martes, 1 de octubre de 2013

MATERNIDAD


En un mundo que cuestiona y replantea intensamente los valores tradicionales queremos levantar la voz y recordar que el maravilloso don de la Maternidad sigue siendo prioritario para el desarrollo armónico e integral de la sociedad.

Es cierto que la tarea de la madre debe complementarse y coordinarse con la presencia y la responsabilidad del padre, sin embargo, la mujer desempeña el papel más importante al comienzo de la vida de todo ser humano.

En virtud del embarazo y del parto, está unida íntimamente a su hijo, sigue más de cerca todo su desarrollo, es inmediatamente responsable de su crecimiento, y participa más intensamente en su alegría, en su dolor y en sus riesgos en la vida.

Para la mayoría de las mujeres, el papel de esposa y madre es central en su identidad, felicidad y vida.

Por lo tanto, existen derechos naturales inherentes a la maternidad, que deben ser reconocidos y apoyados.

Por ello, como sociedad debemos estar al lado de cada mujer que espera un hijo; debemos rodear de atención particular la maternidad y el gran acontecimiento de la concepción y el nacimiento del ser humano.

Es necesario redoblar esfuerzos para que la dignidad de esta vocación espléndida no se destroce en la vida interior de las nuevas generaciones; para que no disminuya la autoridad de la mujer-madre en la vida familiar, social y pública, en la cultura, en la educación, y en todos los campos de la vida.

Urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. La mujer es insustituible en el hogar, la educación de los hijos y la transmisión de la fe.

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