"Virgen Santa, socorredme en la hora de la muerte: Santa María, madre de Dios, ruega por mí, pecador, ahora y en la hora de mi muerte; en tí, Señora, puse mi confianza, no sea yo confundido para siempre. Señor San José, mi protector, obtenedme una santa muerte. Ángel mío de mi guarda, Arcángel San Miguel, defendedme del demonio en el último combate. Y vosotros, Santos del paraíso, vosotros, ¡oh defensores míos! Socorredme en aquel extremo. Jesús. María y José, téngalos yo a mi lado en la hora de mi muerte".
San Alfonso María de Ligorio


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