jueves, 19 de noviembre de 2009

LA EUTANASIA, ¿QUÉ DICE LA IGLESIA DE ELLA?


La eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. Semejante práctica conlleva, según las circunstancias, la malicia propia del suicidio o del homicidio.

Ahora bien, el suicidio es siempre moralmente inaceptable, al igual que el homicidio. La tradición de la Iglesia siempre lo ha rechazado como decisión gravemente mala...Bajo el punto de vista objetivo, es un acto gravemente inmoral, porque comporta el rechazo del amor a sí mismo y la renuncia a los deberes de justicia y de caridad para con el prójimo, para con las distintas comunidades de las que se forma parte y para la sociedad en general. En su realidad más profunda, constituye un rechazo de la soberanía absoluta de Dios sobre la vida y sobre la muerte, proclamada así en la oración del antiguo sabio de Israel: « Tú tienes el poder sobre la vida y sobre la muerte, haces bajar a las puertas del Hades y de allí subir » (Sb 16, 13; cf. Tb 13, 2).
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Compartir la intención suicida de otro y ayudarle a realizarla mediante el llamado « suicidio asistido » significa hacerse colaborador, y algunas veces autor en primera persona, de una injusticia que nunca tiene justificación, ni siquiera cuando es solicitada. « No es lícito —escribe con sorprendente actualidad San Agustín— matar a otro, aunque éste lo pida y lo quiera y no pueda ya vivir... para librar, con un golpe, el alma de aquellos dolores, que luchaba con las ligaduras del cuerpo y quería desasirse ». La eutanasia, aunque no esté motivada por el rechazo egoísta de hacerse cargo de la existencia del que sufre, debe considerarse como una falsa piedad, más aún, como una preocupante « perversión » de la misma. En efecto, la verdadera «compasión» hace solidarios con el dolor de los demás, y no elimina a la persona cuyo sufrimiento no se puede soportar. El gesto de la eutanasia aparece aún más perverso si es realizado por quienes —como los familiares— deberían asistir con paciencia y amor a su allegado, o por cuantos —como los médicos—, por su profesión específica, deberían cuidar al enfermo incluso en las condiciones terminales más penosas.
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Ciertamente existe la obligación moral de curarse y hacerse curar, pero esta obligación se debe valorar según las situaciones concretas; es decir, hay que examinar si los medios terapéuticos a disposición son objetivamente proporcionados a las perspectivas de mejoría. La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante al muerte.
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Textos de la encíclica Evangelium Vitae









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IMPORTANTES OBSERVACIONES DE CATOLICIDAD: Actualmente se empieza a popularizar el término "eutanasia pasiva" -como puede leerse en la noticia que sigue a este escrito- para señalar la filosofía de la medicina paliativa que supone el no ensañamiento terapéutico. Creemos que es inconveniente su uso, pues puede llegar a pensarse que la "pasiva" es junto con la "activa" (que supone el suicidio del paciente terminal o la decisión homicida de sus parientes de asesinarlo), dos caras de la misma moneda, y llevar de la aceptación de la primera a la subsecuente aprobación de la segunda.

Otro aspecto que poco se analiza es que de aprobarse la eutanasia, la vida del enfermo podría quedar en manos de familiares egoístas que prefieran la eliminación de la vida de su pariente, asesinándolo "legalmente" para no tener que cuidarlo o evitar gastos o, quizá, para recibir una herencia más abundante y más pronto. Así, un enfermo que no pueda comunicarse estaría sujeto a la decisión de otros familiares o de médicos en clínicas u hospitales oficiales que quieran evitar más gastos en él. Al abrirse la puerta a la eutanasia, no será hasta un límite preciso, sino que se usará -tarde o temprano- en contra de la misma voluntad del enfermo para asesinarlo, cuidando o simulando, ¡claro está!, las formalidades jurídicas del caso. ¿Cuántos crímenes no se llegarán a perpetrar con inconfesables propósitos -incluso hasta de enfermos no terminales- bajo el "piadoso" encubrimiento de la eutanasia como coartada y justificación?

Por ello la Dra. Beatriz A. Lima afirma: "Después de tantos esfuerzos por desarrollar y defender un sistema jurídico que protegiera todos los derechos de la persona, después de tantas luchas en favor del hombre y de su libertad, perder la batalla de la vida sería imperdonable. Porque la eutanasia, además de atentar contra la dignidad que corresponde a todo ser humano, genera una aterradora desconfianza. Destruye la solidaridad social, la solidaridad médico-paciente y la solidaridad dentro de la propia familia. Destruye precisamente aquello que debiera ser un ámbito de humanización...Es obvio que nadie puede estar a favor del sufrimiento, del dolor o de prolongar la agonía con el llamado encarnecimiento terapéutico, pero el hecho de tomar una decisión de muerte de uno mismo o de otra persona, desconociendo todos los procedimientos, medicamentos y auxilios espirituales de los que podemos hacer uso, implica una salida fácil, rápida y apresurada...es claudicar en un solo momento, es una forma de intolerancia ante el débil, por muy nobles y altruistas que sean las justificaciones que se nos quieran dar, como un canto de sirenas".
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En resumen: Somos depositarios de nuestra vida y no sus dueños absolutos. Es un preciosísimo don de Dios. Sólo Él tiene el derecho a decidir cuándo pasamos a la morada eterna. Daremos cuenta a Dios del uso que hemos hecho de ese invaluable don que nos dio. El ser humano no debe abusar de él ni finiquitarlo en el momento y del modo que él elija.
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Ver comentarios abajo:
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15 comentarios:

  1. La agonía, el dolor y la locura que genera el saberse enfermo terminal, son situaciones que enajenan al mas cuerdo.
    Saber acompañarlos desde el fe, llevándoles amor, apasiguando sus dolores con caricias y mimos, y hablando de la muerte como un paso a la nueva vida, y que todos experimentaremos, es el deber de todo bien nacido.
    Toda carga es insoportable en soledad,en compañia se hace llevadera.
    Debemos acompañar a nuestros hermanos agonizantes en el tiempo de su comienzo de la partida, hacernos fuertes con ellos paso a paso.
    Es egoismo y aberración propiciar o provocar su muerte por que no somos capaces de acompañarlos y hacerles sentir, que aun en el dolor la vida es valiosa y que la conservará aún despues de la muerte.

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  2. He estado en el proceso de partida de familiares e incluso en el momento mismo de su agonía y pude observar -con gran edificación y ejemplo para mí- que pese a los dolores y molestias, éstas fueron aceptadas sin ninguna locura ni enajenación, sino por contrario con gran dignidad y correspondencia a la voluntad divina.

    El más cuerdo, es el que se abandona en manos de Dios y llega firme, en su fe y su caridad, hasta el fin. De ahí pasará al eterno sitio de la Casa del Padre. Bienaventurada la muerte del justo.

    Saludos y bendiciones a todos.
    José

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    1. Estoy a favor de practicar a la eutanasia, si bien sería lo correcto que el que te da la vida (llamese Diis) te la quite. Pero según la iglesia el no quiere que sufran sus hijos, asi que no le veo el caso a hacer sufrir a las personas.

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    2. El caso no está en "HACER" sufrir a alguien, sino en que se acepte el proceso NATURAL de la muerte. En ninguna parte dice la Iglesia que el sufrimiento -en sí- sea malo. Indudablemente que el sufrimiento purifica el alma cuando se acepta la voluntad de Dios. Un aspecto es la medicina paliativa -algo muy recomendable- y otra el suprimir la vida -contra los designios de Dios- para que un enfermo no sufra.

      Solo quien te dio la vida tiene derecho a quitártela. Incluso las penas y sufrimientos de esta vida sirven para quitarnos penas del Purgatorio. Aquí son más benignas que allá. Al Cielo no puede entrar nada impuro, en el Purgatorio se purgan (valga la redundancia) cualquier deuda y pena que queda en quien murió en Gracia. Es preferible purificarnos y pagar en esta vida.

      Ningún católico puede estar a favor del asesinato, de privar la vida de un inocente aún con una intención "piadosa" pero falsa. Solo el autor de la Vida puede quitarla. No nos erijamos con una autoridad como si fuéramos Dios. Somos criaturas y ni siquiera tenemos derechos sobre nuestra propia vida, pues se la debemos a Dios y no nos pertenece de un modo tal que abusemos contra ella suprimiéndola.

      A Dios diariamente le pedimos en el Padre nuestro "hágase tu voluntad", no impongamos la nuestra en lo que no tenemos derecho, pues sería un crimen y un asesinato siempre.

      Un abrazo en Cristo

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  3. Hermosisimos videos, gracias.

    Besitos.
    Susana

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  4. la eutanacia es una emfermedad dode la iglesia no lo aprueba

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  5. ¿Aceptar la muerte natural? Por favor, cuando alguien sufre lo unico que pide es paz y descanso crea o no en Dios. Si sabes que no volveras a tus actividades normales, que tienes una enfermedad irreversible ¿no querrias descansar y dejar de sufrir? Lo apruebe o no la iglesia es una decision humana, no egoista siempre y cuando se aplique en quien de verdad lo quiere y necesita. Les escribe una catolica que tambien cree que es asesinato, pero para la paz de un sufrimiento.
    Ponganse en los zapatos de quien pide la eutanasia y luego dejen sus comentarios.

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    1. Nos hemos puesto en los zapatos de quienes sufren y lo hemos visto practicado en nuestros seres más queridos y cercanos (podríamos decirle ejemplos de ellos muy edificantes y llenos de fe que cumplieron con verdadero heroísmo las penas de gravísimas enfermedades por amor a Dios), y lo aplicaremos a nosotros mismos. No predicamos lo que no haremos, créalo. Pues lo más importante en la vida es cumplir con la voluntad de Dios y amarlo para un día llegar a Él; y no arrancarnos una vida que no nos pertenece pues Dios nos la da en custodia y resguardo como un regalo que debemos preservar hasta el fin. Es preferible purgar en esta vida, pues el sufrimiento tiene también ese sentido propiciatorio, que condenarse eternamente por haber desobedecido a Dios y haberse privado uno mismo de la vida que Él nos dio y nos dejó en custodia.

      No, no le hablamos de memoria ni en teoría. Claro, ahora el ser humano no está más que dispuesto a gozar y disfrutar y huye y rehuye del sufrimiento, no entiende el sentido de éste y de su dimensión espiritual purificadora y propiciatoria. Lástima que siendo católica no haya estudiado y comprendido todo esto y que no tenga confianza y obediencia a lo que la Iglesia enseña, pues es enseñanza que recibió en custodia de Dios mismo. Lo que Dios pide y quiere ciertamente es para nuestro propio bien. Quien se priva de la vida egoístamente para evitar sufrir peca gravísimamente y difícil será que se arrepienta y confiese de ello antes de morir. ¿Cuál será entonces el destino de una alma que muere en pecado grave? Y si no se obedece a Dios por amor a Él, que lo haga por sí mismo (por conveniencia propia), pues hasta tonto (por decirlo muy suavemente) resulta irse a sufrir ETERNAMENTE la condenación con penas incomparables al sufrimiento que tontamente quiere evadir en esta vida y que aquí sólo son por un tiempo limitado.

      A quien mejor le irá será a quien por amor a Dios cumple su voluntad, aún cuando no la entendiera plenamente, pues Él sabe -pues es sabiduría infinita- que es lo que conviene a cada quien y a cada alma. Purgar nuestras culpas en esta vida es mejor y más leve -dicen los teólogos- que purgarlas en el Purgatorio. Luego, es una gracia y es preferible que Dios nos permita ese sufrimiento aquí, pues no puede entrar nada impuro al Reino de los Cielos. Ni qué decir de quien se priva la vida a sí mismo y muere en falta grave. ¡Pobre alma! La eutanasia es un asesinato por parte de quien la practica y un suicidio si la pide el enfermo, todo ello contra la voluntad de Dios que es el único autor y dueño de la vida. Confiemos en Él, amémoslo y cumplamos hasta el fin su santa voluntad.

      Cristo aceptó la peor muerte por amor a nosotros, para redimirnos; ¿y nosotros queremos evadir el sufrimiento de una muerte incomparablemente menos grave y penosa?

      Y claro que no quisiéramos estar en los zapatos de quien pidiendo la eutanasia desobedece gravemente a Dios y se priva de su propia vida, ¡preferimos -en verdad- no ponernos en ellos!.

      Un abrazo en Cristo
      Atte
      CATOLICIDAD

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    2. P.D. Sin entrar a casos particulares que habría que analizar como tal, por favor no nos vaya a poner ejemplos y ejemplos de personas que siguieron el terrible camino de la eutanasia activa, (pues es eutanasia activa una inyección para paralizar el corazón, por ejemplo) para desdicha eterna de su propia alma, le podemos poner un millón contra uno los casos contrarios donde tantos comprendieron el valor de su vida y el sentido de su sufrimiento para bien de su propia alma. Además, hay que ver cada caso en especial con todas sus particularidades, pues tampoco se exige ni debe ser el encarnizamiento a toda costa (que es el otro extremo). La medicina paliativa supone el no ensañamiento terapéutico. Lea, por favor, de nuevo el post y vea los videos para distinguir lo que es la eutanasia activa que sí es un verdadero crimen.

      Por cada caso de quien prefirió el propio suicidio (no confundir esto con quien rechaza el ensañamiento terapéutico), podemos ponerle cientos y cientos de personas con un sentido ético superior que comprendieron el valor de su propia existencia aún en condiciones muy graves, y que esa existencia no dependía de ellos sino de Dios. Podríamos, incluso, hablarle de casos verdaderamente de santidad -incluso muy cercanos- por la forma como ofrecieron a Dios sus graves sufrimientos por el bien de otros, para arrancar a Dios maravillosas gracias. Claro, para ello se requiere una visión elevada y superior de la vida, y una entrega llena de confianza a la voluntad de Dios. Encontrar casos de quienes no la tienen y ejemplificar con ellos no le resultará difícil. ¿Pero, son ejemplos a seguir ésos? ¡Por supuesto que no!.

      Pero quede claro: la Iglesia no se está pronunciando por el ensañamiento terapéutico. Ni un extremo ni el otro. En cada caso, hay que ver cuál es el término justo. Aquí tratamos el tema de manera general, no vamos a tratar de casos específicos, pues corresponden analizarse (reiteramos: caso por caso) bajo la luz de la "teología moral" en aspectos muy finos que no son de nuestro ámbito de competencia. Cada caso puede consultarse con un sacerdote que esté especializado en estos temas. Pero si no debe haber ensañamiento tampoco debe haber descuido y por supuesto -¡mucho menos!- la eutanasia activa para asesinar al paciente aunque él haya solicitado su propio suicidio (valga la redundancia).

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    3. Daniel Martinez d Argentina 10 de junio de 2013 05:13

      Anónima:
      ...Así como Hitler para evitar que lo maten de un disparo, prefirió ejecutarse a sí mismo con su propia arma; de la misma manera hablas de quien desea causarse la muerte para evitar la prolongación del sufrimiento,cuando al hacer eso solo logrará intensificar su sufrimiento en el mas allá. Te digo mas, cuando un médico en el norte y un periodista en el sur investigaron casos de resucitados, a menudo con terapia cardíaca, encontraron evidencia científica de que los suicidas eran quienes tenían las experiencias mas desagradables en el umbral del mas allá.

      Daniel.
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      NOTA DE CATOLICIDAD: Hemos suprimido la primera frase por el calificativo contra el otro lector. Evitémoslos. La argumentación es suficiente. Atte CATOLICIDAD

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  6. Me da la impresión, por casos que conozco, de que hoy en día, al menos en España, se tiene un concepto amplio de "encarnizamiento terapéutico". Si unimos a eso la decreciente falta de medios en la sanidad pública, tenemos que vivimos en tiempos malos para los enfermos que no se quieran suicidar o simplemente que quieran vivir hasta que Dios quiera, no hasta que a su majestad el médico le parezca bien o hasta que la enfermera de planta determine.
    En Africa la gente muere de hambre. En Europa, como no piensan curarnos porque ahora no hay dinero, moriremos con la desconexión de los aparatos, o con la letal, velis nolis. Hay que mentalizarse.
    Además, está bien visto socialmente y también por la nueva Iglesia progre. De una persona que pidió morir _ gran persona enferma gravemente_ predicaron en su funeral que había tenido una muerte digna, y que era un ejemplo para todos. En mi casa todavía recordamos ese funeral (que fue un funeral-canonización) con horror.
    Pido oraciones para la difunta.

    Es una lástima que no tengamos criterios más claros sobre "el encarnizamiento terapéutico"

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  7. Itzel:

    Por favor lee arriba nuestros comentarios del 8 de abril de 2013 13:26 y del 28 de abril de 2013 14:48. Ahí ya está contestado de antemano lo que nos señalas.

    Un abrazo en Cristo
    CATOLICIDAD

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  8. Ciertamente existe la obligación moral de curarse y hacerse curar, pero esta obligación se debe valorar según las situaciones concretas; es decir, hay que examinar si los medios terapéuticos a disposición son objetivamente proporcionados a las perspectivas de mejoría. La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante al muerte.
    ¿Qué significa esto? Hay personas que que aún a pesar de tener un diagnostico de estado vegetativo irreversible son mantenidas a toda costa con vida mediante el uso de respirador artificial, colocándoles plaquetas constantemente y suministrando antibioticos para palear las distintas infecciones que van apareciendo. Si una familiar pidiera dejar de hacer todas estas practicas, seria practicar la eutanasia? ¿Cuál es la condición natural humana ante la muerte en una situación así? Soy católica pero necesito respuestas, porque estamos pasando por una situación muy difícil y quiero hacer lo correcto. La voluntad de Dios, es realmente que a una persona la mantengan con vida de manera artificial o, porque lamentablemente, todo lo que rodea la medicina se ha convertido el un gran negocio.

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    1. El final del post señala lo siguiente: "Ciertamente existe la obligación moral de curarse y hacerse curar, pero esta obligación se debe valorar según las situaciones concretas; es decir, hay que examinar si los medios terapéuticos a disposición son objetivamente proporcionados a las perspectivas de mejoría. La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante al muerte."

      Esto es, cada enfermo debe valorarse según su situación concreta. Con la información médica acuda con un sacerdote católico que se sepa que tiene buen criterio, y que este criterio es tradicional y apegado a la doctrina de la Iglesia. El le dirá las normas para no incurrir en la eutanasia pero tampoco en el encarnizamiento terapéutico. Cada caso concreto -conociendo toda la información detallada- debe juzgarlo de acuerdo con la teología moral que ha estudiado.

      Un abrazo en Cristo.
      Atte
      CATOLICIDAD

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  9. la eutanasia es un homicidio. el sufrimiento es un don de dios para cicatrizar nuestros pecados con dolor y amor. deberiamos de dar gracias a Dios por ser amor infinito.me encanta esta pagina para los trabajos del cole. gracias por los comentarios. unidos en la oración.

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