miércoles, 31 de enero de 2024

LA MORTIFICACIÓN


Hay que mortificar los sentidos del cuerpo y las potencias del alma.

a)    Mortifica tus ojos. “Los demás sentidos son las ventanas del alma –dice San Agustín-- , pero los ojos son sus puertas.” No te esta vedado el ver, pero si el mirar, el fijarse en objetos peligrosos. Jóvenes, mirad a todas las doncellas como miráis a vuestra hermana, y a todas las mujeres como a vuestra madre.

b)    Mortificar el gusto, procurando no comer ni beber en exceso. Declara San Jerónimo: “Nunca creeré que algún borracho sea hombre casto.”

c)    Mortifica el tacto, porque tu cuerpo es un vaso sagrado que sólo se puede tocar o dejar tocar con respeto.

d)    Mortifica tu mente, cuidando de cuantos pensamientos, imaginaciones y recuerdos puedan abrir la puerta al enemigo, rechazándolos en el acto.

e)    Mortifica tu corazón, en sus afecciones demasiado sensible, aunque sean sobrenaturales, pues empiezan por el espíritu y vienen a parar en la carne (Gal 3,3)

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martes, 30 de enero de 2024

HUID DE INMEDIATO DE LAS OCASIONES PRÓXIMAS DE PECADO


Llámese ocasión próxima de pecado cualquier circunstancia exterior (persona, objeto, lugar, diversión) que de ordinario nos lleve al pecado mortal. 

¡Ten cuidado! Si reza el refrán que no se ha de jugar con fuego, ¿Crees que es menos peligroso exponerse a las ocasiones próximas de pecado? 

Nuestra fuerza es semejante a la de la paja que, puesta en el fuego, se inflama y se consume en un instante.  El fuego es la ocasión; la paja nuestra alma.  

Afirma San Bernardino de Sena que es mayor milagro el no pecar, habiéndose expuesto a la ocasión, que resucitar a un muerto;  ahora bien Dios no realiza esta clase de milagros.       

Escucha a San Francisco de Asís: “Se lo que debería  hacer, más ignoro lo que haría si estuviese expuesto a la ocasión”. El mismo Espíritu Santo  asevera que quien ama el peligro, perecerá en él. (Eclesiástico 3, 27).    

 Enseña la Experiencia que la ocasión muda el alma en un instante: Era robusta, mas de repente se demuestra singularmente flaca. Interroga a la Historia:  ¿Cuál fue la causa del pecado de David, de la captura de Sansón, de la caída de Salomón y de la negación de Pedro? La ocasión próxima.     

En los primeros siglos del cristianismo, un mártir, tras haber sido azotado, fue encerrado en un horrible calabozo. Cierta matrona romana  solicitó, como gracia insigne, el ir a curar sus llagas. Ya estaba planteada la ocasión próxima, y Satanás hallábase presente, oculto tras las facciones de una mujer. El mártir no tuvo valor para decir “NO”; fue vencido y apostató. 

¿Cuáles son las principales ocasiones próximas del pecado mortal? Son:

A) Las malas lecturas, contrarias a la fe o a las costumbres. Un libro bueno es un amigo sabio, pero un libro malo es un cruel enemigo.  “¿Quién hay entre vosotros  -pregunta Pablo Bourget- que bajando al fondo de su conciencia, no reconozca que no hubiese sido del todo el mismo, a no haber leído tal o cual libro?”. Proal en su libro Crímenes y suicidios, escribe esta frase lapidaria: “Los mayores bienhechores y malhechores son los libros”.

B) Las imágenes, fotografías, estampas, cuadros, estatuas poco decentes, las películas y videos inmorales constituyen un peligro permanente.   

C) Las compañías malas o simplemente ligeras. Si colocáis una fruta sanísima entre frutas dañadas, se podrirá; uno se pone blanco en casa del molinero, y negro en casa del carbonero; la peste se contrae con el contacto de los apestados; dime con quién andas y te diré quién eres; uno se asemeja a las personas con quienes trata. (Es importante mencionar que Nuestro Señor Jesucristo comía y bebía con pecadores para rescatarlos de dicha realidad de pecado, el amaba al pecador pero no amaba el pecado, siempre buscaba en ellos la conversión).

D) Las familiaridades con personas de distinto sexo. “La tierra y la lluvia son excelentes  dice -San Juan Crisóstomo- pero mezcladas  hacen lodo”. El hombre y la mujer son fuego y paja; no bien se aproximan, hay incendio, hay catástrofe. Dices “Es una persona piadosa”. De acuerdo;  pero ¿no arde el cirio bendito lo mismo que el cirio no bendito? La virtud y santidad no te inmunizan  contra el peligro.

E) Los placeres mundanos. Son primeramente el túmulo de la piedad, luego del pudor, muchas veces de la inocencia, y hasta de la salud eterna. ¿Qué regla de conducta has de seguir? Evita absolutamente las ocasiones próximas y voluntarias, conviene a saber:  aquellas que, por lo común, te acarrean al pecado mortal, y aquellas a que te expones libremente. A ellas alude nuestro Señor cuando dice: Si tu ojo es para ti ocasión de escándalo, sácatelo y tíralo lejos de ti (Mt 18,9). Uno es ya culpable por el mero hecho de enzarzarse en ellas. Es ya pecado grave ponerse, voluntariamente y sin necesidad, en ocasión próxima de pecar mortalmente.

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Cuando fuiste bautizado, el Sacerdote, al imponerte el velo blanco, símbolo de la inocencia, te dijo: “Recibe este vestido blanco, y vuélvelo sin mancilla al tribunal de Nuestro Señor Jesucristo” Por estas Palabras, el ministro de Dios nos recomendó que guardásemos la Gracia Santificante.

¿Cómo conservar la gracia santificante? Evitando el pecado mortal. Los medios principales para evitarlo son:

1.- El recuerdo de las postrimerías.

2.-La huida de las ocasiones próximas de pecado.

3.-La mortificación.

4.-La huida de la Ociosidad.

5.-La oración

6.- La frecuencia de los sacramentos.

7.-La devoción a María.

8.-La lucha contra las tentaciones.

lunes, 29 de enero de 2024

DECRETO DE SAN PÍO X SOBRE LA EDAD DE LA PRIMERA COMUNIÓN


Edad de la Comunión

9. De todo esto se desprende que la edad de la discreción para la Comunión es aquella, en la cual el niño sepa distinguir el Pan Eucarístico (el Cuerpo de Cristo -con su Sangre, Alma y Divinidad- realmente presente en la hostia consagrada) del pan común y material, de suerte que pueda acercarse devotamente al altar. Así, pues, no se requiere un perfecto conocimiento de las verdades de la Fe, sino que bastan algunos elementos, esto es, algún conocimiento de ellas; ni tampoco se requiere el pleno uso de la razón, pues basta cierto uso incipiente, esto es, cierto uso de razón. Por lo cual, la costumbre de diferir por más tiempo la Comunión y exigir, para recibirla, una edad ya más reflexiva, ha de reprobarse por completo –y la Sede Apostólica la ha condenado muchas veces–. Y así el Papa Pío IX, de f. m., en la carta del Cardenal Antonelli a los Obispos de Francia, fechada el 12 de marzo del año 1866, reprobó severamente la costumbre que se introducía en algunas diócesis de retardar la primera Comunión hasta una edad más madura y predeterminada. La Sagrada Congregación del Concilio, el día 15 de marzo de 1851, corrigió un capítulo del Concilio Provincial de Ruán, que prohibía a los niños recibir la Comunión antes de cumplir los doce años. Con igual criterio se condujo esta Sagrada Congregación de Sacramentos en la causa de Estrasburgo, el día 25 de marzo de 1910, en la cual se preguntaba si se podían admitir a la Sagrada Comunión los niños de catorce o de doce años, y resolvió: “Que los niños y las niñas fuesen recibidos a la Sagrada Mesa tan pronto como llegasen a los años de la discreción o al uso de la razón”.

Normas obligatorias

10. Bien considerados estos antecedentes, esta Sagrada Congregación de Sacramentos, en la sesión general celebrada en 15 de julio de 1910, para evitar los mencionados abusos y conseguir que los niños se acerquen a Jesucristo desde sus tiernos años, vivan su vida de El y encuentren defensa contra los peligros de la corrupción, juzgó oportuno establecer las siguientes normas, sobre la primera comunión de los niños, normas que deberán observarse en todas partes:

I) La edad de la discreción, tanto para la confesión como para la Sagrada Comunión, es aquella en la cual el niño empieza a raciocinar; esto es, los siete años, sobre poco más o menos. Desde este tiempo empieza la obligación de satisfacer ambos preceptos de Confesión y Comunión.

II) Para la primera confesión y para la primera Comunión, no es necesario el pleno y perfecto conocimiento de la doctrina cristiana. Después, el niño debe ir poco a poco aprendiendo todo el Catecismo, según los alcances de su inteligencia.

III) El conocimiento de la religión, que se requiere en el niño para prepararse convenientemente a la primera Comunión, es aquel por el cual sabe, según su capacidad, los misterios de la fe, necesarios con necesidad de medio, y la distinción que hay entre el Pan Eucarístico (el Cuerpo de Cristo realmente presente en la hostia consagrada) y el pan común y material, a fin de que pueda acercarse a la Sagrada Eucaristía con aquella devoción que puede tenerse a su edad.

IV) El precepto de que los niños confiesen y comulguen afecta principalmente a quienes deben tener cuidado de los mismos, esto es, a sus padres, al confesor, a los maestros y al párroco. Al padre, o a aquellos que hagan sus veces, y al confesor, según el Catecismo Romano, pertenece admitir los niños a la primera Comunión.

V) Una o más veces al año cuiden los párrocos de hacer alguna comunión general para los niños, pero de tal modo, que no sólo admitan a los noveles, sino también a otros que, con el consentimiento de sus padres y confesores, como se ha dicho, ya hicieron anteriormente su primera Comunión. Para unos y para otros conviene que antecedan algunos días de instrucción y de preparación.

VI) Los que tienen a su cargo niños deben cuidar con toda diligencia que, después de la primera Comunión, estos niños se acerquen frecuentemente, y, a ser posible, aun diariamente a la Sagrada Mesa, pues así lo desea Jesucristo y nuestra Madre la Iglesia, y que los practiquen con aquella devoción que permite su edad. Recuerden, además, aquellos a cuyo cuidado están los niños, la gravísima obligación que tienen de procurar que asistan a la enseñanza pública del Catecismo, o, al menos, suplan de algún modo esta enseñanza religiosa.

VII) La costumbre de no admitir a la Confesión a los niños o de no absolverlos nunca, habiendo ya llegado al uso de la razón, debe en absoluto reprobarse, por lo cual los Ordinarios locales, empleando, si es necesario, los medios que el derecho les concede, cuidarán de desterrar por completo esta costumbre.

VIII) Es de todo punto detestable el abuso de no administrar el viático y la extremaunción a los niños que han llegado al uso de la razón, y enterrarlos según el rito de los párvulos. A los que no abandonen esta costumbre castíguenlos con rigor los Ordinarios locales.

Dado en Roma, en el palacio de la misma Sagrada Congregación, el 8 de agosto de 1910.

sábado, 27 de enero de 2024

MEMORARE Fray Luis de Granada, O.P. (1504-1588)



No me desampare tu amparo,
no me falte tu piedad,
no me olvide tu memoria.

Si tú, Señora, me dejas, ¿quién me sostendrá?
Si tú me olvidas, ¿quién se acordará de mí?
Si tú, que eres Estrella de la mar
y guía de los errados, no me alumbras, ¿dónde iré a parar?

No me dejes tentar del enemigo,
y si me tentare, no me dejes caer,
y si cayere, ayúdame a levantar.

¿Quién te llamó, Señora, que no le oyeses?
¿Quién te pidió, que no le otorgases?

jueves, 25 de enero de 2024

"¡SI SUPIERAN LO QUE LES ESPERA!"


«Entre los visitantes y las enfermeras había mu­chos que escandalizaban a Jacinta por sus vestidos de­masiado llamativos, a menudo también inmodestos. Seña­lando ciertos collares y otras formas de joyería, Ja­cinta solía decir: “¿Para qué sirve todo eso? ¡Si su­pieran lo que es la eternidad!” Y de algunos doctores que reflejaban incredulidad: “¡Desdichados! ¡Si supieran lo que les espera!”

La vidente afirmó que Nuestra Señora le había revelado que “los pecados que más gente llevan al in­fierno, son los pecados de la carne; que esa gente debe renunciar a la lujuria y a la impureza, que no debe permanecer obstinada en el pecado, y tiene que hacer penitencia.”

Parece que cuando lo dijo, Nuestra Señora se mos­tró muy triste, pues la niña agregó: “¡Tengo mucha pena por Nuestra Señora! Tengo mucha pena por ella!”»

 Canónigo Formigao, “Los Grandes Milagros de Fáti­ma”.

miércoles, 24 de enero de 2024

PARTICIPA DEL SUFRIMIENTO DE CRISTO


Te odian, te critican y se burlan porque eres católico, porque haces la señal de la cruz públicamente, porque rezas tu rosario. Nunca te avergüences. Nuestro Señor también fue odiado y tratado con toda clase de crueldad, pero Él nunca se dio por vencido. No seas como ellos y empieces a discutir e insultar, simplemente regocíjate porque participas del verdadero sufrimiento de Cristo.


lunes, 22 de enero de 2024

SI FUESE HOY, SERÍA TACHADO DE INTOLERANTE RELIGIOSO


San Saturnino, en el tercer siglo, sufrió persecución por evangelizar y celebrar la Santa Misa, siendo encarcelado.

Un día la multitud rodeó amenazadora a san Saturnino y le pretendía obligar a que sacrificara un toro sobre el altar de Júpiter. Ante el rechazo del obispo de sacrificar el animal, y enfurecidos por que san Saturnino dijo que no les tenía miedo a los rayos de Júpiter, ya que era impotente porque no existía.

Fue atado al toro que él no quiso sacrificar al falso dios pagano Júpiter, dando testimonio así de su fe católica.

Picaron al toro para que corriera escaleras abajo del Capitolio arrastrando al obispo. Saturnino quedó con el cuerpo despedazado, muriendo poco después.

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Si fuera hoy, este santo obispo sería llamado intolerante religioso por muchos que se dicen “católicos”. Todavía dirían: “que no sabía dialogar con lo diferente, y que lo importante es el amor, que la religión no salva, y que Cristo no estaría triste si él participara en un sacrificio pagano, pues sería solo algo cultural”.

“Cuando el relativismo entra en la Iglesia no damos más testimonio, ni martirio, sino el escándalo”.

Existe hoy una visión relativista que asegura que no existe la verdad, sino múltiples verdades, se ha convertido en el descalabro moral y espiritual de incontables personas, y esta postura nos ha llevado a creer en un falso respeto donde muchos tienen temor de opinar y de defender la única Verdad. 

Hoy en día tener una fe clara según el Credo de la Iglesia se cataloga a menudo como fundamentalismo. En la actualidad fácilmente se es juzgado de extremista, radical e intolerante; estas han sido las estrategias de la postmodernidad para silenciar a aquellos que han conocido la Verdad y se oponen al discurso dominante. 

No podemos por temor a ser rechazados guardar un cómplice silencio.

Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que usa como criterio último solo el propio "yo" y sus apetitos. 

Nosotros, por el contrario, tenemos otro criterio: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Es él la medida del verdadero humanismo. No es "adulta" una fe que sigue las olas de la moda y la última novedad; adulta y madura es antes una fe profundamente arraigada en la amistad con Cristo. 

Es esa amistad que se abre a todo lo que es bueno y que nos da el criterio para discernir entre lo que es verdadero y lo que es falso, entre el engaño y la verdad. Debemos dejar madurar esta fe adulta.

- Víctor Manuel Rubio

sábado, 20 de enero de 2024

EL MAYOR MILAGRO


"Que el hombre todo entero se llene de temor, que el mundo entero tiemble, que los cielos exulten, cuando sobre el altar, en las manos del sacerdote, descienda el Cristo, Hijo del Dios vivo". 

San Francisco de Asís


viernes, 19 de enero de 2024

SAN JUAN MARÍA VIANNEY, INTOLERANTE CON EL ERROR Y CARITATIVO CON EL ERRADO


Un protestante se acercó un día al Santo Cura de Ars y le dijo: "Aunque no estemos juntos en la tierra, vamos a estar juntos en el cielo". 

El Santo miró a los ojos del hombre y dijo suavemente: 

"A medida que el árbol se inclina, es por lo que el árbol cae. Si no vivimos juntos en la tierra, no vamos a vivir juntos en el cielo. La muerte no hace ningún cambio en esto". 

El protestante al escuchar estas suaves palabras del santo las consideró y meditó, renunció a su error, y se convirtió al catolicismo.

Muy distante y muy distinta fue la actitud de los santos si la comparamos con el falso ecumenismo actual que pone al mismo nivel la única Verdad de Cristo con la multiplicidad de errores.