viernes, 22 de marzo de 2019

NUNCA TE AVERGÜENCES DE TU FE


¿Cuántas veces nos avergonzamos de nuestra fe? Cuando los sacerdotes nos avergonzamos de la sotana o del traje eclesial, cuando "para agradar a los hombres" pasamos por una Iglesia sin hacer el signo de la cruz, cuando tenemos miedo de manifestarnos públicamente como cristianos, deberíamos recordar las palabras de Nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: "cualquiera que me niega delante de los hombres, yo lo negaré delante del Padre que está en los cielos" (Mt 10, 33)

Hay veces que tenemos miedo de mostrarnos como católicos, ya que queremos ser "correctos delante de un mundo sin fe". No olvidemos nunca que lo que es sabiduría para los hombres es necedad delante del Omnipotente. Puede ser "muy sabio" delante del mundo mostrarse como "católico tolerante", que está en contra del aborto pero respeta otras opiniones. Sin embargo, es preferible llamar las cosas con su nombre, llamar al aborto GENOCIDIO Y ASESINATO DE UN SER INDEFENSO NO NACIDO, y así quedar como un intolerante ante cierto grupo de personas, ya que de lo contrario el Padre Celestial será intolerante con cada uno de nosotros. Y será intolerante con TODA JUSTICIA, ya que mientras el mundo pide tolerancia para opiniones asesinas (como son las abortistas), pocos tienen misericordia y compasión con todos los niños que son asesinados por ese terrible crímen.

Nos avergonzamos de ser católicos porque para mucha gente del mundo eso significa "defender curas pedófilos" (lo cual es una gran mentira), "estar en contra de la ciencia" (una patraña más grande aún), y tantas otras leyendas negras que por desconocimiento de la historia terminamos creyendo sin filtro.

Yo estoy orgulloso de ser católico, pues esto significa pertenecer a la única y verdadera religión (aún reconociéndo que soy indigno de esa gracia y que no por ser católico soy más santo que otras personas. Es más, me reconozco un gran pecador). Ser católico significa servir al único Señor que merece ser servido, el Dios Uno y Trino. Ser Católico significa tener a la Virgen María por Madre, sabiéndo que de su mano (si no la soltamos) vamos camino al cielo. Ser católico significa perdonar al pecador arrepentido (cosa que el mundo no hace. El mundo condena, pero no redime), ver el rostro de Jesús en el prójimo, defender la vida humana desde la concepción, defender el matrimonio única y exclusivamente entre hombre y mujer sin mezclas raras, etc. En definitiva, ser católico significa seguir a un Dios que se hizo hombre, murió en la cruz por mis pecados y resucitó al tercer día, ser católico significa luchar contra el demonio quien es el PRíNCIPE DE ESTE MUNDO, abandonar el pecado y vivir SOLO PARA DIOS.

Por lo tanto, que Dios nos de la gracia de NUNCA AVERGONZARNOS DE NUESTRA FE. Es más, debemos estar ORGULLOSOS DE LA MISMA, puesto que es la única fe que realmente salva, AQUELLA FUNDADA EN JESUCRISTO, ÚNICO SALVADOR DEL GÉNERO HUMANO.

Este orgullo no debe ser motivo de soberbia, sino de mucha humildad, ya que es un don que hemos recibido gratuitamente, y debemos DARLO GRATUITAMENTE. Hemos recibido más que otras personas, y es por eso que en el día del juicio seremos juzgados con más severidad, pues a quien más se le dio, más se le pedirá. Agradezcamos al Señor por la gracia de pertenecer a la Santa Iglesia Católica, pero seamos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos, pues delante del Altísimo no tenemos excusas. Si nuestra vida no es coherente con nuestra fe, nuestro castigo será aún mayor.

No estamos solos en esta lucha, pues de la mano del Omnipotente y de Nuestra Madre Celestial, TODO ES POSIBLE. Pongamos nuestra voluntad para ser cristianos con los mismos sentimientos de Cristo Jesús, pero sobre todas las cosas, PONGAMOS NUESTRA CONFIANZA EN EL DIVINO MAESTRO. El Señor comenzó su obra en nosotros, y si somos fieles, él la llevará a termino.

Bendiciones para cada uno de ustedes!

Padre Tomas A. Beroch

1 comentario:

  1. Comprender que ser católico, no solo es llevar los signos exteriores de serlo, si no de vivirlo en cada segundo de la propia existencia de este mundo, porque cada segundo vivido es por Gracia de Dios... que lo tenemos porque es un de don Dios que hemos recibido sin ningún merecimiento.

    Cada encuentro con el prójimo es una oportunidad de negar o confirmar a La VERDAD, asumiendo que en La Verdad, está La Vida, y que en La Verdad y en La Vida está DIOS... porque ambas, VIDA y VERDAD, Son Dios.

    Cada acción, es la oportunidad de sembrar una semilla de La Verdad, de La Verdad adquirida en Cristo, o de la mentira adquirida en el mundo, esta es la elección que se nos presenta cada instante, somos libres de elegir, asumiendo que esta libertad no es propia, esta también nos la otorga Dios...todo lo visible o invisible, tangible o intangible es de Dios.

    Una semilla muestra su verdadero fruto cuando muere, se sacrifica para dar Vida a otras semillas, que a su vez se sacrifican para dar Vida a otras... para perpetuar La Vida eternamente, y así permanecer en la perpetuidad de La Vida, LA VIDA, que es DIOS.

    El fruto de la cizaña es vano y hasta venenoso, aunque a la vista del despistado, le parecerá como si fuese fruto del trigo, así es como lo muestra la parábola, hay quien da la apariencia de ser un buen católico, y solo se complace en ser bien aceptado solo por su apariencia, pero sabe en su intimidad que no aportará nada sustancioso, y en ocasiones muy frecuentes sera más bien pernicioso, pues solo pretende imprimir su imagen y palabras sobre los demás, solo impresionar.

    "Pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón"

    El Señor, que solo ve los corazones no toma en cuenta ni orgullo ni apariencias, solo en la satisfacción que se da en los hechos acordes a Cristo, y que la bondad de Dios convierte en Fe.

    "Más bien, «Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor». Porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo sino aquel a quien recomienda el Señor" Corintios 10:17,18

    Ser un seguidor de Cristo es anteponer siempre al criterio propio, el poner siempre y primeramente a La Verdad de Él, aunque se pierdan amigos en el mundo, por decir en boca propia La Verdad que El nos manda enseñar como apóstoles de Su Santa Iglesia.

    Quien se avergüenza de decir al mundo La Verdad, pese a el odio que le tiene el mundo a La Verdad, ese es quien niega su Fe.
    No basta decir "Soy Católico..!", sí no "Cumplir la Ley de Dios y proclamar Su Santo Evangelio en la Palabra de Dios y en los hechos propios".

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