a su corazón y dele total libertad para actuar en usted como él crea mejor.

Al asistir a la Santa Misa y a las funciones sagradas, permanezca muy compuesta, cuando en pie, arrodillada y sentada, y realice todos los actos religiosos con la mayor devoción. Sea modesta en su mirada, no gire la cabeza aquí y allí para ver quién entra y sale. No ría, por respeto a este santo lugar y también por respeto de quienes están cerca de usted. Intente no hablar, excepto cuando la caridad o la estricta necesidad lo requieran.

Si reza con los demás, diga las palabras de la oración claramente, observe las pausas y nunca se apresure.

En suma, compórtese de tal manera que todos los presentes sean edificados, y que, a través de usted, sean instados a glorificar y amar al Padre celestial.

Al salir da iglesia, debe estar recogida y calma. En primer lugar, pida el permiso de Jesús en el Santísimo Sacramento; pida perdón por las faltas cometidas en su presencia divina y no Le deje sin pedir y recibir Su bendición paterna.

Cuando esté fuera de la iglesia, sea como todo seguidor del Nazareno debería ser. Sobre todo, sea extremamente modesta en todo, pues esta es la virtud que, más que cualquier otra, revela los sentimientos del corazón. Nada representa un objeto más fiel o claramente que un espejo. Igualmente, nada representa mejor las buenas cualidades de un alma que la mayor o menor regulación del exterior, como cuando alguien parece más o menos modesta.

Debe ser modesta al hablar, modesta en la sonrisa, modesta en su porte, modesta al caminar. Todo eso debe ser practicado, no por vanidad, con el fin de mostrarse a sí misma, ni con hipocresía con el fin de aparecer buena a los ojos de los demás, sino, por la fuerza interna de la modestia, que reglamenta el funcionamiento exterior del cuerpo.


jueves, 9 de junio de 2022

LA MUJER CATÓLICA DEBE SER UNA PERSONA INSTRUIDA RELIGIOSAMENTE


-Debe buscar fuentes que sean confiables y tradicionales que enseñen la verdadera doctrina católica sin contaminación modernista (*).

"La primera virtud fundamental de la mujer cristiana es la piedad; pero una piedad instruida, sólida y ejemplar. 

Su piedad debe ser instruida por el conocimiento exacto y razonado de la doctrina cristiana. Tiene necesidad, ante todo, de un conocimiento claro de nuestra religión, para hallarse preparada para instruir sólidamente, sea en su casa, sea fuera de ella, a todos los que vegetan en la ignorancia. ¡Felices los hijos que desde la más tierna edad han aprendido de los piadosos labios de su buena madre, o virtuosa hermana, los rudimentos de la fe!

Los conocimientos religiosos deben elevarse hasta la categoría de científicos: esto es, que se conozcan las bases de certidumbre sobre las cuales descansan las verdades de nuestra santa fe. 

Este conocimiento razonado de nuestra santa fe es, sobre todo en nuestros días, indispensable a la mujer cristiana; porque en nuestro siglo de incredulidad debe estar apercibida y apercibir a los suyos contra el contagio pestilente del escepticismo; y deberá, también, muchas veces, confundir la ignorancia de los impíos

Su piedad debe ser no solamente instruida, más también sólida; y lo será si está basada sobre las convicciones inquebrantables de la fe, y sobre una voluntad firmemente resuelta a servir a Dios ante todas las cosas. De esta piedad sólida y bien cimentada sobre las convicciones de la inteligencia y sobre la firmeza de la voluntad, nace espontáneamente la constancia en la práctica bien regulada de la devoción; cuyos ejercicios no se omitirán jamás, aunque cuesten algún sacrificio. 

Finalmente, la piedad debe ser ejemplar; esto es, debe ir acompañada del buen ejemplo, de la práctica de las virtudes cristianas, principalmente de aquellas que nacen de la caridad, como la dulzura y afabilidad en el trato, que hacen amable la piedad". 

 P. Francisco J. Schouppe, S. I." La mujer cristiana: su misión, su formación y su defensa".

(*) Se aconseja el estudio del Catecismo Mayor de San Pío X y el Catecismo Romano de San Pío V, así como La Religión Demostrada del P. Hillaire.


miércoles, 8 de junio de 2022

CRISTOFOBIA EN NIGERIA: ASESINARON A MÁS DE 50 FIELES EN UNA IGLESIA CATÓLICA



Un ataque, que aún no ha sido reivindicado, tuvo lugar durante la misa de la fiesta de Pentecostés en la iglesia de San Francisco, ubicada en la localidad de Owo, en el estado de Ondo, al suroeste de Nigeria, a menos de 200 kilómetros de Lagos.

Los atacantes, al menos cinco, estaban armados con armas y explosivos. Después de detonar una bomba cerca del altar, dispararon metódicamente contra los fieles en pánico que intentaban salir del edificio.

Un primer informe dado el lunes 6 de junio por la mañana reportó 21 muertos, incluidos niños. Luego, varios periódicos nigerianos anunciaron un mayor número de víctimas el lunes por la noche: al menos 50 personas murieron en esta masacre. También habría una cincuentena de heridos, algunos de ellos en estado grave.

El ataque golpeó un estado que hasta ahora se había visto libre de la violencia que se desarrolla en el país: se han registrado nada menos que cuatro ataques desde el sábado 4 de junio, con muertos y secuestros masivos en regiones más al norte.

El atentado de Owo está indudablemente ligado a un contexto político, además de religioso. El partido gobernante, el APC (All Progressives Congress) debe celebrar sus elecciones primarias con miras a las elecciones presidenciales de 2023, para suceder a Muhammadu Buhari, quien debe retirarse después de dos mandatos.

La seguridad es uno de los mayores retos de este país, que es, por mucho, el más poblado de África y también la mayor economía del continente. Además, las tensiones siguen creciendo, por un lado, entre los estados del norte, mayoritariamente musulmanes y que han instaurado la sharia, y los estados del sur, mayoritariamente cristianos.

El ejército se enfrenta a una guerra yihadista en el nordeste, que se prolonga desde hace doce años; debe luchar contra las bandas de saqueadores y secuestradores que aterrorizan el noroeste; y finalmente debe pacificar el sudeste, escenario de movimientos separatistas.

martes, 7 de junio de 2022

ORACIÓN PARA PEDIR VOCACIONES RELIGIOSAS


¡Oh Jesús, Pastor Eterno de las almas, dignaos mirar con ojos de misericordia esta porción de vuestra grey amada! Señor, gemimos en la orfandad. Dadnos vocaciones, dadnos Sacerdotes Santos. Os lo pedimos por intercesión de vuestra Inmaculada Madre, Santa María de Guadalupe. ¡Oh Jesús, dadnos Sacerdotes según vuestro Corazón! Amén. 

Señor, dadnos sacerdotes.

Señor, dadnos sacerdotes santos.

Señor, dadnos muchos sacerdotes santos.

Señor dadnos muchos sacerdotes santos y fieles a la doctrina de la Iglesia.

Señor, dadnos muchas y santas vocaciones religiosas.

Amén.


lunes, 6 de junio de 2022

sábado, 4 de junio de 2022

TRISTE DESTINO por el Cardenal Newman


"¡Desgraciados los que han muerto sin cumplir su misión, los que llamados a la gracia han vivido en pecado, los que invitados a adorar a Cristo han preferido el mundo incrédulo y loco, los que convocados a luchar han permanecido ociosos, los que invitados a ser católicos se han detenido en la religión de sus padres!

¡Triste destino el de quienes recibieron dones y no los han usado o los han usado mal; alcanzaron riquezas y las gastaron sólo en sí mismos; tuvieron talento, y defendieron lo pecaminoso, ridiculizaron lo verdadero o sembraron dudas contra lo sagrado; dispusieron de tiempo, y lo dilapidaron con malas compañías, libros perversos o diversiones frívolas! ¡Pobres aquellos que, siendo alabados por su vida anodina o naturalmente bondadosa, nunca intentaron purificar sus corazones y vivir en la presencia de Dios!".

     John Henry Newman, Discursos sobre la fe.


viernes, 3 de junio de 2022

VISITAR Y CUIDAR A LOS ENFERMOS


Entre las obras de misericordia corporales, la primera invita a mirar a los demás «con los ojos de Cristo»

La enfermedad llega, con o sin tarjeta de visita. Un accidente, un día de viento, un bulto extraño en la espalda, un dolor de cabeza aparentemente inexplicable.

El enfermo empieza un camino difícil. Primero intenta conocer qué está pasando. Luego busca los remedios para curarse, si esto resulta posible, y para calmar los dolores. En ocasiones, hay esperanzas de sanación. Otras veces, recibe una noticia difícil: ha comenzado una enfermedad irreversible, que tal vez durará muchos años o que llevará pronto a la muerte.

En el camino de la enfermedad, ayuda y consuela encontrar manos amigas, consejos buenos, atenciones médicas adecuadas. Sufrir solos aumenta, para muchos, el sentimiento de pena. Sufrir acompañados por quienes nos aman de verdad alivia casi tanto o más que un calmante.

Por eso, entre las obras de misericordia corporales, la primera invita a “visitar y cuidar a los enfermos”. De este modo, quien está sano, y también quien está enfermo pero todavía puede hacer mucho, ofrecen su tiempo, su cercanía, sus palabras (cuando son oportunas), sus cuidados, a quienes conviven durante días o meses con la enfermedad.

La invitación de visitar a los enfermos viene del mismo Jesucristo. Primero, con su ejemplo: acogía y curaba a muchos enfermos que encontró a lo largo de su vida. Después, con sus palabras, al recordarnos que quien visita a un enfermo visita al mismo Cristo (cf. Mt 25,31-46).

Desde el ejemplo de Cristo, los bautizados sentimos la llamada a ser auténticos prójimos de nuestros hermanos enfermos. De modo especial, el domingo puede convertirse en un día dedicado a visitar a los enfermos.

Los cristianos que disponen de tiempo de descanso deben acordarse de sus hermanos que tienen las mismas necesidades y los mismos derechos y no pueden descansar a causa de la pobreza y la miseria. El domingo está tradicionalmente consagrado por la piedad cristiana a obras buenas y a servicios humildes para con los enfermos, débiles y ancianos.

Al cuidar y visitar a los enfermos actuamos según el buen samaritano del que nos habla Jesús en el Evangelio (cf. Lc 10,28-37), y vivimos el mensaje del amor y del servicio que se conmueve y que acompaña al otro, más allá de los propios miedos o de los planes personales. ¿No merece mi hermano gestos concretos de cariño y de ternura precisamente porque está ahora más necesitado a causa de sus sufrimientos?

Visitar y cuidar a los enfermos es la primera de las obras de misericordia corporales. Vale la pena recordarlo, para aprender a mirar a los demás “con los ojos de Cristo”, para acogerlos desde la perspectiva del Maestro que vino para servir y que atendió con tanta ternura a muchos enfermos encontrados a lo largo del camino.

Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic. net

jueves, 2 de junio de 2022

10 ESTRATEGIAS PARA SUPERAR LAS TENTACIONES


 Para tu tranquilidad has de saber que dice San Pablo que Dios jamás permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas.

Convivimos con las tentaciones, pero no sólo nos pasa a nosotros, a Dios cuando se hizo humano también le pasó. Pero hay formas de evitar que las tentaciones nos hagan hacer cosas de las que nos arrepentiremos y nos pasen la factura.

QUÉ ES LA TENTACIÓN

 Una definición de la tentación bastante sencilla y sucinta es que “la tentación es la obra del diablo para arrastrarte al infierno”. De modo que al luchar contra la tentación estamos en una guerra con un enemigo que quiere destruirnos. Quiere esto porque él tiene envidia de nuestra excelencia ante Dios.

En un sentido más académico, la tentación se define como una atracción, ya sea desde fuera o desde dentro de uno mismo, para actuar contrario a la recta razón y los mandamientos de Dios.

Jesús mismo durante su vida en la tierra fue tentado, tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios, para manifestar tanto la oposición entre él y el diablo como el triunfo de su obra de salvación sobre satanás.

¿POR QUÉ PERMITE DIOS QUE LA TENTACIÓN? 

En un sentido la tentación es “necesaria” para la libertad.

Como personas libres que somos invitadas a amar a Dios y decir que sí a su voluntad, debemos estar autorizados a decir que no. Debe haber alternativas reales a lo que Dios ofrece.

Si Dios puede forzar nuestros sí, entonces no seríamos libres y nuestro sí no tendría ningún significado real.

Pero ¿por qué no limita Dios la tentación para que tengamos más de una oportunidad? De hecho, Dios pone límites a la tentación hasta cierto punto. Y también nos ofrece otras fuentes sagradas de influencia.

Limita la tentación por el simple hecho de que no todo es posible para nosotros. Experimentamos límites físicos, intelectuales, económicos, y así sucesivamente. Tampoco podemos tener cada opción disponible en todo momento; elegir una cosa excluye a menudo otras.

Además, Dios nos envía buenas influencias. Su voz hace eco en nuestra conciencia. Él nos ha dado la inteligencia y la razón para que seamos capaces de descifrar la Ley Natural. Él nos ha dado una atracción a la bondad, la belleza y la verdad. Él nos ofrece la gracia de la fe y todas las demás gracias necesarias para soportar.

Él nos ha dado la revelación directa en su Escritura para que podamos acceder por la fe. Él ha enviado profetas y aún a su propio Hijo. Y su Hijo continúa su ministerio de la enseñanza de la salvación y la reconciliación a través de Su Cuerpo, la Iglesia.

Así que Dios pone límites a la tentación y nos da otras buenas influencias para equilibrar las tentaciones.

LAS TENTACIONES DE LA CARNE

Aquí, “carne” no se refiere al cuerpo físico en sí, sino a nuestras muchas tendencias pecaminosas. La carne es esa parte de nosotros que es rebelde, que no le gusta que le digan qué hacer, que se resiste a la verdad y se eriza a ser menos que Dios y a ser dependiente de Él.

En las enseñanzas tradicionales, los siete pecados más básicos son el orgullo, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza. Otras tendencias pecaminosas de la carne incluyen el miedo, el odio, la venganza, la incredulidad y la mundanidad.

Estos sirven como fuentes profundas de la tentación y explican por qué el mal nos tienta, por qué es difícil de resistir, y por qué a menudo nos sentimos abrumados por el diablo y el mundo.

Algunas tentaciones vienen directamente de satanás y los demonios, que nos sugieren malos pensamientos y cosas malas. Satanás también es capaz de manipular el mundo (ya que él es el príncipe de este mundo) y nuestra carne, desde que le abrimos una cantidad de puertas.

¿CÓMO PODEMOS VENCER LA TENTACIÓN?

Cuando la gente pregunta sobre la superación de la tentación muy a menudo tienen en cuenta lo que hay que hacer “en el momento” de la tentación.

Pero si nos centramos únicamente en el momento de la tentación nos estamos perdiendo la mayor parte del trabajo que hay que hacer.

Para tener más éxito en resistir la tentación se necesita establecer una base sólida. Hay mucho trabajo por hacer como el cultivo en la virtud, la realización de las purificaciones activas y las mortificaciones, la profundización de nuestra vida de oración y la relación con Dios, aprender a evitar las ocasiones de pecado comunes, enraizar nuestros pensamientos menos en el mundo y más en lo que importa a Dios, y así sucesivamente.

Fielmente y de manera constante, hay una batalla hacia la comprensión de lo que está mal y lo que es bueno y más perfecto.

Si hacemos esto, lo que nos tienta disminuirá y la intensidad de lo que queda como tentación será más débil.  Si nos limitamos a buscar consejo rápido sobre cómo ignorar o resistir pensamientos lujuriosos sin una buena base los resultados pueden ser bastante desalentadores.

7 PRÁCTICAS PARA CREAR UNA BASE PARA SUPERAR LAS TENTACIONES

Teólogos morales y espirituales hablan de una serie de prácticas que ayudan a superar las tentaciones que veremos brevemente.

1 – El crecimiento en el autoconocimiento y el conocimiento de Dios 

Llegar a conocer nuestras fortalezas y debilidades como Dios nos las revela. Considerar realmente quienes somos ante Dios y a la luz de Su misericordia Divina. Aprender de nuestra nada sin Dios y nuestra condición de mendigos ciegos, que buscamos Su gracia y la iluminación y hacer un progreso constante dejando el orgullo por la verdadera humildad, gratitud y dependencia de Dios.

2 – Mortificaciones 

Donde aprendemos a aplicar el consejo del Señor que debemos negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirlo. Aprendemos a perder nuestra vida para encontrarla. Las mortificaciones implican llevar a la muerte, por la gracia de Dios, las excesivas demandas de la carne y las actitudes pecaminosas tales como la venganza y el odio. Uno puede incluso eliminar placeres lícitos por completo como una manera de ganar una mayor auto-dominio y autoridad sobre las pasiones.

3 – Centrarse en las raíces del pecado 

Donde nos fijamos sobre todo en los 7 pecados cardinales (o capitales) de la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza, junto con otros como el miedo y la ingratitud. Buscamos entender lo que son y aprender sus movimientos. Nombrarlos y ver cómo trabajan sutilmente es un viaje hacia la obtención de un mayor dominio sobre ellos por la gracia de Dios.

4 – Detectar el defecto dominante

Donde tratamos de aprender nuestras tendencias y debilidades más comunes y ponemos especial énfasis en aprender a dominar y superar esas tendencias. Esto se une a la práctica de un “examen particular” en el que nos centramos y miramos en profundidad estas fallas predominantes, mientras nos preparamos para la confesión y comprometemos nuestro examen diario.

5 – El crecimiento de todas las virtudes 

Santo Tomas enfatiza dos en lo que se refiere a las tentaciones. La voluntad humana se ve obstaculizada por dos maneras de seguir la rectitud de la razón. En primer lugar, a través de ser orientado por un objeto de placer distinto de lo que exige la rectitud de la razón; y este obstáculo se elimina por la virtud de la templanza. En segundo lugar, a través de la voluntad de no estar inclinado a seguir lo que es conforme a la razón, a causa de alguna dificultad que se presenta. Con el fin de eliminar este obstáculo es necesaria la fortaleza de la mente.

– Purificaciones activas:

A – De los Sentidos – Tales como el cuidado de los ojos y los oídos y nuestra necesidad excesiva de comodidades y placeres corporales.

B – De la imaginación – Donde buscamos inyectar pensamientos cada vez más santos en nuestro paisaje mental con el fin de desplazar los pensamientos necios, impuros y profanos.

C – De la memoria – En el que la memoria de nuestros pecados pasados es borrada cada vez más por no pensar demasiado en ellos y mediante la sustitución de estos recuerdos con más y mejores cosas santas. Debemos alimentar lo que es santo y matar de hambre a lo que es doloroso o pecaminoso. El buen pensamiento se convierte en nuestro interés y los malos pensamientos y los recuerdos son cada vez más despojadas de oxígeno y se marchitan. Aquí  también está la práctica loable de orar por el don de lágrimas santas, en el que lloramos por nuestros pecados no pensando demasiado en ellos, sino desarrollando una aversión y una evitación de pensar de nuevo en ellos con deleite.

D – Del intelecto – Donde estudiamos con frecuencia la Santa Sabiduría de Dios, la Biblia, buenos libros teológicos y espirituales, la vida de los santos, etc. Estamos menos conformados a la locura del mundo y más transformados por la renovación de nuestras mentes, y formas nuevas y espirituales de pensamiento arraigados en la sabiduría de Dios. Ten en cuenta que Jesús recurrió a las Escrituras para refutar todas las tentaciones en el desierto. Y así Él enseña que nuestro intelecto se debe llenar de la sabiduría de Dios para refutar al diablo, a la carne y al mundo. 

E – De la Voluntad – Donde practicamos cada vez más e intencionalmente la virtud, reforzándola y desplazando las malas tendencias (vicios). Buscamos crecer en el amor a Dios y al prójimo y actuar menos por amor propio. En la medida que la virtud crece se hace más natural y hacemos las cosas buenas con mayor facilidad. Los vicios atenúan con ello (se debilitan).

6 – La confesión regular y la Santa Comunión 

Allí recibimos la gracia de evitar el pecado, crecer en santidad y el deseo de Dios en lugar del pecado. En la Sagrada Comunión, sobre todo, nos volvemos más y más como Aquel que recibimos. Son como la medicina y la alimentación, para sanarnos y fortalecernos.

7 – Oración 

Aquí entendida no como mera recitación sino como unión cada vez más profunda con Dios, cuyo amor nos transforma para que tengamos disgusto por el pecado y amor por la bondad, la belleza y la verdad.

ES NECESARIO UNA PREPARACIÓN PARA CUANDO LLEGA LA TENTACIÓN

Vemos entonces que la preparación previa es necesaria mucho antes del momento de la tentación, si queremos evitar algunas tentaciones por completo y queremos estar mejor equipados para evitar aquellas que vienen.

La virtud es su propia recompensa. Es evidente que los que han vivido vidas que fueron profundamente sumidas en el pecado van a enfrentarse a un montón más de tentaciones en el futuro, incluso si se han arrepentido. 

Vemos, pues, el papel preventivo de la virtud y de desarrollar buenos hábitos a temprana edad.

Y así vemos cómo el pecado engendra pecado.

Aprender y practicar la virtud fielmente es un gran medio para evitar una multitud de tentaciones. 

Hay que acumular buenas alternativas. Es típico cuando se trata de perder peso que uno se aconseja eliminar malas elecciones de alimentos y acumula buenos alimentos que le gustan.

Hay que abastecerse de buena lectura y materiales de audio que te gustan para pasar el tiempo aprendiendo y creciendo en las cosas buenas de la vida que más te atraigan.

No cometas el error de la simple eliminación de las cosas de tu vida porque se crean vacíos no saludables. En cambio, “desplaza” las cosas malas con algo mejor, a partir de lo que te gusta y deja que las cosas buenas te lleven a otras cosas buenas que no te gusten, pero más tarde.

 10 FORMAS PARA RESISTIR LAS TENTACIONES CUANDO LLEGAN

¿Y luego qué? Ninguno de nosotros escapa totalmente a toda tentación. Cuando lleguen, prueba algunas de estas cosas:

1 – Hacer lo que estás haciendo

En otras palabras, desarrollar el hábito de centrarte en lo que estás haciendo y de no ser fácilmente distraído. Ser consciente e intencional es una forma de disciplinar nuestras mentes. El aprendizaje de esta disciplina nos ayuda cuando surgen tentaciones (muchas de los cuales son formas de distracción). En la medida de lo posible, mantener la concentración y claridad sobre lo que estás haciendo en todo momento. Nuestra mente puede verse afectada y ayudada incluso por la disciplina física de la limpieza de una cocina o escribir un artículo.

2 – Recuerda, una victoria ayuda a allanar el camino para las demás 

No vamos a ganar necesariamente todas las batallas al principio. Pero gana las que puedas y sé agradecido. Así que no te desanimes: gana lo que puedas y cuando te caigas, caerás sobre Jesús y conseguirás hacerlo de nuevo y tratarás de ganar el siguiente round. Una victoria a la vez.

3 – Considera que el pecado es un placer pasajero pero la factura inevitablemente viene más tarde

Resistir la tentación requiere esfuerzo, pero trae recompensas y no facturas más tarde. La Escritura dice: Bendito es el que soporta la tentación, porque, después de haber superado la prueba, esa persona recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman (Santiago 1:12).

4 – ¡Pedir a Jesús! 

La escritura dice, porque él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados (Hebreos 2:18). Ten en cuenta que Él es capaz de ayudar. Pide confiar y actuar Su Palabra, que dice: Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo (1 Juan 4: 4).

5 – Mantente alerta y sobrio (con una mente clara que sabe lo que está pasando en cada momento) 

Mantente en oración consciente de Dios. La mayoría de la gente vive la vida en el modo de reacción en lugar del modo de reflexión. Aquellos que reflexionan puede ir hasta un grupo de chismosos, comprender lo que está pasando, y luego dar un paso atrás en lugar de cooperar, quizás incluso dirigir la conversación hacia otro lugar. Los que están en modo de reacción sólo se unen de pleno sin pensar. Jesús dice: Velad y orad para que no entréis en tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil (Mateo 26:41).

6 – Acepta que vas a tener que sufrir a veces para resistir la tentación 

Es fácil y muchas veces agradable el pecado. Es difícil y a veces desagradable resistir sus impulsos.

7 – Si algo te hace pecar con frecuencia, debes estar dispuesto a desprenderse de él, incluso si es difícil 

Resuelve hacerlo si es necesario. Por ejemplo, si la televisión por cable es un problema para ti, deshazte de ella, y así con otras cosas.

8 – Muchas tentaciones ocurren por la noche al intentar dormir, de ahí la importancia de la oración antes de acostarse. Mínimo se aconseja un Acto de Contrición (Señor mío Jesucristo...), un Padrenuestro y tres Avemarías, junto con la oración a San Miguel Arcángel y pedir por la familia, por los pecadores y por los difuntos.

Durante el día no dejemos nunca el Santo Rosario diario.

9 – Ama a Dios y pídele en los momentos de tentación por la gracia de amarlo más que al pecado, más que a ti mismo, y más que a tu placer 

Mira el momento de la tentación como un tiempo para demostrar que tu amor por Dios es mayor que el que tienes al mundo. Acepta el reto y date cuenta que cada victoria tenderá a aumentar tu amor por Dios y su verdad.

10 – En algunas tentaciones (como las adicciones) es bueno tener un patrocinador o amigo que podemos llamar cuando estamos luchando

Ellos nos ayudan a apoyarnos y también a hacernos responsables.

Ten en cuenta que estas sugerencias pueden ayudar pero la verdadera victoria se basa en que nuestra base sea fuerte. Mantén la construcción de los cimientos y recuerda que la santidad es una ganancia a largo plazo.

Al mundo moderno le gusta el microondas, pero el camino de Dios es más como una cazuela de barro.

Aprende a saborear el crecimiento constante de la santidad y ve como las tentaciones disminuyen y se vuelven menos irritantes.

Las tentaciones nunca dejarán este lado del velo, pero pueden disminuir de manera significativa y perder su poder para molestarte mucho, por la gracia de Dios, y en el tiempo de Dios.

No luches solo contra la tentación, pide ayuda a Cristo (y a su Santísima Madre) porque sin Él no podréis. En cambio, con Él y con la ayuda de su Madre ciertamente lo lograrás si pones todo de tu parte.


Fuente: Catholic. Net. Cortesía de: Foros de la Virgen María.

miércoles, 1 de junio de 2022

LA DIFAMACIÓN


LA DIFAMACIÓN ES, GENERALMENTE, UN PECADO TERRIBLE que ha sido la causa de que muchas almas hayan sido arrojadas al infierno, aunque en algunas ocasiones puede ser solo un pecado venial. Es la DIFAMACIÓN (o Detracción), otro de los pecados de la “famosa” lengua.

¡Oh infame y universal peste que causa la muerte de tantas almas!... ¡En cuán graves males y profundos precipicios caen las personas que no refrenan su imaginación y su lengua (y se ponen a difamar). A muchas, más le valiera no haber nacido.

QUERIDOS LECTORES, PARA CONOCER MÁS ESTE PECADO de la Difamación y llegar a odiarlo, de tal manera que no caigamos en él, veamos los siguientes puntos:

1) ¿Qué es la Difamación?

2) ¿Cuán grave es este pecado ?

3) ¿Cuándo es pecado mortal y cuándo es venial?

4) ¿Cómo se debe restituir la fama?

5) ¿Es en algún caso lícita la Difamación?

6) ¿Cómo peca el que oye la Difamación?

I) ¿QUÉ ES LA DIFAMACIÓN?

Recordemos que hay varias maneras de ofender al prójimo con nuestras palabras:

i) Si las malas palabras dañan el honor del prójimo, el pecado se llama CONTUMELIA (Cuando uno insulta a otro en su cara).

ii) Si las palabras dañan la prosperidad de otro, el pecado se llama MALDICIÓN (cuando alguien con sus palabras le desea un mal a otro; ejemplos: que se muera, que se enferme, que le vaya mal en los negocios, etc.).

iii) Si las palabras dañan la fama del prójimo, entonces el pecado se llama DIFAMACIÓN ( ó Detracción)

DEFINICIÓN.- DIFAMACIÓN, es la injusta denigración de la fama del prójimo, hecha en ausencia de aquél a quien se difama.

DIVISIÓN: La Difamación se divide principalmente en dos:

a) DIFAMACIÓN SIMPLE .- Es cuando se manifiesta, sin justa causa, un pecado o vicio oculto del prójimo; este pecado o vicio es real.

b) CALUMNIA.- es cuando se le imputa falsamente al prójimo algún pecado ó crimen. La calumnia le agrega a la Difamación simple el hecho de decir también una mentira, y a veces tan perniciosa, que daña mucho la fama del prójimo.

La Difamación también puede ser directa ó indirecta:

- DIFAMACIÓN DIRECTA, cuando claramente se narra el pecado ó vicio de prójimo; (EJEMPLO: el difamador dice expresamente: “Fíjate que fulanita, el otro día, salió con un hombre casado”.

- DIFAMACIÓN INDIRECTA, cuando el pecado ó vicio de prójimo no se manifiesta claramente, sino que sólo se insinúa, lo cual puede hacerse no sólo con palabras, sino también con gestos; EJEMPLO: el difamador dice: “fíjate que la otra noche, fulanita llegó muy tarde a la casa, quién sabe qué habrá estado haciendo”.

También es Difamación indirecta cuando se niegan o disminuyen las buenas cualidades del prójimo. Esta Difamación indirecta, a veces es más maliciosa que la difamación directa, pues hay expresiones que dañan mucho la fama del prójimo:

EJEMPLOS:

- “Y con esto que te digo, no te digo todo, eh?”

- “¡Ay!, si pudiera decirte todo lo que sé”,

- “Sí, fulanita es piadosa, pero…”

II) ¿CUÁN GRAVE ES ESTE PECADO DE LA DIFAMACIÓN?

LA DIFAMACIÓN ES UN PECADO CONTRA LA JUSTICIA, porque el hombre tiene perfecto derecho a su fama.

SI SE COMPARA ESTE PECADO CON OTROS, los autores dicen que este pecado de la difamación es menos grave que el homicidio y que el adulterio, pero que es un pecado más grave que el hurto, pues como dice la Sagrada Escritura: “Para el hombre, es mejor el buen nombre que las muchas riquezas” (Prov. 22,1).

ADEMÁS, ESTE PECADO DE LA DIFAMACIÓN DAÑA MUCHO EL BIEN COMÚN DE LA SOCIEDAD, pues el bien común exige que las acciones malas del prójimo no sean reveladas si no hay suficiente motivo; pues si a todos les fuese lícito revelar los pecados ocultos de las personas, de allí surgirían muchos pleitos, envidias, odios, y por lo tanto, la paz y la tranquilidad de las familias y de toda la sociedad se perturbaría.

EN LA SAGRADA ESCRITURA hay muchos pasajes en los que Dios nos habla en contra de este pecado, y dice que los difamadores son odiosos a Dios y a los hombres (Prov. 24,9), y que serán excluidos del Reino de los cielos. Y se nos advierte contra este pecado: “Mira, no resbales en tu hablar, no vaya a ser que tu caída sea mortal e incurable (Eccl.28,30)”.

En los Salmos, el rey David, hablando de los difamadores, exclama lo siguiente: “Su garganta es un sepulcro abierto, con sus lenguas maquinan continuamente engaños; ¡Júzgalos, oh, Dios mío!” (Salm.5,11).

Y San Pablo hace entrar este pecado de la difamación (maledicencia) entre los crímenes más enormes que excluyen del Reino de los cielos: “Ni los fornicarios, ni los adúlteros, ni los maldicientes, poseerán el reino de Dios”. (I. Cor. 6,9-10).

¿Y QUÉ DICEN LOS SANTOS PADRES sobre este pecado de la difamación? Pues lo consideran como una abominación y como una obra del demonio. Tan sólo SAN BERNARDO dice que, el Difamador, con la espada de su lengua, mata tres almas de un solo golpe: mata a su misma alma, mata al alma que lo escucha, y mata el alma del pobre difamado.

III) ¿CUÁNDO ES PECADO MORTAL Y CUÁNDO VENIAL?

Para determinar la gravedad del pecado, habrá que considerar tres aspectos:

a) La gravedad del pecado o defecto que se está revelando.

b) La condición y dignidad de la persona difamada.

c) La eficacia de la difamación.

a) La gravedad del pecado o defecto que se está revelando.

- Si se dice de otro un pecado grave, ordinariamente el pecado será mortal.

- Si se revela un pecado leve, ordinariamente el pecado será venial.

Ejemplos:

- Si se anda diciendo que fulanito es adúltero, homosexual, drogadicto, violador, ladrón; esto hiere mucho la fama del prójimo y por eso el pecado ordinariamente será mortal.

- Si se anda diciendo que fulanita es perezosa, que es mal geniada, que es imprudente, indocta, esto normalmente no hiere mucho la fama del prójimo, por eso el pecado ordinariamente será venial.

b) La condición y dignidad de la persona difamada.

Si se está infamando a una persona de cierta dignidad, aún cuando sólo se revele algún pecado en sí mismo leve, puede llegar a ser pecado mortal:

Ejemplo: - Decir que un obispo o un sacerdote es mentiroso, el pecado puede fácilmente ser mortal.

c) La eficacia de la difamación

Es decir, hay que ver que tanto daño se causa a la persona infamada; Y para medir este daño, hay que considerar: quién está difamando, y quiénes están escuchando.

- Si la persona que está difamando es una persona de cierta dignidad, prudencia y autoridad, su difamación hace más daño que si lo hiciera una persona de inferiores cualidades. Por eso, la difamación hecha por una persona de gran autoridad, es más grave.

- También, es pecado más grave revelar cosas a personas locuaces y chismosas, que revelarlas a personas prudentes y serias.

- Igualmente, es más grave revelar el pecado a varias o a muchas personas, que a una sola.

IV) ¿CÓMO SE DEBE RESTITUIR LA FAMA?

Hay que distinguir si se trata de calumnia o de simple difamación.

EL CALUMNIADOR ESTÁ OBLIGADO A RETRACTARSE DE LO DICHO, aún con perjuicio de su propia fama, porque la fama del inocente es más valiosa que la fama del culpable.

EL QUE HA COMETIDO SIMPLE DIFAMACIÓN (ha revelado pecados o defectos verdaderos del prójimo), no puede negar lo que dijo, pues mentiría; Pero sí tiene que declarar que cometió un error al decir tal cosa, que no debió haber hablado, etc. Además de hacer esto, el difamador debe aprovechar toda ocasión que tenga para alabar y honrar al difamado (por las virtudes que tenga, por sus buenas obras, etc.).

NOTA: La reparación debe ser proporcionada y suficiente. Así, el que difama en público, está obligado a retractarse en público, para que así las personas que se dieron cuenta de la ofensa, puedan volver a tener la estimación que tenían por la persona antes difamada.

V) ¿ES EN ALGÚN CASO LÍCITA LA DIFAMACIÓN?

LA DIFAMACIÓN QUE ES CALUMNIA, en ningún caso es lícita.

Pero LA SIMPLE DIFAMACIÓN, es decir, el manifestar el pecado oculto del prójimo, aunque éste pierda la fama, es lícito hacerlo cuando haya una justa causa, y así lo exija el bien público o el privado, porque de esta manera cesa en el pecador el derecho a conservar su fama.

EJEMPLOS DE CAUSAS JUSTAS:

-La utilidad notable del que revela el pecado (si lo hace para pedir consejo o favor, y no con ánimo de difamar).

- La utilidad del pecador, para que se arrepienta o corrija.

- El bien público; cuando se evitan daños que amenazan a la Iglesia, a la Sociedad.

- El bien privado de los oyentes o de otras terceras personas (para librarlos de un mal cierto o probable).

En todos estos casos, al manifestar el pecado ajeno, ni se viola la justicia, porque el prójimo no tiene derecho estricto a su fama hasta el punto que los demás callen con grave daño propio; Ni se viola la caridad, que no obliga con grave incómodo.

VI) ¿CÓMO PECA EL QUE OYE LA DIFAMACIÓN?

- Si el que oye la difamación influyó eficazmente para que el otro difamara, peca contra la justicia y contra la caridad:

Peca contra la justicia, por ser también causa del daño que se infiere al difamado; Y peca contra la caridad, por cooperar al pecado del que difama;

- El que se goza al oír una difamación grave, peca gravemente contra la caridad, por alegrarse del daño ajeno.

- Cuando alguien oye a otro difamar, y no hace nada por impedirlo porque le dio vergüenza, o por negligencia o por temor, el pecado podría llegar a ser venial. Los padres que oyen difamar a sus hijos, y nos los corrigen, cometen pecado contra la justicia, pues es su deber corregirlos.

- Si impedir la difamación es fácil y eficaz, tendrá que hacerse bajo pena de pecado.

- Los que de algún modo manifiestan su disgusto contra la difamación, no cometen pecado.

CONCLUSIÓN

Queridos lectores, EN UN DÍA PRÓXIMO, Nuestro Señor se presentará delante de nosotros para examinar nuestro vestido de bodas. ¡Ay de nosotros si no lo tenemos preparado! Pues entonces seríamos arrojados a las tinieblas de fuera, donde será el llanto y rechinar de dientes para toda la eternidad.

Y también, ¡ay de nosotros si, aún teniendo nuestro vestido de bodas, lo tuviéramos todo manchado! pues de esta manera seríamos arrojados fuera, a las tinieblas del Purgatorio, hasta que el fuego limpiase todas las manchas de nuestra alma; ¡Y QUE FÁCIL ES MANCHAR NUESTRA ALMA CON EL PECADO DE LA DIFAMACIÓN! ¡Ya sea difamando, o también oyendo la difamación!

QUERIDOS LECTORES, ¡CORRIJÁMONOS YA DE ESTE ABOMINABLE VICIO! Practiquemos la caridad; la caridad es benigna, es suave; la caridad es bienhechora, no piensa mal; la caridad aparta los ojos del vicio, para no divisarlo; la caridad no halla un maligno placer en descubrir las iniquidades. Muy lejos de mostrarlas, las deplora; y lejos de burlarse del pecador, lo compadece. LA CARIDAD, EN VEZ DE DESCUBRIR LOS PECADOS, LOS OCULTA, en cuanto es posible, a todas las miradas, cubriéndolos con su manto.

QUERIDOS HERMANOS, HAGAMOS ESTAS COSAS, TENGAMOS GRAN CARIDAD. Que de esta manera tendremos un blanquísimo y hermosísimo traje de bodas, y al mirarnos, Nuestro Señor exclamará: “¡Ven... entra en el gozo de tu Señor!”.

Ver también: https://www.catolicidad.com/2011/11/benedicencia-vs-maledicencia.html?m=1