jueves, 6 de noviembre de 2014

EL RETORNO A LOS VALORES PERENNES DEL EVANGELIO


No puede concebirse un auténtico cristianismo sin la práctica del único Amor, que es el Amor a Dios, el cual por generosidad divina, se convierte en el amor al prójimo realizado de la manera que me amo yo. El que dice que ama a Dios y no ama a su prójimo es un mentiroso, pues ¿cómo dice amar a Dios que no ve, si a su prójimo que ve no lo ama?

"El egoísmo o amor desordenado -afirma Santo Tomás- es el origen de todos los pecados, pues todo pecado procede del apetito desordenado de algún bien temporal; pero esto no sucedería, si no amáramos desordenadamente a nuestro propio yo, que es para quien buscamos ese bien equivocado; de donde se manifiesta que el desordenado amor de sí mismo es la causa de todo pecado".

Por eso la humanidad se bestializa cuando se aparta del amor a Dios y, así, sólo le importan sus pasiones, sus riquezas y el poder, aplastando a todos y por encima de cualquier principio. De esta manera surgen crímenes, robos, secuestros, abortos, extorsiones, violaciones, narcotráfico, fraudes, corrupción, injusticias, terrorismo, guerras injustas, subversión, etc.

La única y verdadera solución es el retorno a los valores perennes del Evangelio a través de la educación en el amor de Dios y el prójimo. Padres, educadores y sacerdotes darán cuenta del empeño puesto en esta trascendental obligación que se inicia con el propio testimonio personal y se continúa con la transmisión y siembra de firmes convicciones sin componendas con el mundo. Los gobiernos que destierran a Dios de la educación, tienen gran responsabilidad en la disolución de las costumbres y del incremento en los índices de criminalidad. La educación laica es en realidad atea. Todos daremos cuenta al justísimo Juez de lo que debimos hacer y no hicimos. Es decir, que seremos juzgados no únicamente por nuestros pecados de acción, sino también por los de omisión. 

 ¿Qué haces tú para revertir el mal en nuestra sociedad? ¿Realmente amas a tu prójimo como a ti mismo? No olvides que el mandamiento del amor es muy amplio y ¡es en serio!, y que a la tarde de la vida serás examinado en el amor.

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