San Venancio Fortunato, In laudem sanctæ Mariæ.
martes, 12 de marzo de 2024
OH MARÍA por San Venancio Fortunato
sábado, 9 de marzo de 2024
LOS PASTORES DE ALMAS DEBEN OFRECER, SI FUESE NECESARIO, SU VIDA POR LA SALVACIÓN DE SU REBAÑO Y NO CALLAR COMO PERROS MUDOS
"Cristo mandó tener por nada la pérdida de nuestro cuerpo por su causa “No temáis a quienes matan el cuerpo, y no pueden hacer más. Yo os mostraré a quién habéis de temer: Temed al que después de quitar la vida, puede mandar al infierno. A ése, os repito habéis de temer” (Lc 12, 4-5). Para todos, sin excepción, dijo estas palabras, caso de que hayan sido encarcelados y no haya escapatoria posible. Pero añade algo más para aquellos que llevan el peso y la responsabilidad episcopal: no permite que se preocupen solo de sus propias almas, ni tampoco que se contenten refugiándose en el silencio, hasta que sean arrastrados y forzados a escoger entre una abierta profesión de fe o una engañosa simulación. No. Quiso que dieran la cara si ven que la grey a ellos confiada está en peligro, y que hicieran frente al peligro con su propio riesgo, por el bien de su rebaño".
Santo Tomás Moro, La agonía de Cristo.
viernes, 8 de marzo de 2024
VALIENTES MUJERES PROTESTANDO CONTRA EL ABORTO FRENTE AL "ANTIMONUMENTO" DE LAS "FEMINISTAS".
Hace cuatro años circuló mucho la fotografía de esta protesta, en la Ciudad de México, que asombró por hacerse el "día de la mujer" frente al "(anti)monumento" que las abortistas emplean como emblema precisamente en esa fecha y en ese lugar.
jueves, 7 de marzo de 2024
EL DÍA QUE LOS HERMANOS CARNALES DE SANTO. TOMÁS DE AQUINO QUISIERON TENTARLO EN SU PUREZA CON UNA MUJER.– Por G. K. Chesterton.
De un mismo castillo italiano brotaron dos salvajes y un sabio; o un santo más pacífico que muchos sabios modernos. Este es el doble aspecto que engendra hasta confundir mil controversias. Este el enigma de la Edad Media: era no una edad sino dos edades. Miramos las costumbres y modales de algunos hombres y creemos estar en la Edad de Piedra; miramos la mente de otros y parecieran vivir en la Edad de Oro, en la más moderna de todas las utopías. Hombres buenos y malos los hubo siempre; pero en ese tiempo los hombres buenos, que eran sutiles, vivían con los malos, que eran necios. Vivían en la misma familia; crecían en el mismo cuarto de juegos, y salían luego para luchar, como lucharon los hermanos de Aquino a la vera del camino cuando arrastraron por el polvo al nuevo fraile y lo encerraron en el castillo de la montaña.
Cuando sus parientes intentaron despojarlo del hábito de fraile Tomás reaccionó —se cuenta— con la manera belicosa de sus ancestros y con éxito ya que el intento fue abandonado. Aceptó el encarcelamiento con su compostura acostumbrada, y es probable que no le haya preocupado mucho si tenía que filosofar en un calabozo o en una celda En verdad, por la manera en que se narra toda la anécdota algo sugiere que a través de buena parte de esa extraña abducción anduvo el Santo llevado de aquí para allá como inerte estatua de piedra. Un sólo relato de su cautiverio nos lo muestra enfurecido más allá de cuanto haya estado antes o después. El hecho sacudió la imaginación de la época por razones de gran importancia; pero tiene un interés que tanto es psicológico como moral. Por una vez en su vida, la primera y la última, Tomás de Aquino estuvo realmente fuera de sí, arrebatado por una tormenta que lo sacó de la torre del intelecto y la contemplación en que acostumbraba vivir. Y ello ocurrió cuando sus hermanos introdujeron en su cuarto una cortesana muy pintada y particularmente atractiva con la idea de sorprenderlo con una tentación repentina o por lo menos de envolverlo en un escándalo. Su furia estaba justificada, aun para cánones morales menos estrechos que los suyos, porque la mezquindad era peor que la maldad de la estratagema. Sin mucho pensarlo, él sabía que sus hermanos sabían, y ellos sabían que él sabía, que para él como caballero era un insulto suponer que podía quebrantar sus votos por una simple provocación. Tenía además tras de sí una sensibilidad mucho más terrible: esa enorme ambición de la humildad que representaba para él la voz de Dios desde los cielos. Por un momento y en un destello único vemos a esta grande y pesada figura en actitud de actividad y aún animación Y no fue animación lo que faltó: saltó de su asiento, arrebato un tizón del fuego y se plantó blandiéndolo cómo espada encendida. La mujer se estremeció y huyó, que era cuanto Tomás quería; pero vale la pena imaginar lo que habrá pensado de ese loco de estatura gigante blandiendo llamas y amenazar aparentemente con quemar la casa. Empero todo lo que Tomás hizo fue caminar tras ella hasta la puerta, golpear ésta y correr el cerrojo; y luego, con la suerte de impulso propio del ritual violento, hundió en la puerta el tizón encendido tiñéndola y marcándola con el signo de la cruz, grande y negra. Después volvió sobre sus pasos, arrojó nuevamente el tizón al fuego y se sentó en este asiento de la docencia sedentaria, la cátedra de la filosofía, el trono secreto de la contemplación, del que nunca más se levantaría.
“SANTO TOMÁS DE AQUINO”
miércoles, 6 de marzo de 2024
martes, 5 de marzo de 2024
FRANCIA ES EL PRIMER PAÍS EN INCORPORAR A SU CONSTITUCIÓN EL "DERECHO" A PRIVAR DE LA VIDA A LOS SERES HUMANOS EN GESTACIÓN
En una sesión conjunta extraordinaria en el Palacio de Versalles, los miembros de las dos cámaras del Parlamento francés aprobaron este lunes 4 de marzo de 2024 el texto modificatorio de la carta magna destinado a aprobar el mal llamado "derecho" a abortar.
La sangrienta iniciativa salió adelante por 780 votos a favor frente a 70 en contra y 50 abstenciones, muy por encima de los tres quintos requeridos para introducir una reforma en la Constitución del país.
Temblad. El genocidio ha sido autorizado. Es el resultado de tener mayoría parlamentaria. Las naciones van a su autodestrucción al permitir este crimen contra sus propios hijos.
lunes, 4 de marzo de 2024
LA DULCÍSIMA VIRGEN MARÍA, NUESTRA INTERCESORA EN ESTA CRISIS
"En la Iglesia de Jesús, presa del modernismo hasta en su cabeza, el sufrimiento de las almas y la quemadura del escándalo alcanzan una intensidad conmovedora. Tal drama es sin precedente, pero la gracia del Hijo de Dios Redentor es más profunda que este drama. Y nada interrumpe la intercesión del Corazón Inmaculado de María que alcanza toda gracia. En las almas más abatidas y más cercanas a la muerte, la Virgen María interviene de día y de noche para poner fin, misteriosamente, a este drama y romper también misteriosamente las cadenas que el demonio creía irrompibles: Solve vincla reis".
P. R. Th. Calmel O.P.
sábado, 2 de marzo de 2024
SE MUESTRA COMO VIRGEN AUXILIADORA
“María se manifiesta no solamente como Virgen Poderosa y consoladora en las horas de angustia para la ciudad terrestre y la vida corporal, sino que se muestra sobre todo como Virgen auxiliadora, fuerte como un ejército en orden de batalla, en las épocas de devastación de la Santa Iglesia y de agonía espiritual de sus hijos. Ella es la reina de la historia del género humano, no solamente para los tiempos de angustia, sino también para los tiempos del Apocalipsis”.
Padre Roger-Thomas Calmel O. P.
viernes, 1 de marzo de 2024
A JESÚS CRUCIFICADO PARA ALCANZAR LA GRACIA DE UNA BUENA MUERTE
Jesús, Señor, Dios de bondad, Padre de misericordia, me presento delante de Vos con el corazón contrito, humillado y confuso, encomendándoos mi última hora y la suerte que después de ella me espera.
Cuando mis pies, perdiendo el movimiento, me adviertan que mi carrera en este mundo está ya para acabarse,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mis manos trémulas y torpes no puedan ya estrechar el crucifijo, y a pesar mío le dejen caer en el lecho de mi dolor,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mis ojos, apagados y amortecidos por el dolor de la muerte cercana, fijen en Vos miradas lánguidas y moribundas,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mis labios fríos y balbucientes pronuncien por última vez vuestro santísimo Nombre,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mi cara pálida y amoratada cause ya lástima y terror a los circunstantes, y los cabellos de mi cabeza, bañados del sudor de la muerte, anuncien que está próximo mi fin,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mis oídos, próximos a cerrarse para siempre a las conversaciones de los hombres, se abran para oír de Vos la irrevocable sentencia que determine mi suerte por toda la eternidad,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mi imaginación, agitada de espantosos fantasmas, se vea sumergida en mortales congojas, y mi espíritu, perturbado del temor de vuestra justicia, a la vista de mis iniquidades luche contra el enemigo infernal que quisiera quitarme la esperanza en vuestra misericordia y precipitarme en el abismo de la desesperación,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mi corazón débil, oprimido por el dolor de la enfermedad, esté sobrecogido del dolor de la muerte, fatigado y rendido por los esfuerzos que haya hecho contra los enemigos de mi salvación,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando derrame las últimas lágrimas, síntomas de mi destrucción, recibidlas, Señor, como sacrificio expiatorio para que muera víctima de penitencia, y en aquel momento terrible,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mis parientes y amigos, juntos alrededor de mí, lloren al verme en el último trance y os rueguen por mi alma,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando perdido el uso de los sentidos desaparezca de mí toda impresión del mundo, y gima entre las postreras agonías y congojas de la muerte,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mis últimos suspiros muevan a mi alma a salir del cuerpo, recibidlos como señales de mis santos deseos de llegar a Vos, y en aquel instante,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
Cuando mi alma se aparte para siempre de este mundo y salga de mi cuerpo, dejándole pálido, frío y sin vida, aceptad la destrucción de él como un tributo que desde ahora ofrezco a vuestra divina Majestad, y en aquella hora,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
En fin, cuando mi alma comparezca ante Vos y vea por vez primera el esplendor inmortal de vuestra soberana Majestad, no la arrojéis de vuestra presencia, sino dignaos recibirla en el seno amoroso de vuestra misericordia a fin de que cante eternamente vuestras alabanzas,
Jesús misericordioso, tened compasión de mí.
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Pío VII y León XII concedieron cien días de indulgencia por cada día que se recen dichas oraciones, y una plenaria si se rezan diariamente durante un mes, todas aplicables a las almas del purgatorio.










