miércoles, 31 de marzo de 2010

O LIBERAN A LOS 26 PRESOS POLÍTICOS MUY ENFERMOS O MUERO; NO SALDRÉ DE CUBA: "COCO" FARIÑAS

"El conflicto está aquí y es entre cubanos, entre gobernantes y gobernados. Yo no tengo que ir a España a nada. O el Gobierno atiende mi reclamación o me muero": "Coco"Fariñas
.Foto en otra Huelga de Hambre en 2006 -no de sed y hambre, como ahora-.

LA HABANA. Marzo 30, 2003- El opositor Guillermo Fariñas, rechazó ayer la tercera propuesta del Gobierno español para viajar a Madrid en un avión ambulancia.

"El conflicto está aquí y es entre cubanos, entre gobernantes y gobernados. Yo no tengo que ir a España a nada. O el Gobierno atiende mi reclamación o me muero. Y no le voy a dar el gusto de morirme en España. Eso sería una traición mía, usar las enfermedades de mis hermanos presos para exiliarme. Yo no voy a abandonar a los prisioneros políticos por los que estoy dando la vida", declaró Fariñas a REFORMA a última hora de la tarde.

Según contó el ex militar y psicólogo de 48 años, en la mañana recibió dos llamadas telefónicas de la Embajada española en La Habana, una del consejero político Carlos Pérez Desoy y, tres horas después, del Embajador Manuel Cacho.

"Respetando otros criterios, considero que mi posición está aquí, enfrentando al régimen en la cárcel o en la calle. Al señor Embajador le agradecí la oferta y le pedí que esa preocupación por mí la dirigiesen mejor hacia los 26 presos políticos, que están siendo asesinados en cárceles cubanas de manera planificada", explicó Fariñas con voz firme, pese a que ayer fue el primer día que pudo hablar, luego de pasar un sábado y un domingo críticos, con muchos dolores.

La precaria salud del disidente -en huelga de hambre y sed desde hace 34 días y tratado desde el 11 de marzo en cuidados intensivos del hospital provincial de Santa Clara- empeoró este fin de semana.

Según su madre, Alicia Hernández, sufrió "una infección provocada por un estafilococo áureo contraído a través del catéter, que le provocó fiebre de hasta 40.5 grados con pérdida de conocimiento" y riesgo de "caer en un shock séptico".

Hernández, enfermera jubilada de 72 años, precisó que el huelguista estaba "intensamente medicado con antibióticos" y que le habían tenido que quitar la cánula por la cual recibía hidratación y nutrición parenteral.

Sin embargo, la situación mejoró durante el día de ayer.

"Tenemos noticias alentadoras: Guillermo amaneció sin fiebre y con la presión arterial estabilizada en 110 con 70", declaró Licet Zamora, vocera del opositor.

De acuerdo a sus declaraciones, al paciente le fue ubicado de nuevo el catéter en la yugular derecha y a las 14:00 horas se le reinició la alimentación parenteral.

El equipo médico que atiende al huelguista no da pronósticos.

EL GOBIERNO MARXISTA NO RESPONDE

"Los doctores nos dicen que no se puede hablar de futuro porque estamos ante un organismo colapsado, que puede entrar en una crisis sin retorno, en cualquier momento. Y el Gobierno cubano sigue sin responder", explicó Zamora.

Fariñas, consciente de todo, mantiene su decisión de morir si las autoridades isleñas no conceden licencia extrapenal a 26 presos políticos muy enfermos, diagnosticados por médicos del Ministerio del Interior.

"Mi pronóstico es fatal a medio plazo, porque los gérmenes y bacterias de los intestinos vacíos acabarán invadiendo irremediablemente todos los sistemas vitales", auguró Zamora.

Fuente: Reforma. Yolanda Martínez.
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CAMBIO DE HORARIO EN MÉXICO: EL DOMINGO 4 DE ABRIL


Cambio de horario de invierno a horario de verano en México -con excepción de la zona fronteriza que ya lo realizó- a partir del 4 de abril. Los relojes deberán adelantarse una hora a partir de las 2h00 de la mañana.

Desde 1996 se practica en México el cambio de horario. El primer domingo de abril y el último domingo de octubre a las 2h00 de la mañana se realiza el cambio de horario.

Al horario adoptado entre el primer domingo de abril y el último domingo de octubre se le llama Horario de Verano, mientras que el horario para el resto del año se le llama Horario de Invierno. El ajuste de una hora que se realiza en los relojes para pasar de un horario al otro ocurre exactamente las 2h00 de la mañana (esta hora es la del horario que se abandona) del domingo en cuestión. El cambio de horario se realiza en esta hora para minimizar los posibles efectos adversos para la sociedad en general por efecto del ajuste de los relojes.
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martes, 30 de marzo de 2010

SEMANA SANTA, ¿LA VIVES SANTAMENTE O COMO PAGANO?


¿Semana de vacaciones o de luto?

Queridos católicos:

El Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado Santo forman el Triduo Sacro. Son los días de la Semana Santa, de la semana más importante de la historia de la humanidad. Porque de nada hubiera servido la Creación si no hubiera habido la Salvación.
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La Semana Santa es la semana de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Pasión significa sufrimientos, muerte de Cristo en la Cruz. La Pasión, la Redención, la Salvación y la vida eterna para nosotros están vinculadas. Sin los sufrimientos, sin la Cruz y sin la muerte de Cristo no hay Salvación para ti.

Cristo se hizo nuestro cordero que carga con nuestros pecados. Cristo quiere “morir a fin de satisfacer en nuestro lugar la justicia de Dios, por su propia muerte”, dice Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica (III, 66, 4).

Cristo acepta ser maltratado para que tú no lo seas eternamente; Cristo acepta ser flagelado para que tú no seas flagelado por los demonios y el fuego en el infierno.

Cristo acepta gustar la tremenda sed de la Crucifixión y la muerte amarga de la Cruz, para que tú no padezcas la sed eterna de felicidad. Cristo acepta ser deshonrado en la Cruz para que tú no seas deshonrado y confundido en el día del Juicio final.

Y tú, hijo, ¿qué haces en esos días de la Semana Santa, mientras que tu Señor está muriendo en tu lugar para salvarte? ¿Cómo los empleas? ¿A dónde vas? ¿Por qué los profanas?

Si en esos días tu patrón te dispensa de trabajar porque es Semana Santa, semana de luto, semana de la muerte del Hijo de Dios, tú deberías saber muy bien que esos días santos no son días de vacaciones, ni de disipación, ni de playa. Son días de penitencia, de oración y de lágrimas.

El Hijo de Dios hecho hombre está luchando contra el demonio y la justicia divina para librarte. Sí, para librarte a ti y a tu familia del más grande peligro que pueda existir: el de la perdición eterna. Sábelo, incúlcalo en tus hijos, para que sean agradecidos con su Salvador.

Es Dios mismo quien te lo dice: “Sin efusión de sangre no hay remisión de pecados.” (Hebreos 9, 22). Y esa sangre que borra tus pecados es la de tu Bienhechor: Nuestro Señor Jesucristo. Sobre todo no digas que no has pecado y que no necesitas del perdón. Si lo dijeras manifestarías tu gran ceguedad e ignorancia.

Ningún hombre puede conseguir por sí mismo el perdón de sus pecados. Debe buscarlo en otra parte: ¿dónde? en la Sangre del Hijo de Dios, que murió en la Cruz el Viernes Santo. San Pablo dice: “En Él, por su Sangre tenemos la redención, el perdón de los pecados...” (Efesios 1,7).

El hombre no puede ofrecer sacrificio propiciatorio por sus pecados. Nuestro Señor Jesucristo se hizo propiciación por nuestros pecados. Él se ofrece el Viernes Santo en sacrificio propiciatorio por ti. Sólo mediante la sangre de Cristo puedes purificarte, puedes liberarte de las cadenas del pecado y de la tiranía del demonio.

Y en estos días, durante los cuales Cristo está en los tormentos de la Cruz para merecerte la Salvación, tú, pecador necesitado, tú te vas a la playa, a pasearte, a divertirte, quizás a acumular más pecados a los que ya hayas cometido. ¡Despierta, hermano mío, despierta de tu letargo! ¡Sé agradecido con tu Bienhechor! ¡Actúa como católico verdadero!

Ve al templo a ver y a escuchar lo que en tu lugar está padeciendo Cristo. Sábelo que la ingratitud atrae el castigo de Dios, más que Su misericordia. No seas, pues, ingrato, sino agradecido.

La gratitud cristiana consagra el Triduo Santo para conocer más lo que hizo Nuestro Señor Jesucristo por nosotros e incitarnos a la penitencia, a la sincera conversión y enmienda de nuestra vida tibia y mediocre.

El Jueves Santo es el día en el que el Señor Jesús, antes de ir a Su Pasión, te dejó el Memorial de Su muerte, la renovación incruenta del sacrificio del Calvario. Para aplicar los frutos de Su Pasión a tu alma, instituyó el sacramento de su amor, que es la Santa Eucaristía, y el sacerdocio para consagrarla. Él dijo: “haced esto en memoria mía”, para recordarnos lo que padeció por puro amor hacia los ingratos que somos; para comunicar a nuestras almas la santidad y el remedio contra el pecado, mediante la digna recepción de su Cuerpo. Y tú ¡irías a divertirte en ese día! No sabes que Cristo dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y Yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre está en Mí y Yo en él” (San Juan 6, 54-56). Y tú que pretendes ser discípulo de Cristo ¿por qué te privas del Pan celestial que sana, purifica, santifica y pacifica tu alma y tu hogar? Si por tu propia culpa no aprovechas el remedio que Cristo te ofrece, ¿por qué te quejas de tener problemas en tu vida, en tu familia y en tu trabajo?

El Viernes Santo es para que implores con la Iglesia, y en ella, misericordia para ti mismo y para todo el género humano. El Viernes Santo es para que participes en las exequias de Cristo, escuchando el Evangelio de la Pasión y las Siete Palabras, que son las últimas recomendaciones de Cristo, Nuestro Redentor.

Aprovecha el Viernes Santo para confesar con lágrimas tus iniquidades, para lavar tu alma de la lepra del pecado con la Sangre de Cristo, para participar en la Pasión de tu Salvador, para tener parte con Él en Su victoria.

El Viernes Santo sufrió Cristo para merecerte el ser librado del pecado, que es el más horrible cáncer que pueda existir, y del infierno, que es la más grande de las desgracias. Y tú, ¿irías de vacaciones con tantos otros neopaganos, quizás para morirte en el camino de la ingratitud?

El Viernes Santo es para que reces el Vía Crucis, medites lo que hizo y padeció por ti tu Señor; para darte cuenta de lo que merece el pecado. Lee los últimos capítulos de los Evangelios de San Mateo, de San Marcos, de San Lucas y de San Juan, o ve la película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, para que te des cuenta del precio que Cristo pagó para librarte del poder del pecado y del demonio, para hacerte hijo de Dios y heredero de la vida eterna. Puedes también leer y meditar los libros Reflexiones sobre la Pasión de Jesucristo, de San Alfonso María de Ligorio y La Pasión del Señor, de Fray Luis de Granada, o Las Siete Palabras de Cristo, de Antonio Royo Marín.

El Viernes Santo es día de ayuno y de penitencia, de silencio y de lágrimas, y no día de playa y placeres.

El Sábado Santo es día de luto. Hombres y mujeres deberían vestirse con ropa de luto, para acompañar a la Santísima Madre de los Dolores. El Sábado Santo debería servir para meditar con espanto lo que merece el pecado, porque si al Justo que cargó con nuestros crímenes así se le castiga, ¿qué será del culpable si muere con sus pecados?

En resumen, hermano mío, escucha a Dios mismo que dice a cada uno de nosotros: “No tardes en convertirte al Señor, ni lo difieras de un día para otro; porque de repente sobreviene su ira, y en el día de venganza acabará contigo.” (Eclesiástico, 5, 8).

Católico, aprovecha la Semana Santa para convertirte al Señor, porque la sincera conversión y el verdadero arrepentimiento aseguran el perdón de los pecados, dan paz al alma y, finalmente, la vida eterna que pedimos para ti.

Un Sacerdote Católico

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lunes, 29 de marzo de 2010

NATURALEZA DE LA MORTIFICACIÓN: UN TEMA PARA ESTE TIEMPO



OBJETO DE LA MORTIFICACIÓN

La mortificación es menos una virtud que un conjunto de virtudes; más precisamente, es el punto de partida para la práctica de la virtud. Su objeto es reprimir y hacer morir, tanto como sea posible, lo que en nosotros mismos es causa de pecado, es decir, la carne o el hombre viejo. Trabaja en hacer morir a la naturaleza, no en lo que tiene de bueno y que es obra de Dios, sino en lo que tiene de viciado y de desordenado, y que es consecuencia del pecado original.

La mortificación tiene nombres muy variados, que hacen resaltar mejor su naturaleza. En efecto, se la llama: mortificación, porque tiende a reducir al viejo hombre a un estado de muerte y de impotencia para producir su obra, el pecado; penitencia, especialmente cuando nace del arrepentimiento del pecado cometido y del deseo de reparar sus consecuencias; abnegación de sí mismo, o renuncia a sí mismo, porque consiste en renunciarse a sí mismo en la propia naturaleza viciada, a establecerse frente al viejo hombre en un estado de ruptura, de enemistad y de odio, hasta el punto de querer y perseguir su muerte; y, finalmente, espíritu de sacrificio, porque por ella nos unimos al sacrificio de Jesús, Víctima en la cruz y en el altar, para ofrecer, con Él y por Él, una digna reparación a la justicia divina. De estos diversos aspectos se sigue que el principio fundamental y el alma de la mortificación cristiana es el odio al pecado, y, por consiguiente, al hombre viejo, causa primera y principal del pecado.

FINALIDAD DE LA MORTIFICACIÓN

El fin de la mortificación es permitir que el hombre nuevo crezca en nosotros y alcance su pleno desarrollo. Por eso, en realidad es una vivificación. La mortificación no es, pues, un fin en sí misma, sino sólo un medio: “No morimos sino para vivir; todo el cristianismo y toda la perfección se resumen en esta muerte y en esta vida” (Padre Chaminade). No morimos a una vida inferior, la vida de la naturaleza viciada, la vida del viejo hombre, sino para vivir una vida superior, la vida divina de Cristo. No renunciamos a las riquezas perecederas, a los goces groseros y envenenados de los sentidos, a las vanas grandezas de este mundo, deseados por la triple concupiscencia, sino para alcanzar el solo bien verdadero, la sola verdadera bienaventuranza, la sola verdadera grandeza, en la unión eterna con Dios.

Observación: por lo visto hasta ahora, deducimos que la mortificación es el complemento del bautismo. En efecto, su objeto es remediar las secuelas del pecado original, secuelas que el bautismo no borró, sino que dejó en nosotros; y su fin es hacer posible el crecimiento de la vida de la gracia, que el bautismo depositó en nosotros al estado de germen.

GÉNEROS DE MORTIFICACIÓN

Como el hombre está compuesto de cuerpo y alma, el campo de la mortificación es doble: la ejercida sobre el cuerpo y los sentidos, la mortificación se llama exterior; y ejercida sobre el alma y sus facultades, que se llama interior.

1º) La mortificación interior es la más importante:

a) Porque se ejerce inmediatamente sobre la parte más noble de nuestro ser, el alma, para limpiarla del pecado y permitirle unirse a Dios, su último fin;

b) Porque la mortificación interior es el principio de la mortificación exterior: la mortificación exterior, sin la interior, sería un formalismo farisaico, sin valor a los ojos de Dios y sin mérito para el alma.

2º) Aunque menos importante, la mortificación exterior es absolutamente necesaria:

a) Porque es la condición primera de la mortificación interior: quien no comienza por dominar el cuerpo y los sentidos, no logrará nunca dominar el alma y sus facultades, ya que las impresiones exteriores, que nos vienen por los sentidos, son las que alimentan la imaginación, despiertan y excitan las pasiones, distraen el espíritu y solicitan la voluntad al mal;

b) Porque la mortificación exterior es el complemento necesario de la mortificación interior: ésta, para ser perfecta, debe extenderse al exterior, pues todo desorden del alma tiende a traducirse exteriormente, y por lo tanto debe ser reprimido hasta en su manifestación exterior.

De ahí se sigue que las dos formas de mortificación son inseparables: deben sostenerse y completarse mutuamente.

OBLIGACIÓN DE LA MORTIFICACIÓN

La mortificación se impone a nosotros como una ley fundamental a título de hombres y de cristianos.

Obligación de la mortificación a título de hombres: sólo es verdaderamente hombre el que lleva una vida naturalmente honesta y conforme a la sana razón. Ahora bien, es imposible vivir una vida honesta según la sana razón si, por medio de esfuerzos incesantes, y a veces heroicos, no reprimimos los instintos perversos de nuestra naturaleza viciada.

Obligación de la mortificación a título de cristianos: como cristianos, somos los discípulos de Cristo y los miembros de Cristo; y a este doble título estamos obligados a la mortificación.

1º) Discípulos de Jesucristo, debemos conformarnos a su doctrina e imitar su ejemplo.
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a) La doctrina de Jesucristo. “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (Mt. 16 24); “En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo, después de echado en tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere produce mucho fruto. Quien ama su vida la perderá; mas el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna” (Jn. 12 24-25); “Si no hiciereis penitencia, pereceréis todos igualmente” (Lc. 13 1-5). Lo que Jesucristo promete a sus discípulos en esta vida no es la paz, sino la espada, símbolo de una lucha incesante; no son las diversiones, sino la cruz, símbolo de todo lo que inmola más dolorosamente la naturaleza: “No penséis que Yo haya venido a traer la paz, sino la espada… Quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de Mí” (Mt. 10 34 y 38).

San Pablo, a su vez, formula la misma ley fundamental: “Los que son de Cristo tienen crucificada su propia carne con sus vicios y concupiscencias” (Gál. 5 24); “Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios... Porque si viviereis según la carne, moriréis; mas si con el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Rom. 8 8 y 13); “Castigo a mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, no sea que, habiendo predicado a los otros, venga yo a ser reprobado” (1 Cor. 9 27).

b) El ejemplo de Jesucristo. En Jesús, la naturaleza humana era de una rectitud perfectísima. Por lo tanto, no pudiendo practicar la mortificación como nosotros, a saber, bajo forma de represión del viejo hombre, la practicó, para servirnos de modelo, bajo la forma de renuncia a todas las satisfacciones de la vida presente, abrazando voluntariamente una vida llena de pobreza, de sufrimientos y de humillaciones.

2º) Miembros de Jesucristo, debemos, según la expresión de San Pablo, continuar y acabar por nuestra parte su sacrificio en la cruz, y lo que falta a sus padecimientos (Col. 1 24). En efecto, el sacrificio de Jesucristo, aunque es de un valor infinito, no alcanza la plenitud de sus efectos, para nosotros y para las almas, sino en la medida en que nosotros tomamos parte en él. Jesucristo, no pudiendo ya sufrir ni merecer en su cuerpo natural, que está en la gloria, se complace en sufrir y merecer cada día en cada uno de los miembros de su cuerpo místico.


(Tomado de un Curso de Espiritualidad)

Fuente: El blog de Cabildo
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JOVEN DULCERO SUEÑA SER RICO Y PROMETE DAR LA MITAD DE SU FORTUNA A DIOS...LO LOGRA Y CUMPLE CON CRECES


Es uno de esos casos hermosos que por un lado hablan de cómo Dios puede hacer que nuestros sueños se lleguen a cumplir si ponemos nuestra confianza en Él y por otro nos hablan de agradecimiento cristiano, que no se puede quedar solamente en un sentimiento, por muy hermoso que sea, sino que se debe manifestar en buenas obras.

Se trata del que fue un joven modesto, que en su Gales natal vendía dulces en tiempos de la postguerra europea (1939-1945). Soñó con llegar a ser rico y, de familia católica, le prometió a Dios que si llegaba a serlo le daría la mitad de su fortuna a través de los pobres. El modo de plantearlo habla ya de un corazón generoso, que no se quedó en un posible diezmo, lo que sin duda ya sería mucho, sino que ofreció prescindir de la mitad de su fortuna. La tradición representa a San Martín de Tours dando la mitad de su capa a un pobre, como acto símbólico de su entrega a Dios, y es un ejemplo encomiable. Pues algo parecido a lo de la media capa le pasó a este joven, aunque en un principio solamente en su deseo y en su sueño. Seguro que muchos han pensado algo parecido y se han quedado al final en una limosna más o menos sustanciosa, pero este muchacho se propuso que no quedase en eso.

"Soñad y os quedaréis cortos" dijo un santo del siglo XX, y es lo que le pasó a este joven. Desconocido para todos, su nombre es hoy muy conocido en el mundo anglosajón: Albert Gubay, magnate multimillonario, el que fue un joven emprendedor que se convirtió en 1965 en fundador de una cadena de tiendas llamadas "Kwik Save", de gran popularidad en el Reino Unido, de la cual se deshizo, vendiéndola a otra cadena todavía mayor. Pero entre esa venta y otros negocios, el hombre había ya amasado una fortuna de más de 490 millones de libras esterlinas (más de 500 millones de euros), fortuna nada despreciable.

Pues bien, la noticia interesante que leo en Telegraph.co.uk, es que a la edad de 82 años el millonario, que ahora vive en la Isla de Man, ha cumplido su promesa de modo sobreabundante regalando 480 de sus millones de libras esterlinas a instituciones caritativas, y se ha quedado con 10 millones para vivir su ancianidad, aunque piensa seguir dirigiendo las empresas que todavía tiene. Con esos millones que ha donado se ha creado una fundación que se calcula que producirá unos 20 millones de libras al año para dichos fines de caridad. Entre las cosas que ha estipulado el magnate, católico practicante, es que la mitad de ese dinero debe ir a instituciones caritativas de la Iglesia y el resto a diferentes instituciones de los mismos fines.

La primera vez que habló de dicha promesa fue en 1997, en un programa de la televisión irlandesa. En aquella ocasión contó su pacto con Dios: "Hazme millonario y quédate con la mitad del dinero". Si bien parece que lo que ha dado es más mucho más de la mitad de lo que tiene, él ha hecho sus cálculos pensando en que si Dios le da salud, su fortuna todavía puede crecer mucho más en unos años. Cálculos aparte, lo importante de esta historia, creo yo, es ver la generosidad de un joven al que el Señor le dio la oportunidad de cumplir sus deseos y hacer mucho bien.

Autor: Alberto Royo Mejía

Fuente: Iglesia en el Mundo de ReL
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EL VALLE DE LOS CAÍDOS REABRE SUS PUERTAS


ANTE LA PRESIÓN, EL GOBIERNO DE ZAPATERO CEDE
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Madrid, España. ReL* ha podido confirmar de fuentes directas de la comunidad benedictina del Valle de los Caídos, que la intención del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero de cerrar definitivamente al culto la Basílica del Valle, queda paralizado. De esta forma, el Valle permanecerá abierto y su entrada será nuevamente gratuita para asistir a los oficios de Semana Santa.

Los monjes benedictinos del Valle de los Caídos han ganado la batalla ante el Gobierno de Zapatero por mantener abierto al culto la famosa basílica.

En los últimos meses, el ejecutivo socialista, a través de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, ha intentado por todos los medios cerrar el templo y, para ello, Patrimonio Nacional ha esgrimido que «se encuentra cerrada al público la basílica [del Valle de los Caídos] por problemas de filtraciones que afectan a la propia estructura. Aunque permanece abierta al culto».

Después de varios meses de incertidumbres, la Hermandad del Valle de los Caídos ha emitido un comunicado en el que "a partir de hoy, 26 de marzo, quedan abiertas todas las instalaciones del mismo, con la excepción del la base de la Cruz, por obras. La entrada al Valle será gratuita".
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* ReL = Religión en Libertad, que es la fuente de esta nota.
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domingo, 28 de marzo de 2010

SE EFECTUÓ UNA GRAN MANIFESTACIÓN POR LA PAZ Y LA SEGURIDAD EN NUEVO LEÓN

Monterrey, N.L., México. 28 Mar.2010, (Notimex).- Ciudadanos de Nuevo León se manifestaron en forma masiva por la paz del estado y demandaron un alto al clima de violencia e inseguridad vigente.

A la manifestación convocada por el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, éste acudió acompañado de su esposa Gretta Salinas y sus hijos, sin hacer uso de la palabra ni él o algún otro funcionario público presente en el evento al que de acuerdo al director Protección Civil estatal, Jorge Camacho Rincón, concurrieron entre 18 y 20 mil personas.

En el parque Fundidora, los nuevoleoneses, muchos de ellos acompañados de sus familias, portaron en su mayoría prendas en color blanco en la manifestación denominada "Todos unidos por la paz y la tranquilidad de Nuevo León", sin que se registraran incidentes de ninguna índole.

Luego de que conductores de la televisión local ocuparan el estrado instalado para el masivo, Rosalío Roberto, oró para que "el alma de esas personas también cambie", al tiempo de asegurar que "no es un acto gobiernista, sino ciudadano".

El niño Armando Fausto Salazar expresó un pensamiento por la paz y manifestó: "Ya no queremos vivir con miedo".

En ese sentido, la joven Carolina Barajas dijo que los nuevoleoneses "estamos hartos de vivir en intranquilidad".

En entrevista, el secretario general de Gobierno en la entidad, Javier Treviño Cantú, destacó la buena respuesta de la ciudadanía con "un gran mensaje de que el gobierno y la sociedad deben trabajar juntos en esta tarea y que es la mejor forma de combatir la delincuencia y alcanzar un Nuevo León en paz y libre de violencia".

Más que del gobierno estatal, señaló, era una convocatoria ciudadana para trabajar en un objetivo común por la paz, de ahí que no se contemplara un mensaje del ejecutivo estatal.

"Es un gran mensaje para los jóvenes y los niños de Nuevo León, de que la única manera de avanzar en la lucha contra la delincuencia, contra la violencia, es trabajando juntos sociedad y gobierno", dijo Treviño Cantú.

En tanto, la alcaldesa de Guadalupe, Ivonne Álvarez García, señaló que como autoridades avalan todo este tipo de manifestaciones "hacia aquellas personas que han quitado nuestra tranquilidad, esos delincuentes que han quitado la paz de cada una de nuestras familias".

"A nosotros nos toca trabajar para prevenir, para atender, para vigilar como gobernantes", expresó la edil al término del masivo.

Al evento asistieron además los alcaldes de Monterrey y San Nicolás de los Garza, Fernando Larrazabal y Carlos de la Fuente, respectivamente, así como diputados locales y federales, además de funcionarios estatales.

Finalmente, el director de Protección Civil resaltó que el ánimo propositivo de la ciudadanía facilitó el buen desarrollo de la manifestación pacífica.

"Nosotros contabilizamos entre 19 y 20 mil personas, a reserva de que ahorita hagamos una suma de los conteos rápidos", dijo en relación a la asistencia estimada
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DOMINGO DE RAMOS


Con el Domingo de Ramos empieza la Semana Santa. En este día recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Este domingo resume los dos puntos fundamentales de la Pascua: La Pasión y Muerte de Cristo y su Resurrección gloriosa. La Biblia menciona que cuando Jesús llegó a Jerusalén, la ciudad más importante, para celebrar la pascua, Jesús les pidió a sus discípulos traer un burrito y lo montó. Había mucha gente (niños y adultos), algunos habían estado presentes en los milagros de Jesús y habían escuchado sus parábolas, lo esperaban para recibirlo como un rey, le cantaban cánticos y salmos, y lo alababan con palmas en las manos.La gente tendía sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso. Los que iban delante y detrás de Jesús gritaban: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”. (Hosanna significa “¡viva!”).

La siguiente Oración contiene una perfecta explicación del simbolismo de la ceremonia de hoy. A semejanza de lo que hicieron las turbas que con palmas salieron al encuentro al triunfador de la muerte y del infierno, Dios nos hace hoy una entrega anticipada de la palma para estimularnos a luchar con denuedo por conseguir, al encontrarnos en los umbrales de la eternidad, otra palma que nunca se marchite, sino que permanezca por siempre fresca y lozana:

"Oh Dios que ordenando todas las cosas de un modo admirable, quisiste darnos a conocer, hasta por las criatura sinsensibles, la salvación que de tu liberalidad nos proviene: te imploramos la gracia de que los corazones de tus fieles se compenetren del significado místico del acto realizado en este día por aquellas turbas que, ilustradas por la luz de lo alto, salieron al encuentro al Redentor alfombrándole el paso con ramos de palma y de olivo; puesto que los ramos de palma previenen a los triunfos que han de seguirse sobre el príncipe de la muerte, y los retoños de olivo anuncian como a gritos que ya ha llegado una especie de unción espiritual. Ya entonces aquella turba dichosa en ella prefiguraba cómo nuestro Redentor, compadeciéndose de las miserias humanas, había de luchar con el príncipe de la muerte del cual triunfaría muriendo; por eso le obsequió con tales símbolos para significar a la vez los triunfos de su victoria y la abundancia de su misericordia. Así pues, conservando con fe viva también nosotros aquel hecho y su significado, te rogamos, oh Señor Santo, Padre todopoderoso, eterno Dios, por el mismo nuestro Señor Jesucristo, nos concedas la gracia de merecer que algún día participemos de su gloriosa resurrección, después de haber obtenido la victoria sobre el imperio de la muerte en Áquel y por Áquel de quien te has dignado hacernos miembros. Que contigo vive y reina por los siglos de los siglos".

* Beato Cardenal Ildefonso Schuster

Fuentes: Varias.
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CONTEMPLANDO A CRISTO CRUCIFICADO


Contemplemos a Cristo Crucificado en el Madero Triunfal, para el hombre de fe, y que es escándalo y locura para el hombre que no le reconoce como su Dueño y Señor. Es allí en la Cruz donde el Verbo Encarnado nos abrió de par en par las puertas del Cielo, pero a esas puertas no se llega fácilmente sino que hay que realizar el mismo camino de Cristo, hay que seguirlo hasta el extremo, hay que subir al Gólgota y crucificarnos con Él. Para ello en su infinita misericordia nos ha dado una Cruz a cada uno de nosotros, en efecto «cada hombre tiene su cruz con peso y medida, ¿y quién da el peso de esa cruz?. Tenemos que remontarnos al tratado de la Divina Providencia en donde "el más sabio y el más bueno de los Padres", pone con justeza el peso y la medida de cada cruz para cada uno de aquellos que nacen sobre esta tierra, que han nacido y que nacerán; porque bien decía San Agustín "que la cruz es la nueva barca de Noé que nos va a conducir a las orillas eternas" No hay otra: la cruz. Por eso cada hombre tiene una cruz, es una cruz, esa cruz que quiso llevar el Señor hasta el Calvario " porque nos amó primero -dice Juan- y entregó su vida por nosotros"».

Éste es, queridos hermanos, el tiempo propicio para contemplar nuestra cruz unida a la Cruz de Cristo. Nuestro sufrimiento solo encuentra sentido en Cristo, pero en Cristo Crucificado. Es el tiempo propicio para meditar sobre nuestra cruz, que nuestro Padre nos da en miras a nuestra Salvación. Su misericordia y Bondad no nos permite pensar que nuestras fuerzas no pueden llevarla, porque Él sabe mejor que nadie cual es nuestro límite, por eso la da en el justo peso y medida, ni más, ni menos de lo que nuestras fuerzas pueden cargar.

Pero el Padre Bueno sabe de nuestras debilidades y flaquezas, por eso mando a su Hijo para que haciéndose en todo, menos en el pecado, igual a nosotros portara sobre sus hombros el sufrimiento de todos los hombres que han de nacer en la historia. Pero nos pide el gran esfuerzo de llevar nuestra cruz, que a veces parece imposible de cargar y hay momentos de dolores inmensos en que nuestras fuerzas se agotan, allí está la Iglesia que el Hijo Amado ha dejado para acercarnos la Gracia de los Sacramentos, de las fuerzas inmensas que ellos nos dan, y por si fuera poco junto a nosotros está la Madre de Dios como lo estuvo al pie de la Cruz de Cristo.

No es fácil, pero el Padre Bueno nos da los medios y las Gracias para poder caminar junto a Cristo y arribar con El al Puerto de la Salvación. Ciertamente la única manera de Salvarnos es asociando nuestra cruz a la Cruz de Cristo Salvador. Pero la aceptación de nuestra Cruz no puede ser una aceptación egoísta, esto es en vistas de nuestra Salvación, sino que debe ser perfecta como la de Cristo; y entonces ha de ser de Sacrificio, de entrega por los demás, nuestra cruz debe encontrar un sentido, un ofrecimiento y entonces el yugo del dolor, la subida al monte Calvario se hace más liviana, más dócil, más suave.

¿Y para qué la ofrezco?...

Para tantas cosas, amigo mío: por tu familia, por la conversión de los cercanos: padres, hijos, hermanos, tíos, primos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo; por la conversión de los que no conocemos: hay tantas almas que necesitan conocer y amar a Cristo, tantos que tienen sed de su amor y no pueden por la dureza de su corazón, nuestro sacrificio puede ayudar a que se ablande; nuestra Patria en ruinas necesita del sacrificio de sus hijos; nuestros enemigos, aquellos que nos ofenden. Que gran sentido tiene imitar al Maestro ofreciendo nuestro dolor por ellos: "Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen". Ofrece tu cruz por la Iglesia, por las vocaciones sacerdotales y por la santidad de los sacerdotes, tan necesaria en nuestros días y a la vez tan ausente.

Solo así, querido amigo, nuestra cruz encuentra sentido, sólo unida a la Cruz Redentora del Señor, pues ella en el monte Gólgota atrae hacia sí todas las cruces de los hombres y las une en un único Sacrificio, ése que contemplamos en el Viernes Santo. Que esta Semana Santa nos sirva para contemplar y asumir nuestra cruz unida a la única y verdadera Esperanza la Cruz de Cristo, sólo de esta manera podremos vivir la Pascua de Resurrección plenamente.

Éste es nuestro deseo para el corazón de cada uno de nuestros lectores: una cristiana Semana Santa y una feliz Pascua de Resurrección.

Autor: Padre Carlos Lojoya
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REFLEXIÓN CUARESMAL


Nos regala la Santa Madre Iglesia el santo tiempo de la Cuaresma para que -ejercitados en la oración, el ayuno y la limosna lleguemos a la conversión- tengamos con Cristo la Pascua y pasemos del pecado a la Vida de la Gracia.

Tiempo oportuno para la meditación del misterio de la Cruz, para la mirada con los ojos del alma del misterio de nuestra Salvación. Por esto te invito a que juntos volvamos nuestra mirada hacia el monte Gólgota, hacia aquel Calvario en el que se alzan tres cruces. En el centro Nuestro Señor, el Cordero Inocente que paga con su vida y su sangre el rescate de la esclavitud tuya y mía del pecado.

Cristo toma para sí «la muerte y muerte de cruz», afirma San Pablo, la más terrible y degradante de todas las muertes, pues era la de aquellos que cometían los más terribles delitos. Sin embargo, la asumió Él, el más inocente de todos, cargando sobre sí nuestros pecados y nuestras culpas y pagando así el precio de nuestra Salvación.

Él esta allí, en medio de dos malhechores, «uno a su derecha, y el otro a su izquierda» (Lc. XXIII, 33). Ellos, crucificados por sus culpas y delitos, mientras Él por las tuyas y las mías. ¿Al ver a los tres, no puedes contemplar al Señor y a nuestra propia imagen en los ladrones?, ¿nuestro pecado no nos hace merecedor de la más dura pena?, ¿acaso no rezas en el Pésame «pésame por el infierno que merecí»...?

En efecto, sabemos por experiencia propia y ajena, que en la vida se sufre, se sube al Calvario. ¿Y cual es nuestra actitud? Tú y yo somos crucificados. ¿Nuestra actitud será la de aquel ladrón que «blasfemaba» en contra de Cristo, que le pedía que se baje de la cruz y que los bajará a ellos increpándolo como si la misión del Mesías fuera para el tiempo «¿No eres acaso Tú el Cristo?» ?(Lc. XXIII, 39). ¿No te identificas en el momento del pecado con él, pues a pesar de saberlo lo niegas y te zambulles en las cosas de esta tierra, en el mundo y en tus pasiones? ¿Acaso no es en nuestra oración que muchas veces buscamos sólo la salvación del aquí y ahora, olvidando la Salvación del alma?.

Dime, lector amigo, ¿no es verdad que en este tiempo que nos ha tocado vivir ha sido uno de los mayores tiempos donde se ha negado, mas aún se desprecia, la cruz de Cristo, aún en ambientes cristianos?. Recuerdo que hace un tiempo me contaron de un Sacerdote que al hacerse cargo de su Parroquia el único cambio inmediato fue colocar un Crucifijo sobre el Altar, la reacción de un feligrés fue «Mis hijos no irán a una Iglesia donde haya un Cristo crucificado», a lo que acertadamente contestó el Sacerdote, entonces no irán a una Iglesia verdaderamente Católica. Pues sólo en la Cruz de Cristo está la Salvación y en ella la Iglesia, con Pablo, sólo se gloría.

¡Que distinto ha sido San Dimas, el buen ladrón! Contemplemos la escena junto a San Lucas: «Contestando el otro lo reprendía y decía: ¿Ni aún temes tú a Dios, estando en pleno suplicio? Y nosotros, con justicia; porque recibimos lo merecido por lo que hemos hecho; pero Éste no hizo nada malo» (Lc. XXIII, 40-41). Nos detenemos brevemente, para ver en estas palabras notas interesantes: 1- El temor de Dios. 2- De alguna manera el reconocimiento de la inocencia del Señor. 3- Reconocimiento de su culpa y aceptación de su pena. 4- El testimonio ante el otro ladrón a quien manda a callar.

Sigamos, pues: «Y dijo: Jesús acuérdate de mí, cuando llegues en tu reino» (Lc. XXIII, 42). Dimas reconoce al Rey que está en el Madero, y, como ya dijimos, sabiéndose indigno de alcanzar el Reino de Dios por sus propios méritos se zambulle en la Misericordia de Dios pidiéndole a éste que tan sólo se acuerde de él en su reino.

Misericordia Infinita y Gracia maravillosa que por su conversión y su fe manifiesta aún en el momento en que Cristo era más despreciado y aparece, a los ojos del mundo, vencido y derrotado, le toca escuchar aquellas dulces palabras del Maestro y que le valieron el Cielo: «En verdad, te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lc. XIII, 43).

Ojalá nosotros que no sabemos ni el día, ni la hora, vivamos siempre como si nuestro final estuviese cerca, zambullidos en el Mar de su Misericordia, y así podamos escuchar de Cristo las mismas palabras que el malhechor converso: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso».

Tomado de El Caballero de Nuestra Señora
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