jueves, 29 de diciembre de 2022

MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR DE DIOS


I. Meditemos en estos tres últimos días del año, acerca de nuestros deberes para con Dios, para con el prójimo y para con nosotros mismos. Has sido creado para amar a Dios sobre todas las cosas; éste es tu único quehacer, todo lo demás nada es. Dime, por favor, ¿qué has hecho durante este año? Examina tus acciones, tus pensamientos y tus palabras. De tantos días pasados, de tantas horas transcurridas, ¿cuántos has consagrado al servicio de Dios? ¡Oh gran Dios! ¡Vos queréis hacerme dichoso eternamente, y yo rehúso serviros durante los pocos momentos que me quedan de vida!

II. ¿Qué has hecho contra Dios? ¿Cuántas veces has desobedecido a sus mandamientos y rechazado sus inspiraciones? ¿Cuántas veces has abusado de sus gracias y profanado sus sacramentos? Interroga a tu conciencia, y di con David: “Contra Vos solo, Dios mío, he pecado”. He guardado las apariencias, he querido contentar a los hombres con una devoción de puro alarde, pero no he podido con ello contentar a Dios que ve hasta el fondo de mi alma. He pecado contra Vos solo y he hecho el mal en vuestra presencia.

III. ¡Cuántas cosas pudiste hacer por Dios y no hiciste! Y sin embargo, ¿pudo acaso Dios hacer por ti más de lo que hizo? Pongamos, pues, manos a la obra, demos al Señor el resto de nuestra vida. Bastante hemos trabajado para nuestro cuerpo y para la tierra, hagamos algo para nuestra alma y para el cielo. Hemos dado un año a nuestro cuerpo, demos algunos días a nuestra alma; vivamos un poco para Dios, después de haber vivido tanto para el siglo.


martes, 27 de diciembre de 2022

ALÉGRATE, QUE YA NACIÓ EL SALVADOR


 

¡Ha nacido ya nuestro Salvador; alegrémonos! 

No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida.

Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo, a todos es común la razón para el júbilo: porque nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte, como no ha encontrado a nadie libre de culpa, ha venido para liberarnos. Alégrese el santo, puesto que se acerca a la victoria; regocíjese el pecador, puesto que se le invita al perdón; anímese el gentil, ya que se le llama a la vida.

Pues el Hijo de Dios, al cumplirse la plenitud de los tiempos, establecidos por los inescrutables y supremos designios divinos, asumió la naturaleza del género humano para reconciliarla con su Creador, de modo que el demonio, autor de la muerte, se viera vencido por la misma naturaleza gracias a la cual había vencido.

Por eso, cuando nace el Señor, los ángeles cantan jubilosos: Gloria a Dios en el cielo, y anuncian: y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Pues están viendo cómo la Jerusalén celestial se construye con gentes de todo el mundo; ¿cómo, pues, no habrá de alegrarse la humildad de los hombres con tan sublime acción de la piedad divina, cuando tanto se entusiasma la sublimidad de los ángeles?

Demos, por tanto, queridos hermanos, gracias a Dios Padre por medio de su Hijo, en el Espíritu Santo, puesto que se apiadó de nosotros a causa de la inmensa misericordia con que nos amó; estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo, para que gracias a él fuésemos una nueva creatura, una nueva creación.

Despojémonos, por tanto, del hombre viejo con todas sus obras y, ya que hemos recibido la participación de la generación de Cristo, renunciemos a las obras de la carne.

Reconoce, cristiano, tu dignidad y, puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. No olvides que fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios. Y si, por desgracia, volvieras al fango del pecado, ¡levántate, de inmediato, por medio del sacramento de la Confesión!

Gracias al sacramento del bautismo te has convertido en templo del Espíritu Santo; no se te ocurra ahuyentar con tus malas acciones a tan noble huésped, ni volver a someterte a la servidumbre del demonio: porque tu precio es la sangre de Cristo.

Mantengamos en nuestros corazones este espíritu de júbilo por siempre.

lunes, 26 de diciembre de 2022

HUMILDAD


“Ser humilde es desear la estima de Dios y despreciar la de los hombres. “Ama ser ignorado y tenido por nada”: por lo tanto debemos trabajar por negar toda influencia sobre nuestro corazón a palabras como “promociones”, “popularidad”, “estima”, y otras fórmulas hechas de este género. Cristo fue contado entre los malhechores: ¿por qué nosotros queremos tanto ser contados entre los mejores?”.

P. Edouard Poppe

sábado, 24 de diciembre de 2022

QUE EN ESTA SANTA NOCHE NAZCA EL DIOS NIÑO EN TU CORAZÓN Y EN TU HOGAR


Que el mundo siga su movimiento, mientras tú y tu familia se apartan de esa vorágine para en silencio, en reverente actitud, adorar al Niño que nace en el más humilde pesebre; después, con fervor habrá que cantarle y arrullarle con algunos villancicos y rezarle agradeciéndole todas las gracias que nos trae. La cena no es una cena familiar más: es la reunión de la familia para comemorar que el Dios Niño ha nacido.

San Alfonso María de Ligorio nos enseña:

"Solo en este Niño halló el eterno Padre sus delicias, porque, como dice san Gregorio, solamente en éste no halló culpa. Consolémonos, pues, nosotros miserables pecadores, porque este divino Infante ha venido del cielo a comunicarnos ésta su inocencia por medio de su pasión. Los méritos suyos, si nosotros supiésemos estimarlos, pueden mudarnos de pecadores en santos e inocentes; pongamos en ellos nuestra confianza, pidamos por los mismos al eterno Padre siempre la gracia, y lo alcanzaremos todo".

viernes, 23 de diciembre de 2022

JOSÉ Y MARÍA PARTEN A BELÉN


San Lucas que nos da noticia de la visitación de María a su prima santa Isabel, refiere la circunstancia que estuvo con ella unos tres meses, después de los cuales, acompañada de su virginal esposo, tornó a Nazaret. José entregado en las manos de la providencia, se deja completamente conducir de ella y, con toda calma, sin prevenirla en un instante y sin retardarla un momento, vive todo unido con Dios. Él sabe que el Mesías prometido que ha de nacer de su virginal esposa, ha de nacer en Belén de Judá en cumplimiento de las profecías, entre tanto los dos esposos preparan todo lo necesario, como si hubiese de nacer en su propia casa.

En aquellos días se publicó una orden del Cesar mandando el empadronamiento de los hijos de Israel, y José parte a Belén de donde es oriundo, hace constar que él y su esposa son descendientes de David, y por falta de posada pasa la noche en la cueva de Belén. Noche feliz en la que se dio a luz el divino sol de justicia que quitó las tinieblas del pecado y de la ignorancia.

José durante este viaje, según nos dicen, grandes autores, veía amanecer todos los días con nuevos trabajos y en sus noches se acostaba con repetidas angustias...  José calla, no despliega sus labios, está del todo resignado, su confianza en Dios crece a medida de los trabajos. ¡Ah! él obró en todo como lleno de gracia, pero de gracia tanta cual convenía al esposo de María y al padre de Dios hecho Hombre. ¡Qué lección oh santísimo Patriarca! ¡Qué lección para todos los cristianos! ¡Qué modelo para todos los que nos apellidamos tus devotos! Sí, yo resuelvo practicar a vuestra imitación la paciencia, pero practicarla de un modo santo, con resignación verdadera, con verdadera conformidad con la voluntad de Dios, callando como vos callabais y bendiciendo gustoso la mano soberana que así lo dispone.

Del libro: Las glorias de San José o sea la vida del Santísimo Patriarca.

R. P. José María Vilaseca. Año 1874

jueves, 22 de diciembre de 2022

EXAMEN DE CONCIENCIA PARA CONFESARTE. ACABEMOS EL AÑO EN GRACIA SANTIFICANTE ACUDIENDO AL CONFESIONARIO.


 EXAMEN DE CONCIENCIA PARA CONFESARTE.

ACABEMOS EL AÑO EN GRACIA SANTIFICANTE ACUDIENDO AL CONFESIONARIO.

¿Qué pecados debemos confesar? Debemos confesar todos los pecados mortales cometidos después del bautismo, o después de nuestra última confesión bien hecha. ¿Me quedé tranquilo en confesiones anteriores?

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS

I. YO SOY EL SEÑOR TU DIOS, NO TENDRÁS OTRO DIOS FUERA DE MÍ

Ordena: Adorar a Dios; tener Fe, Esperanza y Caridad; reverencia por las cosas sagradas; oración.

Prohíbe: Idolatría, superstición, espiritismo, hechicería, astrología, brujería, tirar las cartas, ouija y ocultismo; tentar a Dios, cometer sacrilegio, participar en cultos falsos. 

¿Sabes lo necesario para salvarte y cumplir tu deber? ¿Crees todo lo que enseña la Iglesia Católica? ¿Has sostenido ideas contrarias a la fe católica? ¿Has consentido dudas contra la fe? ¿Has leído libros de las sectas protestantes? ¿Has creído en supersticiones, adivinadoras, espiritistas? ¿Has leído libros o visto películas en contra de la religión? ¿Has pasado mucho tiempo sin rezar? ¿Has rezado mal, de prisa o por rutina? ¿Te has desesperado o has hablado contra la Providencia? ¿Has criticado al Papa, a los Obispos o a los Sacerdotes cuando cumplen bien con su deber? ¿Has cometido sacrilegio: callándote pecados mortales en confesiones a sabiendas; comulgando en pecado mortal o recibiendo así algún otro Sacramento; profanando el templo, los objetos o las personas consagradas a Dios? ¿Has abusado de la bondad de Dios? ¿Te has avergonzado de ser católico: no atreviéndote a proceder como tal ante los demás por respeto humano; dejándote arrastrar al mal por cobardía? ¿Cumples con tu deber de estado cristianamente por amor a Dios o eres negligente y flojo?

II. NO TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO

Ordena: Reverencia al hablar de Dios y de las cosas santas, no jurar el nombre de Dios en vano o sin necesidad grave..

Prohíbe: Blasfemia, el uso irreverente del nom￾bre de Dios y de Jesucristo, hablar irrespetuosa￾mente de cosas santas, jurar en falso y el que￾brantar los votos.

¿Has jurado con mentira o con duda? ¿Has jurado vengarte? ¿Has dicho blasfemias (contra Dios, la Sagrada Hostia, la Virgen, los Santos y las cosas sagradas)?

III. SANTIFICARÁS LAS FIESTAS

Ordena: Asistir a Misa los domingos y los días de precepto.

Prohíbe: El dejar de asistir a Misa por culpa nuestra, trabajar innecesariamente en esos días, comprar o vender en esos días. 

¿Has dejado la Misa por tu culpa en domingo o día de fiesta? ¿Has llegado con retraso a la Misa? ¿Te has distraído en Misa voluntariamente y has distraído a los demás? ¿Has trabajado los domingos o días de fiesta? ¿Haces tus compras los domingos?

IV. HONRARÁS A TU PADRE Y MADRE

Ordena: Amor, respeto, obediencia de parte de los hijos; cuidado por parte de los padres por el bienestar espiritual y temporal de sus hijos, obediencia a los superiores civiles y religiosos.

Prohíbe: Odio hacia los padres y superiores; falta de respeto; desobediencia.

 ¿Manifiestas respeto y cariño hacia tus padres, familiares y superiores? ¿Atiendes bien tu hogar y procuras el bien material y espiritual de tu esposa, esposo, y de tus hijos? ¿Los has inclinado o ayudado a cometer algún pecado? ¿Corriges con enojo o injustamente a tus hijos o a otras personas? ¿Has hecho llorar a tu madre? ¿Te has avergonzaqdo de tus padres ante los demás? ¿Los socorres en sus necesidades? ¿Les ocultas parte de lo que ganas? ¿Tienes odio o aversión a tus hermanos? ¿Has reñido seriamente con ellos? ¿Has estado varios días sin hablarles? ¿Has encubierto sus faltas a tus padres? ¿Cumples fielmente con tus obligaciones trabajando el tiempo debido?

V. NO MATARÁS

Ordena: El salvaguardar nuestra propia vida y el bienestar del cuerpo de otros, controlar nuestro mal genio; manejar con cuidado respetando la ley de tránsito.

Prohíbe: Matar injustamente, cometer suicidio, aborto, eutanasia, practicar el control artificial de la natalidad, esterilización, sostener pleitos o reñir, poner en peligro la vida de uno o parte de nuestro cuerpo y lo mismo hacia otros; emborracharse, drogarse; calumniar al prójimo.

¿Has matado, herido o maltratado gravemente a otro? ¿Has insultado o deseado mal al prójimo; te has burlado o alegrado de la desgracia ajena? ¿Tienes odio, rencor, aversión a alguna persona o deseo de venganza? ¿Has abusado de la bebida hasta perder la razón? ¿Has pecado en lo referente al aborto? ¿Has dado mal ejemplo a quienes te rodean? ¿Has escandalizado con tu forma de vestir, conversaciones, posturas, diversiones etc.? ¿Ayudas a los necesitados con tu caridad y tus limosnas o eres egoista y despifarador?

VI. NO FORNICARÁS

Ordena: Castidad de palabra y de hecho, evitar ocasiones de pecado.

Prohíbe: La pornografía, películas indecentes, hablar o cantar obscenamente, acciones impuras a solas o en compañía, masturbación, fornicación, adulterio, homosexualidad, incestos.

Sexto y Noveno mandamiento.

¿Has consentido pensamientos impuros? ¿Has mirado con mirada lujuriosa? ¿Has leído algo deshonesto, pornográfico o peligroso? ¿Has hecho algún acto impuro: solo o con otra persona soltera o casada? ¿Has usado medios anticonceptivos? ¿Te pones en peligro u ocasión próxima de pecar: películas, espectáculos, personas, durante el noviazgo, cines, Internet, televisión, puestos, novelas, etc...? Si vas al matrimonio, ¿has tenido un trato inconveniente con tu novio(a)? (besos, abrazos incorrectos, muestras peligrosas de afecto, conversaciones malas, etc.).

VII. NO HURTARÁS

Ordena: Respeto por la propiedad y el derecho de los demás; el pagar nuestras deudas; el pagar salarios justos a los empleados; ordena la honradez y justicia en los funcionarios públicos.

Prohíbe: Robar, hacer daño a propiedad ajena, violar el contrato; el no pagar las deudas; el no devolver cosas, artículos encontrados o prestados; el alterar el peso de los artículos que se venden; el no pagar salarios justos; el pagar sobornos; obtener dinero mal habido; hacer trampa, cometer fraude, aceptar propiedades robadas, el no pagar un precio justo por el trabajo hecho o no trabajar el tiempo convenido.

Séptimo y décimo mandamiento

¿Has robado algo ajeno? ¿Has cooperado de alguna manera a los robos ajenos? ¿Has comprado a sabiendas lo robado; has comprado o vendido con engaño?¿Te has dejado sobornar? ¿Retienes el dinero ajeno? ¿Has restituido lo robado? ¿Has resarcido el daño hecho? ¿Has descuidado el pago de tus deudas? ¿Has tramado algo para apoderarte de lo ajeno?

VIII. NO LEVANTARÁS FALSOS TESTIMONIOS 

NI MENTIRÁS

Ordena: Decir la verdad, respeto de la fama del prójimo; guardar en secreto lo que es requerido.

Prohíbe: El mentir, difamar el buen nombre de los otros, calumniar, murmurar, hacer juicios temerarios, hablar de manera despreciable (desdeñable), y violar un secreto.

¿Has mentido? ¿En materia grave? ¿Has difamado o ridiculizado al prójimo? (De palabra, por escrito, por insinuaciones, infundiendo sospechas) ¿Has descubierto sin causa justificada faltas, aunque fueren verdaderas, de los otros? ¿Has exagerado los defectos ajenos; has traído cuentos o chismes de unos a otros? ¿Has juzgado mal al prójimo sin motivo; has oído murmurar con gusto? ¿Has restituido la fama?

IX. NO DESEARÁS LA MUJER DE TU PRÓJIMO

Ordena: Pureza de pensamiento y respeto hacia 

todas las mujeres (u hombres).

Prohíbe: Pensamientos y deseos impuros voluntarios.

X. NO CODICIARÁS LOS BIENES AJENOS

Ordena: Respeto por los derechos de los demás.

Prohíbe: El deseo de tomar (apropiarse indebidamente), guardar o destruir la propiedad ajena.

LOS MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA

1º Oír misa entera todos los domingos y fiestas de 

guardar. ¿Has dejado esos días de oír Misa sin causa justificada?

2º Confesarse bien por lo menos una vez al año o en peligro de muerte o antes de comulgar, si se está en pecado mortal.

3º Comulgar por Pascua florida. ¿Cumpliste la Pascua todos los años, comulgando bien a su tiempo para participar de los frutos de la victoria de Cristo? Y si no, entonces, ¿comulgaste lo antes posible?

4º Ayunar cuando lo manda la Santa Madre Iglesia (miércoles de ceniza y viernes santo).

 ¿Has ayunado los días señalados? (Ayunar es comer una sola comida fuerte por día y algo ligero en la mañana y noche). ¿Has guardado abstinencias, es decir, no comer carne? ¿Has guardado abstinencia en estos días señalados y todos los viernes del año?

5º Pagar diezmos y primicias a la Iglesia de Dios. 

¿Has dado para el culto lo que se acostumbra? ¿Eres generoso en sostener las buenas obras: apostolados, misiones, defensa y propagación de la fe católica?

LOS 7 PECADOS CAPITALES

1. Soberbia: ¿Te dejas dominar de ella y fomentas sentimientos de vanidad y de orgullo? ¿Te contemplas con vanagloria? ¿Te envaneces por el puesto que ocupas? ¿Desprecias a los que te rodean?

2. Avaricia: ¿Piensas sólo en los bienes de este mundo? ¿Sientes un ansia excesiva de enriquecerte por la codicia? ¿Tienes demasiado apego al dinero o lo despilfarras?

3. Lujuria: ¿Buscas con afán los placeres y comodidades? ¿Eres blando en tus costumbres, dejándote llevar de la carne en tus diversiones? ¿Abusas de la vida de bar, cine, baile?

4. Ira: ¿Te dejas llevar del genio y te enfadas con facilidad? Soportas con paciencia las adversidades y molestias de los demás, y todo lo que te contraría?

5. Gula: ¿Procuras guardar orden y moderación en el comer y beber? ¿Eres sensual y refinado con exceso?

6. Envidia: ¿Te domina la envidia y llevas a mal el que otros tengan más, o sean mejores o más felices que tú? ¿Tienes amplitud de corazón para saber alegrarte del bien ajeno?

7. Pereza: ¿Te dejas llevar de la pereza: al levantarte, en el trabajo, en tus descansos? ¿Has sido negligente y comodón en tus obligaciones? ¿Malgastas el tiempo con la televisión, internet, juegos etc?

ARREPIÉNTETE DE TODOS TUS PECADOS POR EL DOLOR DE HABER OFENDIDO A DIOS, POR SER ÉL QUIEN ES, Y HAZ UN FIRME PROPÓSITO DE LUCHAR PARA NO VOLVER A PECAR Y CONFIESA TUS FALTAS AL SACERDOTE.

Para volar al Cielo se necesitan dos alas: La Confesión y la Comunión. (San Juan Bosco).