martes, 12 de mayo de 2020
ES NECESARIO HACER CRECER LA SEMILLA
Solo Dios conoce la influencia que la santidad de una madre tiene en el alma de sus hijos. Casi todos los grandes santos han tenido madres muy piadosas. La primera gracia que se le da a un hombre es tener una madre de acuerdo con el corazón de Dios.
Queridas madres, su maternidad no termina hasta que hayan formado a Jesucristo en el corazón de sus hijos. El bautismo es solo una semilla y el bautizado no es más que un recién nacido. Después de plantar la semilla, es necesario hacerla crecer. Esa es su misión, y no podrán cumplirla a menos que ustedes mismas sean santas.
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lunes, 11 de mayo de 2020
EDUARDO VERÁSTEGUI INVITA A REZAR 50,000 ROSARIOS EL 13 DE MAYO, A LAS 13 HRS., POR EL FIN DEL CORONAVIRUS
La convocatoria de Verástegui es a rezar el Rosario todos unidos el 13 de mayo, fiesta de la Virgen de Fátima, a las 13:00 hrs. (hora de Ciudad de México). “Imagínate todo un estadio lleno, y cada persona con su rosario en la mano, pidiendo a Dios por el fin de esta pandemia, y a la Virgen María su cobijo e intercesión”, dijo.
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domingo, 10 de mayo de 2020
FELICIDADES A LAS MAMÁS
"La persona más importante sobre la tierra es una madre. No puede reclamar el honor de haber construido la Catedral de Notre Dame, pero no lo necesita. Ella ha construido algo más magnificente que cualquier catedral: un hogar para un alma inmortal y para el pequeñito cuerpo de su bebé. Los ángeles no han sido bendecidos con tal gracia. Ellos no pueden tomar parte en el milagro creador de Dios que lleva nuevos santos al Cielo. Sólamente la madre humana puede. Las madres están más cerca de Dios, el Creador de toda criatura; Dios une sus fuerzas con las madres para llevar a cabo este acto creador. ¿Cuál entre todos los bienes de Dios sobre la Tierra puede ser más glorioso que éste de ser madre?".
Cardenal Joseph Mindszenty
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sábado, 9 de mayo de 2020
ORACIÓN A SAN ROQUE CONTRA LAS PANDEMIAS
Misericordiosísimo y benignísimo Señor, que con paternal providencia castigas nuestras culpas, y por la infección del aire nos quitas la salud y la vida corporal, para que reconociéndonos y humillándonos en vuestro acatamiento, nos des la vida espiritual de nuestras almas: yo os suplico humildemente por la intercesión de San Roque, que si es para vuestra mayor gloria, y provecho de nuestras almas, me guardes a mí y a toda esta familia y patria de cualquiera enfermedad y mal contagioso y pestilente, y nos des entera salud de alma y cuerpo, para que en vuestro santo templo te alabemos y perpetuamente te sirvamos. Y tú, oh bienaventurado Santo, que para ejemplo de paciencia, y mayor confianza en vuestro patrocinio, quiso Dios que fueses herido de pestilencia, y que en vuestro cuerpo padecieses lo que otros padecen, y de vuestros males aprendieses a compadeceros de los ajenos y socorrieses a los que están en semejante agonía y aflicción, míranos con piadosos ojos, y líbranos, si nos conviene, de toda mortandad, por medio de tus fervorosas oraciones, alcánzanos gracia del Señor, para que en nuestro cuerpo sano o enfermo viva nuestra alma sana, y por esta vida temporal, breve y caduca lleguemos a la eterna y gloriosa, y con vos gocemos de ella en los siglos de los siglos. Amén.
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viernes, 8 de mayo de 2020
ORACIÓN CRISTERA
Jesús Misericordioso, mis pecados son más que las gotas de tu preciosa sangre que derramaste por mí, no soy digno de pertenecer al ejército que defiende los derechos de tu Iglesia y que lucha por ti.
Quisiera nunca haber pecado para que mi vida fuera una ofrenda agradable a tus divinos ojos. Lávame de mis iniquidades y límpiame de mis pecados, por tu Santa Cruz, por tu muerte, por mi Madre Santísima de Guadalupe, ¡perdóname!
No he sabido hacer penitencia de mis pecados por eso quiero recibir la muerte como un castigo merecido por ellos, no quiero luchar, ni vivir, ni morir sino solo por tu Santa Iglesia y por ti. Madre mía de Guadalupe, acompaña en su agonía a este pobre pecador, concédeme que mi último grito en la tierra y mi primer cántico en el cielo sea: ¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!
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jueves, 7 de mayo de 2020
miércoles, 6 de mayo de 2020
SI TUVIERA MIL VIDAS, LAS DARÍA POR CRISTO
"Si ser católico es delito -dijo ante el tribunal, que le propuso apostatar de su fe para salvar la vida-, acepto gustosamente ser delincuente, ya que la mayor felicidad del hombre es dar la vida por Cristo, y si tuviera mil vidas, sin dudar, las daría por Él".
Francesc Castelló. Mártir de Cristo Rey en la guerra civil española.
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martes, 5 de mayo de 2020
CRISTO NO JUSTIFICÓ A TODOS LOS HOMBRES, ÉSA ES LA FE CATÓLICA
Aunque lo diga Francisco, Jesucristo no justificó a todos los hombres
Ese “todos” es la visión del Señor que vino por todos y murió por todos. “¿Y también murió por aquel desgraciado que me ha hecho la vida imposible?”. También murió por él. “¿Y por aquel bandido?”: murió por él. Por todos. E incluso por la gente que no cree en él o es de otras religiones: murió por todos. Eso no quiere decir que se deba hacer proselitismo: no. Pero Él murió por todos, justificó a todos.
Vaya por delante que las palabras de un pontífice en una homilía improvisada -y el vídeo de la misma muestra que no fue leída- difícilmente pueden ser consideradas magisterio pontificio. Pero no por ello es menos grave que un Papa afirme algo que contradice expresamente la enseñanza de la Iglesia.
En el Decreto sobre la Justificación del Concilio de Trento, capítulo III, leemos:
No obstante, aunque Jesucristo murió por todos, no todos participan del beneficio de su muerte, sino sólo aquellos a quienes se comunican los méritos de su pasión. Porque así como no nacerían los hombres efectivamente injustos, si no naciesen propagados de Adan; pues siendo concebidos por él mismo, contraen por esta propagación su propia injusticia; del mismo modo, si no renaciesen en Jesucristo, jamás serían justificados; pues en esta regeneración se les confiere por el mérito de la pasión de Cristo, la gracia con que se hacen justos.
Y en el capítulo VI, vemos:
Dispónense, pues, para la justificación, cuando movidos y ayudados por la gracia divina, y concibiendo la fe por el oído, se inclinan libremente a Dios, creyendo ser verdad lo que sobrenaturalmente ha revelado y prometido.
Item más, dice el capítulo VII:
A esta disposición o preparación se sigue la justificación en sí misma: que no sólo es el perdón de los pecados, sino también la santificación y renovación del hombre interior por la admisión voluntaria de la gracia y dones que la siguen; de donde resulta que el hombre de injusto pasa a ser justo, y de enemigo a amigo, para ser heredero en esperanza de la vida eterna.
Y para que quede meridianamente claro, añade el capítulo VIII:
Cuando dice el Apóstol que el hombre se justifica por la fe, y gratuitamente; se deben entender sus palabras en aquel sentido que adoptó, y ha expresado el perpetuo consentimiento de la Iglesia católicaa; es a saber, que en tanto se dice que somos justificados por la fe, en cuanto esta es principio de la salvación del hombre, fundamento y raíz de toda justificación, y sin la cual es imposible hacerse agradables a Dios, ni llegar a participar de la suerte de hijos suyos. En tanto también se dice que somos justificados gratuitamente, en cuanto ninguna de las cosas que preceden a la justificación, sea la fe, o sean las obras, merece la gracia de la justificación: porque si es gracia, ya no proviene de las obras: de otro modo, como dice el Apóstol, la gracia no sería gracia.
Queda claro por tanto que no se puede decir de ninguna manera que Jesucristo justificó a todos los hombres, y mucho menos a los que no creen en Él y son de otras religiones. Tal afirmación es contraria al evangelio de Cristo, a la fe de la Iglesia. Y tal error es aún más grave si se le añade la oposición al proselitismo, que consiste en buscar la conversión de los incrédulos, de los no cristianos.
De hecho, el propio Señor Jesucristo indica que debemos hacer proselitismo pero no todos se salvarán, no todos serán justificados
«Id por todo el mundo, predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y se bautizare, se salvará; el que no creyere, se condenará»
Mc 16,15-16
Y a aquellos que no creyeron en Él, ya les advirtió:
«Si no creyéreis que yo soy, moriréis en vuestro pecado… El padre de quien vosotros procedéis es el diablo, y queréis hacer lo que quiere vuestro padre… el padre de la mentira. A mí, en cambio, porque digo la verdad, no me creéis. El que es de Dios oye las palabras de Dios; vosotros no las oís porque no sois de Dios»
Jn 8,21-24.44-47
Y también:
«El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo condene: la palabra que he hablado, ésa le condenará en el último día»
Jn 12,48.
Ni que decir tiene que, a diferencia de lo que sostenía el heresiarca Lutero, no basta solo con creer en Cristo. La fe sin obras es fe muerta (Stg 2,17 y 20). El Salvador enseñó que quien le llama Señor y no hace lo que Él dice, se condena (Luc 6,46-49). Pero sin fe ni siquiera es posible agradar a Dios (heb 11,6).
Recordemos la admonición del apóstol San Pablo:
«Pues bien, aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os predicara un evangelio distinto del que os hemos predicado, ¡sea anatema! Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio diferente del que recibisteis, ¡sea anatema!»
Gal 1,8-9
Y prediquemos lo mismo que San Pedro, Príncipe de los apóstoles y Vicario de Cristo:
«Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».
Hech 4,11-12
¡Ay de mí si no anunciare el evangelio! (1 Cor 9,16)
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Luis Fernando Pérez Bustamante
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lunes, 4 de mayo de 2020
LA DIVERSIDAD DE FALSAS RELIGIONES ES PRODUCTO DEL PECADO ORIGINAL
Esta fue la enseñanza constante de la Iglesia Católica, que aquí admirablemente resume el padre Reginald Garrigou-Lagrange:
“El respeto de todas las religiones sean lo falsas o perversas que sean no es más que la orgullosa negación del respeto debido a la Verdad. Para amar sinceramente lo verdadero y el bien, es necesario no tener ninguna simpatía hacia el error y el mal. Para amar verdaderamente al pecador y contribuir a su salvación, es preciso detestar el mal que está en él.”
R.P. Reginald Garrigou-Lagrange, O.P (1877-1964).
En cambio, hoy se dice este gravísimo error:
"El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos" (Documento sobre la fraternidad humana, por la paz mundial y la convivencia común, del 4 de febrero de 2019).
La diversidad de las falsas religiones inventadas por el hombre no puede ser la expresión de la voluntad de Dios, pues Dios aborrece el error. Y Dios es la Verdad misma. Por lo mismo, solo existe una sola Religión verdadera enseñada por la única Iglesia ‐la Católica‐ fundada por Cristo, verdadero Dios que se hizo hombre para salvarnos.
Si Adán no hubiese pecado, el error no se hubiera expandido posteriormente, ni se hubiesen creado (a través de la historia) tantas falsas religiones inventadas por el hombre, producto del pecado original.
Si Adán no hubiese pecado, el error no se hubiera expandido posteriormente, ni se hubiesen creado (a través de la historia) tantas falsas religiones inventadas por el hombre, producto del pecado original.
A la fecha no se ha corregido oficialmente esta errónea declaración que dice que las falsas religiones son dizque "expresión de una (sic) sabia voluntad divina".
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sábado, 2 de mayo de 2020
¿POR QUÉ NO UNA PROCESIÓN AHORA?
Esta ilustración data de 1736 en una epidemia de viruela que azotó la Ciudad de México, Don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, Virrey de la Nueva España y Arzobispo de México, ordenó sacar la Bendita tilma en procesión poniendo fin a la epidemia; la petición del Virrey fue hecha primero a Su Majestad Católica el Rey Don Fernando VI, quien a su vez así lo pidió a la Santa Sede. Ntra Sra. de Guadalupe fue nombrada escudo protector de la Ciudad de México.
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