martes, 22 de noviembre de 2016

ROMA MANTIENE LA JURISDICCIÓN DE LOS SACERDOTES DE LA FSSPX PARA CONFESAR

NOTICIA RECIENTE:


Ciudad del Vaticano. El 21 de noviembre 2016, la Santa Sede publicó la Carta Apostólica del papa Francisco Misericordia et misera, firmada el 20 de noviembre. En el n° 12 de este documento, el Santo Padre extiende más allá del Año de la Misericordia la facultad de confesar concedida el 1 de septiembre de 2015 a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X:
"En el Año del Jubileo había concedido a los fieles, que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, la posibilidad de recibir válida y lícitamente la absolución sacramental de sus pecados (Cf. Carta con la que se concede la indulgencia con ocasión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, 1 septiembre 2015). Por el bien pastoral de estos fieles, y confiando en la buena voluntad de sus sacerdotes, para que se pueda recuperar con la ayuda de Dios, la plena comunión con la Iglesia Católica, establezco por decisión personal que esta facultad se extienda más allá del período jubilar, hasta nueva disposición, de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia".
Contrariamente a lo que algunos desinformados creen, la Fraternidad San Pío X profesa todos los dogmas católicos y reconoce la autoridad del Romano Pontífice. Si bien es cierto que actualmente no mantiene una regularidad canónica, el problema no atañe al dogma. Sus ordenaciones sacerdotales son válidas y son sacerdotes católicos. Como católicos son atendidos por la Comisión Ecclesia Dei en Roma y no por algún dicasterio que se relacione con los no católicos. Por lo mismo, el papa Francisco ha extendido más allá del periodo jubilar, la autorización para que mantengan la jurisdicción ordinaria para escuchar las confesiones de los fieles.

La Iglesia Católica solo otorga jurisdicción ordinaria para confesar a quienes pertenecen al cuerpo de la misma Iglesia. Si se concede esta facultad ordinaria de confesar, necesariamente se está reconociendo que esos sacerdotes son católicos y no están cisma. Un sacerdote excomulgado o cismático podría absolver a un pecador solo en el caso de que alguien estuviese en peligro de muerte. Sería un caso en el que la Iglesia, por el estado de necesidad del fiel, otorga una jurisdicción que no sería ordinaria.  


A continuación (del portal The Remnant traducido por Enrique Treviño para Adelante la Fe) tomamos el análisis realizado por un sacerdote católico (que no pertenece a la FSSPX) sobre las implicaciones que tiene la autorización dada hace un año -y recientemente refrendada- por el papa Francisco:


El cisma y la facultad para oír confesiones en el CDC (Código de Derecho Canónico de 1983)

Primera proposición: Un sacerdote que tiene la facultad de oír confesiones no puede estar en cisma. Mi razonamiento es el siguiente:

1. Estar en cisma es estar bajo excomunicación latae sententiae.

2. Un sacerdote bajo excomunicación latae sententiae tiene prohibido administrar los sacramentos.

3. Por lo tanto, un sacerdote que tiene permitido celebrar los sacramentos no puede estar en cisma.

Las disposiciones relevantes del CIC son las siguientes.

En su canon 751, el Código define «cisma» de la siguiente manera: «Rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos».

El canon 1364 estipula que, entre otras cosas, «el cismático incurre en excomunión latae sententiae».

El canon 1331 §1 indica:

Se prohíbe al excomulgado:

1 tener cualquier participación ministerial en la celebración del Sacrificio Eucarístico o en cualesquiera otras ceremonias de culto;

2 celebrar los sacramentos o sacramentales y recibir los sacramentos;

3 desempeñar oficios, ministerios o cargos eclesiásticos, o realizar actos de régimen.

Segunda proposición: El Santo Padre debe considerar a los sacerdotes de FSSPX ministros de la Iglesia fielmente adheridos a la doctrina del magisterio.

El CDC estipula que no puede dársele a un sacerdote la facultad de absolver pecados a menos que posea la potestad de orden así como la facultad para ejercerla sobre los fieles (can. 966 §1). El sacerdote puede recibir esa facultad tanto ipso iure como por concesión de la autoridad competente, a tenor del c. 969 (can. 966 §1).

Nótese, también, que el canon 970 estipula que «La facultad de oír confesiones sólo debe concederse a los presbíteros que hayan sido considerados aptos mediante un examen, o cuya idoneidad conste de otro modo». Si Su Santidad el papa Francisco ha otorgado a la FSSPX la facultad de absolver pecados, de ello se sigue que cumplen una o ambas condiciones del canon 970.

Finalmente, hacemos la observación de que el canon 978 §2 estipula: «Al administrar el sacramento, el confesor, como ministro de la Iglesia, debe atenerse fielmente a la doctrina del Magisterio y a las normas dictadas por la autoridad competente».

Por consiguiente, si el Papa ha otorgado las facultades arriba referidas, el Santo Padre debe de considerar que los sacerdotes de la FSSPX están capacitados para operar como ministros de la Iglesia y «atenerse fielmente a la doctrina».

lunes, 21 de noviembre de 2016

LA MUERTE DE LUTERO


¿Cómo murió Lutero?

La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así?

Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Stu­dienzeit 1483-1505. Eine doku­mentarische Darstelleng”[1] (“Mar­tín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.

Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez,en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].

Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:

«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].

Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:

«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].

Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.

«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].

El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].

También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].

Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].

Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.

Es triste: pero así acaban los que mal andan…

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi
1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme.
[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974.
[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8.
[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13.
[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí: http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/).
[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose.
[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana.
[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols.
[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=).
[10] Luigi Villa, op. cit., 17.

viernes, 18 de noviembre de 2016

PADRE PÍO: “(LOS INCRÉDULOS) CREERÁN EN EL INFIERNO CUANDO LLEGUEN ALLÍ”


Cómo el santo temor del infierno ha hecho santos

Hay muchos testimonios de santos que gracias al temor santo al infierno se convirtieron y luego fueron un ejemplo para los demás. Acá traemos la historia de un beato franciscano que murió martirizado en 1922 y que ingresó a la vida religiosa gracias a un testimonio sobre el infierno.

Al Padre Pío (1887-1968) una vez le preguntaron qué pensaba de las personas que no creen en el infierno. Él sabiamente respondió:

“Ellos creerán en el infierno cuando lleguen allí”

EL SANTO TEMOR AL INFIERNO

Dios quiere que todos estemos unidos con Él en el cielo para toda la eternidad. Sin embargo, en los Evangelios, Jesús habló a menudo del infierno y del castigo eterno, al hablar de un lugar de

“… tinieblas exteriores, donde habrá llanto y rechinar de dientes.”(Mateo 8:11-12)

y del castigo eterno de los sin compasión y las personas no caritativas colocadas a su izquierda en el Juicio, declarando:

“Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.” (Mateo 25:41)

o también “Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego” (Mateo 18:8-9),

y esto por nombrar sólo algunas de las muchas ocasiones en que Jesús habló del infierno.

Además, la enseñanza del infierno es un dogma infalible de la Iglesia Católica. Es uno de las “cuatro últimas cosas” – el cielo, el infierno, la muerte y el juicio– que la Iglesia presenta a cada uno de nosotros para contemplar.

En resumen, Jesús y Su Iglesia siempre han fomentado un saludable temor del infierno. Y los que han estudiado la vida de los santos y otras personas piadosas han encontrado que la mayoría de ellos tenía un miedo muy saludable y beneficioso del infierno que inspiró y animó a luchar contra las tentaciones del mal que se les presentaron.

TESTIMONIO DEL BEATO RICARDO DE SANTA ANA

El Beato Ricardo de Santa Ana, fue un sacerdote franciscano martirizado al ser quemado en la hoguera en Nagasaki, Japón, en 1622.

La aparición célebre de un alma condenada fue atestiguada por el Beato Ricardo como la razón principal que le llevó a ingresar en los franciscanos.

Beato Ricardo de Santa Ana
El testimonio está relatado en tres obras: Adrian Lyroeus documentado en su “Marianum Trisagium, Libro III”, San Alfonso María de Ligorio, que también cita a los mismos hechos en sus “Glorias de María”, y por último en “Los anales de las Misiones Franciscanas, para los años 1866-1867.

Mientras el Beato Ricardo estaba viviendo en Bruselas en 1604 había dos jóvenes estudiantes que en vez de aplicarse al estudio, sólo pensaban en cómo vivir en el placer y el pecado. Una noche, entre otras, cuando había ido a caer en el pecado en una casa de prostitución, uno de los dos abandonó el lugar después de algún tiempo, dejando a su compañero en el pecado detrás de él.

Llegado a casa, estaba a punto de acostarse en la cama, cuando se acordó de que no había recitado aquel día los pocos “Ave María”, que tenía la costumbre de decir todos los días desde la niñez en honor de la Santísima Virgen.

Mientras era vencido por el sueño, era muy difícil para él para recitar las oraciones cortas, sin embargo, hizo un esfuerzo y las dijo, aunque sin devoción, luego se quedó dormido.

LLEGA SU AMIGO

Poco después oyó unos repentino y groseros golpes en la puerta, e inmediatamente después vio ante sí a su compañero, desfigurado y horrible.

“¿Quién eres tú?” le dijo.

“¿Qué? ¿No me reconoces?”, respondió el joven infeliz.

“Pero, ¿cómo estás tan cambiado? Te ves como un diablo”

“¡Oh, ten misericordia de mí, porque estoy condenado!”

“¿Cómo es eso?”

“Bueno, al salir de esa casa maldita una persona mala saltó sobre mí y me estranguló. Mi cuerpo se ha quedado en el medio de la calle, y mi alma está en el infierno. Sabed, además, que el castigo mismo te esperaba, pero la Virgen te preservó, gracias a tus prácticas de recitar todos los días las tres Ave Marías en su honor. Y bendito eres, si sabes cómo sacar provecho de esta información, que la Madre de Dios te da a través de mí”.

Cuando acabó estas palabras, el alma condenada abrió parcialmente su manto, y permitió que las llamas y los espíritus malignos que lo estaban atormentando se vieran, y desapareció.

LE LLEGA EL MENSAJE SOBRE SU VIDA

Entonces el joven, sollozando incontrolablemente, se arrojó de cara en el suelo y oró por mucho tiempo, gracias a la Santa Virgen María, su libertadora. Mientras él estaba orando de esta manera comenzó a reflexionar sobre lo que debiera hacer para cambiar su vida, y en ese momento se oyó sonar el timbre a maitines en el Monasterio Franciscano.

En ese mismo momento gritó:

“Así que ahí es donde Dios me está llamando a hacer penitencia.”

Muy temprano a la mañana siguiente se fue al convento y le rogó al Padre Guardián que lo recibiera. El Padre Guardián, que era muy consciente de su mala vida, no estaba en absoluto interesado en aceptarlo. El joven estudiante, derramando un torrente de lágrimas, le relató todo lo que había ocurrido. El buen sacerdote inmediatamente envió dos religiosos a la calle indicada, y allí encontraron el cadáver del miserable joven.

El joven fue ingresado pronto como postulante entre los hermanos, a los que pronto edificó por una vida totalmente dedicada a la penitencia y a la reparación.

Fueron estos hechos terribles que tocaron la cuerda profunda del santo temor del infierno, y la devoción a la Santísima Virgen en el propio Ricardo, así que él también inmediatamente se consagró enteramente a Dios y a la Santísima Virgen en la misma orden en que el joven estudiante, tan maravillosamente protegido por María, acababa de ser recibido.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

EL CARDENAL BURKE EXPLICA LAS RAZONES PARA SOLICITAR AL PAPA UNA RESPUESTA QUE CONFIRME EN LA FE VERDADERA A LOS CATÓLICOS

AMORIS LAETITIA NO ES UN DOCUMENTO QUE CUMPLA CON LAS CONDICIONES DE LA INFALIBILIDAD


En nuestro anterior post hemos publicado el documento con cinco DUDAS presentado al papa Francisco por cuatro cardenales. A continuación reproducimos la carta que lo acompaña y una entrevista al cardenal Burke en el que explica el porqué de esta solicitud.

CARTA
A Su Santidad Papa Francisco
Y la atención de Su Eminencia Cardenal Gerhard L. Müller
Santísimo Padre,
Luego de la publicación de su Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, teólogos y expertos han propuesto interpretaciones que no sólo divergen, sino incluso confrontan, especialmente respecto al capítulo VIII. Más aún, los medios han enfatizado esta disputa, provocando así la incertidumbre, confusión y desorientación de muchos de los fieles.
Por eso nosotros, los firmantes, pero también muchos obispos y sacerdotes, hemos recibido numerosas preguntas de fieles de diversos estratos sociales sobre la correcta interpretación del capítulo VIII de la exhortación.
Ahora, obligados en conciencia por nuestra responsabilidad pastoral, y deseando implementar aún más la sinodalidad a la cual Su Santidad nos insta, con profundo respeto nos permitimos preguntarle, Santo Padre, como supremo maestro de la fe, llamado por el Resucitado a confirmar a sus hermanos en la fe, que resuelva estas incertidumbres y traiga claridad dando una respuesta benevolente a la dubia que adjuntamos a la presente carta.
Que Su Santidad desee bendecirnos, así como prometemos recordarlo constantemente en nuestras oraciones.
Card. Walter Brandmüller
Card. Raymond L. Burke
Card. Carlo Caffarra
Card. Joachim Meisner

Roma, 19 de septiembre de 2016


 El cardenal Burke explica la solicitud de claridad al Papa

Entrevista exclusiva tomada de Adelante la Fe.

El presidente de Acción Católica, Thomas McKenna, obtuvo la siguiente entrevista con el cardenal Raymond Burke para explicar las intenciones de los cuatro cardenales y los documentos publicados titulados “Buscando la claridad: una súplica para desatar los nudos en Amoris Laetitia“. El texto completo se proporciona al final de la entrevista.

Acción Católica: Su Eminencia, gracias por tomarse el tiempo para tener esta entrevista con nosotros sobre lo que ha publicado hoy. La sustancia de los documentos que usted y los otros cardenales han hecho público se llama “Dubia“. ¿Puede explicar por favor lo que significa dubia y lo que implica la presentación de Dubia?

Cardenal Burke: Es un placer hablar con usted de estos asuntos importantes. El título del documento es: “La búsqueda de la claridad: una súplica para desatar los nudos en Amoris Laetitia“. Tiene como co-autores a cuatro cardenales: cardenal Walter Brandmüller, cardenal Carlo Caffarra, cardenal Joachim Meisner y yo. Mis compañeros cardenales y yo estamos dando a conocer una súplica que hemos hecho al Santo Padre, el papa Francisco, en relación con su reciente Exhortación Apostólica, Amoris Laetitia. Porciones del documento contienen ambigüedades y declaraciones que son como nudos que no pueden ser fácilmente desatados y están causando gran confusión. Compartiendo la devoción del Papa a Nuestra Señora, Desatadora de Nudos, le estamos pidiendo que aclare estas declaraciones ambiguas y, con la ayuda de Dios, desatar algunas de las declaraciones nudosas del documento para el bien de las almas.

Dubia es la forma plural de la palabra latina, dubium, que significa una pregunta o una duda. Cuando en la Iglesia surge una cuestión o duda importante acerca de la fe misma o de su práctica, es costumbre que los obispos o sacerdotes o los fieles mismos expresen formalmente la pregunta o duda y la presenten al Romano Pontífice y a la oficina que tenga competencia para tratar con ella. La formulación de una pregunta o duda individual se llama simplemente dubium. Si se articula más de una pregunta o duda, se les llama dubia. La exhortación apostólica post-sinodal Amoris Laetitia ha planteado una serie de preguntas y dudas en la mente de los obispos, sacerdotes y fieles, muchos de los cuales ya han sido presentados al Santo Padre y discutidos públicamente. En el presente caso, cuatro cardenales han presentado formalmente al Santo Padre cinco preguntas fundamentales o dudas sobre la fe y la moral basadas en la lectura de Amoris Laetitia.

CA: Muchas personas en la Iglesia ahora están discutiendo lo que se designa como “pastoral”. ¿Puede decirnos un poco sobre el documento que ha publicado hoy, y cómo se relaciona con ser pastoral?

La verdad hablada con caridad es clara y pastoral. Nunca es útil pastoralmente dejar asuntos importantes, en el presente caso asuntos que tocan la salvación de las almas, en la duda o en la confusión. Nosotros cuatro cardenales, como obispos comprometidos con la pastoral de la Iglesia universal y como cardenales que tienen la responsabilidad particular de asistir al Santo Padre en la enseñanza de la fe y en el fomento de su práctica en la Iglesia universal, hemos juzgado que es nuestra responsabilidad hacer públicas estas preguntas por el bien de las almas.

CA: Este documento escrito conjuntamente es en realidad una serie de documentos, como lo indican los encabezados. ¿Le importaría explicar por qué hay partes diferentes, y lo que significan?

El núcleo de lo que estamos publicando hoy es una carta que nosotros cuatro cardenales enviamos inicialmente al papa Francisco, junto con la dubia – es decir, junto con una serie de preguntas formales y serias – acerca de Amoris Laetitia. El proceso de presentar preguntas formales es una práctica venerable y bien establecida en la Iglesia. Cuando la pregunta se refiere a un asunto grave que afecta a muchos de los fieles, la Iglesia responde a estas preguntas con un “sí” o “no”, a veces con explicación. También enviamos una copia de la carta y de la dubia al cardenal Gerhard Ludwig Müller, jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que tiene especial competencia en relación con estas cuestiones.

Con el fin de proporcionar los antecedentes de la carta y nuestras preguntas sobre Amoris Laetitia, también estamos publicando un breve prólogo y una nota explicativa, que explican el contexto de la carta y la dubia o preguntas junto con un comentario sobre cada una de las preguntas en sí.

CA: Entonces usted está diciendo que está publicando una carta que envió al Papa en privado. Esto es extraordinario. ¿No es objetable esta acción desde un punto de vista cristiano? Nuestro Señor dijo en el Evangelio de Mateo (18 15) que si tenemos un problema con un hermano, se supone que debemos hablar con él en privado, uno a uno, no públicamente.

En la misma parte de la Sagrada Escritura a la que se refiere, Nuestro Señor también dijo que, después de dirigir una dificultad a un hermano, individualmente y junto con otros, sin que se resuelva, entonces, para el bien de la Iglesia el asunto debe ser presentado a toda la Iglesia. Esto es precisamente lo que estamos haciendo.

Ha habido muchas otras declaraciones de preocupación con respecto a Amoris Laetitia, todas las cuales no han recibido una respuesta oficial del Papa o de sus representantes. Por lo tanto, para buscar claridad en estos asuntos, otros tres cardenales y yo usamos la formalidad de presentar preguntas fundamentales directamente al Santo Padre y al Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Tampoco se ha respondido a estas preguntas. Por lo tanto, al hacer públicas nuestras preguntas o dubia, estamos siendo fieles al mandato de Cristo de hablar primero con una persona en privado, luego en un pequeño grupo y, finalmente, llevando el asunto a la Iglesia en su conjunto.

CA: Como usted ha dicho, Amoris Laetitia ha sido objeto de muchas discusiones, e incluso críticas. Por ejemplo, es por todos conocido que usted ha declarado que cree que no es un documento magisterial. ¿Podría usted explicar cómo sus preguntas actuales al Santo Padre se relacionan con estos otros análisis de la Exhortación Apostólica?

Para entender la presente publicación, necesitamos considerar qué ha conducido a ella.

Justo después de su elección, en su primer mensaje del Angelus del domingo, el papa Francisco elogió la comprensión de la misericordia del cardenal Walter Kasper, que es un tema fundamental en Amoris Laetitia. Sólo unos meses más tarde, el Vaticano anunció un Sínodo Extraordinario sobre Matrimonio y Familia para octubre de 2014.

En preparación para el Sínodo, yo, junto con otros cuatro cardenales, un arzobispo y tres teólogos, publiqué un libro, Permaneciendo en la Verdad de Cristo. Como miembro del Sínodo, observé que el informe de mitad de período carecía de una base sólida en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia. Más tarde, estuve de acuerdo con otros cardenales en que había manipulación en el funcionamiento del propio Sínodo y en la redacción del informe final del Sínodo.

Antes del Sínodo de 2015, al que no fui invitado, once cardenales contribuyeron a un libro sobre el matrimonio y la familia. Aunque no contribuí a este libro, lo leí con gran interés. También antes del Sínodo Ordinario de la Familia de 2015, más de 790,000 católicos firmaron un “llamamiento filial” al papa Francisco sobre el futuro de la familia, pidiéndole que dijera “una palabra clarificadora” para disipar la “confusión generalizada” sobre la enseñanza de la Iglesia. Junto con otros cardenales, yo era un signatario. Durante la sesión de 2015 del Sínodo, trece cardenales participantes firmaron una carta al Papa que indicaba su preocupación por la manipulación del proceso del Sínodo.

En abril de 2016, el papa Francisco publicó Amoris Laetitia como el fruto de las sesiones de 2014 y 2015 del Sínodo de los Obispos. En el verano de 2016, cuarenta y cinco académicos, entre ellos algunos prelados, escribieron al Santo Padre y al Colegio de Cardenales, pidiendo al Papa repudiar una lista de proposiciones erróneas que se pueden extraer de partes de Amoris Laetitia. Esto no recibió respuesta pública.

El 29 de agosto de 2016, me uní a muchos obispos, sacerdotes y fieles laicos en la firma de una Declaración de fidelidad a la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y su disciplina ininterrumpida. Esto tampoco ha recibido respuesta pública.

Mi posición es que Amoris Laetitia no es magisterial porque contiene serias ambigüedades que confunden a la gente y pueden conducirlos al error y al pecado grave. Un documento con estos defectos no puede ser parte de la enseñanza perenne de la Iglesia. Porque este es el caso, la Iglesia necesita claridad absoluta en lo que el papa Francisco está enseñando y alentando.

CA: A algunos católicos les puede preocupar que su publicación actual sea un acto de deslealtad.

Yo, junto con los otros tres cardenales, nos esforzamos por ser leales al Santo Padre al ser leales a Cristo sobre todo. Haciendo pública nuestra súplica para la claridad de la doctrina y de la práctica pastoral, esperamos hacer esto una discusión para todos los católicos, especialmente nuestros compañeros obispos. Todos los bautizados deben estar preocupados por la doctrina y las prácticas morales con respecto a la santa Eucaristía y el santo matrimonio, y sobre cómo identificar las acciones buenas y malas. Estos asuntos nos afectan a todos.

En lugar de ser una cuestión de deslealtad hacia el Papa, nuestra acción es profundamente leal a todo lo que el Papa representa y está obligado a defender en su capacidad oficial. El papa Francisco ha pedido un discurso sincero en la Iglesia en muchas ocasiones, y ha pedido a los miembros de la jerarquía apertura y responsabilidad. Estamos siendo sinceros, con el más absoluto respeto por el oficio del Santo Padre, y ejercitando, a la luz de nuestras conciencias, la apertura y responsabilidad que la Iglesia tiene derecho a esperar de nosotros.

Este es mi deber como cardenal de la Iglesia católica. No fui creado cardenal para recibir una posición honorífica. Más bien, el papa Benedicto XVI me hizo cardenal para ayudarlo a él y a sus sucesores a gobernar la Iglesia y enseñar la fe. Todos los cardenales tienen el deber de trabajar en estrecha colaboración con el Papa para el bien de las almas, y esto es precisamente lo que estoy haciendo al plantear cuestiones de gran importancia en cuanto a la fe y la moral. No estaría cumpliendo mi deber como cardenal y, por lo tanto, como consejero del Papa, si guardara silencio sobre un asunto tan grave.

CA: Si me permite, me gustaría continuar con esta línea de pensamiento. No está claro cómo su publicación está siendo dócil al deseo del Papa de una mayor sensibilidad pastoral y creatividad en la Iglesia. ¿No ha indicado el Papa su posición en una carta a los obispos argentinos? Otros cardenales han dicho que la forma correcta de leer Amoris Laetitia es que permite a las parejas divorciadas y casadas de nuevo a recibir la comunión en ciertas circunstancias. En esa luz, uno podría argumentar que su documento está creando más confusión.

En primer lugar, un punto de aclaración. La cuestión no es acerca de las parejas divorciadas y vueltas a casar que reciben la santa comunión. Se trata de parejas sexualmente activas pero no válidamente casadas que reciben la sagrada comunión. Cuando una pareja obtiene un divorcio civil y una declaración canónica de que nunca estuvieron casados legalmente, entonces son libres de casarse por la Iglesia y recibir la santa comunión, cuando están adecuadamente dispuestos a recibirla. La propuesta de Kasper es permitir que una persona reciba la sagrada comunión cuando él o ella ha pronunciado válidamente los votos matrimoniales pero ya no vive con su cónyuge y ahora vive con otra persona con quien es sexualmente activa. En realidad, esta propuesta abre la puerta a cualquier persona que cometa algún pecado para recibir la sagrada comunión sin arrepentirse del pecado.

También quisiera señalar que sólo la primera de nuestras preguntas al Santo Padre se centra en el santo matrimonio y la santa Eucaristía. Las preguntas dos, tres y cuatro tratan sobre cuestiones fundamentales relativas a la vida moral: si existen actos intrínsecamente malos, si una persona que habitualmente comete un grave mal está en estado de “pecado grave” y si un pecado grave puede llegar a ser una buena elección debido a circunstancias o intenciones.

Es cierto que el Santo Padre escribió una carta a los obispos argentinos y que algunos cardenales han propuesto las interpretaciones de Amoris Laetitia que ustedes han mencionado. Sin embargo, el propio Santo Padre no ha aclarado algunas de las cuestiones “nudosas”. Contradice a la fe si algún católico, incluyendo al Papa, dice que una persona puede recibir la sagrada comunión sin arrepentirse de pecado grave, o que vivir en forma matrimonial con alguien que no sea su esposo no es un estado de grave pecado, o que no existe tal cosa como un acto que es siempre y en todas partes malvado y puede enviar a una persona a la perdición. Así, me uno a mis hermanos cardenales en hacer una petición para una aclaración inconfundible del mismo papa Francisco. Su voz, la voz del sucesor de san Pedro, puede disipar cualquier pregunta sobre el tema.

[Traducido por Rocío Salas, equipo de traducción de Adelante la Fe].

RESPUESTAS DEL CARDENAL BURKE A NATIONAL CATHOLIC  REGISTER

¿Qué pasa si el Papa no responde a su acto de justicia y de caridad y no da la aclaración de las enseñanzas de la Iglesia que ustedes esperan lograr?

Entonces tendríamos que hacer frente a esa situación. Hay, en la Tradición de la Iglesia, la práctica de la corrección al Romano Pontífice. Es algo que es claramente bastante raro. Pero si no hay respuesta a estas preguntas, entonces yo diría que sería una cuestión de tomar un acto formal de corrección de un error grave.

En un conflicto entre la autoridad eclesial y la Sagrada Tradición de la Iglesia, ¿cuál es vinculante para el creyente y quién tiene la autoridad para determinar esto?

Lo que es vinculante es la Tradición. La autoridad eclesial existe sólo en el servicio de la Tradición. Pienso en ese pasaje de San Pablo, en [la Carta a los] Gálatas (1: 8), que si "incluso un ángel os anunciare cualquier evangelio diferente al que os hemos anunciado, sea anatema."

Si el Papa enseñara error grave o herejía, ¿qué autoridad legal puede declarar esto y cuáles serían las consecuencias?

En tales casos es deber, e históricamente ha sucedido, de los cardenales y los obispos dejar en claro que el Papa está enseñando error y pedirle que lo corrija.



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martes, 15 de noviembre de 2016

CARDENALES PIDEN AL PAPA ACLARACIONES SOBRE LOS PUNTOS HETERODOXOS DE AMORIS LAETITIA

Después de casi dos meses de la negativa del papa Francisco a responder, los cardenales han publicado su carta

INTRODUCCIÓN DE CATOLICIDAD:

Luego de publicada la exhortación apostólica post-sinodal «Amoris laetitia» sobre el amor en la familia, surgió un gran desconcierto en toda la Iglesia, particularmente en lo que se refiere al capítulo octavo y de manera especial los párrafos 300-305. Muchos -tratándose de un documento que no cubre las condiciones para ser infalible- lo consideran, en esos puntos, contradictorio con la doctrina perenne e infalible de la Iglesia Católica y con su consecuente praxis pastoral, por lo cual se oponen al mismo apelando a toda la doctrina precedente e inmutable de la Iglesia. Otros, consideran que tales aspectos solo son muy ambiguos y que han sido -por lo mismo- mal interpretados y consideran que deben entenderse a la luz de la Tradición y que puede forzarse su interpretación de una manera ortodoxa. Los sectores modernistas han reconocido la contradicción doctrinaria pero la consideran una "superación" y un supuesto "avance" (aunque sea contrario a la doctrina infalible de la Iglesia que no puede sufrir modificación por ser inmutable), lo digan o no con estos conceptos. Lo más grave ha sido que el documento de los obispos argentinos ha seguido esta última línea (de ruptura con la doctrina católica) con el apoyo de Francisco.

Mostrando gran preocupación por los fieles y por la Iglesia, cuatro cardenales han enviado el 19 de septiembre de 2016 (y publicado recientemente) una carta al Santo Padre bajo la forma de «dudas», esperando recibir claridad, dado que la duda y la incertidumbre han sido siempre altamente perjudiciales para la atención pastoral. Estas preguntas están formuladas de tal manera que requieren «sí» o «no» como respuesta y siguen una praxis secular de dirigirse respetuosamente a la Sede Apostólica, por lo que solicitan al papa Francisco "confirmar a sus hermanos en la fe", para que dirima las incertidumbres y clarifique la doctrina conforme a la fe católica. Los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner recuerdan que la encíclica «Veritatis Splendor» de Juan Pablo II "enseña que hay acciones que son siempre malas, que están prohibidas por las normas morales que obligan sin excepción («absolutos morales»). Estos absolutos morales son siempre negativos, es decir, nos dicen qué es lo que no debemos hacer: «no matar», «no cometer adulterio». Sólo las normas negativas pueden obligar sin excepción alguna".


ENVIADA AL SANTO PADRE EL 19 DE SEPTIEMBRE

Cuatro cardenales hacen pública su petición al Papa de aclaraciones sobre Amoris Laetitia


Los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Carlo Caffarra y Joachim Meisner, han hecho pública la carta que entregaron al papa Francisco y al cardenal Müller, Prefecto de Doctrina de la Fe, en la que piden aclaraciones sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia. El Papa ha decidido, al menos por el momento, no responder.




(InfoCatólica) Los cardenales constatan que se ha producido grave desconcierto en muchos fieles y una gran confusión respecto a cuestiones muy importantes para la vida de la Iglesia. Además aseguran que su iniciativa parte de una profunda preocupación pastoral. 
Y explican que:
El nuestro es, pues, un acto de justicia y de caridad.
De justicia: con nuestra iniciativa profesamos que el ministerio petrino es ministerio de unidad, y que a Pedro, al Papa, le compete el servicio de confirmar en la fe.
De caridad: queremos ayudar al Papa a prevenir divisiones y contraposiciones en la Iglesia, pidiéndole que disipe toda ambigüedad.
El Papa no ha respondido. Asi lo explican los cardenales:
El Santo Padre ha decidido no responder. Hemos interpretado esta decisión soberana suya como una invitación a continuar la reflexión y la discusión serena y respetuosamente.
Es por eso que informamos de nuestra iniciativa a todo el pueblo de Dios, ofreciendo toda la documentación.
Estas son las cinco dudas que los cardenales piden al Santo Padre que aclare:
Primera
Se pregunta si, según lo afirmado en «Amoris laetitia» nn. 300-305, es posible ahora conceder la absolución en el sacramento de la Penitencia y, en consecuencia, admitir a la Santa Eucaristía a una persona que, estando unida por un vínculo matrimonial válido, convive «more uxorio» con otra, sin que se hayan cumplido las condiciones previstas por «Familiaris consortio» n. 84 y luego confirmadas por «Reconciliatio et paenitentia» n. 34 y por «Sacramentum caritatis» n. 29. La expresión «en ciertos casos» de la nota 351 (n. 305) de la exhortación «Amoris laetitia», ¿puede aplicarse a divorciados que están en una nueva unión y siguen viviendo «more uxorio»?
Segunda
¿Sigue siendo válida, después de la exhortación post-sinodal «Amoris laetitia» (cfr. n. 304), la enseñanza de la encíclica de san Juan Pablo II, «Veritatis splendor» n. 79, fundamentada en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia, respecto a la existencia de normas morales absolutas, válidas sin excepción alguna, que prohíben acciones intrínsecamente malas?
Tercera
Después de «Amoris laetitia» n. 301, ¿es posible afirmar todavía que una persona que vive habitualmente en contradicción con un mandamiento de la ley de Dios, como por ejemplo el que prohíbe el adulterio (cfr. Mt 19, 3-9), se encuentra en situación objetiva de pecado grave habitual (cfr. Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaración del 24 de junio del 2000)?
Cuarta
Después de las afirmaciones de «Amoris laetitia» n. 302 sobre las «circunstancias que atenúan la responsabilidad moral», ¿se debe considerar todavía válida la enseñanza de la encíclica de San Juan Pablo II, «Veritatis splendor» n. 81, fundamentada en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia, según la cual: «las circunstancias o las intenciones nunca podrán transformar un acto intrínsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elección»?
Quinta
Después de «Amoris laetitia» n. 303, ¿se debe considerar todavía válida la enseñanza de la encíclica de San Juan Pablo II, «Veritatis splendor» n. 56, fundamentada en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia, que excluye una interpretación creativa del papel de la conciencia y afirma que ésta nunca está autorizada para legitimar excepciones a las normas morales absolutas que prohíben acciones intrínsecamente malas por su objeto?

Nota: Título del post e introducción de CATOLICIDAD. 
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domingo, 13 de noviembre de 2016

RECORDATORIO DE ORACIÓN DE LOS DÍAS TRECE DE CADA MES


Cada día trece de mes, fecha de las apariciones de la Virgen en Fátima, los lectores y editores de este sitio rezaremos cinco minutos y pediremos por estas intenciones:

1) Por las peticiones particulares así como por las necesidades espirituales y materiales de todos y cada uno de los lectores de CATOLICIDAD.

2) Por el fin del proceso de "autodemolición" en la Iglesia Católica.

3) Por la intención de que, tal como lo pidió la Virgen en Fátima, el Papa finalmente consagre Rusia al Inmaculado Corazón de María y pida la conversión de ese país al catolicismo, nombrando -para ello- a esta nación de manera explícita, en unión con todo el episcopado mundial.

4) Por la reparación a Dios de nuestros pecados y por la de todas las ofensas que recibe, particularmente por las blasfemias que se profieren o los sacrilegios que se realizan.

5) Por la conversión de los pecadores, especialmente los más necesitados de la misericordia divina.

6) Por que se multipliquen las vocaciones sacerdotales y los sacerdotes vivan una vida de santidad conforme al Corazón de Cristo.

7) Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María y la implantación del Reinado Social de Cristo en nuestras naciones.

8) Por la paz mundial, no como la da el mundo sino como la da N.S. Jesucristo y por el triunfo de la vida en las legislaciones.

9) Por la salvación propia y la de nuestros familiares, amigos y conocidos.

10) Por todas las necesidades de la Iglesia.

Bastará rezar:

-Un Señor mío Jesucristo: 
  • "Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y sobre todo, porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén."
-Un Padre Nuestro
-Tres Aves Marías pidiendo que la Virgen nos preserve del pecado mortal durante las tentaciones (ver AQUÍ).
 -Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
(Nota:  Todo católico debe saber de memoria las oraciones anteriores, al igual que el Credo. Si alguien no las sabe, puede aprenderlas haciendo click AQUÍ)
-La oración de la Virgen de Fátima: 
  •  "Oh Jesús mío, perdónanos y líbranos del fuego de infierno, lleva al Cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".
-Finalizando así: 
  • "Señor: te pedimos por todas las necesidades de la Iglesia, por la Consagración de Rusia tal como se pidió en Fátima, por el triunfo del Inmaculado Corazón de tu dulcísima Madre, por la implantación de tu Reinado Social y de tu Paz en nuestras naciones, por la santidad de los sacerdotes y por el aumento de las vocaciones sacerdotales, así como por el triunfo de la vida y la familia en nuestras legislaciones. Te ofrecemos nuestra vida entera en reparación de los pecados propios y de las ofensas que se hacen a tu sacratísimo nombre, así como por los graves sacrilegios que se realizan en todo el mundo. Finalmente ponemos en tus manos, por intercesión de la Santísima Virgen María, todas las necesidades espirituales y materiales, tanto propias como las de nuestros familiares, amigos y conocidos, y las de nuestros hermanos lectores y editores del blog CATOLICIDAD.
  • - Inmaculado Corazón de María, encadena a tu Corazón a toda la familia mía.
  • -Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.
  • -Santísima Virgen de Guadalupe, salva nuestra Patria, conserva nuestra fe y defiéndenos de los falsos pastores.
  • -San Miguel Arcángel, ampáranos de las asechanzas del demonio.
  • -San Pío V, ruega por nosotros. Amén".

sábado, 12 de noviembre de 2016

‘DEVASTADOS, TRISTES, INDIGNADOS": Planned Parenthood, el negocio de la muerte, llora la derrota de Hillary Clinton


La palabras de la presidenta del gigante del aborto que ha financiado la fracasada campaña de Hillary evidencian la decepción de la multinacional, furiosa por haber perdido ingentes cantidades de dinero y atemorizada por el posible cierre de sus puertas.

La reacción de Planned Parenthood, la multinacional del aborto en Estados Unidos que ha financiado la fracasada campaña electoral de Hillary, no se ha hecho esperar. La mañana del pasado miércoles, la presidenta del gigante abortista envió un correo electrónico en el que mostraba su disgusto por el “impensable” resultado de las elecciones.

“Devastados. Enfadados. Con el corazón roto. Indignados. En shock. Tristes. Disgustados. Avergonzados. Desanimados. Cansados. Rotos”. Así comenzaba su escrito la presidenta de Planned Parenthood, la multinacional del aborto que trafica con las partes de los bebés abortados y se lucra con dinero público.

“Y ahora, cuatro palabras más, las más importantes: ESTAS. PUERTAS. SIGUEN. ABIERTAS. Sé que tú y yo posiblemente no encontramos las palabras para describir nuestros sentimientos sobre lo que ha pasado hoy y sobre lo que viene ahora”, lamenta la que se ha convertido en una de las principales discípulas de la demócrata.

“Si quieres quedarte en la cama o esconderte del mundo, no te culpo, pero espero que no lo hagas. En su lugar, espero que te unas a mí y nos centremos en estas palabras: Estas. Puertas. Siguen. Abiertas. Las puertas de Planned Parenthood seguirán abiertas porque nuestra voces gritarán más fuerte. Lucharemos por la salud, los servicios reproductivos y por el aborto”, promete Richards a sus clientes y empleados.

“Juntos, hemos hecho historia, ayudando a la primera mujer candidata a la presidencia a estar muy cerca de la Casa Blanca. Hemos estado muy cerca. Ese día llegará”, asegura Cecile Richards, que ha financiado la campaña de Hillary con millones de dólares.

“La lucha comienza ahora. El trabajo comienza hoy. Tu apoyo, una vez más, nos ayudará “, concluye Richards, cuyas palabras, llenas de sorpresa y desconsuelo, evidencian la decepción de la multinacional, furiosa por haber perdido ingentes cantidades de dinero y atemorizada por el posible cierre de sus puertas.

Clinton, adalid del aborto

Recordamos que Hillary Clinton se ha erigido como la principal defensora de este negocio en EEUU. En lugar de condenar el hecho de hacer negocio con los tejidos y órganos de niños no nacidos, Clinton declaró que “es lamentable” que Planned Parenthood haya sido objeto de “un ataque concertado durante tantos años”.

La demócrata ha arremetido en numerosas ocasiones contra las asociaciones pro-vida, que según sostiene, han estado durante años planeando un ataque contra el gigante del aborto. Cabe destacar que Planned Parenthood aborta más de 320.000 bebés estadounidenses cada año, una práctica que financia con alrededor de 554 millones de dólares de los contribuyentes.


Almudena Martínez-Bordiú

Fuente: Infovaticana.