sábado, 6 de junio de 2026
viernes, 5 de junio de 2026
SECUENCIA por Santo Tomás de Aquino
SECUENCIA por Santo Tomás de Aquino
Alaba, alma mía, a tu Salvador, que es tu Pastor y guía. Alabémoslo con himnos y cánticos.
Pregona su gloria cuanto puedas, porque Él está sobre toda alabanza, y jamás podrás alabarlo bastante.
Gustosos hoy aclamamos a Cristo, que es nuestro Pan, pues Él es el Pan de Vida, que nos da vida inmortal.
Doce eran los que cenaban y les dio Pan a los doce. Doce entonces los comieron, y, después, todos los hombres.
Sea, pues llena, sea sonora, sea alegre, sea pura la alabanza de nuestra alma.
Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución de este banquete divino, el Banquete del Señor.
Ésta es la nueva Pascua, Pascua del único Rey, que pone fin a la pascua antigua.
Lo viejo cede ante lo nuevo, la sombra ante la realidad, y la luz ahuyenta la noche.
Lo que Jesucristo hizo en la cena, mandó que se haga en memoria suya
Enseñados con sus santos mandatos, consagramos el pan y el vino, en sacrificio de salvación.
Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en Carne, y lo que antes era vino queda convertido en Sangre.
Hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón; mas, si con fe las vemos, entrarán al corazón.
Bajo diversas especies, que son accidente y no sustancia, están ocultos los dones más preciados.
Su Sangre es nuestra bebida; su Carne, nuestro alimento; pero en el Pan o en el Vino Cristo está todo entero.
Quien los come, no lo rompe, no lo parte ni divide; Él es el todo y la parte; vivo está todo entero en quien lo recibe.
Puede ser tan sólo uno el que se acerca al altar, o pueden ser multitudes: Cristo no se acabará, pues no se consume al ser tomado.
Lo comen buenos y malos; más con suerte desigual de vida o de muerte.
Es muerte para los malos y vida para los buenos. ¡Qué efecto tan diferente tiene la misma comida!
Cuando se divida el Sacramento, no vaciles, sino recuerda que Jesucristo tan entero está en cada parte como antes en el todo.
No se parte la sustancia, se rompe solo la señal; ni el ser ni el tamaño se reducen de Cristo presente.
He aquí el pan de los ángeles, hecho viático nuestro verdadero pan de los hijos, no lo echemos a los perros.
Figuras lo representaron: Isaac, el inocente, con el cordero de la Pascua y el misterioso maná.
Tú, que todo lo sabes y puedes, que nos apacientas aquí siendo aún mortales, haznos allá tus comensales, coherederos y compañeros de los santos ciudadanos.
Amén.
jueves, 4 de junio de 2026
HOY, JUEVES DE CORPUS CHRISTI, OBLIGA LA ASISTENCIA A MISA AL MENOS EN MÉXICO
Tere Valles
Esta fiesta tradicional data del año 1526. Se acostumbra rendir culto al Santísimo Sacramento en la Catedral de México. El centro de la festividad era la celebración solemne de la Misa, seguida de una imponente procesión que partía del Zócalo, en la que la Sagrada Eucaristía, portada por el arzobispo bajo palio, era escoltada por autoridades virreinales, cabildo, cofradías, ejército, clero y pueblo. Había también representaciones teatrales alusivas, música y vendimia especial.
Los campesinos traían en sus mulas algunos frutos de sus cosechas para ofrecérselas a Dios como señal de agradecimiento. Esto dio origen a una gran feria que congregaba artesanos y comerciantes de distintos rumbos del país, que traían mercancías a lomo de mula (frutos de la temporada y artesanías que transportaban en guacales).
Cuentan que un hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal y un jueves de Corpus le pidió a Jesucristo que le enviara una señal. Al Pasar el Santísimo Sacramento frente a Ignacio en la procesión, Ignacio pensó: "Si ahí estuviera presente Dios, hasta las mulas se arrodillarían" y, en ese mismo instante, la mula del hombre se arrodilló. Ignacio interpretó esto como señal y entregó su vida a Dios en el sacerdocio y se dedicó para siempre a transmitir a los demás las riquezas de la Eucaristía.
Así fue como surgieron las mulitas elaboradas con hojas de plátano secas con pequeños guacales de dulces de coco o de frutas, de diversos tamaños.
Ponerse una mulita en la solapa o comprar una mulita para adornar la casa, significa que, al igual que la mula de Ignacio, nos arrodillamos ante la Eucaristía, reconociendo en ella la presencia de Dios.
Esta fiesta se celebra cada año el jueves después de la Santísima Trinidad. Se lleva a cabo en la Catedral y los niños se visten de inditos para agradecer la infinita ternura de Jesús. Se venden mulitas con gran colorido.
Fuente: www.corazones.org y catholic.net
miércoles, 3 de junio de 2026
EL VESTIDO ES PARA CUBRIR, NO PARA SUGERIR O MOSTRARSE
"...El bien de nuestra alma es más importante que el corporal; y debemos preferir el bienestar espiritual de nuestro prójimo a las comodidades de nuestro cuerpo...
Si cierto tipo de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado, y pone en peligro la salvación de tu alma y la de otros, es tu deber abandonarlo...".
Papa Pío Xll
martes, 2 de junio de 2026
ROMANCE DE LA VERÓNICA
ROMANCE DE LA VERÓNICA
Supo por donde pasaba
por la turba y el clamor,
y más de cerca por un
chasquido desgarrador...
Iba transida de pena
queriendo ver al Señor,
pasó abriéndose entre todos,
los que amaban, los que no...
Por la punta de la cruz
meciéndose lenta por
entre el cortejo se guiaba
del triste cordero en pos...
-Verónica, ¿qué no has miedo
de esta manada feroz
que la atraviesas sin ver?
-¡No, yo sólo sé mi amor!..
Huyeron sus bien amados
transidos por el temor:
mírale qué solo va
sin quien clame a su favor,
pagado es el que le ayuda
de la cruz el peso atroz,
y así va desfallecido
sin quien le haya compasión;
sin que ninguno de aquellos
que tan tiernamente amó,
un refrigerio le dé
rumbo a la crucifixión...
-¿Y tú, mujer, que no has miedo
del látigo que el sayón
puede descargar en ti?
-¡No, yo sólo sé mi amor!..
Valiente en el desafío,
veloz en la decisión,
llega Verónica al fin
a hallarse frente al Señor...
Su cárdena faz contempla
llena de sangre y sudor,
de lágrimas y del polvo
de las caídas que dió...
Míranle aquellos dos ojos
diciéndole su dolor,
y abrírsele siente el pecho
y herírsele el corazón...
Hay un momento terrible:
lanzas en expectación,
y látigos, hay en torno
del doloroso Varón...
-Verónica, ¿qué no has miedo
del palacio del pretor;
de un juicio por nazarena?
-¡No, yo sólo sé mi amor..!
Antes que nadie lo piense
sin tiempo que digan "no",
rápido quítase el velo
y enjuga el rostro al Señor...
Cuando quisieron, ya estaba
hecho el arrojo de amor,
y la faz resplandecía
de heridas limpias al sol...
Corre Verónica huyendo,
corre en pos de su rincón,
contra su pecho el pañuelo
tinto en la sangre de Dios;
y al extenderlo por fin
para besarlo mejor,
halla que su faz ahí
Jesús doliente estampó...
Ya nada quiere saber
Verónica en derredor;
ya nada puede mirar,
ya su vivir olvida;
tan solo llora y suspira,
y estrecha en su corazón
una pintura de sangre,
de llanto, polvo y sudor,
y si la llaman alguna
cosa a saber, bajo el sol,
ella llorando responde:
-¡No, yo sólo sé mi amor!..
"Cena de Amor" de Gloria R de Wolff



















