domingo, 16 de diciembre de 2012

STABAT MATER (Pergolesi)

En honor a la Santísima Vigen María, Madre de Dios, compartimos con ustedes esta obra inigualable del barroco.

Pergolesi inició una lamentable tradición que posteriormente sería seguida por Johann Sebastian Bach, W.A. Mozart y otros.


Esta tradición no es otra que la del compositor que pasa desapercibido en vida y que tras su muerte es elevado a la categoría de genio.

Después de su muerte, su insuperable Serva Padrona fue continuamente representada, algo excepcional en la época, donde los compositores vivos tenían que luchar de forma fratricida por representar sus obras.

Su obra maestra, el Stabat Mater, además de ser la piedra de toque de las futuras composiciones homónimas, fue la obra más veces reeditada en el siglo dieciocho.

El Stabat Mater -un poema latino en forma de secuencia- fue compuesto por un fraile franciscano en el siglo XIII. En poco tiempo se convirtió en una de las plegarias devocionales más populares y llegó, por último, a ser admitida en el oficio de la Iglesia Católica, como la secuencia propia de la Virgen de los Dolores.

Durante muchos siglos el Stabat Mater ha venido siendo motivo inspirador para los compositores. Palestrina, Scarlatti, Pergolesi, Haydn, Rossini, Perosi, entre otros muchos han puesto en música la bella secuencia medieval, en obras de alto valor artístico.

El Stabat Mater de Pergolesi es uno de los más célebres por su originalidad y su gran belleza.

A continuación reproducimos una traducción íntegra (latín-español) de el Stabat Mater:

ESTABA LA MADRE

Estaba la madre de dolores
junto a la cruz llorando, 
mientras su Hijo pendía.

Su alma llorosa, 
triste y dolorida, 
fue traspasada por una espada.

¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita madre
del Unigénito.

Estaba triste y dolorosa, 
como madre piadosa
al ver las penas de su divino Hijo.

¿Qué hombre no lloraría,
si viese a la madre de Cristo
en tan atroz suplicio?

¿Quién no se contristaría,
al contemplar a la madre de Cristo
dolerse con su Hijo?

Por los pecados de su pueblo,
vio a Jesús en los tormentos,
y sometido a los azotes.

Vio a su dulce Hijo 
morir abandonado
cuando entregó su espíritu.

¡Oh madre, fuente de amor,
Haz que sienta yo la fuerza de tu dolor
para que contigo llore!

Haz que arda mi corazón 
en amor de Cristo mi Dios,
para que así le agrade.

¡Oh santa madre! haz esto:
graba las llagas del crucificado
en mi corazón hondamente!

De tu Hijo, lleno de heridas,
que se dignó padecer tanto por mí,
reparte conmigo las penas.

Haz que yo contigo piadosamente llore
y que me conduela del crucificado,
mientras yo viva.

Haz que esté contigo junto a la cruz
pues deseo asociarme
contigo en el llanto.

¡Oh virgen la más ilustre de todas las vírgenes!
no seas dura para mí,
haz que contigo llore.

Haz que lleve la muerte de Cristo;
hazme socio de su pasión
y que venere sus llagas.

Haz que, herido con sus heridas,
sea yo embriagado con la cruz
y con la sangre de tu Hijo.

Para que no me queme y arda en llamas,
por ti, oh virgen, sea defendido
en el día del juicio.

¡Oh Cristo! cuando hubiere de salir de aquí,
permite por tu madre 
que llegue a la palma de la victoria.

Cuando el cuerpo feneciere,
haz que al alma se le dé
la gloria del paraíso. Amén.
.


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