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jueves, 5 de mayo de 2011
LA SÁBANA SANTA RESCATADA INCREÍBLEMENTE DE UN MAR DE FUEGO
Video del incendio y rescate
Entrevista a Mario Trematore, el bombero que la rescató
Catolicismo - ¿Podría describir para nuestros lectores la razón por la que decidió hacer frente al fuego, sabiendo muy bien que se exponía a una muerte terrible en las llamas?
Mario Trematore - En la vida, el cristiano tiene la obligación primordial de dar testimonio de su fe y reconocer en Jesucristo a su salvador, la presencia que transforma el precario acontecer de la existencia humana en la historia. Presencia cada día reavivada por el recuerdo que al morir en la cruz, en Jesucristo participan todos los que creen en Él. Cristo crucificado muere cada día en muchos eventos que conforman la historia del mundo, para resurgir cada vez más presente en el misterio de la fe a los ojos de los hombres.
Su mano providencial está con nosotros siempre. Y fue esa mano que me movió a hacer frente a las llamas que amenazaban la reliquia más preciada del mundo cristiano. En efecto, en aquella afanosa noche en la catedral, luchando contra las llamas para salvar a la Sábana Santa, la fuerza que me obligó a cumplir con esa misión se originó a partir de una voz interior, que probablemente vino de arriba.
C - ¿En qué pensaba cuando golpeó el vidrio resistente del relicario que protegía a la Sábana Santa de Turín?
M.T. - En esa situación, cuando todo parecía perdido y la fuerza del fuego convirtió en impotente cualquier recurso humano, continué hasta esperar hasta el final, y el pensamiento se transformó en acción. Por un lado, viene el miedo a la muerte inesperada y por un corto tiempo viene a la mente las personas a quien más quieres y los más bellos recuerdos: la dulzura de mi esposa Rita, la sonrisa de mi hijo Iacopo, la gracia de mi hija Chiara.
Por otro lado, pensaba en aquel lienzo y el deber de salvarlo. Jesucristo lo había dejado para la humanidad como un signo del misterio extraordinario del Verbo Encarnado y del Dios que asume toda la condición humana. Pruebas convincentes de un significado: el amor que responde al amor. La prueba visible de su resurrección y el amor infinito de Dios al hombre.
C - Mientras que se enfrentaba a las llamas, usted llegó a creer que la salvación de la Sábana Santa podría depender de la fe y el coraje de alguien, y que esta obligación recaía sobre usted?
M.T. - En la noche del 11 de abril de 1997, no podía pensar que me tocaba a mí con mis colegas salvar la Sábana Santa. En ese momento sentí la angustia y la preocupación de millones de creyentes. La capilla de Guarino caía en pedazos bajo el implacable calor de las llamas.
Uno de los principales pilares que sostenían la bóveda ya había sido destrozada por el calor del fuego. No había mucho tiempo para pensar. De un momento a otro podría caer la cúpula. Tenía que hacer algo. ¿Qué?
Todo intento de eliminar ese fuego maldito fracasaba, y así que sólo pude decir una oración que había aprendido en mi pasado lejano, cuando era un niño de ojos grandes y pelo rizado: "Padre nuestro que estás en los cielos .."
La forma en que Dios elige a sus instrumentos es siempre sorprendente e insondable. Dios quiere tener necesidad de nuestros brazos y nuestras manos para llevar a cabo su obra. Estoy sorprendido como Él ha querido tener la necesidad de mis pobres brazos y mis manos para salvar a la Sábana Santa.
Recordando los momentos dramáticos, estoy convencido de que el hombre, reconociendo el amor de Dios, se lanza sobre Él con una sensibilidad que se deriva de la conciencia de un deber: que la gran evidencia de aquella faz no se pierda por la debilidad de los que creen, que siga siendo un signo de esperanza para todos, pues de esto tiene necesidad cada hombre.
C - Usted tiene el reconocimiento de personas importantes (y menos importantes), como el Papa. ¿Se siente un héroe?
M.T. - Un hombre no es suficiente en sí mismo y necesita a Cristo. El hablar de heroísmo puede satisfacer mi ego y promueve el orgullo, resultando una falta de confianza en el Creador. No podemos olvidar el ejemplo de Jesucristo el Domingo de Ramos. El Hijo de Dios, Dios mismo, entró en Jerusalén montado en un burro, no en un carro de oro tirado por caballos de tiro de hermosa raza.
Quién nos ha creado lo decidía todo, incluso para nosotros, no todo es comprensible. Aunque -con la fuerza de mis manos y una barra de hierro y la ayuda de mis colegas- se ha salvado la Sábana Santa, Jesucristo la hubiera vuelto a resurgir de las ruinas con o sin nosotros.
C - Hoy en día, cuál es el papel de nuestro Señor Jesucristo en su vida?
M.T. - Lo siento a mi lado, como compañero de viaje, incluso en las cosas más simples que hago. Cuando camino por la calle, voy de compras, paseo por el centro de Turín -en los últimos años, aún más bella-, cuando llego por los niños a la escuela y cuando trabajo.
Para Él le hago mis confidencias, le pido consejo; junto a Él me indigno de los males del mundo. Él me lleva, cuando los pies están cansados y no pueden caminar.
Aprendí y estoy seguro de que nunca estoy solo. Habida cuenta de lo que podría suceder en mi vida, siempre habrá Alguien con quien puedo contar. Es en esa constante presencia de nuestro Señor Jesucristo que nos encontramos con la propia condición que torna al hombre en un ser completamente libre.
El encuentro con Nuestro Señor Jesucristo, a través del rescate de la Sábana Santa, fue una experiencia extraordinaria y me ha permitido entrar en una relación íntima con Él. Esta es una relación humanamente difícil, imperiosa, y a veces dolorosa, ya que es capaz de poner discusión en muchas "certezas".
Comprender el mal y rechazar la indiferencia para con Él todos los días de nuestras vidas, enfrentando nuestro egoísmo, nuestros impulsos y las pasiones desordenadas. El amor de nuestro Señor Jesucristo no nos impide el sufrimiento. En Lourdes, la Virgen María dijo a santa Bernardita: "En esta vida te prometo enseñarte a amar, pero no necesariamente a ser feliz."
Es esclarecedor el pasaje evangélico en que Cristo fue tentado por el diablo a convertir las piedras en pan. De hecho, había tres maneras de proceder:
1) Transformar el demonio en piedra, y se habrían resuelto todos los problemas, suyos y nuestros;
2) Transformar las piedras en pan, pero de ese modo Él no habría actuado como el Hijo de Dios, pues el verdadero señor habría sido el diablo, del que Cristo habría obedecido la orden;
3) Cristo respondió eligiendo el camino más difícil y doloroso, es decir, el martirio y la crucifixión, para no crear grietas de su amor al Padre
La fragilidad del hombre no rechaza el pecado, el pecado aliena la libertad humana y separa el encuentro del hombre con Dios.
Todo cristiano está sometido a estas debilidades muchas veces en su vida. No es el caso para desalentar, sino más bien de luchar para que no nos separamos de todo el bien que Cristo nos enseñó: aprender a amar, no a través de los ojos de la propia cultura, sino con un corazón abierto a nuestro Señor Jesucristo y al prójimo.
C - ¿Qué les recomendaría a los lectores de catolicismo para aumentar la devoción a la Sábana Santa?
M.T. - No es cierto que el "racionalismo" sea la forma más honesta de acercarse a la fe. Por el contrario, bien resulta cuando la razón se utiliza de un modo verdaderamente auténtico, que abra el alma a la percepción de que hay algo más grande que nosotros... un misterio del que todo depende.
Es esta "apertura de corazón" que sugiero a cada uno. Por último, pido a la Virgen para que encuentren todos un tiempo, tal vez un día de fiesta, para venir a venerar la Sábana Santa de Turín, a pesar de que no es visible siempre (no está siempre solemnemente expuesta), pero está en una capilla de la catedral, dignamente custodiada a la veneración de todos. Tenemos la misma necesidad: tocar con las manos, como Santo Tomás, para recibir el ciento por uno, aquí y ahora, y transformar nuestras vidas.
Me gustaría recordar lo que dijo el Papa sobre la Sábana Santa, con ocasión de su visita a Turín: "Una extraña y misteriosa reliquia de control, singular testigo -si aceptamos los argumentos de muchos científicos- de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Testigo mudo, pero al mismo tiempo sorprendentemente elocuente. "
C - Ahora sabemos que usted ya no es un bombero ...
M.T. - Ser un bombero era mi pasión. Pero pasan los años y el cuerpo envejecido no tolera el estrés y la tensión de un trabajo tan duro y peligroso. Así, en octubre de 2003 dejé el Departamento de Bomberos.
Puesto que soy un licenciado en arquitectura, retomo esta profesión, dedicándome a proyectos que se especializan en el riesgo de la seguridad.
Pero en el fondo de mi corazón falta un sueño, y espero que Dios me ayudará a hacerlo: diseñar una iglesia. Cada iglesia es la casa de Dios, y sólo puede ser bella, como señalaba en el año 1400 Leon Battista Alberti, arquitecto italiano de renombre, en su "De re aedificatoria".
"Sentí algo dentro de mí, algo superior que me guiaba"
Cuando se le preguntó cuando se decidió a intervenir, arriesgando su vida en un gesto de valentía y heroísmo, en el rescate de la Sábana Santa de las llamas, Mario Trematore dijo a la prensa:
"¿Cuándo me decidí a intervenir? Cuando vi que todo estaba a punto de caer. En ese momento le dije a mis muchachos, vamos, tenemos que salvar a la Sábana Santa.
"En cierto momento sentí que algo dentro de mí, algo superior me guiaba. Y como si hubiera encontrado la fuerza de ese símbolo, el símbolo de la Sábana Santa, cogí un martillo y empecé a golpear el vidrio a prueba de balas. Golpeaba y golpeaba, pero aquél vidrio no caía. Tal vez fueron un centenar de golpes antes de destruirlo.
"Por fin cedió. Debo haber hecho eso en un cuarto de hora, un ladrón no habría sido tan veloz. ¿Y sabes por qué? Porque yo tenía una convicción muy fuerte y gracias a ella me crecía la fuerza.
"Estaba un poco asustado. Pero en ese momento yo creo que Dios me dio fuerza para salvar a la Sábana Santa. De lo contrario no sería posible romper el vidrio que es resistente a las balas.
"Si hubiera sido otro objeto, un cuadro de un valor inestimable, quién sabe, Giotto o Miguel Ángel, no se habría movido un dedo. Nos arriesgamos mucho, mucho, tal vez hayamos sido inconscientes, pero debíamos salvar la Sábana Santa".
(Traducción del portugués: CATOLICIDAD. Fuentes: "Catolicismo" abril de 2007 y "cienciaconfirmaigreja" marzo de 2010)
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EL HEDONISMO
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| ...es considerada como objeto... |
La palabra hedonismo viene del griego, edoné, que significa placer. El origen último del hedonismo es de índole filosófica, ya que propiamente el hedonismo es un sistema filosófico, atinente al campo de la moral, que hace consistir el bien en el placer. Según esta manera de ver, el hombre encuentra su felicidad plenaria en el placer, el placer actual, inmediato, sensible. El hombre, según los hedonistas, está sujeto a la soberanía del instante; la previsión, el anhelo de un placer futuro lleva siempre consigo cierta inquietud e inseguridad, y, por lo mismo, su espera implica una cuota de dolor, que se trata de regir experimentando un nuevo placer lo más rápidamente posible. Interpretada rigurosamente, la moral del hedonismo presupone la superioridad del placer físico sobre el moral, y el principio del egoísmo, mi placer sobre todo. Excluye, asimismo, toda moderación en la búsqueda de la dicha. No importa lo que la moral diga de cada acto; lo importante es el placer que en ellos puede encontrarse.
Resulta evidente que el hombre de nuestro tiempo parece abocado a satisfacer febrilmente su ansia de placeres, sean ellos honestos o no. Se trata de pasarla lo mejor posible, a costa de lo que fuere, en busca incesante de sensaciones placenteras, siempre nuevas y cada vez más excitantes.
La búsqueda omnímoda insaciable del placer se convierte en una necesidad inconsciente, análoga al uso de estupefacientes para el drogadicto. El sufrimiento aparece con todas las características de un agresor, carente totalmente de significación.
Particularmente se busca “liberar” el campo del sexo, que ocupa un lugar privilegiado en aquella búsqueda ansiosa del placer que caracteriza al hedonismo. Se confunde el sexo con el amor, “un amor en rebajas”, todo ligero, light él también, sin contenido, siempre listo, al modo del picaflor donjuanezco, ante la primera oportunidad que se presente. Un amor así entendido considera a la mujer como mero objeto de placer, que se usa y se tira, material de descarte. En esta materia se ha llegado hasta la saturación.
Un síntoma de este desenfreno hedonístico lo constituye la erradicación del pudor, que es la atmósfera protectora del sexo. Nuestra época se caracteriza por la creciente desaparición del pudor en todos sus niveles. Se busca la comunicación con los demás y la superación de la propia soledad en la abolición de la intimidad personal; en ese mismo momento, el pudor ha quedado descartado.
La búsqueda omnímoda insaciable del placer se convierte en una necesidad inconsciente, análoga al uso de estupefacientes para el drogadicto. El sufrimiento aparece con todas las características de un agresor, carente totalmente de significación.
Particularmente se busca “liberar” el campo del sexo, que ocupa un lugar privilegiado en aquella búsqueda ansiosa del placer que caracteriza al hedonismo. Se confunde el sexo con el amor, “un amor en rebajas”, todo ligero, light él también, sin contenido, siempre listo, al modo del picaflor donjuanezco, ante la primera oportunidad que se presente. Un amor así entendido considera a la mujer como mero objeto de placer, que se usa y se tira, material de descarte. En esta materia se ha llegado hasta la saturación.
Un síntoma de este desenfreno hedonístico lo constituye la erradicación del pudor, que es la atmósfera protectora del sexo. Nuestra época se caracteriza por la creciente desaparición del pudor en todos sus niveles. Se busca la comunicación con los demás y la superación de la propia soledad en la abolición de la intimidad personal; en ese mismo momento, el pudor ha quedado descartado.
El hedonismo constituye la atmósfera de la sociedad en que vivimos, una actitud que no tolera ningún tipo de cuestionamiento. Cuando frente al desbloque de la pornografía y de los placeres degradantes alguien intenta levantar todavía el ideal de la decencia y de la pureza, con frecuencia los medios de comunicación reaccionan tratando de descubrir intereses egoístas en el que defiende las normas de la ética, o sacando gozosamente a luz las inmoralidades secretas de algunas personalidades públicas que parecían encarnarlas. Resulta inocultable la satisfacción con que algunos medios se detienen morbosamente en revolver las presuntas lacras de algunos sacerdotes y obispos, así como su gusto cuando, en un arrebato de necropornografía, atribuyen homosexualidad a grandes políticos y artistas de tiempos pasados. Todos somos iguales, igualmente corruptos, dicen. Ello constituye un eficaz aliciente a las corrientes hedonistas hoy imperantes.--------------------------------------------------------------------------------------
lunes, 2 de mayo de 2011
EL DEBER DE LUCHAR POR LA FE
"Todos y cada uno están obligados a manifestar públicamente su fe, ya sea para instruir y confirmar a los demás fieles, ya sea para reprimir la audacia de los infieles.
"Retirarse ante el enemigo o callar cuando por todas partes se levanta un incesante clamoreo para oprimir la Verdad, es actitud propia o de hombres cobardes o de hombres inseguros de la supuesta verdad que profesan. En ambos casos esta conducta es en sí misma vergonzosa y además, injusta a Dios.
"El Cristiano ha nacido para la lucha, y cuanto más encarnizada es la lucha, tanto más segura es la victoria con el auxilio de Dios...''.
Papa León XIII
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domingo, 1 de mayo de 2011
JUAN PABLO II DECLARADO BEATO
“Con nuestra autoridad apostólica, concedemos que el venerable Siervo de Dios, Papa Juan Pablo II, de ahora en adelante sea llamado beato...en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, declaró Benedicto XVI e inmediatamente después la multitud presente en la Plaza San Pedro y los alrededores estalló en júbilo, aplaudiendo, cantando y agitando banderas de diversos países.
El rito de beatificación inició con la solicitud formal del cardenal Agostino Vallini al Papa de inscribir a Karol Wojtyla en el libro de los beatos. Posteriormente se dio lectura a la biografía oficial de Juan Pablo II, recordando los pasajes más importantes de su vida.
Inmediatamente después del pronunciamiento de la fórmula de beatificación por parte de Benedicto XVI el coro entonó un cántico litúrgico mientras dos religiosas llevaron ante el altar la reliquia del nuevo beato, una ampolleta con su sangre que fue extraída a Juan Pablo II en los últimos días de su vida por médicos del Hospital Niño Jesús de Roma.
En su homilía Benedicto XVI señaló: "Nuestro pensamiento se dirige a otra bienaventuranza, que en el evangelio precede a todas las demás. Es la de la Virgen María, la Madre del Redentor. A ella, que acababa de concebir a Jesús en su seno, santa Isabel le dice: «Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1, 45). La bienaventuranza de la fe tiene su modelo en María, y todos nos alegramos de que la beatificación de Juan Pablo II tenga lugar en el primer día del mes mariano".
En más de diez siglos, es la primera vez que un Pontífice declara beato a su predecesor inmediato, además en un tiempo récord (a seis años después de su muerte), simplificando el proceso al dispensar de los cinco años de espera que deben transcurrir tras la muerte del postulado, introduciendo, también, otra novedad: se le beatifica sólo por sus cualidades personales y no por su desempeño como Pontífice, como explicó el cardenal Amato. Se siguió asimismo la nueva normatividad, iniciada y dispuesta por Juan Pablo II, de exigir sólo un milagro (antes era requisito que fuesen dos). Finalmente Juan Pablo II fue declarado beato en el plazo en el que se estaría iniciando normalmente, apenas, el proceso de beatificación que generalmente dura muchos años, lo que marca un tiempo récord desde que se exclamó, tras su muerte, la exigencia de muchos fieles de que fuese declarado "santo súbito".
"SE CANONIZA LA PERSONA NO EL PONTIFICADO": ACLARA EL CARDENAL AMATO
El cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, recientemente hizo referencia a las nuevas disposiciones al señalar terminantemente que se beatifica a la persona de Karol Wojtyla, no su pontificado, para responder así a las reservas que diversos grupos y personas (incluso de criterios antagónicos) presentaron ante la beatificación, aludiendo a sucesos del pontificado relativos al manejo de los escándalos sexuales o a las políticas ecuménicas. La causa de beatificación de Juan Pablo II no ha llegado a su fin por el impacto que ha tenido en la historia o en la Iglesia, sino por el modo en que vivió las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, señaló el purpurado, manteniendo así la validez de que puedan ser analizados los actos del pontificado en sí mismo. Luego de esta aclaración, algunos aún expresaron dudas al propio cardenal Amato, quien también ha señalado: "Es cierto que la causa ha sido muy veloz. Sin embargo, ha tenido dos facilitaciones. La primera ha sido el hecho de que Benedicto XVI concedió enseguida la dispensa de los cinco años de espera prescritos. Por lo tanto, la causa comenzó casi inmediatamente después de la muerte de Juan Pablo II. La segunda ha sido una suerte de vía preferencial: habiendo tenido la derogación, la causa se encontró sin una lista de espera delante, por lo que pudo proceder sin el impedimento de otros procedimientos en curso. La diligencia, que ha sido máxima, ha estado unida con una gran solicitud, una gran profesionalidad por parte de la postulación".
EL LUNES CONCLUIRÁN LA CELEBRACIONES
Las celebraciones concluirán este lunes con una misa en honor de Juan Pablo II que se celebrará en la Plaza de San Pedro de Roma a las 10:00 a.m. y será presidida por el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.
Durante este lunes los peregrinos podrán continuar visitando los restos del difunto pontífice y no se cerrará la basílica de San Pedro "hasta que no haya pasado el último peregrino", según confirmó el padre Federico Lombardi. En cualquier caso, la basílica permanecerá cerrada durante las dos horas que dure la ceremonia.
BEATIFICACIÓN
La beatificación es una sentencia no definitiva, que tiende a la canonización. La beatificación permite que se le tribute culto público de veneración a una persona con ciertas limitaciones y lugares. La veneración universal está reservada para los santos canonizados.
¿Qué es, pues, una «beatificación»? Es una primera respuesta oficial y autorizada del Santo Padre a las personas que piden poder venerar públicamente a un cristiano que consideran ejemplar, con la cual se les concede permiso limitado para hacerlo. La fórmula se dice precisamente en respuesta a la petición hecha por el obispo de la diócesis que ha promovido el proceso. La «beatificación» no impone nada a nadie en la Iglesia. Pide, eso sí, el respeto que merece una decisión del Papa, y el que merece la piedad de los hermanos cristianos. Por esto la memoria de los beatos no se celebra universalmente en la Iglesia, sino solamente en los lugares donde hay motivo para hacerlo y se pide. Incluso en estos casos, excepto cuando se trata del fundador de una congregación, o de un patrono, o de la Iglesia donde está enterrado, la memoria es siempre libre y no obligatoria, para respetar el carácter propio de la beatificación.
La canonización, en cambio, es la declaración formal realizada por el Vicario de Cristo señalando que una persona está en el Cielo y goza eternamente de la visión beatifica, quedando así incluida en el catálogo de los santos, estableciendo que esta persona ha de ser honrada en toda la Iglesia entre los santos con piadosa devoción. Así, actualmente se dice que si todos los nuevos santos han sido beatos no todos los nuevos beatos serán necesariamente declarados santos (N. de la R.: es decir, canonizados), pues ésta facultad corresponde a una decisión del Romano Pontífice luego de un proceso particular.
Los santos canonizados son personas humanas que actúan como intercesores nuestros ante Dios y conservan su naturaleza humana, por ello no son adorados por los creyentes sino sólo reciben el culto de dulía, que es de veneración y son considerados un ejemplo de vida. Los milagros que por su medio se consiguen, en realidad es Dios quien los concede pero gracias a la intercesión del santo.
De lo anterior, se desprende que debe existir un ordenado culto a ellos, que de ninguna manera sustituye el culto de latría (adoración) debido a Dios.
En el caso particular de Juan Pablo II, el periodista Pedro Ferriz de Con recordaba recientemente que en una entrevista que le realizó, este Papa le señaló su deseo de hacerse muy, muy pequeño para que las multitudes en vez de verlo a él, siguieran y vieran a Cristo.
BENEDICTO XVI ES INVITADO A MÉXICO POR EL PRESIDENTE CALDERÓN
Entre los miles de asistentes a la ceremonia, estuvieron los cardenales mexicanos Norberto Rivera y Juan Sandoval Íñiguez, así como el presidente de la república mexicana, Felipe Calderón, quien dijo a S.S. Benedicto XVI: "Le traigo una invitación de lo mexicanos para que visite nuestro país, que en este momento sufre mucha violencia. Ellos le necesitan mucho, más que nunca...Estamos sufriendo".
Fuentes: Notimex, Rome reports, Panorama Católico, Catholic net, ACI, YouTube, etc.
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¿Y TÚ, POR QUÉ?
Enumera, al menos, tres razones.
Mayo: Mes de María....recemos el Rosario.
Oración para todos los días del mes:
¡Oh María!, durante el bello mes que os está consagrado, todo resuena con vuestro nombre y alabanza. Vuestro Santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos os han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presidís nuestras fiestas y escucháis nuestras oraciones y votos. Para honraros, hemos esparcido frescas flores a vuestros pies, y adornado vuestra frente con guirnaldas y coronas. Mas ¡Oh María!, no os dais, por satisfecha con estos homenajes; hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Estas son las que Vos esperáis de vuestros hijos; porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos; y la más bella corona que pueden deponer a sus pies es la de sus virtudes. Sí, los lirios que Vos nos pedís son la inocencia de nuestros corazones, nos esforzaremos, pues, durante el curso de este Mes, consagrado a vuestra gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin mancha y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas aún la sombra misma del mal. La rosa cuyo brillo agrada a vuestros ojos es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos; nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia cuya Madre sois, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.
En este mes bendito procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que os es tan querida; y con vuestro auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y resignados. ¡0h María!, haced producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia para poder ser algún día dignos hijos de la más santa y de la mejor de las madres. Amén.
Oración final
¡Oh María, Madre de Jesús nuestro Salvador y nuestra buena Madre!, nosotros venimos a ofreceros con estos obsequios que colocamos a vuestros pies, nuestros corazones deseosos de seros agradables, y a solicitar de vuestra bondad un nuevo ardor en vuestro santo servicio. Dignaos presentarnos a vuestro Divino Hijo; que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud, que haga lucir, con nuevo esplendor, la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error, que vuelvan hacia Él, y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el vuestro. Que convierta a los enemigos de su Iglesia, y que, en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y de esperanza para el porvenir. Amén.
Oración para todos los días del mes:
¡Oh María!, durante el bello mes que os está consagrado, todo resuena con vuestro nombre y alabanza. Vuestro Santuario resplandece con nuevo brillo y nuestras manos os han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presidís nuestras fiestas y escucháis nuestras oraciones y votos. Para honraros, hemos esparcido frescas flores a vuestros pies, y adornado vuestra frente con guirnaldas y coronas. Mas ¡Oh María!, no os dais, por satisfecha con estos homenajes; hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Estas son las que Vos esperáis de vuestros hijos; porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos; y la más bella corona que pueden deponer a sus pies es la de sus virtudes. Sí, los lirios que Vos nos pedís son la inocencia de nuestros corazones, nos esforzaremos, pues, durante el curso de este Mes, consagrado a vuestra gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin mancha y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas aún la sombra misma del mal. La rosa cuyo brillo agrada a vuestros ojos es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos; nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia cuya Madre sois, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.
En este mes bendito procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que os es tan querida; y con vuestro auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y resignados. ¡0h María!, haced producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia para poder ser algún día dignos hijos de la más santa y de la mejor de las madres. Amén.
Oración final
¡Oh María, Madre de Jesús nuestro Salvador y nuestra buena Madre!, nosotros venimos a ofreceros con estos obsequios que colocamos a vuestros pies, nuestros corazones deseosos de seros agradables, y a solicitar de vuestra bondad un nuevo ardor en vuestro santo servicio. Dignaos presentarnos a vuestro Divino Hijo; que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud, que haga lucir, con nuevo esplendor, la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error, que vuelvan hacia Él, y cambie tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará su corazón y el vuestro. Que convierta a los enemigos de su Iglesia, y que, en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y de esperanza para el porvenir. Amén.
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