lunes, 8 de abril de 2013

"DESPIERTA, ALMA, DESPIERTA", Saeta de desengaño del siglo XVII.


En esta día que celebramos la Anunciación de la Sma. Virgen María, te presentamos este texto que reprodujo el padre Alonso Andrade (de la Compañía de Jesús) en el año de 1684*. Son verdades trascendentes y fundamentales -y estupendamente bien dichas-, tan actuales hoy como ayer, mañana y siempre, pero que lamentablemente ya poco se reflexionan y predican, pues los hombres modernos -y hasta muchos sacerdotes- están envueltos sólo en preocupaciones de carácter temporal e inconscientemente olvidan y descuidan el fin principal de nuestra existencia misma o creen insensatamente que Dios perdona a todos sin contrición, enmienda y confesión.


DESPIERTA, ALMA, DESPIERTA
-Saeta de desengaño-

Despierta, alma, despierta
no aguardes a que la muerte
condenada te despierte

Si un pecado mortal solo
te lleva al eterno fuego
¿Cómo duermes con sosiego?

Confiésate, pecador,
que, cuando más descuidado,
puedes morir en pecado.
Aunque estés bueno al presente,
puedes morir de repente

Por dilatar a mañana
el confesar los pecados,
hay hoy muchos condenados,
¿Cuántos sanos se vistieron
y muertos anochecieron?
¿Cuántos sanos se acostaron
y a amanecer no llegaron?

Hombre, que estás en pecado,
si aquesta noche murieras,
piensa bien: ¿a dónde fueras?

Mira que de Dios el brazo
ha mucho que alzado está,
y hoy por ventura será
de tu enmienda el postrer plazo.

Si el vivir es caminar
a morir, di ¿de qué suerte
vives y esperas de la muerte?

Llora, cristiano, tu culpa,
que el que no llorare ahora
sin remedio después llora.

Una vez has de morir.
Si ésta la yerras, advierte
que será eterna tu muerte.

Si has de convertirte a Dios, 
y esto ha de ser a alguna hora,
¿por qué no lo será ahora?

Mira, pecador, cual vives,
porque de la misma suerte
que es la vida es la muerte.

Dispónte  a morir ahora,
que en la muerte ya no es hora.
Muy dudoso es que se acierte
la buena muerte en la muerte

* "Segunda Parte del Itinerario, en que se trata de la vida de Cristo, desde el año diecinueve hasta el último de sus días" por el padre Alonso Andrade, de la Compañía de Jesús, natural de Toledo.  Año 1684.



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