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lunes, 24 de agosto de 2015

EL PRIMER MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS, 2A PARTE: LA VENERACIÓN A LA MADRE DE DIOS. CATECISMO EN VIDEOS. TEMA VEINTICUATRO.

COMPLEMENTADO CON EL CATECISMO DE SAN PÍO X




Con este tema continuamos la publicación de esta excelente serie de videos editados y remasterizados por CATEQUISTAS CATÓLICOS. Ahora, publicamos el tema veinticuatro. Como explicamos en el primer tema, el material está plenamente apegado al dogma y cuenta con la aprobación del entonces arzobispo primado de México. Está dirigido a niños y adolescentes pero también es muy útil y aprovechable para adultos. Seguramente muchos lectores adultos aprenderán aspectos que desconocían de su fe y de la historia sagrada.

Es muy aconsejable que los papás lo vean conjuntamente con sus hijos, pues es un material muy didáctico y con doctrina segura, para que lo utilicen como complemento en la catequesis familiar. Por supuesto, será de gran utilidad y apoyo didáctico, también, para el catecismo en grupos de iglesias y parroquias.


Agradecemos a CATEQUISTAS CATÓLICOS habernos dado la primicia de esta excelente serie y notificarnos cada que editan un nuevo video.

Como todo nuestro material, se autoriza la reproducción de los videos en otros blogs y páginas web católicas.


Para ver todo lo editado (las demás partes de la serie se irán publicando paulatinamente), basta hacer click en nuestra etiqueta: 

DE LAS FIESTAS SOLEMNES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

(Tomado del Catecismo mayor de San Pío X)

CAPÍTULO I
SU INMACULADA CONCEPCIÓN

124. ¿Cuáles son, las fiestas más solemnes que la Iglesia celebra en honor de la Santísima Virgen, Madre de Dios? - Las fiestas más solemnes que la Iglesia celebra en honor de la Santísima Virgen, Madre de Dios, son la Inmaculada Concepción, la Natividad, la Anunciación, la Purificación, la Asunción y la Realeza de María.
125. ¿En qué día se celebra la fiesta de la INMACULADA CONCEPCIÓN? - La fiesta de la Inmaculada Concepción se celebra el día 8 de diciembre.
126. ¿Por qué se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María? -Celebrase la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María porque, como enseña la fe la Virgen María, por singular privilegio y por los méritos de Jesucristo Redentor, fue santificada con la divina gracia desde el primer instante de su concepción, y así preservada inmune de la culpa original.
127. ¿Cuándo definió la Iglesia como dogma de fe que la Concepción de la Santísima Virgen María fue Inmaculada o sin pecado original? - El día 8 de diciembre del año 1854, el Sumo Pontífice Pío IX, por Bula dogmática, y con el consentimiento de todo el Episcopado católico, definió solemnemente como artículo de fe la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen.
128. ¿Por qué otorgó Dios a la Santísima Virgen el privilegio de la Concepción Inmaculada? - Dios otorgó a la Santísima Virgen el privilegio de la Concepción Inmaculada porque convenía a la santidad y majestad de Jesucristo que la Virgen destinada a ser su madre no fuese ni un instante esclava del demonio.
129. ¿Cuáles son las intenciones de la Iglesia en la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción? - Las intenciones de la Iglesia en la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción son: 1ª, despertar en nosotros un vivo reconocimiento a Dios, que con tal privilegio ha ensalzado tanto a la Santísima Virgen; 2 ª, avivar nuestra fe en este privilegio de María; 3 ª, darnos a entender cuánto estima y ama Dios la pureza y santidad del alma; 4ª, aumentar más y más en nosotros la devoción a la Santísima Virgen.

CAPITULO II
DE LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

130. ¿Cuándo celebra la Iglesia la fiesta de la NATIVIDAD de la Santísima Virgen María? - La Iglesia celebra la, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María el día 8 de septiembre.
131. ¿Por qué se celebra la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María? - Celébrase la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María porque desde su nacimiento fue la más santa de todas las criaturas y porque estaba destinada a ser la madre del Salvador.
132. ¿Se celebra sólo la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen? - Celébrase la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen y la de San Juan Bautista. Pero hay que observar que la Santísima Virgen no sólo nació en gracia, sino que también fue en gracia concebida, mientras que de San Juan Bautista solamente puede decirse que fue santificado antes de nacer.
133. ¿Qué vida llevó la Santísima Virgen? - La Santísima Virgen, aunque descendía de la regia estirpe de David, llevó una vida pobre, humilde y escondida, pero preciosa delante de Dios, no pecando jamás ni aun venialmente y creciendo continuamente en gracia.
134. ¿Qué hay que admirar de un modo especial en las virtudes de la Santísima Virgen? - En las virtudes de la Santísima Virgen hay que admirar de un modo especial el voto de virginidad que hizo desde sus más tiernos años, cosa de que no había ejemplo hasta entonces.
135. ¿Qué hemos de hacer en la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María? - En la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María hemos de hacer cuatro cosas: 1ª, dar gracias a Dios por los dones y prerrogativas singulares con que la enriqueció sobre todas las criaturas; 2ª, pedirle que por su intercesión destruya en nosotros el reino del pecado y nos dé constancia y fidelidad en su santo servicio;  3ª, venerar la santidad de María y congratularnos con ella de sus grandezas; 4ª, procurar imitarla, guardando cuidadosamente la gracia y ejercitando las virtudes, principalmente la humildad y pureza, por las cuales mereció concebir a Jesucristo en sus purísimas entraña.

CAPITULO III
DE LA ANUNCIACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

136. ¿Qué se celebra en la fiesta de la ANUNCIACIÓN de la Santísima Virgen? - En la fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen se celebra la embajada que le trajo el ángel San Gabriel anunciándole haber sido escogida para Madre de Dios.
137. ¿Dónde se hallaba la Santísima Virgen cuando se le apareció el ángel San Gabriel? - La Santísima Virgen, cuando se le apareció el ángel San Gabriel, se hallaba en Nazaret, ciudad de Galilea.
138. ¿De qué modo el ángel San Gabriel saludó a la Virgen María cuando se le apareció? - Cuando el ángel San Gabriel apareció a la Virgen María, le dirigió las palabras que decimos todos los días: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre las mujeres.
139. ¿Qué hizo la Santísima Virgen al oír las palabras del ángel San Gabriel? - Al oír las palabras del ángel San Gabriel, la Santísima Virgen se turbó, oyéndose saludar con títulos tan nuevos y excelentes, de los cuales se juzgaba indigna.
140. ¿Qué virtudes mostró de un modo especial la Santísima Virgen al anuncio del ángel San Gabriel? - Al anuncio del ángel San Gabriel, la Santísima Virgen mostró de un modo especial: pureza admirable, humildad profunda, fe y obediencia perfectas.
141. ¿Cómo la Santísima Virgen María, al anuncio del ángel San Gabriel, dio a conocer su gran amor a la pureza? - Al anuncio del ángel San Gabriel dio a conocer la Santísima Virgen María su gran amor a la pureza con la solicitud de conservar la virginidad, solicitud que mostró al tiempo mismo que se veía destinada a la dignidad de madre de Dios.
142. ¿Cómo la Virgen María, al anuncio del ángel San Gabriel, dio a conocer su profunda humildad? - Al anuncio del ángel San Gabriel dio a conocer la Virgen María su profunda humildad con las palabras: He aquí la esclava del Señor, dichas mientras era hecha madre de Dios.
143. ¿Cómo la Virgen María, al anuncio del Ángel San Gabriel, mostró su fe y su obediencia? - Al anuncio del ángel San Gabriel mostró la Virgen María su fe y obediencia cuando dijo: Hágase en mí según tu palabra.
144. ¿Qué sucedió en el mismo punto en que la Virgen María dio el consentimiento para ser madre de Dios? - En el mismo punto en que la Virgen María dio el consentimiento para ser madre de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad se encarnó en sus entrañas, tomando cuerpo y alma, como tenemos nosotros, por obra del Espíritu Santo.
145. ¿Qué nos enseña la Santísima Virgen en su Anunciación? - La Santísima Virgen en su Anunciación: 1°, enseña en particular a las vírgenes que hagan grandísima estima del tesoro de la virginidad; 2°, enséñanos a todos a disponernos con gran pureza y humildad a recibir dentro de nosotros a Jesucristo en la sagrada comunión; 3°, enséñanos finalmente, a rendirnos con presteza al divino beneplácito.
146. ¿Qué hemos de hacer en la fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen? - En la fiesta de la Anunciación de la Santísima Virgen hemos de hacer tres cosas: 1ª, adorar profundamente al Verbo encarnado por nuestra salvación y darle gracias de tamaño beneficio; 2ª, congratularnos con la Santísima Virgen de la dignidad a que ha sido elevada de Madre de Dios, y honrarla Señora y Abogada nuestra; 3ª, determinarnos a rezar siempre con gran respeto y devoción la salutación angélica, comúnmente llamada Ave María.

CAPITULO IV
DE LA PURIFICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

147. ¿Qué fiesta es la PURIFICACIÓN de la Santísima Virgen? - La Purificación de la Santísima Virgen es la fiesta instituida en memoria del día en que Nuestra Señora fue al templo de Jerusalén para cumplir la ley de la purificación y presentar a su divino hijo Jesucristo.
148. ¿Qué era la ley de la purificación? - La ley de la purificación era la ley de Moisés que obligaba a todas las mujeres a purificarse en el templo después del parto con la obligación de un sacrificio.
149. ¿Estaba obligada la Santísima Virgen a la ley de la purificación? - La Santísima Virgen no estaba obligada a la ley de la purificación porque fue madre por obra del Espíritu Santo, conservando su virginidad.
150. ¿Por qué la Santísima Virgen se sometió a la ley de la purificación, sin estar obligada? - La Santísima Virgen se sujetó a la ley de la purificación, sin estar obligada, para darnos ejemplo de humildad y de obediencia a la ley de Dios.
151. ¿Qué ofreció en el templo la Santísima Virgen en su purificación? - La Santísima Virgen, como era pobre, ofreció en el templo en su purificación el sacrificio de las madres pobres, que era un par de tórtolas o palominos.
152. ¿Por qué la Santísima Virgen presentó a Jesucristo en el templo? - La Santísima Virgen presentó a Jesucristo en el templo, porque por la ley antigua los padres tenían obligación de presentar a Dios sus primogénitos y de rescatarlos luego por cierta cantidad de dinero.
153. ¿Por qué, había establecido Dios la ley de la presentación de los primogénitos? - Dios había establecido la ley de la presentación de los primogénitos para que su pueblo recordase siempre que fue librado de la servidumbre de Faraón, cuando el Angel mató a todos los primogénitos de los egipcios y salvó a los de los hebreos.
154. ¿Qué suceso maravilloso acaeció cuando Jesucristo fue presentado en el templo? - Cuando Jesucristo fue presentado en el templo fue reconocido como verdadero Mesías por un santo anciano llamado Simeón y por una santa viuda lla­mada Ana.
155. ¿Qué hizo Simeón cuando el Niño Jesús fue presen­tado en el templo? - Cuando el Niño Jesús fue presentado en el templo, Simeón le tomó en sus brazos, y dando gracias a Dios dijo el cántico Nunc dimittis, con que declaró que moría contento después de haber visto al Salvador; predijo, además, las contradicciones que había de padecer Jesucristo y las penas que habían de afligir a su santa Madre.
156. ¿Qué hizo la profetisa Ana al ser presentado en el templo Jesucristo? - Al ser presentado en el templo Jesucris­to, la profetisa Ana alababa y daba gracias al Señor de haber enviado el Salvador al mundo, y hablaba de ello a todos los que esperaban su venida.
157. ¿Qué hemos de sacar de los misterios de la Purifi­cación de la Santísima virgen y Presentación de Jesucristo? - De los misterios de la Purificación de la Santísima Virgen y Presentación de Jesucristo hemos de sacar tres cosas: 1ª, cum­plir exactamente la ley de Dios, sin andar buscando pretextos para dispensarnos de su observancia; 2ª, desear únicamente a Dios y ofrecernos a El para hacer su divina voluntad; 3ª, estimar en mucho la humildad y purificarnos más y más con la penitencia.
158. ¿Qué deberían hacer los padres y las madres el día de la Purificación? - El día de la Purificación, los padres y las madres deberían ofrecer sus hijos a Dios y  pedirle la gracia de educarlos cristianamente.
159. ¿A qué fin se hace el día de la Purificación la proce­sión con candelas encendidas en la mano? -El día de la Pu­rificación hácese la procesión con candelas encendidas en la mano en memoria del viaje que hizo la Santísima Virgen con el Niño Jesús en los brazos desde Belén al templo de Jerusalén y del júbilo que mostraron los santos Simeón y Ana al encontrarse con El.
160. ¿Cómo hemos de asistir a la procesión que se hace en la fiesta de la Purificación? - En la procesión que se hace en la fiesta de la Purificación hemos de renovar la fe en Jesu­cristo, nuestra verdadera luz, pedirle nos ilumine con su gracia y nos haga dignos de ser admitidos un día en el templo de la gloria por intercesión de su Santísima Madre.

CAPITULO V
DE LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

161. ¿Qué celebra la Iglesia en la fiesta de la ASUNCIÓN de la Santísima Virgen? - En la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen, la Iglesia celebra el fin de la vida mortal de la Virgen María y su gloriosa asunción al cielo.
162. ¿Subió también con el alma el cuerpo de la Santísima Virgen? - Es dogma de fe, definido por el Papa Pío XII, que juntamente con el alma fue llevado también al cielo el cuerpo de la Santísima Virgen.
163. ¿A qué gloria ha sido ensalzada la Santísima Virgen en el cielo? - La Santísima Virgen ha sido ensalzada sobre todos los coros de los Ángeles y sobre todos los Santos del Paraíso, como Reina de cielo y tierra.
164. ¿Por qué la Virgen ha sido ensalzada en el cielo sobre todas las criaturas? - La Virgen ha sido ensalzada en el cielo sobre todas las criaturas porque es madre de Dios y la más humilde y santa de todas las criaturas.
165. ¿Qué hemos de hacer en la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen? - En la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen: 1°, hemos de alegrarnos de su gloriosa Asunción y exaltación; 2°, reverenciarla como Señora y Abogada nuestra para con su divino Hijo; 3°, pedirle nos alcance de Dios la gracia de llevar una vida santa y la de prepararnos de tal manera a la muerte que merezcamos su asistencia y protección en aquella hora, para tener parte en su gloria.
166. ¿Cómo podemos merecer la protección de la Santísima Virgen? - Podemos merecer la protección de la Santísima Virgen imitando sus virtudes, especialmente la pureza y humildad.
167. ¿Deben también los pecadores confiar en el patrocinio de la Santísima Virgen? - También los pecadores deben confiar muchísimo en el patrocinio de la Santísima Virgen, porque es Madre de misericordia y el refugio de los pecadores para recabarles de Dios la gracia de la conversión.
168. ¿Qué nueva fiesta ha instituido la Iglesia en honor de la Santísima Virgen María? - El Papa Pío XII ha instituido la fiesta de la Realeza de María, ordenando sea celebrada el 31 de mayo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

HOY CELEBRAMOS LA INMACULADA CONCEPCIÓN


La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que, por una gracia especial de Dios, Ella fue preservada de todo pecado desde su concepción.

En el año 2004 se celebró el 150 aniversario de la Proclamación del Dogma de que María fue concebida sin pecado original, sin mancha. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de todo mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelado por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles ... " Pío IX, bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de (1854)

La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana. María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir, María es la "llena de gracia" desde su concepción. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción no se trata de la concepción de Jesús, quien, claro está, también fue concebido sin pecado.

"Dios inefable, (...) habiendo provisto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano que había de derivarse de la culpa de Adán, y habiendo determinado, en el misterio escondido desde todos los siglos, culminar la primera obra de su bondad por medio de la encarnación del Verbo (...), eligió y señaló desde el principio y antes de todos los siglos a su unigénito Hijo, una Madre, para que, hecho carne de Ella, naciese en la feliz plenitud de los tiempos; y tanto la amó por encima de todas las criaturas, que solamente en Ella se complació con señaladísima benevolencia".

Como nos indican las anteriores palabras de Pío IX, la concepción inmaculada de la Virgen María es un maravilloso misterio de amor. La Iglesia lo fue descubriendo poco a poco, al andar de los tiempos. Hubieron de transcurrir siglos hasta que fuera definido como dogma de fe.

Dirijamos, pues, nuestra mirada en este tiempo de Adviento a María, que preparó a conciencia el primer y verdadero adviento. Nadie como Ella supo interpretar los signos de los tiempos, sintiendo que el Señor estaba cerca, Ella oró como nadie con el Salmo 24:

"Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza"

Y cuando le fue propuesta la maternidad, nada menos que del mismísimo Hijo de Dios, no quiso decir que no. Su vida fue un "sí "rotundo a los planes de Dios.

Siendo Ella, con su sí, quien propició que el Dios lejano se hiciera nuestro, y a partir de la encarnación de su Hijo, Dios tuviera otro título que antes no tenía: "Emmanuel", el Dios con nosotros, el Salvador, el que puso su tienda entre nosotros.

Parece que de María tendríamos que explayarnos hasta la última semana de Adviento, pero quién mejor que Ella para abrir y disponer los corazones para que esta Navidad no tenga las características de ser sólo una fiesta más, o mejor la fiesta de las fiestas, donde hay de todo, pero donde se siente muchas veces un vacío, no tanto por las cosas de las que no se pudo disponer para la fiesta y el festejo, sino precisamente por no haber dispuesto el corazón, para hacer ahí el Adviento, la llegada, la recepción y la acogida para el recién nacido.

Navidad será entonces un festejo anticipado de la Pascua del Señor. Sin su encarnación, no hubiera sido posible ni la entrega, ni la redención, ni la cruz; pero tampoco la Resurrección y la vuelta de los hijos de Dios a la casa, al Reino, a los brazos amorosos del buen Padre Dios. La Navidad nos hermanará en torno al Divino Niño, nos hará compadecernos y enternecernos a la vista de quien se convierte en la presencia más cercana del Dios de los Cielos, y de la tierra.

María es un signo anticipado: de limpieza, de belleza, de santidad, de perfección, de plenitud, de vida nueva, de victoria pascual. Es un anticipo del ideal humano, del proyecto que Dios había soñado para el hombre. Un modelo, por lo tanto, para cada persona humana, para cada creyente, para la Iglesia, para la humanidad. Lo que tanto soñamos y deseamos es posible, en María se ha realizado ya.

Alegre aurora. Cuando aparecen las primeras luces del día, cuando amanece o mañanea, admiramos los tonos de color que vencen la oscuridad nocturna, Y nos alegramos. La luz, además de ofrecernos claridad, nos llena de alegría. Así es la Virgen Inmaculada, suave luz que anuncia victoria sobre el pecado y la muerte, señal segura de que se acerca el día, buena noticia para todos los hijos de la noche, causa de nuestra alegría.

Alegría verdadera, porque nos garantiza salvación y victoria. Después de tantos fracasos, después de tantas derrotas, por fin podemos levantar cabeza. El poder de las tinieblas ha sido superado. En la madre aparece un punto de luz primero, como una flor, pero la luz va creciendo hasta el encanto. Es un regalo, no sólo para los ojos, sino para toda el alma.

Pero la aurora es un anuncio solamente, ella no tiene identidad propia, es una adelantada de otra realidad original, que es el sol. La aurora no es el día, sino que lo anuncia, lo prepara. Sus luces y colores no son propios, sino del sol. La aurora es algo relativo, sin el sol nada sería. Así es María con relación a Cristo, nuestro día y nuestro sol.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN (FIESTA: 8 DE DICIEMBRE)


El 8 de diciembre de 1854, en la presencia de 92 obispos, 54 arzobispos, 43 cardenales y una incontable multitud de fieles, el beato Pí­o IX definía como dogma de fe el gran privilegio de la Virgen: "La doctrina que enseña que la Bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles."

Este dogma que define que la Santísima Virgen no tuvo pecado original desde el momento mismo de su concepción, esto es que fue preservada por Dios, desde el primer momento de su existencia, de heredar el pecado de nuestros primeros padres que contraemos todos los demás seres humanos, es confundido por muchos con otra verdad de nuestra fe: la Perpetua Virginidad de María, que se refiere a que antes, durante y después del parto la dulcísima Virgen María siempre permaneció Virgen. Salvo que es la misma persona -la Virgen María- quien recibió ambos privilegios, una verdad es distinta de la otra, pero muchos las confunden. Abajo de este post hay dos enlaces que se refieren a esta fiesta que celebramos el 8 de diciembre por ser el aniversario de la promulgación de este dogma. Adelantamos un día la publicación de este post a fin de que nadie olvide celebrar esta fecha.

ORACIÓN

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre. A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes, para rogarte que nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. Acuérdate Virgen Santísima, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para tu dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro haya sido desamparado. No me dejes, pues, a mí tampoco, porque si no, me perderé; yo tampoco quiero dejarte a ti, antes bien cada día quiero crecer más en tu verdadera devoción. Y alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un grande aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. 
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En el video escucharás cantada "Tota pulchra es", se trata de una oración católica antigua muy bella, escrita en el siglo IV. Corresponde a una de las cinco antífonas de los salmos de las segundas Vísperas de la Fiesta de la Inmaculada Concepción. El título significa "Toda hermosura eres" (refiriéndose a la Virgen María). Habla de su Inmaculada Concepción. Toma algo del texto del libro de Judith y otro del Cantar de los Cantares. Se interpreta en latín, pero abajo podrás leer su significado en español. La letra original en latín la reproduciremos en los comentarios al post.


Toda hermosura eres, María.
Y la mancha original no está en ti.
Tú eres la gloria de Jerusalén.
Tú, la alegría de Israel.
Tú eres el honor de nuestro pueblo.
Tú eres la abogada de los pecadores.
¡Oh, Maria. Virgen prudentísima.
Madre clementísima.
Ruega por nosotros.
Intercede por nosotros ante Nuestro Señor, Jesucristo.
En tu concepción fuiste inmaculada.
Ruega por nosotros al Padre cuyo Hijo diste a luz.
Señora proteje mi oración.
Y llegue a ti mi clamor. Amén.

Haz click para ir a: 1) 8 DE DICIEMBRE: LA INMACULADA CONCEPCIÓN
2) HOY CELEBRAMOS LA INMACULADA CONCEPCIÓN
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lunes, 8 de diciembre de 2014

A LA INMACULADA CONCEPCIÓN (8 DE DICIEMBRE)



En este Mundo al vivir
de maldades y vileza,
con amor quiero decir:
¡Bendita sea tu pureza!

Saca de mí tanta hiel
como mi alma desea,
para poder serte fiel
y eternamente lo sea.

Es tu planta virginal
la que a Satán pisotea.
No hubo falta original
pues todo un Dios se recrea.

Cuando al arcángel Gabriel
le mostraste tu extrañeza
“Dios se fijó -dijo aquel-
en tan graciosa belleza”.

Y por ello se cumplió
de un Mesías la promesa.
Tal milagro se debió
a Ti, celestial princesa.

Pues por Tu gran decisión
en la tierra nacería
un Dios que trajo el perdón,
Virgen Sagrada María.

De tu Hijo el padecer
¡qué dolor te producía!
Por eso todo mi ser
yo te ofrezco en este día.

Tómalos, yo te lo ruego,
Santa Virgen de Pasión.
Con mi amor te los entrego:
alma, vida y corazón.

Si de Ti me separara
disculpa mi obcecación;
como Tu manto me ampara
mírame con compasión.

Y cuando la triste hora
de morir me llegue un día,
en Ti confío, Señora,
¡No me dejes, Madre mía!

Agustín Sánchez.

ORACIÓN: ¡Virgen Santísima, que agradaste al Señor y fuiste su Madre; inmaculada en el cuerpo, en el alma, en la fe y en el amor! Por piedad, vuelve benigna los ojos a los fieles que imploran tu poderoso patrocinio. La maligna serpiente, contra quien fue lanzada la primera maldición, sigue combatiendo con furor y tentando a los miserables hijos de Eva. ¡Ea, bendita Madre, nuestra Reina y Abogada, que desde el primer instante de tu concepción quebrantaste la cabeza del enemigo! Acoge las súplicas de los que, unidos a ti en un solo corazón, te pedimos las presentes ante el trono del Altísimo para que no caigamos nunca en las emboscadas que se nos preparan; para que todos lleguemos al puerto de salvación, y, entre tantos peligros, la Iglesia y la sociedad canten de nuevo el himno del rescate, de la victoria y de la paz. Amén

-Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, Madre de Dios.
-Oh María, concebida sin pecado, rogad por nosotros, que recurrimos a Vos.

Posts sobre la Inmaculada Concepción:1) 8 DE DICIEMBRE: LA INMACULADA CONCEPCIÓN
2) HOY CELEBRAMOS LA INMACULADA CONCEPCIÓN 3) EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN (FIESTA: 8 DE DICIEMBRE)

domingo, 8 de diciembre de 2013

LA MEJOR FORMA DE LIBRARNOS DEL MAL

HOY QUE CELEBRAMOS LA FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN



Hoy que celebramos la Inmaculada Concepción (haz click aquí para ver el significado de esta fiesta) vamos a hablar de la nueva estrella de la mañana que nos trae la luz verdadera, la portadora de la salvación, de la Palabra encarnada, el Arca de la Alianza. La gran señal que apareció en el cielo vestida del sol: revestida de la luz de Cristo. Con la luna bajo sus pies (luna que simboliza el tiempo, bajo sus pies). Ella tiene autoridad, ejerce dominio sobre el tiempo, es su patrona. Ella aunque vivió en el tiempo, es superior a las vicisitudes del tiempo y no es condicionada por él, o sea, tiene el poder dado por Dios, para aplastar las batallas que se dan en los tiempos específicos). Coronada: partícipe del poder real de su Hijo (Ella es reina de cielos y tierra). Con doce estrellas: simboliza el triunfo de la Iglesia en María. La respuesta de María: «he aquí la esclava del Señor» respuesta perfecta al grito de Lucifer: «no serviré». La respuesta de María a Isabel (alabanza, humildad, servicio y misericordia) oposición directa a Satanás que busca su gloria propia, su autonomía. Que es orgulloso, egoísta y lleno de odio y acusación. Por la cooperación perfecta de María al plan salvífico de Dios desde la Anunciación hasta la Cruz, ella con su «fíat», participa de ese «aplastar la cabeza de Satanás». Y la descendencia de María, que es Cristo y el talón que son los hijos espirituales de María, aplastan la cabeza de la serpiente, o sea, la raíz del pecado: el orgullo. La raíz de la batalla es el pecado. María, tiene poder sobre el demonio y vence su obra destructora, al Ella haber sido creada Inmaculada en virtud de la futura redención de su Hijo. Ella por ser Inmaculada, no tuvo nunca pecado original ni personal, o sea, Satanás nunca tuvo poder sobre ella, ni su mente, ni corazón, ni acciones. Es por eso, que nuestra Madre, nos llama con urgencia a la conversión auténtica, a la renuncia al pecado, indiferencia, incredulidad y rebeldía que hay en el hombre de hoy.... Ella siempre batalla como buena Madre en esta hora decisiva para la humanidad, hora en que se juega la salvación eterna de tantas y tantas almas, incluso de la nuestra. ¿No son todas las verdaderas apariciones de la Virgen (las aprobadas por la Iglesia), intervenciones directa de Nuestra Madre, en un momento para prevenir y proteger a la Iglesia y a la humanidad de los peligros que la falta de conversión pueden ocasionar con consecuencias trágicas? ¿No son las apariciones de la Virgen, interferencias a las obras y trampas del demonio, renovando la fe y la oración? Ella siempre se coloca, como buena Madre en la defensa de sus hijos, entre el demonio y los hombres, para contrarrestar los efectos oscuros y pecaminosos de su acción diabólica.

Si en toda la historia de la Iglesia, hemos visto estas intervenciones evidentes e interferencias de la Santísima Virgen en defensa de sus hijos, batallando y triunfando contra el demonio, en estos últimos siglos, la hemos estado viendo intervenir como nunca antes. Esto se entiende a la luz de lo que dijo San Luis de Montfort: a medida que pase el tiempo la batalla se intensificará. San Luis María Grignion de Montfort: «Dios ha hecho una enemistad irreconciliable que durará y crecerá hasta el fin del mundo y es entre María, su Santísima Madre y el demonio; entre los hijos y servidores de la Virgen, y los hijos y súbditos de Lucifer; de modo que el más terrible de los enemigos de Satán que Dios ha suscitado es María, su Santísima Madre, a la que dió tanto arte para descubrir la malicia de esta antigua serpiente, tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a este orgulloso monstruo, que la teme más que a todos los ángeles.

El enemigo más terrible que ha suscitado Dios contra Satanás es María. La mejor forma de librarnos del mal, es la devoción ardorosa a la Santísima Virgen, pues ella es el mayor enemigo del demonio. Ella, LA INMACULADA CONCEPCIÓN, es nuestra mejor aliada en las tentaciones, si a Ella acudimos. Se estudia en teología, que con solo decir el nombre de Ave María Purísima el infierno tiembla; no olvidemos que el demonio es un ser cobarde, que sólo con pronunciar el nombre de Nuestra Señora, huye lleno de espanto y de terror.


COPLAS A LA PUREZA
por Terzio

Salve Virgen sin pecado
en gracia de Dios concebida,
incólume, siempre limpia,
nadie y nada te ha manchado.

Salve inicial redimida,
intacto y puro dechado
donde Dios ha recreado
el comienzo de la vida

Eres, bendita María,
preludio del cielo nuevo,
coronada por luceros
y con el sol revestida,
la luna a tus pies rendida
y debajo la infernal
sierpe que a Eva y a Adán
privóles del Paraíso:

Pisa y rompe su cabeza
con la fuerza que te da
el Señor Omnipotente
¡En tí el Cielo triunfa y vence
soberbia con humildad!

Mira, Reina Celestial,
a quien humilde te reza,
a tí, Celestial Princesa,
a tí, Madre de bondad.

¡Ave, María,
ten piedad:
Súbenos contigo un día!!!


Adaptación a un escrito de César Parra.
Ver (haz click): 8 DE DICIEMBRE: LA INMACULADA CONCEPCIÓN

jueves, 8 de diciembre de 2016

8 DE DICIEMBRE: INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA


El 8 de diciembre de 1854, en la presencia de 92 obispos, 54 arzobispos, 43 cardenales y una incontable multitud de fieles, el beato Pí­o IX definía como dogma de fe el gran privilegio de la Virgen: "La doctrina que enseña que la Bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles."

Este dogma que define que la Santísima Virgen no tuvo pecado original desde el momento mismo de su concepción, esto es que fue preservada por Dios, desde el primer momento de su existencia, de heredar el pecado de nuestros primeros padres que contraemos todos los demás seres humanos, es confundido por muchos con otra verdad de nuestra fe: la Perpetua Virginidad de María, que se refiere a que antes, durante y después del parto la dulcísima Virgen María siempre permaneció Virgen. Salvo que es la misma persona -la Virgen María- quien recibió ambos privilegios, una verdad es distinta de la otra, pero muchos las confunden. Abajo de este post hay dos enlaces que se refieren a esta fiesta que celebramos el 8 de diciembre por ser el aniversario de la promulgación de este dogma. 


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En el video escucharás cantada "Tota pulchra es", se trata de una oración católica antigua muy bella, escrita en el siglo IV. Corresponde a una de las cinco antífonas de los salmos de las segundas Vísperas de la Fiesta de la Inmaculada Concepción. El título significa "Toda hermosura eres" (refiriéndose a la Virgen María). Habla de su Inmaculada Concepción. Toma algo del texto del libro de Judith y otro del Cantar de los Cantares. Se interpreta en latín.



Toda hermosura eres, María.
Y la mancha original no está en ti.
Tú eres la gloria de Jerusalén.
Tú, la alegría de Israel.
Tú eres el honor de nuestro pueblo.
Tú eres la abogada de los pecadores.
¡Oh, María. Virgen prudentísima.
Madre clementísima.
Ruega por nosotros.
Intercede por nosotros ante Nuestro Señor, Jesucristo.
En tu concepción fuiste inmaculada.
Ruega por nosotros al Padre cuyo Hijo diste a luz.
Señora proteje mi oración.
Y llegue a ti mi clamor. Amén.



miércoles, 10 de febrero de 2010

Once de febrero: LOURDES, CARICIA DE DIOS



Autor: P. Jesús Martí Ballester

Breve historia de las apariciones de la Virgen de Lourdes.

El Papa Pío XII, para conmemorar el centenario de la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción, declaró año santo mariano el año 1954. Se celebró con una esmerada preparación en todas las diócesis y se organizaron innumerables peregrinaciones a aquel santuario. Quiero recordar para mis lectores la peregrinación de aquel año que hice con mi madre. Estaba a punto de perder el ojo derecho y quise llevármela a Lourdes, por honrar a la Virgen y para ponerla en sus manos. Yo era aún muy joven, y el viaje fue delicioso. Lleno de fervor, que procuraba contagiar a todos en el tren, rezábamos el rosario casi constantemente durante el viaje, que presidía monseñor Jacinto Argaya, obispo auxiliar de Valencia, quien dedicó exquisitas delicadezas a mi madre. Los dos están ya en la presencia de Dios y espero que gozando de le hermosura de María.

Cerca por fin de los Pirineos franceses, a punto ya de llegar a Lourdes y divisar la Basílica, comencé a recordar qué es lo que allí había ocurrido. Fue un acontecimiento que acabó revolucionando las conciencias, y pasó con elegancia por encima de las mentes ciegas para lo sobrenatural en medio de la corriente racionalista y anticlerical de aquellos franceses. Lo narraré siguiendo las declaraciones de Bernardette, tratando de darles un aire atractivo y poético.

PAISAJE INVERNAL

En un paisaje invernal, de frío intenso, los álamos altos extendían sus ramas desnudas hacia un cielo plomizo y en medio del silencio, que sólo el ruido de las aguas torrenciales del río Gave y el estrépito de los molinos, rompían. Tres niñas iban buscando leña para el hogar del molinero Francisco Soubirous. Bernardette, a punto de cumplir los catorce años, hija del molinero, era una muchacha débil, pálida, enfermiza, aunque sus ojos claros reflejaban su alma inocente, a pesar de que no sabe ni leer. Se descalzan para pasar el río; pero Bernardette, que está enferma, tiene miedo a meterse en el agua. Por fin, se decide, y cuando se estaba descalzando, oyó un furor de huracán; levantó la cabeza y vio que los chopos no se movían. Frente a ella había una roca agujerada, miró hacia ella y lanzó un grito. Aterrada empezó a temblar; se inclinó, y cayó de rodillas. Ella misma nos dice lo que vio: “en un hueco de la peña, vi que se movía un rosal silvestre que había a la entrada. Después vi en el hueco un resplandor, y enseguida apareció sobre el rosal una mujer hermosísima, vestida de blanco, que me saludó inclinando la cabeza. Retrocedí asustada; quise llamar a mis compañeras y no pude. Creyendo engañarme, me restregué los ojos, pero al abrirlos vi que la aparición me sonreía y me hacía señas de que me acercara. Pero yo no me atrevía; y no porque tuviera miedo porque el miedo nos hace huir, y yo me hubiera quedado mirándola toda la vida”.
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Bernardette empezó a rezar el rosario, pero sus ojos no podían apartarse de la Imagen que le sonreía en la gruta. Se fijó en todas sus hermosuras. Era una joven de mediana estatura, con la gracia de los veinte años. Sobre su frente brillaba un halo de infinita pureza, y en sus ojos destellaba el suave candor de la virginidad, con la gravedad tierna de la más alta de las maternidades. Sus vestidos eran blancos. La túnica larga, y ceñida con un cinturón azul como el cielo, cubiertos la cabeza y los hombros con un velo blanco. Sobre los pies, llevaba dos rosas de color de oro. Ni diadema, ni joyas. Sólo llevaba en sus manos, unidas en gesto de oración, un rosario de cuentas blancas como la leche y de engarce amarillo, como las espigas maduras. Pasó el tiempo suficiente para rezar un rosario, y después la figura de la cueva desapareció. Bernardette tuvo la sensación del que va descendiendo. Miró en torno suyo. Vio luego a sus compañeras al otro lado del río, y se descalzó para ir en su busca y el agua le pareció caliente. -¿No habéis visto nada?- preguntó a las otras dos niñas, que jugaban y danzaban al otro lado del río. Y ellas le contestaron -¿Y tú?- Quiso callar, pero era ya tarde; sus amiguitas le tiraron de la lengua y le robaron el secreto. El cuento llegó a su madre, que le dijo:- “Eso es una tontería; te prohíbo ir hacía Masabielle”. Unos días después, la buena molinera levantó la prohibición, y le dijo: “Ve, pero llévate agua bendita y échasela a la aparición. Si viene de parte del demonio, se desvanecerá”.

LA SEÑORA SE PRESENTÓ

Así lo hizo. Y la “Señora” se presentó y sonrió a la niña; e inclinando la cabeza, recibió el rocío del agua bendita. Las apariciones continuaron durante el mes de febrero. Bernardette llegaba, encendía una vela, empezaba el rosario, y, a las pocas avemarías, se presentaba la Señora. La niña se transfiguraba. Entraba en éxtasis. Se quedaba pálida como la cera, con los ojos muy abiertos y fijos en el hueco de la peña y con las manos juntas y el rosario entre los dedos, sonreía con una dulzura inefable. “No era ella -dijo un testigo de vista; era un ángel, que reflejaba en su rostro los resplandores de la gloria. Al verla, muchos que estaban de pie, se ponían de rodillas. Su ademán unas veces era de súplica. ”Lloraba, reía, pero era evidente que contemplaba algo celestial. Esto, durante el éxtasis; después se veía como la pobre aldeana que era.” A veces la aparición hablaba con la vidente: - "Ven aquí durante quince días”, le dijo una de las primeras veces. Otras, la llamaba por su nombre, le enseñaba a rezar, le mandaba besar el suelo, o caminar de rodillas hasta la roca, o transmitir mensajes de penitencia. Un día la niña había comido unas yerbas, como le había mandado la Señora. Otro día, el 25 de febrero, le dijo que se lavase en la fuente. La niña se encaminaba hacia el río cercano, pues allí no había ninguna fuente, pero la niña escarbó en el suelo con las manos, arañando la tierra buscando agua para beber, y sólo salía barro. Por fin manó un hilo de agua, que fue creciendo hasta convertirse en un manantial abundante. La Señora le dijo: Dile al párroco de Lourdes que levante una iglesia allí. El sacerdote respondió: “Está bien; pero vas a decir a tu Señora que el cura de Lourdes no admite encargos de personas desconocidas. Que diga quién es y entonces veremos. El cura era uno de los adversarios de aquellas visiones extraordinarias. Desde el primer momento, la ciudad se había dividido en dos bandos, el de los amigos y el de los enemigos.

SIMPATÍA Y HOSTILIDAD

Pronto la simpatía o la hostilidad se transmitieron a toda la comarca. Se hablaba de comedia, de negocio, de perturbaciones cerebrales o de intervención del demonio. La ciencia y los periódicos empezaban a intervenir. Todo hace suponer, escribían, que esta niña padece catalepsia. La Iglesia y las autoridades civiles intervinieron en el asunto. Se citó a la niña, se la interrogó, se la amenazó. Sus padres estaban consternados por la tormenta que se venia sobre su casa. “Esto tiene que acabar -decía el pobre molinero-. Ya estoy cansado de cuentos.”

Adversarios y simpatizantes tenían los ojos puestos en las apariciones. La asistencia de la gente iba creciendo. Las apariciones continuaron en los primeros días de marzo. Bernardette iba diariamente, aunque sin oír la voz que la llamaba de una manera irresistible. El día de la Anunciación, al despertarse muy temprano el corazón le dio un vuelco alborozado. “Es la voz”, pensó con el rostro radiante de esperanza, y tomó el camino de las rocas. Las gentes que la espiaban se fueron tras ella.

Era una mañana primaveral. Una corona de nieve brillaba en las montañas cercanas; ni una nube manchaba el azul del cielo; y el sol naciente teñía de oro los viejos y húmedos paredones del castillo. Un gozoso presentimiento henchía el corazón de la multitud. Cuando Bernardette llegó, la Señora estaba ya esperando. Nunca había sucedido esto. -“Me postré y le pedí perdón por haber llegado tarde. Ella sonrió muy afable, y me hizo un movimiento de cabeza.” Esta actitud alentó a la vidente: - “¡Oh Señora mía! -le dijo-, ¿queréis decirme quién sois y cuál es vuestro nombre?“ Otras veces había hecho la misma pregunta, porque el párroco de Lourdes la apremiaba a que se lo preguntara, pero no había recibido contestación. Ahora repitió tres veces la pregunta: Estaba convencida de que al fin iba a oír la revelación suspirada. La figura de la cueva tenía las manos unidas y su rostro irradiaba el brillo inefable de la felicidad. De pronto, al oír por tercera vez las palabras suplicantes, las manos se separan, se abren, se inclinan hacia el suelo, para manifestar a los hombres las gracias de que estaban llenas. Luego se cierran de nuevo, se juntan, se elevan; la roca se ilumina con el fulgurar de dos ojos clavados en el cielo, y una voz vibra en el espacios: -“Yo soy la Inmaculada Concepción.”- Un momento después Bernardita estaba, como los demás, delante de la peña desnuda. Aún hubo otras dos apariciones, pero ya no eran necesarias. Los prodigios habían empezado a brotar en la roca. No floreció el rosal silvestre, como quería el párroco de Lourdes; pero empezaron a florecer las carnes de los tullidos, de los tísicos, de los leprosos. Florece el milagro y salta sin cesar del lugar bendito donde se posaron los pies rosados de la Inmaculada Concepción. Se levanta el templo, empiezan las peregrinaciones, la gota se transforma en torrente, a millares llegan los devotos de todos los confines de la tierra, rezan ante la gruta, cantan, lloran, se confiesan, hacen penitencia, son curados de sus hidropesías, de sus cegueras de cuerpo y de alma, y Lourdes se convierte en un foco mundial de vida religiosa, en una inmensa plegaria, en una oficina de lo sobrenatural, en un movimientos espiritual.

BERNARDETTE NI SIQUIERA SABE PRONUNCIAR BIEN LA PALABRA CONCEPCION

Con la sencillez de las cosas grandes se reveló que aquella aparición repetida tantas veces era de la misma Virgen María. Sí, la visita era grandiosa por la dignidad y asombrosa por lo inusitado. La muchacha de salud enfermiza ni siquiera sabía pronunciar bien la palabra "concepción" las primeras veces y el dogma de la Inmaculada Concepción, hacía cuatro años que había sido proclamado en Roma por el Papa Beato Pío IX. Pero Bernardette afirmó que la aparición había dicho: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Era la confirmación de labios de la Virgen, de la definición infalible, que había sido controvertida.

18 APARICIONES

La primera aparición ocurrió el 11 de febrero de 1858. Luego se fueron repitiendo hasta dieciocho veces saltando por encima de dificultades, burlas, expresiones altivas y otras contradicciones. Pues buenos eran aquellos listillos escépticos, algunos bastante engreídos por los conocimientos de las ciencias humanas. Aquella pobre analfabeta y con poca salud, hija de una familia pobre, arruinada y miserable, tuvo que sufrir todas las trabas imaginables, incluidas las de la misma autoridad eclesiástica. El mismo párroco de Lourdes, a quien en nombre de la Señora, se dirigió Bernardette, a encargarle que construyeran allí una capilla, le exigió que la Virgen hiciera florecer en febrero, el rosal silvestre, que crecía a los pies de la hornacina donde se aparecía la Señora.

Hoy existe una documentación, voluminosa y seria; examinada desde todos los ángulos que puede ser investigada, contemplada y ser sometida a la crítica, como un documento que pertenece a la Historia, repleta de declaraciones, procesos, dictámenes técnicos, pruebas, cartas y réplicas.
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Las pruebas de los hechos están exhaustivamente estudiadas, y sobre todo, que mucha gente, se cura bebiendo aquella agua; llegaban aluviones imparables de gente con ganas de rezar y con ansias y esperanza de curación; y las multitudes agradecidas y enfervorizadas se convertían y cambiaban de vida.

La Señora pidió que se le edificara una capilla, y que se hicieran procesiones. Los actos multitudinarios fueron varias veces prohibidos y el recinto de la cueva cerrado; hasta que llegó la esposa del almirante Bruat, institutriz de los hijos del emperador, coincidente en el día con la que hizo el mismo polemista Luis Veuillot, que informaron de modo adecuado a Napoleón III quien ordenó levantar la prohibición.

También la Iglesia cedió, y el obispo de Tarbes inició el proceso que duró dos años, hasta que el 18 de enero de 1862, escribió una carta pastoral firmada por él afirmaba, en la que sentenciaba: "Juzgamos que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, se apareció realmente a Bernardette Soubirous el 11 de febrero de 1858 y días siguientes, 18 veces, en la gruta de Massabielle, cerca de la ciudad de Lourdes; que tal aparición contiene todas las características de la verdad y que los fieles pueden creerla por cierto... Para cumplir con la voluntad de la Santísima Virgen, repetidas veces manifestada en su aparición, nos proponemos levantar un santuario en los terrenos de la gruta".

LA BASILICA

Aún así hubo restricciones de las autoridades locales, pero trabajaron los arquitectos, las brigadas de obreros se pusieron en marcha y el 18 de mayo de 1866 pudo consagrarse la cripta, cimiento de la futura capilla. Comenzaron las peregrinaciones masivas y organizadas en el 1873. En el 1876 se pudo consagrar la basílica. La iglesia del Rosario, consagrada en 1901, se levanta para suplir las deficiencias de espacio de la primitiva basílica, que pronto fueron palpables por la afluencia de peregrinos. En 1958, el cardenal Roncalli, que después será el papa Juan XXIII, consagró la basílica subterránea dedicada a san Pío X, que había extendido la devoción a toda la Iglesia. Lourdes es un sitio privilegiado para la devoción cristiana. Oración, silencio para el recogimiento. Abundantes actos de culto que facilitan la piedad. Muchos rosarios en las manos de los fieles por los espacios descubiertos y en las iglesias. Gente enfervorizada de rodillas. Culto público y multitudinario en tantas ocasiones para atender las necesidades espirituales de los peregrinos que acuden en masa.

LA PROCESION CON EL SANTISIMO SACRAMENTO Y LA DE LAS ANTORCHAS

En la montaña que rodea el Santuario se ha levantado un Vía Crucis entre empinadas pendientes con las estaciones de la Pasión. Hay que destacar dos actos cumbres diarios. La procesión con el Santísimo a primera hora de la tarde, con filas de peregrinos y multitud de enfermos que mientras adoran a Cristo Eucaristía, reciben su bendición entre súplicas, lágrimas y actos de fe y ¡de esperanza! Porque de vez en cuando ocurre el milagro pedido. Milagro que se examina científicamente y teológicamente porque para aprobarlo se prueba, se examina, se discute, se mira y se remira con lupa, hasta que se garantiza y se puede publicar. El segundo acto impresionante la procesión de antorchas por la noche, en la que se canta, se honra, y se alabanza a Dios y a su Madre en todos los idiomas, y se unen los corazones en el rezo y canto de las avemarías del Rosario, como luminarias de fe.

ENFERMOS ATENDIDOS

Pero lo más grande es que los enfermos son atendidos, asistidos, y hasta mimados; los más tristes y desesperados casos se pueden ver en cualquier rincón de Lourdes; perfectamente cuidados, llevados y traídos por un generoso voluntariado internacional y multirracial que con delicadeza ve a otro Cristo en el cuerpo, a veces tan descompuesto en la camilla que empuja o arrastra ¡Y lo más admirable! La humanidad doliente atendida, la que suplica salud para el cuerpo, se ve pletórica de esperanza, de consuelo; lo que se percibe a simple vista en la alegría, la aceptación de la enfermedad, del dolor y del sufrimiento. Limitación sosegada y alegre con dulce resignación.

CURACION DEL ALMA

No sería completo el panorama descrito si no hubiera oportunidades para curar el alma. Igual que hay una piscina para los cuerpos, por si a la Virgen Santísima le pareciera bien devolver la salud, hay confesionarios para curar las almas, con la certeza firme de obtener siempre el perdón solicitado en el sacramento de la reconciliación. En Lourdes de Francia, se inyecta un río de fe para el mundo tan necesitado de fe y de esperanza.
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CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

Madre de Cristo y Madre Nuestra, deseamos unirnos a la consagración que tu Hijo hizo de sí mismo: Yo por ellos me consagro, para que ellos sean consagrados en la verdad (Jn 17, 19), y renovar nuestra consagración, personal y comunitaria, a tu Corazón Inmaculado.

Te saludamos a ti, Virgen Inmaculada, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo. Madre de la Iglesia: ilumina a todos los fieles cristianos en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad; protege con tu amparo materno a todos los hombres y mujeres de nuestra patria en los caminos de la paz, el respeto y la prosperidad. ¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal que atenaza los corazones de las personas e impide vivir en concordia:

¡De toda clase de terrorismo y de violencia, líbranos!
¡De todo atentado contra la vida humana,
desde el primer instante de su existencia hasta su último aliento natural, líbranos!
¡De los ataques a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia, líbranos!
¡De toda clase de injusticias en la vida social, líbranos!
¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!
¡De las ofensas y desprecios a la dignidad del matrimonio y de la familia, líbranos!
¡De la propagación de la mentira y del odio, líbranos!
¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos!
¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!

Acoge, oh Madre Inmaculada,
esta súplica llena de confianza y agradecimiento.
Protege a todos los pueblos y naciones,
a sus hombres y mujeres.
Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos
la luz de la esperanza.
Amén.

Fuente: Cathohlic.net

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