jueves, 7 de enero de 2010

FRA ANGELICO

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miércoles, 6 de enero de 2010

LOS SANTOS REYES



Por: Oscar Méndez Cervantes

En el sitio de honor de la casa, el Nacimiento para el Niño Dios era un trasunto de la Gloria, en la ingenuidad milagrosa de su breve y minucioso aparato escénico.

Un suave ribazo, en cuya pendiente la Gruta y el Portal fingían –para el alma- una diminuta caja de resonancias, estremecida aún por el villancico navideño. María y José, en unciosa adoración. El concierto angélico, en impalpable revoloteo, entre las ramas de resinosas fragancias. Pastores y rebaños, poblando repechos y hondonadas. Cisnes, en lagos de espejos. Jacales autóctonos, empinándose sobre la gracia topográfica de un mínimo precipicio. A su vera, escarbando la alfombra de heno y musgo, aves corraleras casi tan grandes como la indígena pareja xochimilca, con la batea de las ofrendas florales y el huacal henchido de frutos nada palestinenses, pero sí muy mexicanos. Más allá, sobrepasando los techos de un caserío de tejamanil, la cuadrilla de toreros, circundando al “miura” en trance de embestir, ponía el detalle de casticismo festejoso. En una retirada oquedad –trasunto del Sinaí de los ascetas- el ermitaño imprescindible ponderaba en su contemplación la grandeza del Misterio y de las profecías cumplidas. Un noble perro lanudo, montaba la guardia en torno de la cueva eremítica y mantenía a distancia al Maligno rondador: cuerpo y alas teñidos –ante el fracaso de sus asechanzas- de un ridículo verde bilioso.

Y por encima de todo, más alto aún que las esferas de policromadas luces, con un nevado vellón de escarcha prendido a su cauda sideral, la Estrella fulgurante, señalando el lugar de las adoraciones a la inminencia dadivosa de los Santos Reyes Magos.

No era posible que éstos equivocaran la ruta. Durante toda la noche de Epifanía, ahí posaba el astro, y alumbraba la dulce y tradicional exactitud de aquel privilegiado rincón hogareño. Por eso, cabe las últimas estribaciones de la colina del Nacimiento, buscaba arrimo el calzado de la chiquillería, en la expectación de los obsequios –infalibles- de Melchor, Gaspar y Baltasar.

¡Y qué jubilosa inquietud la nuestra cuando, depositada la clásica epístola pedigüeña –solicitando una desmesurada nómina de regalos, capaces de agotar las arcas de todos los reyes orientales-, nos acogíamos al retiro del lecho infantil, y, apagadas las luces, manteníamos en vela los sentidos y quebrábamos en silencios nuestros cuchicheos ante al más leve ruido nocturno. (“¿Serán ellos?... ¡No, aun es muy temprano!”) Y poco más tarde, creíamos ya adivinar el paso sigiloso de la caravana: cascos de camello hiriendo las baldosas del patio, tin tin de argentados palafrenes, roce de sedas y púrpuras, legendarios, prestigiosos aromas de desierto y de oasis…

Por fin, el cansancio vencía nuestra alertada vigilia y nos cerraba los párpados. Entonces, el sueño poblaba la habitación con las más estupendas visiones, dignas de aquella Jauja de que tan vivamente nos hablaban los cuentos: ríos de melaza, cayendo en cascada sobre el piso; palacios de azúcar cristalizada en que una luz mágica se quebraba en incitantes iridiscencias; juguetes mecánicos corriendo ruidosamente ante el regocijo de regimientos enteros de soldados de plomo; la elegante parsimonia de un gato de serrín y felpa, y, sobre la rinconera, las notas celestes de una cajita de música daban serenata a muñecos de asombrados ojos azules… Y luego, el fusil de madera, y el proyector de sombras chinescas, y el libro de estampas, y un sinfín de maravillas, todas rutilantes, agitadas por una indefinible palpitación de vida…

Pero la belleza de todas esas dulces fantasmagorías, quedábase corta y deslucida ante la mañanera comprobación de la visita de los Magos. ¡Ahí de nuestro alboroto, del gozo estallante en gritos, cabriolas y carreras, con que al alba de Dios taladrábamos los oídos de las personas mayores! Junto al fiel de los estrenos obligados, yacía la milagrera realidad del juguete y la golosina, y tal o cual nota, de puño y letra de Gaspar o Melchor, dejando saludos y abrazos y promesas para los del mejor comportamiento en el siguiente año. De ahí en adelante, la jornada transcurría en una hechicera sucesión de juegos y comentarios de la muchachada, que no se cansaba de acariciar el juguete, y consumir –en sabias pausas- caramelos y rosquillas…

¡Bendita Tradición la nuestra, que, en cada uno de sus matices y expresiones, desde la infancia hasta la vejez, nos enjoya la vida con el suave regalo de su diáfano embrujo!

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martes, 5 de enero de 2010

LA LEGIÓN Y EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE



PREGUNTAN:

"Hola!!!

Al final no entiendo bien que hace la Legión Española... Supuestamente es una fuerza de choque militar especializada. No entiendo porque la defensa. O sea, estará bien para la protección de la ciudadanía pero siempre hay que hacer lo posible para no llegar a la violencia. ¿Y qué es lo que tiene que ver el crucifijo con ellos?
Disculpas, pero no entiendo bien el artículo...
Mondi"

En respuesta a este comentario, vaya la historia de la relación del Cristo de La Buena Muerte ( Cristo de Mena-Málaga-España) y la Legión Española, y luego un video.

Aquí queda claro que tiene que ver el crucifijo con ellos y también queda claro el por que los ENEMIGOS de Cristo los quieren destruir...simplemente por que ellos son AMIGOS DE CRISTO.

LA LEGIÓN - EL VÍNCULO

La puesta en escena por las calles malagueñas tiene un sabor especial con el acompañamiento de La Legión, cuerpo castrense del ejército español que no falta a su cita ineludible con su Cristo y que es Hermano Mayor Honorario de esta entidad cofrade. Es una mezcla que se ha convertido en algo consustancial. Nadie entiende el Cristo de la Buena Muerte sin La Legión, y los legionarios sin la presencia de su sagrado protector en la noche del Jueves Santo mientras entonan con devoción ‘El Novio de la Muerte’.

Desde 1928, La Legión es una pieza clave más de la Congregación. Con motivo de una visita de los mandos del recién creado Tercio de Extranjeros procedentes de la guerra de África, existe un acercamiento de aquellos militares con los directivos de Mena, provocando una petición para que el Cristo de la Buena Muerte fuese protector de La Legión. Esta solicitud fue muy bien recibida en el seno de la cofradía y su junta de gobierno, y las tropas militares comienzan su participación en la procesión.

Pero una de las singularidades de esta vinculación se da en 1931 con la puesta en marcha de la primera guardia legionaria ante la imagen del crucificado en la capilla de Santo Domingo. “Con ello se continuaba la tradición de la exposición solemne del Cristo de Mena para que pudiera contemplarse y venerarlo el pueblo de Málaga, pero, en este año, por tantas cosas a la vez sublime y trágico, los congregantes que los custodiaban en otras ocasiones anteriores, serían sustituidos por los marciales y bizarros caballeros legionarios”, asevera el congregante e historiador Elías de Mateo en un artículo sobre la vinculación castrense del Cristo. Cada Semana Santa varias escuadras se turnan continuamente para velar por la buena muerte de Jesucristo montando guardia de Domingo de Ramos a Miércoles Santo, a la que asisten miles de malagueños y visitantes que no quieren perderse esta guardia legionaria.

La popularidad de La Legión en Málaga es inconmensurable, y por ende, la cofradía se ha visto influenciada en cierta forma, hasta tal punto, que muchos malagueños llaman al titular ‘El Cristo de los legionarios’. Cosa que no tiene que preocupar en absoluto a la Congregación, puesto que en cada acuartelamiento legionario existe una réplica de la imagen, la cuál preside todos los actos que se celebran en estos emplazamientos, entronizando a su protector. Y eso, como dice un congregante, el incombustible Ramón Gómez Ravassa, es crear devoción.

Uno de los momentos en los que se manifiesta esta devoción militar es cuando se realiza el traslado y posterior entronización del Cristo en la mañana del Jueves Santo con un acto en la explanada de Fray Alonso de Santo Tomás, en el que el Cristo sale a hombros de los caballeros legionarios.

La mayoría de los periódicos destacan cada año en sus portadas del Viernes Santo a la Congregación. Algo que no es una casualidad, puesto que miles de personas se congregan en el puerto para ver la llegada de las tropas o el traslado del crucificado.

Por la noche, durante la procesión, La Legión desfila marcialmente detrás del trono, sin perder de vista a su protector, entonando continuamente el ‘Novio de la Muerte’ entre el calor y los vítores de los malagueños.

Y esa devoción, que se hace extensiva a todos los ciudadanos, se demuestra en múltiples ocasiones de legionarios, foráneos… que se acercan durante el año a la capilla de Mena a título particular para depositar flores a los pies del Cristo de Palma.

Hay que recordar otro de los gestos de esta unidad militar con su Cristo en el mes de octubre de 1993 con el desembarco de la Agrupación Táctica Canarias en el puerto de Málaga procedente de Bosnia-Herzegovina tras llevar a cabo labores humanitarias. La recepción, que estuvo presidida por Su Majestad El Rey Juan Carlos I, se desarrolló ante la presencia de la imagen del Cristo de la Buena Muerte que fue trasladado a la zona portuaria, por expreso deseo del coronel de la Agrupación, y al cuál le rindieron honores los integrantes del contingente español, en su mayoría caballeros legionarios.

En el año 2000 el entonces arzobispo castrense de España, monseñor José Manuel Estepa Llaurens, aprobó el decreto de nombramiento de protector oficial de La Legión española al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, siendo general jefe de Brigada de La Legión ‘Rey Alfonso XIII’, Enrique Gomáriz de Roble. De esta manera, se unían los lazos de la vinculación de manera oficial definitivamente.


Fuentes: cofradiamena y cruxetgladius
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LA ARQUEOLOGÍA HACE REVELACIONES SOBRE LOS REYES MAGOS


Los Reyes Magos no son personajes creados por siglos de tradición cristiana. Su existencia, además de quedar bien testimoniada en el Evangelio, ahora es documentada por los descubrimientos arqueológicos.

Esta curiosa y extraordinaria revelación se encuentra contenida en una tablilla, en la que se han acuñado caracteres cuneiformes. Se trata de un auténtico documento astronómico y astrológico (entonces las dos disciplinas eran hermanas gemelas) que revela la existencia de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis en el año 7 antes de Cristo.

Los Evangelios enmarcan el nacimiento de Jesús en tiempos del censo del imperio ordenado por César Augusto, cuando Quirino era gobernador de Siria, y en los últimos años del rey Herodes, quien falleció en el mes de marzo del año 4 a.C. Para los historiadores, Jesús nació unos siete años antes del año «0». El evangelista Mateo (2, 2) pone en relación el evento de Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina. Y es precisamente en este momento en el que la tablilla de arcilla ofrece un testimonio particular.

Existen muchas hipótesis sobre la estrella que vieron los magos ("magoi" en griego era la palabra con que se denominaba a la casta de sacerdotes persas y babilonios que se dedicaban al estudio de la astronomía y de la astrología) y que les llevó a afrontar un viaje de unos mil kilómetros con el objetivo de rendir homenaje a un recién nacido.

El 17 de diciembre de 1603, Johannes Kepler, astrónomo y matemático de la corte del emperador Rodolfo II de Habsburgo, al observar con un modesto telescopio desde el castillo de Praga el acercamiento de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, se preguntó por primera vez si el Evangelio no se refería precisamente a ese mismo fenómeno. Hizo concienzudos cálculos hasta descubrir que una conjunción de este tipo tuvo lugar en el año 7 a.C. Recordó también que el famoso rabino y escritor Isaac Abravanel (1437-1508) había hablado de un influjo extraordinario atribuido por los astrólogos hebreos a aquel fenómeno: el Mesías tenía que aparecer durante una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Kepler habló en sus libros de su descubrimiento, pero la hipótesis cayó en el olvido perdida entre su inmenso legado astronómico.

Faltaba una demostración científica clara. Llegó en 1925, cuando el erudito alemán P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y el Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla se encuentra ahora en el Museo estatal de Berlín.

Entre los numerosos datos de observación astronómica sobre los dos planetas, Schnabel encuentra en la tabla un dato sorprendente: la conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis tiene lugar en el año 7 a.C., en tres ocasiones, durante pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre. Además, según los cálculos matemáticos, esta triple conjunción se vio con gran claridad en la región del Mediterráneo.

Si este descubrimiento se identifica con la estrella de Navidad de la que habla el Evangelio de Mateo, el significado astrológico de las tres conjunciones hace sumamente verosímil la decisión de los Magos de emprender un largo viaje hasta Jerusalén para buscar al Mesías recién nacido. Según explica el prestigioso catedrático de fenomenología de la religión de la Pontificia Universidad Gregoriana, Giovanni Magnani, autor del libro «Jesús, constructor y maestro» («Gesú costruttore e maestro, Cittadella, Asís, 1997), «en la antigua astrología, Júpiter era considerado como la estrella del Príncipe del mundo y la constelación de Piscis como el signo del final de los tiempos. El planea Saturno era considerado en Oriente como la estrella de Palestina. Cuando Júpiter se encuentra con Saturno en la constelación de Piscis, significa que el Señor del final de los tiempos se aparecerá este año en Palestina. Con esta expectativa llegan los Magos a Jerusalén, según el Evangelio de Mateo 2,2». «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» preguntan los magos a los habitantes de Jerusalén y después a Herodes.

La triple conjunción de los dos planetas en la constelación de Piscis explica también la aparición y la desaparición de la estrella, dato confirmado por el Evangelio. La tercera conjunción de Júpiter y Saturno, unidos como si se tratara de un gran astro, tuvo lugar del 5 al 15 de diciembre. En el crepúsculo, la intensa luz podía verse al mirar hacia el Sur, de modo que los Magos de Oriente, al caminar de Jerusalén a Belén, la tenían en frente. La estrella parecía moverse, como explica el Evangelio, «delante de ellos» (Mt 2, 9).
Fuente: Aciprensa
Ver comentarios abajo:
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REYES Y PASTORES


Fraternizaron en tu cuna, para adorarte, pastores y monarcas. Rey y Pastor eres Tú. Y anonadados los reyes, sintiéronse menos que pastores ante la cándida abdicación de tu majestad; y embelesados los pastores se sintieron más que reyes, palpando en su pobreza una consolación desconocida y una insondable dignidad.

Tú has sido, eres y serás hasta el día postrero de la tierra, el único, el irreemplazable nudo de luz donde pueden fundirse pastores y monarcas, menesterosos y opulentos. ¡Niño de Belén: mira nuestra zozobra y nuestro caos! ¡Vence hoy, vence con tu sonrisa y derrite mezclándolos a los pies de tu cuna, los corazones de los ricos petrificados por el egoísmo y de los pobres empedernidos por el odio!

Alfonso Junco
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lunes, 4 de enero de 2010

REINA Y HERMOSURA DEL CARMELO

Devoción y amor, a la Reina Coronada de Chile...En las fotos en blanco y negro se puede apreciar la apoteósica ceremonia de coronación canónica, ocurrida el 19 de Diciembre de 1926.




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domingo, 3 de enero de 2010

ENCÍCLICA SOBRE EL ROSARIO EN FAMILIA



Pío XII
INGRUENTIUM MALORUM
Carta Encíclica sobre el Rosario en familia
(15 de septiembre de 1951)



1. Exhortaciones anteriores del Papa y la correspondencia del pueblo.

Ante los males inminentes, ya desde que por designio de la Divina Providencia fuimos elevados a la suprema Cátedra de Pedro, nunca dejamos de confiar al valiosísimo patrocinio de la Madre de Dios los destinos de la familia humana, dando a menudo para tal fin, como bien sabéis, Cartas de exhortación. Bien conocéis, Venerables Hermanos, el gran celo y la gran espontaneidad y concordia con que el pueblo cristiano ha respondido doquier a Nuestras exhortaciones: repetidas veces lo han atestiguado grandiosos espectáculos de fe y de amor hacia la augusta Reina del Cielo y, sobre todo, aquélla universal manifestación de alegría que Nuestros propios ojos pudieron en cierto modo contemplar cuando, en el año pasado, rodeados por corona inmensa de la multitud de fieles, en la plaza de San Pedro proclamamos solemnemente la Asunción de la Virgen María, en cuerpo y alma, al Cielo.

Mas, si el recuerdo de estas cosas Nos es tan grato y Nos consuela con la firme esperanza de la divina misericordia, al presente no faltan, sin embargo, motivos de profunda tristeza, que solicitan a la par que angustian Nuestro ánimo paternal.

2. Calamitosa condición de nuestros tiempos.

Bien conocéis, Venerables Hermanos, la triste condición de estos tiempos: la unión fraternal de las Naciones, rota ya hace tanto tiempo, no la vemos aún restablecida doquier, antes vemos que por todas partes los espíritus se hallan trastornados por odios y rivalidades, y que sobre los pueblos se ciernen amenazadores nuevos y sangrientos conflictos; y a ello se ha de añadir aquélla violentísima tempestad de persecuciones que ya desde hace largo tiempo y con tanta crueldad azota a la Iglesia, privada de su libertad en no pocas partes del mundo, afligida con calumnias y angustias de toda clase, y a veces hasta con la sangre derramada de los mártires. Innumerables y muy grandes son las asechanzas a que contemplamos sometidos, en aquellas regiones, los ánimos de muchos de Nuestros hijos, ¡para que rechacen la fe de sus mayores y se aparten miserablemente de la unidad con esta Sede Apostólica! Finalmente, tampoco podemos pasar en silencio un nuevo crimen llevado a cabo, y contra el cual vivamente deseamos reclamar, no sólo vuestra atención, sino también la de todo el clero, la de cada uno de los padres y la de los mismos gobernantes: Nos referimos a determinados designios perversos de la impiedad contra la cándida inocencia de los niños. Ni siquiera se ha perdonado a los niños inocentes, pues, por desgracia, no faltan quienes, temerario, osan hasta arrancar aun las mismas flores que crecían como la más bella esperanza de la religión y de la sociedad en el místico jardín de la Iglesia. Quien meditare sobre esto no se extrañará de que por todas partes los pueblos giman bajo el peso del divino castigo y vivan temiendo desgracias todavía mayores.

3. En las dificultades, acudid con viva confianza a la Madre de Dios

Ante peligros tan graves, sin embargo, no debe abatirse vuestro ánimo, Venerables Hermanos, sino que, acordándoos de aquélla divina enseñanza: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (1), con mayor confianza acudid gozosos a la Madre de Dios, junto a la cual el pueblo cristiano siempre ha buscado el refugio en las horas de peligro, pues Ella ha sido constituida causa de salvación para todo el género humano (2).

Por ello, con alegre expectación y reanimada esperanza vemos acercarse ya el próximo mes de octubre, durante el cual los fieles acostumbran acudir con mayor frecuencia a las iglesias, para en ellas elevar sus súplicas a María mediante las oraciones del santo Rosario. Oraciones que este año, Venerables Hermanos, deseamos se hagan con mayor fervor de ánimo, como lo requieren las necesidades cada día más graves; pues bien conocida Nos es la poderosa eficacia de tal devoción para obtener la ayuda maternal de la Virgen, porque, si bien puede conseguirse con diversas maneras de orar, sin embargo, estimamos que el Santo Rosario es el medio más conveniente y eficaz, según lo recomienda su origen, más celestial que humano, y su misma naturaleza.

4. La sencillez y fuerza de esta oración.

¿Qué plegaria, en efecto, más idónea y más bella que la oración dominical y la salutación angélica, que son como las flores con que se compone esta mística corona? A la oración vocal va también unida la meditación de los sagrados misterios, y así se logra otra grandísima ventaja, a saber, que todos, aun los más sencillos y los menos instruidos, encuentran en ella una manera fácil y rápida para alimentar y defender su propia fe. Y en verdad que con la frecuente meditación de los misterios el espíritu, poco a poco y sin dificultad, absorbe y se asimila la virtud en ellos encerrada, se anima de modo admirable a esperar los bienes inmortales y se siente inclinado, fuerte y suavemente, a seguir las huellas de Cristo mismo y de su Madre. Aun la misma oración tantas veces repetida con idénticas fórmulas, lejos de resultar estéril y enojosa, posee (como lo demuestra la experiencia) una admirable virtud para infundir confianza al que reza y para hacer como una especie de dulce violencia al maternal corazón de María.

5. El rezo familiar del Santo Rosario y sus frutos para la familia, especialmente para los hijos.

Trabajad, pues, con especial solicitud, Venerables Hermanos, para que los fieles, con ocasión del mes de octubre, practiquen con la mayor diligencia método tan saludable de oración y para que cada día más lo estimen y se familiaricen con él. Gracias a vosotros, el pueblo cristiano podrá comprender la excelencia, el valor y la saludable eficacia del Santo Rosario.

Y es Nuestro deseo especial que sea en el seno de las familias donde la práctica del santo Rosario, poco a poco y doquier, vuelva a florecer, se observe religiosamente y cada día alcance mayor desarrollo. Pues vano será, ciertamente, empeñarse en buscar remedios a la continua decadencia de la vida pública, si la sociedad doméstica —principio y fundamento de toda la humana sociedad— no se ajusta diligentemente a la norma del Evangelio. Nos afirmamos que el rezo del Santo Rosario en familia es un medio muy apto para conseguir un fin tan arduo. ¡Qué espectáculo tan conmovedor y tan sumamente grato a Dios cuando, al llegar la noche, todo el hogar cristiano resuena con las repetidas alabanzas en honor de la augusta Reina del Cielo! Entonces el Rosario, recitado en común, ante la imagen de la Virgen, reúne con admirable concordia de ánimos a los padres y a los hijos que vuelven del trabajo diario; además, los une piadosamente con los ausentes y con los difuntos; finalmente, liga a todos más estrechamente con el suavísimo vínculo del amor a la Virgen Santísima, la cual, como amantísima Madre rodeada por sus hijos, escuchará benigna, concediendo con abundancia los bienes de la unidad y de la paz doméstica. Así es como el hogar de la familia cristiana, ajustada al modelo de la de Nazaret, se convertirá en una terrenal morada de santidad y casi en un templo, donde el Santo Rosario no sólo será la peculiar oración que todos los días se eleve hacia el cielo en olor de suavidad, sino que también llegará a ser la más eficaz escuela de la vida y de las virtudes cristianas. En efecto: la contemplación de los divinos misterios de la Redención será causa de que los mayores, al considerar los fúlgidos ejemplos de Jesús y de María, se acostumbren a imitarlos cotidianamente, recibiendo de ellos el consuelo en la adversidad y en las dificultades, y de que, movidos por ello, se sientan atraídos a aquellos tesoros celestiales que no roban los ladrones ni roe la polilla (3); y de tal modo grabará en las mentes de los pequeños las principales verdades de la fe que en sus almas inocentes florecerá espontáneamente el amor hacia el benignísimo Redentor, cuando, al reverenciar —siguiendo el ejemplo de sus padres— a la majestad de Dios, ya desde su más tierna edad aprendan el gran valor que junto al trono del Señor tienen las oraciones recitadas en común.

6. El remedio para los males de nuestros tiempos.

De nuevo, pues, y solemnemente afirmamos cuán grande es la esperanza que Nos ponemos en el Santo Rosario para curar los males que afligen a nuestro tiempo. No es con la fuerza, ni con las armas, ni con la potencia humana, sino con el auxilio divino obtenido por medio de la oración —cual David con su honda— como la Iglesia se presenta impávida ante el enemigo infernal, pudiendo repetirle las palabras del adolescente pastor: “Tú vienes a mí con la espada, con la lanza y con el escudo; pero yo voy a ti en nombre del Señor de los ejércitos..., y toda esta multitud conocerá que no es con la espada ni con la lanza como salva el Señor” (4).

Por cuya razón, Venerables Hermanos, deseamos vivamente que todos los fieles, siguiendo vuestro ejemplo y vuestra exhortación, correspondan solícitos a Nuestra paternal indicación, en unión de corazones y de voces y con el mismo ardor de caridad. Si aumentan los males y los asaltos de los malvados, crezca igualmente y aumente sin cesar la piedad de todos los buenos; esfuércense éstos por obtener de nuestra amantísima Madre, especialmente por medio del Santo Rosario a ella tan acepto, que cuanto antes brillen tiempos mejores para la Iglesia y para la humana sociedad.

7. Instrumento de la pacificación colectiva.

Roguemos todos a la poderosísima Madre de Dios para que, movida por las voces de tantos hijos suyos, nos obtenga de su Unigénito el que cuantos por desgracia se hallan desviados del sendero de la verdad y de la virtud, se vuelvan a ésta por la conversión; el que felizmente cesen los odios y las rivalidades que son la fuente de toda clase de discordias y desventuras; el que la paz, aquélla paz que sea verdadera, justa y genuina, vuelva a resplandecer benigna así sobre los individuos y sobre las familias, como sobre los pueblos y sobre las naciones; el que, finalmente, asegurados los debidos derechos de la Iglesia, aquel benéfico influjo derivado de ella, al penetrar sin obstáculos en el corazón de los hombres, en las clases sociales y en la entraña misma de la vida pública, aúne la familia de los pueblos con fraternal alianza, y la conduzca a aquélla prosperidad que regule, defienda y coordine los derechos y los deberes de todos sin perjudicar a nadie, siendo cada día mayor por la mutua unión y por la común colaboración.

8. El Rosario, medio eficaz para ayudar especialmente a los perseguidos y a la Iglesia del silencio.

Tampoco os olvidéis, Venerables Hermanos y amados hijos, mientras entretejéis nuevas flores orando con el Rosario, no os olvidéis —repetimos— de los que languidecen desgraciados en las prisiones, en las cárceles, en los campos de concentración. Entre ellos se encuentran también, como sabéis, Obispos expulsados de sus sedes sólo por haber defendido con heroísmo los sacrosantos derechos de Dios y de la Iglesia; se encuentran hijos, padres y madres de familia, arrancados a sus hogares domésticos, que pasan su vida infeliz por ignotas tierras y bajo ignotos cielos. Y como Nos les envolvemos a todos con un afecto singular, así también vosotros, animados por aquella caridad fraterna que nace y vive de la religión cristiana, unid con las Nuestras vuestras preces ante el altar de la Virgen Madre de Dios y, suplicantes, recomendadlos a su maternal corazón. No hay duda de que con dulzura exquisita Ella aliviará y suavizará sus sufrimientos, con la esperanza del premio eterno; y de que no dejará de acelerar, como firmemente confiamos, el final de tantos dolores.

9. Esperanza de renovada correspondencia y Bendición Apostólica.

No dudando, Venerables Hermanos, de que vosotros con el celo ardiente que os es acostumbrado, llevaréis a conocimiento de vuestro clero y de vuestro pueblo, en la forma que más conveniente creyereis, esta Nuestra paternal exhortación, y teniendo asimismo por cierto que Nuestros hijos, diseminados por todo el mundo, responderán de buen grado a este Nuestro llamamiento con efusión de corazón concedemos Nuestra Bendición Apostólica, testimonio de Nuestra gratitud y prenda de las gracias celestiales, así a cada uno de vosotros como a la grey confiada a cada uno y singularmente a los que durante el mes de octubre de modo especial recitaren piadosamente, en conformidad con Nuestras intenciones, el Santo Rosario de la Virgen.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 15 de septiembre, fiesta de los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen María, en el año 1951, decimotercero de Nuestro Pontificado.


PÍO PAPA XII

NOTAS
(1) San Lucas, 11, 9.
(2) San Irineo M. Adversus Hæres, III, 22.
(3) San Lucas, 12, 33.
(4) I Reyes 17, 44 y 49.
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sábado, 2 de enero de 2010

EL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA (PRD) HA EVIDENCIADO SU ODIO A LA IGLESIA CATÓLICA: ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO



-EL PRD CALUMNIÓ AL FALLECIDO CARDENAL CORRIPIO AHUMADA:

-PRIMERO LO ACUSÓ COMO SI ESTUVIERA VIVO

-AL DECÍRSELE QUE YA HABÍA FALLECIDO, LO CALUMNIÓ GRAVEMENTE

-FINALMENTE, ANTE LAS EVIDENCIAS, Y POR TEMOR A UNA DEMANDA LEGAL, TUVO QUE RETRACTARSE


El Arzobispado Primado de México aseveró que con las “calumnias” emitidas por diputados perredistas en la ALDF contra el fallecido cardenal Ernesto Corripio Ahumada, ese partido “ha dejado en evidencia el profundo odio que tiene contra la Iglesia Católica y sus pastores”.

Mediante un comunicado, el Arzobispado estableció que “esa actitud de odio a la fe cristiana que caracteriza al Partido de la Revolución Democrática (PRD) es responsable de la división del pueblo de México”.

El organismo católico asentó que ese odio se ve reflejado “en sus ansias de represión y venganza, en la burla que hace del pueblo cristiano, sus creencias y valores, y en la corrupción moral a la que están orillando a la sociedad mediante leyes criminales (aborto, "matrimonios" homosexuales, etc.), inmorales e inicuas que van contra la ley de Dios y los valores del Evangelio”.

Por ello la Arquidiócesis Primada de México exigió a los diputados perredistas Víctor Hugo Romo, David Razú y Maricela Contreras la reparación del “gravísimo daño” en la misma proporción y en los mismos medios de comunicación en que lo provocaron.

De igual forma, la Iglesia Católica rechazó las acusaciones lanzadas por legisladores perredistas contra la memoria de Corripio Ahumada, a quien responsabilizaron de tener un hijo.

El pasado martes, el diputado del PRD Víctor Hugo Romo incluyó al ex jerarca católico en una lista de personas que supuestamente impulsan una campaña contra las reformas a los Códigos Civil y de Procedimientos Civiles del D.F. y cuando se le recordó que en abril de 2008 había fallecido, corrigió y señaló que se trataba de un hijo del difunto prelado. La Iglesia subrayó que “no se dará por satisfecha sino hasta que el PRD limpie la memoria del cardenal”, aunque pidió a los católicos mantener mansedumbre y hacer oración por los calumniadores y por la conversión de quienes ofenden y persiguen a la Iglesia de Jesucristo.

Diputado perredista se retracta

Por su parte, días después, el diputado Romo se retractó y reconoció que se equivocó, pues el cardenal Ernesto Corripio Ahumada nunca tuvo un descendiente biológico. En un comunicado de prensa, Romo Guerra aclaró que al difunto cardenal nunca se le conoció un hijo biológico, por lo que “retiro lo dicho al no tener elementos con que probarlo”.

El vocero de la Arquidiócesis, Hugo Valdemar, aseguró que la Iglesia no va a aceptar una aclaración por boletín y exige una disculpa formal de Víctor Hugo Romo.

NOTA DE CATOLICIDAD: La estúpida acusación se derivó de que un homónimo -pariente del cardenal fallecido- presuntamente ha participado en campañas contra la execrable ley impuesta por el PRD para que los homosexuales puedan dizque contraer "matrimonio" y adoptar. El diputado Víctor Hugo Romo -del PRD- primero acusó al cardenal Corripio, suponiéndolo vivo, de hacer campaña contra esa "ley"; al hacérsele ver -por parte de periodistas- que ya había fallecido, sin investigación alguna aseguró que se trataba, entonces, de un supuesto "hijo" del cardenal. Al ser amenazado de que se procedería legalmente en su contra por calumnia y difamación, finalmente Romo tuvo que hacer el ridículo y retractarse, quedando en evidencia, una vez más, el odio del PRD contra la Iglesia. Esta situación no es nueva, el pueblo mexicano no olvida que ordas perredistas profanaron -en un mitin de Andrés Manuel López Obrador- la catedral de México y durante varios días hubo necesidad de resguardarla, pues intentaban repetir la profanación.

Un aspecto puede ser el análisis de la gestión del cardenal Corripio Ahumada al frente de la Arquidiócesis de México y otra la calumnia y la difamación. Cualquiera puede estar de acuerdo con él o no, en su actuación real o en algún aspecto o aspectos de ella; lo que resulta cómico y grotesco es "revivir" y acusar a un difunto de estar actuando y al ser sorprendido en su calumnia, inventar otra peor aún, para tratar de salir del paso. En el fondo, todo esto muestra lo que atinadamente la Arquidiócesis señala: una evidencia del profundo odio que el PRD tiene contra la Iglesia Católica y sus pastores.

Fuente: Notimex

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viernes, 1 de enero de 2010

TEMAS ANTERIORES A ENERO DE 2010: ÍNDICE INTEGRAL DEL BLOG



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AÑO NUEVO, VIDA NUEVA


Empezar un nuevo año, como si fuera cualquier cosa, es una enorme torpeza. Un año de vida es un regalo demasiado grande para echarlo a perder.
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¿Alguna vez has sentido en lo más hondo de tu ser ese deseo profundo y enorme de mejorar o de cambiar? Si es así, no dejes que el deseo se escape, porque no todos los días lo sentirás. Si hoy sientes esa llamada a querer ser otro, a ser distinto, atrápala con fuerza y hazla realidad.
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El inicio de un nuevo año es el momento para reunir las fuerzas y toda la ilusión para comenzar el mejor año de la vida, porque el que se proponga convertir éste en su mejor año, lo puede lograr. El año nuevo es una oportunidad más para transformar la vida, el hogar, el trabajo en algo distinto. «Quiero algo diferente, voy a comenzar bien; así será más fácil seguir bien y terminar bien. Quizá el año pasado no fue mi mejor año, me dejó un mal sabor de boca. Éste va a ser distinto, quiero que así sea; es un deseo, es un propósito, y no lo voy a echar a perder. Tengo otra oportunidad que no voy a desperdiciar, porque la vida es demasiado breve».
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¿Quién es capaz de decir: ¨Desde hoy, desde este primer día, todo será distinto¨? En mi hogar me voy a arrancar ese egoísmo que tantos males provoca; voy a estrenar un nuevo amor a mi cónyuge y a mi familia; seré mejor padre o madre. Seré también distinto en mi trabajo, no porque vaya a cambiar de trabajo, sino de humor. En él incluso voy a desempolvar mi fe, esa fe arrumbada y llena de polvo; voy a poner un poco más de oración, de cielo azul, de aire puro en mi jornada diaria. Ya me harté de vivir como he vivido, de ser egoísta, tracalero, injusto. Otro estilo de vida, otra forma de ser. ¿Por qué no intentarlo?”
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En los ratos más negros y amargos, llenos de culpa, piensas: «¿Por qué no acabar con todo? Pero en esos mismos momentos se puede pensar otra cosa: ¿Por qué no comenzar de nuevo?». Algunos ven que su vida pasada ha sido gris, vulgar y mediocre, y su gran argumento y razón para desesperarse es: «He sido un Don Nadie, ¿qué puedo hacer ya?» Pero otros sacan de ahí mismo el gran argumento, la gran razón para el cambio radical positivo: «No me resigno a ser vulgar; quiero resucitar a una vida mejor, quiero luchar, voy a trabajar, quiero volver a empezar». Un año recién salido de las manos del autor de la vida es un año que aún no estrenas. ¿Qué vas a hacer con él? El año pasado ¿no te gustó?, ¿no diste la medida? Con éste ¿qué vas a hacer? Un nuevo año recién iniciado: todo comienza, si tú quieres; todo vuelve a empezar... Yo me uno a los grandes insatisfechos, a los que reniegan de la mediocridad, a los que, aún conscientes de sus debilidades, confían y luchan por una vida mejor. Todos desean a los demás y a sí mismos un buen año, pero pocos luchan por obtenerlo. Prefiero ser de los segundos. Adiós a la noche vieja.
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Autor: P Mariano de Blas
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Fuente: Catholic.net
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