viernes, 8 de julio de 2011

ACERCA DE LA ENVIDIA


-La envidia, el más mezquino de los vicios, se arrastra por el suelo como una serpiente. (Ovidio)-.

Hay en el cementerio de Ábrego una tumba. En las noches sin luna sale de ella una voz que se arrastra como serpiente y dice esto:

"Tuve una casa, pero no gocé mi casa porque envidiaba la casa del vecino. Tuve riquezas, pero no disfruté de mis riquezas porque envidiaba las riquezas del más rico. Tuve una vida, pero no viví mi vida porque envidiaba la vida de los otros. Hasta cuando morí me pareció que las muertes de los demás habían sido mejores que la mía. Mi tumba es triste porque es la tumba de un envidioso, y el fruto de la envidia es la tristeza...".

La tumba del envidioso es gris. Ninguna brizna de hierba crece en ella, y las abejas desvían su vuelo con tal de no pasar sobre su lápida.

Naturalmente, éste es un relato imaginario.
Fuente: Armando Fuentes, Columna El Mirador.
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