viernes, 25 de mayo de 2012

LOS DOS PARTOS: ¿OTRA VIDA DESPUÉS DE ÉSTA? (Texto y video)


Lo que no vemos no significa que no exista:

Resulta que fueron concebidos dos gemelos...un varoncito y una mujer. Pasaron las semanas...y fueron creciendo y desarrollándose en el seno materno. A medida que fueron tomando conciencia de sí, su alegría rebosaba:

- “Dime, ¿no es increíble que vivamos? ¿no es maravilloso estar aquí?”.

Los gemelos empezaron a descubrir su mundo... Cuando cayeron en la cuenta que a través de un cordón les llegaba el alimento, decidieron ponerle un nombre, y se les ocurrió llamarle “Madre”... Llenos de gozo exclamaron:

- “¡Tanto nos ama nuestra madre que comparte su vida con nosotros!”.

Pasaron las semanas, luego los meses. Y fueron creciendo. Estaban a gusto... Pero siguió pasando el tiempo,... y se dieron cuenta de que las cosas estaban cambiando, que les faltaba espacio, que se sentían apretujados....

- “¿Qué significará esto?” –preguntó uno.
- “Esto significa –respondió la otra– que pronto no cabremos aquí dentro. No podemos quedarnos aquí. He oído decir desde ahí fuera que tendremos que nacer”.
- “No me vengas con cuentos, que a ti lo que te sobra es imaginación. ¡En ningún caso quiero verme fuera de aquí –objetó el primero–: yo quiero quedarme siempre aquí!”.
- “Reflexiona. No tenemos otra salida –dijo su hermana–... Además también he oído que este cordón no es nuestra Madre, sino que ella y nuestros hermanos nos están esperando ahí fuera. Seguro que ahí fuera viviremos mejor”.
- “¿Cómo puede ser esto? –repuso el primero con energía–. ¡Tú y tu imaginación! Nuestra madre es este cordón. Sin este cordón de la vida no es posible vivir... Además, si otros antes de nosotros han salido de aquí, ¿porqué ninguno de ellos ha vuelto a decirnos que ahí fuera se vive mejor?... ¡No, ahí fuera no hay nadie!... Y si hay que nacer, eso quiere decir que con el nacimiento se acabó todo¡. ¡Es el final del cuento!”.

La otra guardó las palabras de su hermano en su corazón y quedó hondamente preocupada. También empezaba a dudar. Pensaba:

- “Si todo se acaba con el nacimiento, ¿qué sentido tiene esta vida aquí? No tiene ningún sentido... A lo mejor resulta que ni siquiera existe una Madre como siempre hemos creído. Hay un cordón, y ya está”.
- “Bueno; a lo mejor sí que debe existir –protestaba el primero, a quien también le entraban sus propias dudas–. ¡Vete tú a saber!... De lo contrario, ya no nos queda nada”.
- “¿Has visto alguna vez tú a nuestra madre? –preguntó la otra–. A lo mejor sólo nos la hemos inventado, porque no sabíamos explicarnos de otra manera nuestra vida aquí... Pero sin embargo existe ese latido sincopado y profundo que nos rodea siempre y que nos relaja y nos da paz”...

Así, entre dudas y preguntas, sumidos en profunda angustia, transcurrieron los últimos días de los dos hermanos en el seno materno.

Por fin llegó el momento del nacimiento... Cuando los dos gemelos dejaron su mundo, abrieron los ojos y lanzaron un grito. ¡Lo que vieron superó con creces sus más atrevidos sueños!

EL NUEVO PARTO

Luego, pasarán los años y vendrá un nuevo parto más al morir.

Quizá antes de él también surjan preguntas: "¿Para qué vivimos?", "¿Qué sigue después de esta vida?"...

"En verdad os digo que si el grano de trigo, después
de echado en la tierra, no muere, queda infecundo; 
pero si muere, dará fruto abundante". Jn. XII, 24.
Pero para el creyente es una gran suerte saber, -apoyados en la fe en Dios que es Amor-, que los seres humanos NO NACEMOS PARA MORIR, QUE LA VIDA ES EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA PARA DECIDIR LA ETERNIDAD... ¡QUE MORIMOS PARA VIVIR!...¡QUE LA MUERTE ES NUESTRO VERDADERO NACIMIENTO!

Dijo Jesucristo a sus discípulos estas palabras sobre su muerte y resurrección que podemos aplicarlas a la vida y muerte del justo (Jn 16, 21): “Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero cuando ya ha nacido la criatura, la madre se olvida del dolor a causa de la alegría de que un niño haya nacido al mundo. Así también, vosotros os angustiáis ahora, pero yo volveré a veros, y entonces vuestro corazón se llenará de alegría, de una alegría que nadie os podrá quitar”...Ahora, nos angustiamos, pero si vivimos conforme a la Ley de Dios, también -como los apóstoles- veremos a Cristo-Dios y nuestra alma rebosará de tal alegría que nadie nunca nos la podrá quitar. El grano sembrado en tierra, aparentemente muere y se pudre....pero en realidad, es entonces cuando de verdad el grano de trigo llega a realizarse a sí mismo, a dar de sí todo lo que es, a vivir... porque es entonces cuando empieza a germinar, a desarrollar todas sus potencialidades.
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