jueves, 22 de octubre de 2026

LA REVOLUCIÓN


 "Hay en la Revolución un misterio, misterio de iniquidad que los revolucionarios no pueden comprender, porque sólo la fe puede explicarlo, y a ellos les falta fe.

Para comprender la Revolución, es preciso remontarse hasta el padre de toda rebeldía, el primero que se atrevió a decir y tendrá la osadía, de repetir hasta la consumación de los siglos: Non serviam: “No obedeceré”.

Sí, el padre de la Revolución es Satanás. Es obra suya, comenzada en el cielo, y que viene perpetuándose entre los hombres de siglo en siglo. El pecado original, por el cual nuestro padre Adán se rebeló asimismo contra Dios, introdujo en el mundo, no precisamente la Revolución, pero sí el espíritu de orgullo y de rebeldía, que es su principio: y desde entonces el mal fue aumentando de día en día hasta la aparición del Cristianismo, que lo combatió y obligó a retroceder".

Mons. De Segur


miércoles, 21 de octubre de 2026

CÓMO INVOCAR Y BENDECIR A DIOS EN LA AFLICCIÓN -Por Tomás de Kempis.



EL ALMA: Bendito sea por siempre tu nombre, Señor, que quisiste ponerme a prueba con este dolor y esta tentación.

Como no puedo evitarlo, ¿qué puedo hacer sino refugiarme en ti, para que me ayudes y me lo hagas útil?

Señor, aquí estoy en tribulación; mi corazón enfermo está atormentado por la pasión que lo oprime.

¿Y ahora qué diré? ¡Oh Padre lleno de ternura! Las ansiedades me rodean. Líbrame de esta hora.

Pero ha llegado esta hora para que muestres tu gloria, librándome después de haberme humillado profundamente.

Dígnate, Señor, ayudarme; pues, pobre criatura que soy, ¿qué puedo hacer y adónde iría sin ti?
Señor, dame de nuevo paciencia esta vez. Sostenme, Dios mío, y no temeré, por muy dura que sea esta prueba.

¿Y ahora qué más digo? Señor, hágase tu voluntad. Merecía sentir el peso de la tribulación.

Por eso debo soportarlo: Dame paciencia, Dios mío, hasta que pase la tormenta y vuelva la calma.

Tu mano todopoderosa puede alejar de mí esta tentación y moderar su violencia, para que no sucumba del todo, como ya lo has hecho tantas veces por mí, ¡oh Dios mío, misericordia mía!

Y por mucho que esta prueba sea difícil para mí, por grande que me parezca: es obra de la diestra del Altísimo.


“La Imitación de Cristo” (Traducido del Francés).
 

LOS CRÉDULOS


 

lunes, 19 de octubre de 2026

VIVE COMO PIENSAS O ACABARÁS PENSANDO Y MURIENDO COMO VIVES


 
Jesucristo, nuestro Salvador, vendrá un día en gloria para juzgar a todos los hombres. «El Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre… y dará a cada uno según sus obras» (Mt 16,27).

Ahora Cristo se nos ofrece como Salvador misericordioso; entonces aparecerá como Juez justo. «Todos hemos de comparecer ante el tribunal de Cristo» (2 Cor 5,10). Nada quedará oculto ante Él (Heb 4,13).

Por eso debemos prepararnos viviendo en gracia de Dios, huyendo del pecado, cumpliendo los Mandamientos, confesándonos con sinceridad, haciendo penitencia, practicando la caridad y perseverando en la oración.

Y, sobre todo, permanezcamos firmes hasta la muerte en la verdadera fe cristiana, que es la fe católica. No abandonemos la Iglesia fundada por Jesucristo para seguir sectas o doctrinas protestantes. «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68).

Vivamos hoy como quisiéramos haber vivido cuando llegue la hora de nuestra muerte.

sábado, 17 de octubre de 2026

DIEZ CITAS DE SANTA TERESA DE ÁVILA PARA AYUDARTE EN TU CRECIMIENTO ESPIRITUAL

 

*. Vida fructuosa de Santa Teresa de Ávila

Santa Teresa de Jesús nació en Ávila, España, en 1515. Desde joven sintió inclinación hacia la vida religiosa y entró en el Carmelo. Después de años de lucha interior, tibieza y conversión, se entregó decididamente a la oración y a la búsqueda de la santidad. Reformó la Orden Carmelita, fundó numerosos conventos y afrontó con fortaleza numerosas dificultades. Fue una mujer de profunda oración, humildad, valentía y amor a Jesucristo. Escribió obras inmortales, como Libro de la vida, Camino de perfección y Las moradas. Murió en 1582 y fue proclamada doctora de la Iglesia.

*. Diez citas de Santa Teresa sobre la lucha espiritual y la oración

Las siguientes citas están tomadas de sus escritos o reproducen enseñanzas tradicionales suyas. Algunas se presentan con ortografía modernizada; conviene distinguir las citas textuales de las formulaciones abreviadas.

I. La importancia de la oración

1. La oración es amistad con Dios.

«No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama».

— Libro de la vida, 8, 5. 

2. La oración es el fundamento de la vida espiritual.

«Sin este cimiento fuerte de la oración, todo edificio va falso».

— Camino de perfección, 4, 5. 

3. No debemos abandonar la oración por nuestras faltas.

«Jamás dejen la oración, por muchas faltas que cometan».

— Enseñanza tradicionalmente atribuida a Santa Teresa; la formulación exacta requiere verificación en sus obras.

4. La oración debe traducirse en obras.

«La más cierta señal que, a mi parecer, hay de si guardamos estas dos cosas, es guardando bien la del amor del prójimo; porque si amamos a Dios no se puede saber, aunque hay indicios grandes para entender que le amamos; mas el amor del prójimo, sí».

— Las moradas, quinta morada, 3, 8. 

II. La lucha contra los defectos y las tentaciones

5. La vida cristiana exige combate y perseverancia.

«Hemos de andar como quien va a una guerra».

— Idea expresada por Santa Teresa en sus enseñanzas espirituales; formulación abreviada.

6. Las tentaciones pueden ayudarnos a crecer en la virtud.

«Las tentaciones y estorbos que pone el demonio la ayudan más; porque es Su Majestad el que pelea por ella».

— Fundaciones, 11, 7. 

7. Es necesario combatir los defectos, incluso los pequeños.

«Miren que por muy pequeñas cosas va el demonio barrenando agujeros por donde entren las muy grandes».

— Fundaciones, 29, 32. 

8. La determinación es indispensable para avanzar espiritualmente.

«Digo que importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella».

— Camino de perfección, 21, 2. 

III. La confianza en Dios y la perseverancia

9. Nada debe apartarnos de Dios.

«Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza».

— Poema tradicionalmente conocido como Nada te turbe, atribuido a Santa Teresa.

10. La oración debe perseverar incluso en medio de las dificultades.

«No deje la oración quien ha comenzado a tenerla, por muchas culpas que haga; con ella se puede enmendar y sin ella será mucho más dificultoso».

— Enseñanza recogida en sus escritos espirituales; la redacción exacta debe cotejarse con la edición utilizada. 
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Conclusión espiritual

La enseñanza fundamental de Santa Teresa es que la santidad exige oración perseverante, lucha contra los propios defectos, humildad, determinación y confianza absoluta en la gracia de Dios. El demonio procura desanimar al alma, distraerla y apartarla de la oración; por eso, el cristiano debe perseverar, combatir sus vicios y crecer cada día en las virtudes.

Para profundizar en esta doctrina, recomiendo especialmente Camino de perfección y Libro de la vida, donde la santa explica con admirable claridad la necesidad de la oración y las dificultades del camino espiritual. Puede consultarse una colección de sus obras en la [biblioteca de la Compañía de Santa Teresa de Jesús](https://www.stjteresianas.org/biblioteca/teresa-de-jesus-obras-y-cartas?utm_source=chatgpt.com).

Favor de reenviar estos textos a sus contactos. 
Es obra de caridad.

viernes, 16 de octubre de 2026

LA ESTULTICIA HUMANA ES INFINITA


"Son demasiado presuntuosas y necias aquellas personas que en un asunto de tal importancia sobre la felicidad eterna o el tormento eterno, osan permanecer en un estado de pecado mortal, incluso por un día, viendo que pueden ser sorprendidas por la muerte en cualquier momento, y que después de la muerte no hay lugar para el arrepentimiento y que una vez en el infierno ya no hay redención".

San Roberto Belarmino


miércoles, 14 de octubre de 2026

LA VOZ DEL PAPA


"...El bien de nuestra alma es más importante que el corporal; y debemos preferir el bienestar espiritual de nuestro prójimo a las comodidades de nuestro cuerpo...

"Si cierto tipo de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado, y pone en peligro la salvación de tu alma y la de otros, es tu deber abandonarlo...".

Papa Pío Xll

lunes, 12 de octubre de 2026

LAS RELIGIONES FALSAS SON MEDIOS DE PERDICIÓN INVENTADOS POR EL DIABLO: PÍO XII



"Nadie visiblemente fuera de la Iglesia puede estar seguro de su salvación eterna, absolutamente ninguna. La perspectiva católica está muy lejos del optimismo modernista sin alma. Las religiones falsas no son medios de salvación, sino medios de perdición inventados por el diablo como la causa remota, el mundo como la causa cercana, y la carne como la causa inmediata. Privan a la gente de las innumerables ayudas y gracias que sólo se pueden obtener entrando en el cuerpo de la Iglesia mediante el bautismo. "

Pío XII

Del muro de Thomas Geiger .

CATOLICISMO E HISPANIDAD por el Cardenal Isidro Gomá

 




Con todo el bagaje espiritual, cuando, jadeante todavía España por el cansancio secular de las luchas con la morisma, pudo rehacer la patria rota en la tranquilidad apacible que da el triunfo, abordó en las costas de esta América, no para uncir el Nuevo Mundo al carro de sus triunfos, que eso lo hubiese hecho un pueblo calculador y egoísta, sino para darle la fe y hacerle vivir al unísono del sobrenaturalismo cristiano. Así quedamos definitivamente unidos, América y España, en lo más substancial de la vida, que es la religión.

Y esta es, americanos y españoles, la ruta que la Providencia nos señala en la historia: la unión espiritual en la religión del Crucificado. Un poeta americano nos describe el momento en que los indígenas de América se postraban por vez primera "ante el Dios silencioso que tiene los brazos abiertos": es el primer beso de estos pueblos aborígenes a Cristo Redentor; beso rudo que da el indígena "a la sombra de un añoso fresno", "al Dios misterioso y extraño que visita la selva", hablando con el poeta. Hoy, lo habéis visto en el estupor de vuestras almas, es el mismo Dios de los brazos abiertos, vivo en la Hostia, que en esta urbe inmensa, en medio de esplendores no igualados, ha recibido, no el beso rudo, sino el tributo de alma y vida de uno de los pueblos más gloriosos de la tierra. Es que este Dios, que acá trajera España, ha obrado el milagro de esta gloriosa transformación del Nuevo Mundo.

No hay otro camino. "Toda tentativa de unión latina que lleve en sí el odio o el desprecio del espíritu católico está condenada al mismo natural fracaso"; son palabras de Maurras, que no tiene* la suerte de creer en la verdad del catolicismo. Y fracasará (otro camino) porque la religión lo mueve todo y lo religa todo; y un credo que no sea el nuestro, el de Jesús y la Virgen, el de la Eucaristía y el papa, el de la misa y los santos, el que ha creado en el mundo la abnegación y la caridad y la pureza; todo otro credo, digo, no haría más que crear en lo más profundo de la raza hispanoamericana esta repulsión instintiva que disgrega las almas en lo que tienen de más vivo y que hace imposible toda obra de colaboración y concordia...

Catolicismo, que es el denominador común de los pueblos de raza latina: romanismo, papismo, que es la forma concreta, por derecho divino e histórico, del catolicismo, y que el positivista Comte consideraba como la fuerza única capaz de unificar los pueblos dispersos de Europa. Una confederación de naciones, ya que no en el plano político, porque no están los tiempos para ello, de todas las fuerzas vivas de la raza para hacer prevalecer los derechos de Jesucristo en todos los órdenes sobre las naciones que constituyen la hispanidad. Defensa del pensamiento de Jesucristo, que es nuestro dogma, contra todo ataque, venga en nombre de la "razón" o de otra religión...La misma moral, la moral católica, que ha formado los pueblos más perfectos y más grandes de la historia; porque las naciones lo son, ha dicho Le Play, a medida que se cumplen los preceptos del Decálogo. Los derechos y prestigio de la Iglesia, el amor profundo a la Iglesia y a su cabeza visible, el papa, signo de catolicidad verdadera, porque la Iglesia es el único baluarte en que hallarán refugio y defensa los verdaderos derechos del hombre y de la sociedad. El matrimonio, la familia, la autoridad, la escuela, la propiedad, la misma libertad, no tienen hoy más garantía que la del catolicismo, porque sólo él tiene la luz, la ley y la gracia, triple fuerza divina capaz de conservar las esencias de estas profundas cosas humanas.

Organícense para ello los ejércitos de la Acción Católica según las direcciones pontificias, y vayan con denuedo a la reconquista de cuanto hemos perdido, recatolizándolo todo, desde el a b c de la escuela de párvulos hasta las instituciones y constituciones que gobiernan los pueblos.

Esto será hacer catolicismo, es verdad, pero hay una relación de igualdad entre catolicismo e hispanidad; sólo que la hispanidad dice catolicismo matizado por la historia que ha fundido en el mismo troquel y ha atado a análogos destinos a España y a las naciones americanas.

Esto, por lo mismo, será hacer hispanidad, porque por esta acción resurgirá lo que España plantó en América, y todo americano podrá decir, con el ecuatoriano Montalvo: "¡España! Lo que hay de puro en nuestra sangre, de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento, de ti lo tenemos, a ti te lo debemos. El pensar grande, el sentir animoso, el obrar a lo justo, en nosotros son de España, gotas purpurinas son de España. Yo, que adoro a Jesucristo; yo, que hablo la lengua de Castilla; yo, que abrigo las afecciones de mi padre y sigo sus costumbres, ¿cómo haría para aborrecerla?"

Esto será hacer hispanidad, porque será poner sobre todas las cosas de América aquel Dios que acá trajeron los españoles, en cuyo nombre pudo Rubén Darío escribir este cartel de desafío al extranjero que osara desnaturalizar esta tierra bendita: "Tened cuidado: ¡Vive la América española! Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!"

Esto será hacer hispanidad, porque cuando acá reviva el catolicismo, volverán a cuajar a su derredor todas sus virtudes de la raza: "el valor, la justicia, la hidalguía"; y "los mil cachorros sueltos del león español", "las ínclitas razas ubérrimas, sangre de España fecunda", de que hablaba el mismo poeta, sentirán el hervor de la juventud remozada que los empuje a las conquistas que el porvenir tiene reservadas a la raza hispana.

Esto será hacer hispanidad, porque será hacer unidad, y no hay nada, es palabra profunda de San Agustín, que aglutine tan fuerte y profundamente como la religión.

¡Americanos! En este llamamiento a la unidad hispana no veáis ningún conato de penetración espiritual de España en vuestras repúblicas; menos aún la bandera de una confederación política imposible. Unidad espiritual en el catolicismo universal, pero definida en sus límites, como una familia en la ciudad, como una región en la unión nacional, por las características que nos ha impuesto la historia, sin prepotencias ni predominios, para la defensa e incremento de los valores e intereses que nos son comunes.

Seamos fuertes en esta unidad de hispanidad. Podemos serlo más, aún siéndolo igual que en otros tiempos, porque hoy la naturaleza parece haber huido de las naciones. Ninguna de ellas confía en sí misma; todas ellas recelan de todas. Los colosos fundaron su fuerza en la economía, y los pies de barro se deshacen al pasar el agua de los tiempos. Deudas espantosas, millones de obreros parados, el peso de los Estados gravitando sobre los pueblos oprimidos, y, sobre tanto mal, el fantasma de guerras futuras que se presienten y la realidad de las formidables organizaciones nihilistas, sin más espíritu que el negativo de destruir y en la impotencia de edificar.

Cardenal Gomá 1869-1940
El espíritu, el espíritu que ha sido siempre el nervio del mundo; y la hispanidad tiene uno, el mismo espíritu de Dios, que informó a la madre en sus conquistas y a las razas aborígenes de América al ser incorporadas a Dios y a la patria. La patria se ha multiplicado en muchas; no debe dolernos. El espíritu es el que vivifica. El es el que puede hacer de la multiplicidad de naciones la unidad de hispanidad.

La Hostia divina, el signo y el máximo factor de la unidad, ha sido espléndidamente glorificada en esta América. Un día, y con ello termino, una mujer toledana, "La loca del Sacramento", fundaba la cofradía del Santísimo, y no habían pasado cincuenta años del descubrimiento de América cuando esta cofradía, antes de la fundación de la Minerva, en 1540, estaba difundida en las regiones de México y el Perú. Otro día Antonio de Ribera coge de los campos castellanos un retoño de oliva y lo lleva a Lima y lo planta y cuida con mimo, ocurre la procesión del Corpus, y Ribera toma la mitad del tallo para adornar las andas del Santísimo; un caballero lo recoge y lo planta en su huerta, y de allí proceden los inmensos olivares de la región. Es un símbolo: el símbolo de que la devoción al Sacramento ha sido un factor de la unidad espiritual de España y América. 

*Nota: no tenía entonces, pues luego volvió a la fe.
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