viernes, 9 de febrero de 2018

LA FE NO ES UN BUFFET PARA ESCOGER QUÉ VERDADES CREER. QUIEN TIENE VERDADERA FE ACEPTA TODO LO QUE DIOS REVELÓ Y CUSTODIA Y ENSEÑA SU IGLESIA

  • Los "católicos" de buffete, ni son católicos ni tienen fe, sino meras opiniones personales.
  • La fe es integral o no es fe.
  • Quien tiene fe cree todo lo que Dios reveló, no sólo los dogmas que le gustan o convienen.
  • No hay sustento más cierto y racional que la Verdad que Dios nos dejó, pues Dios nunca miente ya que Él es la Verdad misma.
  • Es hereje formal quien consciente y pertinazmente niega uno o más dogmas de la fe católica.
  • Estaría en error y no sería hereje formal si no lo niega con pertinacia.
  • El hereje formal que negare una sola verdad de fe, no cree en las demás con fe verdadera sin como simple opinión personal. Luego, el hereje no tiene fe.



jueves, 8 de febrero de 2018

LA FE DE LA IGLESIA SOBRE LA EUCARISTÍA


Cánones sobre el santísimo sacramento de la Eucaristía
Sesión XIV del Concilio dogmático de Trento
del 25 de noviembre de 1551 (Denz. 883 a 893):

Can. 1. Si alguno niega que en el santísimo sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y sustancialmente el cuerpo y la sangre, juntamente con el alma y la divinidad, de nuestro Señor Jesucristo y, por ende Cristo entero; sino que dijere que sólo está en él como en señal y figura o por su eficacia, sea anatema.

Can. 2. Si alguno dice que en el sacrosanto sacramento de la Eucaristía permanece la sustancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y negare aquella maravillosa y singular conversión de toda la sustancia del pan en el cuerpo y de toda la sustancia del vino en la sangre, permaneciendo sólo las especies de pan y vino; conversión que la Iglesia Católica aptísimamente llama transubstanciación, sea anatema.

Can. 3. Si alguno niega que en el venerable sacramento de la Eucaristía se contiene Cristo entero bajo cada una de las especies y bajo cada una de las partes de cualquiera de las especies hecha la separación, sea anatema.

Can. 4. Si alguno dice que, acabada la consagración, no está el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo en el admirable sacramento de la Eucaristía, sino sólo en el uso, al ser recibido, pero no antes o después, y que en las hostias o partículas consagradas que sobran o se reservan después de la comunión, no permanece el verdadero cuerpo del Señor, sea anatema.

Can. 6. Si alguno dice que en el santísimo sacramento de la Eucaristía no se debe adorar con culto de latría, aun externo, a Cristo, Hijo de Dios unigénito, y que por tanto no se le debe venerar con peculiar celebración de fiesta ni llevándosele solemnemente en procesión, según laudable y universal rito y costumbre de la santa Iglesia, o que no debe ser públicamente expuesto para ser adorado, y que sus adoradores son idólatras, sea anatema.

Can. 7. Si alguno dice que no es lícito reservar la Sagrada Eucaristía en el sagrario, sino que debe ser necesariamente distribuida a los asistentes inmediatamente después de la consagración; o que no es lícito llevarla honoríficamente a los enfermos, sea anatema.

Can. 8. Si alguno dice que Cristo, ofrecido en la Eucaristía, sólo espiritualmente es comido, y no también sacramental y realmente, sea anatema.

Can. 9. Si alguno niega que todos y cada uno de los fieles de Cristo, de ambos sexos, al llegar a los años de discreción, están obligados a comulgar todos los años, por lo menos en Pascua, según el precepto de la santa madre Iglesia, sea anatema. 

Can. 10. Si alguno dijere que no es lícito al sacerdote celebrante comulgarse a sí mismo, sea anatema.

Can. 11. Si alguno dice que la sola fe es preparación suficiente para recibir el sacramento de la santísima Eucaristía, sea anatema. Y para que tan grande sacramento no sea recibido indignamente y, por ende, para muerte y condenación, el mismo santo Concilio establece y declara que aquellos a quienes grave la conciencia de pecado mortal, por muy contritos que se consideren, deben necesariamente hacer previa confesión sacramental, habida facilidad de confesar*. Mas si alguno pretendiere enseñar, predicar o pertinazmente afirmar, o también públicamente disputando defender lo contrario, por el mismo hecho quede excomulgado.

*NOTA DE LA REDACCIÓN: En casos de verdadera emergencia, cuando no hay facilidad de confesar individualmente por falta de tiempo, como por ejemplo cuando un batallón va a la guerra o un buque se hunde, previo acto de contrición y propósito de enmienda, puede el sacerdote proceder a una absolución colectiva con la condición a los fieles de realizar la confesión individualmente después, si hay vida. Desgraciadamente el modernismo actual procede a aplicarla en situaciones comunes indebidamente. Por ejemplo: No es un fundamento para hacerlo el número alto de fieles que asisten a misa, como abusiva y sacrílegamente sostienen algunos modernistas. 

martes, 6 de febrero de 2018

LA DEBILIDAD DEL CATÓLICO ES LA ORACIÓN MAL HECHA: PROVOCA ANEMIA ESPIRITUAL

Lo que está en riesgo en esta vida es el cielo o el infierno de cada uno para toda la eternidad después de la muerte.


La oración explica San Juan Damasceno [De Fide Orthod. 1, 3, c.24] es: "Ascensus mentis in Deum" (la elevación del alma hacia Dios).

La santidad de vida nos viene de Dios Nuestro Señor [Santo de los Santos], en la oración el buen católico se eleva hacia Dios, por esto es muy de desear para mejor aprovechar: la oración en gracia y amistad con Dios Nuestro Señor; pues, el alma se eleva hacia Dios [implora, súplica, agradece, dialoga,]. ¿Cómo entender una elevación hacia Dios con el alma en pecado mortal [que ha ofendido gravemente a Dios]? Es obvio, se entiende que no es lo mejor, un diálogo con quien has ofendido y no has pedido perdon.

*Anotaciones:

1º LA FORTALEZA DEL CATÓLICO ES DIOS.

Un alma unida a Dios Nuestro Señor por la fe verdadera, por la gracia y amistad, es muy fuerte, tanto, que el mismo Dios habita en el alma del católico en gracia. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." San Juan XIV, 23.

La fortaleza del católico se prueba en las tribulaciones, contrariedades de la vida; evidente testimonio el martirio de los santos en el momento de morir: fortaleza, humildad, paz, caridad.

2º EL CATÓLICO DEBE VIVIR UNIDO A DIOS.

Lo que está en riesgo en esta vida es el cielo o el infierno de cada uno para toda la eternidad después de la muerte.
El alma tiene tres enemigos que hacen alianza para llevar al infierno: el mundo, el demonio y la carne.
El católico con su buena intención, viviendo en pecado mortal, es sumamente vulnerable: débil, temeroso, en peligro de condenarse.

3º EL CATÓLICO SE HACE FUERTE EN LA ORACIÓN.

La fuente [origen] de la gracia, de la santidad se encuentra en Dios, por eso debe tener la santa doctrina de Dios, cumplir sus santos mandamientos, elevarse constantemente hacia Dios: Esa es la manera, la forma y la sustancia de un alma fuerte, de un católico santo.

"Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto: porque sin mí no podéis hacer nada." San Juan XV, 5.

4º EL SANTO ROSARIO.

Hermano pecador, que tu alma se encuentra en peligro de condenarse, te pido que inicies un cambio de vida mediante la devoción a la Bienaventurada siempre Virgen María, mediante el rezo despacio con atención y devoción del Santo Rosario, recordando que es un medio seguro de salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario.

5º CONSEJOS SANTOS.

Te recomiendo que en tu casa tengas un lugar especial [no importa que sea humilde] para la oración que tenga un pequeño altar a la Santísima Virgen María, un reclinatorio para que hagas tu oración, dos ceras encendidas durante la misma.

Te aconsejo que ese pequeño oratorio esté limpio, ventilado, en silencio donde todos los día eleves tu alma hacia Dios.

Dios te bendiga.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

domingo, 4 de febrero de 2018

LA MORTIFICACIÓN



¿Cómo conservar la gracia santificante? Evitando el pecado mortal. Los medios principales para evitarlo son:
1.- El recuerdo de las postrimerías (muerte, juicio, infierno y gloria).
2.-La huida de las ocasiones próximas de pecado.
3.-La mortificación.
4.-La huida de la ociosidad.
5.-La oración
6.- La frecuencia de los sacramentos.
7.-La devoción a María.
8.-La lucha contra las tentaciones.

La mortificación

Hay que mortificar los sentidos del cuerpo y las potencias del alma.
a) Mortifica tus ojos. “Los demás sentidos son las ventanas del alma -dice San Agustín- , pero los ojos son sus puertas.” No te esta vedado el ver, pero si el mirar, el fijarse en objetos peligrosos. Jóvenes, mirad a todas las doncellas como miráis a vuestra hermana, y a todas las mujeres como a vuestra madre.
b) Mortificar el gusto, procurando no comer ni beber en exceso. Declara San Jerónimo: “Nunca creeré que algún borracho sea hombre casto.”
c) Mortifica el tacto, porque tu cuerpo es un vaso sagrado que sólo se puede tocar o dejar tocar con respeto.
d) Mortifica tu mente, cuidando de cuantos pensamientos, imaginaciones y recuerdos puedan abrir la puerta al enemigo, rechazándolos en el acto.
e) Mortifica tu corazón, en sus afecciones demasiado sensible, aunque sean sobrenaturales, pues empiezan por el espíritu y vienen a parar en la carne (Gal 3,3).


viernes, 2 de febrero de 2018

LLEVA TUS BATALLAS AL CIELO


RECUERDA QUE ESTE SÁBADO ES PRIMER SÁBADO DE MES

No olvides que nos hemos comprometido, en este año, a lo siguiente:

-El rezo diario del Santo Rosario. Haz clic AQUÍ.
-Cumplir la petición de la dulcísima Virgen en Fátima: realizar la comunión reparadora de los cinco primeros sábados de mes. Haz clic AQUÍ.
-Renovar nuestra Consagración al Inmaculado Corazón de María. Haz clic AQUÍ.
-Rezar diariamente la oración por los pecadores enseñada por la Virgen en Fátima, pidiendo -además- con nuestras propias palabras que el Papa consagre, junto con todos los obispos del mundo, Rusia al Inmaculado Corazón de María. Esta es la oración: "Oh Jesús mío, perdónanos y líbranos del fuego de infierno, lleva al Cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".