lunes, 7 de febrero de 2011

LOS FENÓMENOS SOBRENATURALES

Al referirnos a fenómenos sobrenaturales hacemos relación a lo que trasciende lo natural, lo que está más allá de las leyes normales

Autor: Jorge Enrique Mújica

Cura de Ars
En la vida de san Juan María Vianney, cura de Ars, escrita por Francis Trochu leemos lo siguiente: «Un joven de Lyon se había apenas confesado cuando el santo le dice:

- Amigo, no has dicho todo.

- Ayudadme vos, Padre: no puedo recordar todas mis faltas.

- ¿Y aquellas candelas que robaste de la iglesia de San Vicente?. Era verdad, pero lo había olvidado».

En otra ocasión, una mañana durante la misa, una señora se presentó a recibir la comunión. El santo pasó dos veces cerca de ella sin dársela. A la tercera vez le dice la señora en voz baja:

- «Padre mío, no me has dado la comunión».

- «No hija mía; esta mañana has comido algo».

Entonces la señora se acordó de haber comido un poco de pan.

A fines del s. XIX, el doctor Imbert, profesor de medicina en Clermont-Ferrand, describió ampliamente un testimonio acerca de Luisa de Lasteau, hoy beata, y su facilidad sobrenatural para reconocer los objetos sagrados (ierognosis): «Se le presentaba una reliquia, aunque fuese de un siervo de Dios no beatificado, y sonreía satisfacida, pronta a besarla. Lo mismo hacía con los objetos benditos aunque tuvieran forma profana, mientras se mostraba insensible por los objetos no bendecidos aunque fuesen imágenes sacras. Un sacerdote vestido de civil, le presentó un crucifijo sin bendecir y no le causó impresión. Después, con su mano consagrada, trazó sobre la cruz la bendición y se lo volvió a mostrar; entonces Luisa mostró su característica sonrisa al sacerdote. Los presentes exclamaron: ¡qué sublime es la bendición del sacerdote!»

Es común hallar en librerías una abundante literatura que intenta explicar, acertada o erróneamente, fenómenos sobrenaturales extraordinarios que por su relación con la fe, su impacto real, atractivo o de simple curiosidad, llaman enormemente la atención. Y no es para menos: profecía, poder de sanación, discernimiento de espíritus, visiones, revelaciones, habilidad infusa para el ejercicio de las artes, ciencia, estigmas, lágrimas o sudor de sangre, privación del sueño, bilocación, levitaciones, sutilezas, luminosidad... son temas que dejan un deseo de profundización mayor.

Al referirnos a fenómenos sobrenaturales hacemos relación a lo que trasciende lo natural, lo que está más allá de las leyes normales como el no poder volar por nosotros mismos o conocer lenguas sin antes haberlas estudiado. La causa sólo puede ser Dios aunque la propia naturaleza o el Demonio pueden imitar algunos de estos fenómenos para confundir cuando en realidad no son tales.

Los fenómenos sobrenaturales se manifiestan con los así llamados fenómenos místicos. Estos de deben a gracias regaladas por Dios que quiere ofrecer una posibilidad de unión más íntima con él al alma que los recibe o manifestar externamente al mundo el misterio de su acción omnipotente no explicable a la ciencia.

Las causas puramente naturales tienen como fuente elementos de orden fisiológico (temperamento, sexo, edad), la imaginación, los estados depresivos del espíritu (trabajo intelectual absorbente, meditación religiosa mal regulada, excesiva austeridad) y las enfermedades. Estas llevan a confundir con fenómenos "sobrenaturales" lo que en realidad se puede explicar naturalmente.

Es de fe que existen los demonios quienes, por permisión divina, influyen sobre algunos hombres. Sin embargo, la voluntad humana permanece siempre libre. El demonio no puede producir verdaderos fenómenos pues es gracia exclusiva de Dios (resucitar un muerto, curar instantáneamente heridas, traslocaciones, profecías, conocer los pensamientos, crear, violar las leyes de la naturaleza como la gravedad, etc.) pero sí puede falsificar visiones, éxtasis, esplendores y rigidez en el cuerpo, ardores en el corazón, curación de enfermedades producidas por él mismo, hacer aparecer estigmas, esconder objetos y moverlos.

La acción divina, que es de donde provienen los auténticos fenómenos, se desarrolla principalmente en el intelecto, en la voluntad y en el organismo de aquellos que la experimentan. De ahí que los grandes fenómenos se clasifiquen en tres grupos: de orden cognoscitivo, de orden corporal y de orden afectivo.
 
Fenómenos de orden cognoscitivo
 
Las visiones, referidas estrictamente al sentido de la vista, son percepciones de objetos mediante los ojos corporales. Hay tres tipos de visiones:
 
1) las externas o corporales, llamadas apariciones, donde se percibe una realidad objetiva naturalmente invisible al hombre
2) las imaginarias, que son representaciones sensibles internas circunscritas a la imaginación
3) las intelectuales, en las que se produce la visión por medio de la inteligencia, sin impresión o imagen sensible.

Las locuciones son fórmulas que enuncian afirmaciones o deseos. Se dividen en:

1) auriculares (percibidas por medio del oído)
2) imaginarias (se perciben con la imaginación durante el sueño o la vigilia)
3) intelectuales (las que se dejan oír directamente en el intelecto sin el concurso de los sentidos) que es como se comunican los ángeles.

Las revelaciones son las manifestaciones sobrenaturales de una verdad oculta o un secreto divino hecho por Dios para el bien general de la Iglesia o para la utilidad de quien la recibe. Son de dos tipos:

1) privadas: hechas a un individuo y que no entran en el depósito de la fe
2) universal: la dada por la Sagrada Escritura.

Las primeras nunca contradicen a las segundas si son auténticas. Sólo a la Iglesia corresponde declarar si un mensaje es o no revelación privada.

Por discernimiento de los espíritus se entiende el conocimiento sobrenatural de los secretos del corazón comunicados por Dios a sus siervos. Fue el caso del cura de Ars. En esta categoría también entra el descifrar y aclarar si otros fenómenos vienen o no de Dios.

La ierognosis es el conocimiento de lo que es sagrado manifestado en el poder o facultad que tuvieron algunos santos para reconocer las cosas santas y distinguirlas de las profanas. Este fue el caso de la beata Luisa Lausteau.

Otros fenómenos de conocimiento son la ciencia infusa universal (como el caso de Gregorio López (1562-1596) que sin estudio alguno, poseía un bastísimo conocimiento de la Sagrada Escritura, la historia de la Iglesia y los principios de la vida espiritual), el conocimiento sobrenatural de teología (los casos de santa Gertrudis y santa Catalina de Siena, luminarias de la mística), habilidad infusa para el ejercicio de las artes (por ejemplo san Francisco de Asís y Jacopone da Tordi, compositor del «Stabat Mater», para la poesía; santa Catalina de Bolonia, para la música; el beato Angélico da Fiesole para la pintura, etc.)

Fenómenos místicos de orden corporal

El primer caso documentado de una persona estigmatizada fue el San Francisco de Asís, quien recibió los estigmas en un éxtasis que tuvo el 17 de septiembre de 1224. Después de él se han multiplicado los casos. Quizá hubieron estigmatizados antes de San Francisco. No lo sabemos.

Estigmas del Padre Pío (foto real)
En 1894 se publicó en París el libro «La estigmatisation». En él, el doctor Imbert-Gourtbeyre, quien estudió con competencia y atención el tema, enumera hasta 321 casos de estigmatizaciones verdaderas en la historia. De esos 321 estigmatizados 62 fueron canonizados (42 hombres y 9 mujeres). Por el tiempo y por la resonancia, nos es muy cercano el caso de San Pío de Pietrelcina, de cuyas llagas emanaba, además, un olor muy agradable.

Estamos ahora de frente a los fenómenos místicos de orden corporal. Éstos se reflejan principalmente sobre el organismo, en cualquiera de sus funciones vitales o en diferentes aspectos de su actividad y manifestaciones exteriores, como recuerda el P. Royo Marín. Estos son los principales:

Los estigmas consisten en la aparición espontánea de llagas sanguinolentas en manos, pies, costado izquierdo, en la cabeza o en la espalda. Pueden ser visibles o invisibles. Muchos han tratado de dar una explicación racionalista al fenómeno atribuyéndolo al fanatismo. Es verdad que la imaginación puede ejercer una posible influencia psíquica, pero jamás será capaz de producir heridas físicas visibles. Bastaría hacer un ejercicio simple para darse cuenta de la imposibilidad: si se fija la vista en alguna parte del cuerpo y se piensa, con todas las fuerzas, que se quiere una herida visible en el costado; se podrá pasar todo un día y no se logrará. Los hechos hablan por sí solos.

También existen los estigmas diabólicos. ¡Sí, el demonio es capaz de producirlos! Si en el orden natural, en base a la hipnosis y a la sugestión, se han llegado a producir manifestaciones similares en sujetos desequilibrados, neuróticos o histéricos, cómo no iba a poder producirlos el demonio.

El sudor de sangre consiste en la expulsión, en cantidad considerable, de líquido sanguinolento a través de los poros de la piel, particularmente los de la cara. Las lágrimas de sangre son una efusión sanguinolenta a través de la mucosa de los ojos.

En el caso del sudor de sangre, el hecho histórico por excelencia es el de Nuestro Señor Jesucristo referido por San Lucas en el capítulo 22, versículo 44, de su Evangelio. Tras Jesucristo, un número pequeño de santos y personas pías han tenido sudor de sangre: santa Ludgarda (1182-1246), la beata Cristina di Stumbeln (1242-1312), Magdalena Morice (1736-1769), María Domenica Lazzari (1815-1848), Caterina Putigny (1803-1885).

Los casos de lágrimas de sangre son más raros aunque hay registrados dos casos muy famosos, el de Rosa María Andriani (1786-1845) y el de Teresa Neumann a mediados del siglo pasado.

La renovación o cambio de corazón es un fenómeno registrado en la historia de la mística y muy sorprendente. Consiste en la extracción del corazón de carne y en la sustitución con otro que es el de Cristo mismo.

Son famosos los casos de las santas Catalina de Siena, Ludgarda, Gertrudis, María Magdalena de Pazzi, Caterina de Ricci, Juana de Valois o Margarita María de Alacoque.

Así describía el confesor de santa Catalina de Siena el fenómeno de la sustitución de corazón: «Se encontraba un día en la capilla de la iglesia de los hermanos predicadores en Siena... Recuperada del éxtasis se puso de pie para regresar a casa. Una luz del cielo la envolvió y en la luz apareció el Señor que tenía en su mano un corazón humano, verdadero y esplendoroso... El Señor se le acercó, abrió el pecho de ella por la parte izquierda e, introduciéndole Él mismo el corazón que tenía en las manos, le dice: "Querida hijita, como el otro día tomé tu corazón, he aquí que te doy el mío con el cual siempre viviréis”. De lo dicho queda la apertura que le hizo en el costado; en signo del milagro ha quedado en aquel lugar un cicatriz, como me han asegurado a mí las compañeras que han podido verla. Queriendo saber la verdad de lo sucedido, ella misma fue obligada a confesármelo».

El ayuno absoluto. Está demostrado que el hombre puede sobrevivir naturalmente en una abstinencia total de alimento prolongada sólo por algunas semanas. En 1831 un condenado a muerte, Garnié, rehusó tomar alimentos a excepción de un poco de agua. Murió después de 63 días. Pesaba sólo 26 kilos. En la Iglesia, los casos más notables de ayuno absoluto son los de santa Catalina de Siena (cerca de ocho años), santa Ludovina de Schiedman (28 años), las beatas Caterina de Raconigi (diez años), Domenica Lazzari y Luisa Lasteau (14 años). Todas ellas llevaban una vida normal e incluso muy activa. Sin embargo el ayuno por sí mismo no prueba la santidad pero sí la Iglesia reconoce en algunos de sus santos un privilegio similar dado por Dios como recompensa por sus virtudes.

La vigilia o privación prolongada del sueño es análogo al precedente. Los casos más notables son los de san Macario de Alejandría quien pasó 20 años continuos sin dormir. Santa Coleta dormía una hora a la semana y una vez en su vida permaneció un año sin dormir. San Pedro de Alcántara dormía hora y media al día por cuarenta años, como testimonió santa Teresa de Jesús. Santa Rosa de Lima limitaba a dos horas el tiempo concedido para el reposo y santa Catarina de Ricci no dormía más que dos o tres horas por noche. Los médicos y los fisiólogos coinciden en el decir que sin salir de las leyes normales de la naturaleza orgánica no se puede privar a una persona del sueño. Las largas vigilias y abstinencias se encuentran sobre todo entre los contemplativos.

La agilidad consiste en la traslación corporal casi instantánea de un lugar a otro, a veces remotísimo del primero. Es diferente a la bilocación porque no hay simultaneidad de presencia en ambos lugares sino únicamente traslación de un lugar a otro.

En la mismísima Biblia leemos que el diácono Felipe fue trasportado por el Espíritu de Dios a la ciudad de Azoto después que instruyó y bautizó sobre el camino de Jerusalén a Gaza al eunuco Candace (Hechos de los apóstoles 8, 39-40) aunque quizá sea más famosos el caso de Habacuc, trasportado por el ángel de Judea a Babilonia para que llevase alimento a Daniel en la fosa de los leones (Dan 14, 33-39).

Otros santos conocidos también la ha tenido: santa Teresa contaba que san Pedro de Alcántara se le aparecía, aún viviente, varias veces. También san Felipe Neri se aparecío muchas veces mientras estaba en vida. San Antonio de Padua llegó a hacer, en una sola noche, el viaje de Padua a Lisboa; y regresó en la misma noche. En la vida de san Martín de Porres se narran prodigios de este tipo.

La bilocación es uno de los fenómenos más sorprendentes de la mística y uno de los más difíciles de explicar a menos que se recurra al milagro. Consiste en la presencia simultánea de una misma persona en dos lugares diversos. Se han dado muchos casos en la historia de la vida de los santos. Entre los más conocidos están los de san Francisco de Asís, san Antonio de Padua, san Francisco Xavier, san Martín de Porres, san José de Cupertino o san Alfonso María de Ligorio.

De san Alfonso María se lee en su proceso de canonización que el 21 de septiembre de 1774, mientras estaba en Arienzo, pequeña villa de su diócesis, cae en una especia de desvanecimiento. Permanece cerca de dos días inmerso en un dulce y profundo sueño, sentado sobre un sillón. Uno de sus siervos habría querido despertarlo, pero su vicario general, D. G. Nicola de Rubino, ordenó que lo dejaran reposar. Cuando se despertó, el santo sonó la campana. Acudieron prontamente sus familiares. Viéndolo grandemente agitado le preguntaron:

-«¿Qué te sucede?, son dos días en que no has hablado ni dado ninguna señal de vida».

Él respondió asegurando que había ido a asistir al Papa que acababa de morir hace una hora. Poco tiempo después llegó la noticia de la muerte de Clemente XIV, acaecida el 22 de septiembre a la una de la tarde, momento preciso en el que el santo había sonado la campanilla. San Alfonso fue visto en ambos lugares contemporáneamente por una multitud de testigos.

Las levitaciones consiste en la elevación espontánea del suelo y en el mantenimiento del cuerpo humano sin ningún apoyo y sin causa natural visible. Por regla, le levitación mística se verifica mientras el paciente está en éxtasis y, si el cuerpo se eleva un poco, se llama éxtasis ascensional; si se eleva a gran altura, recibe el nombre de vuelo extático; y si comienza a andar velozmente a ras del suelo, pero sin tocarlo, se llama marcha extática.

Film de San José de Cupertino

En el proceso de canonización de san José de Cupertino se registran más de sesenta casos de levitación. Fue visto volar sobre el púlpito de la iglesia, por los muros y delante de un crucifijo o una imagen pía; aterrizar sobre el altar o cerca del tabernáculo; sostenerse como un pájaro sobre ramas débiles; hacer saltos de grandes distancias. Una palabra, una mirada, la mínima cosa en relación con la piedad, le producía estos transportes. En un periodo de su vida llegaron a ser tan frecuentes que sus superiores debieron exceptuarlo del rezo común en el coro para que, contra su voluntad, no interrumpiera ni perturbase las ceremonias de la comunidad con sus vuelos extáticos de los cuales muchas personas fueron testigos, entre ellos el Papa Urbano VIII y el príncipe protestante Juan Federico de Brunswick, el cual no sólo quedó impresionado sino que se convirtió al catolicismo y vistió el sayal franciscano.

Está claro que la simple naturaleza no puede alterar las leyes de la gravedad, siempre fijas y constantes. La Iglesia ha explicado este fenómeno como una anticipación del don de agilidad propia de los cuerpos gloriosos.

Las sutilezas consisten en el paso de un cuerpo a través de otro. En el momento del tránsito supone la compenetración o coexistencia de los dos cuerpos en un mismo lugar. Este prodigio se verificó en la persona de Jesús cuando a puertas cerradas se presentó a sus discípulos, como narra san Juan en los versículos 20-26 del capítulo 19 de su Evangelio. También es célebre el caso de san Raymundo de Peñafort que entró en su convento de Barcelona a puertas cerradas.

Las luces o esplendores son ciertos esplendores que algunas veces irradian los cuerpos de los santos sobre todo durante la contemplación o el éxtasis. Este fenómeno se verificó en san Luis Beltrán, san Ignacio de Loyola, san Francisco de Paula, san Felipe Neri, san Francisco de Sales, san Carlos Borromeo, san Juan María Vianey, etc. Es uno de los más frecuentes entres los grandes santos.

El perfume sobrenatural (osmogenesia) consiste en un cierto perfume de exquisita suavidad y fragancia que emana del cuerpo mortal de los santos o del sepulcro donde reposan sus restos. Se trata de un aroma singular que nada tiene de común con los perfumes terrenos. Los testigos que lo han experimentado no encontraron analogías para hacer entender la suavidad y fragancia de un aroma inconfundible jamás sentido en la tierra.

El perfumero de la corte de Saboya fue enviado un día al convento de la beata María de los Ángeles para que buscase individuar la naturaleza del olor que la sierva de Dios emanaba. Debió confesar que no se asemejaba a ninguno de los perfumes de esta tierra. Las religiosas, sus compañeras, lo llamaban “olor de paraíso o de santidad”.

Han exhalado suave olor las reliquias o los sepulcros de san Francisco de Asís, santo Domingo de Guzmán, santo Tomás de Aquino, santa Rosa de Lima, santa Teresa, santa Francisca Romana, etc.

Fenómenos de orden afectivo

Quedan aún por explicar un tercer tipo de fenómenos, los de orden afectivo. Se consideran tales, prevalentemente, dos tipos: los éxtasis místicos y los incendios de amor. Algunos estudiosos llaman a este tercer tipo de fenómenos, psico-fisiológicos pues tienen, en buena medida, su raíz principal en la voluntad; de ahí que algunos autores los clasifiquen entre los fenómenos de orden orgánico.

Los éxtasis místicos no son gracias gratis dadas por Dios. Entran en el desarrollo normal de los grados de oración mística y constituyen un fenómeno normal en el desarrollo de la vida cristiana. Pero como su aspecto exterior es espectacular, presenta ciertas semejanzas con los fenómenos de tipo extraordinario que se han mencionado.

Los incendios de amor son un hecho comprobado en la vida de algunos santos en los que el amor hacia Dios se manifiesta algunas veces hacia el exterior bajo la forma de fuego que quema, incluso materialmente, la carne y la ropa cercana al corazón. Esta manifestación se produce en grados diversos:

1) Simple calor intenso: es un extraordinario calor del corazón que se dilata; este calor se expande a todo el organismo. Es clásico el episodio de la vida de san Wenceslao, duque de Bohemia. De noche visitaba la iglesia a pies descalzos. Al siervo que le acompañaba le recomendaba meter los pies en los zapatos que él dejaba para no congelarse.

2) Ardores intensísimos: el fuego del amor divino puede llegar a tal intensidad que a veces es necesario recorrer a refrigerantes para poderlo soportar. Se cuenta de san Estanislao de Kotska, que era tan fuerte el fuego que lo consumía, que en pleno invierno era necesario aplicarle sobre el pecho paños empapados de agua helada. Santa Caterina de Génova no podía acercar su mano al corazón sin experimentar un calor intolerable.

3) La quemadura material: cuando el fuego del amor llega a producir incandescencias, las quemaduras se realizan plenamente. Es lo que se llama a pleno título incendios de amor. El corazón de san Pablo de la Cruz, fundador de los pasionistas, ardía de tal manera, que más de una vez su túnica de lana aparecía completamente quemada por la parte del corazón. El beato Nicolás Factor, religioso franciscano, incapaz de soportar el fuego que ardía en su corazón, se hechó un vaso de agua helada en pleno invierno. Consta en su proceso de beatificación que el agua, inmediatamente, se evaporó.

Existe sin duda una estrecha relación entre el amor y el fuego producido.

La naturaleza prodigiosa de todos estos fenómenos exige recurrir a lo sobrenatural para poder ser explicados. Este recurso, indiscutiblemente, demuestra la grandeza infinita de Dios el cual esparce a manos llenas sus tesoros. Es fácil recurrir a lecturas que intentan, acertada o erradamente, para bien o para confusión del lector, explicar estos casos que son verdaderamente atrayentes. Este texto es una buena guía para no perder el norte y tampoco dejarse engañar.

BIBLIOGRAFÍA:

Introducción a los fenómenos. Gemino. Fenómenos. Arato. Biblioteca Clásica Gredos Ed. Gredos, S.A. Madrid, 1993
Teología della perfezione cristiana. Antonio Royo Marín. 10ª edición 1997. Edición San Paolo. Edizione italiana a cura di G. Pettinati, S. Pienotti, A. Girlanda. Págs. 1026-1132
Dizionario di mística. A cura di I. Borriello - E. Caruana - M.R. Del Genio - N. Suffi Libreria editrice vaticana 1998
Summa daemoniaca, José Antonio Fortea, Contenidos de Formación Integral. Segunda edición: diciembre de 2003. México.
Compendio de Teología Ascética y Mística, Tanquerey. Ediciones Palabra, Madrid, 1990.
El respeto al misterio. Revista Alférez. Madrid, 30 de abril de 1948 Año II, números 14 y 15 [página 10]
Los grandes maestros de la vida espiritual. Historia de la espiritualidad cristiana. A. Royo Marin. BAC, Madrid, 1973.

Fuente: Catholic.net-Virtudes y Valores
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

domingo, 6 de febrero de 2011

EMBESTIDA MODERNISTA DE TEÓLOGOS REBELDES CONTRA LA IGLESIA

  • Critican como "rigorismo moral" la doctrina de la Iglesia en asuntos como la homosexualidad y el divorcio

  • Propugnan que sean los laicos quienes decidan qué sacerdotes y obispos ocupan cargos importantes, y que la ley del celibato sacerdotal sea eliminada

  • Buscan la inclusión de mujeres como guías espirituales


  • No obstante haber sido denunciado el modernismo como "la suma de todas las herejías" desde principios del siglo pasado por el papa San Pío X en la encíclica Pascendi Dominici Gregis y a sus téologos como quintacolumnistas que "buscan la ruina de la Iglesia no desde afuera sino desde dentro", más de 144 teólogos modernistas (la tercera parte de teólogos de habla alemana) piden una profunda transformación contranatura de la Iglesia así como el fin de la ley del celibato sacerdotal.

    Según informa el diario Süddeutsche Zeitung , cercano al centro izquierda, un grupo de ocho teólogos escribió el documento, que contiene, detallados, los puntos de una reforma radical: la inclusión de las mujeres como guías espirituales, el fin del celibato obligatorio, la participación de los fieles en la elección de los obispos y el fin del "rigorismo moral". Critican a la Iglesia por su "elevada valoración" del matrimonio y del celibato, así como "la exclusión de personas que viven el amor, la fidelidad y la preocupación mutua" en una relación estable de pareja del mismo sexo o como divorciados casados en segundas nupcias.

    Se trata del alzamiento más importante contra la cúpula de la Iglesia católica desde hace 22 años, cuando 220 teólogos suscribieron en 1989 la llamada Declaración de Colonia, crítica con el gobierno de la Iglesia ejercido por Juan Pablo II.

    Entre los 144 firmantes del documento actual hay algunos nombres conocidos: desde el profesor Michael Albus de Friburgo hasta Reinhold Zwick, de la Universidad de Münster. Figuran al mismo tiempo algunos profesores como Peter Hünermann y Dietmar Mieth de Túbinga, junto a históricos modernistas que vienen exigiendo, desde hace años, una reforma en la Iglesia Católica, como Heinrich Missalla (Essen) y Friedhelm Hengsbach (Francfórt). Gerard Kruip, responsable de la publicación, es profesor "de religión" en la Universidad de Maguncia.

    Se dice que hay otros más que en privado admiten que se encuentran a favor de la iniciativa pero que están haciendo carrera y prefieren mantenerse ocultos y no firmar el documento para no exponer su trayectoria. Como señaló San Pío X, estos teólogos están "impregnados de doctrinas envenenadas, que inoculan hasta la médula de los huesos de la Iglesia, se alzan como reformadores, con una absoluta falta de humildad; como ejército compacto arremeten contra lo que de más santo hay en la obra de Cristo".

    "A todos ellos los incluimos entre los enemigos -denunció ya este santo Pontífice- aun cuando ellos mismos se asombren; pero -dejando aparte sus intenciones que sólo Dios puede juzgar- nadie que conozca sus doctrinas y su modo de hablar y de actuar podrá extrañarse de lo que decimos. Y no exageraría quien los incluyese entre los peores adversarios de la Iglesia. Pues, como hemos dicho, no desde fuera, sino dentro mismo de la Iglesia llevan a cabo su perversa actividad; por eso, el peligro se encuentra metido en las venas y en las entrañas de la Iglesia; con mucha mayor eficacia dañina, puesto que conocen tan íntimamente a la Iglesia. A todo esto se añade que no atacan las ramas o los retoños, sino las raíces mismas: la fe y sus más profundas fibras. Y una vez dañada esta raíz de inmortalidad, intentan propagar el virus por todo el árbol, de tal manera, que no hay aspecto de la verdad católica en donde no pongan su mano y que no traten de corromper. Emplean tales tácticas para hacer daño, que no se encuentran otras más malvadas ni más insidiosas: son una mezcla de racionalista y católico, tan hábilmente presentada, que con facilidad engañan a los incautos; y son hasta tal punto osados, que no hay consecuencia que les detenga o que no mantengan con firme obstinación. Además, suelen llevar una vida llena de actividad, con gran dedicación al estudio, y unas costumbres intachables que les atrae la estima de todos, lo cual es muy adecuado para engañarles. Pero lo que hace pensar que no tienen remedio es que tienen el espíritu tan absorbido por sus doctrinas, que no admiten ninguna autoridad ni aceptan ningún freno; y como obran con conciencia errónea, creen que es celo por la verdad lo que en realidad sólo es efecto de la soberbia y de la obcecación".

    Todo esto hace suponer que estamos ya en un cisma material (no declarado) de parte de muchos que, como estos teólogos, se rebelan contra la Iglesia Católica, su doctrina y su autoridad. Mientras unos dan la cara y firman el manifiesto, otros -de la misma facción rebelde- se mantienen ocultos como quintacolumnistas para seguir su labor destructora. Desde la patria de Lutero, al igual que en el siglo XVI, se desarrolla esta rebelión. Cristo nos previno de de todo esto cuando nos advirtió que vendrían falsos pastores que serían, en realidad, lobos con piel de oveja.

    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    DESCUBREN BASÍLICA DONDE PODRÍAN ESTAR LOS RESTOS DEL PROFETA ZACARÍAS

    Es el número 11 de los 12 profetas menores de la Biblia y podría haber vivido hacia el 515 a. C.

    03 de febrero de 2011. Arqueólogos israelíes dejaron a la vista este miércoles las ruinas de una basílica de la época bizantina descubierta recientemente, en un sitio donde podría estar la tumba del profeta bíblico Zacarías. La iglesia, cuyos mosaicos del suelo están bien conservados, fue descubierta en Hirbet Midras, sitio de una comunidad judía de la era romana, en el centro del país, precisó en un comunicado el departamento israelí de Antigüedades, que inició las excavaciones tras la detención de un grupo de saqueadores que explotaban el sitio.

    La nave de la basílica tenía ocho pilares de mármol. Los mosaicos están decorados con motivos florales, de animales, en especial pájaros, y geométricos. Serán recubiertos en los próximos días para su preservación.

    Bajo el edificio hay una segunda capa de mosaicos de ese periodo y más abajo, una red de grutas donde podría estar la tumba de Zacarías.

    "Investigadores que visitaron el sitio consideran que es el lugar de residencia y de la tumba de Zacarías", según un comunicado de la Autoridad de Antigüedades, que considera que esta hipótesis debe todavía ser verificada.

    El sitio de Hirbet Madras -conocido desde finales del siglo XIX- albergó a una importante comunidad judía en la época de la revuelta de Bar Kokhba, jefe del último levantamiento judío contra el imperio romano hacia 135 después de Cristo, según arqueólogos israelíes.

    Las exacavaciones hicieron posible exhumar un "complejo subterráneo" y los restos de edificios de esa época, habitaciones e instalaciones para el agua, así como grutas y túneles donde podrían haberse escondido los rebeldes judíos, precisó el comunicado de la Autoridad de Antigüedades.

    Los arqueólogos encontraron en el lugar monedas judías, lámparas y cerámica de los dos primeros siglos después de Cristo.

    Conocido por su libro, Zacarías -que no debe confundirse con Zacarías, padre de San Juan Bautista- es el número 11 de los 12 profetas menores de la Biblia y podría haber vivido hacia el año 515 antes de Cristo. (RD/Agencias).

    Fuente: Religión Digital
    ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    sábado, 5 de febrero de 2011

    EL MURO (UNA REFLEXIÓN URGENTE Y NECESARIA)

    A dos aguas...

    Había un gran muro separando a dos grupos:

    De un lado del muro estaban Dios, los ángeles y los siervos leales a Dios.
    .
    Del otro lado del muro, estaban Satanás, sus demonios y todos los humanos que no servían a Dios.

    Y encima del muro había un joven indeciso, que había sido criado en un hogar cristiano, pero que ahora estaba dudoso si continuaría sirviendo a Dios o si debería aprovechar un poco los placeres del mundo.

    El joven indeciso observó que el grupo del lado de Dios lo llamaba y gritaba sin parar:

    - HEY! desciende del muro ahora....Ven para acá!!!
    .
    Mas el grupo de Satanás no gritaba ni decía nada

    Esa situación continuó por un tiempo, hasta que el joven indeciso resolvió preguntar a Satanás:

    - El grupo del lado de Dios está todo el tiempo llamándome para que baje del muro y quede del lado de ellos. ¿Por qué usted y su grupo no me llaman ni me dicen nada para convencerme que baje del lado de ustedes?

    Grande fue la sorpresa del joven cuando Satanás le respondió:
    .
    - Es porque el muro es MÍO.

    Nunca olvides: No existe término medio. El muro ya tiene dueño. No puedes andar a dos aguas ni en medio del precipicio. La tibieza ya es casi una opción hacia el mal cuando inicia y lo es, definitivamente, en mayor o menor medida, cuando se establece.

    Nos asusta el avance del ateísmo y de la indiferencia religiosa en el mundo. Pero nos debería asustar igual o más ver cómo la tibieza anida en tantos corazones cristianos.

    Porque la tibieza lleva al alma a la rutina, a la indiferencia, a la frialdad, al apartamiento de las cosas de Dios.

    Porque la tibieza arruina a los jóvenes, los acerca al pecado, los aleja de los sacramentos, los empequeñece en su formación católica.

    Porque la tibieza lleva a los esposos a descuidar los gestos de cariño, a no rezar en la mañana o en la noche, a no ir a misa los domingos, a no confesarse más que una vez al año (o incluso más tarde), a pecados graves como usar anticonceptivos (muchos de ellos microabortivos) con excusas vanas y contra lo que enseña la Iglesia, a no tener aquellos hijos que podrían recibir amorosamente como regalo de Dios.

    Porque la tibieza lleva a los trabajadores al mínimo esfuerzo, a pequeñas trampas y robos “insignificantes”, a la mentira, a crearse certificados falsos para no ir a la oficina, a arrojar palabras de crítica para que otro “baje” y uno pueda ascender.

    Porque la tibieza lleva a los mismos consagrados, a los religiosos, a los sacerdotes, a pensar más en sí mismos que en las almas que tienen encomendadas, a buscar el menor esfuerzo, a rehuir los trabajos difíciles, a evitarse problemas y “enemigos” al precio de no enseñar a los hombres la belleza y la exigencia del Evangelio.

    Pero la tibieza (que empieza con faltas leves para terminar en faltas graves) se rompe si nos acercamos al fuego, si dejamos a Dios el primer lugar en la propia vida, si tomamos la Palabra divina y la aplicamos en serio, si estudiamos (para vivirlas) las enseñanzas de la Iglesia.

    La tibieza queda herida de muerte, sobre todo, si nos acercamos a la Eucaristía. Si hacemos de la Misa dominical el centro de toda la semana. Si buscamos momentos para visitar, en una iglesia, a Jesucristo presente en el Tabernáculo.

    La tibieza retrocede, incluso se apaga, ante la compañía del Cordero, que da su Cuerpo, que da su Sangre, que lava, que cura, que anima, que corrige, que enseña, que susurra al corazón palabras llenas de Amor pleno.

    Valen, para romper el cerco de la tibieza, las palabras sinceras y exigentes que Dios dirigió a la Iglesia de Laodicea:


    “Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.

    “Tú dices: «Soy rico; me he enriquecido; nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un desgraciado, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

    “Te aconsejo que me compres oro acrisolado al fuego para que te enriquezcas, vestidos blancos para que te cubras, y no quede al descubierto la vergüenza de tu desnudez, y un colirio para que te des en los ojos y recobres la vista.

    “Yo, a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.

    “Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias” (Ap 3,15-22).
    TEMAS RELACIONADOS:
     http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2009/10/tenemos-al-enemigo-dentro.html
    http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2010/06/tibieza-o-sal-de-la-tierra.html
    http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2009/08/el-porque-del-apostolado-poco.html
    Fuente: Adaptación de dos textos, uno anónimo y otro del P.Fernando Pascual
    -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    5 DE FEBRERO: SAN FELIPE DE JESÚS, PRIMER SANTO MEXICANO, PATRONO DE LA CIUDAD DE MÉXICO Y DE SU ARZOBISPADO

    Conoce su historia, haz click en la imágen:


    Película sobre su vida:
    http://catolicidad-catolicidad.blogspot.com/2011/02/felipe-de-jesus-la-pelicula.html
    -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    viernes, 4 de febrero de 2011

    HISTORIA DEL MILAGRO EUCARÍSTICO DE CASIA, ITALIA



    Venerado en la Basílica Inferior del Santuario de Santa Rita.

    Casia es un hermoso pueblecito anidado en las montañas de la Umbría. Este pueblo es mas conocido por su hija Santa Rita cuyo cuerpo descansa en la basílica, pero también aquí se conserva la reliquia de un insigne milagro Eucarístico que tuvo lugar en Siena, Italia, en 1330.

    En la capilla del milagro, debajo del tabernáculo hay una caja de cristal con los huesos del Beato Simone Fidati, quien estuvo envuelto en el Milagro Eucarístico. El Padre Simone fue sacerdote Agustino durante la mitad del siglo 14. Era conocido a través de la Umbría como un hombre sabio y santo, a pesar de que era muy joven. Otros sacerdotes le buscaban para confesarse. Durante el tiempo que el Beato Simone estuvo asignado al monasterio Agustino de Siena, un día un sacerdote vino a el para hacerle esta extraña confesión.

    Había perdido su respeto por la Eucaristía. De esto nosotros podríamos deducir que el posiblemente no creía que en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía. En la vida de este sacerdote no quedaba entusiasmo. Hacía las cosas por rutina y porque tenia que hacerlo, pero cada vez se desprendía mas y mas de Dios y de su congregación.

    Este sacerdote recibió una llamada de un enfermo. En vez de poner la Eucaristía en el relicario para llevarla cerca de su corazón, el sacerdote tomó la Hostia e irreverentemente la puso entre las páginas del Breviario. Cuando llegó a la casa del enfermo, lo preparó para recibir la Eucaristía. Abrió el libro para tomar la Hostia y darle la comunión. Al abrir el libro, el sacerdote fue sacudido al encontrar en su lugar dos manchas redondas de sangre en las páginas, una frente a la otra. El sacerdote se fue de la casa con gran pánico, e inmediatamente buscó a Beato Simone, quien era conocido por su santidad.

    Beato Simone, escucho al sacerdote contarle su pecado y el milagro, y le dio la absolución. Pero obtuvo de el las dos páginas manchadas de sangre. Una fue puesta en un tabernáculo en Perugia y la otra, con la Santa Hostia adherida fue al monasterio Agustino en Cascia.

    El milagro Eucarístico ha sido venerado a través de los años en el monasterio Agustino de Cascia. Fue verificado por el Obispo de allí. Ha sido llevado en procesión solemne durante la fiesta del Cuerpo de Cristo. El Papa ha concedido indulgencias especiales a esos que veneren el Milagro Eucarístico.

    En 1930, hubo un Congreso Eucarístico en Norcia, cerca de Cascia. En esta ocasión se hizo una hermosa Custodia para llevar el Milagro Eucarístico. Fue un honor del Sexto Centenario del milagro. Cuando una nueva iglesia en honor de Santa Rita fue construida, al lado del monasterio Agustino, se construyo una capilla especial para el Milagro Eucarístico.

    A este milagro se le atribuye un fenómeno muy extraño. ¿O podría ser un milagro dentro de un milagro? A través de los años las personas empezaron a notar un cambio en la pagina con la mancha de sangre. Un rostro comenzó a aparecer en la página. Es casi como si un color mas oscuro apareciera en ciertas partes de la página. Hay algunos que ven el rostro de Cristo. Cuando el sacerdote en el santuario abre el tabernáculo para mostrar a los fieles el Milagro Eucarístico, se pone sus vestimentas. Cuando trae la Custodia al Altar, pone una linterna detrás de la página para mostrar el rostro. Es un perfil perfectamente formado de un hombre con barba y bigote.

    El milagro Eucarístico ha sido venerado durante siglos por los fieles y su culto promovido por los Sumos Pontífices con la concesión de especiales e importantes indulgencias, como la de la Porciúncula, que le fue decretada por el Papa Bonifacio IX en 1401. El prodigio es conmemorado de forma especial en la fiesta del Corpus Christi en que se lleva la reliquia en solemnemente procesión.

    Para conmemorar el sexto centenario del prodigio en 1930 se celebró un congreso eucarístico de la diócesis de Nurcia en Casia, se inauguró una artística custodia y fue publicada toda la documentación histórica disponible sobre el suceso.

    En la misma Iglesia donde está el cuerpo de Santa Rita, se ven alrededor del altar principal, los Milagros de Bolsena/Orvieto, Lanciano, San Antonio y el Burro, Santa Clara de Asis y los Sarracenos, y la Multiplicación de los Panes y los Peces. Otro vitral muestra un libro abierto, con dos manchas redondas rojas en las páginas una frente a la otra, este es el Milagro Eucarístico de Cascia.

    (Dr. A. MORINI- La reliquia del «Copus Christi» de Casia. Librería Editrice Fimentina - 1930).


    -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    jueves, 3 de febrero de 2011

    EL CRISTO PROFANADO

    Image by Paty Erosa
    Asturias, España 1934

    Le pusieron en medio de una viña, y dispararon sobre Él…

    ¡Pobre Cristo humilde de la aldea perdida, que en el bendito templo ha visto pasar las generaciones, en una teoría ininterrumpida de bodas, bautizos y entierros, como una inacabada sinfonía de amor y de dolor; y ha asistido al Catecismo, con sus mismos verdugos cuando eran niños, y ha recogido sus miradas de angustia, y ha recibido sobre sus pies llagados el ósculo suplicante y confiado de tantas almas, llagadas también como ellos! Ahora ha servido de blanco a los odios de su pueblo! Y ello no en sentido figurado, sino realmente, materialmente. La pluma se resiste a escribirlo, pero es cierto, para nuestra vergüenza y para nuestra humillación: primero le fusilaron y luego tiraron al blanco sobre Él. El odio, primero; después la burla.

    No somos nosotros los llamados a juzgar las acciones humanas, ni a establecer gradaciones en el pecado ni en el crimen; pero de todos los delitos con que se han deshonrado las revoluciones –y propio es de revoluciones el deshonrarse con ellos- dudo que pueda haber nada comparable a lo acaecido en ese pueblo, cuyo nombre silencio por respeto a la inmensa mayoría de sus vecinos, porque no quiero aumentar su dolor con la vergüenza de verlo publicado; y sin embargo, yo no arrojo sobre los verdugos toda la responsabilidad del suceso.

    Durante tantos y tantos años, pero especialmente los últimos, hemos visto combatido, vilipendiado el nombre de Dios; durante tantos y tantos años, pero especialmente los postreros, lo hemos visto atacado y escarnecido en la prensa, en la tribuna y aún en el Parlamento y en la ley; que es vergonzosa y repugnante la última gesta sacrílega, pero no sorprendente, porque no en vano se moldea el espíritu humano a través de los tiempos, con la constancia de la maldad, por artífice, y la fácil materia de la ignorancia como sujeto.

    ¡Pobre Cristo de pueblo que llegaría a la iglesia por un esfuerzo de amor de los feligreses y del párroco, cuando entre sí constituían una sola familia, o como donativo generoso de algún devoto agradecido, y que envolvía su casta desnudez en toalla de encajes o de ricos bordados y aguantaba entre los pies, sujetos violentamente por un clavo, unas cuantas flores del campo, continuamente renovadas!

    Él los conocía bien a aquellos que le fusilaban. El sabía muy bien como estaba formada cada una de las balas que le disparaban y en qué rincón del cerebro o del corazón fueron fundidas. El seguía todo el proceso de la perversión de sus almas: predicaciones, lecturas, escándalos, rebeliones, abandonos, se confesaban a través de aquellos ojos que al cabo de años quizás volvían a mirar a Cristo… aunque fuese solo para apuntarle.

    Y he aquí como el divino ejecutado seguía siendo el juez en aquel tribunal subversivo en que los delincuentes querían elevarse a juzgadores y el juez era la víctima de su último delito.

    ¡Oh!, aquellas miradas cargadas de odio dirigiéndose al Cristo para apuntarle con las armas criminales, ¿a qué parte de la imagen sagrada se dirigían? No a los ojos, en todo caso, porque es indudable que en el cruce de miradas los ojos del Cristo hubiesen triunfado en el diálogo, como triunfaron en todos los diálogos cuando se posaron amorosamente sobre los ojos de los indiferentes y aún de los perversos: el Cirineo, Longinos, Dimas… Aquellos ojos que volvían a mirar al Cristo, aunque fuese para combatirle, abrirían involuntariamente los caminos de la gracia.

    Desde el día en que ocurrió el vergonzoso suceso, es esta para mí una continua preocupación; para fusilar al Cristo, para dar al blanco sobre El tuvieron que mirarle. ¿Dónde apuntarían? A alguien ocurrirá tal vez decir que la colocación de los balazos puede hoy día servir de base para contestar mi pregunta. ¡No, indudablemente, no; cuando se tira contra Dios no se acierta nunca!

    ¿Apuntarían al corazón? Al corazón apuntó Longinos, y supo encontrarle y en él se redimió; al corazón apuntó Tomás, el apóstol, y ya nunca jamás abandonó los amores sublimes del Maestro. ¡Qué símbolo doloroso, pero revelador, ese pobre Cristo del pueblo, herido en el corazón por los revolucionarios! ¡Ojalá que el símbolo se continuase!

    Durante dos años ha estado la política española combatiendo a Cristo, luchando contra Cristo, disparando sobre el Cristo, pero no le veían, o cuando menos no le miraban o disparaban a ciegas contra el cielo. Y porque no le veían, o porque no le miraban, España no podía convertirse. La revolución le ha mirado, allá en la mitad de la viña profanada del pueblo perdido, y ha apuntado al Corazón de Cristo, a aquel Corazón lleno de promesas y tan henchido de bendiciones que se vierten generosamente por las heridas que le infieren, voluntaria o involuntariamente, los hombres.

    En un altar de la catedral de Barcelona se guarda un Santo Cristo notable, el Cristo de Lepanto, objeto de insigne veneración por parte de todos los catalanes. La imagen de expresión adorable, está ahumada y ennegrecida por la llama de los cirios, según unos, otros por el humo de la pólvora en el combate de Lepanto, a donde le llevó, como prenda de devoción y garantía de triunfo, don Juan de Austria.

    El cuerpo del Cristo está como contraído, como ladeado violentamente en su centro, y afirma una piadosa leyenda que ello fue debido a haber sustraído el Cristo milagrosamente su cuerpo cuando una bala de cañón iba a destrozarlo.

    ¿Por qué no hizo lo propio el Cristo fusilado de la aldea perdida?, me pregunto una y mil veces al recordar el vergonzoso sacrilegio. Y al reconstruir con horror el suceso, en demanda de una respuesta a mi curiosidad piadosa veo… -lo que debió ver el Cristo el día de la profanación dolorosa- aquellos ojos pecadores, que nunca le miraban y que se fijaban entonces en su corazón.

    Autor: P. Jorge López Teulón
    Fuente: de ReL
    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    UN CLIMA DE INCERTIDUMBRE REINA EN EGIPTO: NUNCIO APOSTÓLICO


    VATICANO, 02 Feb. 11 (ACI/EWTN Noticias). El Nuncio Apostólico en Egipto, Mons. Michael Fitzgerald, señaló que en medio de la violencia y las multitudinarias protestas contra el régimen del presidente Hosni Mubarak, "nadie sabe exactamente lo que va a pasar y por ello vemos este clima de incertidumbre".

    Durante estas dos últimas semanas El Cairo ha sido escenario de protestas que han reunido cientos de miles de personas, algunos hablan de dos millones, que exigen el fin del régimen de Mubarak que lleva más de 30 años en la presidencia y a quien los ciudadanos le reclaman las altas tasas de inflación, desempleo y pobreza.

    En entrevista telefónica concedida a ACI Prensa el 1 de febrero, el Nuncio comentó que "aún no sabemos bien qué va a pasar en el futuro. Tenemos que esperar y ver". También resaltó "la voluntad de cambio que se ve en el país" expresadas en las protestas "por las condiciones sociales que han hecho que la vida sea muy complicada".

    A esta situación, dijo, se suma "un sentimiento de insatisfacción respecto a la falta de derechos políticos y a la insatisfacción adicional tras las recientes elecciones".

    Sobre la situación de los cristianos en medio de las protestas, el Arzobispo Fitzgerald comentó que "algunos, claro está, están preocupados, pero no he tenido noticias de ningún desastre real en ninguna parte del país en relación a los cristianos".

    El Prelado destacó que en las protestas no se ha visto demostraciones anti-cristianas, como algunos temían, luego del ataque del pasado 31 de diciembre a la comunidad copta en Alejandría. Su líder, el Patriarca Shenouda III, ha expresado su apoyo a Mubarak y ha pedido a los creyentes no unirse a la protestas.

    Signos de esperanza para cristianos

    "No hay distinción religiosa. No están dividiéndose en cristianos y musulmanes, son solo ciudadanos egipcios", dijo el Arzobispo Fitzgerald y explicó que en los primeros días de las protestas cristianos y musulmanes se unieron para formar comités de seguridad cuando las fuerzas policiales inundaron diversas zonas de El Cairo.

    Hasta el momento, los líderes católicos no han tomado posiciones sobre el régimen de Mubarak y sobre este asunto el Nuncio dijo que "se les da libertad a los ciudadanos para que decidan lo que quieren hacer".

    Sobre la relación entre cristianos y musulmanes en medio de las protestas, Wael Farouq profesor islámico de la American University of Cairo, señaló que "hay una revolución guiada por la clase media que está exigiendo antes que nada la libertad política y religiosa".

    En declaraciones al medio italiano Il Sussidiario.net, Farouq dijo que "los fundamentalistas (musulmanes) no tomarán control de la revuelta. Lo que sucede en estos días demuestra que el verdadero enemigo de la libertad religiosa en Egipto es el régimen de Mubarak, que quiere dividir a cristianos y musulmanes para controlar al país".

    Para Farouq, Mubarak busca culpar a la Muslim Brotherhood (Hermandad Islámica) por las protestas, que en su opinión son claramente "una revolución secular".

    "Los cientos de miles de personas que han salido a las calles claramente piden unidad entre cristianos y musulmanes. Uno de los lemas, por ejemplo, era 'cristianos y musulmanes, todos somos egipcios'", concluyó.


    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    miércoles, 2 de febrero de 2011

    "ANTES MORIR QUE BLASFEMAR": SANTIAGO MOSQUERA, MÁRTIR DE 16 AÑOS

    Santiago Mosquera

    El Siervo de Dios Santiago Mosquera y Suárez de Figueroa había nacido el 3 de febrero de 1920 en Villanueva de Alcardete (Toledo, España) y según declara su propia hermana, era de carácter extrovertido, travieso, simpático.... Y como es verano, Santiago está en su casa. Estudiaba en el Colegio que los PP. Jesuitas tenían en Estremoz (Portugal) y era congregante de la Congregación de San Luis Gonzaga.

    Y como es el verano de 1936: ¡estalló la guerra! El 25 de julio los milicianos se presentaron en casa de los Mosquera. Iban buscando armas y encontraron dos escopetas de caza. El padre se encontraba fuera del pueblo. Inmediatamente fueron detenidos sus hermanos Ramón y Luis. Santiago se indignó por la injusta detención y gritando les preguntó: “¿Por qué?... si todos en el pueblo tienen escopetas para ir a cazar conejos y perdices”. También él fue detenido.

    Conducidos a la iglesia parroquial de Santiago Apóstol que, como en tantos otros lugares hacía de cárcel, fueron encerrados en las capillas laterales que tenían verjas de hierro y puertas con candados. Fueron salvajemente maltratados. Allí los tuvieron hasta el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción. Ese día, en la madrugada, señalaron un grupo de doce personas encabezados por el párroco de Villanueva de Alcardete. Los fusilaron a unos tres kilómetros de La Villa de Don Fadrique, en el grupo estaban Ramón y Luis, hermanos de Santiago.

    Entretanto también fue detenida la madre de Santiago a la que querían sacar el lugar donde se escondía su esposo. Éste, ajeno a cuanto estaba sucediendo, se encontraba en Portugal realizando un trabajo para el periódico “El Debate”. Tras maltratarla física y verbalmente la dejaron regresar a casa, diciéndola que su hijo Santiago seguiría detenido hasta que apareciera su marido. Aunque el otro hermano José María logró huir al campo durante las primeras semanas, también sería asesinado en la carretera de Valencia.

    En la iglesia-prisión quedaban todavía seis personas: junto a Santiago estaba el coadjutor de la parroquia de Villanueva, el Siervo de Dios Eugenio Rubio Pradillo. Amarraron a Santiago a una estaca. Y la horrible y continua cantinela de siempre.

    -Blasfema.
    -Nunca. Aunque me matéis.
    Una bofetada le llenaba la boca de sangre.
    -Blasfema.
    -Puedes pegarme otra vez. Yo no blasfemo.

    Otra bofetada le producía sangre sobre la sangre. Atado a la estaca estuvo dos días sin comer ni beber. El niño gemía dolorosamente...

    -Si haces lo que nosotros hacemos... comes y te perdonamos la vida.
    El joven cerraba los ojos y no respondía.
    -Abre los ojos o te pego un tiro.
    Y uno de aquellos criminales le aplicaba una pistola al vientre.
    -No quiero veros.
    -¿Qué no quieres vernos? Ahora sí que vas a ver. Pero las estrellas.

    Y con un látigo, cruzaron repetidamente el rostro de Santiago.

    Es inútil tratar de prolongar al lector el martirio de describir lo que hicieron con este joven. Se trata de las verdaderas Actas de los mártires de los primeros siglos, de las persecuciones romanas, actualizadas con tal veracidad que parece que escuchamos a Tarsicio, a Cecilia, a Eulogio, a Sixto o a Cornelio…

    La noche del 24 al 25 de agosto de 1936 los seis detenidos que quedaban fueron conducidos al cementerio de Villanueva de Alcardete (Toledo) para ser fusilados.

    Ya están contra el paredón. Una descarga, dos descargas, y el crimen ha sido consumado. Santiago no murió, fue gravemente herido en sus piernas por la metralla de los fusiles. La escena es dantesca. Deseamos que el lector se imagine la escena. Un niño con las piernas destrozadas a tiros, entre los cadáveres de sus amigos, en un cementerio, una noche entera... Todavía tendría confianza en la piedad de los hombres...

    El 25 de agosto, Villanueva siempre recordará con horror el final de la historia. Aunque intentó escapar, le fue imposible. Esperó que amaneciera. Santiago escucha que alguien se acerca: “El sepulturero se acerca. Crece la confianza en el pecho de Santiago, se ensancha su fe y su corazón late con más ansiedad, y exclama: ¡Piedad, buen hombre, piedad!”.

    La respuesta de los labios es mejor silenciarla. Los testigos declaran que el sepulturero le exigió nuevamente blasfemar contra Dios y María. Santiago le dijo que eso no lo podía hacer, pues era pecar contra Dios; el sepulturero le dijo que si no blasfemaba, lo mataría y Santiago le dijo: “Prefiero morir antes que ofender a Dios”. El cruel asesino tomó un pico y de un golpe acabó con su vida.

    Según cuentan los diferentes testigos, tras la guerra su cuerpo, que no se sabía donde lo habían enterrado, fue hallado casi milagrosamente... tenía su rosario en la mano izquierda y su rostro reflejaba la serenidad del encuentro con Dios.

    Su proceso de beatificación está en la fase diocesana desde el año 2005.

    Fuente: Jorge López Teulón en ReL
    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    martes, 1 de febrero de 2011

    AQUELLOS HOMBRES DE A CABALLO...



    La maniquea y manipuladora historia oficial de nuestra patria, siempre habla -en su extremismo- de "los buenos" y de "los malos". En su mundo irreal, en blanco y negro, sin asomo del menor matiz, invariablemente colocó a los hacendados mexicanos en las fichas negras del tablero. Para ella, el trabajador del campo siempre fue "un santo" y el patrón necesariamente "un demonio". Creadora de figuras irreales, convierte al hombre en un arquetipo de bondad o maldad, según la clase social. Pero resulta que en el mundo verdadero la historia no es así. La naturaleza humana está caída y la bondad o la maldad se localizan en todos los estratos. Hay personas buenas y generosas tanto en una clase social como en la otra y lo mismo se dan los peores defectos tanto en tirios como en troyanos. Así, si bien hubo muchos patrones explotadores y sin escrúpulos, los hubo también -y no en poca cuantía- buenos y generosos. En muchas ocasiones el patrón era apreciado por sus trabajadores como un patriarca que resolvía sus problemas, y que realmente se  preocupaba por ellos y que genuinamente los quería. La expresión de "el amo", en muchos lugares no significaba una referencia negativa o un vasallaje indigno, sino un signo de afecto hacia quien veían como un protector y benefactor, y a quien podían plantear sus necesidades y problemas. Además, el hacendado mexicano generalmente trabajaba con ahínco en las faenas del campo y no estaba en su nicho. Don Armando Fuentes "Catón", ha escrito en Reforma el siguiente artículo que tituló Un Retrato, y aunque señala que no lleva el propósito de "mostrar la falsedad de la leyenda negra según la cual todos los hacendados eran hombres perversos que esclavizaban a sus peones y los tenían sujetos a su tiranía", en realidad su relato es por sí mismo, se pretenda o no, una evidente denuncia y condena del maniqueísmo de esa leyenda negra generalizada impuesta oficialmente. Por ello vale la pena conocer esta historia -bellamente narrada- que nos aproxima a nuestros hombres de campo, a aquellos hombres recios de a caballo con sus virtudes y defectos, y a nuestra propia historia; no a la prefabricada, distorsionada e impuesta oficialmente desde una secretaría, sino a la real, humana y verdadera, donde hay hombres buenos y malos, con errores y aciertos, en cualquier estrato. Le dejamos la palabra a don Armando:
    .
    Este retrato es el de don Ignacio de la Peña. Fue él quien construyó la recia casa. La levantó con altos y gruesos muros, como de fortaleza, e hizo cavar un sótano cuya entrada, en el piso de madera, se oculta bajo una alfombra. Por esa puerta bajarán las mujeres para esconderse en caso de ataque de indios o de bandoleros. La hacienda se llama Potrero de Ábrego. Es rica en caballos, reses y ovejas. Y es pródiga la tierra: aquí se da lo mismo la manzana que el tabaco. Hay un generoso manantial que nunca se ha secado. Sus aguas corren siempre con un sonar como de campanitas. Se llaman estas aguas "del arco", pues don Ignacio mandó hacer un acueducto para conducirlas. Su esposa lo reprende por esa obra, ya que los hijos -son jóvenes y arrebatados- entran al acueducto galopando en sus caballos, y a medio camino, ahí donde el arco tiene 15 metros de alto, hacen que los animales giren sobre sus patas traseras para salir, otra vez galopando, por donde habían venido.

    Hay noticias de guerra. Un día llegan tropas del gobierno y hacen leva con todos los peones de la hacienda. De los 15 años hasta los 60 son atados y llevados en cuerda. Ni tiempo les dan de recoger sus cosas. Los alcanzan llorando las mujeres -las madres, las hijas, las esposas-, y les dan una cobija, un itacate con comida, y las escasas ropas. Se opuso al atropello don Ignacio, el dueño de la hacienda, pero de nada valieron sus palabras. Había que defender la patria contra los franceses, le dijo un adusto capitán, y se necesitaban hombres. Bastante favor le hacían con no llevarse también a sus hijos. En un repecho del camino se perdió la larga y doliente fila de levados.

    Esa noche el Potrero fue un llanto. Hasta los perros aullaban, contarían después los viejos. Cuando llegó la mañana parecía que el rancho se había muerto. Las bestias mismas estaban mudas, como si entendieran lo que había sucedido. Pesaba el dolor igual que lápida de plomo. No habló ya don Ignacio de la Peña. Nada dijo. Esa tarde sacó todo el dinero de las arcas que tenía en su despacho, donde solamente él podía entrar. Ensilló su caballo; llenó las alforjas de su montura con monedas de oro y plata; le dio un abrazo a su mujer y bendijo a sus hijos, que en vano le pedían ir con él. Salió del Potrero don Ignacio con las primeras sombras de la noche.

    En el Saltillo se dio de alta en el Ejército. Le reconocieron el grado de coronel que había alcanzado en la guerra contra el indio. Hizo agencias para que lo nombraran jefe de sus propios hombres, aquellos que por la leva fueron sacados del Potrero. Fue por tierras de San Luis Potosí rumbo a Querétaro. Conforme iba avanzando buscaba hombres en los poblados y en el campo, y los contrataba como soldados. Les pagaba con largueza la contratación, y les ofrecía una soldada generosa. Hombre que contrataba don Ignacio, hombre suyo del rancho que mandaba de regreso. Llegó a Querétaro con el mismo número de hombres con que salió del Saltillo. Pero eran otros hombres. Los suyos, todos, habían vuelto ya al Potrero, es decir, a su hogar y a su familia, por las ocultas veredas de la sierra.

    Acabada la guerra volvió don Ignacio a su solar. Seis condecoraciones había recibido de la República. Cuando llegó, solo como había salido, jinete en su caballo, las mujeres le besaban los pies en el estribo. Ahora está su retrato en la sala de la fornida casa que fundó. Entran los niños del Potrero en esa sala -son los nietos de los tataranietos de aquellos hombres- y se quitan frente al retrato su sombrero... Esto que hoy he contado no lo digo con ningún propósito, ni lleva algún mensaje. No es una relación para mostrar la falsedad de la leyenda negra según la cual todos los hacendados eran hombres perversos que esclavizaban a sus peones y los tenían sujetos a su tiranía. He narrado esto porque el suceso es bello, y lleva un contenido de profunda humanidad. Y lo he contado porque desde su retrato me mira don Ignacio de la Peña, y en su mirar me dice que no debo dejar que se olviden los hombres de antes, tan diferentes de los que somos hoy.


    ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------