domingo, 19 de mayo de 2013

UN CATÓLICO COHERENTE, ¡HA DE SER DIFERENTE!

¡Y el Señor se lo concedió!

¿Eres de aquellos que tienen miedo de ser diferentes de los demás? ¿De los que no quieren llamar la atención para que no se metan contigo?.

Entonces tendrías que “abandonar” porque todo el que se proponga ser un buen cristiano...por fuerza ha de ser diferente de los demás.

Mira:
En un mundo de mentira... la sinceridad choca.
En un mundo plagado de inmoralidad...la castidad desentona.
En un ambiente de egoísmo...contrasta la virtud.

No te extrañes. Ha de ser así. No te duela. Si adoptas una actitud de valentía, de responsabilidad, de limpieza, de honradez, en una palabra si eres diferente....tu actitud molestará...aunque no digas nada, habrá quienes se sentirán incómodos ante ti. Se sentirán acusados de cobardía, de poca generosidad.....Y puede ser que manifiesten esta incomodidad despreciándote, riéndose de ti. Será un momento delicado, en que has de demostrar toda tu hombría. No te eches para atrás.

Te echarán en cara, que divides, que eras “exagerado”, que te gusta llamar la atención. Sin darse cuenta, incluso tus “mejores amigos”, quizás a veces tus propios padres y familiares...te harán un cerco para que cambies de actitud, para que seas un poco “como todos”.

Necesitarás energía y corazón para no mirar ni a derecha ni a izquierda...y seguir delante.

Y te sentirás incomprendido. Verás que para algunas cosas no cuentan contigo. Que te dejan solo, solo en tus ideas. Y solo en tu forma de obrar. Y sentirás la tentación de abandonar tu postura valiente de esfuerzo, de honradez... y volver a ser como todos.

Pero, ¡mira bien!. Volver hacia atrás sería una traición. Una traición a ti mismo. Te harías despreciable a tus propios ojos. Una traición a tus amigos. A esos que te critican, pero que en el fondo admiran tu actitud y tienen en ti un ejemplo que imitar. Sería una traición a Dios, que cuenta contigo para trasformar tu ambiente y el mundo entero. Sigue adelante, no seas traidor.

A Nuestro Señor ya para nacer...no lo admitieron en la posada; a los pocos días Herodes intentó “eliminarlo”; los jefes de Israel le tenían envidia y juraron matarlo; uno de sus amigos le traicionó; sus discípulos le abandonaron. Se quedó solo...y ya sabemos..como sufrió y murió. Todo porque...era diferente. Era sincero, leal, honrado, limpio, valiente...¿Qué habría sido de nosotros si Jesús por temor se hubiera echado atrás? Y antes de morir Jesús había dicho a sus amigos..”Si a Mí me han perseguido a ustedes los perseguirán”.

Y así ha sucedido siempre. Los Apóstoles fueron martirizados. Y con ellos muchos millones de mártires en los tres primeros siglos de la Iglesia. Unos a pedradas, otros a fuego, otros echados a los leones, otros... atormentados de mil maneras. ¿Qué delito habían cometido? Uno solo: eran honrados, eran valientes, eran limpios, eran “diferentes”, como Jesús. Y eso... a muchos molesta. ¡Entonces y ahora!. Y los Santos de todos los tiempos, edades y latitudes fueron despreciados, incomprendidos. Han tenido que sufrir. Siempre ha sucedido así y seguirá sucediendo.

Pero no tengas miedo. Jesús también ha dicho: “ Yo he vencido al mundo...Yo estoy con vosotros”.

Ser diferente cuesta y compromete. Es más: Es imposible que te mantengas en pie, si no buscas ayuda. Y, gracias a la Providencia, esta ayuda está a tu disposición...no olvides: “Yo estoy con vosotros”:

Él está en su Evangelio; leyéndolo con frecuencia te sentirás animado a seguir su ejemplo.

Él está en los Sacramentos, dispuesto siempre a perdonarte, a otorgarte su fuerza, su vida, su Espíritu.

Él está en el Sagrario, como un amigo esperando tus confidencias.

Él está en los demás, para amarlo y servirlo en ellos.

¡¡¡¡Él está dentro de ti, y es compañero de luchas y de victorias!!!!!

9 comentarios:

  1. Dos preguntas:
    ¿el texto del post es de Anacleto González Flores?
    ¿hasta qué punto una concesión "a la galería" sería un pecado?
    Un saludo

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    1. A la primera pregunta:

      Hemos visto este texto en diferentes sitios sin indicar el autor. En alguno de ellos lo publicaron junto con la fotografía de este gran mártir mexicano pero sin señalar quién lo escribió.. El estilo del escrito tiene mucha fuerza, lo que podría hacer suponer que sí, pues esa característica tienen otros escritos suyos. Pero esto es sólo una probabilidad. De momento no tenemos a la mano las obras del Maestro Anacleto (que leímos hace bastante tiempo) para buscar esto, pero hay que recordar que escribió artículos en la prensa católica que entendemos no aparecen en sus libros.

      A la segunda pregunta:

      ¿Podrías poner un ejemplo más concreto? Pero en términos generales, es cierto que el católico no debe hacer concesiones por temor al qué dirán. La gravedad dependerá de cada caso. Puede haber falta venial o grave, según sea la circunstancia a que te refieras.

      Un abrazo en Cristo

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    2. Gracias por la respuesta.
      En la segunda pregunta cuando me refiero a "la galería" pienso en los típicos amigos más o menos mundanos (más bien más que menos) y pienso en los compañeros con los que hay que convivir y que hacen que la vida y la oficina parezca "gran hermano" (el programa de tv). No sé hasta qué punto no dar una opinión católica en un momento dado podría verse como una traición y no como mera supervivencia en un ambiente medianamente hostil.
      Pienso que el silencio no siempre es una traición ¿no?, sobre todo cuando tienes delante espíritus burlones a los que les da igual todo. También Nuestro Señor se calló ante Herodes, y aunque no me comparo ni comparo situaciones, pero no expuso su predicación en ese ambiente de circo...

      En cualquier caso, reitero que muchas gracias por vuestra respuesta. Que Dios os bendiga.

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    3. Muchas veces basta que sepan cómo piensas. No siempre hay que estarse peleando con todo mundo, cuando ni siquiera servirá muchas veces. En todo esto hay que aplicar bien el criterio. El asunto está en no ser cobarde, sobre todo cuando una opinión valiente haría bien a otros. El contradecir a un necio quizá no sirva al necio (¡y eso quién sabe!) pero puede servir a otra persona presente. Sin embargo, hay aspectos que no se pueden tolerar y entonces hay qué decirlo o cuando menos marcharse de manera que se demuestre nuestra inconformidad. No es tolerable un chiste blasfemo, por ejemplo. No debe uno callarse si un criterio moral externado por nosotros puede servir a un tercero y evitar un mal. No podemos callar cuando alguien defienda el aborto o aconseja a alguien que lo practique, por dar un ejemplo.

      Tampoco hay una obligación de aconsejar a todo mundo. Si un grupo de compañeros del trabajo acostumbra ir a alcoholizarse, no tienes obligación de hacerles ver que es malo. Basta que no lo hagas tú, que no los acompañes.

      Ciertamente no hay una obligación de estar discutiendo con toda la humanidad siempre y en todos los casos. . Repetimos: en esto hay que aplicar bien el criterio.

      Pero es importante que no sea una actitud de cobardía o temor por el qué dirán, sino ante la inutilidad de hablar. El católico está obligado a manifestar su fe cuando es necesario. Cristo dijo que el que lo reconociere ante los hombre, Él lo reconocerá ante su Padre.

      Quien se burla de tus convicciones generalmente en el fondo te admira. Es más fuerte y más viril el que habla. No es siempre necesario chocar ni pelear para decir nuestro criterio de manera firme y con razones. Hay que procurar -hasta donde es posible- convencer más que caer en el enfrentamiento. Si el silencio parte de meros respetos humanos, ciertamente está mal. Sería, por ejemplo, un acto muy grave negar tu calidad de creyente y de católico. Tengamos presente el ejemplo de los mártires que dieron su vida por confesar su fe. Hay aspectos (en asuntos de fe y moral) y momentos en que no debemos callar. En esas circunstancias es necesario ser fuerte y no ser débil y temeroso. Hay que hacerlo por Dios, pero hasta uno mismo crece en la autoestima.

      Un abrazo en Cristo.
      CATOLICIDAD

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  2. Os agradezco mucho el comentario, y el post, claro, que me ha dado la oportunidad de preguntar :)
    No quisiera dar la paliza, pero me gustaría hacer otra pregunta, al hilo del ejemplo del chiste blasfemo. En unas clases a las que asisto por afición (y para que me den el título, claro), de vez en cuando alguien hace algún chiste o comentario nada piadoso, que encuentra la aprobación y el aplauso de la profesora. La profesora, que es católica renegada y extremadamente sectaria, se jacta del "buen ambiente" que hay en clase, y, claro, quien intervenga aunque solo sea para "fijar su posición" será machacado durante el resto del curso y años venideros si toca con ella. Eso por no hablar de algunos de sus alumnos favoritos que ya han opinado en voz alta que el mejor católico es el que está muerto...
    Ante este panorama, ¿no os parece que sería pasable poner mala cara, guardar silencio pero tolerar el "chiste"?

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    1. Estimado amigo:

      La respuesta la tienes tú. ¿Toleras el "chiste" porque resultaría contraproducente -más pernicioso para la fe- no hacerlo, como cuando pasa más o menos desapercibido? ¿O lo toleras para evitarte contratiempos personales? ¿El "chiste" no toca aspectos delicados e íntimos como pudiera ser por ejemplo la virginidad de María? ¿Es un chiste antirreligioso o es verdaderamente blasfemo e intolerable?

      Ten por cierto que hay maneras de discrepar sin que vayas a ser "machacado" de por vida. Puedes usar el ingenio o hasta la ironía, tú también, al responder. Diseña inteligentemente la manera y la actitud que vas a manejar. No aparezcas como criatura escandalizada, sino como persona con convicciones y razones que le puede dar la vuelta al asunto (incluso, a veces, como dijimos, ironizar) contra los otros también, sin necesidad de un confrontación agresiva necesariamente (aunque muy rara vez puede haber necesidad de ello, también). Y si no supieras cómo hacerlo y sufrieras algunas burlas por ello...¿sería tan grave? ¿No sufrió más burlas Cristo atado en la columna y en la misma Cruz?

      Sí, en algunas ocasiones es mejor dejarlo pasar y solo poner mala cara....En temas menores, en ocasiones pudiera ser contraproducente siempre estar dando nuestro criterio constantemente...pero hay que ser honesto y tener buen criterio para hacer este juicio y ver con sinceridad qué es lo que en realidad conviene en cada caso específico conociendo las circunstancias y las personas (no solo lo que conviene a uno en lo personal). Aunque es evidente que hay temas y aspectos que no debemos tolerar.

      Sabemos por experiencia que a nadie reprueban por hablar con convicción aún contra el criterio de un maestro(a) ni por ello dejará de titularse. No tienes que ofender para desencadenar una reacción así.

      Cuando fue realmente necesario lo hicimos en nuestra época escolar de modo tal que no nos generó un problema serio nunca. Cuando más alguna desaprobación o alguna burla. ¿Y....? En otros casos, los más, logramos el apoyo de otros y hasta el respeto de quien no pensaba igual.

      Por eso te dijimos con afecto: La respuesta la tienes tú mismo. Tal vez -como ellos dicen- algunos de tus compañeros preferirían que estuvieras bien muerto (por ser católico), pero tú tienes también el derecho de señalar tus razones y tu modo de pensar. ¡Ejércelo, querido hermano! ¿No se supone que presumen de "tolerantes" quienes dicen ser "liberales"? ¿No dicen ellos que cada hombre debe ser libre para creer y pensar como quiera sin ser reprimido ni discriminado sin importar raza, religión, color, condición, etc.? Restriégales -con ingenio, serenidad y sin violencia verbal- la intolerancia (de los dizque "tolerantes") que ellos practican contradiciéndose.

      Un abrazo en Cristo

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    2. Meditaré sobre este asunto, a la vista de vuestras respuestas.
      Que Dios os pague la labor que hacéis con este blog.
      Un cordial saludo.

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  3. Después de casi dos años sin confesarme y en consecuencia sin comulgar, el domingo pasado desperté en medio de la madrugada al no poder dormir prendí mi computadora y me puse a leer catolicidad, me topé con este post el cual me inspiró y motivó a restaurar mi alma por medio de la confesión y la Santisima Comunión. Gracias Catolicidad por la ardua labor que llevan, estoy seguro que han ayudado a miles de personas como yo a crecer su fe y mantenerse en la lucha contra el mundo.

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    1. Marcos, nos llena de verdadera alegría que hayas vuelto a los sacramentos y hayas aprovechado con docilidad el llamado que te inspiró Dios. Él se vale de distintos medios para estar siempre llamándonos.

      Mantén, de ahora en adelante, la costumbre de hacerlo de manera frecuente. Debemos vivir siempre en Gracia y si, lamentablemente, llegamos a caer, ¡hay que levantarse de inmediato! No olvidemos que, por lo general, la muerte será como habitualmente vivimos y lo más importante en esta vida es alcanzar la bienaventuranza eterna.

      Te felicitamos en verdad, y nos congratulamos mucho. Ahora hay que perseverar.

      Que la dulcísima siempre Virgen María sea siempre tu auxilio en ello.

      Un fuerte abrazo en Cristo
      CATOLICIDAD

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