viernes, 3 de abril de 2026
VIERNES SANTO (Obligan el ayuno y la abstinencia)
Hay un día en el año en que la Iglesia guarda silencio… y el mundo casi no lo entiende.
El Viernes Santo no es solo un día “triste”. Es el día en que el Amor fue llevado hasta el extremo.
Jesús, inocente, es traicionado, abandonado, humillado y crucificado. No hay cantos de gloria. No hay Eucaristía. El altar está desnudo. Todo parece derrota.
Y sí… humanamente, es un día profundamente doloroso.
Pero aquí está la clave que muchos olvidan: no es una tristeza vacía.
Es una tristeza llena de sentido.
Porque cada golpe, cada herida, cada clavo… fue por amor.
No fue un accidente. No fue un fracaso. Fue una entrega libre.
Jesús no pierde la vida… la entrega.
Y en ese aparente silencio de Dios, en esa oscuridad del Calvario, se está librando la batalla más importante de la historia: la redención del mundo.
Por eso el cristiano no vive el Viernes Santo como quien pierde toda esperanza, sino como quien contempla el precio de su salvación.
Es un día para detenerse. Para mirar la cruz. Para comprender cuánto valemos para Dios.
Porque si alguna vez dudas de cuánto te ama Dios… mira el Viernes Santo.
Ahí está la respuesta.
Hoy no es solo un día triste.
Es el día en que el amor de Cristo se hizo imposible de ignorar.
Y la pregunta ya no es qué le pasó a Jesús…
La pregunta es: ¿qué voy a hacer yo con ese amor?
🙏 Señor, enséñanos a contemplar tu cruz no con indiferencia, sino con un corazón agradecido, capaz de responder con amor al Amor que se entregó por nosotros. Amén.
V.C.
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