domingo, 8 de diciembre de 2013

LA MEJOR FORMA DE LIBRARNOS DEL MAL

HOY QUE CELEBRAMOS LA FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN



Hoy que celebramos la Inmaculada Concepción (haz click aquí para ver el significado de esta fiesta) vamos a hablar de la nueva estrella de la mañana que nos trae la luz verdadera, la portadora de la salvación, de la Palabra encarnada, el Arca de la Alianza. La gran señal que apareció en el cielo vestida del sol: revestida de la luz de Cristo. Con la luna bajo sus pies (luna que simboliza el tiempo, bajo sus pies). Ella tiene autoridad, ejerce dominio sobre el tiempo, es su patrona. Ella aunque vivió en el tiempo, es superior a las vicisitudes del tiempo y no es condicionada por él, o sea, tiene el poder dado por Dios, para aplastar las batallas que se dan en los tiempos específicos). Coronada: partícipe del poder real de su Hijo (Ella es reina de cielos y tierra). Con doce estrellas: simboliza el triunfo de la Iglesia en María. La respuesta de María: «he aquí la esclava del Señor» respuesta perfecta al grito de Lucifer: «no serviré». La respuesta de María a Isabel (alabanza, humildad, servicio y misericordia) oposición directa a Satanás que busca su gloria propia, su autonomía. Que es orgulloso, egoísta y lleno de odio y acusación. Por la cooperación perfecta de María al plan salvífico de Dios desde la Anunciación hasta la Cruz, ella con su «fíat», participa de ese «aplastar la cabeza de Satanás». Y la descendencia de María, que es Cristo y el talón que son los hijos espirituales de María, aplastan la cabeza de la serpiente, o sea, la raíz del pecado: el orgullo. La raíz de la batalla es el pecado. María, tiene poder sobre el demonio y vence su obra destructora, al Ella haber sido creada Inmaculada en virtud de la futura redención de su Hijo. Ella por ser Inmaculada, no tuvo nunca pecado original ni personal, o sea, Satanás nunca tuvo poder sobre ella, ni su mente, ni corazón, ni acciones. Es por eso, que nuestra Madre, nos llama con urgencia a la conversión auténtica, a la renuncia al pecado, indiferencia, incredulidad y rebeldía que hay en el hombre de hoy.... Ella siempre batalla como buena Madre en esta hora decisiva para la humanidad, hora en que se juega la salvación eterna de tantas y tantas almas, incluso de la nuestra. ¿No son todas las verdaderas apariciones de la Virgen (las aprobadas por la Iglesia), intervenciones directa de Nuestra Madre, en un momento para prevenir y proteger a la Iglesia y a la humanidad de los peligros que la falta de conversión pueden ocasionar con consecuencias trágicas? ¿No son las apariciones de la Virgen, interferencias a las obras y trampas del demonio, renovando la fe y la oración? Ella siempre se coloca, como buena Madre en la defensa de sus hijos, entre el demonio y los hombres, para contrarrestar los efectos oscuros y pecaminosos de su acción diabólica.

Si en toda la historia de la Iglesia, hemos visto estas intervenciones evidentes e interferencias de la Santísima Virgen en defensa de sus hijos, batallando y triunfando contra el demonio, en estos últimos siglos, la hemos estado viendo intervenir como nunca antes. Esto se entiende a la luz de lo que dijo San Luis de Montfort: a medida que pase el tiempo la batalla se intensificará. San Luis María Grignion de Montfort: «Dios ha hecho una enemistad irreconciliable que durará y crecerá hasta el fin del mundo y es entre María, su Santísima Madre y el demonio; entre los hijos y servidores de la Virgen, y los hijos y súbditos de Lucifer; de modo que el más terrible de los enemigos de Satán que Dios ha suscitado es María, su Santísima Madre, a la que dió tanto arte para descubrir la malicia de esta antigua serpiente, tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a este orgulloso monstruo, que la teme más que a todos los ángeles.

El enemigo más terrible que ha suscitado Dios contra Satanás es María. La mejor forma de librarnos del mal, es la devoción ardorosa a la Santísima Virgen, pues ella es el mayor enemigo del demonio. Ella, LA INMACULADA CONCEPCIÓN, es nuestra mejor aliada en las tentaciones, si a Ella acudimos. Se estudia en teología, que con solo decir el nombre de Ave María Purísima el infierno tiembla; no olvidemos que el demonio es un ser cobarde, que sólo con pronunciar el nombre de Nuestra Señora, huye lleno de espanto y de terror.


COPLAS A LA PUREZA
por Terzio

Salve Virgen sin pecado
en gracia de Dios concebida,
incólume, siempre limpia,
nadie y nada te ha manchado.

Salve inicial redimida,
intacto y puro dechado
donde Dios ha recreado
el comienzo de la vida

Eres, bendita María,
preludio del cielo nuevo,
coronada por luceros
y con el sol revestida,
la luna a tus pies rendida
y debajo la infernal
sierpe que a Eva y a Adán
privóles del Paraíso:

Pisa y rompe su cabeza
con la fuerza que te da
el Señor Omnipotente
¡En tí el Cielo triunfa y vence
soberbia con humildad!

Mira, Reina Celestial,
a quien humilde te reza,
a tí, Celestial Princesa,
a tí, Madre de bondad.

¡Ave, María,
ten piedad:
Súbenos contigo un día!!!


Adaptación a un escrito de César Parra.
Ver (haz click): 8 DE DICIEMBRE: LA INMACULADA CONCEPCIÓN

1 comentario:

  1. El diablo es el ser más soberbio, narcisista, egoísta y envidioso que existe. Su delirio de grandeza es ilimitado. Cuando se invoca a la Virgen pidiéndole protección le atormenta infinitamente saber que Ella, humilde criatura humana, fue enaltecida con los más elevados honores, mientras él fue lanzado a las más humillantes profundidades. Esa tortura le resulta insoportable, por eso le teme a la Virgen, pues el santo nombre de María es el peor suplicio que le pueden causar, y huye rabioso pero impotente. Lo anterior es fácil de deducir de las enseñanzas de la Biblia y de la Iglesia sobre la naturaleza del diablo.

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