martes, 28 de junio de 2011

NECESIDAD DE LA ORACIÓN por San Alfonso María de Ligorio




En grave error incurrieron los pelagianos al afirmar que la oración no es necesaria para alcanzar la salvación. Afirmaba su impío maestro, Pelagio, que sólo se condena el hombre que es negligente en conocer las verdades que es necesario saber para la vida eterna. Mas el gran San Agustín salióle al paso con estas palabras: Cosa extraña: de todo quiere hablar Pelagio menos de la oración, la cual sin embargo (así escribía y enseñaba el santo) es el único camino para adquirir la ciencia de los santos, como claramente lo escribía el apóstol Santiago: Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría pídasela a Dios, que a todos la da copiosamente y le será otorgada.

Nada más claro que el lenguaje de las Sagradas Escrituras, cuando quieren demostramos la necesidad que de la oración tenemos para salvamos... Es menester orar siempre y no desmayar.. Vigilad y orad para no caer en la tentación. Pedid y se os dará... Está bien claro que las palabras: Es menester... orad.. pedid significan y entrañan un precepto y grave necesidad. Así cabalmente lo entienden los teólogos. Pretendía el impío Wicleff que estos textos sólo significaban la necesidad de buenas obras, y no de la oración; y era porque, según su errado entender, orar no es otra cosa que obrar bien. Fue este un error que expresamente condenó la santa Iglesia. De aquí que pudo escribir el doctor Leonardo Lessio: No se puede negar la necesidad de la oración a los adultos para salvarse sin pecar contra la fe, pues es doctrina evidentísima de las sagradas Escrituras que la oración es el único medio para conseguir las ayudas divinas necesarias para la salvación eterna.

La razón de esto es clarísima. Sin el socorro de la divina gracia no podemos hacer bien alguno: Sin mí nada podéis hacer, dice Jesucristo. Sobre estas cosas escribe acertadamente San Agustín y advierte que no dice el Señor que nada podemos terminar, sino que nada podemos hacer. Con ello nos quiso dar a entender nuestro Salvador que sin su gracia no podemos realizar el bien. Y el Apóstol parece que va más allá, pues escribe que sin la oración ni siquiera podemos tener el deseo de hacerlo. Por lo que podemos sacar esta lógica consecuencia: que si ni siquiera podemos pensar en el bien, tampoco podemos desearlo... Y lo mismo testifican otros muchos pasajes de la Sagrada Escritura. Recordemos algunos, Dios obra todas las cosas en nosotros... Yo haré que caminéis por la senda de mis mandamientos y guardéis mis leyes y obréis según ellas. De aquí concluye San León Papa que nosotros no podemos hacer más obras buenas que aquellas que Dios nos ayuda a hacer con su gracia.

Así lo declaró solemnemente el Concilio de Trento, Si alguno dijere que el hombre sin la previniente inspiración del Espíritu Santo y sin su ayuda puede creer, esperar, amar y arrepentirse como es debido para que se le confiera la gracia de la justificación, sea anatema.

A este propósito hace un sabio escritor esta ingeniosa observación: A unos animales dio el Creador patas ágiles para correr, a otros garras, a otros plumas, y esto para que puedan atender a la conservación de su ser... pero al hombre lo hizo el Señor de tal manera que El mismo quiere ser toda su fortaleza. Por esto decimos que el hombre por sí solo es completamente incapaz de alcanzar la salvación eterna, porque dispuso el Señor que cuanto tiene y pueda tener, todo lo tenga con la ayuda de su gracia.

Y apresurémonos a decir que esta ayuda de la gracia, según su providencia ordinaria, no la concede el Señor, sino a aquel que reza, como lo afirma la célebre sentencia de Gennadio:
Firmemente creemos que nadie desea llegar a la salvación si no es llamado por Dios.. que nadie camina hacia ella sin el auxilio de Dios... que nadie merece ese auxilio, sino el que se lo pide a Dios.

Pues si tenemos, por una parte, que nada podemos sin el socorro de Dios y por otra que ese socorro no lo da ordinariamente el Señor sino al que reza ¿quién no ve que de aquí fluye naturalmente la consecuencia de que la oración es absolutamente necesaria para la salvación? 

Verdad es que las gracias primeras, como la vocación a la fe y la penitencia las tenemos sin ninguna cooperación nuestra, según San Agustín, el cual afirma claramente que las da el Señor aun a los que no rezan. Pero el mismo doctor sostiene como cierto que las otras gracias, sobre todo el don de la perseverancia, no se conceden sino a los que rezan.

De aquí que los teólogos con San Basilio, San Juan Crisóstomo, Clemente Alejandrino y otros muchos, entre los cuales se halla San Agustín, sostienen comúnmente que la oración es necesaria a los adultos y no tan sólo necesaria como necesidad de precepto, como dicen las escuelas, sino como necesidad de medio. Lo cual quiere decir que, según la providencia ordinaria de Dios, ningún cristiano puede salvarse sin encomendarse a Dios pidiéndole las gracias necesarias para su salvación. Y lo mismo sostiene Santo Tomás con estas graves palabras: Después del Bautismo le es necesaria al hombre continua oración, pues si es verdad que por el bautismo se borran todos los pecados, no lo es menos que queda la inclinación desordenada al pecado en las entrañas del alma y que por fuera el mundo y el demonio nos persiguen a todas horas. He aquí como el Angélico Doctor demuestra en pocas palabras la necesidad que tenemos de la oración. Nosotros, dice, para salvamos tenernos que luchar y vencer, según aquello de San Pablo: El que combate en los juegos públicos no es coronado, si no combatiere según las leyes. Sin la gracia de Dios no podemos resistir a muchos y poderosos enemigos... Y como esta gracia sólo se da a los que rezan, por tanto sin oración no hay victoria, no hay salvación.

Que la oración sea el único medio ordinario para alcanzar los dones divinos lo afirma claramente el mismo Santo Doctor en otro lugar, donde dice que el Señor ha ordenado que las gracias que desde toda la eternidad ha determinado concedernos nos las ha de dar sólo por medio de la oración. Y confirma lo mismo San Gregorio con estas palabras. Rezando alcanzan los hombres las gracias que Dios determinó concederles antes de todos los siglos. Y Santo Tomás sale al paso de una objeción con esta sentencia: No es necesario rezar para que Dios conozca nuestras necesidades, sino más bien para que nosotros lleguemos a convencernos de la necesidad que tenemos de acudir a Dios para alcanzar los medios convenientes para nuestra salvación y por este camino reconocerle a El como autor único de todos nuestros bienes. Digámoslo con las mismas palabras del Santo Doctor Por medio de la oración acabamos de comprender que tenemos que acudir al socorro divino y confesar paladinamente que El solo es el dador de todos nuestros bienes.

A la manera que quiso el Señor que sembrando trigo tuviéramos pan y plantando vides tuviéramos vino, así quiso también que sólo por medio de la oración tuviéramos las gracias necesarias para la vida eterna. Son sus divinas palabras Pedid.. y se os dará... Buscad y hallaréis.

Confesemos que somos mendigos y que todos los dones de Dios son pura limosna de su misericordia. Así lo confesaba David: Yo mendigo soy y pobrecito. Lo mismo repite San Agustín: Quiere el Señor concedernos sus gracias, pero sólo las da a aquel que se las pide. Y vuelve a insistir el Señor:

Pedid y se os dará... Y concluye Santa Teresa: Luego el que no pide, no recibe... Lo mismo demuestra San Juan Crisóstomo con esta comparación: A la manera que la lluvia es necesaria a las plantas para desarrollarse y no morir, así nos es necesaria la oración para lograr la vida eterna. Y en otro lugar trae otra comparación el mismo Santo: Así como el cuerpo no puede vivir sin alma, de la misma manera el alma sin oración está muerta y corrompida Dice que está corrompida y que despide hedor de tumba, porque aquel que deja de rezar bien pronto queda corrompido por multitud de pecados.

Llámase también a la oración alimento del alma porque si es verdad que sin alimento no puede sostenerse la vida del cuerpo, no lo es menos que sin oración no puede el alma conservar la vida de la gracia. Así escribe San Agustín.

Todas estas comparaciones de los santos vienen a demostrar la misma verdad: la necesidad absoluta que tenemos de la oración para alcanzar la salvación eterna.

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AVISO: HEMOS COLOCADO NUEVAMENTE EL FILM "YO PECADOR" SOBRE LA VIDA DE JOSÉ MOJICA

Avisamos a nuestros amigos-lectores que ya está de nuevo, en nuestro blog, el excelente film YO PECADOR sobre la biografía de José Mojica. Como ustedes saben, CATOLICIDAD se liga a los videos colocados por otros usuarios y, lamentablemente, quien originalmente subió a la red esta excelente película posteriormente la dio de baja. Afortunadamente ha sido colocada de nuevo por otro usuario y ya la podrán ver en este enlace (haz click):



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UN PUÑADO DE CANCIONES ESPAÑOLAS




Bolero flamenco:






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lunes, 27 de junio de 2011

ADVIERTEN GRAVES PELIGROS: CAMPAÑA CONTRA ADICCIONES Y BAILES DE "PERREO"



México, D.F. Como parte del programa “Cero-Cero”, la Delegación Álvaro Obregón puso en marcha una campaña informativa, en la que participa el cantante José José, con el propósito de inhibir la venta y consumo de alcohol y drogas entre la población en general, pero sobre todo entre los menores de edad. Como parte de la campaña se han pintado carteles en bardas con el slogan "La Mona Mata", y con la palabra "perreo" cruzada por una señal de prohibición. En varios pósters también aparece la imagen de José José, y leyendas como: “Sin alcohol la vida es mejor”, “No más bebida, cuida tu vida”, “El alcohol destruye a la familia”, “Alcohol y volante muerte al instante”, “Si drogas te metes, aumentan las muertes” y “Si drogas consumes, en el pozo te sumes”.

Se trata de combatir el fenómeno conocido como "perreo" (abyectos bailes donde los menores y adolescentes de ambos sexos bailan vestidos y se restregan unos con otros imitando el acto sexual y que toma su nombre de las relaciones sexuales entre perros, por no inhibirse éstos ante la vista de los demás) o "sexo con ropa" que se realiza en fiestas CLANDESTINAS, amenizadas por sonideros, principalmente con reggaetón, en las que los narcomenudistas aprovechan para vender las soluciones preparadas con drogas y que las autoridades de las delegaciones Nezahualcóyotl y Álvaro Obregón tratan de erradicar.

Eduardo Santillán, delegado de Álvaro Obregón, explicó:

"Los denominados 'perreos', un baile que puede o no gustarnos, y que simula el acto sexual, están siendo utilizados por los narcomenudistas para comercializar las denominadas 'mamilas'. En pequeños frascos se venden con la estopa para generar 'la mona'. Son muy graves los temas de los perreos porque estamos, auténticamente, ante un abuso sexual (N.R: más aún si hay menores a los que se induce a drogarse y beber alcohol).

"En éstas (fiestas) pueden reunirse de 100 a 300 jóvenes en un espacio cerrado, sin condiciones de seguridad, en donde se utiliza este género musical, el reggaetón, y se promueve (por parte de narcomenudistas) el consumo de solvente, mejor conocido como 'mona'".

El cantante mexicano José José, quien junto con el actor Jorge Ortiz de Pinedo es vocero de la campaña, y su participación se centra en dar charlas para orientar a los jóvenes sobre el peligro de las adicciones, consideró que, en términos generales, el reggaetón no promueve valores ni mensajes positivos.

"Yo estoy de acuerdo con el delegado, porque si lo comparamos con las baladas o las serenatas, que propician tener novia, el reggaetón no propicia nada de esto para los jóvenes.

"No me gusta esta música. No habla sobre tener una novia... Muchas de las canciones nuevas que hay son una invitación para no acabar bien", apuntó el "Príncipe de la Canción".

Muchos padres de familia ignoran lo peligroso y abyecto de esos bailes, las letras de muchas piezas, los movimientos sexuales explícitos que se realizan al bailar simulando un coito entre perros a la vista de todos, quiénes organizan estos eventos, y la droga y alcohol que ahí circula entre menores y jovencitos de ambos sexos. De tal manera se oculta a los padres esta realidad, que éstos otorgan permiso a sus hijos creyendo que se trata de fiestas familiares, siendo en realidad un negocio de verdaderos eventos clandestinos, organizados en domicilios particulares con fines lucrativos para comercializar drogas y bebidas alcohólicas, mezcladas -en mayor o menor medida- con sexo. Incluso, muchos de los participantes ignoran quiénes organizan realmente estos eventos, pues sólo son invitados por otros adolescentes.

Cabe señalar que no es difícil encontrar estos inmorales bailes de "perreo" también en discotecas y fiestas particulares, así como consumo de drogas y otros peligros, por lo que urge que los padres de familia estén al pendiente de los sitios a los que acuden sus hijos, las amistades a las que frecuentan y de orientarlos integralmente con una adecuada escala de valores que formen en ellos convicciones genuinas, advirtiéndoles -además- los riesgos de que reciban las jovencitas(os), sin advertirlo, bebidas adulteradas con drogas y hasta de ser vícimas sexuales de violaciones en ese estado.

En este marco, el Jefe Delegacional, Eduardo Santillán Pérez, recordó que para denunciar los sitios o establecimientos que vendan alcohol, drogas y cigarros a menores de edad o que violenten la ley, los ciudadanos contarán con tres mecanismos para hacerlo: comunicarse con el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública al número telefónico 55 33 55 33; enviar una foto, video o mensaje de texto al 5533, o a través del correo cero-cero@dao.gob.mx.

Fuentes y fotografías: Delegación Alvaro Obregón, Boletín No. DAO/CCS/058/11, Reforma y otras.
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DON CAMILO MONSEÑOR (4a película de esta célebre serie)




Interpretado por el genial Fernandel, Don Camilo ha sido nombrado monseñor y transferido a Roma, donde también se encuentra Pepone, ahora un importante senador. Los dos hombres no se ven nunca, pero ambos están unidos por la nostalgia de Brescello (pueblo natal de ambos). Cuando en el pueblo se produce un gran enfrentamiento entre católicos y comunistas, las autoridades vaticanas y los dirigentes del PC deciden enviar a los eternos adversarios para que actúen de mediadores en el conflicto.



Ficha Técnica
Título original: Don Camillo monsignore ma non troppo
Año: 1961
Duración: 114 minutos
Compañía: Cineriz, Francinex
País: Francia, Italia
Género: Comedia
Guión: René Barjavel, Leonardo Benvenuti (dialogos), Giovanni Guareschi (guión)
Director: Carmine Gallone


Para ver  la serie de Don Camilo hacer click en el siguiente enlace (próximamente pondremos las dos restantes): Don Camilo (serie de films)
Fuentes: Gloria TV y Devoción Católica
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domingo, 26 de junio de 2011

CUATRO PERLAS

Pbro. Raúl Hasbún Z.

COMO toda persona que presiente cercano el crepúsculo, Jesús esbozó, hacia el final de su ministerio evangelizador, un compendio de sabiduría de la vida: proposiciones simples, directas, acuñadas tanto en su experiencia humana como en su divina percepción de las leyes del ser.

El Evangelio las recoge, teniendo como escenario el templo de Jerusalén, y como horizonte un previsible futuro de guerras y revoluciones. Tales proposiciones son básicamente cuatro: precariedad, discernimiento, conflicto, perseverancia. Procuraremos aplicarlas a ese gran templo de Dios que es la familia, en un horizonte que parece marcado por el intento de desmembrarla y destruirla.

Los judíos se sentían con razón orgullosos del Templo de Jerusalén. " ¡Maestro, mira qué piedras y qué construcciones!", le comentaban a Jesús. Y la respuesta del Maestro fue literalmente lapidaria: "¿ves estas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra, todo será destruido".

Hasta la Casa de Dios, una de las principales maravillas de la historia, se somete a la ley de precariedad de toda obra humana. ¿Qué queda para otras construcciones mucho menos cercanas a los intereses y afectos de Dios? ¿Qué pensar de esos ingenuos entusiasmos y no tan ingenuas soberbias sobre edificios o torres monumentales, sobre sistemas de seguridad supuestamente infalibles, sobre inversiones y negocios de rotunda rentabilidad, y en especial sobre ideologías, imperios, promesas y pactos de perenne validez?

La vida humana es precaria. No tiene garantizada su permanencia, su estabilidad, su intacta conservación. Pero Jesús se sintió llamado a dictar una ley de excepción en este escenario de precariedad. Quiso tener una Casa y una Esposa que no estuvieran expuestas a sufrir, como realidad espiritual e institucional, la misma suerte física del Templo de Jerusalén. Esa Casa y Esposa suya es la Iglesia. Por eso la edificó sobre roca. Y sustentada en Pedro, le prometió asistencia divina hasta el fin de los tiempos, para que el poder de la mentira, del odio y de la muerte no llegara a prevalecer contra ella.

Esta Esposa suya, la Iglesia, necesita a su vez de una encarnación sacramental. Las realidades y modelos invisibles piden hacerse patentes en realidades tangibles. La encarnación sacramental, el testimonio visible y audible de la Iglesia-Esposa y de su pacto conyugal con Cristo, es el matrimonio. De ahí la lógica e ineludible consecuencia: si el matrimonio había de ser imagen visible de la invisible alianza de amor entre Cristo y la Iglesia, entonces Cristo debía dotar al matrimonio de las cualidades y capacidades indispensables para superar la ley de precariedad y conquistar una firme estabilidad.

Ya se sabe lo que le ocurre al modelo original cuando se pierde o deteriora su imagen. Es similar a la pérdida del mapa que orienta nuestra búsqueda del lugar de destino. Uno se queda sin punto de referencia, sin peldaños para seguir subiendo. Cada matrimonio actúa como una suerte de embajador plenipotenciario y testigo oficial de Cristo. Si sus titulares ofrecen una imagen desmejorada, entre otras cosas por su inestabilidad y precariedad, en esa medida se desprestigia y pierde credibilidad el modelo conyugal del que los esposos son embajadores y testigos. Se puede en consecuencia afirmar que el buen destino de la fe en Jesucristo va a depender, sustancialmente, del buen éxito de los matrimonios.

Complementando esta visión teológica, es oportuno invocar una razón sicológica y pedagógica. La buena salud mental de una persona exige un rango mínimo de estabilidad y permanencia en los afectos. El ser humano no es nómada. La experiencia de transitar de una casa a otra lo descompone, le quita la paz y la seguridad. Al no tener dónde reposar de modo permanente, tiende a sentir como especie de fatalidad el no tener tampoco nadie en quién confiar, nadie a quién amar. Y el hombre no puede vivir sin amor. Si la precariedad no conoce límites o excepciones, el hombre está condenado a una vagancia y orfandad sicológicamente desquiciadora.

El matrimonio permanente es el antídoto, el muro de contención contra esta fuerza centrífuga que aleja al hombre de su propio núcleo integrador. En la estabilidad conyugal encuentra el hombre su lugar de reposo, su punto de apoyo, su polo de referencia para orientarse, su centro de aprovisionamiento para reponer y recrear su energía.

Pero ¿qué hacer cuando en los hechos una relación conyugal está provocando los efectos precisamente contrarios? ¿No se justifica, en tal caso, declararla invalidada?

La respuesta a esa pregunta nos lleva a la segunda proposición de nuestro buen Jesús: discernimiento. No hay que apresurarse cuando está en juego la verdad, y con ella el amor. Se necesita pensar. Distinguir claramente entre la verdad y el error, entre lo probado y lo conjeturado, entre lo absoluto y lo relativo, entre el bien de uno y el bien superior de los demás.

Un matrimonio está en problemas. Sus miembros lo consideran ya fracasado. Reclaman una segunda oportunidad. Entonces se les ofrece, como solución a su problema, declarar disolubles todos los matrimonios. En apariencia se ha resuelto aquel problema. Pero en realidad, al costo de generar otro sensiblemente mayor. De ahora en adelante, todos los matrimonios quedarán estructurados en un régimen de precariedad. A nadie le será permitido pactar jurídicamente su alianza conyugal como un compromiso irrenunciable. La ley, con su majestad pedagógica, envía en este caso un incentivo perverso: no te ocupes en buscar ni consolidar un vínculo permanente. Cuando te sientas desmotivado o desilusionado, acude a mí: yo te garantizo tu derecho a desvincularte y empezar de nuevo. La precariedad ha encontrado su mejor defensor.

Pero el discernimiento va más allá y pregunta: ¿basta una hipótesis de conflicto para comenzar un proceso de disolución del matrimonio? ¿Qué rango de tolerancia al dolor se debe estar dispuesto a conceder y respetar? Aquí Jesús nos previene, con sabio realismo: habrá conflicto. "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino". Pero tal cosa sucede como expresión y prolongación de los conflictos que se agitan en el seno de las familias. Jesús, reconociendo la existencia y magnitud de esos conflictos, nos tranquiliza: "no tengan pánico. Yo les daré sabiduría para que se defiendan".

Esa es la sabiduría que la familia necesita para defenderse en caso de conflicto. Constituida por miembros imperfectos, es natural que en ella surjan desencuentros, desavenencias, injusticias y aún violencias. Pero ellas no son la prueba de que la institución es imperfecta y debe sustituirse por otra. Al contrario, la estabilidad de la familia provee el escenario indispensable para elaborar los conflictos y convertirlos en factor de crecimiento y enriquecimiento mutuo. Sicólogos y pedagogos saben que las grandes virtudes de sociabilidad, tales como el arte de convivir con generaciones, culturas y sexos diferentes, el saber limitarse en aras del bien común, la acogida generosa de miembros más débiles y en apariencia inútiles, y en particular el hábito de perdonar, tienen a la familia como su escuela-taller primordial. Sin su formato de estabilidad, tan indispensable función socializadora quedaría abortada de raíz.

Y ello nos lleva a la cuarta proposición sabia de Jesús: "con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas". En la etimología de esta palabra - perseverancia- confluyen tres elementos: verdad, rigor, permanencia. Quien anhele aproximarse a la verdad, debe saber que ella es un trofeo reservado a la autoexigencia, a la disciplina rigurosa, al dolor de crecer y conquistar. Y ello, a su vez, supone un escenario estable y un empeño continuado, sin intermitencias ni fracturas. Descorazonarse a mitad de camino, mirar y volver atrás para recapturar la libertad ya empeñada, no es propio de un discípulo de Cristo. Como su Maestro, el discípulo también conoce la belleza y verdad de una promesa irrevocable.

Y cuando le pesa la constatación de resistencias y obstáculos para mantener el amor primero, apuesta a la capacidad que cada hombre tiene de superarse y reencontrar el tesoro escondido. Mantiene abierto el diálogo; pide, piden orientación y asesoría ilustradas. Meditan y ponderan las consecuencias de cualquier decisión, tanto para sí mismos como para sus hijos, y el impacto testimonial en otras familias. Aprenden, de nuevo, a mirarse y verse de otra manera. Las más de las veces su amor primero resurge y se reencanta. Descubren que el sufrimiento y la decepción fueron eficaces para su maduración. Y agradecen que el matrimonio sea para siempre.

Son perlas de una sabiduría crepuscular. Embellecidas con una promesa implícita en todo ocaso de sol: muy pronto, mañana, disipadas las tinieblas de la incerteza y los miedos de la oscuridad, despuntará otra vez el sol del amor invicto.


Ver también (haz click): ¿REHACER TU VIDA?
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sábado, 25 de junio de 2011

JUAN DE PALAFOX, EL GRAN OBISPO POBLANO. -DOCUMENTAL BIOGRÁFICO: "EL VIRREY PALAFOX"-






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MÉXICO SE VUELCA EN LA ACOGIDA DE LAS RELIQUIAS DEL BEATO PALAFOX

Ver video (quienes reciben CATOLICIDAD en su mail, favor de hacer click en el título de este post):


(Agencias/InfoCatólica). 24 de junio de 2011.  Las campanas de la Catedral Metropolitana de Puebla repicaron durante más de media hora y la histórica Puerta Jubilar de ésta se abrió para recibir ayer las reliquias del recién beatificado Juan de Palafox y Mendoza, quien fue virrey de la Nueva España. Al iniciar la ceremonia litúrgica de recepción de las reliquias, el cardenal agradeció a las autoridades federales y locales por su apoyo para la serie de actividades organizadas en honor al nuevo beato.

Los restos fueron escoltados en su recorrido por el Centro Histórico por tres elementos de la policía montada del DF, vestidos con traje de charro. Acompañaron la procesión fieles, algunos con estandartes de la Adoración Nocturna, otros con banderines de color rosa con la foto del beato y la leyenda palafoxiana “Mi amor está crucificado”.

La procesión, integrada por centenares de creyentes, resguardó los tres palios en los que se transportaban una mitra, un pectoral del beato y una Biblia antigua, así como el relicario donde están depositados los restos óseos que llevó el obispo auxiliar Mons. Antonio Ortega, seguido del obispo auxiliar de Puebla Mons. Eugenio Lira.

De manera silenciosa y detrás de la pintura oficial de Palafox, los fieles caminaron lentamente por avenida 5 de Mayo, guiados por el sonido de las campanas de la Catedral. En la entrada del atrio se unió el arzobispo Víctor Sánchez, de Puebla, quien tomó las reliquias y se dirigió a la Puerta Jubilar, la cual se abre cada 25 años para recibir al nuevo arzobispo o los restos mortales de los anteriores.

La ceremonia fue concelebrada por el cardenal Norberto Rivera, el arzobispo de Puebla Víctor Sánchez y Mons. Onésimo Cepeda. Asistieron Paulo Tort, director de Asuntos Religiosos de la Segob; el embajador de España en México, Manuel Alabart, y José Luis Martínez, diputado de Puebla.

En su mensaje, el también arzobispo primado de México enalteció la figura del beato al señalar que “fue sabio y prudente al gobernar, se distinguió por ser un organizador creativo y notable. Y pese a tener en sus manos todos los poderes eclesiásticos y civiles, siempre actuó con verdad, caridad y justicia”.

Al concluir la ceremonia, las reliquias fueron colocadas en el Altar de los Reyes para ser veneradas por los feligreses.

Mons. Eugenio Lira, obispo auxiliar de Puebla, resaltó que se decidió conceder una parte de sus reliquias a México porque "fue aquí donde tuvo lugar su gran obra, donde dejó un legado como constructor, defensor del pueblo indígena y mecenas de las artes y la cultura".

Una parte de las reliquias permanecerán en la Arquidiócesis Primada de México y la otra será llevada este viernes al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Puebla, donde el beato también fue obispo.

Ver también: ROMA DECLARA BEATO AL OBISPO POBLANO Y VIRREY DE MÉXICO DON JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA
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viernes, 24 de junio de 2011

ARQUEÓLOGOS DEL VATICANO REVELAN PINTURAS DEL SIGLO III OCULTAS EN EL SUBSUELO DE ROMA

Ver video (quienes reciben el blog en su mail, hacer click en el título del post):

La Pontificia Comisión de Arqueología Sacra es el organismo del Vaticano encargado de cuidar las catacumbas y los objetos relacionados con los primeros cristianos. Ahora acaba de mostrar al público por primera vez esta cámara funeraria subterránea del siglo III. Se trata de un "hipogeo" que perteneció a la familia de los Aureli.


Hipogeo = Bóveda subterránea que se empleaba para conservar los cadáveres.
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jueves, 23 de junio de 2011

JUEVES DE CORPUS CHRISTI (FIESTA DE PRECEPTO, AL MENOS EN MÉXICO)


La fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo se celebra el jueves siguiente a la fiesta de la Santísima Trinidad, dentro del tiempo ordinario. Surgió para afirmar la presencia real de Jesús en la Eucaristía en contra de graves errores de algunas personas, que negaban tal presencia y luego fue extendida a toda la Iglesia por el papa Urbano IV en 1264.

En México aunque sea jueves, es un día de precepto (en otros países cada lector debe investigar), es decir, que tenemos obligación GRAVE de ir a Misa (como si fuese domingo), para cumplir con el tercer mandamiento de la Ley de Dios.

Esta fiesta recuerda con toda solemnidad que Cristo está realmente presente en la hostia y el caliz, luego de la consagración, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Esta verdad es dogma de fe para todo católico.

Esta solemnidad no sólo nos invita a adorar la presencia sacramental de Jesús en el Sagrario, sino que nos lleva a reflexionar sobre el valor del Santo Sacrificio de la Misa y a vivir de acuerdo con la doctrina de Cristo y su acción salvadora.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio. Recordemos que durante la Misa se renueva el santo Sacrificio del Calvario de manera incruenta.



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EVANGELIO DEL DÍA:
"En aquel tiempo dijo Jesús a las turbas de los judíos: Mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él. Así como vive el Padre que me envió, y yo vivo por el Padre; así, el que me come, también vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. No sucederá como a vuestros padres que comieron el maná, y murieron. Quien come este pan, vivirá eternamente". Juan VI, 56-59.





HOMILÍA DE CORPUS CHRISTI DEL PADRE CASTELLANI 

Festejamos el Santísimo Sacramento del Altar: leemos un trozo de la promesa de la Eucaristía; y en la Epístola, su Institución narrada por San Pablo en la Primera a los Corintios: "Dominus Jesús, in qua nocte tradebatur...": "El Señor Jesús, la noche en que fue entregado...".

Los tres Sinópticos narran también la Institución; y comienzan con esa palabra de Cristo: "Desiderio desideravi hoc Pascha manducare vobiscum, antequam patiar.": Con deseo he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer. En hebreo, la repetición de una palabra hace el superlativo: "con deseo he deseado", como en castellano cuando decimos: "con mucho, pero mucho deseo"; significa "muchísimo deseo".

Con muchísimo deseo Cristo deseó la Institución de la Eucaristía en su Última Pascua y Cena. No deseó su Pasión: en el Huerto dijo: "Padre, si es posible, pase de mí este cáliz", y aquí dice: "Antes de que yo padezca". Eso no se puede desear, ese cáliz colmado de dolores, humanamente; y Cristo era humano. Deseó la Eucaristía porque era el Misterio del Amor, el signo y el sello de su amor a los hombres; no a los hombres en general, sino a cada uno dellos, a mí: particularmente a los suyos: "vobiscum" —con vosotros. Cristo tuvo aquí una enajenación mística y la expresó con gran sobriedad.

Si uno se asoma al Misterio del Amor de Dios humanado a través de esta frase, se asoma a un abismo: solamente Cristo pudo decir y hacer eso. Nosotros amamos a los hombres... Sí: Américo Ghioldi ama a toda la Humanidad en general, dijo en un discurso: eso es fácil; decirlo sobre todo. Pero si yo voy por la calle, digo cada cosa de cada uno de los pobres gatos que cruzo, que si me oyeran me correrían; después me corrijo, por supuesto; pero después; yo digo después: "Tienen un alma, Dios me manda amarlos"; o por lo menos digo: "Tienen dos pies como yo y caminan." Amar a la Humanidad en general es fácil; amar bien a los hombres particulares, a nuestros amargos hermanos los hombres, es difícil —sobre todo cuando uno ve la espléndida manada de siete autos juntos a toda velocidad por la Avenida Caseros. Hablo por mí.

Cristo amó a todos los hombres en particular, los presentes y los futuros —a mí en particular; y por eso instituyó un sacramento en el cual Él se hace humildemente comida, un pedacito de comida, para todos los hombres y para mí en particular.

Eso es tener una capacidad de amar inmensa, solamente posible a un Dios —a un Dios hecho hombre. Con gran deseo deseó poner ese sello a su amor, dar esa muestra incomparable. Nosotros no tenemos ese gran deseo de recibirlo ("Nosotros": hablo por mí), pero algún deseo tenemos, puesto que nos arrastramos a pie o en colectivo a la iglesia a recibirlo. Nosotros no podemos tener ese gran deseo con nuestras propias fuerzas; solamente podemos tener el deseo de tenerlo. Él lo puede dar; a veces lo da. Nosotros sin Él nada podemos.

—¿Ud. ama mucho a Dios? —Así lo espero: mucho o poco, no sé. Mi amor a Dios, si vamos a mirarlo de cerca, consiste en rezar una cantidad de oraciones vocales sencillas, en tener un constante propósito de no hacer daño a nadie, y en querer ser "honrado" lo más posible, sin serlo algunas veces. Ser honrado significa ser veraz con los otros y consigo mismo, no significa tan solamente no robar; y ser así veraz significa vivir en la realidad; en la realidad moral, que es la realidad propia del hombre. Todos los males que hay en el mundo universo vienen de que los hombres, de una u otra manera, nos salimos de la realidad real; nos inventamos otra realidad; a veces incluso le trazamos programas a Dios, de lo que debe hacer.

La Prudencia, que es la primera y la madre de las virtudes morales, consiste simplemente en discernir la realidad moral; pero ahora la palabra "Prudencia" significa algo como cautela, precaución, astucia, y a veces hasta pillería; ése es un mal sentido de la palabra; habría que llamar ahora a esa Primera Virtud Cardinal "discernimiento" o "discriminación". ¿De qué? De la realidad, o sea, del Ser. El que posee la virtud de prudencia, posee todas las otras virtudes; y el que no la tiene, no tiene ninguna otra virtud. Y las virtudes son para hacernos vivir en la realidad más real, sacarnos de todo error, imaginación o ficción. Veracidad.

Nuestro amor de Dios es prudente, a veces demasiado prudente —en el mal sentido; y a veces IMprudente. Hablo por mí. Una vez cuando yo oía sermones en vez de decirlos, oí un sermón en una Parroquia sobre el amor de Dios —creo que este mismo día de Corpus. El Predicador dijo literalmente: "Cuando uno ha cumplido todos los mandamientos, ¿ya ama a Dios? No todavía. Si además ha cumplido todos los consejos evangélicos, ¿ya ama a Dios? No todavía..." Yo, que estaba en primera fila, dije en voz alta: "¡Pero eso no es poco, canastos!" No sé si me oyó, mis vecinos me miraron enojados. Vuelto a casa, escribí una carta al Superior de esos Religiosos, diciéndole debía retirar de la predicación a ese Religioso; el cual después habló de no sé qué "arrobos cristianos" y "enajenaciones místicas", que yo nunca he tenido; y él tampoco probablemente. Yo le escribí al Superior que Jesucristo había dicho: "El que me ama, que cumpla los mandamientos; y entonces el Padre y yo vendremos y estaremos con él"; y desde entonces el negocio compete más bien al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que a nosotros.

El Domingo siguiente fui a Misa esperando que el Superior hubiese retirado al Predicador; y lo veo adelantarse muy orondo y empezar otro sermón irreal. Yo me volví a una viejita a mi lado, y le pregunté: "¿Cómo se llama ese Padre?" "Es el Padre Superior", me dijo. "Aquí la hicimos", dije yo. No volví más a esa Parroquia, porque como me conocían, me iban a echar. Yo había firmado la carta: "Leonardo Castellani, Visitador clandestino de Parroquias."

Perdonen este cuento poco piadoso, pero el Cura Brochero decía que nunca había que predicar sin contar algún cuentito; pero éste no es cuentito sino sucedido de pe a pa. Ha sido para decir que el amar a Dios no puede consistir en tener "arrobos cristianos" ni "enajenaciones místicas". Si alguno de Uds. los tiene, mejor para él; yo no los tengo. Yo he llorado a veces leyendo una novela, pero comulgando jamás he llorado.

Para acabar, amar a la Humanidad es fácil, amar a este prójimo o a esta prójima es difícil —amarlo bien; y amar a Dios es fácil y difícil: es fácil entenderlo y es difícil hacerlo. El amor de Cristo hacia nosotros es un abismo, es una cosa inmensa: "Con gran deseo he deseado..." Pero el saber esto no ha de hacernos "antropomorfar" a Dios; Cristo es humano pero no es antropomorfo. "Antropomorfismo" significa hacer a Dios igual a nosotros o quizás un poquito inferior a nosotros: es un error o abuso mental. No hemos de pensar el amor de Dios como una camaradería entre iguales, o como el amor de mi padre y madre, ni como el amor de dos novios, ni como el amor ya firme y tranquilo de dos casados, ni siquiera como el amor de los Santos, que tienen arrobos cristianos y enajenaciones místicas. Es mayor que eso, es inmenso.

Pero así como es inmenso, así es también de inmensa su pérdida, si lo perdemos por nuestra culpa. El Evangelio del próximo Domingo trae la Parábola de los Invitados', y ella dice que los invitados a la cena que rechazaron la cena fueron pasados a cuchillo y la ciudad incendiada. Cristo no encontró nada mejor que una masacre para significar el rechazo del amor de Dios, la perdición eterna; y se quedó corto. "Quia Deus zelotes es Tu" —dijo el Profeta judío: "Porque Tú eres un Dios celoso." "Porque el amor es fuerte como la muerte y los celos son duros como el infierno" —dijo otro Profeta judío. Estos judíos...

No hemos, pues, de decir como Don Babel Manitto, un criollo que conocí cuando chico: "Dios es bueno; si no hace más el pobre, es que no puede." Podría ser que escarbando en esa opinión teológica, uno encontrara que Don Babel Manitto dijo más de lo que sabía; pero lo que él quiso decir es que Dios era un viejito lleno de buenas intenciones, como Illia, pero que no hacía nada, o hacía muy poco; pero el pobre seguía siendo bueno. Y así no es Dios. Es celoso, es omnipotente, es justiciero.

Hoy día es mejor ser deudor que acreedor: somos deudores de Dios, mejor así. Si a mí todo el mundo me dijera que soy un santo, a lo mejor yo me creía que Dios me debía algo. Por suerte en mi vida me han dicho muchísimas veces más que soy un chiflado, que no un santo.

Perdonen otra vez que en vez de hablar del amor de Cristo a nosotros haya hablado más bien del amor a Cristo de mí. Si alguno tiene mucho más amor que eso, lo cual es muy posible, bien, dichoso él. Yo lo que no quiero es darme pisto con lo que no tengo; ni tampoco hacer sermones "irreales" —ni tampoco sermones piola— nueva ola.
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