sábado, 6 de enero de 2018

LA EPIFANÍA


La celebración de la Epifanía gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2, 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador y rey de toda la humanidad.

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento del hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos (posiblemente casta de sacerdotes persas o babilonios, que estudiaban las estrellas, pues éstos eran denominados así: magos), que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra. De la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.

El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mí me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido. 

viernes, 5 de enero de 2018

NOCHE DE REYES


LOS MEJORES REYES

Una vez vi a los Reyes Magos. No eran tres, eran dos y eran los mejores magos que vi en mi vida. Se las arreglaban para que siempre hubiera algo en los zapatos. Lo mínimo, lo que fuere. Aunque no hubiera nada, ellos lograban que hubiese lo que para nosotros era todo. El tercero nunca lo vi, pero seguro que lo dejaban cuidando los camellos. Nunca, nunca olvidaré a los dos reyes magos que vi. Seguro que ustedes también los vieron y saben quiénes son y saben que son más magos que reyes. Si dejaron de creer, si esta noche no ponen los zapatos, ni el pasto, ni el agua, acérquense a sus reyes, denles un beso en la frente (ustedes saben que los tienen cerca) y los que no los tienen con ustedes, sepan que desde un cielo hermoso siguen viajando para seguir entregando ilusiones y sonrisas...

Agradézcanle la herencia porque ahora muchos de ustedes se han convertido en reyes y en magos. Y lo mejor que pueden dejarles a sus hijos es esa magia que los convertirán en reyes y en magos…. Y tal vez, dentro de unos años, ustedes recibirán el beso en la frente y así será hasta el fin de los tiempos… Feliz noche para los reyes de hoy, para los de ayer y los reyes del futuro, porque no hay mejor reino que el mágico ni mejores reyes que ustedes… 

Anónimo.

Feliz noche y feliz día de Reyes para los reyes de hoy, de ayer y del futuro; porque hay que mantener viva esta tradición y, al igual que hicieron los Magos hace dos milenios, adorar al Niño que está en esa cuna desde donde sonríe el Cielo, y así, de este modo, llenarnos de amor y fuerza para extender su Reino.

RECUERDA QUE ESTE SÁBADO ES PRIMER SÁBADO DE MES

No olvides que nos hemos comprometido, en este año, a lo siguiente:

-El rezo diario del Santo Rosario. Haz clic AQUÍ.
-Cumplir la petición de la dulcísima Virgen en Fátima: realizar la comunión reparadora de los cinco primeros sábados de mes. Haz clic AQUÍ.
-Renovar nuestra Consagración al Inmaculado Corazón de María. Haz clic AQUÍ.
-Rezar diariamente la oración por los pecadores enseñada por la Virgen en Fátima, pidiendo -además- con nuestras propias palabras que el Papa consagre, junto con todos los obispos del mundo, Rusia al Inmaculado Corazón de María. Esta es la oración: "Oh Jesús mío, perdónanos y líbranos del fuego de infierno, lleva al Cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia".

jueves, 4 de enero de 2018

ACCEDE A LA BASÍLICA DE GUADALUPE Y VE EN VIVO Y EN DIRECTO LA IMAGEN DE LA MORENITA DEL TEPEYAC

(Horario de la Cd. de México: De 8 a.m. a 20 p.m). Rézale, agradécele, cuéntale tus penas y tus necesidades, ora por ti, por tu familia, por tu patria y por la Iglesia.



martes, 2 de enero de 2018

UNA DEVOCIÓN TAN SIMPLE COMO PODEROSA: LAS TRES AVEMARÍAS DIARIAS

  • LA SMA. VIRGEN PROMETIÓ SU ASISTENCIA, EN LA HORA DE LA MUERTE, A QUIEN LA PRACTIQUE.
  • TAMBIÉN TENDRÁ, DURANTE SU VIDA, UNA ESPECIAL PROTECCIÓN SUYA.
  • NO ES UN SALVOCONDUCTO PARA PODER PECAR SINO UNA ASISTENCIA PARA ALEJARNOS DEL PECADO, ALCANZAR EL ARREPENTIMIENTO Y LOGRAR FINALMENTE LA SALVACIÓN.



Una de las prácticas de devoción más sencillas a la vez que importantes para honrar a nuestra Madre del Cielo, la Santísima Virgen, es el rezo diario de 3 Avemarías.

Se trata de una sencilla práctica que conmemora el Poder, la Sabiduría y el Amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad. La propia Virgen ha prometido la Salvación a quienes practiquen esta devoción, que la Iglesia ha reconocido siempre y ha sido también recomendada por grandes santos.

A quien las haya rezado, "A la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales", reveló la Santísima Virgen a Santa Gertrudis. No olvidemos que San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, recomendó este rezo y dijo que "María no solo socorre a sus devotos en la hora crítica de la muerte, sino que además viene en su busca en ese tránsito a la otra vida, para animarlos y acompañarlos a la presencia de su Divino Hijo, ante el cual Ella será su abogada".

San Andrés Cretense recomendó también esta devoción diciendo “María es tan generosa y magnífica que premiará con grandes favores los más pequeños servicios, homenajes y muestras de afecto que le hayamos ofrecido” .También San Leonardo de Porto Mauricio, gran predicador y devoto mariano recomendó encarecidamente esta práctica.

La Santísima Virgen reveló también a Santa Matilde la importancia de rezar las 3 Avemarías prometiéndole a ella y a todos los que las rezaran, su asistencia en la hora de la muerte y una especial protección durante la vida. La Santísima Virgen, por supuesto, no miente nunca. La forma más correcta de hacerlo, como reveló la Virgen a Santa Matilde es diciendo: "María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal por el Poder que te concedió el Padre Eterno” y rezar la primera Avemaría, "María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal por la Sabiduría que te concedió el Hijo” y rezar la seguna Avemaría, y "María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal por el Amor que te concedió el Espíritu Santo” y rezar la tercer Avemaría.

Rezarlas antes de acostarnos mientras hacemos un breve repaso de nuestras obras del día, ofreciéndoselas a María, sería una forma muy útil de practicar esta sencilla devoción. Por supuesto, es necesario tener recta intención y un sincero propósito de enmienda pero si es así, a pesar de que recaigamos en el pecado muchas veces, la Santísima Virgen nos guiará poco a poco hacia Nuestro Señor y se encargará de que sus devotos mueran en Gracia. Y una de las mejores formas de mostrarle devoción es con esta sencilla práctica piadosa de las 3 Avemarías.

Las historias de conversión y de muertes edificantes de personas que habían sido grandes pecadoras, gracias a esta devoción, son muchas. Como reveló María a San Bernardo: "Después de Madre de Dios, de nada me glorío tanto como de ser llamada Abogada de los pecadores".

Por eso, el propio San Bernardo recomendó que “veneremos a María con todos los afectos del corazón y con todos los sentimientos del alma porque la voluntad del Señor es que todo lo recibamos a través de María”.

Rafael María Molina

Fuente: Adelante la Fe 
TEMA RELACIONADO: http://www.catolicidad.com/2010/05/devocion-de-las-tres-aves-marias.html

domingo, 31 de diciembre de 2017

FELIZ AÑO NUEVO


Queridos amigos-lectores, tengan todos un feliz y santo año 2018. Que el pasado quede en la Misericordia de Dios y el año que empieza en su Providencia. La Sagrada Familia les alcance la gracia de permanecer en la Fe verdadera, en la Esperanza y en la Caridad.
¡FELIZ Y SANTO AÑO!

NOTA: No olvidemos que mañana -día primero del año- es fiesta de precepto (como si fuera domingo) y obliga asistir al Santo Sacrificio de la Misa.

sábado, 30 de diciembre de 2017

ACCIÓN DE GRACIAS POR UN AÑO MÁS


Padre nuestro que estás en los cielos,
dueño de la Verdad, del tiempo y de la eternidad:
Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar el año 2017, en nombre propio y de los míos,
queremos darte gracias, por todo aquello que recibimos de Ti.

Gracias por la familia que nos diste, por la vida y el amor,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor,
por todo cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Gracias por acogernos en tu verdadera Iglesia.
Te ofrecemos todo cuanto hicimos este año que termina.
El trabajo que pudimos realizar,
las cosas que pasaron por nuestras manos,
y lo que con ellas pudimos construir de positivo.

También, Señor, hoy queremos pedirte perdón.
Perdón por nuestros pecados, por el mal que hemos causado,
por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por las omisiones, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal
hecho. Y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración, que poco a poco,
fuimos aplazando y que hasta ahora hacemos para agradecerte
todo lo que nos has dado.

Por todos nuestros olvidos, descuidos y silencios.
Nuevamente te pedimos perdón, Señor.

Iniciaremos un nuevo año y detenemos nuestra vida,
ante el nuevo calendario aún sin estrenar.
Te presentamos estos futuros 365 días, que sólo Tú sabes, quienes
llegaremos a vivirlos completos. Si no los terminamos...
ayúdanos a morir en Ti, en gracia santificante,
luego de haber acudido -sinceramente contritos-
al tribunal de la Confesión.

Hoy te pedimos para cada uno de nosotros:
la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la caridad y la sabiduría,
el empeño para serte fieles y vivir siempre en tu Gracia,
pues sólo en Gracia se transita el camino seguro. Sólo el
necio esto no lo entiende, por lo que te pedimos
que nos quites cualquier venda que nos impida ver
nuestra estulticia.

Señor, ayúdanos a ser celosos
de tu gloria y la de tu Iglesia, y vivir sólo
por Ti, en Ti y para Ti.

Queremos vivir cada día con optimismo y bondad,
llevando a todas partes, un corazón lleno de
comprensión y paz que busque siempre la Verdad de tu Palabra.
Que nada nos arranque de ella, pues tu fe es nuestro mayor tesoro.

Cierra Tú nuestros oídos, a toda calumnia, a las falsas doctrinas
contra tu Palabra. Y nuestros labios, a palabras mentirosas,
egoístas, mordaces o hirientes. Abre, en cambio, nuestro ser a todo lo que es bueno.

Que nuestro espíritu, se llene sólo de bendiciones,
y las derrame a nuestro paso. Cólmanos de bondad y de alegría,
para que cuantos conviven con nosotros, o los que se acerquen,
encuentren en nuestras vida, un poquito de TI.

Gracias, Señor, por todo y perdona nuestras deudas
contigo. Guíanos a todos por la senda del camino
estrecho que nos permita un día entrar por la puerta angosta
y estar en tu regazo eterno para bendecirte
por los siglos de los siglos. Si para ello es necesario que utilices
tu mano derecha que nos sacuda, de antemano aceptamos
cualquier pena y dolor por difíciles que sean.

Danos un feliz 2018 y enséñanos a amarte viviendo
siempre en tu gracia, y seguirte con plena fidelidad.
Gracias, Señor, por todas las bendiciones del pasado año,
así como por las que derramarás el que inicia.

Santísima Virgen María, encomiendo a tu Inmaculado Corazón
a toda la familia mía.

Amén.

viernes, 29 de diciembre de 2017

EL JURAMENTO HIPÓCRITA... DIGO HIPOCRÁTICO


Supongo que todos los lectores habrán oído hablar del Juramento Hipocrático. Se trata del juramento tradicional que hacen los nuevos médicos al incorporarse a su profesión y que contiene una serie de compromisos éticos relativos al ejercicio de la medicina. Fue redactado, parece ser, por Hipócrates o un discípulo suyo en el siglo IV antes de Cristo.

Desde hace más de dos mil años, los médicos se comprometen a actuar, de diversas formas, para el bien de sus pacientes y a no perjudicarlos. Con el cristianismo, se realizó en el juramento un cambio importante: modificar el encabezamiento, de forma que ya no se jurase por Apolo, Esculapio, Panacea y los demás dioses, sino ante Dios, de forma que dicho juramento fuera no solamente solemne, sino también real y significativo. De este modo, los médicos comprendían que, debido a su profesión, adquirían un compromiso ante los hombres y también ante Dios.

El resto del juramente, sin embargo, permanecía inalterado. A fin de cuentas, la verdadera moral, lo que es bueno y lo que es malo para los seres humanos, no cambia con el tiempo, sino que es propio de la naturaleza humana. Matar a un inocente es igualmente rechazable para hombre moderno, un cruzado, un bárbaro germano o un hombre de las cavernas.

Hace algún tiempo, asistí a una graduación de un curso de medicina de una de las universidades madrileñas. En ella, como es tradicional, los que en ese momento se graduaban recitaron el juramento hipocrático. Esperaba escuchar el juramento tradicional, pero observé con horror que los nuevos licenciados (o, más bien, quienes organizasen el acto) habían vuelto a cambiar a Dios por Apolo, Esculapio y el resto de la caterva de dioses y diosas. Supongo que se debía a las protestas de alguien que no creía en Dios. Resulta curioso hasta dónde llega el rechazo al cristianismo: para evitar que una minoría tuvieran que jurar por un Dios en el que esa minoría no creía pero los demás sí, habían decidido jurar por unos dioses (Apolo y compañía) en los que no creía ninguno de ellos.

Al principio y para pensar bien de los organizadores, supuse que quizás habrían vuelto, por simple fidelidad histórica al texto original del juramento… pero enseguida quedó claro que no era así. Si bien en la invocación a los dioses griegos habían vuelto al texto antiguo, eliminaron sin ningún reparo partes del juramento que se habían mantenido inalteradas durante miles de años.

En primer lugar, eliminaron la frase que dice: “no administraré a la mujer medicamentos para provocarle un aborto”. Quien se imagine que la Iglesia se opone al aborto por motivos puramente religiosos, puede encontrar en el juramento de Hipócrates el testimonio de más de dos milenios de medicina que condenan igualmente esa monstruosidad, como algo indigno de un profesional del arte de curar a las personas.

En segundo lugar, habían eliminado la prohibición de la eutanasia: “a nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin”. La eutanasia no es un invento moderno. La tentación de rechazar la vida para huir del sufrimiento ha estado siempre presente. Sin embargo, los organizadores de la graduación probablemente se sentían muy modernos al aceptar lo que ya para los antiguos griegos era un crimen.

Así pues, sólo habían mantenido en el juramento tres tipos de compromisos, aquellos que, por lo vago de su formulación, apenas significan nada (“mantendré puras mi vida y mi arte”), los que son concretos pero nunca tendrán que cumplirse (como la obligación de enseñar gratuitamente la medicina a los hijos de sus maestros) y los que la ley les obliga en cualquier caso a cumplir (como el secreto profesional).

Es decir y en resumen, los nuevos médicos rechazaban cualquier compromiso que les obligase a una conducta difícil, que se opusiese a las presiones sociales o que pudiese limitar de cualquier forma sus oportunidades profesionales. En palabras sencillas, juraban… que iban a hacer lo que les diera la gana. Para ese viaje no se necesitaban alforjas.

Creo sinceramente que comienza una época en la que los médicos cristianos tendrán que dar un testimonio valiente ante los demás médicos y ante la sociedad. Sufrirán el rechazo y, en muchas ocasiones el ridículo por ser fieles a la verdad y defender la vida humana en todo momento. A cambio, tendrán también la oportunidad de ser, en medio del mundo, una imagen actual de aquel que vino a sanar nuestras heridas y a entregarse a la muerte para que tuviésemos vida en abundancia.

BRUNO M.

Tomado de InfoCatólica