viernes, 14 de octubre de 2016

RUEGA POR NOSOTROS, JOSELITO (JOSÉ SÁNCHEZ DEL RÍO)



El tarsicio mexicano que a los 14 años murió derramando su sangre por Cristo Rey durante la persecución religiosa desatada por el gobierno masón. Los mártires -canonizados o no- logran directamente (sin pasar por el purgatorio, algo que no es sencillo) la gloria del Señor. Cuánta razón tenía cuando dijo a su madre: “Mamá, nunca como ahora es tan fácil ganarnos el cielo”. Cabe aclarar que la foto que ponen en el video de un joven con una gorra militar no corresponde al mártir (es de un época anterior: la Revolución), lamentablemente se ha difundido mucho por error. Escucha la letra de las "Décimas a José Sánchez del Río" en el video.

"Décimas a José Sánchez del Río" 
(Aire de corrido mexicano)
Letra: José Alberto Ferrari
Música: Javier Antón
Intérpretes: "Los Artilleros"
Conjunto folclórico tradicional 
(Argentina)

¿Quién fue heroica ligadura
entre fusil y poema,
entre rubí de diadema
y una frente prematura?
¿Quién paradoja y costura
de dos humanas fronteras?
Esas manos tempraneras
encumbraron estandarte
y se volvieron baluarte
de las entrañas cristeras.

Fue José Sánchez del Río
-de Michoacán, sahuayense-
clarín y juglar castrense;
niño en años, hombre en brío.
(Le parece un desvarío
a la gente indiferente
que vida tan incipiente
se trunque por un delirio,
no comprenden el martirio
de su amor intransigente).

Vida de juego y encanto
flor de harina su inocencia
grabado de providencia
en pliegos de risa y llanto.
Sobre su pecho un quebranto
rayaba la nueva aurora,
su savia apenas aflora
y ya irrumpe el infinito
con la plegaria de un grito
tras su pena redentora.

Animaba el campamento
su voz aguda, señera,
un rosario por hilera
le desgranaba el aliento.
La Fe quemaba su acento
como lumbre de candela,
tesón y metal de espuela
contra el blasfemo enemigo.
Acabó siendo testigo
por soldado y centinela.

Trenzado firme el Destino
apeó su temple inmortal
cuando salvó al general
inerme ante el asesino…
Designio angosto y divino
prestó su caballería,
rezumaba de porfía
por aquel cielo añorado
que se ha rasgado el costado
para calmar su agonía.

Sangre nupcial tu alabanza
por febrero sembradío,
San José Sánchez del Río
tierra y sudor de labranza.
Hora de Dios que te alcanza
con puñales inhumanos
rogando por tus hermanos
en ese cruento calvario;
callado como un sagrario
todo México en tus manos.

Lobreguez, miedo y tristeza
declinan en su letargo,
bebiste el cáliz amargo
por una dulce promesa.
Gloria de Cruz tu grandeza
traza victoria el suplicio,
se yergue un nuevo Tarsicio
sobre la faz de esta grey…
Vitoreando a Cristo Rey
a los pies del Sacrificio.

Al finalizar haz clic aquí: http://www.catolicidad.com/2009/07/nino-mexicano-de-14-anos-asesinado-por.html

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