miércoles, 23 de septiembre de 2026
LOS PECADOS CONTRA LA NATURALEZA
San Agustín afirma:
“Así pues, todos los pecados contra naturaleza, como fueron los de los sodomitas, han de ser detestados y castigados siempre y en todo lugar, los cuales, aunque todo el mundo los cometiera, no serían menos reos de crimen ante la ley divina, que no ha hecho a los hombres para usar tan torpemente de sí, puesto que se viola la sociedad que debemos tener con Dios cuando dicha naturaleza, de la que Él es autor, se mancha con la perversidad de la lascivia”.
San Juan Crisóstomo proclama desde el púlpito:
“Todas las pasiones llevan consigo un carácter vergonzoso, pero nada más ignominioso que el delirio por personas del mismo sexo, por el cual el alma se degrada más, se cubre más de oprobio, que el cuerpo por las enfermedades físicas. Los hombres, dice San Pablo, han cambiado los placeres legítimos de la unión conyugal por placeres abominables, rechazando la unión de los sexos conforme a la naturaleza. Pensad en aquella lluvia que hizo arder a Sodoma. Es imagen en este mundo del fuego real que quema al impúdico en el infierno. ¡Cuán enorme debe ser el pecado que trae el infierno sobre la tierra! ¡Oh hombre! ¡Hasta qué punto degradas tu nobleza!”.
San Gregorio Magno comenta:
“Es por haber ardido en deseos perversos venidos de una carne fétida por lo que los sodomitas merecieron perecer a la vez por el fuego y por el azufre, a fin de que un justo castigo les mostrase lo que habían hecho por sus deseos infames”.
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