domingo, 17 de enero de 2010

¿REUNIONES O CONFESIONES? ¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE?


Historia (imaginada) de un sacerdote que recordó que lo más importante es cuidar a las ovejas:
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El abad acababa de entrar a su oficina. Abrió la agenda con el programa del día:

9.00, reunión con el consejo del monasterio.
10.30, reunión de sacerdotes del sector.
12.30, reunión con los administradores de la zona.
15.00, reunión del obispo con los agentes de pastoral.
17.30, reunión para planeación de la catequesis.
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Sonó el timbre de la sacristía. El abad estaba colocando varios papeles en su sitio, cuando se acercó el hermano portero.

"Ha llegado una señora anciana con un chico joven. Quieren hablar con un sacerdote".

"Diles que estamos ocupados, que vengan más tarde".

El portero se retira. A las 8.45, el abad se dirige a la sala de reuniones. Tiene que pasar por la sacristía. Allí seguían, en pie, la señora y el joven.

"Padre, perdone nuestra insistencia. ¿Podemos hablar un momento con usted?"

"Buenos días, buenos días. Perdonen, es que tengo un poco de prisa. Ahora debo ir a una reunión, y toda la mañana y la tarde voy a estar ocupado. ¿No pueden venir más tarde, cuando encuentren algún sacerdote libre?"

"Padre, es que llevo más de un año con deseos de confesarme. Nunca encuentro a un sacerdote en la iglesia, o si lo encuentro están siempre muy ocupados. Pero hoy no puedo dejar pasar más tiempo. Convencí a mi nieto para que viniese a confesarse o, al menos, a hablar un rato con un padre. Quizá es el momento de Dios, no habría que dejar pasar más tiempo. ¿No le parece?"

El padre abad sintió un poco de pena, pero es que las reuniones son tan importantes, y estaban programadas desde hacía tanto tiempo…

"Mire, señora, seguro que hacia mediodía encontrarán otro padre. El ecónomo salió de compras, el administrador ahora viene conmigo. El encargado de catequesis lleva unos días fuera en cursillos de actualización, pero cuando regrese estoy seguro de que les recibirá con mucho gusto".

"Padre, por favor, mi nieto está aquí ahora, pero a mediodía tiene que irse. ¿No es posible hacer algo, encontrar a alguien?"

El padre abad notó dentro de sí un movimiento de impaciencia. Tenía prisa. El reloj marcaba las 8.55. Pero había que mostrarse educado.

"Señora, lo siento… Seguro que habrá otra oportunidad… Quizá cuando vuelva su nieto, otro día…"

Como la señora hizo un gesto de insistencia, el padre decidió escapar directamente por la iglesia, para llegar más rápido a la sala de reuniones.

Al pasar por la capilla del Sagrario, hizo la genuflexión. Algo dentro de sí le dejó triste e inquieto. Como si Cristo le susurrase al corazón: "¿Vas a dar más importancia a las reuniones que a unas personas que han llegado aquí para pedir ayuda? ¿Para eso te escogí sacerdote?"

Fue como una lanzada profunda. Unas lágrimas asomaron por sus ojos. Repitió la genuflexión, y fue otra vez a la sacristía.

La señora y el joven estaban a punto de salir por la puerta lateral. El abad les dijo en voz alta: "Esperen, creo que hay una solución. Vuelvo en seguida".

Volvió al despacho y llamó al portero. "Cancela todas las citas que tengo en la mañana. Están anotadas aquí, en la agenda".

"Pero, padre, si ya el consejo está reunido para la reunión".

"Ahora hay algo más importante. Luego explico a todos lo que ha pasado".

Fue a la iglesia y se dirigió al confesionario de la izquierda. Daba pena verlo tan solo, tan triste, tan sucio. Rompió una telaraña y sacudió el polvo. Volvió a la sacristía y llamó a la señora y al nieto.

La luz del confesionario se encendió. ¡Todavía funcionaba! Tenía dudas el padre abad, pues desde hacía mucho tiempo que no se usaba ese lugar para lo que fue construido: para confesar…

Entró primero el joven. Estuvo tiempo, mucho tiempo, tranquilo, sin prisas. ¿Conversó o se confesó? Dios lo sabe. Pero el joven salió distinto, con una sonrisa como pocas veces se le había visto en los últimos meses. Al despedirse del padre abad, le dijo: "¿Sabe? Es la primera vez en mi vida que hablo con un sacerdote".

Luego entró la señora anciana. Quería estar poco tiempo, confesarse rápido, pues pensaba que el padre tendría mucha prisa. Pero se sintió extrañamente acogida, con más cariño que nunca. El padre abad le dedicó tiempo, mucho tiempo, como si ella fuese la persona más importante del mundo.

En la capilla del Sagrario, Jesús estaba muy feliz. Porque un sacerdote había recordado que lo más importante es cuidar a las ovejas. Y porque dos almas, de edades y mentalidades muy diferentes, habían tenido la ocasión de recibir una nueva señal del cariño inmenso que Dios tiene por cada uno de sus hijos.

Autor: P. Fernando Pascual

TEMAS RELACIONADOS: ¿COMULGAR SIN CONFESARSE? y Farrah Fawcett ¿Un ejemplo?
Fuente: Catholic.net
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HILLARY CLINTON ANUNCIA FONDOS MASIVOS PARA IMPULSAR EL ABORTO DURANTE LOS PRÓXIMOS CINCO AÑOS


Volumen 13, Número 5, January 15, 2010, (NUEVA YORK - C-FAM) En Washington, la semana pasada, la Secretaria de los E.U.A., Hillary Clinton, anunció que los Estados Unidos se involucrarán en un impulso de fondos masivos durante los siguientes cinco años para promover “cuidado en la salud reproductiva y planeación de la familia” como un “derecho básico” alrededor del mundo. Clinton previamente ha declarado para el registro que esto incluye el aborto. El plan incluye potencialmente una desviación de fondos que actualmente se dirige a luchar contra el VIH/SIDA, tuberculosis y malaria.

Al conmemorar el quinceavo aniversario de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (ICPD por sus siglas en inglés) en el Cairo, Clinton dijo que solamente faltan cinco años para lograr la meta de ICPD de que “todos los gobiernos tengan acceso a salud reproductiva y a servicios de planeación de la familia, un derecho básico.”

El pasado abril, en un testimonio en el Comité de Asuntos /Relaciones Extranjeras(os) de los E.U., cuando se le preguntó si la definición de los Estados Unidos de “salud reproductiva” incluía el aborto, Clinton replicó: “Sucede que pensamos que la planeación de la familia es una parte importante de la salud de la mujer y la salud reproductiva incluye el acceso al aborto que yo pienso que debe ser seguro, legal y excepcional.” 


En sus observaciones hechas la semana pasada, Clinton específicamente enfatizó la importancia del componente del aborto de la política exterior de Obama diciendo: “Una de las primeras acciones del Presidente Obama en su cargo fue la de volcar la política de la Ciudad de México, la cual enormemente limitaba nuestra habilidad para financiar programas de planeación familiar.” La política de la Ciudad de México de 1984 requirió que todas las organizaciones no gubernamentales que recibían financiamiento federal se abstuvieran de realizar servicios o promovieran el aborto, como un método de planeación familiar, en otros países. De hecho, no obstante las afirmaciones de Clinton, la ICPD publicó el documento asimismo legislaba el aborto como un método de planeación familiar.

A pesar de la rescisión económica, Clinton anunció que “El Congreso de los EUA: recientemente destinó más de $648 millones en ayuda a países para programas de planeación familiar y salud reproductiva en todo el mundo. …la cantidad más grande en más de una década.” La “pieza central” de la política exterior de Obama, según dijo ella, sería la Iniciativa de Salud Global. Ella dijo que la iniciativa “nos compromete gastar $63 billones durante seis años. “Esto unirá los puntos de la orden del día de derechos reproductivos a asuntos de salud global de alto perfil. Lanzada por el Foro Económico Mundial en el 2002, se supone que la iniciativa se enfocaría al SIDA/VIH, tuberculosis, y malaria.

El plan de unir los derechos a abortar a la Iniciativa de Salud Global a través del asunto de salud de la madre y del infante, se anunció en el 2007 que las Naciones Unidas (UN) patrocinaría la conferencia “Entrega de la Mujer” a través de grupos de derechos a abortar tales como International Planned Parenthood y el Centro de Derechos Reproductivos así como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés) En ese tiempo, a estos grupos también se les llamó para unir los derechos a abortar a las Metas de Desarrollo del Milenio (MDG por sus siglas en inglés) insertando un objetivo para “acceso universal a la salud reproductiva” según MDG 5 en salud maternal. Los críticos vieron esto como un engaño artificios para adentrarse a los fondos previamente dirigidos a luchar contra el SIDA y otras enfermedades.

La semana pasada Clinton prometió al comité de los Estaos Unidos sobre salud reproductivo que el objetivo sería: “Hemos prometido Nuevo financiamiento, nuevos programas y un renovado el compromiso de lograr Meta Cinco para el Desarrollo del Milenio, principalmente reducir ¾ partes [tres cuartas partes] de la mortalidad materna global y un acceso universal al cuidado de la salud reproductiva.” Ese objetivo nunca lo aceptó la Asamblea General en un debate abierto y se rechazó fuertemente la última vez que se levantó la voz en el 2005.

Por Susan Yoshihara, Ph.D. Traducido por Maria Elena Garcia. Título de CATOLICIDAD.

Estimado Amigo,
El día de hoy informamos sobre el discurso que dio Hillary Clinton hace unos días en el Departamento de Estado convocando para lograr el derecho al aborto y su promesa de los Estados Unidos de que gastará billones para que eso suceda. También informamos sobre la elección excitante conectada con la Asamblea del Parlamento del Consejo de Europa. Un muy buen hombre llamado Luca Volontè está postulado para ser presidente del grupo del Partido de la Gente Europea en el Parlamento. Volontè está a favor de la vida y de la familia. ¡Vota por él!Difunde las noticias. Sinceramente,
Austin Ruse Presidente de C-FAM.
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Temas relacionados: EL ABORTO EN ULTRASONIDO y MADRE, DEJAME VIVIR (Videos) o si se desean leer todos los temas publicados sobre el aborto, haz click aquí: aborto
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sábado, 16 de enero de 2010

SONETO A JESÚS CRUCIFICADO: EL MÁS PERFECTO ACTO DE CONTRICIÓN



No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una Cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
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No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera
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Recemos diariamente este soneto que constituye el acto más perfecto de contrición. Si sale realmente de nuestro corazón con verdadero AMOR A DIOS, por ser Él quien es, borra cualquier pecado -aunado al propósito de no pecar más y de acudir a la confesión sacramental a la brevedad posible-. Luego de rezarlo así y en caso de morir, iremos a la bienaventuranza eterna. 

Por otra parte, es conveniente saber que el arrepentimiento o dolor por nuestros pecados puede ser imperfecto (llamado ATRICIÓN o también CONTRICIÓN IMPERFECTA), y consiste en el dolor que se tiene debido al temor a los justos castigos divinos que merecemos (eternos o temporales) por nuestros pecados; es suficiente para el perdón de los pecados en el sacramento de la Penitencia, pero no lo es para alcanzarnos la gracia sin el sacramento de la Confesión. Esto significa que, por sí mismo, no borra los pecados, sino sólo cuando se acude al confesionario..
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No olvidemos que para recibir cualquier sacramento de vivos -comunión, confirmación, extremaunción, matrimonio y orden sacerdotal- se requiere necesariamente la confesión sacramental con el sacerdote, aunque ya se haya realizado el acto de contrición perfecta.
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REFLEXIÓN ACERCA DEL PARAÍSO


¿Pensamos en el Paraíso? Tal vez lo hemos dejado de lado... Quiero decir: no lo consideramos más. Ha desaparecido del horizonte y sólo tenemos en cuenta (¡demasiado en cuenta!) esos paraísos de sustitución, esas "migajas" de este mundo, los paraísos en la tierra.

El paraíso es Dios. Dios es nuestro futuro. Dios es nuestro presente. Dios está aquí.

Tal afirmación es necesaria y urgente, sobre todo cuando las distracciones son tan abundantes; cuando los consuelos de esta vida se nos presentan como la única posibilidad de alcanzar la soñada felicidad.

Que todo ello sea efímero no es necesario probarlo... La desilusión y la experiencia están ahí para decirnos lo que, tantas veces, no queremos ver ni oír.

Pero yo me atrevo a afirmar ahora que tampoco son suficientes los "consuelos" espirituales. En efecto, muchos pretenderán el paraíso en honores, en reconocimientos, en "satisfacciones" que coronen una vida de estudio, de consagración, de lucha aún desinteresada...

No confundamos el oro con aquello que parece oro. Nuestro corazón sólo reposará en Dios. Sólo en El hallaremos la paz que tanto ansiamos. También las consolaciones espirituales son migajas...

Pero ¿cómo convencer al hombre contemporáneo de semejante verdad cuando todo, todo le repite lo contrario?

Desde luego, se trata de plantear un auténtico desafío. Quizá el más difícil debido a nuestra educación pragmática...

La vida misma, sin embargo, es una maravillosa maestra, una introducción al Paraíso diseñada por la mano del Señor. La Providencia nunca nos traiciona y nuestra alegría ha de ser muy grande, en todo momento... y en cualquier situación.

Y con mayor razón si la Presencia de Dios nos regala ya, ahora, en este mismo instante, un paraíso verdadero. ¿No lo hemos pensado? Es una pena que "perdamos" tanto tiempo, que dejemos pasar tantas ocasiones, por el ansia o la desesperación de "ganar" partidas sin sentido...

El hombre halla en sí mismo las mayores respuestas, porque su propio corazón es el templo que se ha edificado Dios. Y si este es el anticipo, realidad inefable, ¿cuál será la que nos espera y que supera toda esperanza?

Parece que en los días que corren la Esperanza ha perdido su objeto. A fuerza de esperar cualquier cosa se nos han borrado las mejores...

¿No comprobamos -a cada paso- la búsqueda desordenada de premios de todo género, aún en los consagrados a Dios? ¿No saben, acaso, quienes todo (¿todo?) lo dejaron, que semejante renuncia comporta la total adhesión al Señor?

En no pocas ocasiones las cosas más pequeñas impiden el vuelo y nos dejan arrastrándonos por la tierra. Sí, tantas veces un sólo árbol (y no muy grande) no nos permite ver el bosque por más imponente que sea.

El paraíso comporta la renuncia al antojo menudo, a la ambición del miope, al egoísmo, a cualquier vindicta... No son las "afirmaciones" personales las que nos darán la alegría. Sabor amargo es éste, cuando se da y en él hemos puesto la esperanza..

Por el contrario, esperemos lo que no se mide ni se publicita, ni satisface inmediatamente... Abandonemos, abandonémonos con confianza...

Que el Señor nos otorga la gracia y Él mismo nace en nuestro corazón.

Autor: Alberto E. Justo
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HOMILÍA DEL ARZOBISPO DE GRANADA CONTRA EL ABORTO


Homilía de monseñor Martínez, arzobispo de Granada, a la que se ha querido buscar polémica, pero que, escuchada desapasionadamente, no tiene nada a lo que agarrarse para decir que se haya pronunciado a favor de la violencia machista (como afirman ciertos grupos).

Más bien lo que dice es lo contrario: siendo un hombre y habiendo dejado embarazada a tu pareja, lo que debes hacer es apoyarla, tú y/o tu familia, pues es tan hijo tuyo como de ella, no dejarla sola para que se cometa un asesinato dentro de su cuerpo, un cuerpo que nunca va a ser el tuyo. Ella es en quien se va a cometer el crimen, en un cuerpo que va a tener que llevar toda la vida, no el tuyo, que, como varón, la podrás dejar (si eres un desalmado, lo cual queda corroborado por el hecho de haber permitido el aborto, asesinato del más débil dentro de la casa de un tercero, en este caso siempre una mujer), y olvidarte de lo que pasó.

La frase del varón abortista sería: "pongámonos de acuerdo para cometer un asesinato, pero que sea dentro de tu hogar, no del mío". Éste, y no otro, es el terrible maltrato machista al que se refiere el Sr. Arzobispo.


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viernes, 15 de enero de 2010

ANTE LAS MUERTES IMPREVISTAS

Quien tiene fe, gracias a Dios, y la mantiene -a Dios gracias-, entiende estos sucesos creyendo y no cuestiona a Dios sino que se fortalece en la fe para soportar el impacto. El débil de fe recibe el choque, y su fe se desbarata como castillo de naipes.


Las muertes imprevistas tienen siempre un matiz de tragedia que no es fácil de asumir. Pero resulta posible, desde las energías propias de los corazones y desde la mirada hacia el mundo de Dios.

Hay muertes previstas: dan tiempo para prepararnos a su llegada. Otras muertes, en cambio, ocurren sorpresivamente, de golpe, como un relámpago inesperado.

La muerte de un familiar anciano, o de alguien que cede poco a poco ante una enfermedad inexorable, llega de un modo más o menos esperado. El corazón puede prepararse, porque adivina que, tarde o temprano, una vida terrena termina. Estamos, entonces, listos para acoger el “golpe”, que no deja de ser doloroso, pero que sabemos estaba próximo.

Pero la situación es muy diferente cuando un hecho imprevisto (un choque, un secuestro, un atentado, un accidente de trabajo), irrumpe en una vida y provoca una muerte inesperada. Una curva mal tomada, un pinchazo en la rueda, una balacera en la calle, un terremoto, un incendio en el avión o en el barco: hechos veloces, hechos inesperados, violentos, a veces misteriosos, nos arrancan la presencia de un ser querido.

Las muertes imprevistas llaman a las puertas de cualquiera: del niño y del adulto, del rico y del pobre, del ciudadano honesto y del delincuente, del santo y del pecador, del amigo y del enemigo. No hay distinciones, como si todos, ante el hecho inesperado, fuesen igualmente vulnerables, frágiles, incapaces de defenderse o de huir.

Llega luego la llamada o el correo electrónico que provoca una conmoción indescriptible: un familiar, un amigo, un compañero de trabajo, un vecino, acaba de morir.

Sentimos entonces un desgarrón profundo en el alma. Por lo inesperado del hecho. Por el afecto que sentíamos hacia una persona cercana o conocida. Por la ruptura radical que se impone en los lazos temporales.

Si descubrimos, además, que la causa de esa muerte fue la borrachera de un chofer irresponsable, o la malicia perversa de quienes viven en el mundo del delito organizado, sentimos una rabia profunda por la injusticia sufrida. Descubrimos con amargura que vivimos en un mundo perverso, en el que muchas veces las autoridades no consiguen controlar agresiones que destruyen familias, desde la violencia que sacude nuestros pueblos y ciudades.

Tras la noticia de la muerte inesperada, se suceden los hechos como una cascada incontenible. Por un lado, hay que afrontar la situación y los deberes inmediatos: dar o recibir el pésame, preparar el funeral, buscar tiempo para recibir visitas o para velar el cuerpo de quien hasta hace muy poco nos hablaba con ternura. Prisas, llamadas, papeles, contactos, seguros. Todo ocurre muy rápido, según rutinas frías que agobian la vida de muchas ciudades modernas.

Por otro lado, está el vacío interior, la herida del alma, muy reciente, muy honda. Notamos que desde ahora queda un hueco en la cama, en la casa, en la oficina, en la propia vida. Desaparece un ser querido. El mundo ha dado un cambio brusco, al menos según nosotros. Casi nos resulta extraño que haya quienes siguen con sus prisas, sus proyectos y sus monotonías, cuando percibimos que todo, desde ahora, va a ser distinto.

Sentimos entonces lo que san Agustín experimentó cuando vio morir, de modo rápido e inesperado, a uno de los amigos de su juventud:

“Se entenebreció mi corazón de dolor, y veía en todas las cosas la muerte. La patria era para mí un suplicio, y la casa paterna se me hacía insoportable, y todo cuanto con él me había sido común, se me convertía sin él en crudelísimo tormento. Buscábanle por todas partes mis ojos, y no le hallaban. Todas las cosas me eran aborrecibles, porque no le hallaba entre ellas, ni me podían decir: Mírale, ahí viene, como antes, cuando venía después de una ausencia. Llegué a hacerme insoportable a mí mismo” (San Agustín, “Confesiones” IV,4,9).

El luto ha entrado en la propia vida. Puede ser un luto más o menos “sano”, llevado con dignidad (lo cual no quita la pena). O puede ser un luto enfermizo, desbordante, que arrastra al odio, a la sed de venganza, al abatimiento, a los reproches contra Dios, contra la sociedad, contra la vida misma. Un luto que carcome y que destruye, que aparta los ojos de todo lo que no sea el recuerdo de quien ya no vive entre nosotros.

Cuesta superar lutos dañinos, porque cuesta aceptar una muerte no prevista. Pero si abriésemos los ojos a las muchas bondades que nos rodean, si viésemos a tantos otros familiares y amigos que desean nuestro bien, o incluso que necesitan nuestra ayuda (también ellos piden un poco de consuelo), encontraríamos fuerzas íntimas que nos permitirían seguir en la brecha de los deberes cotidianos.

Sobre todo, necesitamos abrir el alma y el corazón a una certeza que va más allá de los papeles de hospitales o de las páginas de periódicos; una certeza que nace al reconocer que nuestra alma es espiritual, incapaz de morir, y que existe un Dios que acoge a sus hijos buenos, que nos espera en la vida eterna. Quien muere, de modo previsto o imprevisto, no ha desaparecido para siempre.

Es cierto que también pensar en la otra vida puede provocar angustias, sobre todo si existen motivos para suponer que alguien ha muerto sin estar en paz con Dios ni con su prójimo. Pero en el marco de la fe católica descubrimos que Dios es misericordia, y sólo nos queda esperar en que esa misericordia haya podido alcanzarlo, por caminos que a veces no nos resultan visibles, a la persona que nos ha sido “arrancada” por una muerte imprevista (naturalmente que la salvación requiere de la libertad, la voluntad y la participación -mediante la contrición perfecta- de quien se salva; de ahí la enseñanza que una muerte inesperada siempre nos manifiesta y que nos induce a procurar vivir en constante gracia de Dios, para no ser sorprendidos lejos de la vida de la gracia y de la amistad divina).

Además, esa misma fe nos lleva a reconocer que siguen en pie los lazos de amor, que no hemos roto por completo con quien nos ha dejado.

Las muertes imprevistas tienen siempre un matiz de tragedia que no es fácil de asumir. Pero resulta posible, desde las energías propias de los corazones y desde la mirada hacia el mundo de Dios y de lo eterno, afrontarlas de un modo más profundo, más completo, incluso más sereno.

Quedará, ciertamente, un hueco profundo por días, por meses, tal vez por años. Pero ese hueco no es completo, porque el ser querido no ha desaparecido en el remolino de la nada, sino que está presente en el corazón de Dios. Un Dios que es bueno, que ama la vida, que acoge y rescata a cada uno de sus hijos fieles. Un Dios que nos acompaña, a quienes seguimos en el camino del tiempo, mientras avanzamos también nosotros a la hora que dará por concluida la vida terrena y nos introducirá en el mundo de lo eterno.

Autor: Fernando Pascual

TEMA RELACIONADO: NO LLORES...SI ME AMAS

Fuente: Catholic.net Paréntesis de CATOLICIDAD.
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jueves, 14 de enero de 2010

NUESTRA MÚSICA: TRÍOS RANCHEROS


El Trío Tariácuri fue precursor de una forma de hacer música mexicana: tres elementos con guitarras entonado canciones campiranas. Originarios de Huetamo, población del estado de Michoacán, México, los hermanos Mendoza: Norberto, Jerónimo y Juan, formaron el Trío Tariácuri en el año de 1931, cuyo repertorio estaba integrado básicamente por sones michoacanos, jaliscienses y huapangos. Participaron en diversas películas de los años treinta.

Por su parte, el Trío Calaveras fue un trío musical de características muy particulares y de reconocida trayectoria en el ámbito musical en general y en especial por sus actuaciones en el cine en la llamada “ÉPOCA DE ORO DEL CINE MEXICANO”, siendo prácticamente uno de los primeros tríos debidamente organizado como tal de los que se tenga conocimiento. Guillermo Bermejo, Miguel Bermejo y Raúl Prado fundaron el trío en 1937, pero el primero fue sustituído en 1942 por Pepe Saldívar (al que Jorge Negrete apodaba "Pepe Carioca"), cuadro que se mantuvo durante los años de mayor gloria para ese trío. Fueron legítimos representantes de la música ranchera de México a mediados del siglo XX, ya que la interpretaban de una manera especial, con una tonalidad melodiosa que inmediatamente gustaba y penetraba en los sentidos de quienes disfrutaban de lo que ellos sabían musicalizar de una manera armoniosa, apartándose de lo que hacían los mariachis en tal sentido, a los que prácticamente se les había cedido el privilegio de cantar las canciones rancheras. La alternancia en los falsetes de extraordinaria calidad fue una característica sobresaliente del trío. El sonido fino de las cuerdas metálicas de sus guitarras fue otro de sus sellos distintivos. Los Calaveras están ligados a la música de Jorge Negrete, pues aparte de triunfar solos, también grabaron muchos éxitos junto al Charro Cantor, al que acompañaron en bastantes de sus interpretaciones, desde el film El Peñón de las Ánimas.

El Trío Calaveras, junto con el Trío Tariacuri, representaron internacionalmente un estilo propio de interpretar la música folclórica mexicana a tres voces y con tres guitarras, difiriendo del mariachi, pero proyectando la misma intensidad del folklore mexicano. “La Malagueña”, “Flor Silvestre” y “Dos arbolitos" son tres de sus más grandes éxitos en grabaciones, las cuales le han dado la vuelta al mundo; siendo regional, nacional e internacionalmente reconocidos como grandes representantes de la música mexicana.

El género se difundió mucho a mediados del siglo pasado y se formaron diversos tríos rancheros como los Hermanos Michel, los Pastores, los Cancioneros del Sur, los Mexicanos, los Tres Gallos, los Tres Huastecos, los Morales y muchos más. Asimismo, otros tríos que interpretaban básicamente boleros se agregaron al género ranchero que también llegaron a interpretar excelentemente, como los Tres Ases, el Trío los Delfines, los Dandys y varios más. Esta combinación resultó un acierto, pues hasta la fecha cualquier trío que interpreta boleros también canta música ranchera.

A continuación ofrecemos a los lectores de CATOLICIDAD una muy especial selección de interpretaciones de varios de estos tríos rancheros:


LA MALAGUEÑA con el Trío Tariacuri




LUNA DE OCTUBRE con el Trío Hermanos Michel.




EL ADIÓS DEL SOLDADO con el Trío Calaveras




PLEGARIA GUADALUPANA con el Trío Calaveras




DOS ARBOLITOS con el Trío Delfines




EL ARREO con el Trío Delfines




FLOR SILVESTRE con el Trío Calaveras



EL SUEÑO con el Trío Tariácuri



LOS DOS HERMANOS con el Trío Tariácuri




TE TRAIGO SERENATA con el Trío Hermanos Michel.




EL HIJO DESOBEDIENTE con el Trío Calaveras




EL CAPORAL con el Trío Tariácuri





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LOS IMPÍOS GRITAN: "NO QUEREMOS QUE JESUCRISTO Y SU IGLESIA REINEN SOBRE NOSOTROS"



“Satanás combate en todas partes -escribe el R. P. Fahey- y en todas partes intenta eliminar lo sobrenatural”.

“El ser entero de este puro espíritu, toda esa incansable energía, de la cual nosotros, pobres criaturas de músculos y nervios, no podemos hacernos una idea adecuada, está, siempre y por todas partes, dirigida contra la sumisión sobrenaturalmente amorosa a la Santísima Trinidad”.

Nosotros cambiamos de parecer y tenemos necesidad de descanso y de sueño. No le ocurre lo mismo a Satanás. Toda su espantosa energía está dirigida, sin cesar, con el más infatigable encarnizamiento, contra la obra de salvación y de restauración del Verbo hecho carne”.

Hemos visto que el resultado de tal revuelta era, sobre el plan de las ideas, el naturalismo.

Desde el punto de vista en que ahora nos situamos, el de un combate más concreto, podemos observar que los ataques del infierno tendrán, primeramente, como objetivo la humanidad en general, en cuanto privilegiada del Amor divino; seguidamente el orden cristiano más estrictamente considerado, y en fin, la Iglesia Católica, más directamente vulnerable en sus miembros, laicos o sacerdotes. Los sacerdotes, sobre todo, serán el objeto del odio infernal, no solamente porque son cristianos por excelencia, sino porque son los hombres de la Misa.

La Misa es, en efecto, la renovación del sacrificio del Calvario por el cual la humanidad se reconcilia con Dios, con lo que el orden inicial se encuentra de esta forma restablecido por una unión nueva, en cierta manera, de lo natural y de lo sobrenatural: unión que habían destruido y como rechazado nuestros primeros padres.

“El olvido de esas verdades fundamentales -escribe el R. P. Fahey- hace difícil a las gentes, que no leen más que los periódicos y frecuentan el cine, comprender el odio a la Misa y al sacerdocio mostrado por la Revolución, masónica o comunista, en España (ver última fotografía), en México o en otras partes”.

De todas maneras, no huelga saber distinguir lo que Satanás buscaba con la crucifixión de Nuestro Señor y la finalidad que persigue ahora, al provocar y dirigir los ataques contra los que celebran Misa y los que a ella asisten.

“Satanás movió a los jefes del pueblo judío a desembarazarse de Nuestro Señor; pues tenía conciencia de la presencia en el hombre Jesucristo de una excepcional intensidad de esa vida sobrenatural que detesta; pero, ciertamente, no quería y no pensaba entrar en el orden del plan di­vino de la Redención. Su orgullo no le permitió comprender el misterio de un Amor que llegaba hasta la divina locura de una inmolación en la Cruz. Los demonios no sabían, en efecto, que el acto de sumisión del Calvario significaba el retorno al orden divino por la restauración de la Vida Sobrenatural de la Gracia para el género humano”. (1)

San Pablo insiste que si (los demonios) “lo hubiesen sabido, no habrían nunca crucificado al Señor de la Gloria" (1 Corintios, 11, S). Y explica Santo Tomás de Aquino: "Si los demonios hubiesen estado absolutamente ciertos de que Nuestro Señor era el Hijo de Dios y si hubieran sabido de antemano los efectos de Su Pasión y de Su Muerte, nunca hubieran hecho crucificar al Señor de la Gloria”.

“Pero, si bien los demonios comprendieron demasiado tarde el sacrificio del Calvario, están, por el contrario, perfectamente enterados de la significación de la Misa. Ahí se adivina su ra­bia. Todos sus esfuerzos van dirigidos para impedir su celebración. Pero, no pudiendo terminar totalmente con este acto único de adoración, Satanás intentará limitarlo a los espíritus y a los corazones del menor número posible de individuos...

Y esta lucha continuará hasta el fin de los tiempos.

De esta forma se comprenden las apremiantes recomendaciones de los Apóstoles y de los San­tos para ponernos en guardia contra Satanás y sus demonios. Conocemos la fórmula de San Pe­dro sobre el león rugiente buscando a quien devorar. San Pablo, por su parte, no temía escribir a los Efesios: “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis resistir a las insidias del Dia­blo, que no es nuestra lucha contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires. Tomad, pues, la armadura de Dios para que podáis resistir en el día malo, y, vencido to­do, os mantengáis firmes” (Efesios, 6, 11-13).

Cuando se ha comprendido el sentido y el alcance de esta lucha, cuando se conoce el plan de universal restauración realizado por Jesucristo y su Iglesia, aparece inevitable que Lucifer y to­do el Infierno con él se encarnicen en hacer fracasar este plan y que a la catolicidad (entiéndase: a la universalidad) de la salvación operada por la acción sobrenatural de la Gracia, Satanás bus­que oponer la negación de un universalismo puramente natural, del cual el Señor de la Gloria se­ría expulsado y en el cual la obra de la redención estaría neutralizada, anulada.

Pero... “ad orto solis usque ad occasum... im omni loco sacrifcatur el offeretur Nomini Meo oblatio inunda... “(“Desde el Levante hasta el Poniente, en todas partes, he aquí que sacrifican y ofrecen a Mi Nombre una oblación pura...”)

Esta frase del profeta Malaquías indica, por el contrario, el orden divino.


JEAN OUSSET (Tomado de su libro “Para que Él reine”)

(1). Como observa San Agustín, “Cristo no ha sido conocido por los demonios más que en tanto que lo ha querido. Cuando Él creyó conveniente ocultarse un poco más profundamente, el prín­cipe de las tinieblas dudó de Él y lo tentó incluso para saber si era verdaderamente Cristo, el Hijo de Dios” (“La Ciudad de Dios”, IX, 21).

Cfr. Suárez (tercera parte: dio. Thomae, cuestión XLI; art. 1, co. III): “Sobre todo para saber si era el Hijo de Dios se acercó el demonio a Jesucristo para tentarlo”. Sus primeras palabras manifestaron su pensamiento: "Si eres el Hijo de Dios...”

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miércoles, 13 de enero de 2010

AYUDEMOS A NUESTROS HERMANOS DE HAITÍ


Seguramente todos ya han leído sobre el terrible sismo que asoló a Haití. Algunas estimaciones hablan de 100,000 personas fallecidas (estas cifras se irán precisando y corrigiendo), de ser correctas corresponderían al 1% de la población que es de 10 millones de habitantes.

Más allá de los datos, sean cuales fueren, la dimensión de la tragedia es terrible en un país tan pobre en el que el 50% de la población vive con menos de un dólar diario. Haití es la nación más pobre de América y ocupa el lugar 146 de 177 países, en el índice de Desarrollo Humano de la ONU. El 10% de la población vive con VIH y la esperanza de vida promedio en el país es de 50 años*.

De ahí la urgencia que todos, en la medida de nuestras posibilidades, contribuyamos con ayuda para nuestros queridos hermanos. Se aconseja acudir a medios -como la Cruz Roja- en los que la asistencia realmente está garantizada y ciertamente llega a su destino.

Además, no dejemos de orar a Dios por este pueblo hermano:

Te confiamos a este querido pueblo hermano de Haití a Ti Señor, sabiendo que a quienes te han sido fieles Tú no les quitas la vida sino que la transformas, y en el mismo momento en que es destruida la morada de este exilio nuestro en la tierra, te preocupas de preparar una eterna e inmortal en el Paraíso.

¡Padre Santo, Señor del cielo y de la tierra, escucha el grito de dolor y de esperanza, que se eleva por esta comunidad duramente probada por el terremoto!

Han sido arrancados del afecto de sus seres queridos, acógelos en tu paz, Señor, que eres el Dios-con-nosotros, el Amor capaz de dar la vida sin fin.

Todos te necesitamos a Ti y nos sentimos pequeños y frágiles frente a la muerte; por ello te pedimos que ayudes al pueblo haitiano, porque solamente tu apoyo puede hacerle volver a levantarse y retomar el camino de la vida.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Salvador, en el que brilla la esperanza de la feliz resurrección. Amén



* Datos estadísticos publicados por Reforma 13 de enero 2009
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SE REÚNE EL PAPA CON LA MUJER QUE LO DERRIBÓ



Ciudad del Vaticano, 13 ene (EFE).- El papa Benedicto XVI mantuvo hoy una charla en el Vaticano con Susanna Maiolo, la mujer de 25 años que le tiró al suelo durante la pasada Misa del Gallo, informó hoy la Santa Sede.

El encuentro, "breve", según precisó el portavoz vaticano, Federico Lombardi, se produjo al término de la audiencia pública de los miércoles, en una sala anexa al Aula Pablo VI del Vaticano.

Maiolo, precisó Lombardi, expresó al Papa su "pesar" por lo ocurrido y le pidió perdón, y Benedicto XVI le manifestó su perdón y se interesó por su salud.

La magistratura del Vaticano abrió un sumario sobre el caso, aún en curso, aunque el presidente del Tribunal de la Ciudad del Vaticano, Giuseppe della Torre, no descarta que la mujer sea declarada "no imputable" debido a sus condiciones psíquicas.

Maiolo ya pasó dos años, entre 2006 y 2008, en el centro psiquiátrico "Wohngruppe-Kanzler", de la localidad suiza de Fraunfeld, donde vive.

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