domingo, 20 de mayo de 2012

DIOS NUNCA MUERE: UN BELLO VALS QUE EXPRESA LA CATOLICIDAD DEL MEXICANO (contiene dos videos)

  
"Muere el sol en los montes..." (haz click en la imagen)
Dios munca muere es un vals mexicano escrito por el compositor y violinista oaxaqueño Macedonio Alcalá (1831-1869) poco antes de su muerte. Es el Himno de facto del estado mexicano de Oaxaca. Los oaxaqueños se ponen de pie al escucharlo. 

Del anecdotario de su autor, se sabe que habiendo ya compuesto este hermosísimo vals, poco antes de morir, redactó su testamento "de pobre" ante el Escribano Público don José María Ocampo y los testigos Juan Bravo, José Mariano Aguilar y Homobono Marín. Declaró "ser católico, apostólico romano", "carecer de toda clase de bienes" y que "hace su última disposición testamentaria para el descargo de su conciencia". El compositor oaxaqueño expiró dos días después de haber recibido la sagrada comunión, el 24 de agosto de 1869.

Macedonio Alcalá
A su muerte, su hermano Bernabé intentó publicar el vals como si fuera de su autoría, pero los nativos de Tlacolula protestaron y demostraron que el trabajo era obra de Macedonio.

Un teatro y una calle de la Ciudad de Oaxaca, llevan el nombre del compositor.

EL LETRISTA: ¿CIPRIANO JOSÉ CRUZ O VICENTE GARRIDO?

Posteriormente, en dos ocasiones, se le adaptó letra, la segunda resultó un verdadero acierto y expresa perfectamente el pensamiento católico -la catolicidad- del mexicano sobre la trascendencia de la vida y la muerte. Muchas fuentes se la atribuyen a Cipriano José Cruz, sin embargo la disquera Peerless -que fue la primera que la grabó con letra, el 16 de marzo de 1955, en la voz de Pedro Infante-, señala a Vicente Garrido* como el letrista. Esta versión -la letra cantada por Pedro Infante y posteriormente por otros artistas- es la más bella y la que se popularizó a nivel nacional, pues -como señalamos ya- es la que mejor reflejó el sentir religioso del pueblo mexicano. Según la cantante Susana Harp, Cipriano José Cruz le proporcionó la letra anterior a la que grabó Peerless, sin que él se ostentara como el autor de ninguna de las dos versiones**, por lo que nos inclinamos más a dar por fidedigno el dato de la disquera.


Dios Nunca Muere

Música: Macedonio Alcalá.
Letra:  Vicente Garrido 

Coro:
Muere el sol en los montes
con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa
nos conduce a morir.

Estrofa I
Pero no importa saber
que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo
que Dios nunca morirá.

Estrofa II:
Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer,
pero sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.

Estrofa III:
Sé que la vida empieza
en donde se piensa
que la realidad termina,
sé que Dios nunca muere
y que se conmueve
del que busca su beatitud.

Estrofa IV:
Sé que una nueva luz
habrá de alcanzar nuestra soledad,
y que todo aquel que llega a morir
empieza a vivir una eternidad.

Ver video. Versión con letra:

Ver video. Versión instrumental:

* Álbum "Edición Limitada: 50 años de Pedro Infante" 20 cds con la totalidad de sus grabaciones. Peerless. Warner Music México.
**Dijo Susana Harp:"La letra se hizo para que Pedro Infante la cantara; sin embargo, como en los discos anteriores, la portada del disco es un librillo donde se puede consultar la letra original. Hay un compositor contemporáneo de Macedonio Alcalá, Cipriano José Cruz (que) me hizo el favor de darme la letra con que se cantaba Dios nunca muere y en el s. XX, con Pedro Infante se hace la segunda letra. El librillo incluyen las dos para que el público pueda consultar." Cita publicada en: (http://www.enkidumagazine.com/art/2010/200510/a_2005_002_a_susana_harp_habla_mi_tierra_vol_ii.htm)
Fuentes: Lavidaesbatalla, Catolicidad, Wikipedia y YouTube.

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sábado, 19 de mayo de 2012

LA MADRE DEL SALVADOR, ASOCIADA A SU OBRA REDENTORA Por el P. Réginald Garrigou-Lagrange O.P.

Nuestra dulcísima corredentora


La Iglesia no sólo llama a María Madre de Dios, sino también Madre del Salvador. En las letanías lauretanas, por ejemplo, después de las invocaciones de Santa Madre de Dios y Madre del Creador, se lee: Madre del Salvador, ruega por nosotros.

No existe aquí, como algunos han podido pensar, y lo veremos después, una dualidad que disminuiría la unidad de la Mariología en la que dominan dos principios distintos: Madre de Dios y Madre del Salvador, asociada a su obra redentora. La unidad de la Mariología se mantiene porque María es Madre de Dios Redentor o Salvador. De la misma manera que los dos misterios, el de la Encarnación y el de la Redención, no constituyen una dualidad que disminuiría la unidad del tratado de Cristo o Cristología, pues se trata de la Encarnación redentora; el motivo de la Encarnación está suficientemente indicado en el Credo, en donde se dice que el Hijo de Dios descendió del cielo para salvarnos: Qui propter homines et propter nostram salutem descendit de coelis (Símbolo niceno-constantinopolitano).

Veamos cómo María, por su consentimiento, se convirtió en Madre del Salvador y, seguidamente, por su cualidad de Madre del Salvador, cómo se asoció a su obra redentora.

María llegó a ser la Madre del Salvador por su consentimiento.

El día de la Anunciación la Santísima Virgen dio su consentimiento a la Encarnación redentora cuando el arcángel Gabriel le dijo (Lc. 1, 31): ‘He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo al que le pondrás por nombre Jesús’, que quiere decir Salvador.

Con toda seguridad, María no ignoraba las profecías mesiánicas y en particular las de Isaías, que anunciaban claramente los sufrimientos redentores del Salvador prometido. Pronunciando su Fiat el día de la Anunciación, aceptó generosamente desde ese momento todos los dolores que les ocasionaría, a Ella y a su Hijo, la obra de la redención.

Supo de modo más explícito lo que serían esos sufrimientos unos días más tarde, cuando el santo anciano Simeón dijo: Ahora, Señor, deja partir a tu siervo en paz, según tu palabra, pues mis ojos han visto tu salud, que tú preparaste ante la faz de todos los pueblos (Lc 2, 29-30).

Entonces comprendió más profundamente la parte que debía tener en los sufrimientos redentores, cuando el santo anciano añadió: Este niño está en el mundo para caída y resurrección de muchos en Israel y será un signo de contradicción. A ti misma, una espada atravesará tu corazón.

Este niño será signo de contradicción...y a ti
una espada atravesará tu corazón
Un poco más adelante se dice en San Lucas (2, 51) que María guardaba todas estas cosas en su corazón; el plan divino se esclarece progresivamente por su fe contemplativa, iluminada por el don de inteligencia, cada vez más penetrante.

María se convirtió, pues, voluntariamente, en la Madre del Redentor como tal, comprendiendo siempre mejor que el Hijo de Dios se hacía hombre por nuestra salvación, como dirá el Credo.

Desde entonces se unió a Él como sólo una Madre y una Madre santísima puede hacerlo, con una perfecta conformidad de voluntad y de amor por Dios y por las almas.

Es la forma especial que toma en Ella el precepto supremo : Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con todo tu espíritu y al prójimo como a ti mismo (Deum 6, 5; Lc 10, 27). Nada más sencillo, más profundo y más grande.
 
La Tradición lo ha comprendido perfectamente, puesto que no ha dejado de decir: Como Eva estuvo unida al primer hombre en la obra de perdición, María se unió al Redentor en la obra de la reparación.

LAS PROFECÍAS MESIÁNICAS

La Madre del Salvador comprendía cada vez mejor cómo debía cumplir su obra redentora. Le bastó con acordarse de las profecías mesiánicas bien conocidas por todos. Isaías había anunciado las humillaciones y los sufrimientos de Mesías, que los soportaría para expiar nuestras faltas, que sería la inocencia misma y que conquistaría las multitudes por medio de su muerte generosamente ofrecida.

David, en el salmo 22: Dios mío Dios mío, ¿porqué me has abandonado?, describió la oración suprema del Justo por excelencia, su grito de angustia en el anonadamiento y, al mismo tiempo, su confianza en Dios, su llamada suprema, su apostolado y sus efectos en Israel y entre las naciones. Mará conocía, evidentemente este salmo y lo meditaba en su corazón.

Daniel (7, 13-14) ha descrito también el reino del Hijo del hombre, el poder que le será conferido: le fue otorgado el dominio, la gloria y el reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servirán. Su dominio será un dominio eterno que no pasará, y su reino nunca será destruido.

Toda la Tradición ha visto en este Hijo del hombre, así como en el hombre de dolor de Isaías, al Mesías prometido como Redentor.

María, que no ignoraba estas promesas, se convierte al dar su consentimiento el día de la Anunciación en la Madre del Redentor como tal. De este consentimiento: hágase en mí según tu palabra, depende todo lo que sigue en la vida de la Santísima Virgen, como toda la vida de Jesús depende del consentimiento que dio al entrar en este mundo cuando dijo: No quisiste sacrificio ni ofrenda, sino que me diste un cuerpo… Heme aquí que vengo, Oh Dios, para hacer tu voluntad (Heb 10, 6, 7).

Los Padres afirman igualmente que nuestra salvación dependía del consentimiento de María, que concibió a su Hijo en espíritu antes de concebirle corporalmente.

Puede objetarse que un decreto divino como el de la Encarnación no puede depender del libre consentimiento de una criatura, que podría no haberlo dado.

La teología responde: Según el dogma de la Providencia, Dios quiso eficazmente y previó infaliblemente todo el bien que, de hecho, sucedería en el transcurso de los tiempos. Quiso, pues, eficazmente y previó infaliblemente el consentimiento de María, condición para que se realizase el misterio de la Encarnación. Desde toda la eternidad Dios, que todo lo obra con fortaleza y suavidad, decidió otorgar a María una gracia eficaz que le haría dar este libre consentimiento, saludable y meritorio.

Del mismo modo que hace florecer los árboles, Dios hace florecer también nuestra libre voluntad haciéndola producir estos buenos actos; lejos de violentarla, la actualiza y produce en ella y con ella el modo libre de nuestros actos, que es, a pesar de ello, libre de serlo; este es el secreto de Dios todopoderoso.

De la misma manera que por obra del Espíritu Santo María concibió al Salvador sin perder la virginidad, así también por la moción de la gracia eficaz, dio infaliblemente su Fiat sin que su libertad quedase en nada lesionada, disminuida; muy al contrario, por el contacto virginal de la moción divina de la libertad de María, ésta consintió muy espontáneamente en su libre consentimiento dado en nombre de la humanidad.

Este Fiat era totalmente de Dios como causa primera, y totalmente de María como causa segunda. De la misma manera, una flor o un fruto son totalmente obra de dios como creador de la naturaleza, y productos del árbol que los tiene, como causa segunda.

En el consentimiento de María vemos un ejemplo perfecto de lo que dice Santo Tomás: Como la voluntad de Dios es soberanamente eficaz, no sólo se sigue la realización de lo que Dios quiere (eficazmente), sino que se realiza como Él lo quiere, y quiere que ciertas cosas sucedan necesariamente, y que suceden otras libremente: del hecho de que nada se resiste a la voluntad eficaz de Dios se sigue que no sólo se realiza lo que quiere, sino que se realiza ya sea necesariamente, ya libremente, como Él lo quiere.

María, por su Fiat dado el día de la Anunciación, resulta, pues, voluntariamente la Madre del redentor como tal.

Toda la Tradición lo reconoce al llamarle la nueva Eva. Efectivamente, no podía serlo más que si, por su consentimiento, se convirtiera en la Madre de Salvador para cooperar en la obra redentora, como Eva, al consentir en la tentación, llevó al primer hombre al pecado que le hizo perder para él y para nosotros la justicia original.

Algunos protestantes han objetado: los antepasados de la Santísima Virgen pueden, de este modo, ser llamados padre o madre del Redentor y decirse de ellos que estuvieron asociados a su obra redentora. Es fácil responder diciendo que sólo María fue iluminada para que consintiese en convertirse en la Madre del Salvador y se asociase a su obra de salvación; sus antepasados no sabían que el Mesías nacería de su propia familia. Santa Ana no podía prever que su hija sería un día la Madre del Salvador prometido.

(Tomado de R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador, cap. 5 art. 1.)
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viernes, 18 de mayo de 2012

¡TÚ REINARÁS! (Video)




CRISTO REINA pronuncian nuestros labios; CRISTO REINA escriben nuestras plumas; CRISTO REINA han de hacer resonar en todas partes nuestras obras.

CRISTO REINA es la proclamación de la verdad, luz y vida... honor y gloria de todos los corazones.

CRISTO REINA ahora, en este momento de la vida de cada uno, como reinó ayer y reinará mañana.

CRISTO REINA expresa una verdad inmensa y eterna porque Cristo es Rey más allá de la creación y de los siglos.

CRISTO REINA es el grito de luz, el grito de honor y el grito de salvación de los hombres y de todos los pueblos del mundo, porque sólo Cristo es el sol de la vida, de la salud y de la resurrección social.

Si estampamos el lema CRISTO REINA con letras de fuego en nuestro corazón, si logramos hacerlo adoptar en todas las familias... a CRISTO REY aclamarán los pueblos, las ciudades, las naciones y los imperios.

Tú reinarás, oh Cristo bendito, soberano de todos los países. Lucharemos por implantar tu reinado social en nuestras patrias y familias. Somos tus fieles vasallos. Te juramos amor y fidelidad. Danos fuerza y valor para dar la viril batalla por tu reino. ¡Viva Cristo Rey!

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jueves, 17 de mayo de 2012

ANSIOSA BÚSQUEDA DE DIOS (COMO OVEJAS SIN PASTOR) por el P. Manuel Robledo

Jesús se compadeció de ellos 


"Los Apóstoles, pues, reuniéndose con Jesús le dieron cuenta de todo lo que habían hecho y enseñado. El les dijo: venid a retiraros conmigo en un lugar solitario, reposaréis un poquito; porque eran tantos los que iban y venían, que ni aun tiempo de comer les dejaban. Embarcándose, pues, fueron a buscar un lugar desierto para estar allí solos. Mas como al irse los vieron y observaron muchos, de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel sitio, y llegaron antes que ellos. En desembarcando  vio Jesús la mucha gente y enterneciéronsele con tal vista las entrañas, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a instruirlos en muchas cosas." (Evangelio según San Marcos, Cap. VI, vers. 30-34).

Después de haber cumplido la Misión que Jesús les había encomendado, los Apóstoles "volvieron a reunirse" con Él. ¡Qué alegría volver a verlo! ¡Qué gozo y algazara para referirle cómo habían recorrido los poblados y aldeas anticipando a sus pobladores la Buena Nueva del Reino de los Cielos! ¡Y qué admiración al narrarle cómo habían ejercido los poderes sobrenaturales que Él les había conferido para confirmación de su Palabra! La impresión más fuerte que todos llevaban era que hasta los demonios se hablan rendido a los conjuros que habían hecho ellos en el Nombre de Jesús.

Amable y Cariñoso los recibió el Señor, pero con una sombra de tristeza en su divino rostro. Mientras los Apóstoles predicaban de dos en dos por los pueblos y Él mismo predicaba solo por las aldeas circunvecinas a Cafarnaúm, donde el Tetrarca Herodes, impúdico adúltero y déspota criminal, había mandado degollar a San Juan Bautista para obsequiar los caprichos de la hija de su amasia. (Mth. XIV-1-12; Mc. VI-14-19; Luc. IX-7-9).

Los Evangelistas introducen la repugnante figura del reyezuelo con una escena palaciega: la fama de Jesús ha llegado hasta la corte del Tetrarca y todos comentan, atemorizados, los milagros del Divino Taumaturgo. Unos opinaban que Ese Personaje era Elías vuelto al mundo, otros que un Profeta; pero otros aseguraban que era el mismo Juan Bautista redivivo. La tronante voz del criminal interviene para jactarse de haber matado al Bautista, pero mirando con ojos torvos, receloso y tremulento, la pujante personalidad de Jesús. Así informa San Lucas (IX-7-9). San Mateo y San Marcos añaden que el mismo Herodes decía entre dudoso y angustiado que Jesús era el mismo Juan Bautista resucitado, y por este resurgimiento post mortem gozaba de la facultad de hacer milagros. (Mth. XIV-2; Ittc. VI-14-16).

Todos estos acontecimientos, así como el ir y venir de forasteros a Cafarnaúm por motivo de la próxima peregrinación pascual, aconsejaban prudencia y cautela. Pero sobre todo la formación espiritual de los Apóstoles aconsejó un retiro. Ellos debían aprender prácticamente el equilibrio de las almas misioneras entre la acción y la contemplación, entre el darse a la multitud y el retirarse al desierto, entre la recepción de la gracia en la oración y el comunicarla a las almas de los demás como canales de lo sobrenatural.

Las turbas "no le dejan un momento libre, ni siquiera para comer". Jesús les invita a pasar a la otra orilla, cerca de Betsaida, donde había un paraje solitario y acogedor, y zarparon muy de mañana hacia el noreste.

Pero la gente no podía desprenderse de Jesús, que se había prolongado en sus Apóstoles y llenaba toda esa tierra con su fama. No sólo gran multitud de cafarnaítas, sino también muchísimos forasteros, calculando la traza de la travesía, corrieron por tierra en número superior a cinco mil (Mc. VI-44). San Mateo sostiene ese número y añade que "sin contar las mujeres y los niños" (Mth. XIV-21).

Cuando Nuestro Señor desembarcó, encontró a la ingente muchedumbre: era un mundo de gente de todas las regiones circunvecinas, de todas les clases sociales, predominando los pobres, quienes le miraban con profunda esperanza, con humilde y halagüeña actitud. Para ellos había desaparecido el mundo y sus preocupaciones: su objetivo único era contemplar a Aquel cuyo rostro desean contemplar los ángeles (Cf. I-Petr. 1-12); escuchar la Palabra del Padre, manifiesta en Jesús, Idea Substancial de la Divinidad, presentada a los hombres en forma sensible mediante la Encarnación (Cf. Jn. 1-14). Parecían repetir con sus hechos y actitud las palabras del Salmista: "Oh Dios, Tú eres mi Dios, por ti madrugo; mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti como tierra reseca, agostada, sin agua...." (Ps. LXII-2).

El movimiento de aquella colorida variedad se aquieta; el bullido se torna en silencio cuando el Señor desciende majestuoso de la barca. Dos lágrimas de ternura infinita debieron desprenderse de sus divinos ojos al contemplar la profunda necesidad de aquellas almas: "se compadeció de ellos porque andaban como ovejas sin pastor".

¡Como ovejas sin pastor! Bien había escrito Ezequiel Profeta (XXXIV-5): "se han dispersado faltas de pastor". Se cumplía la profecía: "Yo suscitaré sobre ellos un Pastor que las apaciente"... "He aquí que Yo mismo cuidaré de mi ganado y lo visitaré". (Ib. 23; 11).

Amorosamente Jesús se olvida del reposo que buscaba y emprende la ardua tarea de hacerse oír del gentío, les instruye, cura a sus enfermos, bendice a sus niños... Las turbas no se sacian de Jesús y Jesús no se cansa de prodigarse, cumpliéndose en Él estas palabras del Sagrado Libro de los Proverbios: "mis delicias es estar con los hijos de los hombres" (VIII-31), y en las turbas, que con diligencia e ingenio habían atajado el camino de Jesús, estas otras del Libro de la Sabiduría: "(La Sabiduría —el Verbo Divino—) fácilmente se deja ver de quienes la aman y es hallada de quienes la buscan". (Sap. VI-12).

¡Oh, si los pueblos de nuestro tiempo, empedernidos y descarriados por el materialismo, no corrieran en pos de los satisfactores de este mundo ni pusieran su confianza en las vanas promesas de los falsos redentores! ¡ ...Si los hombres tuvieran ansias de Dios, como aquellas turbas...!

"Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?". (Luc. XVIII-8).

P. Manuel Robledo Gutiérrez,  E.D.
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miércoles, 16 de mayo de 2012

EL "HUBIERA" NO EXISTE

 Coeficiente Emocional-Cerebro Derecho (CE-CD). Coeficiente Operacional-Cerebro Central (CO-CC). Coeficiente Intelectual-Cerebro Izquierdo (CI-CI). Combinar lo racional -primordialmente- con lo intuitivo y con lo operativo, en un equilibrio, para una toma de decisiones fundamentada en la ética, en una dimensión lógica. 

¿En qué tiempo están conjugadas las frases: “Si yo hubiera… y “Si yo hubiese...”?

Las frases arriba mencionadas están conjugadas en tiempo “desperdiciativo”. Con esto queremos decir que de nada sirve estar añorando el pasado, las cosas que no hicimos, o cómo las pudimos haber hecho, etc. Poco importa, en realidad, el tiempo verbal.

Por supuesto, ello no significa no arrepentirse del mal hecho, sino evitar lamentarse de las decisiones mal tomadas de buena fe. Lo hecho, hecho está. Ahora, en este momento, debemos tomar rienda de nuestra vida y hacer de ella lo que nos plazca para bien, para mejorarla. Para hacer esto, debemos tomar decisiones y de hecho, a cada momento estamos tomando decisiones. Algunas de ellas sin importancia. Pero muchas de ellas por demás trascendentes.

Esas, las decisiones importantes, son las que nos han traído hasta aquí, hasta esto que estamos viviendo. No nos cansaremos de decir que lo que estamos viviendo, es lo que nosotros hemos generado. Lo hemos generado con nuestro pensamiento.

Pensamos y al pensar tomamos decisiones. ¿Tomo el camino fácil o el que más me conviene? ¿Comeré este antojo o algo más saludable?, ¿Desquito mi coraje o calmo la situación? ¿Escojo el placer inmediato o el bienestar duradero? ¿Le doy amor o prefiero mi soberbia? ¿Hago lo que tengo que hacer o lo hago después?

Nos quejamos de que tenemos mala salud, pero fueron nuestras decisiones las que nos la trajeron. Nos sentimos mal por la falta de armonía en nuestras relaciones y sin embargo damos paso a nuestra soberbia o rienda suelta a nuestra ira.

Estamos hartos de vivir con limitaciones, pero en el momento eran mejor el dispendio y el placer inmediato. Nos hacía cosquillas el dinero en el bolsillo. Tal vez no había nada en realidad que comprar, pero buscábamos y encontrábamos en qué gastar, pudiendo haber invertido nuestro dinero en cosas que sí valían la pena.

Se habla mucho de la “intuición femenina” y sin embargo es algo que tanto los hombres como las mujeres podemos cultivar y aprender a escuchar. Existe la expresión: “Tengo una corazonada” y en ocasiones suele ser sólo nuestro deseo de que las cosas sean como quisiéramos.

En otras ocasiones, en realidad es nuestro ser interior que nos está diciendo cuál es el camino o la decisión correcta a tomar. Basta ya de tomar decisiones que sólo nos dan un placer o beneficio inmediato y pasajero pero nos perjudican a largo plazo.

Todas estas decisiones mal tomadas, a la ligera, como un granito de arena, se fueron acumulando hasta que llega un sobrepeso, la bancarrota, el divorcio, la enfermedad, el hastío, la infelicidad, etc.

Lo único que se requiere es una buena voluntad para salir adelante de nuestra mala situación y darnos tiempo para reflexionar sobre las decisiones trascendentes. Cuanto más importante es la decisión, más cautelosos debemos ser. No se trata de vivir en la indecisión, sino darle tiempo de calidad a la toma de decisiones.

¿Cómo aprender a tomar las decisiones correctas? La mejor herramienta que podemos sugerir, cuando estamos indecisos, es establecr claramente el objetivo o los objetivos, procediendo luego al análisis de las diversas alternativas, combinando -de manera equilibrada- los aspectos racionales (primordialmente), intuitivos y operativos (ver ilustración arriba) desde un fundamento ético en una dimensión lógica, poniendo en manos del Señor nuestras decisiones para que nos ayude.

Ahora* es el momento de tomar buenas decisiones y de corregir, también, hasta donde sea posible, el efecto de las que en el pasado tomamos mal. Ten en ellas siempre presente la voluntad de Dios y lo que Él espera de ti. La libertad es para elegir entre dos o más bienes (mientras que el libre albedrío es la capacidad de escoger entre el bien y el mal). Y entre los bienes, debemos buscar acertar con el mejor. No lo dejes para después, cuando ya sea tarde y vengan a tu mente los "si yo hubiera" o los "si yo hubiese".

* Aunque no hay que perder de vista, también, cuál es el momento oportuno para decidir algo, pues no siempre existen las condiciones o tenemos todos los elementos de juicio. Lo menos recomendable es una decisión precipitada. A lo que nos referimos arriba, es a no posponer decisiones cuando las circunstancias nos permiten tomarlas ya, y las diferimos innecesariamente en detrimento del bien que se busca. 

Adaptación. Título original:  "Si yo hubiera...Si yo hubiese...". Fuente: Webcatólicodejavier
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martes, 15 de mayo de 2012

¿ES PECADO DUDAR DE LA RELIGIÓN?


Para que la duda sobre una verdad de la Religión sea pecado, es necesario que sea voluntaria. No es pecado darse cuenta de que el misterio es difícil de entender, que nuestro entendimiento no lo puede comprender, etc. Si a pesar de todo esto, se fía uno de Dios que lo ha revelado, y cree, no sólo no hay pecado, sino que hay mérito. En la absoluta veracidad divina -motivo formal de la fe- no cabe error o el engaño. Lo que no se puede hacer -a pesar de la oscuridad profunda del misterio- es dudar si será eso verdad o no. Esta duda positiva, tomando como cosa incierta lo que Dios ha revelado, es pecado. El pecado contra la fe está en la negación o en la duda voluntaria de aquello que se sabe que Dios ha revelado.

Esto no se opone a la falta de claridad que podamos tener sobre una verdad de fe, ni al deseo de esclarecerla, dentro de lo posible, sabiendo que hay misterios que superan la inteligencia humana.

El pecado será grave, si es una duda voluntaria, a sabiendas, de una verdad que la Iglesia dice que hay que creer. Si la duda no es voluntaria, sino una mera ocurrencia de las dificultades que a nuestro entendimiento se le presentan, no hay pecado; o a lo más pecado venial, si ha habido alguna negligencia en resistir a la tentación. Si la vacilación llega a tomar por incierto lo que es dogma de fe, el pecado sería grave contra la fe. La fe debe extenderse a todas las verdades reveladas por Dios y propuestas como tales por la Iglesia. Nadie pierde la fe sin culpa propia. Dijo el Concilio de Trento: «Dios no abandona a nadie, si no es Él abandonado primero».

Ningún adulto puede salvarse si no hace actos de fe. «Dios no puede dar al hombre adulto responsable el don de su amistad sobrenatural, sino cuando el hombre la acepta previa y libremente». Si sabes el Credo de memoria, es un magnífico acto de fe. Si no lo sabes, aquí te pongo un acto de fe muy breve; pero debe decirse con toda convicción:

 Creo que Dios existe.

 Creo que Dios nos dará después de la muerte lo que merezcamos con nuestras obras en esta vida.

 Creo que hay un solo Dios verdadero en tres Personas distintas.

 Creo que estas tres Personas son: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 Creo que Dios se hizo Hombre y murió en una cruz para salvarnos.

Y si lo quieres en dos líneas: Creo firmemente en todo lo que la Iglesia dice debemos creer, porque Dios lo ha revelado.

Para fortificar nuestra fe, deberíamos hacer actos de fe de cuando en cuando, sobre todo en la hora de la muerte. La fe es como un sexto sentido que nos ayuda a un superior conocimiento de Dios. Quien no tiene fe, no se lo puede explicar. Como una piedra no puede explicarse la música, porque no capta nada.

La fe no se puede demostrar con argumentos, pues es un don, no una ciencia. Pero pueden darse razones de su credibilidad. La fe supera la razón, pero no la destruye. El motivo de creer no son las razones filosófico-científicas de las verdades reveladas, sino la autoridad de Dios que las ha revelado. Esas razones ayudan a ver que la fe es razonable, pero no son el motivo principal de la fe. Podemos saber que Dios nos ha hablado, y por tanto tenemos obligación de creer lo que Él nos ha dicho. Estimemos sobre todas las cosas el don divino de la fe; procuremos conservarla con la oración y el estudio, hacerla conocer y amar por los demás, defenderla si es atacada, y pedir a Dios que sea conocida y aceptada por los incrédulos y los infieles.

Al mismo tiempo debemos evitar todo aquello que pueda ponernos en peligro de perderla. Los que descuidan su instrucción religiosa, los que escuchan voluntariamente a los que la atacan, o leen libros o periódicos contra la fe, los soberbios y los impuros se ponen en peligro de llegar a perder este don divino.

Si alguna vez oyes una dificultad contra la Religión Católica y no sabes resolverla, no te alarmes por eso. Es imposible que tengas a mano los conocimientos necesarios para resolver todas las dificultades, y para demostrar que la tal dificultad es muchas veces un sofisma, un engaño, un falsear la verdadera realidad de las cosas. Pero no por eso debes darte por vencido. Acude a una persona que entienda de Religión y pueda resolvértela. Ten la seguridad de que todas las «pegas» contra la Religión tienen su solución, aunque tú no la conozcas. Es más, han sido solucionadas ya muchas veces; pues los enemigos de la Iglesia siempre están repitiendo las mismas cosas, y no se dan por enterados de las soluciones que ya se han dado.

Acerca de los que tienen dificultades contra la Religión hay que tener en cuenta que algunos preguntan para aprender (desean encontrar soluciones a sus dificultades), pero otros preguntan para atacar, y desearían que sus preguntas no tuvieran respuesta, para así tener una excusa al sacudirse de encima el cristianismo porque les estorba. Para instruirse en Religión es muy conveniente oír conferencias religiosas y leer libros de formación religiosa. Todos debemos preocuparnos de tener una formación religiosa proporcionada a nuestro estado y a nuestra cultura humana y profesional.

Cuando en un grupo se entabla una discusión de Religión, verás que, generalmente, los que llevan la voz cantante son los que menos saben de Religión, pero que su ignorancia los hace tremendamente audaces. A éstos es difícil convencerles, porque su amor propio rechazará los mejores argumentos. Pero si en el corro hay gente de buena voluntad, a quienes crees que tu solución puede ser provechosa y disipar errores, expón tu pensamiento con calma y con vista. Te será además útil pasar a la ofensiva, descubriendo la ignorancia religiosa del que disparata. Con todo, has de procurar no ofender a nadie, si no es necesario. Pero sé fuerte si alguno tiene positivamente mala fe y quiere propagar el mal. Ataca su error aunque se ofenda. Si alguien toma el arma del ridículo contra la Religión, tómala tú también para defenderla. Es muy importante que consigas que los que se están riendo en el grupo se pongan de tu parte. Si no te sientes con fuerza para dominar el grupo, has de saber que, después, en particular, te será mucho más fácil hacerles bien, y encontrarás razonables a muchos que en el grupo parecían fanfarrones.

Autor: P. Jorge Loring, S.I.


Nota: En este blog aparecen las siguientes ETIQUETAS, cada una con varios temas, que te permitirán conocer múltiples argumentos para defender tu fe (haz click en ellas y lee los diversos artículos. En ocasiones un escrito puede aparecer en dos o más etiquetas. Luego de hacer click en cada una, recorre el blog hacia abajo para ver todos los temas de esa etiqueta):
Apologética
DEFIENDE TU FE
Sectas 
Protestantismo
Ateísmo


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lunes, 14 de mayo de 2012

INVITACIÓN A LA LECTURA por Alfonso Junco

Un mal libro, puede llevarte a la ruina. Hay que saber elegir las lecturas.

Hay lecturas excelentes...

Suele la gente de letras tomar a punto de honra el darse por enterada y al cabo de la calle de cuanto libro suena. Modesta -aunque inmodesta- puerilidad. Porque quisiera uno leerlo todo. Pero...diluvios de libros han llovido en los siglos precedentes; llueven hoy cada día, literalmente cada día, diluvios de libros. No hay manera. Ni las 24 horas alcanzarían. Es forzoso escoger. Y todo el que escoge, se limita; deja necesariamente una cosa para poder tomar otra. Mas la elección, que es limitación ineludible, es también plenitud si en lo elegido acertamos y en ello nutrimos lo mejor del alma.

Es fuerza elegir. Desde luego, por leguas; por imperio de nuestro ambiente y circunstancia; por asuntos, según la vocación, la necesidad, la profesión, el gusto.

Aun dentro de una zona circunscrita y única -digamos la historia, digamos las letras-, el océano de libros imposibilita su absorción no ya total, ni siquiera mayoritaria.

¿Habremos de recurrir a la especialización? Con cierta medida. Porque la especialización se subdivide y ramifica sucesivamente hasta lo indefinido. Y eso indefinido se ha definido diciendo que el especialista es un señor que "sabe cada día más de cada día menos". Lo cual puede estar bien, pero con la precisa condición de que la especialidad no nos impida aquel mínimo de cultura general imprescindible para ejercer nuestra profesión capital e irrenunciable de hombres.

¿Qué hacer? No hay otro camino que elegir por la calidad. Optar, no por la "inmensa mayoría", sino por la "inmensa minoría". Entregarnos a la lectura de los libros esenciales en que está dicho todo, como resolvía en su desengañada madurez Amado Nervo.

Mas, ¿Cómo acertar con tales libros?

Para el pasado, hay el voto de los siglos, el plebiscito de la crítica universal. Y aunque nuestra impresión personal difiera de la generalizada, o se matice -como es justo y necesario- de nuestras peculiares aprehensiones y preferencias, nunca perderemos el tiempo y siempre enriqueceremos el espíritu departiendo con Aristóteles, San Agustín, con Shakespeare o Cervantes o de Maistre. Lo cual no impide, por supuesto, la delicia de hacer nuestras propias excursiones descubridoras y trabar amistad particular con otras almas afines y otros "dioses menores" acaso incógnitos.

...y hay libros que por superficiales, engañosos o nocivos, hay
que desechar. Un buen libro nutre el alma y el intelecto. Un mal
libro ha llegado hasta el grado de ser la ruina de muchos.
Y ¿para los libros recientes o que ahora mismo salen? Porque nos incumbe enterarnos, vivir nuestro día, desechar el prejuicio de que sólo con pátina de centurias valen las obras, recordar que lo que hoy es venerable y venerado fue ayer novísimo y reñidísimo, saber y sentir que ni el mérito es siervo de la cronología ni el espíritu humano está en finiquito.

Aun para los contemporáneos, el rumor de la crítica, el juicio de los sabedores, puede orientar nuestra curiosidad; y si ella es madrugadora y nos place ejercerla a riesgo propio y mantenerla alerta a lo que surge de mentes amigas o de mentes adversas, siempre será hacedero, sin excesivo despilfarro de tiempo, catar lo indispensable para optar. Pocas páginas bastan para saber si "hay madera": personalidad, irradiación, pensamiento, estilo. Y para resolver si prescindimos, si ojeamos al sesgo, si nos adentramos de verdad.

Hay que elegir con rigor. Porque, aun así, la vida no nos alcanzará para gozar todo lo inmortal que han trazado los mortales. Y, ya bien elegido el manjar, tomarlo sin groseras voracidades: con fino paladeo. Sólo merece leerse lo que merece releerse. Y más nutre un buen libro bien asimilado que diez a medio digerir. Que la lectura no es carrera, sino maduración de hombres.

A.J.

-Muchos no comerían un alimento descompuesto ni beberían agua contaminada, pero sin cuidado alguno hacen algo peor: alimentan su alma y su intelecto con inmundicias y errores que se exponen en un mal libro-
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domingo, 13 de mayo de 2012

EL INCREÍBLE MILAGRO DEL SOL

Los videntes de Fátima (foto coloreada, la original es en blanco y negro)


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Hoy, 13 de mayo de 2012, celebramos un aniversario más de las apariciones de la Virgen en Fátima, iniciadas precisamente en este día y mes del año de 1917. Culminaron con el gran milagro del sol el 13 de octubre del mismo año. CATOLICIDAD presenta a continuación en  qué consistió este milagro -al que la ciencia no le ha encontrado explicación alguna- presenciado y atestiguado por miles y miles de personas. Todas las fotografías son originales. Al final podrán ver dos videos: el primero con fotos del suceso y el segundo que trata de una recreación para una película, muy apegada al hecho histórico.
El milagro del sol fue un acontecimiento extraordinario que fue atestiguado por más de 100 mil personas, el 13 de octubre de 1917 en la campiña de Cova da Iria, cerca de Fátima, Portugal.
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Según varias declaraciones de testigos, después de una llovizna, se despejó el cielo y el sol lució como un disco opaco que giraba en el cielo. 


fotoSe dice que lucía significativamente menos brillante que de costumbre y arrojaba luces multicolores sobre todo el campo, sobre las sombras del paisaje, la gente y las nubes que lo circundaban. Se reportó que entonces el sol osciló en dirección a la tierra trazando un patrón de zig-zag, atemorizadas, algunas personas que observaban esto pensaron que significaba el fin del mundo. Los testigos reportaron también que el suelo y sus ropas, que habían estado mojados por la lluvia, se habían secado completamente.

 Arriba: Foto original del 'Milagro del Sol' en Fátima del 13 de oct. de 1917. Publicada en L'Osservatore Romano en 1951. 
Estimaciones del número de testigos van desde un rango de 30 o 45 mil, según Avelino Almeida, quien escribía para el periódico portugués ‘O’Século’, hasta un máximo de 100 mil, estimados por el Dr. Joseph Garrett, profesor de la Universidad de Ciencias Naturales de Coimbra, ambos estuvieron presentes ese día.
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El milagro fue atribuido por los creyentes a Nuestra Señora de Fátima, una aparición de la Santísima Virgen María a tres jóvenes pastorcillos en 1917, y como ella lo había predicho a sus videntes el 13 de julio, 19 de agosto y 13 de septiembre. Los niños dijeron que la Señora había prometido que al medio día del 13 de octubre en Cova de Iria, la Señora les revelaría su identidad y les mostraría un milagro “para que creyesen”. Según testigos, el milagro del sol duró aproximadamente diez minutos, los tres pequeños pastorcillos, además de haber confirmado el milagro del sol que tuvo lugar ese día, también reportaron haber visto un panorama de visiones, incluyendo a Jesús, la Santísima Virgen María y a San José bendiciendo a toda la gente.
Las descripciones más famosas de los acontecimientos reportados en Fátima pertenecen a los escritos de Juan de Machi, un sacerdote católico e investigador italiano. De Machi pasó siete años en Fátima, desde 1943 a 1950, llevando a cabo una investigación original y entrevistando a muchos testigos con una gran paciencia. En la obra el ‘Corazón Inmaculado’, publicada en 1952, de Machi reporta que “la naturaleza de los testigos van desde los creyentes hasta los incrédulos, venerables ancianas y jóvenes petulantes. Cientos de personas, de esta categoría tan diversa, dieron su testimonio formal. Tales reportes fueron muy variados, en los pequeños detalles existen divergencias de apreciación, pero ninguno de ellos, hasta donde pudimos investigar, negó el prodigio visible que realizó el sol”.

Una copia fotostática de una página del la publicación 'Ilustracao Portugueza', del 28 de octubre de 1917, muestra a una gran muchedumbre mirando el milagro del sol, que tuvo lugar durante las apariciones de Fátima.
Se citan a continuación algunas declaraciones de testigos, fueron tomadas de varios libros sobre la materia, de Juan de Machi:
Ante los asombrados ojos de la multitud, cuyo aspecto era casi bíblico, esperando y ansiosamente mirando al cielo, el sol tembló, realizó inesperados e increíbles movimientos fuera de todas las leyes cósmicas, el sol ‘bailó’, de acuerdo a una expresión típica de la gente.” Avelino de Almeida, quien lo reportó en ‘O´Século’, el periódico de mayor circulación y con mayor influencia en Portugal, el cual era, al tiempo, favorable al gobierno y anticlerical. Los artículos previos de Almeida se habían concentrado en satirizar los acontecimientos previos de Fátima, sin embargo, Almeida no abandonó la fe católica.
El sol, en un instante lució rodeado con flamas rojizas y en otro con una aureola amarilla y púrpura intenso, se veía girando muy rápidamente, en algunas ocasiones parecía que se desprendía del cielo y se aproximaba a la tierra, sintiéndose su intenso calor.” Dr. Domingos Pinto Coelho, escribiendo para el diario ‘Ordem’.
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… el sol plateado, envuelto en una misma luz diáfana grisácea, fue visto dando vueltas y revoloteando entre las nubes que lo rodeaban… La luz tornó a un hermoso azul, como si se filtrara a través de los vitrales de una catedral y desparramaba su luz sobre la gente que permanecía arrodillada con las manos juntas… la gente lloraba y rezaba, en la presencia de un milagro que habían estado esperando. Los segundos parecieron horas, tan intensos fueron esos instantes.” Un reportero del periódico de Lisboa ‘O Dia’
El disco solar no permaneció en la inmovilidad, esto no fue el destello de un cuerpo celeste ya que permaneció girando sobre su centro, en un frenético arremolinamiento, cuando sorpresivamente se escuchó un clamor de la gente, el sol que rotaba, parecía que se desprendía del firmamento y avanzaba amenazante sobre la tierra como si fuera a impactarnos con su fiera masa inmensa, la sensación durante esos momentos fue terrible.” Dr. Almeida Garret, profesor de Ciencias Naturales en la Universidad de Coimbra.
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Como si echasen a correr del cielo, las nubes fueron arrinconadas a un lado y el sol apareció en el zenit con todo su esplendor, comenzó a girar vertiginosamente sobre su axis, como la más magnifica bola de fuego que pueda imaginar alguien, tomando sobre sí todos los colores del arco iris y desprendiendo rayos de luz multicolores, produciendo el más asombroso efecto, este sublime e incomparable espectáculo, que fue repetido tres veces, duró aproximadamente diez minutos, la inmensa multitud, abrumada por la evidencia de tremendo prodigio, se tiró sobre sus rodillas.” Dr. Formigäo, un profesor del seminario de Santarem y sacerdote.
Me siento incapaz de describir lo que vi, miré fijamente al sol, el cual se veía pálido y no lastimaba mis ojos, luciendo como una bola de nieve, dando vueltas sobre sí mismo, y de repente pareció venir hacia nosotros en zig-zag, amenazando a la tierra. Aterrorizado, corrí y me escondí entre la muchedumbre, la cual lloraba y esperaba el fin del mundo en cualquier momento.” Rev. Joaquim Lourenco, describiendo la experiencia de su niñez en Alburitel a 18 kilómetros de Fátima.
Ese día, del 13 de octubre de 1917, sin recordar las predicciones de los pastorcillos, fui encantado por el extraordinario espectáculo en el cielo, espectáculo sin igual a lo que había visto antes, lo vi desde esta terraza…” Alfonso Lopes Vieira, poeta portugués.
Mientras que de Marchi declara que los reportes varían y son confusos en pequeños detalles, Kevin McClure afirma que nunca había visto una colección de relatos tan contradictorios en ningún caso de las investigaciones que ha realizado en los últimos diez años. No existen reportes científicos sobre algún comportamiento solar o astronómico inusual durante el momento en que el sol fue visto ‘bailando’, y tampoco existen reportes que testifiquen sobre algún fenómeno solar dentro del radio de 22.5 kilómetros desde Cova da Iria. Se ha dicho que el hecho de que haya sido predicho un milagro indeterminado, el abrupto comienzo y final del milagro del sol, la variada naturaleza de los observadores, incluyendo escépticos y creyentes, el gran número de personas que estuvieron presentes y la falta de cualquier factor de causa, excluyen la posibilidad de una “alucinación colectiva”. Incluso, las ropas mojadas -pues había llovido- de quienes presenciaron el fenómeno, quedaron totalmente secas luego del acercamiento del sol. Además, se reportó que esta “actividad solar” fue visible dentro del radio de los 18 kilómetros, lo que también excluye la posibilidad de una “histeria colectiva”.
Los videntes afirmaron que la aparición, que ahora se sabe fue Nuestra Señora de Fátima, les había prometido en julio, agosto y septiembre que un milagro ocurriría el 13 de octubre de 1917, “para que todos creyeran”. Pío Scatizzi, SJ, describe los acontecimientos de Fátima y concluye:
El fenómeno solar no fue observado en ningún observatorio, hubiera sido imposible que se les pasara de largo un acontecimiento así a los astrónomos y a otros habitantes del hemisferio… no hay duda que no fue un fenómeno natural astronómico o meteorológico… Tampoco es cierto que los testigos en Fátima fueron engañados colectivamente y estuvieran errados en su testimonio, al contrario, tal uniformidad de por sí supondría ya una intervención sobrenatural.
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El milagro tampoco estuvo supeditado al tiempo y el espacio, ya que el papa Pío XII vio el milagro del sol desde los jardines del Vaticano (1950), como confirmación del Cielo en un momento decisivo en el cual él proclamaría un dogma ex cathedra. Este es el reporte de la revista ‘Time’:
Millones de católicos romanos hacen un acto de reverencia cerca de Fátima, en Portugal, ante una escena de apariencia milagrosa de la Virgen María. En Fátima estuvo la semana pasada Federico Cardenal Tedeschini, arcipreste de la Basílica de San Pedro en Roma, para reunirse con los peregrinos a los que les tenía noticias importantes. En tres días sucesivos, el 30 y 31 de octubre y 1 de noviembre de 1950, dijo el cardenal, la milagrosa visión de Fátima se repitió para el papa Pío XII: “El Santo Padre dirigió su mirada, de los jardines del Vaticano hacia el sol, y en ese momento fue renovado para sus ojos el milagro del valle (Cova da Iria)” El 1 de noviembre fue el día que el papa proclamó el dogma de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al Cielo.”
Video con imágenes reales del gran suceso:

Recreación fílmica para una película muy apegada históricamente al milagro:

Fuentes: You Tube y Biblia y Tradición 
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